CAPITULO 3

Mai haló a rastras a Natsuki de la casa. Ya estaba vestida, usaba unos jeans y una polera negra con unos zapatos azules. Ya estaba tan desacostumbrada a salir de allí que sencillamente no se quería ir. Mikoto había tomado una mochila vacía para traer las cosas en la tarde luego de hacer las compras.

-¡Mínimo me debes esto por aguantar tus folladas de anoche, Natsuki!

-Vale, pero no hales ¡Baka, y no es mi culpa!

-¡No culpes a Shizuru-san por tu debilidad! No oí que te quejaras además

-Ya, ya, yo puedo sola… Ustedes van en el teleférico ¿no?

-¿A qué te refieres? ¿Y tú en donde irás?- Mai se detuvo y la miró

Natsuki señaló una motocicleta todo terreno al lado derecho de la cabaña. Sonrió. Se colgó al hombro una mochila y caminó hacia ella. Mai suspiró. Agarró a Mikoto de la mano y caminaron hacia la carretera.

-Natsuki, a veces eres muy cruel- Le dijo Shizuru sonriendo

-Lo siento Shizuru, ella haló mis orejas… Y además no caben las dos aquí jajaja

-Bueno, tienes razón… No tardes ¿Si?

-Trataré- Natsuki se subió en la moto -¿Te traigo algo?

-Un poco de Osake… pero no el dulce ¿vale?

-¿Por qué quieres…?...

Shizuru se acercó a su oído y comenzó a susurrar. Sea lo que sea que dijera hizo que la cara de Natsuki brillara y humeara. Natsuki sonrió y asintió.

-Ok, no puedo negarte nada a ti, Shizuru… No te esfuerces demasiado, Mai dejó verduras en el horno por si te da hambre

-Ookini!- Shizuru sonrió –Cuídate, ve con cuidado

-Vale- Natsuki encendió la moto –Volveremos lo más pronto posible, yo me adelantaré con los paquetes

La moto arrancó. Shizuru se despidió con la mano hasta perderla de vista, luego regresó a la cabaña sola.

Mai y Mikoto esperaban paradas fuera de la terminal del teleférico del centro. Natsuki aparcó su moto en frente entonces, se bajó y las alcanzó.

-¿Y por qué la demora? ¿Un rapidito, Natsuki?

-Baka- Natsuki se sonrojó ligeramente –Haremos esto; ustedes irán por la comida, yo iré por los dulces, el helado y un poco más de cerveza, además Shizuru me pidió algo

-¡Si! Mai ¿Comeremos algo?

-Bueno, si tú quieres- Le sonrió Mai

-Vale, nos vemos en un par de horas aquí

Natsuki se separó de ellas hacia la dirección opuesta luego de revisar su billetera.

Mikoto agarró a Mai de la mano por instinto; Mai volteó a verla, Mikoto estaba más alta de lo que recordaba, antes llegaba escasamente a sus hombros, ahora aunque un poco más bajita todavía, le llegaba a las mejillas, su espalda comenzaba a verse mas erguida; la pubertad le estaba sentando de maravilla… ¿Y por qué pasaba tanto tiempo detallando a Mikoto últimamente?

-Oye, Mikoto…

-¿Si?

-¿No has pensado en comenzar a salir con alguien?

-¿Salir?- Mikoto ladeó la cabeza

-Si, eso de tener citas y conocer a otra persona que te guste

-Bueno… Te estoy conociendo a ti… Y me gustas… ¿Esto es una cita, Mai?

Las mejillas de Mai se ruborizaron.

-Eh… Bueno, yo hablaba de algo distinto… Pero si, esto es algo como una cita, creo

-¡Oh! ¿Entonces Mai y yo estamos saliendo? ¿Cómo tu y Tate antes?

-Pues…

Mai no supo responder. Ciertamente estaban haciendo lo mismo que ella una vez intentó con Tate; pero con Mikoto realmente disfrutaba salir y pasar un rato a solas. Mai sonrió; apretó la mano de la morena y siguió caminando.

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Natsuki entró a una licorera grande, le empacaron 4 six pack de cerveza ligera, en ese momento estaba mirando las presentaciones del Osake que Shizuru le pidió.

-¡Eh tu, Kuga!

Natsuki volteó a ver. Haruka la miraba sonriendo desafiantemente.

-¿Tu aquí?

-¿Comprando licor para la fiesta? Ni creas que vayan a embolarme tan fácil

-Engañarme, Haruka-chan- Corrigió Yukino saliendo de detrás de ella –Hola Kuga-san

-Hola Yukino- Natsuki le sonrió -¿Vendrán a la fiesta?

-No me perdería de ver que hace esa mujer bubuzuke con la beca que le dieron en Fuuka- Sonrió Haruka –Además La Universidad de Tokio es una amnesia en estudios superiores

-Eminencia- Corrigió de nuevo Yukino

-Pues… Shizuru tomó un trabajo en casa que le ofreció su padre, pero no está estudiando, creo que rechazó la beca

-¡¿La rechazó?!- Gritó Haruka -¡Esa mujer bubuzuke, le romperé la cresta como la vea!

-Cabeza- Suspiró Yukino mirándola –Bueno Haruka-chan, vamos tarde

-Claro, claro… ¡Tonta mujer bubuzuke!- Refunfuñó siguiendo su camino

-Bueno Kuga-san, nos vemos esta noche

-Claro…

Natsuki las vio irse. Al perderlas de vista mandó un suspiró al cielo. Volvió a su asunto, las botellas de Osake, presentaciones y marcas.

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Mai pasaba con un carrito de compras de un mini súper al tiempo que miraba en los congeladores el pescado y el pollo. Mikoto pasaba con los brazos llenos cada tanto con todo lo que Mai le entregó en una lista que trajera. La morena traía de a puñados y los echaba; Mai la miraba irse y volver casi encantada al tiempo que seleccionaba la carne.

-¡Listo!- Afirmó Mikoto

-Bien, gracias Mikoto

Mikoto se paró al lado de ella y la siguió de a poco mientras Mai ponía la carne en el carrito; luego tomó un par de bloques de queso y los puso dentro, Mikoto la miraba en silencio.

-Oye Mai

-¿Dime?

-¿Qué hacen las personas en las citas?

-Pues… -Mai se rascó la cabeza –Creo que… mmm… además de conocerse… A veces se arreglan en ver luego, creo

-¿Cómo una segunda cita?

-Si, algo así

-Ooooh… Oye Mai ¿Podemos tener una segunda cita?

Nuevamente Mai se sonrojó. Asintió y sonrió al tiempo.

-¿Entonces somos como tu y Tate ahora, Mai?

-… ¿Pareja?- Preguntó Mai nerviosamente

Mikoto asintió sonriendo.

-Bueno… Mikoto ¿Tu sabes lo que es una pareja?

-Dos personas que se quieren, creo- Contestó Mikoto

-Bueno y tu… ¿Qué sientes por mi, Mikoto?- El carrito se detuvo

-Que te quiero, Mai

-¿Pero en qué forma?- Preguntó Mai peculiarmente interesada

-Bueno… Cuando pienso en Mai soy feliz; y cuando estoy con Mai mi estomago da vueltas… Y mi pecho me pesa un poco… ¿Eso no es querer?

Mai la miró seriamente. Esa clase de sentimiento por una chica de 16 años no podía ser descrito con tanto detalle de no ser verdadero. Mai apretó la mano de Mikoto y le sonrió dulcemente, la morena le regresó la sonrisa.

-… Y siento que quiero proteger a Mai de todo lo que le haga daño

-Bien- Mai acarició la cabeza de Mikoto –Entonces hablaremos de esto en un rato, comiendo alitas de pollo BBQ ¿Quieres?

-¡Si! ¡Si!

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Natsuki caminaba mirando las vitrinas de ropa interior al tiempo que cargaba ya 3 bolsas con bebidas, dulces y licor de más. En eso chocó de frente con alguien… Alguien muy conocida.

-¿Nao?

-Ah, tu… -Nao suspiró cruzándose de brazos

-¿Qué haces por aquí?

-Nada, por aquí por allá, un poco de nada y algo de todo…

-No te andes de filósofa, araña

-Jajaja esa agresividad me da miedo- Ironizó fingiendo un temblor -¿Les llegaron lo que les mandé ayer con Mikoto? Venía corriendo por la calle cuando justo iba a mandar esto con Yukino

-Claro, todo llegó… ¿Para qué tanto licor? Es demasiado hasta para Midori

-Bueno, es que pensé que podíamos jugar algo cuando estemos en tono ¿No crees?

-… Cuando lo dices tul, algo en mi espina se hiela…

-Qué graciosa; nos vemos en la noche- Nao siguió derecho y la dejó atrás

Natsuki la miró hasta verla perderse de su vista, soltó un suspiro más y siguió derecho en su ruta.

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Mai miraba a Mikoto mientras esta comía a bocados grandes las litas que le ponían enfrente, la pelirroja suspiró. En medio de su inocencia, esta chica había descubierto lo que era verdaderamente QUERER a una persona, Mikoto volteó a ver a Mai y la descubrió mirándola, la chica se sonrojó tímidamente. Sacó un alita y se la ofreció. Mai sonrió y la recibió, ambas comieron desde ese momento.

-Mai, gracias

-No es nada Mikoto… Oye ¿Dormirás hoy conmigo en la casa de Natsuki y Shizuru-san?

-¿Dormir con Mai?...

Mai asintió.

-¡Si!- Mikoto asintió alegremente

-Bueno, terminemos de comer, iremos por la cena de Shizuru-san y nos iremos

Mikoto la siguió luego que Mai pagó la cuenta.

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-¡Natsuki Kuga, tú por aquí!- Midori zarandeó a Natsuki -¿Todo listo para la fiesta?

-Claro –Natsuki le mostró las bolsas

-¡OOOOOH ya veo! Mejor apresurarse entonces

-¿Qué estás haciendo?

-Llevo unos reportes de Fuuka al hospital, muchos chicos heridos este semestre, que mal, que mal… Yohko me está ayudando con eso

-Ok, bueno, yo tengo que…

-¡Te dejo, te dejo! Nos vemos esta noche ¡Se pondrá bueno, ya verás!

Midori corrió a toda velocidad en dirección al hospital Universitario. Natsuki suspiró, miró el cielo.

-Comienzo a arrepentirme de esta fiesta… No me gusta como se puede poner…