Disclaimer: Labyrinth y sus personajes son propiedad de Jim Henson.
Capitulo 1: "Lo difícil es olvidar a alguien, con quien te olvidabas de todo…"
Me sentía extraña… del cielo caían miles de luces brillantes, no entendía como había llegado a ese lugar. A mi alrededor solo podía visualizar un hermoso jardín lleno de vida, muchos árboles, flores de distintos colores y diferentes olores.
Hasta en ese momento no me había percatado que iba descalza y con un hermoso vestido largo de seda, era de un color gris perla con mangas largas… era precisos, contrastaba con el color de la noche, me miraba magnifica, me daba cierto aire místico y encantador.
¡Qué bien se sentía el pasto húmedo con el roce de mis pies desnudos! - inhalé profundamente - era una sensación muy placentera.
De pronto alguien me tomo de la cintura - di un brinco del susto - más de mi boca no salió ningún sonido, porque al instante supe de quien procedían esas manos.
Ahí estaba a mi lado, tan imponente y majestuoso como lo recordaba; el tiempo no le hacía justicia.
- Jareth - salió de mis labios. Vestía todo de negro, su camisa entreabierta mostrando su pecho desnudo - su piel era blanca como la luna - en el colgaba su medallón, símbolo de quien era el… "Rey de los Globlins", sus pantalones ajustados, sus botas y guantes negros, y claro sin olvidar su característica capa.
- Sarah - salió de sus perfectos labios - regresa a mi lado - no entendí a que se refería con eso, simplemente me limite a contestar confundida - aquí estoy a tu lado Jareth… no pienso irme - alce mi mirada a su rosto confundida; Jareth voltio su mirada y me miro a los ojos - sus ojos estaban llenos de dolor y sufrimiento - solo fue capaz de mostrarme una sonrisa un tanto cínica y forzada. Me soltó de la cintura y con una de sus manos enguantadas solo atino a acariciar mi rostro de una manera tan tierna y con un gesto que mostraba un amor tan profundo lleno de promesas y fantasías.
Dio media vuelta y empezó a caminar directo donde comenzaba un sendero.
En medio del aturdimiento en el que me encontraba por culpa de la caricia, tarde en reaccionar.
- ¡Jareth no! - le grite al sujeto que ya iba a mitad del jardín y no detenía su marcha - ¡espera! - trate de seguirlo pero mis pies no respondían. Estaba pegada al pasto y por más que tiraba de ellos era inútil.
- ¡No me dejes… por favor! - le grite con todas mis fuerzas - Jareth no me dejes - la última petición solo fue un susurro, de mis ojos empezaban a brotar lagrimas de desesperación y tristeza. Aquel rey imponente detuvo su marcha mas no voltio a verme.
- Sarah… he estado, estoy y estaré contigo… siempre - su voz estaba cargada de miles de emociones… ira, sufrimiento, amor, posesión…
Y de la nada desapareció… dejándome sola.
Me desperté sobresaltada, sudando y con un dolor terrible en el pecho. No era la primera vez que soñaba con él, así eran todas mis noches durante los últimos tres años.
Ya habían pasado varios años desde la última vez que lo había visto; no podía sacármelo de la cabeza y tampoco de mi corazón. Había jurado olvidarme de todo lo vivido en ese tiempo, de mis fantasías, mis juegos, mis deseos y de el; no podía darme el lujo de seguir viviendo en un mundo de fantasías… En una esfera de cristal… ya tenía los dieciocho bien cumplidos.
Aun mantenía comunicación con mis amigos de Labyrinth… Hoggle, Ludo, Sir Didymus y Ambrosius. No hacía mucho que había platicado con ellos, ya hacia como un mes. Todavía recordaba una plática en especial, fue unas semanas después de haber regresa de Underground.
"- Y… ¿Cómo está el? - me atreví a preguntar a mis amigos, no me atrevía a nombrarlo; el sonido de su nombre provocaba un dolor en mi pecho. Mis amigos se miraban entre sí nerviosos, no sabían cómo contestarme; los mire confundida y preocupada
- ¿Qué sucede?
- Nada - se apresuro a decirme Hoggle - solo que no lo hemos visto; nadie lo ha visto salir de su castillo, la mayoría de los goblins que trabajaban con él han sido despedidos. Si antes era engreído, egoísta y cruel ahora es lo triple.
- Majestad malo - dijo Ludo con un quejido; Sir Didymus y Ambrosius sacudieron sus cabezas afirmando lo que había dicho Ludo.
Pero estaba bien, eso pensé, no sé por qué había imaginado lo contrario, me sentí tonta al pensar algo así. Así que cambie de tema y di por concluida esa conversación."
Estaba por terminar la preparatoria, tenía la vida de una adolescente común, tenía amigos, salía a fiestas, intente salir con un chico de mi curso pero todo fue un fracaso. Mientras seguía vagando por mi mente, Karen toco fuertemente la puerta
- Sarah el desayuno está listo, vamos apresúrate.
- En un momento bajo, gracias Karen
Vivía con mi padre, mi madrastra Karen y por supuesto mi medio hermano Tobby - que ya tenía tres años - La situación en mi hogar no había cambiado mucho, solo que ahora era participe de mas responsabilidades, mi relación con mi padre y Karen era la misma que años atrás, solo con Tobby todo era diferente, la experiencia de lo ocurrido en Labyrinth me había acercado más a mi hermano.
Aun con el aturdimiento del sueño baje de la cama a trompicones, me metí al baño a hacer mis necesidades matutinas; no tarde más de veinte minutos. Salí apresurada al comedor todavía aturdida por el sueño con el Rey de los Goblins.
Daba las gracias que todavía fueran vacaciones de fin de cursos; aun no decidía que estudiar, había pensado muy seriamente estudiar Literatura pero mi padre con un rotundo NO me quito toda ilusión.
- Sarah, iremos a visitar a la madre de Karen, ha estado enferma estos días y ha pedido ver a Tobby - comento mi padre en cuanto estábamos por terminar el desayuno.
- ¿Gustas acompañarnos Sarah? - pregunto Karen amablemente, que sostenía a Tobby en brazos todavía en pijama.
- Gracias por invitarme, pero aun me quedan muchas solicitudes por rellenar y… - antes que terminara mi excusa, mi padre se me adelanto.
- Hablando de eso Sarah, ¿ya recibiste alguna carta de aceptación?, espero ya se te haiga pasado esa locura de estudiar literatura.
- Papa no he recibido ninguna, aun es demasiado pronto, no te preocupes por favor - conteste con voz afligida.
- Ok, está bien, pero no te confíes jovencita - dijo dando por terminada esa conversación.
- Karen alista al niño, en una hora salimos… Sarah - me miro - estaremos de regreso a mas tardar a las nueve de la noche, ¿estarás bien?
- Si papa, no te preocupes; iré a mi habitación a terminar mis deberes.
Salí corriendo del comedor para dirigirme a mi recamara; ya una vez adentro percibí que los cajones de mi buro se encontraban abiertos - no recordaba haberlos dejado así - mi ropa interior estaba en el suelo y mi maquillaje regado en todo mi tocador… no era la primera vez que me enfrentaba a estos hechos; sucedían la mayoría de veces y mi conclusión siempre era la misma…
- ¡Diablos! Karen dejo abierta mi puerta… otra vez - dije frustrada; estaba 100% segura que se trataba de Merlín - ese chico travieso - dije con una sonrisa en los labios, no negaba que me diera risa la gracias de su perro; últimamente andaba un poco raro, hacia muchas payasadas; por ejemplo la semana pasada lo había encontrado en el garaje todo sucio, para mi sorpresa estaba embarrado de chocolate, nunca supe el motivo, lo importante era que de un tiempo para acá lo miraba más feliz y mas juguetón.
- ¡Sarah ya nos vamos, regresamos más tarde! - se escucho el grito de su padre desde la entrada de la casa.
- ¡Ok papa, cuídense! - grite desde mi recamara.
Me dispuse a recoger el desorden de mi cuarto, para así continuar con mis deberes.
No sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que me había quedado sola; estaba muy agotada y con muchísima hambre. Decidí ir a la cocina a prepararme un bocadillo, de lo apresurada que fue mi salida, no me di cuenta de lo que estaba sucediendo a mi alrededor.
- ¡Apresurar! ¡Apresurar! - gritaron varios goblins, que se encontraban metidos en el closet. Varios de ellos cayeron al suelo en su intento de huir de ese lugar pequeño e incomodo.
- ¡Jaja jaja jaja! - rieron todos ellos, por lo cómico que resulto su salido del pequeño closet.
- ¡Ir donde su majestad, nos está esperando! - dijo un pequeño goblin, en cuanto se puso de pie.
- ¡Si si si! ¡apresurar! - gritaron en coro los demás, junto con pequeñas risitas.
Todo este escándalo sucedió muy deprisa, me había dado cuenta de ciertos ruidos extraños en mi cuarto, así que di media vuelta y me dispuse a regresar a mi habitación.
A los pobres goblins ni les dio tiempo de llegar al tocador donde se encontraba su puerta al reino de Underground… "el espejo"
- ¡PERO QUE DEMONIOS! - les grite a los cinco goblins que se encontraban en mi recamara.
Metamorfosiis (:
