Muchísimas gracias a tod s l s que me acompañan en esta historia...
Moontse
Kyuubi-No-Akitami
Enserio muchas gracias, significa mucho para mi (:
Disclaimer: Labyrinth y sus personajes son propiedad de Jim Henson.
Capitulo 3: "Un viaje no planeado…"
- Pero my lady - un goblin murmuro nervioso - su majestad se molestara.
- El - intente pensar con rapidez - ¿se los prohibió?
Los goblins se quedaron sin palabras mirándose entre ellos…
- ¿No los prohibió? - pregunto el goblin a sus compañeros
- No lo recuerdo - murmuro el más grande
- Creo que no - contesto otro
- No nos dijo nada - dijo el goblin más pequeño
- ¡Que cuidáramos a Lady Sarah tonto! - el goblin respondió
- ¡Es cierto!, y que hiciéramos lo que ella nos pidiera - comento el goblin mas grande
- ¡No se hable más! - grite de manera cortante - me llevan con él o les juro que sufrirán las consecuencias - amenace a los pequeños seres, pero al instante de decir eso me sentí mal, sus rostros mostraban terror genuino, pero tenía que salvar a mis amigos.
- Esta bien - murmuraron derrotados - pero no nos hacemos responsables de nada.
- Ok ok ok, no hay problema… dejen alisto unas cosas y nos vamos.
Salí corriendo hacia mi closet buscando algo cómodo para ponerme; elegí unos vaqueros y una playera holgada. Me volví hacia los goblins…
- Ustedes no se muevan de aquí - ordene severamente.
- Si lady Sarah - murmuraron los seres mientras se acomodaban arriba de mi cama.
Me metí al baño y me dispuse a cambiar mi short por los vaqueros, la blusa de tirantes por la playera, los tenis ya los traía puestos así que decidí recogerme mi cabello en una coleta alta. Salí del baño y después de asegurarme que los goblins seguían en la cama, les volví a recordar…
- No se muevan - tenía miedo que desaparecieran en cualquier momento.
Corrí hacia la cocina para buscar algo de comer, antes de emprender el viaje; tenía un hambre atroz y mi estomago me lo recordaba a cada instante con sus ruidos molestos. Escogí un par de manzanas, un jugo, unas cuantas galletas de chocolate y me dirigí a la recamara.
Los cincos goblins parecían estatuas en mi cama, no se movían, resultaba de lo mas cómico mirarlos, luchaban para no reírse, todo lo tomaban como un juego… niños en cuerpo de goblins, pensé.
Les entregué una galleta a cada uno, eso alivio un poco, solo un poco de mi remordimiento por haberlos amenazado, me senté con ellos y me dispuse a comer lo demás.
- Estoy lista… vámonos - dije en cuanto terminamos de comer; los goblins bajaron con dificultad de la cama y se dirigieron al espejo del tocador.
- Lady Sarah, hay que tomarnos de la mano… y no se suelte - dijo el goblin que estaba frente al espejo. Cuando todos ya estábamos tomados de las manos el mismo goblin que había dado la indicación saco de un pequeño bolso, que traía con él, una especie de polvo dorado, el cual tiro en el espejo.
Se formo una puerta dorada, del tamaño del tocador.
- ¡Apresurar, tenemos poco tiempo! - grito uno de ellos.
Todos cruzaron la puerta… fui la ultima en entrar.
Fue una sensación extraña y nada agradable, era como si todos mis órganos se movieran de lugar… me recordó a esos juegos mecánicos, en los que me subí de niña.
Todo fue muy rápido, cerré mis ojos en todo el viaje, no me atreví a mirar que es lo que estaba sucediendo a mi alrededor.
Solo fui consiente cuando había desaparecido toda sensación extraña de mi cuerpo.
Habíamos llegado…
Metamorfosiis (:
