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"La luz está hecha para todos los ojos, pero no todos los ojos están hechos para la luz" (Alemania)


-Kari, espera.

La mencionada se paró mientras observaba como el resto de sus compañeros salían de la habitación. Se quedó a solas con Gennai quien la miraba expectante.

-¿Algo que debas contarme? –ella se limitó a negar con la cabeza-. A mí no me mientes, Hikari. Sé que tú ya sabías que ocurría algo en el mundo digital y que has intentado entrar, aunque no has podido hasta ahora.

-¿Cómo lo sabe?

-Has sentido cosas que dejan helado tu corazón, te dejan paralizada y te hacen sentir miedo –ella le miraba misteriosamente-. Esta batalla, querida elegida de la luz, no será igual que las anteriores, sobre todo para ti. La oscuridad te busca y eres su único objetivo. Hay algo en ti que necesitan para conseguir su fin y lo intentarán por todos los medios, así que debes cuidarte.

-¿Qué es lo que buscan, señor Gennai?

-Tu poder, pequeña –el anciano se movió hacia la chimenea y tomó una caja.-. Tómala, pero no dejes que caiga en poder de la oscuridad.

Kari abrió la caja y se encontró con lo que parecía ser un collar. La examinó detenidamente. Era una cadena de plata bastante antigua y tenía un colgante con una forma extraña. Tocó el colgante y este comenzó a brillar y la forma que apareció dejó sorprendida a la chica.

-¿Por qué ha aparecido la forma de mi emblema? –el anciano rió ante la pregunta de la joven.

-Lo que tienes en la mano es el primer emblema de la luz, Kari. La única diferencia es la forma, pero lo que representa es lo mismo.

Hikari observaba maravillada aquel collar. Era toda una reliquia y ahora ella lo poseía.

-Póntelo. El colgante es de un material que solo se puede hallar en el mundo digital, no hay nada parecido en vuestro mundo.

-Es increíble –dijo tras ponérselo y continuar observándolo.

-Deberías reunirte con tus compañeros, hay una amiga tuya que te ha echado mucho de menos. –la joven castaña sonrió al anciano.

Se dirigió hacia la puerta para abandonar la habitación, tomó el pomo de la puerta y se paró.

-¿Qué ocurre?

-Es una tontería, no tiene importancia.

-A veces lo que pensamos que son tonterías son verdades, pero vete a ver a Gatomon ya.

La castaña asintió y salió bajo la atenta mirada de Gennai. El anciano suspiró y se sentó en uno de los sofás. Se sentía inquieto. Aquella chica, la elegida de la luz, era probablemente la que más había sufrido desde que sabía que era una elegida y ahora tendría que hacer frente a una guerra por su supervivencia.

-Espero que tú seas capaz, Hikari –susurró a la vacía habitación.


La castaña se dirigió hacia la habitación de la que provenían las voces felices de sus compañeros. Abrió silenciosamente la puerta, pero Gatomon se dio cuenta enseguida y corrió hacia su compañera quien la tomó entre sus brazos.

-¡Karii! Te echaba de menos –dijo feliz la gata.

-Y yo a ti.

-Has tardado mucho, pensaba que no vendrías.

-¿Cómo no iba a venir? Te he echado de menos mucho tiempo.

La castaña se sentó junto a su hermano quien la observaba. Todos estaban sumidos en una alegre conversación, pero por los pensamientos de Hikari pasaban las palabras del anciano.

-¿Para qué te necesitaba Gennai? –preguntó en un susurro Gatomon.

-Nada de importancia –respondió mientras le dedicaba una sonrisa y acariciaba a la gata.

Sin embargo, el menor de los rubios vio que aquella sonrisa era falsa y que algo atormentaba a su amiga.


Anochecía en el mundo digital y Gennai les indicó que contaban con habitaciones para cada uno de ellos y con ropa limpia. Sobre todo, las chicas se lo agradecieron pues continuaban con sus vestidos y descalzas.

Hikari y Gatomon entraron en una del segundo piso. Era bastante amplia. Una cama de matrimonio con una bonita colcha verde y varios cojines, un escritorio con una silla, un armario y una puerta que llevaba a un baño.

Lo primero que hizo la castaña fue dirigirse al armario para coger ropa limpia. Gatomon la observó detenidamente.

-Te siento distinta Kari.

-¿A qué te refieres? –preguntó sorprendida la Yagami.

-Me ocultas algo, ¿verdad?

-No, tan solo me siento inquieta.

-¿Por qué? ¿Es por lo que te ha dicho Gennai? –la gata no recibió respuesta de su compañera así que continuó-. Gennai me fue a buscar y me explicó el riesgo que corre este mundo, pero, también el riesgo de que tú estes aquí. Por eso, Kari, llevo tiempo entrenándome, para ser más fuerte y poder capaz de protegerte.

-Eres la mejor, Gatomon – Kari abrazó a su amiga-. Pero te tienes que preocupar también por ti, no solo soy yo y este mundo, tú también corres un gran riesgo y no quiero que te pase nada a ti.

-Digas lo que digas, te protegeré aunque me convierta en datos digitales.

-Nunca dejaré que ocurra eso.


Los primeros rayos de sol entraron por las ventanas despertando a algunos de los elegidos, mientras otros seguían durmiendo como bebés.

Hikari se levantó con bastantes ánimos y al ver que su compañera descansaba plácidamente se duchó, se cambió y salió de la habitación.

Al bajar las escaleras encontró a Mimi sentada en los últimos escalones acompañada de Palmon, aunque ambas se mantenían en silencio. Se sentó junto a ella y vio que en su rostro había preocupación.

-¿Qué ocurre, Mimi? – la portadora de la inocencia se sorprendió de ver a la menor a su lado, no se había dado cuenta de que se había sentado con ella, a diferencia que su digimon.

-¿Alguna vez has tenido la sensación de que algo no va a salir bien? –Kari asintió con la cabeza-. Tengo miedo, esto no va a acabar bien, lo presiento.

-Ya verás que todo acabará bien. Somos los niños elegidos, hemos pasado por esto antes y esta vez no será diferente. Solo tenemos que ser fuertes –Mimi observó la decisión de su amiga.

-¿Cómo estás tan segura?

-Si pudimos proteger nuestro mundo y éste no veo que no sea posible esta vez. Debes ser fuerte, nos tienes aquí a todos para ayudarte.

-Así es, Mimi. Soy tu compañera y estoy aquí para protegerte, nada te ocurrirá, te lo prometo.

-Palmon… - la Tachikawa abrazó a su compañera y recordó su primera despedida del mundo digital.

La elegida de la luz observaba melancólicamente la escena. Todo esto por la luz, por ella, por su emblema. El resto no tenía porque sufrir.

- La oscuridad te busca y eres su único objetivo- Kari recordó aquellas palabras que le había dicho Gennai la noche anterior.

Se levantó y se fue decidida ante la mirada de Mimi. Esta se dio cuenta de que Kari había crecido mucho y que era mucho más fuerte de lo que ella nunca llegaría a ser.


La castaña entró en la habitación y se encontró con T.k, Yolei, Cody, Joe, Matt, Izzy y Sora desayunando.

-Buenos días –saludó mientras se acercaba a ellos.

Recibió la misma respuesta de todos, se sentó y comenzó a desayunar con sus compañeros mientras hablaban tranquilamente.

La castaña observó que Gennai estaba fuera, así que nada más acabar se levantó y salió fuera. Sin embargo no se dio cuenta de que T.k salía tras ella.

Se dirigió decidida hacia Gennai hasta quedar a escasos paso de él.

-Tengo que hablar contigo.

El viejo se dio la vuelta para mirarla y la observó sonriendo.

-No es el mejor momento para hablar, Hikari.

-Claro que lo es –dijo seriamente.

-Yo creo que no. Parece ser que tu amigo T.k quiere hablar contigo, creo que deberías hablar con él.

La castaña se giró y se encontró al rubio tras ella.

-No creo que lo que me tengas que contar sea tan importante, ¿verdad?

La castaña asintió y se dirigió en la dirección en la que estaba T.k, pero no se paró junto a él, sino que continuó andando sin rumbo alguno. Este la siguió a la joven sin entender que pasaba.

-Espera Kari –dijo tomándola del brazo para que parase-. ¿Adónde vas tan deprisa?

-Necesito pensar, me vale cualquier lugar alejado de todos.

-Entonces se donde podemos ir –el rubio sonrió y tomó de la mano a la castaña, empujándola con él.

-¿Adónde vamos?

-Ya lo verás.

La castaña sintió sus mejillas arder al ver que su mano la tenía cogida el rubio. Observó que el chico sonreía y seguía andando aislado del resto del mundo.

Finalmente llegaron a un pequeño lago a bastante distancia del castillo de Gennai.

-Esto es precioso –decía la castaña mientras observaba el paisaje.

Era un pequeño lago de aguas cristalinas y rodeado de hierba y pequeñas flores de colores vivos.

-¿Cómo sabes de este lugar?

-Ayer Patamos me contó muchas cosas y una de ellas era donde está este lugar. Le gusta venir con Gatomon.

La castaña avanzó un poco más hacia la orilla del lago seguida del rubio.

-Se respira paz y libertad en este lugar –el rubio la observó y se sentó en la hierba-. Se encuentran pocos lugares así.

-Sobre todo en nuestro mundo.

Ella asintió y se sentó junto a él. Estaban en silencio escuchando la naturaleza. Él la observaba, quería grabarla en su mente y nunca olvidarla.

-Tengo una pregunta que hacerte –la castaña giró su cabeza para mirarle a los ojos-. ¿Qué tenías que hablar tan urgentemente con Gennai?

-Nada… –dijo en un susurro la castaña-. No es nada, es tan solo una tontería.

-No lo creo. Como tampoco es una tontería lo que te dijera anoche. ¿Qué ocurre, Kari? ¿Qué está pasando?

-Él sabía que yo había sentido que el digimundo estaba en peligro, nada más.

-No creo que sea solo eso, ¿me equivoco?

La castaña lo observó. No ganaría el juego porque T.k la conocía perfectamente y sabía si le ocurría algo o no. Se levantó rápidamente y se dirigió de vuelta al castillo casi corriendo, pero el portador de la esperanza había reaccionado rápidamente y había evitado que la castaña saliera corriendo.

-Sabes que no me puedes mentir, Kari. Te estás guardando muchas cosas para ti y no debes hacer eso.

-No es de tu incumbencia, Takeru –tiró del agarre de su amigo, pero este la apretó más evitando que se escapara.

-Estoy aquí para ayudarte y protegerte, deberías confiar en mí.

-No debes protegerme a mí, sino a ti mismo.

-No puedo hacerlo, hay algo que me impide dejar de protegerte y cuidarte.

-Pues acaba con ello.

-No es tan fácil acabar con el amor, Kari.

La castaña se quedó estática y no encontró una respuesta para aquello. Solo miraba los ojos azules de su amigo. De pronto, sintió los labios de su amigo sobre los suyos, lo que le sorprendió, pero acabó correspondiéndole. Comenzó siendo un beso calmado, pero cada vez había más pasión en él. Aquella era la muestra de lo que se estaban guardando, del amor que dentro de ellos seguía existiendo y que no podían seguir guardando.

De repente, Kari se apartó y salió corriendo asustada. El rubio cerró los ojos, aquella chica seguía huyendo de él, pero le quedaba el consuelo de que le había correspondido el beso.


La castaña llegó corriendo al castillo, abrió la puerta y ante la mirada de todos atravesó rápidamente la habitación y subió las escaleras en dirección de su habitación para encerrarse en ella.

Todos se miraron extrañados y fue Tai quien subió a hablar con su hermana, pero no recibió respuesta al otro lado de la habitación. Tras varios minutos de intentos, volvió a bajar y, minutos más tarde era Takeru quien entraba y ante la atenta mirada de sus amigos siguió su camino hacia un lugar indeterminado.


-Veo que ya has salido de tu habitación.

-Necesitaba hablar contigo Gennai.

-¿Estás segura que lo quieres hacer con Gatomon presente?

-Sí -el anciano asintió y la observó mientras esperaba que hablara-. ¿La oscuridad solo me busca a mí?

-Así es. ¿Por qué?

-He tomado una decisión –Gatomon miró a su compañera y asintió sabiendo a lo que se refería.

-¿Cuál es?

-Es mejor que nadie la sepa.

-Sea lo que sea hazlo bien, Hikari.

Ella asintió y se dirigió hacia el lugar donde el resto de sus amigos cenaban. Ella se sentó junto a su hermano mientras la observaban todos. Poco después llegó Gennai y se incorporó. La cena se hizo amena entre charlas y las bromas de Tai y Davis. Kari observaba detenidamente a cada uno ellos y sonrió al darse cuenta de todos los años desde sus aventuras y de lo amigos que se habían vuelto.

-Ellos no merecen esto -pensó la castaña.


La noche hacia presencia y el castillo parecía dormir también. Sin embargo, algo estaba ocurriendo y tan solo el edificio era consciente de lo que ocurría. Bueno, el castillo y alguien más.

-Cumple lo que quieres hacer, Hikari –susurró una voz.


Y después de tanto tiempo vuelvo a aparecer. Lo siento mucho por tardar tanto en subir un nuevo capítulo y espero que les haya gustado.

Debo deciros que no actualizaré muy seguido debido a los estudios, comienzo los examenes y hasta el mes de marzo no acabo. Intentaré escribir en el tiempo que tenga libre, pero tardaré. Siento las molestias.

Muchas gracias a todos por los reviews que me dejáis, me ayudan a seguir.

Y gracias a Black Gatomon2 por su PM mostrando su opinión sobre el inicio de esta historia.

Por último, espero que todos estéis bien, así que CUIDAROS!

Hasta el próximo capítulo! :)