Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Kishimoto-sensei.

Hola, nuevamente acá para saludarlos y desearles una felices fiestas en compañía de sus seres queridos. Bueno, ahora el segundo capítulo donde ya aparecen todos los pequeñuelos bellos. ¡Buena lectura!


Capítulo 2: En la escuela

Allí se encontraba el pequeño Nara frente a la puerta de la academia, viendo que aquel edificio era realmente grande. No pudo evitar abrir su boca ante esto, allí mismo se había convertido en ninja su padre - ¿Cuánto tiempo me demorare en adaptarme a esto? - se dijo mentalmente.

Iba a soltar un suspiro cuando en eso sintió un brazo que le aprisionó el cuello por detrás y supo, por la fuerza, quien era.

- ¡Hey, cervatillo! - soltó algo divertida y riendo Chouchou.

- ¡Oye, Shikadai! ¡Te dije que me esperarás, gordis! - dijo Inojin agitado, al parecer había corrido para alcanzar a Chouchou y se encontraba con ambas manos en las rodillas, tratando de recuperar el aire.

Y como se lo esperaba, justo junto a él estaban sus dos mejores amigos. Ellos se conocían desde que tenía uso de razón, por no decir desde que nacieron. Él era el menor de los tres técnicamente, los otros dos habían nacido un poco antes. Chouchou era hija de su grande y bueno tío Chouji y su extraña tía Karui. Ella tenía mucha energía, comía demasiado, así que siempre llevaba comida. Su otro amigo, Inojin, era hijo de su temible tía Ino y su sonriente tío Sai, no se explica porque siempre iba con esa cara media rara para su gusto. Inojin era un rubio paliducho con coleta, como le dice Shikadai, siempre tímido y molesto porque se paraba preocupando de todo, tenía un complejo de inferioridad que contrastaba muchas veces con la sonrisita que mostraba, al igual que su padre, a los demás.

Sin embargo, Shikadai sabía que no podía tener mejores amigos, había jugado juntos desde que estaban en pañales y se tenía la misma confianza como si fuesen hermanos.

- Ya te dije que no me digas así, "gordis"- dijo Shikadai mientras fruncía el ceño y se deshacía del brazo que lo estaba ahorcando.

- ¡JAJAJAJA! - rió socarronamente Chouchou - Te he dicho que no me importa. Hemos visto que tu papá te trajo - sonrió mientras caminaban ya dentro de la academia.

- ¡Sí! Mi padre también me trajo, dijo que me había visto medio nervioso y decidió traerme derechito acá - dijo Inojin, que estaba a su otro lado, mientras caminaba y se arreglaba las mechas de su cola dejando ver sus nuevos aretes.

EL trío pertenecían a tres grandes clanes de la aldea de la hoja. Los clanes Nara, Yamanaka y Akimichi. Estos tenían una estrecha relación fraternal, siempre se habían apoyado en todos los aspectos hasta el grado de tomar decisiones en conjunto para el progreso de la aldea. Ellos tres eran los nuevos herederos de sus respectivos clanes - cosa que Shikadai consideraba problemático - y como tales, los líderes, sus padres, les había impuesto aquellos aretes en señal de eso hasta el momento en que se conviertan en Chunnin.

- Con que a ustedes también ya les han puesto sus aretes - dijo Chouchou al ver que tanto Shikadai y Inojin los tenían - No entiendo para que tanto, aparte hasta ahora no me cuaja eso del InoShikaChou.

- Sí, mi mamá me los coloco justo ayer - dijo Inojin mostrándolos - Pero pican un poco, seguro están irritados.

- Todo esto es demasiado molesto, pero debemos honrar a los ancestros… - dijo Shikadai mientras ya se encontraba tomando asiento en uno de los bancos de arriba del salón - aparte si no lo hacemos seguro la tía Ino se pondrá demasiado problemática.

Inojin se estremeció al escuchar el nombre de su madre.

- Chicos mi mamá me dijo que hoy comenzamos el entrenamiento "InoShikaChou" así que tenemos que estar allí a las 3 - dijo el chico rubio.

- ¿Qué? ¿Por qué? - dijo Chouchou algo fastidiada.

- Problemático - soltó Shikadai mientras ponía sus brazos en la carpeta y colocaba su cabeza en ellos - Ahora déjenme dormir…

Sin embargo, justo cuando acababan de decirlo, un fuerte golpe en su espalda hizo que levantará la cabeza de inmediato.

- ¡Oe, Shikadai! ¡¿Ya te quieres dormir si aún no comienza lo divertido, 'tebassa?! - gritó Bolt prácticamente en su oído.

Y allí estaba el más hiperactivo y tonto amigo suyo, Bolt Uzumaki, hijo de su tío Naruto actual Hokage y su adorable tía Hinata. Sin dudas ese chico tenía la energía que a él le falta, siempre saltando de aquí para allá y sobre todo metiéndose en problemas por el gusto de fastidiar a su papá.


Una vez, cuando tenían alrededor de 5 años Bolt, Chouchou y él estaban en la casa del primero y a este se le ocurrió la genial idea de molestar a su papá. Su mamá los acababa de dejar y Naruto se hallaba completamente dormido, tirado en el sofá.

Se podría decir que Shikadai había heredado sin lugar a dudas la capacidad de crear estrategias de su padre, desde muy chico había sabido cómo salirse con la suya siempre. Pero con referencias a bromas sin dudas el mejor era Bolt. Así que los tres pequeños se metieron al cuarto de los padres del rubio, y ya que el pequeño con ojos azules conocía cada cosa que había allí, fueron directo al cajón donde se hallan todos los cosméticos que tenía Hinata, cogieron algunos y fueron directo a donde estaba Naruto dormido en el sofá.

Entonces, los niños comenzaron a pintar la cara de aquel hombre dormido, cual lienzo de jardín de infantes. Una vez terminado el trabajo, dejaron todo regado, sin importarles las consecuencias de lo que podría suceder después y se fueron corriendo, alegres, a sacar un montón de golosinas del repostero.

Luego de eso se armó la grande porque justo llego su tía Hinata y encontró a su esposo con ese aspecto. Ella comenzó a reír, Naruto horrorizado se vio en el espejo y salió como flecha en busca del causante de todo, es decir su pequeño demonio Bolt.

Mientras Shikadai veía como su amigo era perseguido por todo el lugar, no paraba de reír. Sin embargo, fue en ese momento cuando sintió un frío recoger todo su cuerpo cuando vio que sus padres se encontraban en la puerta viendo todo el espectáculo.

Su padre comenzó a carcajearse como loco, pero su madre fijo su mirada en él y allí supo que todo estaba perdido. Tenía la evidencia en las manos, un paquete de galletas de chocolate, y toda la cara llena de trocitos y restos de la misma. Su madre se puso histérica por la travesura que había hecho junto a sus amigos y fue desde ese momento que supo porque le decían la kunoichi más aterradora de todas.


- ¡Bolt! Déjame en paz - dijo Shikadai mientras se sacaba de encima a su amigo revoltoso - Justo ahora que pensaba que todo iba andar tranquilo por acá.

- Ni te hagas ilusiones, Shikadai. Mira que tener al tonto acá me dan ganas de llorar - una chica de cabello y ojos negros acaba de aparecer detrás de Bolt y había hecho ese comentario justo cerca a la ojera del rubio.

- Sarada-chan… - dijo ruborizándose un poco Bolt al tener tan cerca de él a la chica de cabello negro - Eres una fastidiosa… - se alejó de un saltito y comenzó a correr a la puerta - ¡Tonta! - gritó el rubio mientras se giraba a sacarle la lengua a Sarada.

- ¡Oe, ¿a dónde diablos vas, Bolt baka?! ¡No ves que ya va a comenzar la clase! - salió corriendo ella también detrás del Uzumaki.

- Si serán… no pueden ser más problemáticas las cosas… - masculló Shikadai mientras volvía a enterrar su cabeza entre sus brazos que se encontraban en la carpeta.

Sus amigos, Inojin y Chouchou, se habían sentado a su lado. En el otro banco Sarada había logrado que el Uzumaki se sentara en una carpeta al costado de ella, donde también estaba otro chico de aspecto misterioso con cabellos y ojos muy claros, luego de haberlo arrastrado desde los casilleros que estaban afuera.

En eso hizo su ingreso alguien que Shikadai conocía muy bien. Era el más raro de los conocidos de su padre, se presentó allí al frente de todos portando los visores más estrafalarios que pudo haber visto en su vida, y claro también su vida no había sido muy larga, pero igual pensó que nunca vería otros iguales.

- ¡Buenos días, muchachos! - dijo el hombre - Soy el nuevo tutor encargado de todos aquellos que entran por primera vez a la academia - continuó diciendo mientras parecía inspeccionar los rostros de todos los niños que estaban allí - Me llamo Aburame Shino y espero que estén ansiosos y listos para enfrentar el comienzo de su vida como ninjas, si tienen dudas o algún problema en el proceso no teman consultármelo o decírmelo.

Para esto los niños, que lo habían estado observando cuidadosamente, hablan bajito entre sí. Shikadai ya había levantado la vista y miraba aburrido al sensei, cuando en eso en el marco de la puerta vio a una joven que hizo que su corazón se encogiera.

Shino volvió su mirada a la puerta.

- Pasa, Mirai - dijo, haciendo un gesto hacia la chica para que entrará.

- Es...to… - aclaró un poco la garganta el sensei - también les quiero presentar quien estará ayudándome en lo que será su formación académica de hoy en adelante - decía mientras señalaba con ambos brazos a la joven - Ella es una joven que recién ha obtenido el rango de Chunnin y gustosamente se ha ofrecido para ser practicante de cátedra en la academia. Su nombre es Mirai Sarutobi - finalizó Shino.

- Mucho gusto con todos chicos, y espero que sean buenos conmigo - Mirai se inclinó ante ellos para luego mostrarle una sonrisa.

Shikadai la estuvo viendo todo el rato. Desde que ella entró, el cuarto se había iluminado. Las mejillas del pequeño Nara habían tomado un color rosáceo y su rostro ahora mostraba una cara de bobo increíble. Él conocía muy bien a esa chica, la conocía prácticamente desde que nació, o mejor dicho, ella lo conocía a él. Mirai le llevaba casi el doble de edad, era una joven hermosa con el mismo rostro que su madre, tenía unos 16 años y era tan buena kunoichi como su padre había sido shinobi. El padre de Mirai había sido el sensei de su padre, el gran Asuma Sarutobi, hijo del tercer Hokage.

Mirai siempre había estado presente en la vida de Shikadai, ya que Shikamaru se había convertido en su maestro y fue quien la entrenó durante su etapa de gennin, y hasta ahora algunas veces la incluía en misiones junto a él.

- ¡Oe, Shikadai! Ya quita la cara de bobo - dijo Inojin dándole un codazo en las costillas - ahorita se te cae la baba - terminó de decir divertido el rubio.

- ¡Wiii! Así que el pequeño esta enam… - iba a terminar de decirle Chouchou bajito cuando Shikadai le tapó la boca.

- ¡Calla! Que no es eso… - dijo Shikadai mientras mantenía su mano en la boca de la morena y se dedicaba a mirar con odio a Inojin.

- ¡Hey! ¡Ustedes tres! - dijo el sensei señalando a los tres que hace un rato estaban haciendo alboroto - Está bien que estén emocionados, pero guarden energía para cuando comience el entrenamiento en serio - terminó de decir.

Esto desato la risa de todos y he hizo que el nuevo equipo InoShikaChou se pusiera colorado de la vergüenza. Mirai, que había estado viendo divertida la escena, observó a Shikadai y le guiñó el ojo justo cuando el muchacho cruzó la mirada con ella.

- Diablos, justo en frente de ella… - pensó Shikadai y rápidamente volvió la mirada hacia otro lado.

- Ya, mira lo que ocasionaron - bufó Shikadai a los otros dos cuando ya se encontraron en un pequeño receso.

- No es para tanto - soltó la morena.

En el rato que había estado en clase, para Shikadai todo le había sido aburrido. El sensei les explicó conceptos básicos sobre el chakra, el ninjutsu, las clases de sellos y demás. Cosas que él ya había leído.


Shikadai no era un pequeño común, desde bebé sus padres se habían dado cuenta que tenía un gran potencial heredado de ellos. Apenas con 2 años ya leía pequeñas frases de los libros infantiles que su tío Gaara le había regalado, a los 3 construía y armaba estructuras con los bloques que le dio su tío Kankuro con un nivel mayor para un niño de su edad. Pero no fue hasta los cuatro cuando Shikamaru se dio cuenta que ese pequeño lo estaba superando, aparte de leer y hacer cálculos pequeños correctamente, un día lo encontró curioso moviendo las piezas de Shougi del tablero que se hallaba en la sala de su casa; con gran asombro observo que el niño había puesto las fichas de la misma forma en que había acabado la última jugada que tuvo la noche anterior con su mujer. No le era raro que el niño supiera como funcionaba aquel juego, ya que, cada vez que tenía un encuentro con su esposa o Mirai el niño corría a sentarse en su regazo y observaba atento el tiempo que durara la partida.

Sin embargo, en ese momento no pudo con la duda, por lo que se acercó a su hijo y empezó a interrogarlo.

- Pequeño cervatillo, ¿Qué estás haciendo? - dijo sonriendo.

El niño volteó y vio a su padre con esos ojos verde azulado que tanto a Shikamaru le gustaban.

- ¡Papá! ¡Mira, gané! - le dijo Shikadai emocionado y sonriendo.

- Oe, pero si es la misma jugada con la que le gané a tu madre - Shikamaru arqueó un poco las cejas - ¿Cómo lo hiciste? ¿Sabes las reglas muchacho?

- No - dijo bostezando el niño - Solo memoricé tus jugadas, papá.

- ¡Pero que inteligente! - Shikamaru revolvió un poco el cabello de su hijo - Ese es mi muchacho. ¿No quieres que te explique las reglas y juguemos un poco?

- ¡Sí! - dijo emocionado y con los ojos brillando Shikadai.

Le hizo falta un solo juego para que el pequeño captara lo esencial y tres para decir que al menos estaba al mismo nivel que Mirai.

Shikamaru estaba fascinado, no podía negar que ese pequeño de tan solo 4 años era hijo suyo y de Temari, en verdad cada cosa que hacia no dejaba de sorprenderle. Había heredado el gran intelecto de ambos y era feliz de descubrir que ahora podría tener a un adversario que le diera algo de pelea en el Shougi.

En los últimos años sin Asuma y su padre solo jugaba de vez en cuando con su mujer, pero ella no era fanática del dichoso juego y como él siempre terminaba ganando luego tenía que ponerse meloso para ser perdonado. Por otro lado, también había comenzado a enseñarle a Mirai, en esos momentos de unos 11 o 12 años, sin embargo la chica tenia las mismas habilidades que su padre en el Shougi, por lo que Shikamaru ya no tenía esperanzas de jugarse unas buenas partidas hasta ese día.


- Las clases son totalmente problemáticas - Shikadai estaba caminando rumbo de nuevo al salón de clases junto a Inojin y Chouchou - Me aburro, ya quiero que me enseñen ninjutsus.

- Shikadai, que tu sepas todo lo que han dicho no quiere decir que los demás lo conozcan - recalcó el rubio que ya llevaba un rato dibujando algo en su libreta mientras caminaban - No ves que no todos tienen tu cerebro.

- ¡Exacto! - secundó Chouchou mientras se metía a la boca un bollito de dulce que había comprado en la cafetería antes - Con todo eso del chakra me dio hambre.

- Prefiero ver las nubes - dijo con aire soñador el Nara mientras veía por una ventana el cielo - y estar por allí flotando como ellas.

- En realidad eres vago - rieron Inojin y Chouchou al unísono.

Las clases continuaron por otra hora y se suponía que tenía que seguir aun por 3 horas más pero su tutor comenzó hablar.

- ¡Bueno niños la lección de hoy termina acá! ¡Sean buenos chicos y vayan a casa! La razón por la qu… - Shino no llego de terminó de decir nada debido a que fue interrumpido por el griterío de los infantes moviéndose de sus sitios.

- ¡Sí, al fin se acabó! ¡Oigan todos! - gritó Bolt - ¡Hoy les enseñare una broma increíble! ¿Quién viene conmigo?

Sarada lo vio con una cara de poco amigos. Y los demás niños ni caso hicieron, por lo que Shikadai pensó que seguro era alguna de las tonterías que el rubio hacía para molestar a su padre, el Hokage.

- Bolt… eres estúpido - dijo el moreno mientras señalaba a su amigo - Hoy la reunión de los 5 kages será en nuestra aldea. Habrá muchos policías.

- ¡Es por eso!- respondió el Uzumaki haciendo un puchero - ¡Un verdadero shinobi puede hacer bromas sin ser notado! ¡Deberías venir Shikadai!

- ¡Eso no es bueno! Nosotros 3, InoShikaChou, ahora mismo vamos a una lección. Orden de mi mamá - interrumpió Inojin.

- ¡Ah, ya recordé! No puedo ir. Hoy voy con Anko-sensei… - respondió Chouchou sin darle importancia a ninguno de los dos rubios.

- ¡Chouchou…! - su robusta sensei Anko hizo su aparición en el marco de la puerta - Hoy iremos a la tienda de dangos y comeremos algo de anmitsu.

- ¡Ah! ¡Anko-sensei! - gritó emocionada Chouchou mientras corría hacia la puerta.

- ¡Espera, gordis! - soltó Inojin angustiado.

- ¿Y qué tiene? ¡Nos vemos! - dijo mientras se iba.

- ¡Entonces ya no tienen entrenamiento hoy! ¡Ven con nosotros, Inojin! - rogó Bolt.

- Bromas y entrenamiento son una molestia… - terminó por decir Shikadai, ante lo cual su amigo el rubio de coleta solo emitió un suspiro.


Hasta aquí el capítulo. Ojalá les halla gustado, espero sus reviews y comentarios para ir mejorando poco a poco xD. Besos y hasta el próximo capítulo.

REVIEWS

Boonnybell: O.o que lindo que te gusto, espero ir mejorando ya que podría decir que este es mi primer fic. Como veras, y dije, acá continuamos con la historia y tenemos a todos los pekes travesureros. Besos y espero disfrutes de los siguientes capítulos también.

Wolfmesu: :3 siii shikamaru todo un papote! xD literal jejejejeje. También me encanta esta familia y pareja por eso decidí hacer este fic centrado en ellos y la infancia de Shikadai. No encontré muchos fic sobre él por así que no pude contenerme en realizar uno. Espero que disfrutaras de