Saludos cordiales a todos!

Les dejo con un nuevo capítulo de esta historia, espero que sea de su agrado.


Capítulo 10: enfrentamiento en la fortaleza de la montaña.

Una reunión inusual tenía lugar en el patio de los Tendo. Nodoka suplicaba por la vida de su hijo a unos extraños seres llamados guardianes, pero éstos, haciendo caso omiso a las palabras de la señora decidieron marcharse y cumplir con lo que su maestro Shoda les había encomendado. Necesitaban la katana de Nodoka para ir hasta donde Ranma, pero justo cuando pretendían tomarla, inesperadamente Akane les arrebató aquella katana. Uno de ellos iba a atacarla con energía, pero otro se lo impidió, y trató de dialogar con la chica:

— Suficiente mujer, entréganosla!

— Jamás, jamás se las daré.

— No tiene caso Akane, no eres rival para ellos — le advirtió Genma — acaso quieres morir?

— Qué haces hija?! — preguntó Soun. Sus piernas le temblaban, y lo paralizaban, impidiendo que vaya hacia ella.

— Hermana — murmuró Kasumi visiblemente preocupada.

— Tendrán que matarme, solo así podrán recuperar esta katana — sentenció Akane —ahora díganme! dónde está Ranma?

Ninguno de ellos le contestó. El guardián que había impedido que el otro la atacara, levantó su mano y casi al instante la katana se desprendió de las manos de Akane y fue hasta donde él. Mirando a la joven, le contestó:

— Él está en un lugar que no consta en ningún mapa, un lugar al que solo se puede llegar por medio de la teletransportación.

— Altoooo! — gritó Akane, pero fue inútil. Los tres guardianes sujetaron la katana y desaparecieron. Al ver esto, Nodoka lloró con más fuerza todavía, y entre sollozos le dijo a su esposo:

— Hemos perdido a nuestro hijo... lo hemos perdido para siempre!

Genma no dijo nada. Tan solo se limitó a abrazarla muy fuerte.

— A dónde? A dónde fueron?! — exclamó Akane mirando hacia todos lados.

— Por qué no hizo nada para detenerlos! — le recriminó la chica a Genma.

Nodoka la regresó a ver. Su mirada se ensombreció y su rostro adquirió una expresión seria:

— Vete con tu noviecito y deja de fingir interés por mi hijo.

Apenas lo dijo, la señora se marchó de allí, rumbo a su cuarto. Genma la siguió, pero Akane lo detuvo:

— Espere! Qué es lo que está pasando?

El padre de Ranma se volvió hacia ella y la miró con expresión consternada.

— Dígame! Se que usted sabe algo más! Dígamelo! — se lo exigió Akane.

— No tiene caso... ya es demasiado tarde — dijo Genma.

— Hable de una vez! — La chica lo miró suplicante. Tenía la esperanza de que el padre de Ranma supiera algo con lo que pudieran salvar a su amado, llegar al menos hasta donde se encontraba.

— Esto ocurrió años atrás, poco después de que Nodoka dio a luz — aclaró Genma.

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— No es hermoso? — comentó Nodoka acariciando con ternura al pequeño Ranma. Genma iba a contestarle, cuando notó algo raro en el cuerpo de su hijo.

— Qué es eso? — preguntó Genma, al ver un punto luminoso en el pecho del bebé.

— No se! Qué podrá ser? — dijo Nodoka con mucha preocupación.

Súbitamente, aquella luz se desprendió del cuerpo del bebé y se expandió iluminando todo la habitación, cegándolos por unos instantes. Cuando la luz se desvaneció, vieron con sorpresa que frente a ellos, se encontraba flotando en el aire un sujeto de cuerpo transparente. Vestía con armadura blanca y capa azul. Nodoka y Genma se quedaron sin palabras, viéndolo con los ojos muy abiertos por la impresión.

— No puedo malgastar mi energía, así que escuchen bien lo que les voy a decir — manifestó aquel hombre— ya que no lo repetiré.

Los padres de Ranma aún seguían sin poder hablar, así que solo se limitaron a asentir con la cabeza. Al ver eso, el fantasma intervino nuevamente:

— Mi nombre es Shoda, y lo que voy a contarles, pasó hace mucho tiempo. No hace cuatrocientos o quinientos años, sino hace ya más de tres mil años. Eran malos tiempos. La gente estaba hambrienta y enferma, había muchas guerras y otras cosas malas. Pero lo peor de todo era que en esa época había demonios en el mundo. Algunos eran pequeños y molestos, y solo herían a los animales. Sin embargo, también habían otros mucho peores que esos, demonios que se escondían en el cuerpo de las personas y las hacían enfermar o enloquecer. Habían demonios como grandes bestias que capturaban hombres y se los comían vivos. De entre todos esos, un demonio destacaba, su nombre era Hubaku, conocido como la oscuridad devoradora.

En aquel entonces, para fortuna de la raza humana, unos viajeros provenientes de las estrellas, guiados por su líder, Tybraheus, llegaron hasta aquí para vigilar el mundo de los humanos. Vieron que los demonios se burlaban de nosotros y nos mataban y se comían nuestros cuerpos, así que decidieron ayudarnos a recuperar nuestra libertad y a cambiar el mundo, para que fuera un lugar agradable para los humanos...Tybraheus y los demás viajeros, reunieron a 10 hombres, los más fuertes y valientes y los entrenaron. Les enseñaron todo lo que sabían. Y cuando estuvieron listos, salieron y se dispersaron por el mundo para traer la paz y liberar a la humanidad de los demonios. Pasaron siete años recorriendo el mundo entero. Echaron a los demonios que nos atormentaban, a todos, excepto a uno: Hubaku. Este demonio fue el rival más fuerte que tuvieron que enfrentar. La pelea duró siete dias, pero al final fue derrotado. Tybraheus atrapó a Hubaku. Se abalanzó sobre el demonio y lo golpeó con su técnica más poderosa: el dragón de 6 espíritus. Su cuerpo se hizo pedazos, los cuales quedaron esparcidos por el campo de batalla.

Pero Tybraheus sabía que matar a Hubaku no era fácil. Ninguna espada ni ningún golpe o técnica podían matarlo, ninguna celda podía retenerlo. Junto a sus alumnos humanos y a sus compañeros que vinieron con él desde las estrellas, trabajaron sin descanso durante toda la noche. Forjaron una enorme fortaleza dentro de una montaña en el lugar más escondido y recóndito de este planeta. Allí sellaron el cuerpo del malvado...Una vez que nos liberó de los demonios, Tybraheus se marchó con sus compañeros, pero antes de irse, dejó el conocimiento de su raza plasmado en el Libro Estelar. Además dejó el poder para controlar los 6 espiritus en un niño, el hijo de uno de sus mejores guerreros. Todo eso por si alguna vez escapaba el malvado Hubaku, solo aquel niño sería capaz de detenerlo... Ese muchacho, fue llamado Itami. Con el pasar del tiempo, creció, pero se convirtió en un ser maligno. Quería usar ese poder para someter al mundo a su voluntad. Por fortuna, yo me di cuenta de sus intenciones, así que para evitar que eso sucediera, le arrebaté dicho poder, lo convertí en una célula, y antes de morir, sellé parte de mi energía en ella, para luego enviarla al futuro, lejos del alcance de Itami, y dársela a otra persona.

— Entonces nuestro hijo tiene ese poder ahora? — preguntó Nodoka, abrumada por todo lo que les había contado Shoda.

— Así es, por eso estoy aquí...ustedes como padres de este niño deben prometerme que lo convertirán en un hombre de bien.

— Así lo haremos, no necesitas que te lo juremos, es nuestro deber criarlo y guiarlo por el buen camino — señaló Genma.

— Será un hombre entre hombres — agregó Nodoka.

— Además, déjenme decirles que es probable que en el futuro, alguien intente arrebatarle ese poder.

— Nosotros lo protegeremos — dijo Genma.

Shoda juntó las palmas de sus manos durante unos segundos. En ese momento, frente a él, apareció una katana.

— Si su hijo, Ranma, no se convierte en un hombre de bien, o si Itami lo encuentra, esta katana brillará emitiendo una luz blanca como la de la luna..si eso sucede deben clavarla inmediatamente en el suelo.

— Y qué pasará cuando clavemos la katana? — preguntó Genma intrigado.

— Solo les diré que nunca más volverán a ver a su hijo — dijo Shoda, sin ánimos de querer explicarles o darles más detalles.

— Por qué?! — exclamó Nodoka muy preocupada por lo que acababa de escuchar. Genma también se molestó mucho, así que le dijo:

— Cómo te atreves a...

Pero de inmediato Shoda lo interrumpió: — Si aceptan esta responsabilidad, tomen la katana.

—Y si no lo hacemos? — preguntó Genma en tono desafiante.

—Le buscaré otros padres al niño — contestó Shoda, con voz firme. El padre de Ranma tragó saliva.

Lo acepto — afirmó Nodoka con decisión — estoy segura de que mi hijo se convertirá en una persona honorable.

Y muy fuerte— agregó Genma — además, soy un especialista en escapar, así que no importa quien o cuantos vengan por Ranma.

Tanto Genma como Nodoka, lo dijeron de corazón, en ese momento estaban convencidos de que podrían protegerlo. Nunca imaginaron que un día las cosas se complicarían tanto.

— Veo que están decididos — dijo Shoda — bien, no olviden que tengo su palabra y que yo he sellado parte de mi energía en Ranma, así que desde allí, vigilaré que cumplan con su deber.

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— Y desde entonces, no lo habíamos vuelto a ver...hasta hoy— dijo Genma— Eso es todo lo que se...Este siempre fue el destino de Ranma...me siento impotente, pero por más que quiera, no puedo cambiar esta realidad.

Dicho eso, se fue rápido a su cuarto. Estaba muy preocupado por su esposa.

— No puede ser — dijo Akane en un hilo de voz. La chica se sumió en la más grande desesperación y angustia.

— Dónde? Dónde estás? —se dijo Akane. Tomó aire y gritó —dónde estás?... Ranmaaaaaaaaa!

Cayó de rodillas al suelo. Se puso a gritar y a llorar de forma desconsolada. Se sentía tan impotente. Cerró la mano en torno al anillo.

Acaso, eso era lo último que tendría de Ranma? se preguntaba.

— Vamos adentro, hija — le pidió Soun.

— Déjenme sola — dijo Akane.

Nabiki y Kasumi trataron de calmarla, pero todo fue inútil, seguía inconsolable.

No querían dejarla sola. Sabían lo impulsiva que podía llegar a ser en esos casos, no podían arriesgarse a que cometiera alguna locura.

Akane cerró los ojos y repasó aquel día que había tenido lugar hacía tres semanas, cuando habló con Reiko. En su mente se recriminaba: cómo pude ser tan tonta? Por qué creí en lo que me dijo Reiko? Se sentía culpable, miserable, como la peor basura. Cómo pudo creer en las mentiras de esa mujer? Debido a eso, había abandonado a Ranma y sin saberlo, prácticamente lo había dejado morir. Después de todo lo que habían pasado juntos, después de que la había protegido y la había cuidado, ella le había dado la espalda, a él y al amor que nunca había dejado de sentir por Ranma. Mientras ella se divertía con su nuevo novio, Ranma en cambio estaba solo a merced de su cruel destino. Pensar en eso la hacía querer morirse en ese preciso instante.

De repente, algo cambió en el ambiente. Un silencio artificial se apoderó de aquel sitio. Algo extraño estaba sucediendo, pues la chica solo podía escuchar sus sollozos. Ya no escuchaba las voces de sus hermanas ni la de su padre. Cuando levantó la vista, y se secó las lágrimas, pudo ver que Soun, Nabiki y Kasumi se habían quedado inmóviles.

— Qúe está pasando? — se preguntó Akane totalmente desconcertada. Tampoco se escuchaba el ruido que venía desde afuera, proveniente de los autos. Lentamente se acercó hasta Kasumi, luego a Nabiki, después a su padre, a cada uno los llamó, pero no le contestaron. Solo permanecían inmóviles, completamente quietos como si estuviesen paralizados.

— Tendo Akane.

La chica se volvió hacia donde provenía esa voz. Era Hiroshi quien la había llamado por su nombre, y que además había detenido el tiempo para todos, excepto para ella.

—Llorar no solucionará nada — dijo Hiroshi.

Ella estaba consciente de eso. Ni todas las lágrimas del mundo lo traerían de vuelta. Pero qué más podía hacer? Ranma ya no estaba con ella. Solo le quedaba morir para poder reunirse con él.

— Yo se dónde se encuentra! Aún puedes salvarlos, a Ranma y a tu amigo Ryoga.

— De qué hablas? — dijo Akane sin comprender lo que Hiroshi le trataba de decir.

— No hay mucho tiempo para explicaciones, así que seré breve... escucha con atención, Itami poseyó a Ryoga con el fin de recuperar su fuerza y de esa manera poder quitarle el cuerpo a Ranma...justo ahora está tratando de hacerlo, sin embargo, aún podemos salvarlo...a diferencia de los guardianes, yo se como interrumpir esa técnica sin tener que matar a Ranma— señaló Hiroshi —pero necesito tu ayuda... qué dices? Lo harás?

— Eso no tienes que preguntarlo, por supuesto que ayudaré, haré lo que sea con tal de salvarlo! — contestó Akane.

— Bien, toma mi mano, entonces — le dijo Hiroshi.

De inmediato desaparecieron de ahí, y apenas lo hicieron, las cosas volvieron a la normalidad, el tiempo continuó avanzando como siempre.

— Akane? — preguntó Soun muy desconcertado. Hace un segundo la joven estaba frente a él, llorando de forma desconsolada, y ahora simplemente ya no estaba. Había desaparecido.

— A dónde habrá ido? — se preguntaron Kasumi y Nabiki.

Mientras, Hiroshi y Akane aparecían en medio de lo que parecía una espesa selva.

—Dónde estamos? — dijo Akane mirando a su alrededor.

— Cerca de dónde se encuentran tus amigos — le aseguró Hiroshi.

— Miren! Es la chica problemática.

Akane y Hiroshi se giraron. Tras de ellos, se encontraban los guardianes. La joven los miró con desprecio.

— Y bien, cuál es tu plan? — le preguntó uno de ellos a Hiroshi.

— Como les dije antes, y como seguramente lo habrán comprobado, no es posible avanzar más allá de este punto — dijo Hiroshi — Itami levantó una barrera que ni siquiera se puede pasar usando la teletransportación...sin embargo, yo construí una ruta secreta por la cual podremos llegar hasta una de las entradas que tiene la fortaleza... creo que en el fondo, siempre desconfié de Itami...por eso creé esa camino, por si alguna vez...

— Y qué esperas para mostrarnos el camino?!— lo interrumpió uno de los guardianes.

— Un momento! Antes, tendrán que prometer que van a seguir mi plan— exigió Hiroshi.

— Depende de cual sea tu plan — dijo otro.

Hiroshi tomó la mano de Akane, y le colocó en la muñeca un enorme brazalete dorado. Luego acotó:

— Como dije, no es necesario sacrificar mas vidas, ya que yo conozco la forma de interrumpir la técnica de Itami...así que apenas lo haga, esta chica usará este brazalete para transportar a Ranma de vuelta a Tokyo...lo importante es alejarlo del alcance de Itami...el resto de nosotros nos quedaremos a hacerle frente — explicó Hiroshi

— No perdamos más tiempo, vámonos ya! — expresó Akane.

—Iremos por allí — dijo Hiroshi, quien señaló con su mano el inicio de un largo camino natural cuyo extremo opuesto lentamente se perdía entre una abundante y espesa vegetación. Tardaron varios minutos en llegar a la fortaleza. A medida que avanzaba, Akane sentía una extraña ola de terror. Cómo estará? Lo habrá lastimado? Llegaremos a tiempo? se preguntaba Akane llena de angustia y miedo de tan solo imaginar lo que sucedería si Itami lograba lo que pretendía.

Una vez que estuvieron dentro de la fortaleza, caminaron siguiendo a Hiroshi, quien los guió hasta una enorme habitación, ubicada en el centro de dicha fortaleza. Allí se detuvieron, y les obligó a esconderse detrás de un muro. Akane ladeó un poco la cabeza y pudo divisar lo que sucedia en aquel sitio:

Ranma estaba suspendido en el aire, verticalmente frente a Itami. Éste tenía levantada una mano hacia el joven, con la cual ejercía una fuerza sobre Ranma, quien arrojaba por su boca un vapor blanco, que apenas salía se dispersaba y desaparecía.

— Ranma — susurró la chica — qué le está haciendo?

— Está extrayendo su energía espiritual..aún falta mucho, pero si lo consigue, se romperá el vínculo entre cuerpo y espíritu y Ranma morirá... escucha bien Akane — dijo Hiroshi — cuando te lo diga, deberás tomar a Ranma y sacarlo de la fortaleza, lo llevarás justo al punto donde aparecimos, es decir fuera de la barrera que protege este sitio, solo ahí podrás usar el brazalete que te di, ya que aquí dentro, no se puede detener el tiempo ni teletransportarse a ningún lado.

— Entiendo, pero... y qué hay de Ryoga? — inquirió Akane.

— Con esto sellaremos el espíritu de Itami en otra dimensión, liberando a tu amigo — dijo uno de los guardianes, tomado en su mano un artefacto extraño que colgaba de su cuello.

— Bien, vamos!... excepto tu Akane, yo te diré cuando deberás intervenir, hasta entonces mantente oculta..— señaló Hiroshi, luego dijo — vamos guardianes!

— Desde cuando él es quien de las órdenes? — dijo uno de ellos.

— No importa, en tanto podamos detener al demente de Itami — contestó otro.

Hiroshi fue el primero en llegar hasta donde estaban Ranma e Itami. Corrió hacia el joven Saotome y golpeó un punto en su cabeza. Al instante. El vapor blanco dejó de salir y Ranma cayó pesadamente al suelo.

—Ranma... —dijo ahogando un grito. La chica comprendió su error. Por poco y delataba su presencia. No podía hacerlo, mientras Hiroshi no le diera la señal para que interviniera. La adrenalina corría por sus venas. Mientras ella se pegaba aún más a la pared. Se quedó inmóvil, casi sin respirar. Contó los latidos de su corazón… diez, once, doce…

— LLegas antes de lo que tenía previsto — dijo Itami. Estaba un poco molesto, pero no parecía frustrado porque su técnica fue interrumpida. Esto le pareció muy extraño a Hiroshi.

— Bien, no importa, yo también tendré que adelantar las cosas — agregó Itami quien puso una expresión diabólica en su rostro. Alzó su mano izquierda y cerró violentamente el puño.

Inesperadamente Hiroshi empezó a convulsionar. Cayó duramente contra el suelo, su cuerpo sufría fuertes temblores que lo sacudían con violencia. Los guardianes se acercaron para socorrerlo ignorando el peligro que los aguardaba. La sorpresa los invadió cuando vieron que de la boca, nariz y orejas de Hiroshi empezaba a salir una densa nube de partículas de color naranja. No tuvieron oportunidad de reaccionar y alejarse, todo ocurrió muy rápido, y al instante se vieron envueltos por aquel polvo extraño que se movía como si estuviese con vida.

Solo uno de los guardianes pudo escapar y tuvo que ser testigo de la muerte de los demás, sin poder hacer nada para ayudarlos. Akane tenía los ojos desorbitados en un gesto de terror. Percibía que la sangre huía de su corazón, los oídos le zumbaban, pero aún así podía oír los bramidos y gritos de dolor de los guardianes.

A medida que eran devorados por ese endemoniado polvo, se intensificaba la sonrisa de triunfo en la cara de Itami.

Finalmente, después de unos segundos, todo se calmó en aquel sitio. Cuando aquella nube de polvo desapareció, ya no estaban los guardianes, ni Hiroshi. No quedaba rastro alguno de ellos.

— No puede ser...tu...maldito, qué rayos les hiciste?! — le reclamó el único guardián que sobrevivió.

— Sellé en el interior del cuerpo de ese traidor, una pequeña parte de la energía de Hubaku. Así que cuando estuvo lo suficientemente cerca de mi, rompí el sello, liberándola. Al entrar en contacto con la materia, la destruye, reduciéndola a partículas. Lo mismo ocurrirá contigo, solo es cuestión de tiempo...tardará un poco más, ya que la cantidad que entró en contacto contigo fue menor comparada con la de ese trío de idiotas que acaban de morir.

— eres un infeliz demente, como te atreviste a vulnerar el sello de Hubaku y extraer parte de su energía! No sabes lo que habrías causado si hubieses liberado a ese terrible demonio... acaso no te das cuenta de la gravedad de tus actos? — le reclamó el guardián.

Itami solo sonrió de forma siniestra.

— Juro que pagarás por lo que hiciste!

— Si, cómo no — se burló Itami.

Debo actuar rápido, él se encuentra bastante debilitado y a mi no me queda mucho tiempo, usaré esto para enviarlo a la dimensión del caos y atraparlo allí definitivamente: se dijo el guardián, mientras miraba un extraño artefacto, de color dorado (con aspecto similar al de una brújula) que colgaba de su cuello. En una de sus manos empuñó su espada, mientras, con la otra mano, tomó el báculo que llevaba en su espalda.

— Es tu turno... mujer! — gritó, al tiempo que lanzaba su espada directo al pecho de Itami y a la vez arrojaba su báculo al aire, el cual quedó girando, suspendido un par de metros sobre el suelo.

Ayudándose en la pared para darse impulso, Akane corrió a toda velocidad, dio un gran salto y colocándose a la altura del báculo, lo pateó con todas sus fuerzas hacia Itami. Éste, echó su cabeza hacia un costado para eludir la espada. Enseguida, interceptó al báculo con la palma de su mano, y luego la cerró para sujetarlo de un extremo. Mientras Itami hacía eso, el guardián ya se encontraba detrás de él, y empuñando la espada nuevamente, quiso atravezarle con ella, pero Itami lo desarmó fácilmente con ayuda del báculo. Con el rabillo del ojo, vio que Akane le lanzaba un puñetazo directo al rostro. Milímetros antes de que lo impactara, consiguió desviar el golpe con su antebrazo. En ese corto lapso de tiempo, el guardián tomó el artefacto que colgaba de su cuello y justo cuando iba a presionar un botón, Itami giró hacia él, y con el extremo opuesto del báculo, jaló aquel artefacto arrancándolo del cuello del guardián, para luego tomarlo con su mano. Al mismo tiempo, esquivaba otro golpe de Akane, saltando ligeramente hacia un costado, haciendo que ella pasara de largo, sin tocarlo. Y una vez que tuvo su espalda, la empujó contra el guardián. Ambos chocaron de frente y cayeron.

Itami los apuntó con aquella extraña brújula que le arrebató al guardián, y presionó uno de los botones. Inmediatamente sobre ellos se abrió una especie de portal (un vórtice en forma de espiral), el cual empezó a ejercer una poderosa fuerza de atracción. Akane y el guardián fueron jalados hacia aquel vórtice.


Bueno, hasta aquí este capítulo. Qué les pareció?

Nos vemos la próxima semana! Cuídense mucho!