Hola! Cómo les ha ido? Sinceramente espero que muy bien.

Mil gracias por sus comentarios. Siempre motivan para seguir adelante y continuar con esta historia. Espero no defraudarlos y que este capítulo sea de su agrado.

A continuación, el penúltimo capítulo de este fic.


Capítulo 11: prisión infernal.

Itami le arrebató al guardián un extraño dispositivo con el que abrió un portal a otra dimensión y lo apuntó hacia Akane y el guardián. Ambos fueron jalados por aquella fuerza invisible.

No tenían nada con que aferrarse al suelo, no había algo de dónde sujetarse. Sin embargo, justo antes de que cruzaran aquel portal, el guardián consiguió empujar a Akane, evitando así que al menos ella fuera absorbida.

— Sinceramente celebro que no hayas muerto...claro que voy a matarte, pero sería un desperdicio hacerlo ahora...primero tu y yo pasaremos un rato agradable...Ranma puede esperar un poco más, no irá a ningún lado — dijo Itami.

Akane quiso levantarse, pero él se acercó rápidamente y se lo impidió, colocándose sobre ella.

—Suéltame maldito! — gritó Akane.

— No tiene caso resistirse — le contestó confiado, sujetándola fuertemente de las muñecas.

— No me subestimes — advirtió Akane, apretando los puños con fuerza y encogiendo los brazos para tratar de zafarse. Finalmente, pudo liberar una mano, ante la mirada sorprendida de Itami. Akane sacó provecho de eso, y acertó a darle un fuerte golpe en la quijada, impulsándolo cerca de cinco metros hacia arriba. Cuando caía, antes de que tocara el suelo, Akane saltó, y en el aire, dio un giro vertical completo, para tomar impulso y darle con su empeine un gran golpe en las costillas. A pesar de haber recibido esos golpes, Itami hizo una pirueta en el aire y consiguió caer de pie, pero enseguida se dobló debido al dolor, e instintivamente posó una mano sobre su costado, haciendo una ligera presión, tratando de aliviar los estragos provocados por el golpe que recibió en esa parte de su cuerpo.

Maldita sea...cómo es posible que una mujer humana tenga semejante fuerza: se dijo Itami, sorprendido de la potencia de los golpes de la joven.

Cuando intentó pararse, algo extraño le ocurrió. Empezó a perder visibilidad y sintió que también perdía el control sobre el cuerpo de Ryoga.

Por todos los diablos..qué me pasa? se preguntó, mientras se desplomaba pesadamente sobre el suelo como un costal de harina. Pensó un poco y pronto se dio cuenta de lo que sucedía: Ryoga estaba tratando de recuperar el dominio de su cuerpo, aprovechando que ahora el poder de Itami había caído drásticamente debido a la técnica que usó para extraer el espíritu de Ranma.

Soy un imbécil, como pudo olvidar sellar su mente: se recriminó Itami, mientras intentaba hallar una solución rápida para esto.

Itami cerró los ojos y pudo escuchar la voz de Ryoga que le decía:

— No vuelvas a intentar tocar a Akane!...

— Diablos, eres tan inoportuno...como si no tuviese suficientes problemas... — le contestó Itami.

— No pongas tus sucias manos en ella! — le advirtió Ryoga.

— Mis sucias manos dices?... Idiota! Qué no es este tu cuerpo?

— Tienes razón...es mi cuerpo —contestó Ryoga — como sea...no me cambies el tema y... ... sal de mi cuerpo ahooraaaaa!

—Tu no vas a decirme lo que tengo que hacer! Y ya deja de hacer escándalo en mi mente!

Al ver a Itami en el suelo, inmóvil, sin poder reincorporarse, Akane corrió hasta donde estaba Ranma.

— Reacciona Ranma! Vamos, despierta! — decía Akane desesperada. Al ver que no volvía en sí, colocó sus manos sobre el pecho del chico y empezó a transferirle algo de energía. Unos segundos pasaron, y Ranma finalmente empezó a recobrar el sentido; lentamente abrió los ojos, pero no podía ver nada, solo escuchaba una voz femenina que lo llamaba. Poco después, una vez que su vista se aclaró, pudo ver a Akane.

Sorprendido, Ranma se preguntaba: qué está haciendo aquí? cómo me encontró?

De inmediato se levantó, y para su sorpresa, a pesar de lo débil que estaba se sintió tan ligero que no le costó nada reincorporarse. Incluso fue como si de repente volara hasta quedar suspendido cerca del techo de la habitación. Y en efecto, eso fue lo que sucedió. Ranma se asustó, y miró hacia abajo. Allí pudo ver que su cuerpo seguía tendido en el suelo.

No es posible... qué es esto!? Qué me sucedió!? Es que ya...estoy muerto?: se preguntaba el joven muy desconcertado y desesperado al verse atrapado en aquella situación tan extraña. No solo estaba fuera de su cuerpo. También se dio cuenta de que sus sentidos ya no eran como antes. Ahora su visión era más amplia, tanto que su campo visual era casi de 360 grados. Además, su oído era más agudo, pues era capaz de escuchar el sonido de las hojas de los árboles que se agitaban por efecto del viento a cientos de metros de distancia, fuera de la fortaleza de la montaña.

Ranma tenía problemas para estabilizar el cuerpo inmaterial que ahora tenía. Intentó descender, pero no fue capaz de llegar hasta el suelo.
Quedó suspendido a un metro de éste. Con dificultad, se desplazó flotando, hasta colocarse frente a Akane y la llamó, pero ésta no lo veía ni tampoco lo escuchaba.

— Akane! Akane!— la llamaba Ranma, pero sus intentos eran inútiles.

— Ella no puede verte ni oírte — alguien le habló a su espalda. Era Hiroshi quien le hablaba. Ranma se volteó para verlo cara a cara, pues gracias a la visión que ahora tenía ya lo había visto sin necesidad de girarse.

— Tú! — dijo Ranma — qué haces aquí?

— Estoy muerto...hace poco fui asesinado por Itami — contestó Hiroshi con resignación. De pronto, junto a él, aparecieron decenas de hombres.

— Qui...qui...quienes son ellos?— preguntó Ranma al ver a aquellos sujetos que aparecieron repentinamente — qué...qué demonios está pasando?

— Son los espíritus de todos a los que Itami mató para arrebatarles su cuerpo y así vivir durante tanto tiempo...sus espíritus han quedado atrapados aquí en la fortaleza, pues no es una edificación ordinaria, más bien es una enorme prisión que mantiene sellado a un poderoso demonio, y por tanto, nada puede salir de este lugar, ni siquiera los espíritus de quienes mueren en el interior de este maldito lugar... — explicó Hiroshi.

— Entonces, yo también estoy muerto — dijo Ranma con un deje de tristeza. Sabía que iba a morir y estaba preparado para eso, o al menos eso creía. Sin embargo ahora que ya lo estaba, no entendía porqué, pero le costaba resignarse y aceptar su nueva realidad.

— No, todavía no — le aseguró uno de los sujetos que acompañaban a Hiroshi.

— Todavía no? — inquirió Ranma sin entender a que se refería aquel sujeto.

— Mira bien aquel hilo que une tu cuerpo físico con tu espíritu — agregó otro.

Ranma obedeció, y en efecto, pudo ver que un hilo delgado, de color dorado y muy brillante unía su cuerpo físico con el inmaterial que ahora controlaba.

— El vínculo entre cuerpo y espíritu aún no se ha roto, aunque está ya muy débil debido a la técnica que Itami usó para arrebatarte tu cuerpo tal como lo hizo con nosotros — señaló otro de los presentes.

— Ya veo, así que aún sigo con vida — dijo Ranma.

— Pero si permaneces más tiempo fuera de tu cuerpo, el vínculo llegará a su límite y morirás — sentenció Hiroshi.

— Y cómo puedo regresar?

— Solo debes pensar en volver y de inmediato estarás de nuevo en tu cuerpo— afirmó otra de las víctimas de Itami.

En ese momento, Ranma no sabía que hacer. Ya había decidido no luchar más y se había convencido de que ya nada de lo que ocurriese le importaba. Pero ahora, al ver a Akane allí junto a él, empezaba a dudar de su decisión.

— Esa tonta... Cómo es que llegó hasta aquí? Por qué vino? Por qué se arriesga tanto? — se dijo Ranma en voz alta sin dejar de mirar a Akane, quien aún seguía tratando de reanimarlo.

— Yo la traje — confesó Hiroshi.

— Qué?! Tu la obligaste a venir? — Ranma se giró hacia Hiroshi y lo miró furioso. Quería darle una paliza por lo que había hecho. No sabía si en el estado en el que ahora se encontraba podría golpearlo o lastimarlo, pero definitivamente, de un modo u otro le haría pagar caro por todo esto. Cómo se había atrevido a ponerla en tan grave peligro?

— Espera! Estás equivocado! Yo no la obligué! Tan solo le pedí que me ayudara a salvarte... y ella aceptó...dijo que haría cualquier cosa con tal de evitar tu muerte — aclaró Hiroshi.

— Aún así, no debiste haberle pedido tal cosa! — le recriminó Ranma.

— Y tu qué!? Ahora te preocupas por ella? No la abandonaste y la dejaste a merced del peligro cuando te rendiste frente a Itami?...Sabías muy bien lo que le pasaría a todo el mundo, a todas las personas una vez que Itami obtuviera el poder que tu tienes, y aún así no hiciste nada para detenerlo — le reclamó uno de los fantasmas que estaba junto a Hiroshi.

Ranma no fue capaz de contestarle. Lo que aquel tipo le decía era cierto. En cierta forma él la había abandonado. Llevado por el dolor de verla en brazos de otro hombre había sucumbido ante los sentimientos negativos que se apoderaron de su corazón.

— Créeme! Yo no la traje contra su voluntad...cuando pedí su ayuda, ella no dudo ni un solo instante y quiso venir de inmediato— le aseguró Hiroshi.

Akane, tu...aunque ya tienes a otro hombre a tu lado, y a pesar del sufrimiento que te causé, aún así has venido a salvarme... en cambio yo, quien decía amarte, al final, me di por vencido, sin luchar...: se dijo Ranma sintiéndose mal consigo mismo por haberse rendido frente a Itami.

En ese instante, Ranma recordó aquella promesa que le hizo a la madre de Akane:

&— — — — —

Akiko depositó una pequeña caja en la mano de Ranma.

—En esta caja están dos técnicas, una de ellas es la que usé para traerte de vuelta, guárdalas muy bien y espero que nunca tengas que usarlas. ya que como vez, el precio a pagar es muy alto...

Ya casi no le quedaba fuerza para seguir hablando, pero aún así continuó:

— Esto debes mantenerlo en secreto... no le digas a nadie, especialmente a mis hijas, y por favor... te lo suplico... cuida a mi pequeña Akane.

— No hace falta que me lo pida, siempre lo haré — contestó Ranma.

— — — — —&

Ranma se reprendió mentalmente: soy un idiota... juré que siempre te protegería y por poco falto a esa promesa... perdón Akane, yo he sido un egoísta... solo pensé en mi...cuando te vi en brazos de otro, sentí que mi corazón se destrozó y en ese instante, lo único que quería era escapar del dolor, pero ya no huiré más...ahora entiendo que todo esto lo merezco, es mi culpa y lo acepto...perdí tu amor, pero jamás dejaré de amarte... te amo Akane y quiero que seas feliz, aunque sea al lado de otro, aunque con eso, mi corazón termine por destruirse completamente.

— Hiroshi! Para regresar, solo debo pensar en volver a mi cuerpo y ya? — preguntó Ranma.

— Si... así es... pero... qué piensas hacer? Vas a enfrentar a Itami?

Ranma no contestó, solo lo miró por unos segundos. Luego se volteó y concentró todos y cada uno de sus pensamientos en uno solo: volver a su cuerpo.

Esa mirada...no es la misma mirada sombría que tenía antes...ahora... ahora veo decisión en sus ojos: comentó Hiroshi.

Mientras tanto, Akane consumida por el pánico, le dio a Ranma unos golpecitos en el pecho. Intentó luchar contra el ataque de ansiedad y tratar de permanecer con calma pero por dentro, el dolor le resultaba insoportable. Ranma ya casi no respiraba, sus latidos eran cada vez más lentos y débiles. No podía dejarlo morir. Así no. No podía soportar perderlo.

Estas últimas semanas Akane había aparentado ser feliz al lado de Kenji, había tratado de convencerse de que los besos y caricias de él eran todo lo que necesitaba. Sin embargo, en la noche, en su cuarto, antes de dormir, todos los días lloraba en silencio, pues en el fondo de su corazón, sabía que lo que hacía estaba mal, pues aún amaba a Ranma. Pero llevada por el deseo de venganza al pensar a Ranma junto a Reiko, Akane había continuado saliendo con Kenji y estaba dispuesta a llegar tan lejos como le fuera posible con tal de vengarse y pagarle con lo mismo al supuestamente traidor de Ranma.

Pero cuán equivocada estaba. Y ahora que sabía lo injusta que había sido con él, le aterraba el pensar que tal vez ya era demasiado tarde para enmendar todos sus errores y equivocaciones. Se sentía tan miserable por haber dejado que el dolor y la venganza la controlaran. Por haber creído en la palabra de otros, y por no haberle dado ni una sola oportunidad a Ranma para explicarle lo de p-chan. Con sus actos, había pisoteado el amor incondicional que Ranma le había ofrecido.

—No te rindas, Ranma, por favor...no me dejes sola, te necesito — decía Akane inundada por la desesperación. De pronto, Ranma abrió sus ojos.

—Ranma! — exclamó Akane, llena de júbilo al ver aquellos hermosos ojos azules que la miraban fijamente.

Ahora si estoy en mi cuerpo... puedo sentirlo: se dijo Ranma aliviado al constatar que ya no era solo un espíritu.

—Deprisa Ranma, tenemos que irnos — decía la chica, mirando de reojo a Itami, el cual aún permanecía en el piso.

Akane lo tomó de la mano y la sujetó fuertemente para ayudarlo a levantarse. Lo único que ahora quería, era tomar a Ranma, salir de ahí y huir tan rápido como les fuera posible.

Al joven le costó retomar inmediatamente el control de su cuerpo, no sentía muy bien sus miembros. Estaba un tanto rígido. Mientras se recuperaba, el joven pensaba en una manera de convencerla para que se alejara de allí. Estaba consciente de que lograrlo sería muy difícil, pues sabía bien que Akane nunca aceptaría huir sola y dejarlo allí. Nadie más que él sabía lo terca que era.

Entonces encogió su brazo, soltando su mano de la de Akane. Luego, con gran dificultad consiguió reincorporarse ante la atónita mirada de la chica, quien no entendía la actitud de Ranma.

Decir lo que tenía pensado, le resultaba más difícil que ponerse de pie, pero amarrándose el corazón, consiguió hablar. No fue capaz de mirarla a los ojos, puesto que así definitivamente las palabras no le saldrían, por lo que se dio vuelta, y dándole la espalda dijo al fin:

—Vete...Akane, no tienes nada que hacer aquí, tu solo me estorbas, siempre ha sido así.

La chica se quedó sin palabras. Su cara reflejaba un sinnúmero de emociones: odio, tristeza, ira. Ignorando todo el dolor que le había causado, decidió ir con Hiroshi y los guardianes para estar junto a él y hacer lo que fuera para salvarlo. No lo entendía, ella estaba allí arriesgando su vida, y así es como él le pagaba? Diciéndole que no era más que un estorbo?

—Así que eso es lo que soy para ti... un estorbo — le espetó ella, con los ojos cubiertos de lágrimas y luego echó a correr.

Ranma habló en su mente: perdóname por favor Akane, pues soy yo quien siempre te ha estorbado... solo traje problemas y sufrimiento a tu vida.

Entretanto, Itami y Ryoga seguían luchando mentalmente hasta que, de pronto algo sucedió:

— Qué...qué rayos pasa? — preguntó Ryoga preocupado, ya que de repente se vio rodeado de una oscuridad muy densa y sintió que caía por un abismo profundo.

—Adiós p-chan — dijo Itami, quien finalmente había conseguido encerrar la mente de Ryoga en lo más profundo de su subconsciente. Lo hubiese hecho desde un principio, apenas lo poseyó, pero en ese entonces, necesitaba de los recuerdos del chico. Después, con todo lo que había pasado, simplemente se olvidó de hacerlo y ahora debido a ese descuido, por poco y Ryoga retoma el control de su cuerpo.

—Vaya, parece que finalmente el amor entre ustedes a muerto definitivamente — dijo Itami poniéndose de pie y observando como Akane se alejaba de allí. Ya después de tomar el cuerpo de Ranma la vería de nuevo.

— Cállate! Tu no sabes nada! — le reclamó Ranma.

El silencio se apoderó de aquel sitio.

Ranma pensaba: seguro que ahora si me odia con todas su fuerzas...pero pronto, mi existencia terminará y se olvidará completamente de mi...y finalmente podrás ser feliz y tener una vida normal... Akane...ahora que ya tienes un nuevo amor, deseo sinceramente que puedas obtener la felicidad que mereces, aquella que yo no fui capaz de darte.

—Bien, ya tendrás tiempo de meditar en el otro mundo — la voz de Itami rompió la quietud del lugar — deberías estar agradecido, porque pronto te liberaré de todos tus problemas y líos amorosos, aunque ya con tu cuerpo, tal vez le haga una visita a la linda Akane...seguro nos divertiremos mucho.

— Cállate maldito! Eso no pasará!.. ahora mismo te eliminaré!

— No digas tonterías! Todo es inútil, no puedes hacer nada para detenerme... además, no entiendo por qué de un momento a otro has cambiado y ahora quieres pelear.

— Perder el amor de Akane, me causó el dolor más grande que he sentido en toda mi vida...pensé que ya nada importaba, pero ahora me doy cuenta de que estaba siendo egoísta...solo pensaba en mi, y no en todo el mal que le causé a Akane...en verdad, merezco su desprecio...ojalá y nunca nos hubiéramos conocido, pues solo le traje sufrimiento y tristeza.

—Ya deja de lado tu patético discurso, nadie te está escuchando.

—Voy a detenerte Itami, no importa el tipo de dolor tenga que soportar, juro que te detendré, lo juro por el gran amor que siento por Akane, la única mujer a la que he amado y amaré por siempre.

—No importa lo que digas, tu no podrás detenerme, nadie puede.

—Ya lo verás, me llevaré a ti y a tus torcidos sueños directo al infierno.

— Cállate ya! Eres patético! Acepta tu destino, Ranma! Perdiste a tu amorcito, y ahora estás a punto de perder la vida.

— Es cierto lo que dices, pero no me iré solo, ya que tu morirás conmigo.

— Y cuál es tu plan eh? Matarme del aburrimiento con tu palabrería?

Técnica de invocación oscura: prisión infernal — exclamó Ranma juntando las puntas de los dedos de su mano derecha con las puntas de los dedos de su mano izquierda, formando una especie de pirámide.

Al ver esto, la expresión burlona en el rostro de Itami desapareció al instante.

No es cierto! Esa posición de manos... : pensó. Luego vociferó:

— Cómo rayos aprendiste esa técnica? Te entregué varias, pero estoy seguro de que no te di ésta!

De pronto, el piso se sacudió. Y poco a poco, junto a ellos, el suelo se partió, y de la tierra, empezó a salir algo. Apareció una estructura muy grande. Cuando emergió completamente, se pudo ver claramente que era: se trataba de un portal en forma de arco (parecía estar hecho de piedra), de apariencia similar a los que se ven en las antiguas construcciones romanas o griegas. Era muy grande, de aspecto monumental, de alto aproximado de 5 metros y un ancho de 3 metros; el arco estaba sostenido por dos gruesas columnas. A lo largo de ambas columnas, estaban talladas en alto relieve las figuras de 2 criaturas extrañas, con cuerpo de humano (cubierto totalmente de escamas), cabeza de reptil y en lugar de manos y pies tenían garras.

Itami quiso contraatacar, pero no consiguió moverse.

—Maldito! Qué...qué rayos hiciste?

— ja ja ja jajaja — rió Ranma — aquellos que ven de cerca la puerta, pierden la capacidad de moverse, hasta que la técnica termine...a partir de ahora, ni tu, ni yo podremos movernos hasta que la muerte nos llegue...

A continuación, un aura de color negro empezó a rodear a la enorme puerta, y de inmediato, Itami sintió una poderosa fuerza que lo jalaba en dirección a ella. Pero no lo estaba llevando con el cuerpo de Ryoga, sino que mas bien, el alma de Itami, poco a poco empezaba a salir del cuerpo del chico. Desesperado al sentir como su espíritu era arrastrado, empleó toda la energía que le quedaba para tratar de aferrarse al cuerpo de Ryoga, pero era inútil. Estaba demasiado agotado, después de haber intentado extraer el alma de Ranma ya no le quedaba suficiente poder para resistir.

— No lo entiendo! Cómo haces para ser tan idiota? Piensas sacrificar tu vida para que ella sea feliz con otro? Después de todo lo que te hizo, aún sigues pensando en su bienestar? — le preguntó Itami tratando de hacer que Ranma dudara, de convencerlo para que se detuviera.

— Eso...eso es lo que significa amar de verdad...pero alguien como tu, jamás lo podrá entender.

De repente, como atraída por algo, la mirada de Itami se clavó en un sitio en el suelo. Justo cerca de donde estaban, yacía una espada. Era la misma con la cual el último de los guardianes había intentado atravesarle. Itami empezó a reír, pero luego, su rostro se tornó serio y dijo:

— El hecho de que esté imposibilitado de moverme, no necesariamente quiere decir que no pueda atacarte.

Con su mente, Itami logró elevar la espada, apuntó el filo de la hoja hacia Ranma y antes de lanzársela dijo:

— Imbécil! En serio creíste que me iba a quedar tan tranquilo, mientras tu me arrastrabas a la muerte?...ja ja jaja ja...

— No puede ser... — murmuró Ranma, al ver el filo de la espada en dirección a él. Concentró toda su energía para tratar de acelerar las cosas y así el espíritu de Itami cruce la puerta antes de que lanzara la espada, pero no lo logró. Itami aún tenía fuerza para resistirse un poco más.

— No te preocupes, la herida que voy a causarte no te va a matar, pues si lo hago ya no podría tomar tu cuerpo...sin embargo el dolor que sentirás hará que pierdas la concentración y así, tu técnica será interrumpida.

— Maldición! creo que...he fallado: se dijo Ranma.

—Prepárate, porque esto te dolerá y mucho — le advirtió Itami, lanzando la espada directo hacia Ranma, a una enorme velocidad. No había nada que Ranma pudiese hacer. Debido a su técnica, el también estaba inmovilizado. Solo cerró los ojos y esperó a que la espada lo alcanzara.

Pero nunca llegó hasta donde él. Entonces, Ranma abrió los ojos de golpe y un grito desgarrador escapó de su garganta:

—Nooooooooooooooooo!

Ranma estaba desesperado. No podía moverse. Tan solo podía ver aquella terrible escena, incapaz de hacer algo. La espada no lo había alcanzado, gracias a que Akane la había interceptado. Pero debido a la gran velocidad con que Itami la lanzó, ella no pudo sujetarla ni desviarla, así que decidió usar su cuerpo para detenerla y debido a eso, la espada le había atravesado el vientre.

La chica apretaba los dientes con fuerza, intentando contener el dolor que le provocaba esa herida, la cual sangraba en forma abundante.

Al verla así, Ranma sintió que el alma se le reventaba. Sus ojos se llenaron de lágrimas punzantes:

— Por qué, Akane? por qué lo hiciste? por qué volviste? — le reclamó –¿Por qué estás haciendo esto?

—Porque me preocupo por ti.

— Y por qué?

— Porque eres el hombre más maravilloso que he conocido en mi vida, claro, que no hay que olvidar que eres testarudo y exasperante, pero también amable y fuerte...pero sobre todo, lo hago porque te amo — contestó la chica con la voz entrecortada.

El simple echo de respirar le causaba un enorme dolor. Aún así, lentamente movió sus manos hasta sujetar el mango de la espada y luego se puso de pie. Frente a Ranma, sujetó la espada con fuerza y se la desprendió de su cuerpo. De inmediato la sangre empezó a salir con más fuerza, formando un gran charco.

— Te amo Ranma — dijo Akane de nuevo — y te juro... por el dolor de esta herida y por el amor que siento por ti... te juro que jamás te he traicionado...pero...estuve a punto de hacerlo... perdóname por favor.. fui una tonta, una necia, no quise escucharte... lo siento Ranma...

El joven Saotome se quedó sin palabras ante la confesión de la chica. Estaba en shock, no solo por lo que le había dicho, sino por el grave estado en el que ella se encontraba.

Akane avanzó unos pasos hasta llegar junto a su amado. Con sus manos, Akane envolvió las manos de Ranma.

—Qué haces?!— le dijo Ranma al darse cuenta de lo que ella pretendía hacer — No lo hagas!...Sabes que no solo perderás la vida, sino que también toda tu existencia será borrada, nadie te recordará, será como si nunca hubieses nacido...aún puedes salvarte, pero debes irte ahora!

— No... nunca más te abandonaré... y si vamos a morir, lo haremos juntos — expresó Akane.

Ranma asintió sin poder ni querer aceptar aún. De esa manera, gracias a la energía de la joven el poder de la técnica de Ranma se duplicó. Itami no pudo aferrarse por más tiempo, y al fin, su espíritu fue arrancado del cuerpo de Ryoga y enviado directamente al infierno, donde quedaría atrapado para siempre.

Apenas el alma de Itami cruzó la puerta, Ryoga cayó pesadamente al suelo.

Akane y Ranma también se desplomaron. La chica se arrastró por el suelo hasta quedar junto a Ranma, quien a duras penas se mantenía consciente.

De repente, sintió como la boca pequeña y dulce de Akane se entreabría y llegaba hasta sus labios. Sintió un beso suave y tierno.

— Adiós Akane— dijo Ranma mirándola a los ojos, pero ella le replicó:

— Este no es el adiós...tan solo es un hasta pronto.

La chica apoyó su cabeza en el pecho de Ranma y lo rodeó con sus brazos. Querían que ese momento siguiera y durara para siempre, pero el final se aproximaba.

— Tal vez después, en otro sitio, en otras circunstancias nos encontremos — le susurró la chica.

Ranma se dijo: maldición...al final...al final no hemos sido capaces de vencer a nuestras propias debilidades, ni siquiera nuestro destino.

Sería la última vez que la vería, así que la miró detenidamente, grabando cada detalle en su mente. Lo mismo hizo Akane.

Luego, lentamente, poco a poco sus cuerpos se deshicieron en pequeñas partículas, las cuales avanzaron hasta desaparecer en el interior de aquella enorme puerta, que segundos después se desvaneció, dejando a aquel lugar sumido en una profunda quietud.


Qué les pareció este capítulo?

Mi más sincero agradecimiento a todos ustedes, por continuar leyendo este fic.

Bueno, nos vemos el próximo martes con el capítulo final.

Que tengan una excelente semana!