Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Kishimoto-sensei.

Holas muchachones, luego de mucho tiempito le traigo la actualización de este fic. La verdad me disculpo porque tenia pensado hacer un capítulo semanal, sin embargo ante la evidente salida del gaiden y película de Boruto me pareció que debía esperar un poco para evitar que exista incongruencias con mi historia.

¡OJO! ANTES DE LEER ESTE CAPÍTULO POR SI ACASO HE EDITADO LOS DOS PRIMEROS POR LO QUE SI DESEAN LOS INVITO A VOLVER A LEERLOS, LOS CAMBIOS NO SON TAN GRANDES PERO ALLÍ ESTÁN (sobre todo la edad de Shikadai que será de 9 años).

Espero que les guste y buena lectura.


Capítulo 3: El tío Gaara y el tío Kankuro

Shikadai, luego de escuchar los gritos que le dio Bolt al decirle que se iba, cogió su maleta y salió junto con Inojin rumbo a su casa por las calles de Konoha.

- ¡Shikadai, diablos! ¡Te dije en la mañana que sino vamos mi mamá nos va a matar; no solo a nosotros sino también a nuestros padres, incluyendo al mío, sabes cómo es ella! - le gritó Inojin desesperado.

- ¡Problemático! - respondió automáticamente el Nara - A quien se le ocurre hacer esto hoy día.

Al inicio se había olvidado completamente de lo que le había dicho Inojin en la mañana, pero luego pensando en el transcurso del día se preguntó porque su padre no le había mencionado nada sobre eso, entonces recordó lo de la reunión de los Kages.

Shikamaru era el actual consejero principal del Séptimo Hokage, Naruto Uzumaki, pero ese cargo era demasiado problemático para el gusto de Shikadai. Su padre siempre paraba ocupado con papeles hasta el cuello, incluso en su casa había días que sólo lo veía a la hora del desayuno y otros que sólo lo veía en la noche antes de dormir.

El pequeño no se quejaba de no tener a su padre en todo momento, sabía que a pesar de que su padre mascullaba que todo era problemático en verdad se enfocaba en dar lo mejor para ayudar a un gran amigo, como lo era el Hokage.

Por otro lado su madre era diferente, ella no podía quedarse quieta mucho rato. A pesar de que ya había adoptado el apellido Nara, nunca sucumbió ante la característica vagancia de ellos.

Ella era la gran embajadora de Suna, gran aliado de Konoha, y trabajaba mano a mano en actividades relacionadas a ambas aldeas como lo eran los exámenes Chunnin, las pruebas Jounin, festividades, organización de reuniones diplomáticas y demás. Esto hacia que se tuviera que mover de Konoha a Suna muchas veces al año, por lo que Shikadai tenía que pasar algunos días en la casa alterna del clan junto a su abuela Yoshino mientras su madre viajaba. Cuando era más pequeño, Temari se encargaba de no viajar tanto, prácticamente solo viajaba d veces al año. Y de esas veces se llevaba a Shikadai con ella la mayoría, pero ahora que él empezaba la academia y era más grande su madre había decidido que podría viajar más seguido y sola.

Esto había molestado a Shikadai debido que le encantaba ir a Suna. Sus padres le enseñaron que él no tenía una sola aldea, que su deber no solo sería proteger Konoha sino Suna. Llevaba en sus venas sangre de Konoha y sangre de Suna por lo que era parte de ambas.

Él odiaba el hecho de que se perdía de la diversión de Suna, aunque no había muchas nubes estaba aquel cielo estrellado y esas dunas que se veían a lo lejos. Lo que más ama él, al igual que su padre, era ver las nubes; sin embargo su segunda cosa favorita era ver las dunas durante el atardecer en Suna. Otra cosa, y tal vez el motivo mayor de su depresión, era que no podía jugar con sus tíos; de los más raros pero a los que más quería.

Los dos hermanos de su madre lo engreían demasiado, cada vez que iba a Suna cuando era pequeño correteaba por el palacio del Kazekage libremente sin restricción alguna y siempre se encargaba de desarmar todo aquello que encontraba en el taller de marionetas que su tío tenia allí. Era totalmente divertido.

Estaba en estos pensamientos cuando Inojin lo empezó a llamar de nuevo.

- ¡Shikadai! – repitió el rubio por décima vez.

- ¡Si, si…! Voy a ver qué hago - soltó Shikadai haciendo un gesto de que no se preocupara tanto del asunto.

- Te espero en el campo 10, mi mamá dijo a las tres - le recordó Inojin - Ahora tengo que buscar a la gordis y hacer que deje de comer, ¡Diablos! – Inojin salió corriendo por la calle haciendo un gesto de despedida mientras se alejaba.


El pequeño Nara siguió caminando en dirección a su casa pensando que quizás ahora que se realizaría la gran reunión de los Kages podría ver a sus tíos.

Poco rato después entró a su casa completamente cansado. Desde la puerta notó que su madre hablaba con alguien por lo que la llamó.

-¡Mamá, ya llegue! – entonces recordó lo del entrenamiento y decidió probar suerte- ¡Puedes decirle a la tía Ino que me duele la barriga…!

Estaba caminando a la sala al no encontrar respuesta, cuando al pasar por dicha estancia vio a su madre y tío, sentados los dos allí tomando té tranquilamente.

- Bienvenido, mira cómo has crecido… - dijo Gaara con una sonrisa al ver entrar al pequeño.

- …tío Gaara… ¿Así que pasaste primero por aquí?... - soltó Shikadai sorprendido ante la presencia del Kazekage.

- Shikadai, saluda apropiadamente a tu tío - le regaño Temari al pequeño.

- Si… - respondió el menor - ¿Y el tío Kankuro?

Y por la puerta que daba al patio asomó la cabeza el hombre mencionado.

- Gaara, ya debemos irnos… - dijo Kankuro - ¡Hey! Ese no es el enano - soltó al darse cuenta de la presencia de Shikadai - Mira que estás creciendo - terminó de decir al mismo tiempo que se acercaba al pequeño y lo cargaba cogiéndolo del torso.

- Bájame… - chilló el pequeño Nara - que ya no soy un bebé… ya estoy yendo a la academia y seré un gran ninja… - siguió diciendo mientras trataba de soltarse de su tío que ya lo tenía estrujando.

- Ninja ¿Eh? - Kankuro empezó a reír amistosamente - ¡Me alegro saber que tu mamá y papá tendrán a alguien tan rudo para defenderlos! – finalizó de hablar el mayor mientras lo bajaba y le revoloteaba el cabello.

Shikadai hizo un puchero enojado y volteó a su madre que había comenzado a reírse por lo bajo al igual que Gaara quien sonría abiertamente.

- ¡Ya déjalo, Kankuro! - le retó Temari a su hermano aun con la sonrisa en los labios - ¡Me vas a estropear al muchacho con tanto mimo!

- Pero es que mira es tan lindo, hasta hace tu puchero - dijo Kankuro molestando ahora a su hermana.

- ¡Que gracioso! ¡Espera nomas que vaya a Suna y muestre un par de tus fotos de bebé a cierta persona a ver si el puchero no es de familia! - mencionó Temari maliciosamente.

- Ya párenla ustedes dos - interrumpió el menor de los hermanos - Ustedes parecen más chiquitos que Shikadai.

Para esto Shikadai está también riéndose al ver como se molestaban los dos adultos.

- Creo que aún tenemos tiempo y me parece que será un poco más del que teníamos pensando... - mencionó Gaara mientras se colocaba dos de sus dedos sobre su ojo izquierdo sonriendo nuevamente.

- Shikadai, ¿Me acompañas a ver a los ciervos? - Gaara se dirigió a Shikadai mientras se paraba y colocaba a su lado poniendo una de su manos sobre la cabeza de su sobrino.

Shikadai busco la mirada de su madre, ante lo cual ella le hizo una señal de aprobación. El niño amablemente volteó, vio a los ojos de su tío y le mostró una sonrisa en señal de que estaba dispuesto de ir con él.


Caminaron en silencio por el complejo del Clan Nara hasta llegar al bosque de la familia. Shikadai estaba bastante familiarizado con todo aquello, le encanta observar como los ciervos se escabullían por allí y justo era época en donde aparecían ciervos bebés junto a sus madres por todo el lugar.

- Mira tío - Shikadai justo señalaba a un pequeño ciervo muy cerca de él - parece que se ha perdido - dijo al ver que no estaba por allí la madre.

Gaara sonrió y se colocó al lado de Shikadai para luego ponerse de cuclillas. Mirando en dirección al pequeño ciervo extendió una mano haciendo que un poco de arena delante de él revoloteara hacia al animalito suavemente ocasionando que este curioso se acercara más.

- Sabes que esta arena es especial ¿no?, Shikadai - habló mientras hacía que el cervatillo caminaba cada vez más hacia él - cuando yo tenía tu edad no sabía porque esta arena me protegía aunque no lo deseara o quisiera - continuó diciendo el Kazekage a la vez que estiraba su mano para acariciar la cabecita del ciervo que ya se encontraba a su lado.

- ¿No era porqué poseías a Shukaku? - preguntó Shikadai.

Gaara dejó de acariciar al animalito y le dirigió una mirada sorprendida al pequeño que había nombrado al Bijuu como si de un amigo se tratara.

- ¿¡Eh!? Así que tu madre te ha contado historias de Shukaku - soltó Gaara quien estaba curioso por saber que tanto conocía Shikadai de su pasado.

- ¡Sí! - respondió emocionado el niño - Mi mamá me contó que tú fuiste poseedor de un Bijuu - mencionó emocionado Shikadai - ¡Es genial! ¡Yo hubiese querido tener un amigo Bijuu! - finalizó.

Gaara podía comprender lo dicho por el niño. La generación que se estaba formando no había sufrido, ni sufriría el dolor de la guerra o del poder demoníaco que atraían aquellas criaturas. Sin lugar a dudas, los pequeños conocían y sabían el horror que se vivió en tiempos pasados. Era importante que lo supieran para no cometer los mismos errores, sin embargo al no haberlo vivido en carne propia ellos lo tomaron por un enfoque diferente. Para los jóvenes, los Bijuus que existían en cada aldea no eran armas sino criaturas que se encargan de proteger y mantener el orden de las mismas, eran entes poderosos con los cuales podías contar. Shikadai había crecido con ese razonamiento por lo cual Gaara no podía juzgar las ideas del niño. No ahora que reinaba la paz y no era necesario atormentar a las futuras generaciones con fantasmas de destrucción y caos.

- Sabes Shikadai, cuando yo tenía tu edad en verdad nunca comprendí o llegue a entender el significado de la palabra "Amor" - habló el pelirrojo señalando su frente donde se encontraba tallada la palabra - nunca supe lo que era el amor de un padre o una madre y mucho menos el cariño de hermanos.

- ¿Eh? Pero tío, yo sé que la abuela murió cuando eras un bebé sin embargo aún estaba el abuelo, el tío Kankuro y mamá ¿o no? - cuestionó el pequeño Nara.

- Hmm - masculló el Kazekage - se puede decir que si pero a la vez no - respondió.

- No entiendo - bufó Shikadai algo fastidiado de no comprender a lo que se refería su tío.

Gaara al ver el gesto característico de su hermana en el pequeño lo miro divertido y le mostró una sonrisa melancólica.

- Bueno lo que quiero decir es que el problema no era que los tuviera a mi lado sino yo quien se sentía sólo y lastimado - se explicó mejor Gaara - el tener a Shukaku… - paró de hablar.

La verdad no quería confundir al muchacho pero deseaba ser sincero con él, por eso se hallaba hablando con Shikadai después de todo, así que continuó su discurso pero teniendo cuidado con las palabras que usaba.

- Tener al Shukaku fue a decir verdad difícil - suspiró el mayor - aunque no lo creas el poder a veces no se puede controlar y más aún cuando este provoca temor en las demás personas.

Shikadai miraba a su tío asombrado, su madre siempre le contaba historias curiosas relacionadas a Suna, sobre su infancia y hermanos. Nunca creyó que su tío hubiera sido alguien retraído, ni mucho menos alguien que hubiese tenido problemas para relacionarse de pequeño.

- Tienes suerte muchacho y me alegro de que puedas pensar como lo haces ahora - continuó Garra - a mi me tomo un par de años poder comprender todo lo que tú entiendes y has tenido por inercia - sonrió y Shikadai le respondió la sonrisa - Fue gracias a Naruto que logre hacerlo y por eso decidí encaminar mi sendero a proteger al futuro para que no padezca del sufrimiento que pase y creo que lo estoy logrando - terminó de hablar Gaara mientras ponía una mano sobre la cabeza del niño.

- ¿Entonces la arena no era por Shukaku? - retomó la conversación el pequeño Nara - ¿o si?

- En verdad de pequeño siempre pensé que aquella arena evitaba que algo me dañara debido a que tenía el poder de Shukaku - respondió el pelirrojo al niño - Sin embargo, aun cuando se me fue arrebatado aquel poder, la arena me seguía protegiendo como siempre.

Shikadai observó como su tío seguía controlando el poquito de arena que había frente al animalito, ante lo cual el pequeño ciervo revoloteaba feliz moviendo su nariz.

- Hmm… - masculló el niño.

Gaara sonrió y centró su mirada en los ojos verdes de su sobrino quien curioso trataba de deducir que iba a decirle su tío.

- Las madres son increíbles ¿no? - mencionó el Kazekage de repente parándose y alejándose de pequeño ciervo que estaba a su lado - Ellas realmente son geniales.

Shikadai se sorprendió ante el cambio de tema de su tío - se supone que estaban hablando sobre porque la arena lo protegía - cuando se dio cuenta a lo que se refería.

Justo enfrente, en donde había unos pequeños arbustos, de entre un grupo de árboles salió una gran cierva de ojos oscuros olfateando en dirección al cervatillo que aún se encontraba cerca de ellos.

El cervatillo al sentir la presencia de su madre se acercó a ella corriendo ligero.

- ¡Ah! Así que no estabas perdido… después de todo - sonrió el pequeño Nara mientras veía como el cervatillo se adentraba de nuevo al bosque junto a su madre.

Gaara miró hacia el cielo y pensó que era momento de revelarle su secreto a Shikadai.

- Tu abuela Karura fue una gran mujer, lo sé a pesar de no acordarme de ella ya que… - Gaara se agacho a la altura del niño nuevamente - …siempre está conmigo - le dijo a su sobrino a la vez que le mostraba como se formaba un poco de arena en su mano.

Shikadai abrió los ojos sorprendido - en verdad la arena de su tío siempre le había llamado la atención pero nunca se detuvo a pesar por qué esta evitaba que algo lo lastimara - ¿Era en verdad el poder de su abuela lo que protegía a su tío?

- ¿Entonces…? ¿La abuela Karura te protege a través de la arena? - mencionó emocionado Shikadai.

El Kazekage sonrió haciendo un gesto de afirmación. Solo con algunos cuantos había compartido ese secreto y estaba feliz de ser ahora capaz de dejárselo saber a su pequeño sobrino.

- Y sabes algo… creo que ella está feliz de que seas su nieto - le susurró al oído Gaara al niño.

- ¿En serio? - preguntó curioso Shikadai. Él tenía la suerte de contar con su abuela Yoshino, muchos de sus amigos y compañeros no poseían el privilegio de conocer a sus abuelos. Durante la guerra se había perdido demasiadas vidas y como consecuencia muchas familias no se encontraban completas.

Shikadai agradeció que su joven tío le dejara conocer algo tan palpable sobre su abuela materna. Su propia madre le había contado historias relacionadas a su abuela Karura pero nunca tan profundamente, Temari siempre mostraba mucha nostalgia al mencionarla.

Como repuesta a la pregunta del niño Gaara metió una mano al bolsillo de su pantalón y sacó de este un lindo colgante con un pequeño reloj de arena.

- Sí… - confirmó el Kazekage - Y creo que le gustaría que cuidaras esto - Gaara le entregó niño lo que traía en la mano.

Shikadai lo recibió gustoso. Era realmente bonito, de color dorado y se notaba que el pequeño reloj había sido hecho minuciosamente.

- Sabes, al parecer le perteneció a ella. Cuando era niño el tío Yashamaru me encargo que la cuidara, me dijo que la arena dentro del reloj nunca dejaría de correr mientras tuviera siempre presente a mi mamá - explicó Gaara - Ahora lo mismo te digo, mientras pienses que tu abuela esta cuidándote nunca la arena dejara de correr.

- ¡Gracias tío! - Shikadai abrazó del cuello a Gaara - Te prometo que lo cuidare mucho.

El joven kazekage respondió el gesto de su sobrino con una sonrisa y revoloteando su ya despeinada coleta.

- ¡De nada pequeño! Sé que puedo confiar en ti. Después de todo te vas a convertir en un gran ninja ¿no? - sentenció el pelirrojo - Espero contar muy pronto contigo para proteger también a Suna.

Shikadai le mostró una brillante sonrisa y alegremente se colocó la cadena en su cuello. Sería realmente grandioso poder presumirle luego con sus amigos. Gaara por otro lado se paró y como sabiendo algo coloco dos de sus dedos en su ojo izquierdo.

- ¡Hey, Shikadai! - mencionó Gaara contiendo una sonrisa - Creo que es hora de irnos, además parece que tenemos a más de un entrometido espiando - finalizó señalando con su mano libre hacia un conjunto de árboles.

Shikadai ante lo dicho automáticamente giro su cabeza para ver hacia el lugar donde su tío apuntaba.

- ¿¡Mamá!? ¿¡Tío Kankuro!? - gritó el niño al notar que en ese lugar un par de mechones rubios y castaños sobresalían de entre los arbustos que había detrás de los arboles señalados - ¿Qué hacen allí?

Temari y Kankuro cayeron hacia delante al verse descubiertos y comenzaron a reírse.

- ¡Te dije que no se puede subestimar a Gaara! - señaló Kankuro a su hermana haciendo un gesto de molestia.

- ¡Ya, no digas nada que tú también querías venir a espiar! - Temari se sacudía la tierra de su vestido.

Ambos se acertaron y Shikadai se adelantó corriendo a abrazar a su madre.

- ¡Hey! ¿Sucede algo hijo? - preguntó curiosa mientras se agachaba y le arreglaba el pelo a su niño - ¡Gaara! ¿Eso no era de mamá? - soltó sorprendida al notar que en el cuello de Shikadai colgaba el pequeño reloj de arena.

- Si y se lo he dado porque ahora que va ser un shinobi será capaz de cuidarlo, ¿no, Shikadai? - Gaara le guiño un ojo a su sobrino.

- ¡Oe, no es justo Gaara! - gruño Kankuro - Yo también tenía algo que darle a Shikadai.

- ¿En serio, tío? ¿Qué es? ¿Qué es? - corrió Shikadai emocionado al lado de su tío evitando que su madre termine de arreglarle su atuendo.

- ¡Hey, tanquilo! - Kankuro se colocó a la altura de su sobrino y sacó de su bolsillo una fina cajita tallada de madera - Toma, felicidades por entrar a la academia enano.

El pequeño Nara recibió el presente y claramente se dio cuenta que aquel objeto había sido tallado a mano. En la tapa principal con finas letras estaba escrito su nombre, por lo que dedujo que su propio tío era quien lo habría hecho.

- ¡Gracias, tío! - abrió la caja rápidamente y vio que dentro de esta había ordenadas dentro todas las fichas necesaria para jugar Shougi. Inclusive notó que cada ficha tenia tallado el escudo del Clan Nara detrás.

- Sé que te encanta jugar Shougi así que me imagine que este sería el regalo adecuado - sonrió Kankuro - Ahora tienes tus propias fichas así que cuídalas mucho.

Shikadai emocionado se acercó a su madre y con un brillo en los ojos le rogó.

- ¡Mamá, por favor dame permiso para ir a jugar Shougi con Mirai-neechan! Di que sí ¿ya? - pidió el niño.

Temari suspiró, ahora no solo su padre sino también sus hermanos se encargaban de engreír a ese niño.

- No puedo con ustedes - soltó ella ofreciéndoles una mirada acusadora - tanto su padre como ustedes dos son muy permisivos con este niño – señalo a sus hermanos - Y en cuanto a ti jovencito, no creas que no escuché lo que dijiste sobre tener un dolor de barriga. ¿Quieres que te prepare algún remedio casero Nara? - terminó por decirle maliciosamente.

Shikadai tragó saliva y negó rotundamente con la cabeza.

- ¡NO! - chilló él - ¡Mamá déjame ir a jugar Shougi con mis nuevas fichas! - Shikadai trató de zafarse inútilmente del agarre de su madre que justo en ese instante había sentido.

El Kazekage, al notar que el asunto se estaba poniendo problemático, volvió a colocar nuevamente sus dos dedos en frente de su ojo izquierdo.

- Bueno Kankuro, creo que ya es hora de irnos… - mencionó llamando a su hermano - Nos estamos adelantando Temari y pórtate bien Shikadai - Gaara se giró y empezó a caminar por el sendero a la salida.

- ¡Hey espera Gaara! - gritó Kankuro mientras corría para alcanzarlo - ¡Adiós Temari, nos vemos más tarde enano! - se despidió él de su hermana y sobrino agitando la mano.

- ¡Traidores! - bufó el niño ante el abandono de sus tíos.

- Ya basta Shikadai - le regaño su madre - Si no te duele la barriga vamos a comer algo antes de ir al entrenamiento InoShikaChou. Le prometí a tu padre que iba asegurarme que fueras, así que iré contigo.

Ahora si no había vuelta atrás, cuando su madre decidía algo resultaba demasiado difícil hacerle cambiar de opinión. Por lo que optó por lo más inteligente y aceptó dejarse llevar de la mano de nuevo a la casa donde seguro le haría tomar de todas maneras el tonto remedio para el estómago que sabía horrible.

- Problemático… - susurró para no ser escuchado por su madre.


Ya al fin, tras muchas dificultades, actualice. Me vuelvo a disculpar porque prometí actualizar este fic semanalmente pero al final por tiempo no pude, inclusive se me borró una parte de esta cap por lo que me desanime. Sin embargo, pude avanzar con otras historias así que los invitó a darle una ojeada.

Hay lluvia de actualizaciones en todas mis historias para este momento. Espero que me apoyen con las otras historias también, me llenen de reviews y disfruten cada una de mis ideas locas.

¡Bueno les dejo muchos besitos y hasta el siguiente capítulo!

REVIEWS

Isso: ¡Que lindo que te gustó! Me animé a hacer esta historia justo porque vi que había muy poquitas historias referentes a Shikadai, asi que espero que esta cap lo hayas disfrutado tanto como los otro. ¡Besos y nos leemos!

Santiago: ¡Santiiii! Por fin pude actualizarlo, xD jajajaja no me mates. Espero que te haya gustado y valido la espera. ¡Besos y hasta el siguiente cap!

GaaraXire: ¡Hola querido! Gracias por tu review y como te habrás dado cuenta obviamente continuare este fic, y espero que te haya gustado esta parte sobre todo porque hubo mucha interacción con mi Gaara bebé ¿Mencioné que amo a Garra? jajajaja. ¡Besos y estamos leyéndonos!

Guest: ¡Gracias pequeño/a! Y por supuesto que seguiré este fic ¡Muchos besos!

Haruka: ¡Haruka muchas gracias por tu review! Si yo también creo que estuvo un poco sobre la linea la actitud de Sarada pero espero ir mejorandola en los siguiente cap. ¡Muchos besos y allí nos leemos!

Mitchel0420: ¡Oh mi Mitchel! Gracias en serio, si en verdad xD es un pequeño muy pero muy inteligente jejejeje. Espero tu tormenta de reviews en todas mis actualizaciones. ¡Besitos y hasta la próxima!

Kristy: ¡Hola querida! Yo también amo a este pequeño, en serio me encanta que tenga los ojos de su madre. Ojalá que haya disfrutado de este cap y espero estar actualizando mas seguido este fic, pero no te preocupes y también pásate por mis otras historias se que te van a gustar xD. ¡Besotes y nos leemos!