— ¿Eso es lluvia real?—dudó Joe mientras se asomaba por la ventana hacia el obscurecido digimundo. Muchas gotas de aguas caían del suelo y reuniéndose en charcos en el suelo.

—No había nada en la isla file como para demostrar lo contrario—remarcó Izzy mientras tomaba el té caliente que Monzaemon había preparado.

—Pero… ¿cuántas veces hemos venido aquí? Nunca hemos visto lluvia—continué.

—Oh, siéntate Joe—ordenó Gomamon—, me estás hacienda quedar mal.

Los elegidos estallaron en carcajadas. Como Monzaemon había dicho, después de su batalla contra los V2s ellos comieron y descansaron disfrutando la calidez y la seguridad que proporcionaba la casa del digimon.

—Estoy tan feliz de que no tengamos que dormir a la intemperie hoy—suspiró Mimí mientras soplaba para enfriar su té.

—Oye Izzy, ¿te importaría explicar lo que pasó ahí afuera?—pidió Tai mientras se acercaba a su amigo.

Esto llamó la atención de todos, Izzy sotvió un poco del contenido de su taza.

— ¡Oh, vamos Izzy! ¡Hasta a mí me da curiosidad!—exclamó Tentomon.

—Bueno—dijo mirando a sus amigos de reojo—. Los V2s revelaron su propio plan. Decidieron iniciar una batalla, sin embargo ninguno de ellos digievolucionó o atacó. Entonces algo que la V2s Mimí dijo llamó mi atención: "el emblema tiene dos Mimís para elegir". Si los V2s están tratando de obtener los emblemas como nosotros significa que deben mostrar ciertas aptitudes que representan los emblemas… o corrompernos para convertirlos a ellos en su primera opción. Todo se volvió bastante simple después de que saqué esa conclusión.

Matt suspiró.

—Piedmon no estaba bromeando cuando dijo que debíamos de pelear contra nosotros mismos.

—Por lo menos ganamos esta batalla—dijo Gabumon con optimismo.

—Además, ellos no serán capaces de ocupar el mismo truco la próxima vez—agregó Sora.

—Eso significa que la próxima vez necesitarán una pelea—dijo Biyomon.

—Pero estaremos listos para eso—soltó Agumon.

—Mientras sea una vez la lluvia haya terminado estaré bie…—Joe ni siquiera alcanzó a terminar la frase para cuando unos constantes pitidos comenzaron a resonar en la habitación.

— ¡Los digivices encontraron otro emblema!—exclamó Hikari mientras sacaba su D3, pero seguía igual que siempre.

Los elegidos, medio asustados, medio ansiosos sacaron sus digivices.

—Supongo que es tu turno—dijo Patamon volando sobre la cabeza de Takeru.

Miró hacia su sonoro digivice y suspiró.

—Y tengo el horrible presentimiento de que sé a dónde tenemos que ir.

No pudieron haberse demorado más de diez minutos en alistarse, pero en esos diez minutos la lluvia se había transformado en granizo y había vuelto a ser lluvia otra vez.

— ¿El emblema no pudo esperar hasta que la lluvia se detuviera?—cuestionó Mimí mientras miraba la constante tormenta.

—Pescaremos un resfriado, eso es seguro—admitió Sora mientras miraba sus zapatos sucios a causa del barro que la lluvia había formado.

—Es bueno que tengamos a un doctor con nosotros—bromeó Tai dándole unas palmadas. a dicho elegido en la espalda.

— ¿Tratar a siete personas con neumonía en el digimundo? No gracias.

—Chicos, será mejor que nos vayamos—dijo Takeru mirando hacia su digivice—, no podemos permitir que los V2s se queden con el emblema.

—Tranquilo Takeru, no olvides lo que dijo Izzy, mientras nuestros emblemas no sean corrompidas deberíamos estar bien—argumentó Matt.

—Lo sé—suspiró el menor—, es solo…

—El poder de la oscuridad.

—Sí…

—No te preocupes, no se robaran tu emblema.

Takeru no parecía tan seguro.

—Será mejor que nos vayamos—dijo tomando el primer paso hacia el exterior. La lluvia era fría, caía sobre él, corriendo por su uniforme escolar y chocando contra sus mejillas. Miró por un momento al sombrío cielo.

Ellos no se llevarían su emblema.

Los otros niños elegidos le dieron las gracias rápidamente a Monzaemon y siguieron al joven elegido afuera.

Hikari iba cerca detrás de Takeru, Gatomon caminando a su lado. Ella puso el, ahora mojado, bléiser sobre su cabeza en un intento de bloquear parte de la lluvia. Dirigió una mirada hacia Takeru mientras caminaba por la lluvia sin aparentar ningún tipo de molestia. Era difícil estar seguros en la mitad de la oscura noche, pero no importaba cuanto se esforzara, no había ningún halo de oscuridad rodeándolo. Ella notó que casi no dirigía ninguna mirada a su digivice para ver el camino, sabía que dijo saber a dónde tenían que ir, pero no había compartido esa información con nadie, ni siquiera con ella.

Todos caminaban en silencio, la vegetación a su alrededor comenzó descender en cantidad mientras la lluvia parecía ir aumentando. Hubo un momento en el que un monstruoso "crash" los interrumpió, seguido de cerca por un gran resplandor luminoso. Mimí chilló sorprendida, pero ellos siguieron caminando por el barro. Takeru solo paró cuando llegaron a la base de la montaña más grande de la isla file.

— ¿¡La montaña infinita?!—exclamó Gabumon.

—Lo sospechaba—murmuró Takeru.

—Será mejor que partamos, tenemos una larga montaña por subir—dijo Tai.

Y comenzaron a escalar. Mientras más alto estaban, más fuerte se hacía el viento, ellos peleaban contra él, aferrándose, tratando de no caer por el precipicio en el cual avanzaban.

—Takeru, ¿está muy lejos?—gritó Hikari, sosteniendo a Gatomon en una mano para que no fuera llevada por el viento.

Sujetando a Patamon en una mano por razones similares y el digivice en la otra, Takeru se balanceó cuidadosamente en el borde de la cumbre.

— ¡No debería estar muy lejos!—contestó dirigiendo la mirada a su digivice, los pitidos y la luz que estos emitían sonaban/brillaban con más frecuencia.

—Esto no me agrada Takeru…

—Lo sé Hikari, solo trata de no mirar hacia abajo.

Hubo un momento de silencio.

—Lo siento por obligarlos a venir aquí con este clima.

—Nos quejaremos con Azulongmon después, ¿sí?

Takeru sintió ganas de reír, tenía frío, estaba mojado y se encontraba parado cientos de metros sobre el mar, pero quería reír. Hikari siempre lo podía hacer reír. Hubo un relampagueo, Hikari gritó involuntariamente, retrocediendo un paso, Gatomon casi volando en el aire mientras se aferraba a su mano.

— ¡Hikari!—gritó Takeru intentando evitar que su amiga se cayera, pero solo consiguiendo caer con ella.

— ¡Takeru!

— ¡Hikari!

Las voces de sus hermanos se fueron con el viento.

— ¡Patamon! ¡Digievoluciona!—gritó Takeru mientras posicionaba a Hikari y a Gatomon detrás de él.

Hubo una luz cegadora, Takeru pudo sentir dos brazos rodeándolo, Hikari y Gatomon.

— ¡Cuidado!—advirtió Angemon mientras el viento lo empujaba hacia la montaña.

— ¡Angemon!—gritó Takeru mientras chocaban contra la rocosa cumbre, aún sujetado a Hikari, quien tenía su cara apretada contra su pecho.

— ¡No puedo ir en contra del viento!—exclamó el digimon— ¡No con todos ustedes!

Takeru maldijo silenciosamente. Intentó mirar hacia arriba, vio numerosas luces, probablemente Birdramon y Kabuterimon, pero estaba tan acomplejado a causa de los impactantes sonidos que oía que los pudo haber confundido por rayos y rocas que comenzaban a llover sobre ellos.

— ¡Tenemos que encontrar la manera de salir de esta tormenta!—gritó Hikari mirando hacia Takeru, sus grandes ojos castaños un tanto atemorizados.

Takeru miró hacia ambos lados, pero no pudo ver ni oír nada.

— ¡Angemon!—gritó Gatomon— ¡No pelees contra el viento, ve con él!

— ¿Eso funcionará?—preguntó el digimon.

— ¡Solo hay una manera de averiguarlo!—respondió Takeru.

Aún no muy convencido, Angemon forzosamente tomó impulso desde la montaña y abrió sus alas. Se oyó un crujido y un penoso gruñido de los digimon pero, para la sorpresa de los chicos, fueron llevados por el huracán formado por las corrientes de viento.

— ¡Matt!—gritó mientras pasaba frente a su hermano.

Takeru no estaba seguro de si su hermano lo había escuchado.

— ¡¿Cómo podemos detener esto?!—exclamó Hikari mientras pasaban cada vez más cerca al pico de la montaña.

— ¡Llegaremos a tierra!—gritó Gatomon.

—La palabras no habían alcanzado a abandonar sus labios cuando un rayo de luz azolácea emergió del nublado cielo y chocó contra Angemon. El digimon gruñó de dolor y se estrelló contra la montaña, en el pico de esta. Ambos elegidos y Gatomon se sentaron sobre sus pies.

— ¡Angemon!—gritó Takeru.

—Estaré bien—dijo el digimon angelical, usando su báculo sagrado como apoyo—, estoy más preocupado por ellos.

Hikari y Takeru se voltearon para encontrarse con una colección de digimon oscuros.

—Oh, miren quién decidió caer—dijo una voz muy familiar.

— ¡Matt!—llamó Takeru buscando desesperadamente el origen de la voz.

—Lo siento, estuviste cerca de todos modos—entonces, entre las sombras, aparecieron las siluetas de ocho niños, los V2s.

Se quedaron frente a ellos, sus oscuros digimon rodeándolos defensivamente.

—Parece que el ángel por fin a caído—bromeó V2 Hikari mostrando una sonrisa demasiado escalofriante para una niña tan pequeña.

—Y sin el resto de los elegidos será fácil deshacernos de estos dos.

—Pero Tai, recuerda lo que dijo Piedmon, no quiere que el chico muera, quiere matarlo él mismo.

—Oh Sora, eres toda una aguafiestas.

—De todos modos, es Takeru el que debe enfrentar a este, es el único que puede conseguir el emblema.

Los ojos de Takeru dedicaron una mirada al más joven del grupo de V2s, estaba ahí parado, tiritando un poco, su pelo rubio pegándose contra su pequeña cara redonda. Tomó un pequeño paso hacia adelante, un digimon volando sobre él, como si el viento no lo acomplejara.

—Tenía que ser un Devimon, ¿no?—dijo Takeru cruzando sus brazos. No estaba seguro de si el V2 lo había escuchado. Entonces el pequeño niño levantó la mirada, asustado, a su oscuro digimon, lo cual a Takeru le pareció bastante extraño.

Hikari enfocaba sus pensamientos en el V2. Miró a Takeru, forzándose a sí misma a ver lo que no estaba ahí, esta vez estaba segura: no había ninguna energía oscura rodeando a su amigo. ¿Podría ser que lo que vio alrededor en Mimí simplemente una ilusión provocada por la luz?

—No pelearé contra ti—aclaró Takeru mientras Angemon daba unos cuantos adoloridos pasos frente a él. Tenía que ganarle un poco de tiempo a su hermano y a los demás, con todos aquellos digimon oscuros en etapa adulto no tenían chance de que Angemon y Gatomon salieran bien de esa…

No, eso era lo que ellos querían que él pensara. Tenía que mantener las esperanzas.

El V2 temblorosamente devolvió su atención hacia él. Takeru casi retrocedió sorprendido, el V2 lucía realmente asustado, un verdadero niño pequeño, pudo haber jurado ver lágrimas mezclándose con la rubia en sus pómulos.

—Yo tampoco quiero pelear—susurró el pequeño de manera casi inaudible.

¿Takeru había escuchado bien?

En aquel punto Devimon atacó, forzando a Angemon a ser empujado al borde de aquella pequeña planicie.

No, él debió de haber oído mal.

— ¡Angemon!

— ¡Mantente lejos Takeru!

Ambos viejos enemigos comenzaron a pelear en el viento, Devimon soltando rojizos ataques uno tras otro mientras las opciones de Angemon se habían reducido a bloquear.

— ¡Esta batalla es aburrida!—se quejó Hikari.

—No creo que Piedmon se enoje si aceleramos un poco las cosas…

—He estado esperando una batalla durante todo el día-

Eso fue todo. Black Garurumon, Woodmon, Mojyamon y DarkTyranomon se lanzaron hacia Angemon, Karatenmon y Kuwagamon, son ser afectados por el ventarrón, volaban sobre ellos.

— ¡Angemon!—gritó Hikari mientras su compañera se abalanzaba contra los digimon campeones, sin darse cuenta de la ausencia de su contraparte.

Takeru podría haber gritado también, no estaba seguro de cuanto hubiera ayudado eso pero hubiera sido mejor que quedarse parado bajo la lluvia sin hacer nada. Pero tenía su vista enfocada en el V2. El V2 se abalanzaba constantemente hacia Angemon, ignorando por completo al niño que cuyas protestas eran, aparentemente, solo escuchadas por Takeru.

— ¡No pelees contra él!

El V2 intentaba tan desesperadamente llamar la atención de su compañero que se acercó demasiado al risco.

Un paso y otro más.

Otro.

— ¡Cuidado!—gritó Takeru corriendo contra el viento y la lluvia mientras veía al pequeño V2 caer abruptamente tras aquel fatal paso. Takeru tomó un paso más hacia él y tomó la mano del niño en la suya mientras se sujetaba del borde del risco con su mano libre, eran tironeados de izquierda a derecha a causa del viento, pero él se rehusaba a soltar al V2, no sabía por qué, pero no quería.

— ¡Takeru!

No estaba seguro de quién lo llamaba, parecía como si viniera desde arriba, pero también desde debajo de él.

— ¡No te sueltes!—le ordenó al pequeño, sin saber si lo podía oír o no. Ahora las veía claramente, las lágrimas del niño corriendo por su cara, eso era por lo que no lo podía dejar caer, tenía que encontrar la salida, él debía encontrar la salida.

De repente, sin saber cómo, una luz emergió encandilando a ambos Takerus. El mayor de ambos se obligó a mirar hacia arriba y pudo verlo, el emblema de la esperanza brillando sobre él. Él tenía que aceptarlo, tomarlo con sus manos, pero con ambas ocupadas no sabía cómo iba a hacerlo.

No tuvo la oportunidad.

Una pequeña mano cubrió el emblema, bloqueando su luz. Hikari—V2 Hikari— dirigió una fastidiosa mirada desde donde ella se había arrodillado, sentada en el borde del risco.

—Gracias por el emblema Takeru—se burló.

Todo ocurrió demasiado rápido, en una oscura mancha, Devimon apareció bajo ellos tomando a Takeru-V2 mientras Hikari-V2 desaparecía entre sombras.

— ¡No!—gritó tanto en voz alta como en su mente.

— ¡Takeru!

Esta vez estuvo seguro de que la voz venía desde abajo. Él podía hacerlo, su hermano y sus amigos no estaban muy lejos debajo de él. Finalmente habían llegado.

Habían llegado tarde.

Su brazo le dolía por los golpes que los residuos llevados por el viento le había provocado. Su apretado puño comenzó a aflojarse mientras se ponía de pie con la otra mano, pero solo consiguió resbalarse en el suelo lodoso.

Iba a caer, pero una mano helada tomó la suya.

— ¡Aguanta Takeru!

Era Hikari, la verdadera Hikari. Ella tomó su brazo con sus dos manos, impidiéndole caer hacia el oscuro abismo. Además de a ella, él pudo reconocer una Gatomon agotada a causa de la batalla cargando a un inconsciente Patamon en sus brazos.

— ¿Tengo otra opción?—contestó.

Hubo un refulgente rayo de luz a sus pies mientras Birdramon luchaba contra el viento. Ella avanzó hasta que pudo posicionar al elegido en sus talones y se forzó a avanzar hacia arriba, dejando a un desequilibrado Takeru en el suelo antes de volver a ser Biyomon.

— ¡Takeru!—gritó Hikari corriendo hacia él, aliviada de que este a salvo una vez más.

Pero él solo se quedó arrodillado y golpeó el suelo.

La oscuridad capturó a la esperanza.

Y listo, ese es el capítulo de hoy.

Mientras lo escribía me di cuenta de la cantidad de "¡Hikari!" y "¡Takeru!" que aparecen en este capítulo XD.

Bueno, eso es todo por ahora, nos leemos ;)