Gracias a todas las personas que están al pendiente de esta historia, son el motor que me impulsa a seguir escribiendo C:

Disclaimer: Labyrinth y sus personajes son propiedad de Jim Henson; solo el personaje de Evan es mío ;)

Capitulo 6: "Besar es más sano que dar la mano…"

Para una mujer el primer beso

Es el final del principio;

Para un hombre,

El comienzo del final…

- Alto - dijo sorprendido el rey. Volvió su cuerpo y sus ojos bicolor se posaron en mi rostro - conoces las reglas - se limito a contestar.

- Si, lo se

- ¿Vale la pena que te sacrifiques por esas estúpidas criaturas Sarah? - me pregunto, apretando los dientes tratando de contener su furia; pude distinguir un matiz de reproche en su voz.

- Por favor… solo te pido que los liberes, ellos no tienen la culpa; fui yo la causante, fui yo quien te desafío - suplique - ellos no tienen la culpa de nada… yo los obligue - susurre con lagrimas en los ojos; no fui consciente de que me había acercado a él; me deje llevar por mis impulsos.

Quito los ojos de mi rostro y volvió la mirada a los goblins que estaban detrás de mí.

- Evan encárgate que liberen a los traidores - ordeno al final - y asegúrense que salgan de mi castillo - sentencio con voz amenazante.

- Si su majestad - respondió el goblin.

No me atreví a quitarle la mirada de encima, quería asegurarme que fuera cierto y no me estuviera jugando una doble carta.

- Tus amigos serán liberados - me informo - sabes las reglas de mi juego, no hay vuelta atrás - murmuro.

Tomo mi rostro entre sus manos y me miro a los ojos…

- Ahora eres mía - hablo cerca de mis labios; pude sentir su aliento caliente en mi rostro - soy tu rey y me perteneces de ahora en adelante - musito y me beso.

Sus labios fueron violentos, pude sentir su ira conforme su boca descubría mi resistencia a ese beso.

- ¿Estás segura de querer ayudar a tus amigos pequeña Sarah? - musito aun con sus labios sobre los míos.

Cerré los ojos y me deje llevar…

Le devolví el beso, sabía que estaba jugando con fuego; era muy débil, una parte de mi cerebro me gritaba que parara con eso, mas mi cuerpo, mi alma y mi corazón pedían a gritos que me dejara llevar, que dejara a un lado mi coraje y mi orgullo.

Rodee su cuello con mis brazos, sentí su aliento en mi boca, sus manos rodearon mi cintura. Sus labios se volvieron dulces conforme los minutos pasaban; inmediatamente se aparto bruscamente de mi.

Estaba aturdida, mis manos temblaban y mis labios los sentía calientes e hinchadas a consecuencia del beso.

El me miraba ferozmente, apretaba la mandíbula para poder contenerse, se alejo de mí y me dio la espalda.

- ¡Llévensela! - grito

Fui arrastrada por cuatro goblins hacia el exterior de la recamara, yo no podía apartar la mirada del rey goblin.

- Querida - pronuncio con suavidad - esta noche tendrás el honor de acompañarme a cenar, terminando discutiremos nuestro trato.

- Pero… ¿Qué piensas hacer conmigo? - pregunte desesperada

Pero las puertas fueron cerradas en mis narices.

Aturdida, confundida y aterrada fui conducida por los pasillos de ese castillo; estaba segura que sería encerrada en una mazmorra.

Me sentía muy mal, todo me empezó a dar vueltas, hasta en ese momento fui consciente de mis actos y de las consecuencias que traían.

Nos detuvimos frente a una puerta parecida al dormitorio del rey goblin, por un instante creí que había sido llevada de vuelta con él. Al instante que se abrió la puerta descarte esa idea.

Las paredes eran de un color beige con tonos dorados con pequeños detalles en distintos tonos de color café; en el fondo había dos puertas - una a lado de otra - eran más pequeñas que la principal. En medio de la habitación estaba un tocador junto a una cama de grandes proporciones, con sabanas blancas, con un dosel en el cual colgaba un tul color dorado… sabanas, cojines, telas, todo era de ensueño, al otro lado de la cama había un espejo de cuerpo entero y a lado de ese un hermoso balcón con vista a la ciudad de los goblins.

Me acerque lentamente, fascinada… muchos goblins caminaban en diferentes direcciones, unos estaban jugando con gallinas negras y otros jugando entre sí. Había muchos puestos con diferentes mercancías que desconocía; un grupo de goblins con instrumentos tocaban una alegre melodía… era una ciudad feliz, no había rastro de maldad, egoísmo ni crueldad…

Todo este entorno no encajaba con la persona que estaba al frente de esta reino.

Me di la vuelta apartando la vista de la ventana; estaba sola…

Los goblins habían desaparecido, corrí hacia la puerta y trate de abrirla; por más que empujaba, pateaba, arañaba y gritaba era inútil; me habían encerrado.

No sé cuánto tiempo había pasado; había recorrido toda la habitación buscando alguna salida que estuviera oculta, pero había sido, inútil; de la frustración y del coraje me dispuse a tirar, destrozar y pisotear todo lo que tenía a mi alcance, sabía que estaba actuando de una manera infantil y estúpida pero era la única forma de desahogarme.

Termine cansadísima, con un dolor terrible de cabeza y con los ojos hinchados de tanto llorar, decidí acostarme en la cama para poder pensar en algún plan para poder salir de aquí.

Como decía mi padre… "debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano…"

No pude contener las lagrimas… mi vida ya no sería la misma y mi familia nunca la volvería a ver.

La culpa era de él…

- Jareth, no cantes victoria antes de tiempo … - murmure antes de caer en un profundo sueño.

Metamorfosiis (: