Advertencia: esté es un proyecto de mi loca imaginación, contiene lenguaje vulgar, escenas sexuales explicito, carácter de los personajes fuera de lo real, personajes de mi propia autoría y Crossover.
Descargo de responsabilidad: Todo personaje usado entes Fic a excepción de uno o dos no me pertenecen sino a sus respectivos dueños y/o compañía de distribución.
Espero les guste…
Capítulo 2
El frío de la noche helaba los huesos, sus temblequeos se volvieron continuos, sus jadeos ahogados estruendoso. Levanto la cabeza, con confianza, observo la mano extendida hacia ella y colocando la suya con dificultad, la acepto.
La muerte se detuvo. Una sonrisa burlona se divisaba, radiante y sin escrúpulos, burlándose de lo esencial. Vida y muerte. Solo nada.
El cristal se rompió en mil pedazos contra el muro de ladrillos, los cristales se rompía derramando el líquido, juntándose con el olor rancio y asqueroso de muchos días del alcohol, humedad y secreciones. Apestaban pero esa vez más que cualquier noche común
El hombre camino tambaleante por aquel callejón, como siempre adusto, ávido por caer en esa necesidad humana, por probar la carne, limpia, pura de cualquier jovencita débil que se pueda aprovechar en aquel estado deplorable que se encontraba. Camino sin ciencia cierta de lo que le iba a pasar. Saco una botella de vino de mesa, tomándolo puro en tan pocos tragos y se sentó en el húmedo piso, abrumado por el alcohol de tantos años, sin inmutarse del asqueroso olor.
Se tocó la entrepierna tratando de calmar su ardor mientras esperaba el poder actuar, apretó el bulto, bebiendo y mirando perdido el cielo nocturno con ansias. Bebió toda su botella tirándola a la montaña de cristalería de aquel sitio y se paró mareado. Tomo su cabeza antes de seguir y observo confuso una cosa blanca. Enfoco sus ojos al objeto blanco distingüendo una silueta, para su sorpresa un mechón de pelo sucio.
Por primera vez en su vida sintió miedo. Él volvió pero inexcusable.
Sonrío feliz y agradecido de tener una víctima tan rápido, sin sospechar siquiera de su designio. Se acercó seguro tocando el hombro, su sonrisa se amplió mostrando sus podridos dientes, corroídos y caídos. La cabeza de la figura cedió hacia delante como un asentamiento quedo, los mechones gruesos de barro, mugre y humedad, caían como la suavidad de una lluvia de tormenta.
Su expresión quedo tildada.
El olor nauseabundo a levadura y cebada de una cerveza en plena fabricación comenzó a penetrarse en su olfato, seguido del alcohol a descomposición, rancio de varios días lo atolondraba. Su mano en el hombro de lo que creía era una joven se hundía, sintiéndola pegajosa. La vestimenta que ella poseía se tenía rojo a negra, el olor metálico de la sangre apodero de su sentido. Se asustó de sobre manera, retrocediendo. Chapoteando un charco de sangre.
La cabeza de chica se movió mostrando su rostro. Un grito desgarrador y agudo se escuchó. Tétrico.
Abrió sus ojos horrorizado por lo que veía, y grito. Tomo su pecho tratando de parar la punzada de dolor, y él aire le comenzó a dificultar.
El horror, el miedo se presentaba de nuevo.
Una sonrisa deforme se vislumbraba y unos ojos de sangre centellaban. Se paró de repente, cayendo sobre sus pies, gusanos, moscas que se arremolinaron ante ellos, y la pudrición propia de un muerto estaba en sus sentidos…
El aleteo de un ave se escuchó.
Las bellas plumas negras caían son suavidad, en un sutil vaivén romántico, con calma, elegante. Aterrizo suave en el suelo, egoísta. Detrás de él yacía un cuerpo sin vida de un hombre, sin nombre, sin familia, sin nada que lo recordaba solo unas cuantas botellas rotas y vacía de cerveza y vino.
–Joven Amo, es hora a que despierte –decía una suave y elegante voz masculina, a la vez que las cortinas se desplazaba a los costados. La luz del sol atravesó los vidrios posicionándose en las figuras de la cama. –Se ha preparado para su desayuno un salmón escalfado con ensalada de menta. –se movía suavemente por la habitación. –se ha preparado como acompañante pan tostado, bizcochos y pan francés. ¿Qué satisfacerá mejor su apetito hoy? -Decía mientras servía el té.
–mmh…–un suspiro leve ofuscado y somnoliento se sintió. –Sebastián… -ronroneo su nombre y se levantó con pereza. –Cuantas veces debo decirte que no me gustan los banquetes de desayuno –se comenzó a estirar mostrando su desnuda espalda al hombre y río traviesa. Lo miro sobre su hombro sensualmente. –sabes que no me gusta el pescado. Y no soy quisquillosa como tu antiguo… amo –sonrío perspicaz.
–Oh –exclamo tocando suave con su mano enguantada la frente, cerrando los ojos. –discúlpeme Ama, no sucederá lo aseguro –sonrío casualmente galante y se acercó con la taza de té. Su semblante tenue se volvió serio al ver que la acompañante despertó. –aquí le traigo su té de rosa mosqueta como a usted le gusta.
–Mmh Señorita –se sonrojo muy fuerte al ver al hombre de rasgos finos, piel blanca y cabello negro de ojos color extrañamente avellanas, tapándose su rostro con las sabanas.
–Gracias Sebastián –toma la taza, sintiendo el dulce y graciente calor que emanaba la porcelana, llenándola poco a poco su interior. –Quiero que prepares una habitación de sirvientes para la señorita y ponla en un puesto –bebió un sorbo, sonriendo paso a paso al sentir como el líquido pasaba por su garganta. –Dadle ropa y principalmente un buen trato a Lo-releí –dejando sobre la bandeja la taza. –prepara el auto saldremos hoy.
El hombre se inclinó y en un saludo cortes la miro.
–Yes, my lady –una fina sonrisa se vio en la comisura de sus labios. Tomo su bandeja y se retiró. Suavemente, silencioso y elegante.
–Sebastián Michaelis… Mi mayordomo… Interesante –sonrío metiéndose dentro de las sabanas besando deseosa el cuello de la chica, tocando sus pechos.
El ruido de un motor rompió el clima que se presentaba esa mañana a las puertas de la Universidad Católica de Bs. As. Todas las cabezas giraron, tanto alumnos como profesores prestaron atención aquel ruido tan singular.
El Audi R8 LMX de color gris más conocido como "Daytona Grey" se estacionaba en las calles tan simples de aquella ciudad. La gente miraba expectante, realmente sorprendido que esa gran maquina estacionara en la puerta del establecimiento. Era extraño, nadie según ellos podían tener ese auto, por más que fueran maestro, famosos, empresario o políticos. No alcanzaban para ello al menos que sea narcotraficante.
Algunos temieron. Pero aun así, cualquier hijo de Narco sabía que la prioridad era pasar por desapercibido, ser vanidoso pero sin que demostrara la profesión de sus padres.
Era ilógico o una estupidez humana. La puerta del piloto se abrió.
Sebastián bajo del auto, tan suave como siempre, sigiloso. Su pelo casi largo, negro como la oscuridad del alma corrompida. Sus ojos, esos colores enigmáticos brillaron con poca emoción tallada en ellos. Su pantalón negro de gabardina, la camisa blanca con aquella chaqueta negra mostraba el delgado pero perfecto cuerpo del ser. El suspiro de alguna joven adolescente se sintió. El ambiente de deseos bajos comenzó a sentirse y la envidia se percibía.
Una sonrisa socarrona se vislumbraba y sus parpados se convirtieron en una fina mirada. Una mirada gatuna.
Una mujer salió del lado del acompañante con parsimonia. Su cabello largo y negro, su piel caucásica, una figura no delgada pero excitantemente esbelta y curvilínea, se mostró. Su vestimenta informal y normal mato las expectativas de todos. Portaba un vestido negro hasta las rodillas de escote simple con zapatos tacos tan simple como corriente y unos anteojos de sol Dolce Gabana que contrastaba mucho. Era dos reflejos, dos caras la humilde contra la vanidosa.
Camino hasta la entrada sin importa la miradas desconcertadas de nadie. Con pisada fuerte y embusteras, seguida por aquel hombre que llamaba más o menos atención que ella.
Ambos silenciosos, firmes, serios y fríos.
–Para Aristóteles las acciones que forman parte de la ética son las acciones del individuo, las cuales deben ser enjuiciadas desde la perspectiva del bien y del mal… –decía el profesor, un hombre mayor, mientras leía su manual en mano. Miro a sus alumnos y siguió con su discurso. –la filosofía medieval consideró que la realidad y el conocimiento sobre la realidad, ciencia o filosofía, versaba sobre el Ser. El Ser tenía tres grandes facetas…
–La "Verdad", el "Bien" y la "Belleza" –interrumpió una voz femenina, llamando la atención de todos. El hombre alzo la mirada de su libro y miro para que la joven prosiguiera. –estas tres facetas era transcendental para la ética, si bien era parte de la filosofía solo se dedicaba a estudiar el bien –sonrió con socarronía. –pero para saber el bien, el individuo debe conocer el mal y los castigo, moral o a conciencia que tienes ellos. ¿No cree profesor? –el hombre asintió expectante. La joven se puso seria adaptando su voz a monocorde. –un hombre sabe que si estudia, se casa, tiene familia y hace un bien a la sociedad sin impedir a los demás su libre albedrio, es un hombre altamente respetable y ético, consiguiendo así su máxima de felicidad. Pero un hombre que tiene familia un trabajo de profesor, que se une con algunos de sus alumnos, secuestran a otra, la violan hasta cansarse golpeándola, matándola para luego tirarla en una fosa. Esta moralmente mal pero para ese hombre está bien, consigue así su máxima de felicidad, haciéndolo ético y para una sociedad, violenta, machista y vendida, en moral.
El académico abrió los su labios soltando un leve suspiro del asombro, un súbito temblor se apodero de su cuerpo, sintió miedo por segunda vez en su vida. Miro callado sin refutar a la joven, analizándola. Observo sus fracciones, pelos, la piel, el color de cada ellos.
Curvo sus labios en una tenue sonrisa de malicia y tanteo con sus dedos la mesa, des-interesada.
Un sudor frío corrió por toda su espina dorsal, su corazón repentinamente comenzó a bombear rápidamente, sus latidos se escuchaba en su oído, ensordeciéndolo. Los estudiantes lo miraban confundido a su repentino silencio. Recupero su compostura. Carraspeo su garganta buscando su tono de voz y parando su desenfrenado corazón.
–Esa situación que usted describe no tiene sentido, estamos hablando de Ética, ni más ni menos. No de literatura o historias absurdas –la miro con seriedad. –estuvo bien con la comparación del bien señorita pero del mal falto fundamento. Está implicando que en la ética carece de normas y valores, sabemos que no es así. Dígame ¿En qué se basa con semejante ejemplo?
Ella sonrió mostrando sus dientes.
–En la verdad… Soichiro Yagami… ¿No es una de las facetas de Aristóteles? La verdad que cada individuo pude hacer, un profesor ejemplo, puede matar y violar a una joven para su propio bien, alcanzando su máxima. Implementando un mal piadoso que no están enjuiciable moralmente para cierto estatus de la sociedad.
– ¡¿Qué estupidez es esa?! ¡Se está saliendo de contexto señorita! –saca una hoja y una pluma comenzando a escribir. –no tolerare esto, comenzó bien su explicación pero lo que dice ahora es una burla. ¡Dígame su nombre alumna!
–Lilith Alboran… –Sonrió con dulzura.
Sus ojos abrieron desmesurados del asombro, retrocedió su torso pasmado desfigurando su cara. La respiración se volvió dificultosa, las bocanadas de aires entraban apurado ahogándolo, su cuerpo sufrían espasmos. Una opresión en el pecho se sentía, suprimiéndole su corazón en un horror atroz.
– ¿Lilith? –dudoso, la miro. La mujer se sacó sus anteojos de sol mirándolo, sonrió con maldad y unos brillos extraños en sus ojos marrones se percibieron.
– ¿Si profe?
El hombre callo de rodillas con su puño en el pecho, calmando su corazón, calmando sus pensamientos, sus culpas. Apoyo su mano libre en el suelo, las lágrimas caían en sus rostros y unos sollozos se escucharon trémulos.
Lilith se levantó de su asiento y camino con parsimonia hasta la puerta, una risa divertida se apoderó del silencio y el propio sollozo del hombre. Todos miraron la escena confundidos. Paso el umbral de la puerta y todo se volvió silencioso.
La puerta se cerró de golpe. Y un golpe muerto se escuchó. Gritos de horror y socorro le siguieron. Una horda de gente moviéndose despavoridas y otras en son de ayuda.
Se peinó su largo y negro pelo con su mano en un andante sensual de sus caderas, la acomodo detrás de su oreja poniéndose los anteojos negros. Adornando su rostro de una sonrisa triunfal.
–Se suspendieron las clases de filosofía hoy –tomó el brazos del pelinegro, entrelazos sus dedos con las de él, sintiendo la tela de esos guantes. –es una lástima.
– ¿Se sabe el motivo? –la miro con su inexpresivo rostro.
Sonrió con picardía. Acerco su rostro al suyo, mordiendo juguetonamente el labio inferior.
–El profesor descendió –lo miro de reojo. Se separó de golpe, caminando unos cuantos pasos adelante. –sufrió un infarto en clases. Pobre hombre. Debió cuidar su salud, ahora está muerto. –rio como una niña traviesa, con la frente en alto, con orgullos y firmeza, salió. De donde empezó todo, y donde terminaría todo. ¿O no?
Sebastián la miro unos segundos, interesante. Sus finos labios color durazno se curvaron en una sonrisa. Una sonrisa fresca y divertida. La chica le estaba dando, al criterio de ella un espectáculo. Lo quería divertir y agasajar, cambiando el rol que una vez hace años una vez cumplió.
Ella era distinta a Ciel. No lo quería como siervo. Solo como un testigo omnisciente de aquella venganza que alimento con odio pero esta permutando con diversión inocente de una niña. Y le gustaba, vería lo interesante que ella le daría y disfrutaría. Desde el lugar de él.
El demonio que le devolvió la vida para comerse su alma al finalizar su ultimó anhelo. El lugar del…
…Mayordomo.
–Solo soy un simple Mayordomo –la siguió en un paso parsimonioso.
Continuara…
Nota del Autor:
Hola gracias por leer este fic y me agradece mucho que le haya gustado… espero recibir un review. Le agradezco mucho. Saludos.
MurasakiMuse:
Gracias por leer el Fic y déjame tu review. Sabes que nunca se me paso en la cabeza eso que mi OC sea descendiente de los Phantomhive jeje. Yo quería un Fic nuevo que Sebas-chan se enfrentara en lo que era tener un nuevo amo. Totalmente distinta que Ciel. Y declaro… que no sea NADA de CIEL ya que también estoy hasta el gorro de ello XD. Dulce Venganza nunca la vi, así que no sé de lo que va XD.
Este es solo un proyecto, si veo que contengo éxito implementare la misma táctica en otras historias.
Kuroshitsuji –serie/manga creado por Yana Toboso.
Sebastián Michaelis –personaje de "Kuroshitsuji" propiedad de Yana Toboso.
Soichiro Yagami –personaje de "Death Note" propiedad de Tsugumi Öba y Takeshi Obata.
Aclaro ninguno de ellos me pertenecen sino a sus respectivos creadores, mi uso es meramente para divertirme. Esta historia es sin fin de lucro solo diversión…
Espero sus comentarios alguna duda mande PM.
Bye, bye.
