Saludos a todos! Espero que hayan tenido una increíble semana, y la hayan pasado bien.

Aquí les traigo el segundo capítulo de este fic.

Si todavía no leen El elixir de la juventud eterna, pueden encontrarlo en mi perfil. Me gustaría que lo leyeran, para que este fic no les resulte confuso, ya que es la secuela de El elixir de la juventud eterna.


Capítulo 2: Aparece el culpable de las explosiones.

Kasumi recibió una llamada del doctor Tofu desde China, donde le contaba que Jusenkyo había desaparecido de la faz de la tierra. Esto les platicó de inmediato al resto de la familia, quienes no podían creerlo. Sin embargo aún había algo más que debía informarles.

—Siento arruinarles así el día, pero por desgracias eso no es todo — dijo Kasumi con mucho pesar.

Akane preguntó de inmediato — qué?! Aún hay más?

—Al parecer no solo fue Jusenkyo, sino que también el monte Fénix fue afectado.

—Cómo que el monte Fénix fue afectado? -inquirió Ranma.

—Prácticamente tampoco existe ya ese monte, pues fue partido en dos.

—Imposible — murmuró Ranma sin dar crédito a lo que escuchaba; él no creía que existiera en este mundo alguien capaz de partir una montaña y borrar totalmente del mapa a Jusenkyo.

—Maldición! — profirió Ranma golpeando la mesa.

—Y qué hay del guía y su familia? - preguntó Akane angustiada.

Kasumi solo movió negativamente la cabeza.

Mientras tanto, en China, el viento soplaba con fuerza, agitando el largo cabello de Hiroshi, quien no dejaba de mirar el lugar en el que se encontraba: habían pedazos de rocas de todos los tamaños, un gran cráter de varios cientos de metros de diámetro, y muy profundo, tanto que no se podía ver el fondo, además de eso, el monte Fénix, cuya parte superior había sido destrozada quedando reducido a un pequeño montículo de tierra. En el ambiente había un desagradable olor a quemado. El joven, miró a Itami, quien estaba junto a él, sentado sobre un trozo de roca, recuperando el aliento, pues lucía bastante cansado.

Hiroshi estaba muy impactado con lo sucedido allí. Itami le había dicho que se alejara por un momento, pero jamás imaginó lo que haría.

Después, a lo lejos pudo divisar una explosión de enorme magnitud, con poder suficiente para dejar aquel gigantesco cráter y calcinar un área del tamaño de 10 canchas de fútbol. La tierra alrededor de aquel hoyo adquirió un matiz de tizne que calcinó la vegetación del entorno.

La potencia del estallido, arrasó de inmediato con toda la materia viva circundante, causando temblores que sacudieron fuertemente el suelo.

—Señor Itami, por qué? por qué lo hizo? Estoy seguro de que no era necesario... además... prometió que no sacrificaría más vidas aparte de la de Ranma.

Itami (en el cuerpo de Ryoga) se puso de pie y dijo — Me estás diciendo mentiroso?!

Hiroshi no dijo nada, así que Itami agregó:

—Los que vivían aquí, tenían alas, pero no eran unos ángeles... sabes a lo que me refiero no? merecían ésto... además es vital recolectar las partes faltantes del libro estelar.

Aquel libro, no era más que una colección de pergaminos con un sinnúmero de técnicas potencialmente poderosas. En el pasado, Itami, repartió partes de él a quienes lo ayudaron en su afán de prolongar su vida hasta encontrar a la persona con el "cuerpo perfecto". Así que ahora, para evitar problemas futuros, decidió recuperar esas partes, y una de esas la tenía Saffron, pero éste se negó a devolvérsela, desatando la furia de Itami.

—Si no reúno esas técnicas, la paz que tanto deseas puede que no se logre. Hizo una pausa y luego prosiguió:

— Como sea, debemos irnos ya.

Por otro lado, de camino a la universidad, Akane y Ranma avanzaban en silencio. Lo de Jusenkyo los había golpeado muy fuerte, pero en especial a Ranma, que ahora si definitivamente se quedaría así por el resto de su vida. Cuando llegaron a su destino, Akane se aproximó a él.

—Atiende a clases, si? — le pidió la chica.

Ranma desvió la mirada.

—Se que esto es difícil, pero quiero que sepas que no es importante.

Él levantó la mirada sin comprender mucho las palabras de Akane.

—Si no te pasara nada al mojarte con agua fría...me resultaría extraño, no serías el Ranma que conozco.

Luego de decir eso, Akane le rodeó la cintura con los brazos y apoyó la cabeza en su pecho.

—Te quiero —dijo la chica.

—Yo también te quiero - contestó Ranma, y se agachó para besarla, pero esta vez no fue tan breve como acostumbraba a hacerlo al despedirse para ir a clases.

Cuando se separaron Akane le dijo — ya no pienses más en Jusenkyo.

— Te aseguro que al menos ahorita no estoy pensando en eso — contestó Ranma . Akane negó con la cabeza varias veces y no pudo evitar sonreir.

Él se quedó observándola, hasta que Akane dijo: — apúrate o se te hará tarde.

Dicho eso, cada quien se fue a la clase a la cual debía asistir, listos para otro día más en su vida estudiantil.

En China, Hiroshi miraba preocupado el panorama, y no dejaba de culparse por no haber hecho algo para evitar que aquel sitio terminara así.

— No perdamos más el tiempo prosigamos con el plan... teletranspórtame a Neri...- repentinamente Itami sintió un terrible dolor en el cuerpo, tan intenso, que casi lo hace gritar.

Hiroshi se percató de ello: — sucede algo? — le preguntó, pero esta vez sin la amabilidad con que acostumbraba dirigirse a Itami, puesto que seguía molesto por lo que hizo.

Apoyándose en una roca, Itami manifestó: — el poder que usé, al parecer lastimó seriamente este cuerpo... maldita sea... será mejor regresar a la fortaleza... necesito descansar... no tengo opción.. llévame allá.

—Bien, lo llevaré — dijo Hiroshi; sin dejar de pensar en lo ocurrido, el joven obedeció, y desapareció, luego de que un destello de luz blanca cubriera el lugar durante unos mili segundos. Instantes después aparecieron en medio de lo que parecía una espesa selva.

—Dónde estamos? No reconozco este sitio — afirmó Itami. La montaña donde estaba su fortaleza estaba en medio de bosques y selvas, pero éstos lucían diferentes a los que conocía.

—Sube a aquel árbol, es bastante alto, y mira alrededor — le ordenó a Hiroshi

El joven obedeció, y cuando subió y observó el sitio, notó que estaban en el lugar equivocado. Al bajar dijo:

—Creo que me equivoqué, será mejor que lo intentemos de nuevo.

—Noooo! no! detente! No lo hagas! como está tu mente ahora, podríamos terminar hasta en otro planeta, o perdidos en el espacio-tiempo — exclamó Itami.

—Y ahora que vamos a hacer?

—Nada, no nos queda más que sobrevivir aquí al menos una semana hasta recuperarme, solo así podremos salir... rayos todo esto es tu culpa, tú y tu frágil conciencia!

Sintiéndose ahora también un tanto culpable por la situación en la que se encontraban, Hiroshi dijo:

—No se preocupe, usted descanse, yo me encargaré de reunir material para hacer un refugio y una fogata... todavía nos quedan algunas horas de luz.

De inmediato, salió en busca de lo que había mencionado, mientras Itami tomaba un descanso a la sombra de un árbol.

Los días pasaron, y llegó el sábado; Akane había quedado de ver a su compañero de clase, Kenji, en la biblioteca, para ayudarlo a estudiar.

—Ya me voy... regreso en la tarde - anunció la menor de las Tendo.

—Que tengas buen día - le contestó Kasumi.

— Y Ranma? Hoy no lo he visto, sabes en donde está o a dónde fue?

—Salió muy temprano, me dijo que iría a comprar algo que necesitaba... creo que era para la universidad.

—Por favor, cuando regrese dile que me fui a ayudar a un compañero, él ya lo sabe, pero de todas formas hazle acuerdo sí? o de lo contrario se pondrá como loco - dijo Akane.

—Así lo haré, tu tranquila.

—Gracias y nos vemos luego.

Luego de despedirse, la chica salió y fue directo a la universidad. Cuando entró a la biblioteca, buscó a Kenji, pero no lo encontró. Así que se dirigió a una de las mesas y se sentó a esperarlo.

Media hora más tarde, Akane se encontraba muy entretenida leyendo, cuando alguien apareció por detrás con la intención de cubrirle los ojos, pero no lo consiguió, ya que le sujetó fuertemente de la muñeca (torciéndola un poco) pues ya se había percatado de que una persona estaba detrás de ella.

—Auch! eso dolió! -exclamó Kenji - así es como acostumbras saludar a tus amigos?

—Solo a los que llegan tarde — contestó Akane.

—Perdón — dijo Kenji — es que mi reloj no funciona bien los sábados.

Ambos sonrieron, y por suerte se callaron a tiempo, antes de que el encargado les regañara por hacer ruido.

—Eres tan fuerte como hermosa — dijo Kenji mientras tomaba una silla y se sentaba junto a la chica

—Ay! no inventes Kenji - le contestó Akane mientras un leve sonrojo apareciera en sus mejillas.

Al ver como su amigo giraba la muñeca varias veces como tratando de acomodársela, Akane se sintió mal, así que atrajo hacia ella el brazo de Kenji y empezó a masajearle la muñeca.

—Disculpa, creo que se me pasó la mano - dijo Akane

—Es extraordinario.

—Extraordinario? - preguntó Akane sin dejar de masajearlo.

—Hace un rato... apretaste muy fuerte, y ahora tus manos... se muestran tan delicadas, tan suaves... seguro que así se siente ser tocado por un ángel.

—No exageres - le contestó Akane. Ella no estaba acostumbrada a recibir halagos. Así que por segunda vez no pudo evitar sonrojarse.

De pronto, el sonido de una silla cayendo al suelo, los llamó la atención; Akane soltó a Kenji y los dos miraron hacia el lugar de donde provino aquel ruido.

Era uno de los encargados de la limpieza de la biblioteca, que por accidente había soltado al silla.

— Antes de empezar dime desde que parte quieres que te explique — dijo Akane abriendo su cuaderno de apuntes.

— De acuerdo maestra, soy todo suyo - dijo Kenji

— No te burles.

—No me estoy burlando...tu eres la mejor de la clase en esta materia, y hoy serás mi maestra, así que, adelante maestra.

Akane sonrió, luego dijo: — a ver, iniciemos leyendo esta parte...

De esa manera las clases de Kenji empezaron; Akane era muy hábil explicando por lo que a Kenji se le hacía fácil comprender lo que ella le indicaba.

Las horas pasaron, y Kenji interrumpió a la chica por algo que le pareció curioso:

—Mira... ese conserje es muy extraño... ya lleva algún tiempo limpiando el mismo sitio.

—De veras? - dijo Akane mirando a donde su compañero le señalaba con la mirada. Cuando vio al anciano, notó que era el mismo que había soltado la silla anteriormente. Además, ya viéndolo bien, notó que vestía raro, pues llevaba gorra, unas gafas oscuras enormes y una barba blanca bastante larga.

—Tienes razón, es extraño, nunca lo había visto por aquí - acotó Akane.

—Será algún malandro? - preguntó Kenji

—Tal vez... aunque lleva el uniforme del personal de limpieza - dijo Akane — como sea...ya no te distraigas, debemos continuar

—Si maestra.

—Ya deja de llamarme así.

—Con una condición.

—Cuál?

—Que tomemos un descanso... hemos avanzado mucho, no crees que lo merecemos?

—Si, por qué no.

—Vamos a ver que hay en la cafetería

—Adelántate, ya te alcanzo.

—No hay apuro, te espero.

—Está bien, pero hasta mientras, eeeeh..eeh podrías devolver este libro...en el otro piso - le pidió Akane.

—Claro, yo lo hago - contestó el joven.

Apenas subió por los escalones, Akane se fue rápido directo hasta el conserje, quien seguía limpiando la misma mesa por enésima vez. Cuando estuvo cerca, no se detuvo, y pasó de la largo. Una vez que estuvo detrás de él, dijo:

—Ranma.

El anciano conserje giró un poco la cabeza, como para regresar a verla. De inmediato Akane, le sujetó de un brazo y lo jaló, llevándolo hacia el baño de chicas.

—Qué...qué hace señorita? Respete a sus mayores por favoooor! - pidió aquel pobre hombre.

Una vez dentro del baño, Akane lo enfrentó:

—Tú! que haces aquí? Espiándome! Verdad?!

—No se de que habla! déjeme trabajar!

La chica lo miró detenidamente unos instantes. El anciano se quedó inmóvil.

—Ah! perdone usted, es que creí que era otra persona -sonrió Akane con malicia - pero, ya que está aquí podría destapar aquel retrete?

—re.. re.. re.. tre-te?

—Si mire, aquel - dijo Akane señalando con su dedo; cuando el conserje se giró, la chica tomó un valde de agua y lo bañó de la cabeza a los pies.

Inmediatamente, la apariencia del anciano cambió, y se convirtió en alguien mucho más pequeño. Akane le retiró la peluca. Definitivamente se trataba de Ranma, quien ahora estaba en su forma de mujer.

—Lo sabía - dijo Akane con enfado - qué rayos haces aquí!

—Me creerías si te digo que trabajo aquí los sábados?

La chica le dio un fuerte coscorrón en la cabeza.

—Ay ay ay ay ay! qué te pasa? por qué te enfadas? soy yo quien debería estar enojado!... tu muy sonriente con el tipo ese!

—Largo de aquí!

—Sí me voy!pero tú te vienes conmigo!

—Por qué?... acaso... estás celoso de Kenji?

R no contestó aquella pregunta, tan solo desvió su mirada.

—Creí que confiabas en mí, pero... ya veo que no - le dijo Akane en un tono de voz que revelaba decepción y tristeza

—No es que no confíe en ti! En quien no confío es en ese tipo... quien sabe y se quiera propasar contigo.

—Sabes lo que le haría si intentara algo!... Si no quieres que te muestre lo que sucede cuando alguien me hace enfadar, regresa a casa ahora!

Ranma accedió a regañadientes, en parte, porque en ese estado su novia era mucho más fuerte que él. Lo sabía perfectamente, pues el mismo se había encargado de convertirla en alguien mucho más hábil y fuerte de lo que era antes. Además, tampoco quería que ella se enfadara como acostumbraba, y debido a eso, no le dirigiera la palabra. No, definitivamente no soportaría algo así. Por ahora, lo mejor era hacerle caso y evitar que el pleito se volviera más grande. Ya en la casa podrían hablar con más calma.

Una vez que Ranma estuvo de regreso en la casa, almorzó con el resto de la familia y se fue al tejado; allí se sentó a esperarla, y mientras lo hacía, meditaba sobre el comportamiento que había tenido hoy, y cómo podría disculparse.

Mientras, en la universidad, cerca de la puerta, Akane y Kenji se despedían.

—Te has portado genial haciendo todo este esfuerzo por mi...y también es genial pasar el tiempo contigo — le sonrió.

—Tú como siempre exagerando las cosas — dijo Akane apartando la mirada de él.

—Je je je — rio nuevamente Kenji — Te veo el lunes.

—Adiós y... cuídate!

Media hora después, desde el techo de la casa de los Tendo, Ranma vio que Akane se aproximaba. Cuando la chica cruzó la puerta, Ranma se puso de pie como un rayo. Ella miró hacia arriba y por un momento sus miradas se cruzaron, luego siguió caminando, y entró a la casa.

Saludó a los demás y se fue directo a su cuarto. Se cambió de ropa y justo cuando iba a salir de su habitación, alguien tocó la puerta. De inmediato supo quien era.

La chica abrió la puerta y salió pasando de largo, sin siquiera mirar a Ranma.

—Espera... - le pidió Ranma.

—Qué quieres? - dijo secamente.

—Perdón - dijo, en un tono de voz que casi inaudible. Aún así, ella alcanzó a escucharlo.

—Se que lo que hice estuvo mal, pero, es que... es como si una legión de demonios me poseyeran cuando te veo con alguien más.

La sola idea de que Akane estuviera tanto tiempo con Kenji era suficiente para que le hirviera la sangre. No importaba el lugar en el que estuvieran.

Pero, era verdad lo que su novia le había dicho en el baño de la biblioteca: que su actitud solo demostraba su falta de confianza en ella.

—Perdóname... No debí hacer lo que hice ¿Sí?, ya sabes, soy un idiota... pero por favor, también trata de entenderme!

La expresión en el rostro de Akane se suavizó.

—Te entiendo bien —dijo mientras le invitaba a pasar a su cuarto. En cuanto entraron los dos, Akane cerró la puerta y continuó hablando:

—yo también me he puesto celosa muchas veces, en especial con la pesada de Reiko... pero, se como eres tú... conozco tus sentimientos, así que no me preocupo, solo confío en ti.

Estas palabras hicieron que el chico se sintiera aun peor por haber ido a espiarla.

Reiko era una compañera de clase de Ranma, que estaba obsesionada con él, y todo el tiempo lo estaba persiguiendo. Esto llegó a oídos de Akane, pero ella no le hizo ninguna escena de celos; después de todo lo que habían pasado, sabía bien como era Ranma con las chicas, y era consciente de el amor que él sentía por ella. No todo el tiempo le decía que la amaba, pero él siempre le demostraba con hechos, y aquella vez no fue la excepción.

Un par de veces Akane los había observado de lejos, y siempre sucedía lo que ella esperaba: Ranma en ninguna ocasión hacía caso a las insinuaciones de Reiko. Además últimamente, Reiko parecía ya no seguir interesada en Ranma, incluso ya casi ni iba a clases.

—Te prometo que confiaré más en ti, pero no bajes la guardia con el tal Kenji ...no te dejes impresionar solo porque es alguien apuesto — le pidió Ranma.

—Tu crees que Kenji es apuesto? ja ja...No me digas que te gusta - se burló Akane.

Ranma enarcó una ceja:

—Tonta, no me malinterpretes..lo que quiero decir es que su apariencia es la del típico conquistador... que pretende tener a todas las chicas que quiera...Por eso te he dicho que ese tipo me da muy mala espina — se explicó Ranma.

Ella se rió.

— Pues te equivocas —replicó Akane— Te aseguro que Kenji es un chico honesto y muy amable.

— Mmhm... si — dijo Ranma.

— Mira, ya no hablemos más de él, si? A ti es a quien amo, y eso es lo que importa — dijo acariciando el rostro de su novio.

— Me perdonas? — preguntó Ranma acercándose, hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del de Akane.

Luego, él se inclinó y la besó; ella pudo haberse apartado pero no quiso, lo prefería así, juntos en lugar de continuar disgustados.

—Eso es un sí? — preguntó Ranma, separando sus labios de los de su prometida.

Akane lo acercó nuevamente, y se volvieron a besar. Ranma la cogió por la cintura y la alzó hacia él posando sus labios sobre los de Akane una y otra vez en un apasionado beso. Su lengua pidió permiso para entrar en la boca de la chica y ésta inmediatamente se abrió paso para hacer un eterno juego con la de Akane. No supieron cuánto tiempo había pasado, pero ambos sintieron una sensación embriagante. Hace tiempo que no tenían la oportunidad de estar así, los dos, a solas. A Akane le costaba respirar y mantenerse de pie después de aquel beso. Ranma la llevó contra la pared. La chica sintió el cuerpo firme de su prometido presionándolo contra el suyo.

De pronto, escucharon un par de golpes que venían del otro lado de la pared.

—Ey! Recuerden que no viven solos! — gritó Nabiki desde su habitación.

Akane y Ranma sonrieron ante aquel comentario.

—Será mejor que nos vayamos a descansar, o Nabiki nos echará al patio — dijo Akane, apartándose de su lado y abriendo la puerta.

Ranma aceptó, no sin antes darle un último beso. De camino a su cuarto, iba pensando en todo lo que había pasado este día y se sintió aliviado de haber podido resolver las cosas con Akane. Lo había pensado mucho, y no era conveniente que ella siguiera enfadada. Recordó que varias veces conversando con su madre, ésta le había advertido que nada bueno sacaría al armarle pleito a su novia por celos, esto más bien lo alejaría de ella, y la acercaría más a su posible rival.

El tiempo pasó con normalidad, y llegó el lunes. Una nueva semana de actividades iniciaba para nuestros protagonistas.

Las horas pasaron lentamente, como suele ser cuando se está en el aula recibiendo clases. Al final de la jornada de estudio, se encontraron en la puerta de la universidad, para regresar juntos a casa.

Apenas lo vio la chica, fue corriendo hacia él.

—Ranma... podrías hacerme un favor? - le preguntó repentinamente. El chico ladeó la cabeza en un gesto de sorpresa ante aquella pregunta.

— Podrías atender el dojo tu solo?

—Qué?! por qué?

—Es que varios de mis compañeros de clase quieren que les ayude a estudiar.

— Varios?

— Si... por favor Ranma, incluso prometieron pagarme lo que los profesores particulares cobran por hora... Te das cuenta? Podemos usar ese dinero para irnos tu y yo a algún sitio lindo estas vacaciones... Qué dices Ranma? Será solo por esta semana... 4 horas después de clases.

—Bueno — respondió sin mucho convencimiento, pero aceptó, pues era mejor que estuviera en grupo con sus amigas y amigos, y no a solas con el entrometido de Kenji.

— De verás? — preguntó Akane incrédula pues le extrañaba que haya aceptado tan fácilmente.

—Pero con una condición — dijo Ranma — que me dejes venir a verte para regresar juntos.

—No creo que sea necesario...mira que tendrás que venir nuevamente a la universidad, y cansado después de atender el dojo...No te preocupes por mí, se cuidarme sola.

—Eso lo sé bien... pero aunque fueras mil veces más fuerte que yo igual me preocuparía.

—Está bien, tu ganas te veo aquí a las siete entonces... gracias Ranma — dijo la chica, mientras ingresaba de nuevo al campus.

Ranma por su parte, se dirigió rápido a casa. Él no estaba muy conforme con tener que dar clases solo en el dojo. Sin embargo, si le iban a pagar a Akane, en verdad era algo bastante bueno, pues como dijo ella, con eso podrían viajar a un buen lugar donde podrían pasar sus vacaciones, un lugar en el que pudieran olvidarse del estrés diario de la universidad. Además, a causa de combinar los estudios con las clases en el dojo, no disponían de mucho tiempo para compartirlo en pareja.

Mientras tanto, muy lejos de la civilización, en medio de una tupida selva, Itami y Hiroshi se preparaban, pues la noche estaba a punto de caer; aquel sitio empezaba ya a oscurecerse.

—El refugio está listo! — anunció Hiroshi.

Luce bastante bien.. y la fogata — le preguntó Itami.

— La...fo...gata? Oh no! La olvidé por completo! — exclamó Hiroshi.

— Cómo pudiste olvidarla?!

—Lo siento... enseguida iré a buscar yesca y el resto de cosas para encenderla.

— Olvídalo! No te das cuenta! ya casi obscurece, es demasiado tarde.

— Maldita sea! — se quejó Itami — ayer apagaste la fogata cuando te pusiste como loco solo porque un diminuto insecto subió por tu brazo, y ahora... ahora resulta que tampoco tendremos fuego.

—De veras lo lamento señor — se disculpó nuevamente Hiroshi.

—Diablos...parece que ésta también será una larga y fría noche...

En Nerima, Ranma había terminado de ducharse, y estaba ya listo para salir de nuevo hacia la universidad.

Tal como lo acordaron, Akane lo estaba esperando en la puerta principal.

Lo mismo pasó el martes, pero el día miércoles, cuando Akane y sus amigos se disponían a salir de la universidad, algo fuera de lo común ocurrió: se escuchó un fuerte estallido seguido de gritos de pánico. Algo había pasado en los parqueaderos de la universidad, pues un par de columnas de humo gris, se empezaban a elevar en aquel sitio. Akane y sus compañeros acudieron inmediatamente. Al llegar vieron que dos autos estaban destruidos y en llamas producto de la explosión. Por fortuna, como ya eran cerca de las 7 de la noche, los parqueaderos no estaban repletos como solían estarlo en la mañana o la tarde.

En ese lugar, para cuando llegaron Akane y los demás, ya habían varias personas, y entre ellas, la joven distinguió a alguien que conocía muy bien.

La chica se acercó para preguntarle si había visto a alguien o algo salir de los parqueaderos.

—Ranma... que ocurrió? Pudiste ver algo?

El chico se giró lentamente hacia Akane pero no le dijo nada. Cuando se volvió hacia ella, notó una expresión que jamás había visto en el rostro de su novio. Su cara reflejaba una mezcla de angustia y preocupación.

—Que te ocurre Ranma, estás bien?

Él la miró fijamente durante unos instantes, sin decir nada.

—Vamos... — dijo al fin, y se marchó de ahí rápido, como si estuviese huyendo. Ella no tuvo más remedio que seguirlo.

Corrieron durante algunos minutos hasta que Akane le pidió que se detuviera. Cuando recuperó el aliento, le dijo:

— Qué pasa Ranma? Por qué actúas así? Me estás asustando.

Ella nunca lo había visto de esa manera, y eso le preocupaba mucho.

—Akane... yo... no se como decirlo.

—Solo dilo de una vez! — exigió la chica. Quería saber que era eso que tanto le agobiaba.

—Yo... yo...yo soy quien causó esta explosión...— Ranma hizo una larga pausa y luego agregó — y también... soy el responsable de las que ocurrieron antes.


Mil gracias por continuar leyendo este fic. Qué sucederá con Ranma? por qué habrá dicho eso? y por otro lado, cuando llegará Itami a Nerima? O más bien, sobrevivirá en la selva junto a Hiroshi?

Bueno...nos vemos la próxima semana..con un nuevo capítulo!