Mire directamente la puerta de la entrada de la pizzería como si en cualquier momento me fuese a saltar encima, tenia miedo –oh sorpresa– de entrar y comenzar mi turno. Ademas tenía la ligera sensación de que algo malo iba a pasar aquella noche, seguí parado afuera como si la vida no pasara hasta que un brusco empujón hizo que chocara de cara con la puerta de entrada, me giré rápidamente con la intención de romperle la nariz al idiota que se había atrevido a tocarme las pelotas a esas horas y con un humor de perros, por desgracia solo era el bastardo que tenia por jefe.

– ¿Vas a entrar o te quedaras como subnormal mirando la puerta toda la noche? – asentí de mala gana antes de obedecer.

– A todo esto – comencé una vez instalado en la oficina extrañado de verlo ahí – ¿Que hace usted tan tarde por aquí?

– Me he atrasado con el inventario – fue la escueta respuesta antes de abandonar la oficina de manera nerviosa, ese tipo esconde algo pero no tengo ni las ganas ni la necesidad de investigar el que es.

Y ahí estaba de nuevo, revisando cámara por cámara que los animatronicos estuvieran en su lugar correspondiente, poniendo mayor énfasis en la cueva del pirata. No le había querido dar tantas vueltas al asunto de Foxy, de solo pensarlo las arcadas y escalofríos volvían violentamente a mi cuerpo, ya que por mucho que quisiera negármelo a mi mismo lo disfrute tanto como lo deteste. Seguí jugando con las cámaras por un rato mas extrañándome que mi "amigo" del teléfono no me hubiese llamado aun, estaba a punto de olvidarme de eso cuando el teléfono comenzó a sonar; de cierta manera el recibir sus mensajes hacia que me sintiera menos solo en esta porquería de oficina.

– Hola, ¿Hola? ¡Hey! Hey, wow, día 4. Sabía que podías hacerlo. Uh, hey, escucha, puede que no logre enviarte un mensaje mañana – No podía escucharle con claridad, parecía que alguien golpeaba la puerta ademas de que la llamada se veía interrumpida constantemente por la estática.

– Ha sido una mala noche para mí aquí – Mas golpes se dejaron oír. Aquello no me estaba dando buena espina, me acerque al teléfono para tratar de escuchar mejor – Um, Es-estoy un poco contento de haber grabado mis mensajes para ti, uh, cuando lo hice. Uh, hey, hazme un favor. Tal vez en algún momento, uh, ¿Podrías revisar dentro de los trajes en la trastienda? Voy a tratar de aguantar hasta que alguien vaya. Quizá no sea tan malo. Uh, S-s-s-siempre me pregunté lo que había en todas esas cabezas vacías allá atrás – comencé a sudar cuando del otro lado de la linea escuche la diabólica canción de Freddy sonar ¿Que estaba pasando? ¿La trastienda? ¿Cuando fue que se había grabado este mensaje?

– Ya sabes… oh, no – Salte de la silla con el corazón martillando en mi pecho al oír el chillido robótico que había salido del teléfono antes de que la llamada se diera por terminada ¿Pero que carajo había sido todo eso? ¡Se lo habían cargado! Dios no, dios no, dios no ¡Ahora seguía yo!

Sujete mi cabeza con mis dos manos mientras trataba de tranquilizarme y buscar una solución a todo aquello. Ok, el tipo del teléfono había dicho que se encontraba en la trastienda, eso se encontraba fuera de la oficina y ni de coña salía de aquí en medio de la noche con esas cosas activas ya. Debía encontrar otra salida y la debía de encontrar YA, mire por todos lados tratando de hallar un conducto, una puerta escondida, un hueco ¡Lo que sea! algo que me sirviera como ruta de escape o como mínimo que lo pudiera usar como escondite provisional hasta que diesen las seis. Por los pasillos se comenzaron a oír pasos apresurados ¡Mierda! Pensé, más ya era tarde, puesto que ya tenia encima de mi a un pesado y por demás enorme zorro animatronico.

No podía hablar, me estaba ahogando con mi propia saliva y sentía que mis huesos crujían bajo el peso del robot. Trate de empujarlo golpeándolo con todas mis fuerzas, o al menos con todas las que podía reunir en aquel momento, pero no parecía surtir efecto. De un momento a otro lo vi levantar el brazo en donde tenia el garfio haciendo que la punta afilada apuntara directamente hacia mi pecho. Los sollozos se atoraron en mi garganta y mis lagrimas no dejaban de salir, estaba aterrado, no quería morir, no así, no aquí; sentí el frío metal en la base de mi cuello y, mientras cerraba los ojos con fuerza rogando porque todo acabara rápido, lo sentí deslizarse lentamente hacia abajo abriendo mi camisa y dejando mi pecho al descubierto.

– Basta – susurre apenas con la poca voz que tenia. – Por favor, basta, por favor.

Trate de levantarme pero seguía sin poder moverme, aunque ahora no sabia si por miedo, porque Foxy seguía encima mío o porque quería ver en donde terminaría todo aquello. El animatronico se movió ligeramente mientras me alzaba un poco dejando mi pecho en frente de su hocico del cual dejo salir su larga y áspera lengua. Gemí, inconscientemente o no, pero lo hice al momento de sentir esa lengua recorrer con saña mis pezones para después subir lentamente hacia mi cuello y de ahí bajar nuevamente. Mi rostro ardía y cerré casi instintivamente las piernas. Foxy volvió a levantar el garfio solo que esta vez de un rápido y brusco movimiento me arranco de tajo los pantalones dejando al aire mi miembro semi erecto.

Me maldije a mi mismo por no poder evitar aquello pero por desgracia era humano y era para mi casi imposible que mi cuerpo no reaccionara ante estímulos del exterior. El zorro siguió bajando su lengua lentamente, recorriendo todo mi cuerpo haciendo que por cada lamida yo dejara escapar un jadeo, suspiro o gemido, hasta que en una de esas llego a mi miembro lamiendo desde la base hasta la punta haciendo que involuntariamente, aunque ya comenzaba a no creerme eso, soltara un grito para nada masculino que podía jurar se dejo oír por todo el local entero, ademas de que hizo que mi masculinidad sufriera un leve golpe bajo. Por unos instantes deje de pelear, deshaciéndome en las sensaciones que la lengua de Foxy producía en mi cuerpo.

Me sentía tan caliente, mi piel bañada en sudor mientras me mordía los labios para evitar gritar de placer, placer que me estaba proporcionando un robot, placer que jamas en mi vida había experimentado antes haciendo que por un momento me sintiera completo, olvidándome totalmente del lugar en donde me encontraba, en la situación en la que estaba, solo dedicándome a sentir esa maravillosa lengua en mis partes bajas. Un par de lamidas más bastaron para que llegara al mejor orgasmo que pude tener en mi entera existencia. Me deje caer en un sueño post-orgasmico sintiendo mi cuerpo flotando por unos instantes antes de sentir un profundo y agudo pinchazo de dolor recorrer mi espina dorsal.

– ¡NO! – dolía horrores, no supe en que momento Foxy introdujo uno de sus dedos en mi recto pero por dios lloraba para que lo sacara – Basta ¡Me duele!

El zorro me ignoro completamente e introdujo un segundo dedo, era doloroso, molesto y sentía que comenzaba a sangrar por el ano puesto que uno solo de los dedos de Foxy debían medir lo doble tanto de ancho como de largo que uno de los míos. Patalee para tratar de sacármelo de encima pero parecía que mientras mas empeño ponía en tratar de liberarme Foxy me enterraba sus dedos con mas profundidad así que opte por quedarme quieto y tratar de soportar lo mejor que podía pero no pude mas cuando sentí no dos si no tres dedos hurgando en mi interior de manera brusca, llegando a los mas profundo y ensanchando mi entrada de manera dolorosa. Podía sentir perfectamente la sangre escurrir por mis piernas manchando con pequeñas gotas el suelo y la mano de Foxy.

– No mas – solté en un suspiro ahogado, ya no tenia fuerzas ni para hablar – Por favor yo no te he echo nada – Gemí ahogando un grito de dolor en mi garganta.

Llore y suplique pero nada parecía detener al animatronico, aguante unos minutos mas hasta que sentí con alivio que Foxy retiraba sus dedos de mi lastimado esfínter sin embargo el gusto me duro poco pues el zorro me cargo en sus hombros cual costal de papas y se retiró junto conmigo de la oficina hacia la cueva del pirata, estaba temblando de miedo y comenzaba a rezarle a todos los dioses habidos y por haber que no me hiciera mas daño, de cierta morbosa manera comenzaba a dudar de que lograra sentarme bien por un par de días después de aquello. Lo primero que vi al entrar a la cueva del zorro fue oscuridad, no entendía como Foxy podía maniobrar sin problemas ante la falta de luz del lugar. Un grito seco salió de mi garganta cuando sin previo aviso Foxy me arrojo al suelo haciendo que mi cuerpo chocará con éste en un ruido sordo, eso seguro me dejaría marca mañana, pensé con sarcasmo.

Mire hacia todos lados mientras me arrastraba lentamente tratando de encontrar una salida pero por cada palmo que recorría me sentía más perdido que antes. Foxy pareció notarlo puesto que me tomo por los tobillos y me halo hasta que pudo apresarme entre sus brazos como una especie de camisa de fuerza quitándome más aún la respiración, si es que eso se podía. Trate de volver s patearlo pero lo único que hizo fue sentarse en uno de los rincones de la cueva con la espalda recargada en la pared y conmigo en su regazo, por un instante me quede quieto pensando en que trataría de hacer algo mas pero al ver que no se movía trate de deslizarme de su asfixiante abrazo, por desgracia ninguno de mis intentos rindieron frutos y ya un poco arto de todo me tire a dormir en las piernas de Foxy, será lo que tenga que ser, pensé antes de cerrar mis ojos.