El sudor me empapaba por completo mientras los escalofríos de mi cuerpo parecían no querer terminar. Eran apenas las tres de la mañana y ya llevaba menos del 50% de la batería ¡Y es que esas cosas del demonio parecían estar mas activas! Oh pero claro, había olvidado por completo lo que mi muy amable amigo del otro lado del teléfono me había dicho aquella noche. Cerré mis ojos intentando hacer memoria por un instante, recuerdo que había llegado como siempre y me había tirado en la silla para esperar sobrevivir otra noche, lo normal vamos, todo bien hasta que el teléfono volvió a sonar.

Hola, ¿Hola? Hey, ¡Lo estás haciendo muy bien! La mayoría de las personas no duran tanto tiempo. Quiero decir, ya sabes, usualmente se van a hacer otras cosas por ahí. No estoy dando a entender que murieron. Es-es-eso no es lo que quise decir. Uh, de todos modos, mejor no tomo demasiado de tu tiempo. Las cosas empiezan a ponerse serias esta noche. – ¡No me digas! Y yo que había pensado que todo lo anterior era un juego de niños. Este tipo debería tomar clases de discreción o sobre como mentir mejor.

Uh... Hey, escucha, se me ocurrió una idea: si llegas a quedar atrapado y quieres evitar ser colocado dentro de un traje de Freddy, uhh, ¡Trata de hacerte el muerto! Ya sabes, ponte flojo. Entonces tendrás una oportunidad de que, uh, quizá piensen que eres un traje vacío en su lugar. Por otra parte, si piensan que eres un traje vacío, podrían tratar de… colocar un esqueleto de metal en tu interior. Me pregunto cómo funcionaría. Sí, no importa, ignora eso. Es mejor no ser atrapado. – ¡Aplausos señores! El futuro premio nobel acaba de iluminarnos con su inteligencia, y yo que pensaba que lo estaba haciendo mal al querer vivir para cobrar el maldito cheque e irme para siempre de esta porquería de lugar.

Um… ok, te dejo. Nos vemos la próxima noche – La llamada termino dejándome de cierta manera algo molesto puesto que la información no me había ayudado en nada.

¡Oh! Ahora lo recordaba, la llamada había sido una perdida de tiempo, maldije al tipo del teléfono, maldije a mi jefe, maldije a los animatronicos y me maldije a mi mismo por no se capaz de dejar esta porquería de trabajo y conseguir algo mejor antes de que termine siendo un muñeco de Freddy con un cadáver en su interior lo cual era algo que ni en esta vida ni en otra me apetecía para nada. Retome mi tarea de vigilar a los animatronicos cuando para mi desgracia Foxy ya venia hacia la oficina con toda la intención de desmembrarme con el garfio de su mano; cerré la puerta lo mas rápido que pude pero la cosa esa ya se encontraba dentro de la oficina con la mandíbula abierta de par en par mostrando sus afilados colmillos.

Caí de la silla de manera brusca y me pegue a la pared lo mas que pude, de cierta manera pensé que si iba a morir aquella noche prefería mil veces se asesinado por el zorro pirata antes que por los otros, de alguna forma lo prefería a él. Pasaron unos minutos, tal vez, y el animatronico seguía sin moverse, lo mire detenidamente, parecía haberse apagado pero seguía mirándome fijamente con sus enormes y amarillos ojos. Me acerque con cautela, temblando y sudando horrores expectante a cualquier movimiento que el zorro hiciera, lo rodee con cuidado y grande fue mi sorpresa al ver que el robot no se había movido puesto que una de sus patas estaba siendo aplastada por la puerta metálica.

Decidí arriesgar mi suerte y acercarme un poco mas, Foxy pareció notarlo puesto que de un rápido movimiento aprisiono mi muñeca con la mano que no tenia el garfio. Solté un quejido leve y trate de soltarme pero por mas fuerza que aplicara el animatronico no parecía querer ceder aunque tampoco parecía querer atacarme puesto que en aquella posición bien podía perforarme un órgano o atravesarme la garganta con su garfio, seguimos forcejeando un momento mas hasta que eventualmente me termine cansando, no tenia idea de donde estaban los otros y me daba curiosidad saber el porque no habían venido aun.

– Suéltame – demande después de cierto tiempo, se suponía que esas cosas, por mas robots que fueran, tenían cierto grado de inteligencia en sus sistemas.

El zorro ladeo el rostro sin entender como si realmente se estuviera pensando el sentido de las palabras que le había dicho, tire un poco de mi brazo para tratar de volver a liberarlo pero aquello solo ocasiono que Foxy aumentara la fuerza con la que agarraba mi muñeca lo cual para desgracia mía fue asquerosamente doloroso y me hizo volver a soltar un pequeño alarido involuntario. Aquella situación ya se me antojaba demasiado tediosa ¿Iba a matarme o no? Volví a tirar de mi brazo y volví a obtener el mismo resultado, a este paso iba a dislocarme la muñeca.

– Mira – comencé sin ser realmente consiente de lo que hacia – Se que me entiendes, o algo así. No pienso hacerte daño – aunque ganas no me faltan, pensé con fastidio – solo quiero ayudar. Si me sueltas abriré la puerta ¡Solo si prometes no matarme! – La seguridad ante todo ¿Verdad?

El agarre aflojo su intensidad y cuando por fin me vi libre me aleje unos pasos del animatronico rojo. Por mi mente paso la idea de dejarlo ahí hasta que diesen las seis y así poder librarme de esa responsabilidad pero había dado mi palabra además de que si me jugaba la confianza de estas cosas desde ahora no sobreviviría las noches que aun me quedaban. Resignado pulse el botón abriendo rápidamente la puerta liberando a Foxy. Por desgracia el robot se abalanzo sobre mi olvidando completamente nuestro trato, me maldije mentalmente por haber confiado en algo que desde un principio quería matarme.

Cerré los ojos esperando mi inevitable y dolorosa muerte pero no pasaba nada, enfoque mi mirada lentamente temiendo lo peor pero cuando observe mejor a mi alrededor no había nadie conmigo en la oficina ¿Habrá sido solo mi imaginación? Quien sabe y sinceramente no me importa, lo único que quería era irme ya a casa. Retome mi trabajo de vigilar las cámaras y me asuste al ver que ahora no había nadie en el escenario, haberme quedado tanto tiempo con Foxy me hizo perder de vista a los demás, lo peor de todo es que Freddy se había vuelto mas activo, podía escuchar su ridícula risa desde la oficina.

Volví a mirar el reloj suspirando aliviado al ver que faltaban solo unos minutos para que mi turno terminara. Casi solté el aire que no sabia que estaba conteniendo cuando la alarma se dejo escuchar, me pare de la silla de un brinco y tome mis cosas saliendo tan rápido como mis piernas me lo permitían. Estaba a punto de llegar a la puerta de salida cuando algo me tomo por los hombros y me arrastro por el pasillo, grite, me sacudí lo mas violento que pude para intentar soltarme pero lo que sea que estaba reteniéndome tenia mas fuerza aun.

Deje de ver luz en el momento en que un par de cortinas se cerraron frente a mi, haciendo memoria rápidamente el único lugar que recordaba que tenia cortinas era la cueva del pirata. Mire hacia abajo al sentir como un brazo peludo y rojo me sujetaba por la cintura y otro me sujetaba la cadera. Mentiría si decía que aquello no era lo mas incomodo que sentí en mi vida. Trate de soltarme lentamente al ver que Foxy no se movía o al menos no tenia pensado moverse pero un rápido movimiento del animatronico al voltearme bruscamente hizo que me quedara paralizado en mi lugar.

– No – alcance a susurrar apenas creyéndome lo que estaba pasando – Lo prometiste

Nos quedamos mirándonos fijamente por un par de segundos mas, no entendía porque lo hacia si se suponía que al terminar mi turno todos los animatronicos tenían que volver a sus lugares. Entre en verdadero pánico al ver que Foxy comenzó a acercar su hocico lleno de filosos dientes a mi rostro, cerré los ojos imaginándome lo peor, las cosas que no llegue a hacer o las personas a las que no llegue a ver, me rendí completamente a mi funesto destino hasta que, desde la base de mi cuello hasta mi mandíbula, sentí una húmeda y algo rasposa lengua. Abrí los ojos con sorpresa mientras mi estomago se revolvía ya sea de asco, de miedo o de otra cosa al volver a sentir la lengua del animatronico pasearse ahora libremente por todo mi cuello.

– ¿Mike? – Escuche pasos acercarse desde la entrada ¡Estaba salvado! – ¡Hey Mike! ¿Sigues aquí?

Me aleje de Foxy al ver que me había soltado y se quedaba quieto como una estatua en la misma posición de siempre. Salí a tropezones de la cueva del pirata y casi choco de cara con mi jefe quien parecía que había amanecido de mal humor. Me disculpe como pude y salí de ahí con el corazón martillándome en el pecho de manera violenta ¿Qué carajo había pasado? ¡¿Por qué?! No entiendo nada y ciertamente después de lo que paso no se si realmente quiero entender algo, toque levemente mi rostro ¡Dios! ¿Me había sonrojado? ¡No! ¡No! ¡NO! No podía concebir algo como eso. Mi cabeza me dolía horrores y lo primero que hice al llegar a casa fue tirarme en la cama dispuesto a dormir hasta que se me olvidara hasta el nombre. Por desgracia lo que no pude olvidar fue a Foxy y su extrañamente placentero tacto.

Me levante de golpe al ver el hilo de pensamientos que mi sobre hormonada y estúpida mente comenzaba a maquilar. Debe ser por la falta de tacto, si, hace mucho que no estoy involucrado sentimentalmente con alguien o mi falta de relacionarme con los demás porque no encontraba una explicación lógica a la maraña de emociones que comenzaban a embargarme el cuerpo por culpa de ese estúpido robot mal hecho y que para rematar se estaba cayendo en pedazos. Seguí divagando un par de horas mas hasta que caí profundamente dormido teniendo por ultimo pensamiento la frase "Estas enfermo" rondándome en la cabeza.