CAPITULO 5

La casa estaba en total silencio. Se oía el canto de los grillos afuera de la cabaña, y la niebla comenzaba a bañar las ventanas empañándolas desde afuera. Esta sensación de nervios recorría todo el cuerpo de Mai mirando con sus mejillas encendidas la cama única que debería compartir con Mikoto. La morena estaba el baño lavándose los dientes, Mai estaba enpijamada ya, sentada a un lado de la cama, pero sin atreverse a recostarse. Por alguna razón simplemente no podía mover su cuerpo, estaba "paralizada" ¿Qué era esta sensación de nervios que no le permitía razonar bien?

Mikoto entró a la habitación. Ella solo usaba una camisa vieja que Reito le había obsequiado después del Festival HIME.

-¿Mai?

-… Bueno… ¿En qué lado quieres dormir?

-No me importa, solo… donde pueda abrazar a Mai

Mai se sonrojó aún más. Se hizo a un lado tomando el lado izquierdo de la cama. Mikoto se recostó junto a ella y como era su costumbre, se abrazó a su pecho.

-¿Te sientes bien, Mai? Estás caliente

-¡¿Ca-Caliente?!

-Como con fiebre

-Oh… -Mai suspiró aliviada -Oye, Mikoto…

-¿Dime?

-¿No sientes algo extraño estando aquí conmigo?

Mikoto sonrió. Un leve rubor se asomó por sus mejillas y la miró directo a los ojos.

Cogió la mano de Mai y la puso en su propio pecho; Mai tembló; ese pecho de Mikoto que antes era plano y huesudo, ahora comenzaba ampliarse y la forma de sus pechos realzaba por los pliegues de la camisa. El corazón de la morena latía con fuerza y aceleradamente.

-¿Desde cuándo te sientes así, Mikoto?

-Ya no me acuerdo… Pero me hace feliz que Mai me permita estar con ella cuando me siento así, porque así soy feliz

-… ¿De verdad, Mikoto?

-¡Sí!- Asintió ella

-¿Sabes? Yo también he sentido cosas en los últimos días…

-¿Cosas?- Mikoto levantó la cabeza

-… Mikoto… tu sabes el tipo de relación que tienen Shizuru-san y Natsuki ¿cierto?

-Oh, pues… Sé que se aman… ¿Verdad?

-Pero esa clase de amor… es diferente al que crees…

-¿Es decir que lo que hacen en la cama y la razón por la que se besan en la boca es porque son iguales a Akane y Kazuya?

-… Bueno, sí… exacto… ¿Desde cuándo que entiendes todo esto?- Preguntó Mai notablemente sorprendida

-Desde el Festival, cuando pasó lo de Yukino y lo de Natsuki y Shizuru

-… Ya veo… Perdona, creo que te subestimé, Mikoto lo siento mucho

-¿Por qué me preguntaste eso, Mai?

-Bueno… Es por lo que yo siento, lo que he sentido los últimos días…

-¿Amas a Shizuru y Natsuki?

-¡NO!- Mai sobresaltó sonrojada -¡No, ellas no!... Ellas no… Es… alguien más, una chica…

-¿Y quién es?

Mai se mordió el labio. Se incorporó. Botón a botón fue desajustando la camisa de su pijama. Mikoto la miraba sin entender lo que hacía, se incorporó y la miró de espaldas; Mai la miró sobre el hombro. Entonces se bajó los pantalones del pijama. Ahora estaba solo en su traje de nacimiento, aun dándole la espalda a Mikoto. La morena miró la figura de reloj de arena de Mai perfectamente proporcionada y voluptuosa sintiendo la sangre fluir al rostro y sus manos comenzar a sudar y temblar.

-Es alguien que no creí llegar a atesorar tanto… una chica que no quiero sacar de mi vida…

-… ¿Amas a alguien más, Mai?- Un nudo se hizo en la garganta de Mai

-… No, Mikoto… Te amo a ti

Mai se volvió hacia Mikoto de frente, la chica la miró embobada pudiendo apreciar su cuerpo a plenitud bañado solo por la luz de la luna que entraba por la ventana.

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Natsuki se escabulló en puntillas hacia el living, donde en la gaveta privada de Shizuru guardó la botella de Osake. Estaba despeinada y su pijama abierto en el pecho, tomó el Osake en silencio cuando un ruido de bamboleo la detuvo súbitamente. Venía desde el cuarto de lavado, parecía un rechinar, como un mueble viejo siendo arrastrado, o más bien un golpeteo en la pared… ¿Qué podía ser?

Cuidadosamente caminó hacia la sala de lavado. Ese sonido venía del cuarto privado que Shizuru dio a Mikoto y Mai. Abrió cuidadosamente la puerta para encontrarse con una escena que heló su espina. Mai estaba sobre Mikoto, la morena movía sus caderas contra las de ella en un bamboleo que sacudía la cama salvajemente.

Rápidamente cerró la puerta de nuevo se pegó del muro sin poder creer lo que acababa de ver.

Entro a la habitación de regreso, donde una Shizuru muy caliente y desnuda cubierta por las sábanas esperaba ansiosa. Al verla gateó sobre la cama para recibir la botella de Osake; Natsuki estaba boquiabierta, su expresión impresionada era imborrable.

-¿Pasó algo? ¿Otra vez el baño está tupido, Natsuki?

-… Ma-Ma-Ma…. Mai….

-¿Mai-san?

-… Mi-Mikoto…

-¿Mikoto-chan?- Shizuru la ayudó a sentarse

-… Ellas… y Mai estaba encima… La cama se movía… ¡Y van a dañar esa cama, Dios santo!

-Haber, déjame entender… Natsuki ¿Ellas estaban haciendo…?...

Natsuki asintió antes que Shizuru terminara la frase.

Shizuru sonrió.

-Bueno, que ellas hagan su propia magia… Nosotras haremos la nuestra ¿no?

-¿Escuchaste algo de lo que acabo de decir, Shizuru?

Natsuki quedó sin habla. Aunque llevaban 2 meses de hacer el amor cuando se les antojara nunca se cansaba de babear apreciando la perfecta figura estilizada de Shizuru. La castaña la miraba incitantemente llamándola con el dedo índice. Como un cachorro Natsuki gateó sobre la cama y se puso sobre ella. Los besos y las caricias comenzaron. Shizuru agarró con la mano el Osake de la mesa de noche y lo destapó. Gota a gota comenzó a rociar su propio pecho con el licor, y Natsuki ni corta ni perezosa comenzó a beber en la más fina copa de todo Japón.

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La mañana llegó acompañada de una resaca insoportable. Haruka despertó a todos en la casa con un alarido de dolor que aquejaba su cabeza.

Midori despertó sosteniendo su cabeza, Nao fue la tercera en salir de la habitación, solo usaba un pantalón de pijama y una sudadera azul oscura. Echó un bostezo y se sentó en el sofá.

Yukino asomó cubriéndose con una manta pequeña, se sentó junto a Nao. Ambas resignadas de ya no poder recuperar el sueño que el grito de Haruka les quitó. La rubia estaba en la cocina revolcando la alacena en busca de una aspirina.

Natsuki y Shizuru salieron juntas, ambas cubiertas por un par de levantadoras (pero nada debajo de estas)

-¿Qué demonios pasó? ¿Alguien atropelló una zarigüeya o qué jodas chilló de esa manera?- Preguntó Natsuki estregándose los ojos

-Haruka-chan tiene resaca por anoche- Dijo Yukino

-… Oh… En ese caso… -Natsuki caminó a la cocina junto a Haruka

Sacó de una gaveta una aspirina y se la dio con un vaso de agua.

Haruka la bebió y se sentó junto a Yukino.

-No sé que me hicieron anoche, pero me siento fetal

-Fatal, Haruka-chan- Dijo Yukino –Shizuru-san ¿Podemos usar su baño?

-¿Al mismo tiempo?- Dijo Nao sonriendo

-¡N-No!- Yukino se sonrojó –Haruka-chan ¿Por qué no te das una ducha? Luego iremos al centro y tomaremos una soda fría

-Tienes buenas ideas Yukino- Sonrió Haruka -¿Y bien bubuzuke?

-No puedo negarle el baño a un invitado- Contestó sonriendo –El agua caliente es el grifo izquierdo

Haruka entró al baño y aseguró la puerta.

-¿Mai-chan y Mikoto se fueron anoche?- Preguntó Yukino

-No, de hecho ellas… -Natsuki se sonrojó al recordar lo que vio la noche anterior -… Bueno, han de estar… pues, cansadas…

-¿Cansadas de qué? ¿De oír tus gemidos toda la madrugada?- Dijo Nao

La cara de Natsuki se puso color rojo brillante al escucharla; Shizuru sonrió por lo bajo. Nadie mejor que ella sabía que Natsuki a la hora de la intimidad no sabía contener sus reacciones (en todo sentido).

-¡Baka! Es que Mai cuidó de Haruka y Midori anoche haciéndoles esa bebida, si no estarían de muerte

-¿Y Mikoto? A esta hora siempre está rondando buscando comida

Yukino asintió. Midori apenas modulaba mientras su cabeza caía involuntariamente en el hombro de Nao.

-… Ehh… Bueno, es que… ¡Claro! Mai hizo la cena igual…

-Iré a ver si todo está bien- Yukino se dispuso a ir en busca de las dos

-¡NO!- Natsuki se puso en su camino –Digo, no… ehh… bueno, iré yo ¿vale?

-Y ponte ropa interior de una vez, se nota que tienes frío- Dijo Nao sonriendo maliciosamente

Natsuki se cubrió su pecho por reflejo. Nuevamente Shizuru sonrió por lo bajo.

Natsuki suspiró antes de tocar la puerta. Pero justo antes que sus nudillos tocaran la madera de la puerta una Mai recién bañada y ajustando sus jeans salió. La miró ciertamente sorprendida de verla a punto de tocar.

-Oh, Natsuki… ¿Pasa algo?

-… No… Bueno si… ¿Por qué te…?... No, olvídalo, solo me preguntaba porque no te habías levantado

-Bueno, estaba algo cansada- Un ligero rubor rosa cubrió las mejillas de Mai –Pero ya estoy mejor luego de un baño. ¿Qué quieren desayunar hoy?

Mai siguió de plano hacia la cocina.

-Buen día a todas- Saludó poniéndose el delantal

-¿Harás el desayuno?- Preguntó Nao

-Bueno, ninguna de ustedes podría en las condiciones en que están… Incluida Shizuru-san- Mai señaló sus piernas desnudas y pies descalzos

Shizuru sonrió. Le guiñó un ojo a Natsuki y regresó a la habitación.

Natsuki miró a Mai.

-Oye ¿Y Mikoto?

Mai se detuvo por un instante.

-… Duerme- Contestó aun dándole la espalda

-¿Todavía?- Preguntó Yukino extrañada

-Estaba algo soñolienta así que no la desperté- Contestó aún sin mirar a Yukino

-¿No será que ustedes dos les siguieron el ejemplo a Natsuki con su mujer?- Señaló Nao a modo de broma

Las manos de Mai temblaron. Su cara enrojeció.

-N-No, solo estábamos… ya sabes, cansadas…

-¿Cansas de qué?- Preguntó Midori despertando

Mai volteó a ver a Natsuki. Ella miraba al suelo; Mai suspiró; Natsuki ya sabía la situación desde que no mostraba reacción alguna. No era correcto con ella misma o con Mikoto pretender ocultar esto de todos los demás, menos de quienes ya se daban por enterados del asunto. Haruka acababa de salir del baño ya vestida, le entregó una toalla de Yukino.

-Bueno… es que anoche tuvimos una madrugada extenuante- Contestó Mai al tiempo que ponía una pasta en la lumbre

-¿Extenuante?- Haruka ladeó la cabeza

-Si, es que… estábamos juntas… juntas, JUNTAS

Haruka y Yukino parpadearon sin entender. Nao tenía los ojos abiertos como platos al igual que Natsuki, Midori apenas moduló dejando caer de su boca un cigarrillo que se disponía a fumar. Silencio total.

Haruka miró en todas direcciones… Por fin comprendió.

-¡Entonces ustedes estaban… estaban folletos!

-Estaban folla… Bueno… En esa situación, Haruka-chan- Corrigió Yukino sonrojada

-¡OOOOh eso lo explica! Ya decía yo que Fujino no tenía la voz tan aguda, entonces teníamos una sinfonía de 4 montada en la madrugada ¿no?

-¿Tu escuchaste, Yukino-chan?- Preguntó Mai de forma avergonzada

-Oh… Bueno, no, traje mis tapones, si no los uso no puedo dormir- Le dijo Yukino sonriendo

-Ya veo… Bueno, voy a llevarle algo en lo que la pasta está lista- Mai caminó a la habitación con una bandeja con waffles con jamón

-… Seguro, como es su novia nueva entonces a ella le da los waffles- Protestó Nao –Oye Kuga ¿Me puedo hacer el desayuno yo misma?

Natsuki le hizo un gesto con la mano cediéndole el paso.

Yukino fue la siguiente en pasar a la ducha, Midori pasó a la ducha del cuarto de lavado en tanto Haruka solo veía las noticias matutinas.

Natsuki entró a la habitación que compartía con Shizuru, la castaña estaba sentada en la cama, rodeada por una toalla mientras con otra se secaba el cabello húmedo.

-¿Y Mai-san?- Preguntó ella

-Con Mikoto… Fue tan fácil para ella decir que anoche estuvo en fulgores con Mikoto que me dejó por el piso por como estuvimos tú y yo durante tanto tiempo… Bueno, me alegra en parte

-Jejeje mi Natsuki; es que tu eres mucho más obstinada que cualquier chica que conozco- Le dijo sonriendo mientras elegía entre un par de poleras sobre la cama

-¿Y eso qué significa?- Natsuki se cruzó de brazos

Shizuru dejó lo que hacía. Le dio un beso en la frente y le sonrió al tiempo que quitaba un mechón de cabello de su rostro.

-Que eres la única que pudo cautivarme solo siendo tú misma… Es todo

Natsuki sonrió.

-Baka… diciendo esas cosas… -Natsuki le acarició la cintura

-Como los demás se vayan iremos de compras, Natsuki

-¿Después de lo de ayer, en serio?- Resopló la peli azul

-Vamos, ánimo; tenemos que reponer los víveres que se han gastado los últimos días, además necesito ropa interior nueva

-Ah… Iremos a comprar ropa, ya entiendo…

-Y tomaremos un helado en la tarde ¿Te parece?

-Claro que si… Mientras tomaré una ducha

Las manos veloces de Shizuru desataron el nudo de la bata levantadora dejando a Natsuki al descubierto. Naturalmente después de lo ocurrido en la madrugada, estaba desnuda. Shizuru se acercó y dio una olida a su cuello.

-Aun hueles a Osake

-Jajaja no me imagino porqué- Contestó sarcásticamente

-Hay que comprar otra botella… O tal vez un aperitivo de vainilla… O de cereza…

-¿Nunca te cansas de esto, Shizuru?

Shizuru la abrazó con fuerza.

-Cansarme de hacerte el amor, es como cansarme de amarte, Natsuki

Natsuki apretó las manos de Shizuru. Le dio un beso en la frente y sonrió.

-Bueno… Yo nunca dije que me cansara de hacerlo tampoco

-Son buenas noticias entonces- Shizuru se sentó en la cama de nuevo y miró nuevamente las prendas –Asistiré a Mai-san en tanto te duchas

-Bien, gracias Shizuru

Natsuki entró al baño. Como estaba en la habitación privada suya y de Shizuru no se molestó en cerrar la puerta (Nunca lo hacía).

Shizuru vistió una polera violeta sin mangas y una falda negra de pliegues, usó un par de botas violetas oscuras y salió al tiempo que con un cepillo peinaba su cabello aún húmedo.

-A tiempo, ya nos vamos Bubuzuke

-Suzushiro-san; un placer haberlas recibido- Le sonrió Shizuru

-Vale, vale, ya nos pelaremos después

Shizuru miró de reojo a Yukino. Esta se alzó de hombros, ni ella entendió lo que Haruka quiso decir.

-Pues vale, siempre serán bienvenidas aquí

Haruka y Yukino salieron. Justo en ese momento se oyó un grito ahogado en el baño de visitantes. Nao salió cubierta por una toalla a medias, todo su cuerpo goteaba agua. Shizuru la miró. Se cruzó de brazos y apreció la escena un momento.

-¿Algún problema, Yuuki-san?

-¡Si! ¡Una maldita araña del tamaño de mi cabeza está en la ducha!

-Oh, ya veo… Vale, busca el insecticida en mi mesa de noche, veré si la atrapo, si no… ya veremos

Nao corrió a la habitación de Shizuru (Donde sin saberlo estaba Natsuki).

Abrió la puerta afanadamente.

Silencio total

Natsuki estaba al lado de la cama, totalmente al descubierto solo secando su cabello con una toalla.

Nao quedó boquiabierta; su propia toalla también cayó al suelo.

Natsuki palideció y entró en pánico.

-¡WAAAAAAAAAAA! ¡FUERA DE AQUIIIIIIII!

Nao se estrelló contra el sofá al ser golpeada por una patada en el pecho. Natsuki cerró la puerta de un golpe.

Shizuru se asomó del baño de visitantes y vio el sofá tirado hacia atrás en medio del living.

-¿Yuuki-san?

Nao asomó la cabeza, se sobaba la coronilla con una expresión de dolor al tiempo que con un cojín se cubría.

-¿Por qué no me dijiste que tu mujer no está vacunada contra la rabia? ¡Pega como mula!

-Oh, perdona… Olvidaba que Natsuki estaba duchándose

-¡No me digas!- Nao la miró con una expresión irónica -¿Oye que llevas ahí?

Nao señaló la mano de Shizuru. La castaña tenía algo en su mano izquierda; lo enseñó. No era nada menos que la araña que Nao mencionó.

-¡Pero qué carajos…!

-Oh, resulta que es un dulce animal gentil; lo liberaré en el jardín- Shizuru miró curiosa la tarántula mover sus patas sobre su mano

-¡¿Gentil?! ¡Esa cosa pesa lo mismo que yo!

-Oh vamos Yuuki-san; todas la criaturas vivientes merecen una segunda oportunidad- Shizuru caminó a la puerta –Ya puedes entrar a ducharte

-Si, claro… Lindo despertar…

Shizuru salió hacia el jardín. Nao se sobó la cabeza nuevamente verificando no estar sangrando, luego entró de regreso al baño a terminar con su baño.

Ni las mañanas se libraban de la cotidianidad descabellada de las ex HIMEs, por lo que solo pensar en lo que podría ser una rutina, ya era desconcertante.