Y encontraron un cactus gigantesco, lo cual era extraño, incluso en el mundo digital, por lo que podía significar dos cosas:

1) Los niños elegidos habían pasado demasiado tiempo en el mundo real y habían olvidado cuan extraño podía ser el digimundo.

2) Algo extraño estaba ocurriendo en el digimundo una vez más.

—Ese es un cactus realmente grande—dijo Joe mientras sus lentes se deslizaban dramáticamente por su nariz.

—Mimí ¿no habías encontrado tu emblema en un cactus gigante la primera vez?—preguntó Sora.

—Hikari… ¿Cuánto nos perdimos en su primera aventura?—consultó Gatomon mientras sus orejas comenzaban a mostrarse cada vez más caídas.

—No te preocupes por eso Gatomon, nosotras tuvimos la nuestra—la tranquilizó su compañera.

—Y no se perdieron tanto de todos modos—agregó Patamon—, solo a Takeru llorando a cada rato.

— ¡Oye! Yo no lloraba tanto—se defendió el rubio.

Hikari dejó escapar una pequeña risita mientras devolvía su atención al cactus. Los elegidos se encontraban en silencio, mirando hacia el cactus.

—Tai, no está pasando nada—observó Agumon tristemente.

— ¿Deberíamos golpearlo…?

— ¡No!—se apresuraron en gritar todos.

—No comprendo…—dijo Mimí observando a Palmon, su voz sonaba triste— ¿acaso perdí mi sinceridad?

—Nunca tuviste sinceridad—interrumpió una profunda voz familiar—. ¡El emblema jamás los elegirá a ustedes, copias baratas, ante los originales!

— ¡Monzaemon!—exclamó Palmon mientras los elegidos se volteaban para encontrarse con una bienvenida no muy agradable. Monzaemon encabezaba lo que parecía un ejército de ToyAgumon y, para el acomplejamiento de los elegidos, a los pies de Monzaemon se encontraban los V2s.

— ¡¿A quién llamas "copia"?! ¡Monzaemon, soy yo! ¡Mimí!—exclamó la elegida mientras corría hacia el gigantesco oso de peluche ignorando los gritos de sus compañeros.

— ¡Tú no eres más que una copia oscura que hizo Piedmon para robar el emblema!—gruñó el digimon— Copias bastante… irrealistas, por cierto.

—Monzaemon…—se escuchó la triste voz de Palmon.

— ¡Todo esto es tú culpa!—acusó Mimí bajando la voz, dirigiéndose a su clon.

— ¿Mí culpa?—dijo la copia con una voz muy inocente e infantil— ¿No eres tú la que intenta robar mi emblema?

— ¡Es mí emblema!

— ¿Y por qué no se te ha aparecido, eh?—preguntó mientras jugaba con su cabello.

—Ah…—dijo Mimí nerviosamente mientras mordía su labio.

—El emblema tiene dos Mimís para elegir ahora—molestó la V2—, y por como se ven las cosas no parece que te esté yendo muy bien.

— ¡Tú pequeña…!—lo que fuera que Mimí iba a decir fue opacado por el sonido de Palmon digievolucionando.

— ¡Deja que yo me encargue de ella Mimí!—dijo Togemon mientras avanzaba hacia las copias.

— ¡Chicos! ¡Ella va a necesitar nuestra ayuda!—gritó Sora.

Los elegidos asintieron mientras los digimon, menos Gatomon, digievolucionaban a sus formas de campeón.

— ¡No tocarán a Mimí!—gruñó Monzaemon. Con un pequeño movimiento de su mano el ejército de ToyAgumon avanzó hacia la elegida original.

— ¡Pero yo soy Mimí!—gritó ella mientras ambos ejércitos chocaban— ¡Togemon! ¡Dale una lección a esa V2!

La digimon se lanzó hacia la V2 que no borraba la sonrisa de su rostro. Monzaemon bloqueó a Togemon en su intento de ataque.

— ¡Sal de mi camino Monzaemon!—ordenó Togemon.

— ¡No tocarás a ninguno de los niños elegidos!—dijo Monzaemon mientras atacaba a Togemon.

— ¡No quiero pelear contra ti!—gritó la digimon una vez más.

— ¡Bien, entonces esto será fácil!—dijo el digimon mientras golpeaba fuertemente a Toguemon, provocando que esta impactara contra la base del cactus.

— ¡Togemon!—gritó Mimí— ¡Pagarás por eso!

Ese último grito ib dirigido a la V2 que observaba con una fastidiosa sonrisa.

—Muy bien—dijo la V2-Mimí mientras daba un par de casuales pasos al lado de Mimí. La V2-Palmon no se movía de su lugar—, golpéame, yo soy la causa de tus problemas, ¿no? Deten esta batalla, pero recuerda que yo no te he hecho nada.

La fastidiosa expresión de su rostro comenzaba a hartarla más y más. Mimí tomó un nervioso paso hacia ella, con los puñs apretados. ¿Por qué tuvo que hacer copias?

— ¿O eres muy gallina para luchar contra mí?—se rio la copia.

Fue entonces cuando dos de los niños elegidos llegaron a dos conclusiones diferentes.

Hikari que se mantenía a cierta distancia, observaba a su compañera que se encontraba en el medio del campo de batalla, Gatomon, la más pequeña de los campeones, peleaba con cuatro ToyAgumon al mismo tiempo, le dirigió a su compañera una mirada de preocupación; ellos no deberían estar luchando contra sus amigos. Fue entonces cuando lo vio, un brillo oscuro rodeaba a Mimí como una sombría aura. Asustada retrocedió un par de pasos, chocando contra su hermano.

—Cuidado Hikari—dijo arreglándoselas para mantener en pie tanto a sí mismo como a su hermana. Su tono de voz se suavisó cuando vió su expresión— ¿Hikari? ¿Qué ocurre?

—Tai hay algo… oscuro alrededor de Mimí—explicó intercalando miradas entre Tai y Mimí.

Aún preocupado por la batalla, Tai dirigió una mirada en dirección a Mimí.

—No veo nada.

— ¿No lo ves?

—Debe ser un truco de la luz…—la tranquilizó Tai mientras devolvía su atención a la batalla de Greymon.

—Pero sigue ahí…—murmuró con la voz temblorosa.

Al otro lado del campo de batalla Izzy hizo otra observación importante mientras Kabuterimon peleaba contra un montón de pequeños ToyAgumon.

— ¡¿Por qué no han digievolucionado los V2s?!

—Tal vez no pueden—dijo su compañero.

—No, Piedmon no hubiera hecho copias que no pueden pelear. Eso no tiene sentido—entonces desvió la mirada hacia Mimí.

Sus puños se mantenían apretados mientras daba un paso hacia la V2, que no hacia más que sonreír.

Miró el cactus gigante, después a Togemon luchando contra Monzaemon. Que extraño era que Mimí comenzara una batalla…

Sus ojos se abrieron de par en par apenas se dio cuenta de lo que estaba pasando.

— ¡Es una prueba!

Y así, sin parar de gritar lo más fuerte que podía, atravesó el campo de batalla. Muchas veces aparecieron ToyAgumon tratando de detenerlo, pero Kabuterimon se encargaba de apartarlos.

— ¡Es un truco! ¡Es una prueba!—gritaba sin parar.

—Genial, perdimos a Izzy—suspiró Joe.

Iba a llegar demasiado tarde. Mimí había levantado su puño, estaba a punto de golpear a su contrincante.

— ¡Mimí! ¡No!—gritó lo más fuerte que pudo. Ella debió de haberlo oído porque su mano se quedó estática por un momento. Se acercó por detrás de ella, agarrando su brazo para impedir que haga algo de lo que todos ellos se arrepentirían más tarde.

— ¡Izzy por favor! ¡Déjame borrar esa expresión de su cara!—rogó ella tomando a Izzy por sorpresa, Mimí lo había fastidiado, pero seguía siendo extraño que ella quisiera pelear.

—Es un truco… o una prueba… o… llámalo como te guste, ella quiere que la enfrentes. ¡Si la golpeas se llevará el emblema!

La V2s apretó los dientes, sus sospechas eran correctas.

— ¿Qué?—preguntó Mimí en voz baja, comenzando a bajar su brazo.

—Recibiste el emblema por ser sincera, por tener pureza, eso significa no comenzar una batalla a menos que sea realmente necesario—Izzy señaló la batalla que los rodeaba—. Tú comenzaste esto Mimí y si la golpeas solo porque te fastidió… ¡se llevará el emblema!

Los ojos de Mimí se abrieron de par en par apenas se dio cuenta de que lo que acababa de escuchar era completamente cierto.

— Oh, ¿la princesa Mimí no ha crecido lo suficiente aún?—molestó la V2, pero su truco no funcionaría esta vez. Una luz brilló en el medio de la batalla debido a la dedigievolución de Palmon.

—No lucharé contra ti—dijo Palmon a Monzaemon—, nosotros debemos luchar juntos, no contra el otro.

—Y yo no pelearé contra ti—dijo Mimí con seguridad—, de verdad lograste frustrarme con eso de ser mi copia, pero ¿sabes qué? Puedes verte como yo, pero no eres yo. Yo soy la original y la única de mí clase.

Izzy soltó un pequeño suspiró, ¿había visto dr. Who de nuevo?

La V2 formó una furiosa expresión en su rostro mientras una luz verde aparecía en el corazón de Mimí. La batalla cesó momentáneamente mientras una flor rosada emergía en la punta del cactus. El familiar emblema de la sinceridad salió lentamente de esta y, con un fuerte brillo verde, brilló sobre Mimí. Cuando la luz desapareció Mimí dirigió sus manos al pequeño collar que colgaba de su cuello.

— ¡Dámelo!—gritó la copia de Mimí tratando de arrebatarle el emblema.

—Déjalo—ordenó Hikari-V2—lo conseguiremos en otro momento, aún hay siete emblemas esperando.

Entonces el grupo de V2 desapareció entre las sombras.

—Gracias Izzy—dijo Mimí volteándose hacia su amigo—, evitaste que hiciera algo de lo que me arrepentiría.

—No fue nada—respondió este sonriente.

— ¿Me crees ahora?—le preguntó Mimí a Monzaemon y a su derrotado ejército de ToyAgumon. Los niños elegidos lentamente se comenzaron a reagrupar.

—Espera, entonces… ¿Tú sí eras la Mimí original?

— ¡Eso es lo que he tratado de decirte!—exclamó sonando ligeramente molesta.

—Pero los otros…

—Eran copias.

— ¿Y qué les pasó a todos ustedes?—preguntó observando a los elegidos que se veían tan diferentes de como el los recordaba.

—Es como evolucionan los humanos—se las arregló para explicar Izzy tratando de explicar el cambio que habían sufrido sus apariencias de una manera que el digimon comprendiera—, tú digievolucionas, nosotros… crecemos.

— ¿Y cambian su color de pelo?—consultó mientras observaba el cabello de Mimí.

—Eso es opcional—contestó Izzy riéndose.

Cuando todo el grupo se incorporó a Mimí e Izzy, Monzaemon y su ejército de ToyAgumon rodearon a los elegidos.

—Lo siento por no haberles creído.

—No te culpo por haberte confundido, esas copias se ven muy auténticas—admitió Mimí.

—Lo que puede ser más complicado de lo que pensamos—suspiró Matt—, pueden ocupar el mismo truco con más de nuestros amigos.

—No quiero pelear contra más amigos—se quejó Palmon.

—Ni yo—concordó Mimí.

Monzaemon se puso de pie frente al grupo, y dirigiéndose a todos los elegidos dijo:

—Nos encargaremos de esparcir las noticias, le avisaremos a los otros digimon para que no sufran los mismos inconvenientes. No sé si alcancemos a avisarles a todos, pero mientras más lo sepan, mejor.

—Gracias Monzaemon—dijo Tai.

Con un movimiento de su cabeza los ToyAgumon se dispersaron en el bosque, esparciendo la noticia.

—Ahora descansen—ordenó Monzaemon—, creo que tendrán muchas batallas más adelante.

—Pero conocemos su truco ahora—dijo Agumon mirando a Tai.

Patamon, agotado, se recostó en las manos de Takeru.

—Intentemos evitar las batallas la próxima vez—dijo el rubio.

—De acuerdo—suspiró Patamon—, estoy fuera de forma.

—Flojo—se burló Takeru—. Bien Hikari…

Pero Hikari no estaba escuchando, estaba muy concentrada en Mimí.

El brillo oscuro había desaparecido.

—Hikari ¿está todo bien?—preguntó un poco preocupado.

Ella solo apretó un poco más el bléiser que tenía a su alrededor.

—No es nada.

Pero de seguro se notaba que algo ocurría.

Bien, ¿qué les pareció el capítulo?

Yo me imagino a Izzy corriendo de una manera tan ridícula :')

Bien, creo que eso es todo lo que tengo que decir, adiós, nos leemos en otro capítulo.