— ¡Acertado!—dijo sarcásticamente el digimon payaso mientras jugaba con la daga que había tenido presionada contra la garganta de Takeru—Creyeron que se habían deshecho de mí aquel día ¿No? Ustedes y su aguafiestas de Magnaangemon arruinaron mi colección llaveros.
—Fue un placer—gruñó Patamon, buscando la manera de atacar a Piedmon sin dañar a Takeru.
— ¡Nos habíamos deshecho de ti!—protestó Izzy— ¡Todos lo vimos! ¡¿Cómo escapaste de la puerta del destino?!
—Hay cosas que nunca cambian—se burló el payaso—, tu curiosidad, la cual valoras por encima de todo, incluso la vida de un amigo, siempre la odié.
— ¡Suelta a Takeru!—objetó Matt.
—Oh, tranquilo, no lo voy a matar… bueno, no por ahora. Eso sería muy simple, quiero que sufra, que sufra como yo sufrí…
Takeru no pudo decidir si aquellas eran buenas o malas noticias.
—Aún no le has contestado a Izzy—articuló con cuidado, no quería provocar a Piedmon.
—Es una historia interesante, ¡una historia sorprendente! Una merecedora de un premio literario y todo gracias a ustedes niños mocosos, o los más jóvenes. ¿Recuerdan las piedras sagradas que BlackWargreymon destruyó? Bueno, aquel viejo de Azulongmon no fue al único que liberaron con su destrucción. Su incompetencia provocó que me escapara. Tengo que agradecerles a los más pequeños por eso, me iré a presentar después de que termine con ustedes, tel vez podrían ser las estrellas de mi nuevo show.
—Piedmon, dejar ir a Takeru, yo estaba ahí también ¿recuerdas?—interrumpió Hikari, que había borrado todo rastro de temor de su rostro, reemplazándolo por seguridad.
—Oh, no me he olvidado de ti, querida. No eras más que una niña llorona—se burló Piedmon— y no me gustan las niñas lloronas.
Entonces Takeru hizo algo que alarmó a todos, incluso a sí mismo, le había pegado al dark master en el estómago, No tenía idea de si algo como eso causaría algún efecto en el digimon, nunca había golpeado a uno antes, pero para su sorpresa si provocó algo. El ataque del niño elegido lo había tomado por sorpresa, con un fuerte "¡Uff!" Piedmon bajó su daga lo suficiente como para que Takeru se escapara de su agarre y volviera con sus camaradas.
— ¡Takeru!—exclamó Mimí mientras lágrimas caían por sus mejillas, ella quería abrazarlo, pero la mirada del chico le dijo que no era el momento.
— ¡Takeru!—celebró Patamon mientras se posaba sobre la cabeza de su amigo, Matt puso un brazo frente a su hermano en un gesto protector, como cuando él era más pequeño. Los elegidos ahora se encontraban pegados los unos a los otros con sus digimon en frente, sin digievolucionar… no aún.
—Parece que el pequeño tiene algo de estúpido valor en él también, debes haber pasado bastante tiempo con él, Tai—bromeó su enemigo.
— ¿Qué quieres de nosotros Piedmon?—gritó Tai iracundo.
Con toda la conmoción Takeru no se había dado cuenta de que Hikari había llegado a parar a las espaldas del grupo.
— ¿Estás bien?—preguntó Hikari, fijando su atención en la pequeña línea rosada que la daga había creado en su cuello.
Él asintió sin quitar la mirada del digimon oscuro. No iba a dejar que él le hiciera daño a nadie, mucho menos a Hikari.
—Tai, por favor… no he digievolucionado a Greymon por mucho tiempo—rogó Agumon.
—Sí Matt, por favor, déjame digievolucionar—pidió Gabumon.
— ¿De verdad creen que un par de campeones podrá venceré? Yo guardaría su energía, no soy su oponente.
—Espera—articuló Joe—, si tú no eres nuestro oponente, entonces… ¿quién lo es?
— ¿Por qué tenemos que pelear siempre?—murmuró Mimí mientras sacudía su cabeza tristemente.
—Bueno, a ustedes mismos, por supuesto—se rio Piedmon.
—No sé si lo recuerdas—objetó Matt—, pero ya intentaste hacer que pelearamos entre nosotros una vez y no te fue muy bien.
Piedmon soltó otra risa Histérica.
—No, pero esta vez pelearán contra estos mocosos de aquí…—dicho esto Piedmon sacó una colección de llaveros que provocó que un escalofrío recorriera la espalda de Hikari. Pequeñas réplicas de sus amigos, exactamente iguales a aquellos en los que habían transformado a los mayores del grupo en su primera aventura. Para hacerlo peor habían réplicas de ella misma, Takeru, Mimí, Palmon y Patamon.
— ¿Y qué? Tienes unos cuantos llaveros de nosotros, no podrás ocupar el mismo truco otra vez—dijo Sora con los brazos cruzados.
—Qué casualidad que seas tú la que lo dices, porque debo agradecerles a ti y a Datamon por este nuevo truco—y ahora, con un sorpresivo movimiento, Piedmon soltó los dieciséis llaveros, pero estos no cayeron al suelo como los elegidos habían esperado, sino que levitaron ordenadamente frente a Piedmon.
El dark master movió su mano y un oscuro brillo comenzó a irradiar a las figuras, aumentando su intensidad con cada segundo que pasaba, hasta que los elegidos no podían reconocer los llaveros. Cuando el brillo desapareció dieciséis seres aparecieron frente a ellos, las mismas dieciséis figuras que habían luchado contra Piedmon en la última batalla. Los niños elegidos… o una versión rejuvenecida de ellos y sus digimon estaba parada frente a los originales, se veían idénticos a ellos durante su primer viaje en el digimundo, Taichi tenía sus googles, Mimí con su gorro de playa, Joe con s bolso de primeros auxilios, mientras Izzy, más bajo que ahora, cargaba su vieja computadora en su mochila, Matt con sus guantes y Sora con su característico gorro azul, Takeru y Hikari se veían tan pequeños que los hobbits eran su única competencia.
— ¡Copias digitales!—exclamó Izzy, siendo el primero en comprender lo que acababa de pasar.
— Pero ¿cómo?—cuestionó Tentomon mientras inspeccionaba su copia desde la distancia.
—No importa cómo—respondió Fomamon—, la pregunta es: ¿por qué?
—Mimí, ¿mi cabello siempre se ve de esa manera?—susurró Palmon
—Tu pelo está bien, pero no puedo entender por qué me vestí así alguna vez—criticó Mimí.
—Chicas, creo que deberían arreglar sus prioridades—manifestó Biyomon.
— ¿"Por qué" preguntan?—dijo Piedmon retomando la palabra— ¡Para el show! Sí, la televisión de estos días ha hecho el escenario de "pelea contra ti mismo" todo un cliché, pero nunca falla a la hora de entretener.
— ¡Pero la copia de Datamon era completamente inútil! ¡No hacía nada!—exclamó Matt.
— ¡¿A quién le dices inútil rubiecito?!—exclamo el doble de Tai.
—Oh, estos son mucho más avanzados que la copia primitiva de Datamon. Estas copias han sido programadas con las versiones oscuras de sus propias personalidades, yo los llamo niños elegidos 2.0, ¿sorprendente, no creen?
—Aún no nos has dicho el por qué—insistió Tai.
—Por los emblemas, ¿por qué más?
—No sé si te has enterado, pero ya no tenemos los emblemas.
—Oh, sé que no las tienen, solo han sido… reubicadas, esperando ser encontradas.
—Entonces ¿dices que los emblemas han tomado formas digitales otra vez?
—Sí, y mis niños elegidos van a encontrarlas. Y una vez tenga el poder de los emblemas de mí lado… ¡Seré imparable!
— ¡No si podemos detenerlo!—se opuso Tai.
—Palabras valientes, pero vacías. No sobrevivirán por mucho tiempo.
— ¡Oh, Tai! ¡Déjame atacarlo!—gruñó Agumon.
—No puedo esperar por darle a este payaso una lección o dos—apoyó Gatomon.
—Oh, vamos. No sería divertido si los mato a todos ahora, ¡la diversión está apenas comenzando!
— ¡Estás loco!—gritó Mimí.
—Suficiente por ahora—concluyó Piedmon—, ¡que gane la mejor versión!
Entonces Piedmon desapareció en una nube de humo púrpura.
—Eso fue perturbante—señaló Gomamon.
—Takeru, ¿estás bien?—preguntó Matt.
—Sí, sobreviviré—contestó Takeru mientras se masajeaba el cuello, la línea rosa había desaparecido—. Lo que me preocupa son esas copias.
—Estos V2s… desearía saber cómo funcionan, así, tal vez, podríamos calcular su siguiente movimiento—dijo Izzy.
—Creo que tuve suficiente sobre el mundo digital por un día—suspiró Joe.
—Vayámonos de aquí—apoyó Tai.
Los elegidos, claramente preocupados, dejaron la isla cuidadosamente e hicieron su camino hacia una televisión, apuntaron a esta con su digivice. Hubo un "beep", pero nada más.
— ¿Qué ocurre?—preguntó Sora preocupada.
— ¡La puerta no se abre!—exclamó Hikari.
— ¿Izzy?—llamó Tai en un intento por encontrar una solución.
—Dejé mi laptop en el laboratorio—admitió tristemente.
—No necesitamos tu computadora para saber lo que ocurrió—dijo Takeru con seriedad—, nos quedamos atrapados en el mundo digital.
…
Jaja, a mí me encantó lo de Mimí 3
Creo que este, el siguiente y el capítulo 9, enemy territory (territorio enemigo), son mis capítulos favoritos 3.
Bien, creo que eso es todo por ahora, dejen reviews y nos leemos n_n
