Saludos cordiales a todos! Los dejo con el capítulo final de este fic.
Capítulo 12: lo que el destino nos depare.
Ryoga se levantó un poco mareado y bastante agotado.
—Qué me pasó? — se dijo en voz alta. Lo último que recordaba, era que estaba peleando con alguien y que durante esa pelea, había recibido un fuerte golpe en la cabeza y luego... nada, todo estaba en blanco.
Dónde rayos estoy? Cómo llegué aquí?: se preguntaba Ryoga, mirando a su alrededor. Pero no solo el no saber en dónde se encontraba lo tenía intranquilo. Había algo más, una sensación muy extraña. Era como si estuviese olvidando algo importante, algo que su mente no podía recordar, pero si su corazón. Muy desconcertado, se incorporó dispuesto a salir de aquel lugar. Pero no sería nada fácil, pues el sitio en donde estaba parecía ser bastante grande y con su sentido de la orientación sin duda iba a tardar un buen rato en encontrar una salida.
En Nerima, amanecía un nuevo día y toda la familia desayunaba alegremente.
—Felicidades Tendo! — exclamó Genma.
— No puedo creerlo! Cómo pasa el tiempo! una semana y perderé a mi hija mayor — se quejó Soun.
— No seas así, qué no te da gusto que tu hija finalmente se una al hombre que ama? — le regaño Nodoka.
— Si pero... — Soun dejó la frase inconclusa.
— Papá, no me voy a ir para siempre — aclaró Kasumi.
Hace unos días nada más, el doctor Tofu había regresado de China y dentro de una semana, se casaría con Kasumi.
—Ya casi todo está listo...por cierto, hoy tenemos que ir a ver como está el vestido que usarás — señaló Nabiki.
— Qué emoción — dijo Nodoka, y mirando a su esposo agregó — Ay! Si tuviéramos un hijo, seguro ahora estaría por casarse también.
— Y si hubiese sido hombre, lo habría comprometido con Nabiki — dijo Genma.
— Es una lástima, me habría gustado emparentar con ustedes — comentó Soun.
—Puedo acompañarlas a ver el vestido? — preguntó Nodoka sin poder ocultar lo emocionada que estaba .
— Por supuesto— le aseguró Kasumi.
— Gracias — contestó Nodoka — ya me imagino...vestida de novia, seguro te vas a ver divina... y con el peinado que te voy a hacer, el doctor se va a quedar sin palabras, te lo aseguro.
—Esperemos que si se queda sin palabras, las recupere a tiempo para que le de el sí a mi hermana — acotó Nabiki.
Todos sonrieron, contagiados por una emoción y una alegría desbordantes.
En China, Cologne golpeaba con insistencia a la puerta de la casa de Shampoo. Luego de insistir varias veces, decidió abrirla a la fuerza.
Una vez dentro, fue hasta el cuarto de su nieta. La joven se encontraba en una esquina de la habitación, sentada en el piso y apoyando la espalda en la pared. Tenía los ojos hinchados y unas enormes ojeras.
— Hasta cuando vas a estar así? — le regañó Cologne. Pero Shampoo no dijo nada. Estaba perdida en sus pensamientos. En su mente aún tenía fijas las escenas de lo ocurrido aquel día, después de que Mousse se enfrentó a Itami, todo por el bien de ella.
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Cologne y Shampoo esperaban en la enfermería impacientes, pues ya había pasado mucho tiempo y no tenían noticias de Mousse.
Al fin, una enfermera salió y se dirigió a ellos:
— Hace unos minutos volvió en si... quiere hablar con su esposa.
— Cómo está? — preguntó Shampoo desesperada.
La enfermera no contestó, solo movió la cabeza negativamente. Al ver esto, las lágrimas cayeron por el rostro de la chica.
Sin dejar de llorar, Shampoo se dirigió hasta donde se encontraba Mousse. Cuando entró a la habitación en la que permanecía el chico, se acercó a él, y le dio un beso en la mejilla. Al sentir eso, Mousse abrió los ojos y la miró:
— Mousse — dijo la joven con la voz entrecortada.
— Shampoo, pedí hablar contigo...
La chica lo interrumpió: — no hables, debes guardar tus fuerzas para que puedas recuperarte
— Shampoo...los dos sabemos que no me voy a recuperar... te mande a llamar, porque quiero despedirme.
— No digas eso Mousse, no lo digas, por favor — le suplicó la joven.
— Se que es egoísta de mi parte pedirte esto, pero quiero que me digas que me amas, aunque sea una mentira, por favor...dime que amas.
— Te amo — dijo la chica apoyando la cabeza sobre el pecho de Mousse.
Gracias Shampoo...: intentó decir Mousse, pero ya no pudo, pues su corazón dejó de latir.
— Te amo, y nunca voy a dejar de amarte...Mousse — agregó Shampoo. Sin embargo, esas palabras quedaron en el aire, pues la vida del joven ya se había extinguido.
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— No pude decirle que en verdad lo amaba... — dijo Shampoo con mucho pesar y una enorme tristeza.
Mousse había muerto creyendo que ella no lo amaba, pero la verdad es que Shampoo, en los meses que estuvo casada con él, aprendió a quererlo y poco a poco se fue enamorando de Mousse. Sin embargo, pensando que él se había casado con ella solo por capricho, solo para obligarla y conseguir al fin que fuera su mujer después de tantos años de ser rechazado.
Pero estaba muy equivocada, pues Mousse se había visto obligado a pelear con ella y derrotarla para así evitar que siguiera peleando todos los días con cada persona que se cruzaba en su camino. Temía que algún día terminara seriamente lastimada o perdiera contra algún hombre y fuera forzada a contraer matrimonio. Debía salvarla y por esa razón, Mousse decidió enfrentarla.
Cologne se paró junto a Shampoo y agregó:
—No te queda mas que resignarte...
—Si el estuviese todavía aquí conmigo, seguro diría que no me dejases llevar por la tristeza...pero no puedo...no dejo de pensar en cómo me porté con él todos estos meses...lo único que hice fue pelear con él todo este tiempo...Mousse se fue con mis insultos, a los que quizá ya se había acostumbrado...fui tan mala con él.
Shampoo se sentía muy mal consigo misma, no solo porque se culpaba de la muerte de Mousse, sino porque además, ella siempre lo trató mal. En cambio él, jamás la obligó a ser su mujer. Al contrario, nunca la forzó, pues creía firmemente que podría ganarse el amor de su esposa. Todos los días, cada segundo Mousse se esforzaba por hacerla feliz, Por el contrario, Shampoo no hacía otra cosa más que golpearlo, insultarlo y despreciarlo, creyendo equivocadamente que Mousse la había derrotado solo para tenerla, que solo estaba encaprichado con ella.
— No puedes permanecer así por el resto de tu vida... es inevitable el dolor, lo sé! Pero es tu decisión el sufrir o no...recuerda que Mousse dio todo, hasta sacrificó su vida para que tu estuvieras a salvo, para que puedas tener un futuro y encuentres la felicidad.
— Entonces dime abuela, cómo hago para arrancarme este dolor tan grande que llevo aquí en mi pecho! — le preguntó Shampoo de forma suplicante. Sentía que no podía más con la tristeza y el dolor que ahora la embargaban.
— El tiempo lo cura todo, créeme...y si quieres hacer algo por Mousse, compensar en algo tu comportamiento, tal vez, tal vez haya algo que puedas hacer por él.
—Qué? A qué te refieres abuela? — dijo Shampoo limpiándose las lágrimas que caían por su rostro.
— Poco antes de que la aldea fuera atacada, Mousse me contó los suplicios y los desafíos que tuvo que pasar con tal de volverse más fuerte, viajó al norte, en busca de un maestro en el arte de las armas ocultas... allí conoció a varias personas, hizo nuevos amigos y enemigos...e hizo también una promesa, que ahora debido a su muerte, él ya no podrá cumplir.
— Qué clase de promesa?
— Con calma Shampoo, no te precipites, cálmate y escucha, que voy a contarte todo lo que Mousse me dijo aquel día y la promesa que espero que tu puedas cumplirla en su lugar.
— Adelante abuela, te escucho — afirmó Shampoo un poco más tranquila, pues al menos había una cosa que podía hacer por el chico que tanto la amó.
Por otro lado, en un lugar desconocido, Ranma abrió los ojos. Sintió como si despertara de un largo y profundo sueño. Notó que se encontraba en una habitación muy particular. Era un cuarto de paredes blancas completamente vacío, parecido a una sala de operaciones. Estaba recostado sobre una especie de camilla. Cuando estuvo totalmente consciente, lo recordó todo y entonces, se levantó de golpe.
Dónde estoy? Y Akane? Qué ha sucedido? Muchas interrogantes asaltaron su mente. Miró a su alrededor y de pronto, divisó a alguien junto a la puerta de aquella habitación.
— Qué bueno! Parece que ya estás bien — le dijo aquel sujeto. Se trataba de un hombre muy alto (de poco más de 2 metros de altura), con una
musculatura impresionante. Vestía un traje blanco, de una sola pieza, y una capa del mismo color, pero con los bordes de color dorado.
— Quién eres? Qué es este lugar? —Ranma no entendía qué rayos estaba pasando. Se supone que debería estar muerto, pero al parecer, no lo
estaba.
— Se que estás muy desconcertado y desorientado, pues ahora mismo tendrías que estar muerto y en el infierno, no?
Ranma se sorprendió mucho al escuchar aquello, así que le preguntó:
— Y tu, cómo es que sabes eso?
— Lo sé, porque fui yo quien evitó que cruzaras aquella puerta hacia el infierno.
— Y Akane? Qué pasó con ella? — preguntó Ranma, ansioso.
— También la traje hasta aquí.
—Dónde está? Llévame con ella, necesito verla! — exigió Ranma desesperado, aunque en parte aliviado al escuchar que también su amada se encontraba en el mismo sitio.
— Bien, sígueme entonces — le contestó aquel hombre.
El joven obedeció y lo siguió. Salieron de aquel cuarto, y caminaron por un largo pasillo hasta que aquel sujeto se detuvo frente a la puerta de otra habitación. Apenas entraron, Ranma buscó a Akane. El cuarto estaba bastante oscuro, sin embargo, una tenue luz blanca iluminaba una camilla en el centro de la habitación. El joven corrió hacia allá de inmediato.
— Akane! — exclamó angustiado Ranma al ver que cientos de sensores de todo tipo estaban sobre el cuerpo de la joven. Los sensores se conectaban
por muchos cables a varios ordenadores y equipos de monitoreo que estaban en la habitación contigua.
— Qué le han hecho?! — vociferó Ranma, lanzándole una mirada asesina.
— La mantenemos con vida.
— Qué? A qué te refieres?
— Verás, voy a explicarte como están las cosas, así que más vale que prestes atención — el hombre hizo una breve pausa y continuó — tu y esta chica ejecutaron una técnica marcada como prohibida en el libro estelar...quien usa ese tipo de técnica, pierde la vida, y su alma es llevada y aprisionada en el infierno, además, su existencia es borrada completamente... sin embargo, ustedes sacrificaron todo con tal de detener a Itami, así que decidí salvarlos y justo antes de que cruzaran el portal, los transporté hasta aquí.
— Entiendo eso, pero... qué pasó con Akane? Por qué no ha despertado?
— Bueno, sus cuerpos se redujeron a partículas a consecuencia de haber usado esa técnica prohibida...yo los traje hasta aquí, y de inmediato restauré sus cuerpos e intenté que volvieran a su estado normal, sin embargo el cuerpo de esta mujer estaba muy débil ya que tenía una herida muy grave, y por desgracia, debido a eso, no se recuperó por completo... ahora, su cuerpo ya no puede generar energía por su propia cuenta, tampoco puede retenerla... es por eso que está conectada a estos aparatos, los cuales adaptan energía creada artificialmente y se la suministran constantemente, manteniéndola así con vida.
Al oír esto, Ranma se sintió más impotente que nunca. Asolado por una tristeza aplastante, dos gruesas lágrimas cayeron por sus mejillas. La mujer a la que tanto amaba, estaba allí frente a él, recostada en una camilla, apenas con vida.
Por qué? por qué tu, Akane? Por qué no soy yo quien está allí? : se decía el muchacho sin poder aceptar, sin querer aceptar la terrible realidad.
— No...no puede ser...tiene que haber una forma de salvarla! — gritó Ranma, preso de la desesperación. No podía permitir que Akane continuara en ese estado. Parecía como si la vida se le escapara lentamente sin que él pudiese hacer algo.
— No hay nada más que yo pueda hacer por ella...pero, tu... es posible que tu puedas ayudarla.
— Yo? Pero, cómo? Cómo puedo salvarla?. Si lo sabes, dímelo ya! — exigió el joven Saotome. Estaba desesperado, aunque después de escuchar a aquel hombre decir que había una posibilidad de salvarla, sintió un poco de alivio, pues al menos había un pequeño rayo de esperanza en medio de tanta oscuridad.
— Se que Itami te transmitió varios de sus recuerdos, y entre ellos, te hizo saber que posees un poder especial, verdad?
— Si, es... es algo de los seis espíritus, creo, pero... y eso qué tiene que ver con esto?
— Pues, quien domina el poder de los 6 espíritus elementales, es capaz de hacer cosas inimaginables..una vez que domines ese poder, restaurar el cuerpo de Akane será lo más fácil.
— Y cómo estás tan seguro de eso?
—Por que yo fui quien originalmente tenía ese poder...luego, cuando viajé a la Tierra, se lo entregué a los humanos.
— Qué?! Acaso tu eres...
—Si, así es...ja ja jajaja, veo que Itami también te habló de mi.
— Tybraheus! Imposible, no puede ser verdad! Cómo es que aún sigues con vida después de más de 3000 años... — señaló Ranma aún incrédulo.
— Es lógico que te resulte increíble, pues no eres nada más que un humano violento y de mente limitada.
— Lo que no puedo creer, es que sea insultado por un maldito alienígena.
—Alienígena? Hmph, pues para mi, tu eres el alienígena...en fin, quieres salvarla a no?
— Por supuesto que sí, la vida de Akane es lo más valioso para mi — le aseguró Ranma. Aún no podía creer que el sujeto que estaba frente a él era Tybraheus, pero no tenía más alternativa por ahora. Además, si ese tipo conocía la forma de salvar a Akane, no podía darse el lujo de desperdiciar esa oportunidad, tal vez única.
— Entonces, más vale que te prepares, porque hoy mismo empezará tu entrenamiento...aunque debo decirte que no cualquiera puede conseguir el dominio absoluto de ese poder.
—Pues yo si lo lograré, tengo que hacerlo, ya que la vida de Akane depende de eso —contestó Ranma con voz firme. Luego, se giró hacia donde estaba la joven, tomó suavemente su mano y dijo:
— Por favor Akane, resiste, pronto te pondrás bien, lo prometo.
—Cómo está ahora, no te puede escuchar, pero... — Tybraheus colocó la palma de su mano sobre la frente de la chica y luego le dijo a Ranma:
— pon tu mano sobre la mía, cierra tus ojos y deja tu mente en blanco, solo así podrás conectarte con la mente de Akane.
Ranma, aunque algo dubitativo, hizo caso a las palabras de Tybraheus, y a los pocos segundos de haber cerrado los ojos, repentinamente se vio en medio de un bosque. El aire estaba muy fresco y frío, los pájaros cantaban alegremente, algunos revoloteaban alrededor de los árboles. Todo estaba muy tranquilo y sereno.
Qué? Qué es este lugar?: se preguntó Ranma muy desconcertado. Pero poco después comprendió que estaba en la mente de Akane. Caminó por aquel lugar hasta que divisó a alguien de pie frente a una enorme laguna. Aquella persona miraba detenidamente las cristalinas aguas. El joven se acercó y la reconoció de inmediato.
— Akane! — gritó Ranma emocionado y corrió hacia ella.
— Ranma... — susurró Akane sin poder creer lo que sus ojos veían.
Cuando llegó donde estaba la chica, él la abrazó con fuerza. La joven correspondió al abrazo con la misma intensidad y así permanecieron durante un buen rato.
— Qué está pasando Ranma? Se supone que deberíamos estar en el infierno — comentó Akane sorprendida de encontrarse en aquel sitio tan agradable.
— Lo sé, y lo que voy a decirte te parecerá increíble, pero es la verdad Akane...aún estamos con vida — le aseguró Ranma.
— Qué? Pero cómo?
— Ni yo mismo lo entiendo bien, pero créeme! Estamos vivos...
— Creo en tus palabras, pero... este lugar, esta sensación que tengo, pareciera como si todo fuese solo un sueño — dio Akane aferrándose con más fuerza a Ranma, Temía que en cualquier momento, todo eso se desvaneciera y al fin, tan solo resultara ser una simple ilusión.
La mirada de Ranma se ensombreció. Guardó silencio hasta pensar en cómo decirle a Akane la situación en la que se encontraba, sin hacerla preocupar demasiado. No quería angustiarla.
— Es que... tu...tu aún estás algo débil y debido a eso, no has podido despertar — dijo al fin Ranma.
— Entonces, esto es solo un sueño... nada más que un sueño — se lamentó Akane rompiendo el abrazo. Sus temores se hacían realidad.
— Estamos en tu mente — señaló Ranma— y vine hasta aquí para decirte que te amo y que pronto estaremos juntos ...confía en mi por favor!
Akane se tranquilizó al escuchar esas palabras y al ver la complicidad y el amor que emanaban de aquella mirada azul como el cielo. Ambos se miraron fijamente por unos instantes, y sin decirse nada, se dijeron todo.
Luego, la joven deslizó sus brazos en torno al cuello del chico y se puso de puntillas para alcanzar su boca. Se fundieron en un beso dulce y suave. Al separarse, sus labios se arquearon en una sonrisa.
—Te amo —susurró Akane apoyando su rostro en el hombro del joven.
Se abrazaron una vez más, hasta que Ranma empezó a desvanecerse. La conexión con la mente de Akane estaba a punto de terminar. Quería ser fuerte y no llorar. No quería que su amada viera su rostro descompuesto por el dolor y la tristeza. Al final, con gran esfuerzo, el joven logró contenerse. Cuando alzó la vista, Ranma vio el rastro del llanto sordo también en el rostro de la joven. Sus mejillas se habían enrojecido y sus ojos brillaban con tristeza.
—Tenemos que ser fuertes..el tiempo pasa volando y muy pronto estaremos de nuevo juntos — dijo Ranma.
Akane le susurró algo al oído y se abrazó al cuello de su prometido con fuerza, durante unos segundos hasta que desapareció completamente.
— Bien, es hora de irnos — la voz de Tybraheus lo trajo de vuelta a la realidad. Al abrir los ojos, vio que éste le hacía un gesto con su mano para que lo siguiera.
Ranma volvió su vista hacia Akane una vez más. Se acercó al rostro de la chica y depositó un cálido y tierno beso en su frente. La miró fijamente por unos segundos y luego, siguió los pasos de Tybraheus.
Al salir de aquel sitio, pudo ver claramente el lugar en el que se encontraba.
— Como podrás notar, este no es el planeta Tierra — dijo Tybraheus — ni siquiera están en la Vía Láctea.
Ranma abrió mucho los ojos, sorprendido de lo que veía.
— No puede ser! — exclamó. Todas las dudas que hasta ese momento tenía, se disiparon. Definitivamente ya no estaba en su planeta natal.
Dio vuelta y vio la enorme edificación en la que habían estado. Era transparente, de forma piramidal, parecía hecha de cristal. Junto a ésta, habían al menos diez más, idénticas. Dichas edificaciones se encontraban acentadas en una especie de valle profundo, de tupida vegetación.
— Bienvenido, este es el Planeta del Origen — añadió Tybraheus con tono cordial.
Cuando Ranma vió hacia arriba, un paisaje fuera de lo común asomó repentinamente. A lo largo del cielo, cruzaban dos grandes arco iris. Además, se observaban tres siluetas circulares, ya que el planeta en el que ahora estaba, poseía tres lunas.
—Sígueme, te mostraré el sitio en donde podrás empezar con tu entrenamiento.
Tybraheus empezó a caminar y Ranma lo siguió, pero mientras lo hacía, el joven pensaba: ya verás Akane, pronto estaremos juntos, no importa lo que el destino nos depare, ni él ni nadie podrán separarnos...
Así empezó su nuevo desafío en aquel planeta desconocido. Ahora Ranma y Akane estaban muy lejos de casa, y probablemente ya nunca más verían a su familia. Pero no estaban solos, se tenían el uno al otro y lo más importante: estaban fuertemente unidos por aquel hermoso sentimiento llamado amor.
FIN DE LA SEGUNDA PARTE
Bueno, hemos llegado al final de esta historia. Sin embargo, el final de una aventura es el comienzo de otra. Ranma ha tenido que dejar a Akane para buscar una forma de salvarla. Deberá esforzarse mucho y en un mundo que no conoce.
Qué nuevos desafíos lo esperan? Tendrá que enfrentar nuevos enemigos?
Próximamente, la tercera y última parte que concluye la historia que inició con El elixir de la juventud eterna.
En fin, no me queda más que agradecerles infinitamente a todos ustedes que han dedicado parte de su valioso tiempo a este fic, y lo han seguido capítulo a capítulo. De verdad mil gracias.
Cuéntenme qué les pareció este fic? Espero sus comentarios.
Y como siempre digo, no dejen de seguir leyendo y de compartir aquí sus fics.
Nos vemos y cuídense mucho!
