Desperte aturdido sobre una mesa metalica en una habitación iluminada solamente por la luz artificial que se colaba por la vieja puerta de madera, tarde solo unos minutos mas en darme cuenta de que también me encontraba amarrado a dicha mesa. Tire de mis muñecas para tratar de safarme, gran error, me habían amarrado con un alambre oxidado haciendo que por ende éste cortara la piel de mis muñecas. Maldije mi suerte mientras trataba de saber en que parte de la pizzería me encontraba; las cabezas vacias de los trajes de los animatronicos adornaban los estantes, no tarde mucho en deducir que me encontraba en el cuarto de las piezas de reparación. De golpe recordé la ultima llamada que recibi del tipo del teléfono ¿Su cadáver seguirá aquí? Bueno, quedándome tirado en la mesa no lo averiguaría.

– Eres mas resistente de lo que pensé mocoso – Escuche que hablaban, una voz profunda y molesta que se enterraba en mis oídos – Es una pena que hasta aquí llegaras.

Trate de voltear, o al menos localizar de que punto de la habitación estaba lo que sea que estuviese hablándome pero la posición en la que mi cuerpo se encontraba me imposibilitaba si quiera mover ligeramente el cuerpo hacia los lados. Oia pasos acercarse hasta que se detuvieron antes de que pudiera tenerlo en mi escaso campo de visión. No podía pensar realmente en alguien a quien tomar como sospechoso, mi jefe era un bastardo pero no parecía ser del tipo de personas que se ensuciaría las manos asesinando a alguien, además de que estaba seguro que los animatronicos no podían hablar o eso quería creer puesto que la voz que escuchaba definitivamente no podía ser la de un robot.

– Llevo su tiempo atraparte. – Volvi a moverme pero un grito de dolor salio de mi garganta al sentir como el malnacido aquel me enterraba un cuchillo de cocina en mi antebrazo derecho, al menos ya sabia donde estaba parado – Reprograme a esos robots de manera que actuaran de manera mas agresiva que de costumbre, por desgracia esas cosas del infierno parecen tener mentalidad propia ya que al final yo tengo que terminar el trabajo.

¡Foxy! Pensé mientras aguantaba lo mejor que podía el incesante ardor que me producia tener aquel objeto punzocortante atravesándome el musculo del brazo. Afuera de la habitación oia ruido y ajetreo, por un momento estuve tentado a comenzar a gritar pidiendo ayuda pero al no saber donde me encontraba tampoco sabia si alguien iba a escucharme así que sin mas lo deje todo a la suerte y tomando aire fuertemente solte un grito que aunque me destrozara la garganta estaba seguro que alguien debía de haber escuchado. Un fuerte puñetazon en mi estomago me hizo callar momentáneamente para tomar aire, aquel bastardo no iba a dejarme ir tan fácil, no vivo al menos.

– Estas colmándome la paciencia, mocoso, y creeme que no soy nada amable cuando estoy enojado – No conteste, lo único que podía hacer era tomar bocanadas de aire para no sentir que me asfixiaba.

– D-dejate de tonterías – Hable como pude cuando pude regular mi respiración – ¡Muestrate bastardo!

– No necesito mostrarme Mikey. – Sentia su pesada respiración en mi oído, algo no estaba bien – Tu y yo ya nos conocemos.

Voltee el rostro y me di de lleno con aquella macabra y cinica sonrisa que hacía juego con aquel par de ojos escalofriantes los cuales por desgracia conocía muy bien. El hombre de morado se alejo unos pasos antes de arrancar el cuchillo que aun se mantenía enterrado en mi brazo y con éste recorrer mi cuerpo entero dejando leves marcas rojizas a su paso. Sentí un horror indescriptible inundarme el cuerpo, ni siquiera cuando los animatronicos estuvieron a punto de matarme me sentí así ¡Y es que ya me decía yo que a aquel tipo se le iba la olla y bien feo! Preferiría morir antes dentro de un traje mecanico a que aquel lunático se ensañara con mi cuerpo.

– Que debería hacer contigo, me pregunto yo – cantaba de manera burlona el bastardo mientras volvia a enterrarme el cuchillo solo que esta vez en mi muslo izquierdo.

– ¡Dejame ir! – El dolor era demasiado molesto como para seguir ignorándolo además de que comenzaba ya a marearme por la constante perdida de sangre que emanaba de mis heridas.

– Oh no, no, no pequeño Mikey – Acaricio mi cabeza como si fuese un perro lo cual me molesto de sobremanera – Tu vas a quedarte aquí, se me acaba de ocurrir algo mejor para deshacerme de ti pero tienes que ser buen niño y esperar hasta que caiga la noche.

Abrí mis ojos con horror al escucharlo hablar, de solo imaginar que me tenia que quedar en ese horrible lugar todo el dia y morir por la noche hacia que mi pecho se contrajera violentamente de dolor pero no le daría la satisfacción a ese psicópata de verme llorar, como pude le sostuve la mirada hasta que escuche de nuevo como sus pasos se alejaban, despues el abrir y cerrar de una puerta antes de que la habitación se sumiera en un pesado silencio nuevamente. Deje que mi cuerpo se relajara un instante mientras cerraba los ojos pensando en una manera de salir de ahí; no se cuanto tiempo paso, si fueron unos minutos o horas completas, solo se que despues de abrir de nuevo los ojos no escuche nada, ningún sonido, todo en completa calma lo cual hizo que me preocupara mas de lo que ya estaba.

– Porfavor que no sea de noche, porfavor que no sea de noche – Murmuraba conmigo mismo tratando de tomar fuerzas de donde pudiera.

Sin embargo lo único que me contesto en aquel momento fue la oscuridad, volvi a intentar liberarme pero el resultado era el mismo, afuera de repente comenze a escuchar movimiento y estaba a punto de lanzar un grito por ayuda cuando abrutpamente me detuve al comprobar que el ruido no era otro que las pisadas de los animatronicos, Freddy para ser mas exacto por la macabra risa que se dejaba oir y que rebotaba en los pasillos de la pizzería causando un macabro eco. Asi que este era su plan despues de todo pensé con algo de rabia. Deje de pensar en las consecuencias ya que si me quedaba tirado ahí tarde o temprano los animatronicos me encontrarían asi que con todas mis fuerzas, y mordiendo fuertemente mi labio inferior para no gritar, tire de mis muñecas sin importarme que la piel de éstas se desgarrara en el proceso, repeti el mismo procedimiento un par de veces hasta que por fin me vi libre de las ataduras.

No quise ni mirar el deplorable estado en el que me encontraba, además por culpa de la herida en mi muslo no podía moverme con suficiente fluidez pero de algo estaba seguro y era que no había llegado hasta este punto por nada, iba a sobrevivir asi tuviera que destrozar con mis propias manos a esos malditos robots. Mire a mi alrededor tratando de hallar algo con lo cual pudiera defenderme hasta lograr llegar a la salida y para suerte mia ahí, en una sucia esquina y casi escondida parcialmente por la poca luz, se encontraba un hacha; sonreí, casi puedo jurar que lo hice, mientras un extraño instindo homicida me recorria las venas. Con mis manos temblando y la adrenalina recorriéndome las venas tome el arma mientras que con pasos decididos me dirigía a abrir la puerta.

Conte hasta tres preparándome mentalmente para lo que estaba a punto de hacer y sin pensarlo mas tome el picaporte abriendo de un solo golpe topándome de lleno con Bonnie quien estaba parado justo en frente mio como si estuviese esperándome a sabiendas de que yo me encontraba adentro. Reaccione casi por instinto y con todas las fuerzas que pude reunir aseste el primer golpe dándole de lleno en el pecho al enorme conejo purpura quien apenas retrocedio unos centímetros recobrándose al instante y abalanzándose sobre mi; sentí como mi cerebro se desconectaba de mi cuerpo mientras golpeaba con todas mis fuerzas al conejo, una especie de extasis me carcomia las entrañas mientras depedazaba a aquel pedazo de metal maldito, me sentía tan bien, tan jodidamente bien, cuando pude reaccionar estaba en el suelo con los restos del animatronico adornando el pasillo. Volvi a sonreir, solo faltaban tres.

Camine despacio, tomándome mi tiempo, mientras trataba de encontrar a Chica. Los ruidos provenientes de la cocina me guiaron hacia mi próxima victima, la podía ver, estaba justo ahí revolviendo los platos como si realmente pudiera cocinar, me acerque con cautela y, posicionándome a sus espaldas, me abalanze sobre ella descargando toda mi ira. Las piezas de metal salían volando a cada golpe mientras un espeso liquido negro se escurria y esparcia por el suelo de la cocina manchándome a mi también en el proceso; el sudor me empapaba por completo mientras admiraba con insana morbosidad mi obra maestra ¡Estaba tan feliz! Jamas llegue a pensar que aquello se sintiera tan bien.

Caminaba lentamente silbando una canción que había escuchado por ahí mientras trataba de encontrar a los últimos dos animatronicos faltantes, sabia que Freddy no podía estar muy lejos y ya estaba ideando un plan para sorprenderlo pero inevitablemente el hilo de mis pensamientos frenaron de golpe al pensar en Foxy ¿Lo destruiría a el también? El estomago se me encogio de solo imaginarme al zorro hecho pedazos, si bien también me había hecho la estancia miserable gracias a el seguía todavía con vida. Una sonrisa macabra se plasmo en mis labios, podía sentirla perfectamente, en el momento en que escuche la música del Toreador a mis espaldas ¿Han oído alguna vez la frase Are you ready for Freddy? Bien FazFuck aquí te va mi versión de Are you ready for Mikey? Ya lo había decidido, nadie merecia salvarse.