Capitulo X

Nada más dar la vuelta a la esquina y adentrarse en el callejón, oyeron un tremendo ruido y vieron una llamarada que , acompañada de humo, piedras y metal, los lanzó despedidos. Jt quedó tendido en la calzada y si no hubiera sido, por la intervención de Vincent, un camión descontrolado lo hubiera aplastado.

Cogió a su amigo y ambos se quedaron mirando lo que estaba pasando. La explosión había destrozado los cimientos de la fábrica y la alta torre de ladrillo empezó a bambolearse y con un ruido, parecido a un enorme desgarró, se partió en dos. Vieron boquiabiertos, como caía sobre el lugar exacto donde estaba la entrada al laboratorio.

Jt, al lado de Vincent, solo podía decir una cosa..

- ¡Tess, Tess, Tess!..- le daba igual h la sangre, que salía de la herida que llevaba en la cabeza, le escurriera por la frente o que el humo que le hiciera llorar y casi no poder respirar. Hizo ademán de salir corriendo hacia allí, pero Vincent lo paró en seco.

Lo agarró de los hombros.

- ¡Aléjate! Aquí no puedes estar.. Jt, ¡escúchame!

Su amigo no reaccionaba. Lo sacudió.

- ¿Me has oído?… Aléjate todo lo que puedas…yo voy a entrar y las sacaré a las dos.. ¿ok?...

Jt no podía pensar con claridad, pero cuando vio el destello ámbar en los ojos de Vincent se dio cuenta de que solo él podía hacerlo.

Asintió y poco a poco se fue alejando de allí… sin dejar de mirarlo.

Vincent se dio la vuelta, cogió aire y a una velocidad impensable se adentro en el infierno.


Mark estaba intentando contactar con Dana. No sabían nada de ella, desde que les había dicho lo del hijo de Berta. De repente, en la pantalla situada a su izquierda, saltaron un montón de alertas. Era la que utilizaban para el sistema de rastreo, y estaba conectada todo el tiempo con emergencias.

Se giró y pudo leer que los servicios de bomberos y policía habían sido llamados para acudir a dos explosiones que, se habían producido simultáneamente.

Sorprendido, comprobó las direcciones y lo que vio lo dejó sin habla. Los lugares eran, la fabrica anexa al laboratorio de Sam y la otra fábrica, que estaba en el Meatpacking, justo, donde hirieron a Jt.

Las dos entradas a los túneles… Los lugares que controló el Consorcio, acababan de volar por los aires.

Se levantó de la silla y cogió su teléfono. Llamó a su padre.

- Papa…. No te puedes creer lo que acaba de pasar...

Bob lo interrumpió.

- Mark, no puedo entretenerme mucho, acaban de llamarme nuestros amigos de los túneles y me han dicho que han oído lo que parece un grito de mujer en los sótanos del laboratorio…. estoy conduciendo hacia allí en este momento….

Mark se llevó la mano a la cabeza desesperado.

- ¡Papa, por Dios! … ¡Déjame hablar! Acaban de ver en la pantalla de alertas, que ha habido dos explosiones… La fábrica anexa al laboratorio ha saltado por los aires…

Bob se quedó lívido… ¡Cat podia estar allí!

- Mark, tengo que dejarte!….- pisó el acelerador hasta el fondo, al tiempo que colgaba. Hacía mucho que no rezaba, pero, empezó a hacerlo. No quería perder a su hija… no podía perder a su hija…


Vincent, al límite de sus fuerzas, dejaba a una inconsciente Tess en el suelo de la calzada. Los bomberos habían llegado ya y empezaban a desplegarse por el lugar. Se sentó su lado, mientras esperaba que llegasen las ambulancias, las cuales se oían cada vez más cerca.

Comprobó su pulso otra vez, y vio, que respiraba sin dificultad aparente. Suspiró aliviado.

Al entrar a rescatarla, después de salvar los restos de la chimenea que acababan de caer, no podía ver nada.

El humo se había apoderado del lugar y aunque él, pudiera aguantar la respiración, mucho más que cualquier humano, la densidad era tan grande, que le hacía imposible reconocer los lugares. Cerró los ojos y se dejó llevar por su instinto. Stuart le había dicho, que era perfectamente capaz de hacer cosas como esa.

Sus sentidos activados le llevaron de un lugar a otro del infierno. Las llamas había llegado ya a los niveles superiores pero al laboratorio todavía no.

Empezó a rastrear, intentando que lo que había ocurrido se representara en su mente, y pudo verla.

Pudo verla llegar al laboratorio, y que luego, todo se volvía negro. Fue hacia allí y tuvo suerte, porque enseguida, la localizo entre el humo.

Estaba inconsciente, atrapada de cintura para abajo.

Toda la zona más cercana a la fábrica estaba hecha pedazos y un trozo de un muro de piedra había caído encima de ella.

Fue corriendo a su lado y sacando a la bestia y todo lo que podía dar, consiguió levantarlo y apartarlo, lo justo, para poder sacarla.

Le tomó el pulso y sonrió cuando lo encontró. Era debil, pero regular.

Miró a su alrededor no se veía a nadie más.

Pensó durante unos instantes y dedujo, donde,Gabe, podia haber llevado a Cat. A las cámaras….

Tenia que bajar a buscarla , pero no podía dejar ahí a Tess.

La cogió en brazos y desandó el camino hacia la salida. Mientras lo hacia, se dio cuenta, con preocupación, que el humo iba en aumento y se oían ruidos extraños. Sus extraordinarios sentidos, le dijeron pronto lo que pasaba. Todo se iba a venir abajo… tenía que salir de allí ¡ya!..

Pero eso significaba dejar a Cat…. No podía hacerlo…

Un ruido horrendo le hizo reaccionar y su instinto de supervivencia hizo el resto. En unos segundos, estaba fuera del edificio con Tess en brazos, a tiempo de ver y sentir, como todo se venía abajo.


En los túneles, Vincent, padre de Jacob, se tapó la cara con las manos, igual que todos los demás, cuando vieron, como el techo empezaba a temblar. Oyeron como se resquebrajaba y se temieron lo peor pero,poco a poco, elnruido fue parando. Jacob se levantó tosiendo y apuntó con su pequeña linterna al muro de hormigón.

Los temblores habían abrierto un agujero en el centro… Se dirigió a su padre:

- Creo que por ahí podría pasar… .- le dijo.

- No… no Jacob… si alguien va, seré yo..

Se acercó al muro y empujando con toda la fuerza que tenia, consiguió que parte de los lados de la brecha cayeran.

Metió su enorme figura sin saber lo que iba a encontrarse.

Al otro lado, el polvo en suspensión lo llenaba todo. Se fijó que el techo, también allí, estaba lleno de grietas… aquello se hundiría en cualquier momento.

Echó a correr hacia delante. Llegó a una puerta, que daba a una sala llena de cajas y siguió corriendo.

Había otras dos puertas al fondo. Fue hacia la de la derecha. La abrió sacándola de sus bisagras.

Entró en una habitación amueblada como si de un pequeño hogar se tratase. Vio que las grietas del techo eran cada vez más grandes… Siguió andando hasta fondo y allí, la encontró.

Catherine estaba metida dentro de una cama. Fue hasta ella e intentó reanimarla pero no pudo. Respiraba con dificultad y parecía que tuviese algo de fiebre. Se fijo que tenía un pequeño punto rojo en su brazo. Le habían inyectado algo.

Los recuerdos se agolparon en su mente. Los de una mujer que había muerto en sus brazos, después de que le inyectasen un veneno mortal.

Se levantó y se juró a si mismo, que eso jamás volvería a pasar. Catherine, se salvaría esta vez.

Le quitó la colcha para cogerla y vio que estaba atada de pies y manos con flejes de plástico. Los rompió con facilidad. Estaba vestida, pero le habían rasgado el jersey. La cogió con cuidado en brazos cubriéndola con su capa.

El techo seguía resquebrajándose, tenían que salir, lo antes posible.

Se dio la vuelta y echó a correr hacia el muro por el que habia entrado.

El polvo era cada vez más denso y empezaba a mezclarse con humo. Se dio cuenta de que encima de ellos se había desatado un tremendo incendio. Echó a correr casi a ciegas, y unos minutos después, llegaba a donde le esperaba su hijo y amigos. Le ayudaron a pasar a Cat por la brecha y luego la traspasó el.

Jacob tumbó a Cat en el suelo con cuidado.

- ¿Está bien? -. Le preguntó a su padre.

Su padre negó con la cabeza.

-No lo sé…. Me parece que no...

La volvió a coger en brazos y en ese momento, oyeron, como el techo, al otro lado del muro, se hundía, llenándolo todo de humo y polvo.

Se dieron la vuelta y empezaron a correr, alejándose. Todo aquello iba a desaparecer de un momento a otro. Había que advertir a todos los demás. Su mundo iba sufrir un duro golpe.


Cuando los paramédicos llegaron a su lado, él se apartó. Lo miraron durante unos segundos y se dedicaron a Tess. Él les contó, que un muro le había caído encima del vientre y de las piernas. La herida de su pierna era muy evidente, pero Vincent tenía miedo de que tuviera alguna hemorragia interna. Ese pulso tan débil no le gustaba nada.

La entubaron y le pusieron una vía. Otro paramédico llegó con una camilla y con sumo cuidado, la subieron a ella. En ese momento, el teléfono de Tess cayó al suelo desde el bolsillo de su pantalón. Vincent lo cogio.

Jt se acercó entonces. En la ambulancia, le había dado una mascarilla y en cuanto se la puso, volvió. Había conseguido ver a duras penas, que Vincent sacaba a alguien de allí, pero no sabía a quién. Los nervios lo estaban matando. Lo que quedaba claro, era, que solo había podido sacar a una persona.

Cuando llegó, a la altura de la camilla, vio que era Tess. Una parte de él respiró aliviado pero… todavía quedaba Catherine. Fue hacia su amigo.

- ¿ Y Cat?

Vincent negó con la cabeza. Tenía el rostro negro del humo, pero se podían apreciar dos surcos por donde las lágrima caían.

- No he podido… se ha hundido antes de que pudiera llegar hasta ella.

Jt lo abrazó todo lo fuerte que pudo.

- No sabemos seguro que estuviera ahí… tal vez Tess se equivocó..,

- No lo sé… Jt... No podré vivir sin ella…

- Espera, ¿de acuerdo?.-le pidio-. No te rindas todavia...yo...tengo que ir al hospital con Tess

Vincent asintió comprendiendo.

- Iré en cuanto pueda.. Debo quedarme aquí. Quiero estar seguro…- le dijo, y justo en ese momento se acordó de que tenía el teléfono de Tess. Se lo dio a su amigo.

- Toma, se le ha caído del pantalón.

Jt lo cogió y se lo guardo. Se despidió de él y sin dejar de mirarlo se metió en la ambulancia. Los paramédicos cerraron las puertas y arrancaron.

Vincent vio, como, otra vez, en poco tiempo, una ambulancia se llevada a un amigo al hospital. Una tremenda rabia lo invadía por dentro.

En ese momento, se percató de que Robert Reynolds lo miraba desde detrás del volante del todoterreno de Stuart, el cual estaba aparcado dos manzanas al sur.

Más bomberos acaban de llegar y todos ellos se organizaban para apagar el incendio y evitar que se propagara.

La policía ya habia acordonado la zona. Vincent salió del cordón policial y se dirigió, hacia el lugar donde estaba su suegro. Robert salió del coche y los dos se apartaron del bullicio de sirenas y personal de emergencias. Podían reconocer a Bob.

- ¿Cómo es que has llegado tan pronto? .- le preguntó a Vincent, asombrado.

- Tess nos llamó… tenía el presentimiento de que Gabe había traído a Cat aquí… salimos corriendo… ¡pero hemos llegado tarde! .- gritó desesperado.

- ¿Tess estaba dentro?

- Si… la acabo de sacar… pero no he encontrado por ningún sitio a Cat y antes de que pudiera bajar a los túneles y las cámara, todo ha empezado a crujir y he tenido que salir de allí… Tess dependía de mí…..- se lo quedó mirando, intentado justificar no haber podido sacar a Cat -. Si estaba ahí… es imposible que haya sobrevivido…. .- se apoyó en el muro más cercano, cubriéndose, la cara con las manos.

Bob no sabía exactamente qué hacer. Podía haberle dicho, que él, tenía un as en la manga.. Tal vez, Vincent y su gente había podía llegar tiempo… Aunque el maldito muro de hormigón era un problema… pero no quería perder la esperanza... Hasta que alguien le trajera el cadáver de su hija y lo viese, no estaba muerta.

Se acercó a Vincent y le dijo todo esto, obviando lo de sus amigos de los túneles. Primero hablaría con ellos, luego se lo contaría todo.

Vincent limpiándose la lagrimas, suspiró.

- Entiendo que no quieras perder la esperanza.. pero es imposible que alguien pudiera sobrevivir allí... es totalmente imposible. No sé ni como Tess está viva, media pared se le cayó encima… Mi única esperanza es que estuviera equivocada y Gabe se la haya llevado a otro sitio..

Bob le apretó fuerte el hombro.

- Podría ser... aférrate a eso...- le dijo intentando calmarlo un poco -. Tengo que irme… hay demasiada gente aquí.. ¿Que vas a hacer tú?¿ Te quedas?

El asintió con la cabeza.

- Me quedaré hasta que el último bombero se vaya… luego entraré… Ellos...- dijo refiriéndose al todo el personal de emergencias -. … no saben dónde buscar.


La ambulancia llegó New York General poco antes del mediodía. El calor apretaba de lindo ya a esas horas. El sonido de la sirena era la puntilla para los destrozados nervios de Jt. Se bajó lo más deprisa que se lo permitieron.

Durante el trayecto, fue testigo de las maniobras que los enfermeros tuvieron que hacer para estabilizarla.

Por suerte el fuego no había llegado todavía a donde ella estaba y no tenia quemaduras, pero, tenía la pierna derecha con una herida abierta, e veía claramente como sobresalía el hueso fracturado.. La palma de su mano derecha esta horriblemente desgarraba y dos de sus dedos estaban prácticamente colgando de los tendones. Salía mucha sangre. Por un momento le recordó a Jt lo que una garra puede hacer si te pilla una mano… ¿Y si estaba luchando con Gabe cuando todo estalló…

Viendo eso, la idea que de que Cat, no hubiera estado nunca allí, perdía fuerza.

Pero, lo que más le preocupó a Jt, fue el hecho de que los paramédicos le habían rotó la camisa a Tess, porque habrían detectado una posible hemorragia interna en la zona del vientre.

No pudiendo contenerse les preguntó.

- ¿Qué ocurre?... .- los miró mientras ellos se lanzabas miradas preocupados los unos a los otros.

- No estamos seguro...pero parece que algo no va bien aquí dentro…

Uno de los paramédicos le indicó que se fijase en sus pantalones… la parte de arriba estaba llena de sangre...

- Puede ser perforación intestinal, la vejiga o tal vez, la matriz… cuando lleguemos al hospital lo averiguaremos…

Le colocaron una bolsa con sangre y otra con calmantes. Seguía sin recuperar el conocimiento.

Jt se frotó las manos, nervioso, mientras miraba como la entraban en urgencias. Fue tras ellos sin poder dejar de pensar que todo esto no podía estar pasando….


En el despacho de Morgan, en los sótanos del Baker, los tres ocupantes, estaban pendientes de las noticias que daban por televisión.

Dos explosiones, prácticamente simultáneas, se había producido en los antiguas fábricas.

La policía habia dado una primera versión, de que podía ser un accidente en los conductos de gas, pero ahora, habia rumores que lo vinculaban con un atentado provocado por un individuo, que ya, habia amenazado, en repetidas ocasionas al alcalde, con provocar el caos en la ciudad, si no atendía a sus peticiones, de una ciudad limpia y con menos contaminación… Se pensaba, que habia empezado por fabricas abandonadas, pero que luego iria a por aquellas que funcionaban a pleno rendimiento en la área de la gran manzana. Todo eso estaba por confirmar.

Pero, en esa sala sabían a la perfección que eso habia sido así… y que dentro de unos 30 minutos el NewYork times, iba a recibir una carta de reinvidicación y cuando la policía fuera a su casa, lo encontrarian muerto de un disparo hecho con su propia mano. A su lado, una nota de suicidio diría que había instalado otras dos bombas en otros dos edificios, y que estallarían en el plazo de 5 dias.

Por supuesto, todo ello era una gran mentira, pero era una forma excepcional de taparlo todo , y de paso, mantendría a la policía ocupada el resto de la semana.

De Lucca miraba la pantalla con los brazos cruzados. Matar al pobre había sido lo más sencillo, lo peor fue obligarle a que escribiera las dos notas, pero de todos modos, lo había acabado haciendo. Él mismo le pegó el tiro y luego, lo prepararon todo para que pareciera un suicidio.

No había sido difícil encontrar un perfecto tonto que cargara con el muerto. Sus contactos en el ayuntamiento lo tenían vigilado desde hacia tiempo y cuando decidieron que tenían que terminar con las dos entradas, la idea surgió sola.

Stanley apagó la televisión, sonriendo ante el trabajo bien hecho. y en ese momento, Rosenthal y Schneider, seguidos de un trajeado Aaron Baker, entraron en el despacho.

El político y mecenas del hospital parecía muy enfadado.

- Os dije hace mucho que esa detective era como un grano en el culo, se ha permitido ir a ver a Angela… no sé que demonios le habrá dicho, pero me puedo hacer una idea… tenemos que acabar con ella.

Rosenthal se adelantó a Morgan.

- Creo que deberíamos plantearnos traerla aquí, definitivamente, necesitamos que alguien sustituya al activo 0..

Morgan lo miró con el ceño fruncido. Empezó a hablar muy despacio.

- No hace falta que os alteréis de este modo… He hablado con los otros miembros del consejo y todos hemos llegado a la conclusión de que tienes razón Peter .- se dirigio al director del hospital -. Tenemos que hacernos con ella.. luego controlaremos a su marido… será un excelente objeto de estudio, pero antes, tengo una cuenta pendiente con Stuart…. Si no acabamos con el, no podremos traer a Vincent.

Todos asintieron.

- ¿Como van a reaccionar ellos cuando lo sepan? .-le preguntó Schneider...

- Ellos siguen mis órdenes, dependen de nosotros…

Stanley intervino entonces.

- Unos cuantos hombre de Anthony empezaran a buscarla y la traerán aquí. Dejaremos a la bestias fuera de momento.

El y De lucca se despidieron y salieron.

Schneider habló entonces.

- En cuanto la traigan quiero verla..

Morgan asintió. Contento, el falso psiquiatra salió de allí con una sonrisa en su rostro. Rosenthal lo siguió, tenía una reunión de negocios.

Aaron y Morgan se quedaron solos.

- ¿Como de fiar es tu hermana?

Suspiró antes de hablar.

- Mucho… todo lo que es ella ahora, os lo debe… Se quiere demasiado a sí misma para traicionarnos...

Morgan asintió.

- De acuerdo, pero de todas formas habrá que vigilarla… No quiero correr riesgos innecesarios y ya sabes a que me refiero…No podemos poner todo esto en peligro por una mujer, aunque sea tu hermana.

Aaron respiro hondo, una sincera determinacion se veia en su rostro.

- No lo haremos… y si es necesario, yo mismo me encargaré.


Tumbaron a Cat en la cama de Vincent. Le pusieron uno de jerseys que ellos mismo tejían, con lana y cuero, y la taparon. Jacob y su padre enseguida se dieron cuenta de que tenia bastante fiebre.

Devin entró en ese momento en la habitación.

- ¿Habéis conseguido sacarla? Es casi un milagro.. .-. se dirigió a Vincent que se había sentado en uno de sus sillones esperando que la acomodaran.

Este se levantó y salieron de la habitación.

- ¿Cómo están los tuneles?

Devin frunció el ceño.

- Han soportado bien las explosiones.. pero tenemos que evaluar los daños en profundidad.

- ¿Las?..

Su hermano asintió.

-Si.. las… La otra fabrica en el MeatPacking ha caído también. Vamos a cerrar las dos zonas, dejando solo un acceso a la casa de Catherine. No creo que los túneles se hundan, pero por si acaso, todo eso quedará clausurado, a partir de ahora. Ya estamos trabajando en ello.

Vincent suspiró.

- Gracias Devin.. un gran trabajo.. .- miró hacia la cama donde estaba Cat-. Tiene bastante fiebre .. hay que avisar a su padre en cuanto podamos y decirle que la tenemos.. No ví, por ningún sitio al hombre que la retenía.. el malnacido debió de poder salir, antes de que todo se viniera abajo.

- Si está herido no creo que tardemos en encontarlo...y no te preocupes, llamaremos ahora mismo a Bob...¿te vas a presentar?.- le preguntó a Vincent, mirando a Cat mientras hablaba-.Sé que todo esto es muy difícil para tí, y te trae muchos recuerdos.. pero ten en cuenta que aunque se llamen igual, ella no es Cathy…

Vincent asintió.

- Lo sé… pero confió en que lo entienda…

En ese momento Jacob y más hombres llegaron hasta ellos.

- Tenemos que cerrar también el acceso sur este, han empezado a salir grietas.- les informaron.

Vincent les despidió.

- Ir.. Yo me quedó con ella.. En cuanto baje Bob, mandarlo…


Dana intentaba mantener la calma mientras esperaba a que la hicieran pasar al despacho del director. Le habían mandado una nota a su habitación donde le indicaban que quería hablar con ella.

No estaba preocupada por si la habían pillado. Estaba preocupada por lo que había descubierto. Era tan inquietante.

Mark llevaba toda la mañana intentando localizarla, pero no quería hablar con ellos. Tenía que pensar en que les iba a contar o mejor en que no les iba a contar.

Esa noche subiría al último piso e intentaría entrar en la habitación. Pero antes cumpliría con sus encargos y otro asunto que no había sido programado con antelación. Había pensado que no podía dejarlo ahí. Era algo que debía ser guardado bajo siete llaves o el mundo se volvería loco.

Nada más entrar, el director, le recibió con los brazos abiertos. Rosenthal era un hombre de ancho de espaldas y de piernas fuertes. Podríamos llamarlo atractivo. De pelo y barba canosa y pofundos ojos negros. Cuando fue hacia Dana tuvo la impresión de que una locomotora se le venia encima.

- ¡Stra. Cameron! Como me alegro de verla con tan buen aspecto. Los efectos de nuestros tratamiento, ya se empiezan a notar .- se acercó a ella y la examinó despacio-. Su piel está radiante y esos kilos van menguando poco a poco. Un gran trabajo .- la miró a los ojos con una sonrisa complice-. ¿Y como vamos de autoestima?

Ella sonrió tímida.

- Creo que voy consiguiendo mejorar, aunque aquí es fácil, todos son encantadores conmigo..- mintió-. Físicamente me encuentro estupendamente, sé que todavía tengo mucho que hacer… pero creo que va a ser otra persona la que vuelva a la compañía…

Rosenthal la cogió de la mano y la llevó al sillón de piel negra que habia delante de su mesa. Ella se dejó llevar, lanzando miradas furtivas a la cajonera donde habia encontrado el expediente de Rebecca.

El se sentó en otro sillón igual, justo a su lado.

- Janice…. El que uno esté contento consigo mismo es muy importante para conseguir cualquier objetivo en la vida… y entiendo, que para una mujer, las exigencias siempre son mayores. .- dijo sin dejar de poner esa sonrisa afectada que estaba provocándole arcadas.

- Tiene mucha razón, la presión puede ser horrenda….- se frotó con fuerza las manos en señal de fingido nerviosismo.

Rosenthal las cogió entre las suyas. Dana reprimió el deseo instintivo de apartarse de ese hombre. La miro a los ojos.

- Es usted una estupenda mujer y por eso, tengo algo que proponerle… algo que podrá presentar en su compañía como un gran logro profesional…

Dana puso cara de no comprender.

- No le entiendo.- de verdad estaba confusa… no esperaba algo así.

- Llevamos muchísimos años de investigación, con el fin de poder corregir los efectos del paso del tiempo en mujeres tan maravillosas con usted…- volvió la sonrisa. Un escalofrio recorrió la espalda de Dana-. Y creemos que hemos encontrado la fórmula que podría lograrlo. Su base es un acelerador metabólico y un antioxidante de origen biológico con pequeños retoques, para que no tenga ningún efecto secundario… Le puedo asegurar que es increíble…

- No sé qué decir… no entiendo demasiado de…

Rosenthal no la dejó terminar de hablar. Siguió con su discurso para convencerla.

- Creemos que su compañía sería perfecta para encargarse de la producción a gran escala y de la distribución. Ya hemos pasado el examen preliminar de Sanidad y parece que todo está en orden.

Se levantó, abrió uno de los cajones de su mesa y sacó un pequeño frasquito con un líquido incoloro. Cogió también dos jeringuillas.

- Le puedo asegurar que lo que está viendo es un pequeño milagro…. Y para demostrarle exactamente de que estamos hablando, déjeme que le invite a probar sus maravillosos efectos.

Dana se quedo de piedra. No esperaba tener que hacer nada parecido, pero si quería tener el tiempo suficiente para lo que tenia que hacer no le quedaba mas remedio que decir que sí.

- Imagine el golpe de efecto que supondrá su llegada al trabajo con esto debajo del brazo.. .- se levantó y rellenó las dos jeringuillas-. Tendrá el reconocimiento que tanto ha deseado, tanto laboralmente hablando, como de otro tipo, ya sabe a qué me refiero…bajesé un poco el pantalón.

Dana hizo lo que le mandaba como si fuera sonámbula. Mientras notaba como una de la agujas se clavaba en su cadera, empezó a rezar, mentalmente, para que no fuera tan peligroso como creía… y cuando notó la segunda, entrando debajo de la piel de su cara, siguió haciéndolo.


Heather permanecía atada y otra vez drogada en la consulta de uno de los doctores. El tono melocotón, cálido y acogedor de las paredes, contrastaba con como ella se sentía, sola, triste y desesperada. No estaba dormida del todo pero todo lo veía a través de un rugoso velo.

Le habían abierto las piernas y se las habían sujetado a los laterales de una silla. Una doctora, llevando una mascarilla, le estaba haciendo algo que ella no podía acertar a adivinar.

-Bueno Srta. Chandler parece que está usted preparada… podremos actuar… .- la miró mientras hablada-. Aunque no lo crea está usted siendo participe de un gran proyecto, algo por lo que toda la humanidad le estará agradecida..

Heather, que no podía hablar, simplemente giró la cabeza hacia el otro lado.

La noche anterior otra vez había ido a verla. Su único consuelo, su ángel de la guardia. Nunca conseguía verle, pero algo un su voz le resultaba vagamente familiar.

Le había dicho que la sacarían de allí pronto. Antes de que pudieran hacerlo algo irreversible. Ahora viendo y oyendo lo que esos malnacidos decían y hacían, creía que ya no iban a esperar más.

La puerta se abrió y dos doctores mas, entraron en la habitación. Uno de ellos llevaba unos papeles en la mano. Se dirigió a la doctora que estaba enfrente de Heather.

- Los resultados han dado positivo… hemos conseguido añadirlo y lo que es más importante, ha dado positivo en los test de compatibidad… ha sido todo un éxito…

Ella sonrió.

- En ese caso… empezamos ya… Todo está preparado… La paciente tiene fiebre yle seguiré dando antibióticos un par de días.. Creo no que influirá en el resultado de la implantación, pero no podemos esperar al mes que viene, tiene que ser ya.

Se levantó, fue hacia una nevera que tenia detrás y sacó un un tubo de ensayo.

Heather no podía ver con claridad lo que era ni lo que hacia con ello.

La doctora empezó a hablar con sus colegas.

- Empezaremos por esto… si no funciona utilizaremos los suyos... es una mujer joven no tendremos ningún problema… pero si estos agarran sería mucho mejor. Ella era perfecta.

En ese momento uno de los doctores se acercó a Heather desde su lado izquierdo y le pincho en el hombro. Antes de quedarse dormida del todo pudo oir con claridad que decían:

- No se preocupe Doctora… el consejo ha dado luz verde para que podamos trabajar con otra igual de perfecta… solo será cuestión de tiempo que nos la traigan…


En ese momento, en otra parte del hospital, Kevin y Evan esperaron a que todo el personal del laboratorio saliera a almorzar para poder hablar con tranquilidad.

Cuando la puerta se cerró detrás del último de sus colegas. Evan se dirigió deprisa hacia la Kevin.

- ¿Te has puesto ya en contacto con tu familia?... no podemos esperar mucho sin que empiezan a sospechar.. Conozco un poco a Morgan y sé, que tarde o temprano se darán cuenta de lo que estamos haciendo…

Kevin negó con la cabeza.

- No, todavía no .- le mintió. Habia hablado con ellos la otra noche a altas horas de la madrugada para decirles que Cat no estaba allí y que Gabe llevaba sin aparecer desde que habia dejado a Heather, y por lo que se ve, le habia caído una buena reprimenda por hacer las cosas a lo loco. Habia mucha gente ahí que no soportaba al ayudante del fiscal.

Cuando lo supo con certeza fue un alivio. Un alivio porque no tendría que elegir si la cosa se ponía fea y por otra parte el hecho de que Catherine no estuviese allí, creaba una gran incertidumbre, por el hecho de que, no sabían que habia hecho Gabe con ella.

Evan ajeno a los pensamientos de Kevin, le comentó:

- Ayer por la noche me dio tiempo a ver las notas que la enfermera habia apuntado sobre Heather. La fiebre sigue siendo un problema para ellos, para someterla a la prueba, pero no pueden esperar otro mes .. tienes que hacerlo ya… Creo que le meterán esta noche una inyección de antibióticos de amplio espectro y mañana por la tarde procederán.

- Entonces.. ¿Qué propones?...

Cogió aire.

- Entrar esta noche y llevárnosla…. Será complicado pero creo que podremos entre los dos….- fue hacia uno de los cajones de su mesa y lo abrió. Sacó un frasco pequeño lleno de un líquido transparente.

Siguio hablando mientras se lo enseñaba a Kevin.

- Esto hará que se le pase el efecto del sedante en pocos segundos. Necesitamos que este lo mas despierta posible.. Tenemos que salir deprisa… Yo podre ayudarla pero no creo que durante el tiempo suficiente

Kevin sonrió.

- Un dia tienes que contarme exactmente que " efectos secundarios" te ha provocado, porque no parece afectarte como a los demas…

Evan se puso muy serio.

- Solo tienes que verme para comprobar parte de ellos… doy pena…No quiero pensar en Heather cuando me vea -. Todos los días comprobada como se volvia mas fibroso y mas pálido… y como sus ojos eras más sensibles. La decisión de raparse el pelo había sido buena, porque así, no notaba como se le caía constantemente.

Kevin sonrió y le dio un golpe en el hombro.

-Bueno, tampoco es para tanto, conozco gente mucho más fea que tú sin necesidad de tomar sueros "mutantes"…

Evan rió ante la ocurrencia de Kevin.

- ¿Puedo preguntarte una cosa?.. Será breve..

Evan asintió.

- ¿Qué había exactamente entre Catherine y tú?

La tristeza se reflejo en su rostro nada más oír la pregunta. Se cruzó de brazos y se apoyó en el canto de su mesa.

- Éramos compañeros y amigos.. Pero yo cometí el imperdonable error de enamorarme de ella y tardé demasiado en decírselo.. Si lo hubiera hecho antes de que conociera a Vincent, posiblemente ahora estaría y conmigo, y nada de todo esto hubiera pasado. Llegué tarde y él ya se había apoderado de su corazón..

"Luego cometí otro error. Pensar que otras personas podían quitármelo de en medio, sin darle la oportunidad de contarme su historia. Aunque suene a muchas veces dicho, los celos son muy malos consejeros. Nunca lo olvides… y yo estaba celoso, rabioso… Era algo tan imposible..

Pero también te puedo decir, que si Cat, no hubiese estado en medio, me habría encantado conocer a Vincent y estudiar sus circunstancias, ayudarlo en lo que hubiera podido, como lo que es, algo inconcebible y a la vez asombroso para un científico como yo. Pero mis sentimientos hacia Cat eran tan fuertes, que no podía soportar que lo eligiese a él.

Ahora, estoy haciendo conmigo mismo, lo que tuve que hacer con él, y lo más gracioso de todo, es que, tendré que pedirle que me ayude si quiero seguir vivo… él es mi salvación… "

- Sé que te sacrificaste por ellos, no creo que tengan problema en perdonarte y Vincent te ayudará…Pero antes tenemos que salir de aquí, enteros, con Heather y después encontrar un lugar donde escondernos…

Evan seguía pensando en Cat.

- Tengo muchas ganas de volver a verla Me da mucho miedo pero, aun así lo deseo tanto…Ella es única…

Kevin lo miró fijamente y luego agachó la cabeza. No podía seguir ocultándoselo. Se colocó bien su indómito mechón pelirrojo, lo que solía hacer cuando o estaba muy nervioso, o tenía que hacer algo que no quería hacer.

- Evan, hay una cosa que no te he dicho respecto a Cat..

El se levantó de su asiento.

-¿Qué?

Tragó saliva y se aclaró la garganta, antes de decirlo

- Ha desaparecido… Creemos que Gabe se la ha llevado y que posiblemente tenga intención de convertirla..

La furia de Evan se despertó rápidamente, empujó a Kevin y lo pegó a la pared, mientras sus ojos cambiaban de color.

- ¡¿Como no me lo has dicho antes?!… .- le gritó-. Las pruebas que se han hecho con mujeres siempre han salido mal. Salvo en dos o tres casos, su cuerpo no pudo soportar el cambio y mueren de un infarto masivo… tenemos que salir de aquí.- estuvo pensando un momento-. Y tal vez tengamos que llevarnos a alguien más…


Jt se levantó sin ganas de la silla de la sala de espera y con la vista clavada en el suelo se puso en camino hacia la máquina de cafés. Necesitaba uno y bien cargado.

El calmante que le habían dado para sus heridas le estaba provocando sueño… y no quería dormir. No hasta a que viera el rostro de Tess otra vez. Hasta que volviera a ver su sonrisa, otra vez.

Apoyó su cabeza en la máquina y cerró los ojos. El pasillo estaba lleno de gente que iba de un sitio a otro, pero nadie le prestaba atención.

Le había costado mucho enamorarse de alguien como lo estaba de ella.

Siempre había sabido que no era su tipo y que las excepcionales circunstancias que rodeaban su relación habían, posiblemente, ayudado a que ellos dos acabaran juntos.

Pero lo daba igual. Cada día la quería mas y no estaba dispuesto a perderla… para él era lo más, ya no solo por su físico, espectacular a todas luces , si no por como era ella. Jamás se había sentido tan cómodo con una mujer al lado,

De todos modos, una parte de él, todavía tenía miedo a que un día ella se diera cuenta de que se había equivocado y le dijese adiós… pero hasta entonces, la amaría con toda su alma y sabia que después también…

Su mente voló, a la noche en que hicieron el amor en el hotel, después de la "no" boda de Sam y Dana…. Fue un momento único…. Jamás olvidaría que ella estaba tan nerviosa como él…

Golpeó la cabeza en la máquina repetidas veces, lo que daría por volver otra vez a esa noche.

No podía creer que todo esto estuviera pasando, ella estaba en el quirófano y Catherine desaparecida… y Vincent todavía no había vuelto.

Jt no quería pensar en lo que pudiese haber encontrado.

Sacó un café, solo, doble, con mucho azúcar y volvió a su silla. Se sentó concienciado de que la espera iba a ser larga, cuando un sonido lo sobresaltó.

Venia del bolsillo trasero de su pantalón. Se acordó de que allí había guardado el teléfono de Tess.

Se levantó de la silla y descolgó.

-Si…¿ quién es?

Tardaron unos segundos en contestar.

-¿Quisiera hablar con la detective Vargas, por favor .- dijo una voz de mujer. ¿Conocía esa voz?

Jt se pasó la mano por la cara, agotado.

- En este momento no puede ponerse… ¿puede decirme quien le llama?

Volvieron a tardar en contestar.

- Soy… Ángela… ella ya sabe… puede decirle que me llame… me gustaría hablar con ella y con la detective Chandler..

Jt abrió mucho los ojos, ¡ya sabía quién era!. ¡Ángela Baker.!...Tess y Cat habían ido a hablar con ella.

- No se preocupe en cuanto pueda se lo diré..

- Muchas gracias es muy importante…

- De acuerdo...- en ese momento su cerebro pensó que tal vez Vincent pudiera hablar con ella en lugar de las policías-…¿ pueden ir a verla más tarde?.

- Hoy es complicado… tengo una cena de gala en la embajada de Holanda. Es un gran benefactor del hospital y estamos mi hermano y yo invitados, pero de todas maneras que me llame en cuanto pueda…

- Muy bien.. lo hará.

Cuando colgó supo que esa noche Vincent iba a volver a ir de fiesta, quien mejor que el chico grande para hablar con esa mujer, estaba seguro de que él podría convencerla de cualquier cosa.


Vincent apareció en cuidados intensivos poco después de hubieran sacado a Tess del quirófano. La vio a través del cristal que daba a los pequeños espacios que hacían de habitaciones individuales.

Jt estaba apoyado en la pared, tocándose el mentón en señal de preocupación.

Se fijó durante unos instantes en ella. Parecía estar dormida y para alivio suyo, no estaba conectada a ninguna máquina. Tenía la mano derecha vendada hasta mitad de brazo, la pierna herida estaba tapada por la sabana y podía verse que estaba un poco levantada.

Le tranquilizo al ver que tenía buen aspecto. Se había asustado mucho cuando vio el muro de piedra encima de ella.

Respiro profundamente y entró en la habitación.

Jt levantó la cabeza en cuanto lo vio atravesar la puerta. No hizo falta que dijera nada, Vincent sabía lo que el quería saber.

- No… no la he encontrado… .- se apoyó en la pared a su lado-. Todo se hundió y hay toneladas de escombros encima de la entrada a los túneles.

Jt le apretó el hombro.

- Mientras no tengamos prueba, no nos rendiremos…..- le dijo, aunque él casi había perdido la esperanza.

- ¿Como esta? - le preguntó Vincent mirándola.

- Bien… tuvo una hemorragia interna.. ha faltado muy poco para que tuvieran que extirparle la matriz pero al final no han tenido que hacerlo… .- le dijo muy serio.

Estuvieron un rato mirándola sin hablar, cada uno de ellos inmerso en sus pensamientos.

Jt cogió aire y empezó a hablar tenía algo que decirle a su amigo. La vida continuaba a pesar de que parecía que todo se desmoronaba a su alrededor.

- Ángela Baker ha llamado al teléfono de Tess…

- ¿Qué? .- preguntó Vincent sorprendido.

- Si… quería hablar con ella… o con Cat….tal vez la conversación que tuvieron con ella le ha causado efecto…

- ¿Y qué le has dicho?

-Bueno, he pensado que ya que nuestras chicas no pueden…. .- suspiró -. Puedes ir tú… contigo hablará seguro…- agachó la cabeza -. Pero no creo que tengas ganas….

Vincent lo pensó durante unos segundos.

- Iré….

Jt lo miró asombrado.

- Sé que Cat querría… .- utilizó el pasado sin darse cuenta- …. que siguiéramos intentando acabar con ellos… y es lo que vamos a hacer.

Su amigo sacó el teléfono de Tess del bolsillo.

- Aquí tienes la dirección de la casa de los Baker y ella, me dijo, que está noche asistirá a una fiesta en la embajada de Holanda.

Vincent asintió mientras cogía el teléfono.

- Tendré que ir a arreglarme para asistir a la fiesta…. Además estoy echo un asco… por dentro y por fuera…. Pero te juro que los cogeremos, se lo debemos a ellas y ya no tenemos nada más que perder.

Se despidió de Jt con un movimiento de cabeza y salió de la habitación.

Llegó al apartamento para cambiarse de ropa. Tenia que convencer a Ángela para que les ayudara a acabar con ellos, y para conseguirlo, utilizaría todas las armas de las que dispusiera.

Dejo el móvil encima de la cama y empezó a desvestirse.

Se puso una camisa blanca, dejando los últimos dos botones de arriba desabrochados y los pantalones negros, que según Cat le quedaban tan bien.

Cerró los ojos durante unos segundos… no podía permitirse caer ahora, ya tendría tiempo después, si sus peores temores se confirmaban. Ahora tenia que hacer que todos los sacrificios sirvieran para algo.

Levantó la cabeza y siguió arreglándose. De repente, oyó un ruido. Muy sutil, pero no había duda de lo que era. Alguien estaba intentando entrar en su casa… y no era Cat.

Salio al pasillo un segundo, y vio como manipulaban la cerradura. Frunció el ceño. No tenía tiempo de enfrentarse a ello ahora.

Se dio la vuelta, entró otra vez en el cuarto y justo, cuando él o los intrusos entraban, él salía por la escalera de incendios, dejando el móvil olvidado, encima de la cama.


Viéndola tumbada dormida en su cama, no pudo evitar recordar a Cathy cuando la trajo por primera vez a ese mismo cuarto después de la secuestraran. Recreando lo que había hecho, aquellos días, se levantó de su silla y fue a coger uno de los libros de la estantería. Se sentó a los pies de la cama mientras observaba a Cat, que dormía un sueño intranquilo.

Abrió el libro y empezó a leer con su profunda voz lo mismo que tantas veces le habia leído a su Catherine:

"Grandes Esperanzas

CAPITULO I

Como mi apellido es Pirrip y mi nombre de pila Felipe, mi lengua infantil, al querer pronunciar ambos nombres, no fue capaz de decir nada más largo ni más explícito que Pip. Por consiguiente, yo mismo me llamaba Pip, y por Pip fui conocido en adelante.

Digo que Pirrip era el apellido de mi familia fundándome en la autoridad de la losa sepulcral de mi padre y de la de mi hermana, la señora Joe Gargery, que se casó con un herrero. Como yo nunca conocí a mi padre ni a mi madre, ni jamás vi un retrato de ninguno de los dos, porque aquellos tiempos eran muy anteriores a los de la fotografía, mis primeras suposiciones acerca de cómo serían mis padres se derivaban, de un modo muy poco razonable, del aspecto de su losa sepulcral. La forma de las letras esculpidas en la de mi padre me hacía imaginar que fue un hombre cuadrado, macizo, moreno y con el cabello negro y rizado…"

Dejó de leer al levantar la cabeza y darse cuenta de que Cat estaba despierta y lo miraba fijamente.

Se quedó parado, esperando la reacción usual cuando alguien lo veía, pero ella no dijo nada, se limito a mirarlo.

- Tengo alucinaciones.- fue lo único que salió de su garganta acompañado de un ronco gémido. Cerró los ojos -. Por favor, que desaparezcan… las bestias me acosan en todo momento .- dijo para sí.

En ese momento, Jacob entró en la habitación y viendo que se movía, fue hacia ella.

- ¡Estas despierta! ¿Cómo te encuentras?

Ella intentó incorporarse.

- ¡Tengo mucha sed! Me duele bastante la cara y también el hombro. .- se tocó el lugar del pinchazo-. Pero lo peor es que tengo un escozor extraño en los ojos y que estoy teniendo alucinaciones… .- dirigió la mirada a donde estaba Vincent.

Jacob miró a su padre, mientras cogía un vaso de agua y se lo daba a Cat. Esta lo bebió con avidez.

-Cat… él no es una alucinación….

Ella lo miró asustada.

-¿Qué?

En ese momento, Vincent habló con voz tranquila y resignada.

-No… no lo soy…

Cat se arrastró por la cama hasta quedar pegada a la esquina más alejada de donde estaba él. Sus ojos se pusieron amarillos y su expresión cambio.

Jacob se asustó

- ¡¿Qué demonios…?!.- fue lo único que pudo decir.

Vincent no dijo nada, se limitó a observarla tan fijamente como ella lo miraba a él. Ya habia visto eso antes. Hacía muchos años.

En ese momento Bob entró en la habitación.

- ¡Papa! Gabe me inyectó el suero de Jt… .- le dijo, levantandose corriendo. Se abrazó a él -. Tengo algo en mi cerebro que me impide pensar con claridad.. y dime, por favor, que él no existe…- volvió a señalar a Vincent…

Bob le devolvió el abrazo. Estaba inmensamente feliz de verla viva.

- ¡Catherine! .. no sabes lo que me alegro de que estés viva.., cuando he cogido el telfono y me lo han dicho…..- se volvió hacia Vincent-. Gracias..

- De nada..- dijo. Estaba encantado de haber podido salvarla, de momento.

Se levantó de la silla y se acercó a Cat. Ella intentó huir pero su padre le retuvo. Bob se dio cuenta, al tocarle las manos, de que estaba ardiendo.

Ella miró a Vincent otra vez fijamente, se soltó de su padre con facilidad, lo que preocupo mucho a Bob, y acercando una de sus manos al pecho de Vincent, lo tocó. Acto seguido se desmayó.


Llegó al ático en un abrir y cerrar de ojos. La altura no era un problema.

La casa de los Baker era un dúplex de unos 200 metros cuadrados. El atico tenia una terraza enorme con vista a la zona sur de Manhattan, La recién inaugurada torre de libertad se veía en toda su magnificencia.

Saltó dentro de ella y esquivando el mobiliario de jardín, que la llenaba, se acercó con sigilo a la cristalera. Dos puertas dobles daban acceso al interior. Había una pequeña luz encendida dentro.

Alguien estaba sentado, en un sillón orejero. Solo podía ver sus piernas cruzadas.

Se escoró un poco mas y dirigió su mirada hacia la izquierda.

Un complejo sistema de mantenimiento vital estaba conectado a dos hombres que permanecían postrados en sendas camas. Dos personas se movían a su alrededor. Un hombre y una mujer vestidos con traje de enfermeros y con mascarilla.

Uno de ellos pincho con una jeringuilla a uno de los pacientes y luego fue a una enorme mesa situada justo enfrente de la ventana. Manipulo la muestra y dirigiéndose a la persona que estaba sentada en el sillón, le dio una jeringuilla. Vincent no pudo ver lo que hacia con ella pero se lo imagino.

¿Quiénes eran esas personas que estaban en las camas? Se preguntó. Lo que tenía muy claro era que la persona a la que le habían dado la jeringuilla era Aaron Baker. Justo en ese momento se levantó confirmando sus sospechas. Iba impecablemente vestido con un smoking negro, que se colocó bien, después de levantarse. Se dirigió hacia los enfermeros y los tres charlando animadamente salieron de la estancia.

Vincent aprovechó el momento para entrar. Descorrió con cuidado la puerta de la terraza y se deslizó en el interior. Se acercó despacio a los pacientes.

La luz de dos pequeños fluorescentes los iluminada débilmente.

El paciente de la derecha era un hombre de unos 60 años. Estaba conectado a un máquina de soporte vital. Si se le desenchufaba moriría. Estaba seguro de que era el verdadero Aaron Baker Jr. Se acercó un poco a él. Tenia muy mal aspecto, era apenas algo mas que un cadáver.

A su lado, el otro paciente era un hombre más joven, más incluso que Ángela, por lo que dedujó que podía ser el otro hermano, que según todo el mundo, se habia ido a vivir lejos de la familia. También estaba conectado a la misma máquina… el cuerpo no estaba tan deteriorado como el de su hermano pero aún así su aspecto no era nada bueno.

Iba a observarlos más detenidamente cuando oyó ruidos. Alguien estaba subiendo las escaleras.

Salió de allí. En apenas un parpadeo estaba en la terraza y en dos, la había abandonado.


Ángela había entrado a la embajada envuelta en un abrigo de pieles. No tenía ganas de fiestas, pero hasta que pudiera hablar con las detectives tenía que seguir con su papel.

Aaron le había pedido que la acompañara y eso era lo que tenía que hacer.

Nada más entrar su hermano se despidió de ella y se alejó con un grupo de consejeros del hospital.

Uno de los camareros le acercó un copa de champan. Ella lo cogió. Se dio la vuelta sobre sí misma y echó un vistazo al gran salón donde el embajador holandes había organizado la fiesta.

Se dio cuenta enseguida de que algo extraño pasaba. Un grupo bastante numeroso de mujeres se sonreían unas a otras cuchicheando sin parar.

Se acercó poco a poco a donde estaban sin dejar de mirarlas. Todas lanzaban miradas furtivas hacia la puerta del jardín. Ella hizo lo mismo con la esperanza de descubrir que era lo que causaba tanto alboroto.

Una de las cortinas se movió por una suave brisa entrante y entonces lo vio.

A pesar de que iba vestido completamente distinto a última y única vez que lo que había visto, supo que era él, nunca en su vida podría olvidar esa forma de mirar. Enfundado en unos estrechos pantalones negros y una camisa blanca, Daniel Moore la estaba observando.

Ella cogió aire, ligeramente sofocada. Las piernas le temblaban pero aún así, bajó las escaleras que la llevaban al jardín sin quitar los ojos de él. Era tan hermoso.

Llego a su lado y esperar le dio un sonoro beso en la mejilla, disfrutando del contacto de su piel en los labios y aspirando su maravilloso aroma. ¡Qué tenía ese hombre que la volvía loca!

- Daniel, no pensaba volver a verle, aunque reconozco que lo deseaba…- le susurro en su oído. Lo agarró del brazo y lo llevó al jardín.

Vincent se dejó llevar.

- Voy a serle sincero… he venido exclusivamente a verla a usted.

Ella se paró y lo miró esperanzada y emocionada.

- ¿En serio?...- le preguntó. Un camarero se acercó con dos copas de champan. Ángela dejó la suya y cogió otras dos. Le ofreció una a Vincent. Sonrió abiertamente-. Brindemos por ello…

Él bebió pero, una expresión seria se apoderó de su cara.

- Ángela, me gustaría estar aquí por otras circunstancias pero, no puedo perder tiempo… No me llamo Daniel… y sé que ayer estuvo hablando con dos amigas mías..

las detectives Vargas y Chandler..

Ella lo miró como si no entendiera nada de lo que le estaba contando. Se bebió de un trago el champan y se dio la vuelta con intención de alejarse de él, repitiéndose a si misma que no podía confiar en nadie.

Vincent la cogió del brazo y la llevó detrás de unos setos en forma de cupidos.

- ¡Suélteme quien quiera que sea! .- gritó ella.

- Por favor… solo quiero que nos ayude….- se puso muy serio-. Se lo que hay en el ático de su casa Ángela. Acabo de estar… Y también sé que ha llamado a la detective Vargas… Por favor, no se cierre a mí… Sabemos lo que es su hermano o más bien su padre..

Ella no sabía que decir, pero los ojos de él le decían que confiase… El problema es que llevaba tanto tiempo desconfiando de todo el mundo.

- ¿Qué hacen sus hermanos en ese ático?

Tardó en contestar pero lo hizo.

- Utiliza su sangre como un inhibidor de sus efectos secundarios… fueron diagnosticados demasiado tarde y el hospital no pudo hacer nada por ellos. Pero mi…padre… no quería verlos morir… Su sangre convenientemente tratada le ayuda con su otro tratamiento… Pero, ¿cómo demonios a estado allí?.- le preguntó asombrada-. …¿cómo puede saber todo esto?… Mi casa está llena de personal de seguridad.

Vincent levantó ligeramente la cabeza.

- Yo soy especial… .- fue la respuesta que le dio.

Sus ojos se volvieron de un intenso color ambar. Ella se apartó de él quedando pegada al seto.

- ¿Es como él?.. no puede ser…

- No… No lo soy….

Los ojos de Ángela se llenaron de lágrimas.

- No sabe lo que es vivir en este infierno…. No puedo luchar contra él… es demasiado fuerte..

-¿Le ha pegado?

Ella asintió.

- Pero… dependo de él…-se dio la vuelta-. Aunque sé que esto que voy a decirle le va a repugnar, se lo diré. Dependo de las inyecciones que me suministra... ¿Cree que podía estar así sin ellas? . - le señalo su figura espectacular-. Este cuerpo firme, esta piel… Todo ello es debido a lo que los labotarios del Baker están haciendo…. No me siento capaz de prescindir de ello… Mi vida es mi imagen… El muy hijo de puta, lo hizo muy bien, primero fue un simple pinchazo y luego ya no puedes parar..- su mirada se perdió en otro momento y en otro lugar.

-Ángela… ¿Ha tenido algún efecto no deseado?...- le preguntó Vincent preocupado.

Ella rio.

- ¿La sensación de que te estás volviendo loca?... ¿Qué necesitas sacar energía de tu cuerpo porque si no vas a reventar?- paró un segundo de hablar. Cogió aire y siguió mirándolo fijamente-. Un día mi criada hizo algo que no debía y le di una paliza. Sentí una rabia que jamás había sentido y recordé a mi madre, a ella le pasó lo mismo. Solo que la paliza me la dio a mí…. la razón es lo de menos… Ese día mi madres se dio cuenta de que algo iba mal y a mi me pasó lo mismo.. La diferencia es que yo se a que se debe…. Solo me ayuda el ejercicio físico elevado y la meditación…y por supuesto, la absoluta verdad de mi situación…

-¡Deje esas inyecciones!….- exigió mas que le pidió Vincent.

-No puedo… no puedo renunciar a esto…

El se acercó a ella.

- Ángela en sus ojos hay mucho mas … no le hace falta.. – le cogió de la barbilla y le elevó la cara-. Es hermosa… y sé que es valiente…

Ella lo miró y sin poder evitarlo intentó besarlo. Vincent se apartó ligeramente, pero no quitó la mano de su barbilla.

Sonrió.

- No puede ser…¿verdad?….

Vincent movió la cabeza de un lado a otro, despacio.

- No… mi corazón tiene una única dueña y siempre será así…..- había mucha tristeza en su voz. Levantó vista y observando las nubes de tormenta que se estaba concentrando encima de la ciudad-. Tal vez la haya perdido y no sé como seguiré viviendo sin ella….- volvió a bajar la vista y clavó sus mirada en los oscuros ojos de Ángela-. … pero sé que ella querría que hiciéramos lo posible para que esa gente pague por todo el sufrimiento que ha causado..

- Me da mucha envidia esa mujer… y lo siento mucho, si le ha ocurrido algo….- Vincent sabía que era sincera. Sentía en su corazón que esa mujer acabaría haciendo lo correcto.

- Por favor ayúdenos… hay muchas pruebas circunstanciales pero necesitamos un testimonio… por favor…. - le imploró- . Le puedo asegurar que no le hace falta nada de lo que ellos le puedan dar….

Ella le quitó le mano de su barbilla. Pasó la palma por sus labios, pero no lo besó.

- Si promete estar conmigo… haré lo que haga falta….- Vincent volvió a negar. Ella sonrió y le acaricio el hombro-. No… no le pido eso…solo que este conmigo cuando decida hablar..

El la miró a los ojos aliviado.

- Cuente con ello…


Bob entró como una exhalación en cuidados intensivos. Tess estaba en una de las habitaciones y Jt estaba sentado a su lado.

Tenía una mano y una pierna vendadas. Estaba dormida.

Se acercó a él.

- ¡Jt!… Cat está viva.- le dijo nada más llegar a su altura.

Este se levantó como un resorte de su silla.

- ¿En serio? ¿Como?...

- Luego te lo cuento todo….- dirigió una mirada preocupada a Tess-. ¿Cómo esta ella ahora?

-Bueno, tiene la pierna rota… una mano desgarrada… y una hemorragia interna, pero no temen por su vida...

- Me alegro mucho…..-le agarró de los hombros-. Pero ahora tengo que pedirte una cosa… necesito que vayas a casa y acabes el antídoto… Gabe le inyectó el suero..

Jt se pasó la mano por el pelo.

- Al final, el muy hijo de puta lo hizo… y..¿donde se ha metido?... yo pensaba que estaba con Cat… o que los dos estaban muertos.

- Los que han encontrado a mi hija no saben nada de él….- se dirigió a la salida. No podían perder tiempo -. Tenemos que irnos….

Jt estaba indeciso.

- Pero quiero estar aquí cuando se despierte… su familia tardará en llegar y quiero que alguien este con ella…

-Jt... sé que es duro dejarla, pero ellos pueden tardar mucho en hacerlo y no podemos esperar…Cat está bajo los efectos del suero... Sé que Tess lo entenderá…

En ese momento una pareja de mediana edad,entró en UCI y se dirigió a las enfermeras. JT sabia que eran los padres de Tess.

La miró durante unos segundos.

Quería estar ahí cuando despertara pero Robert tenia razón, tenían que ayudar

Cat, no podía esperar, y además, ahora, echo una mirada la pareja que se estaba acercando, tenia compañía.

-Volveré enseguida…- le dijo al oido por si podia oirla y acto seguido le dio un beso en la frente. Después salió de la habitación, acompañado de Bob, antes de que los padres de Tess lo vieran.


Era la segunda vez en su vida que la impotencia lo invadía. La impotencia de no poder hacer nada. Stuart tenia razón... se habia acostumbrado a que sus poderes le ayudasen y ahora que no valían de nada se sentía un inútil.

Llegó a la casa y entró. La tormenta que amenazaba Nueva York desde hacia horas, se habia desencadenano mientras él, conducía el Mustang hacia allí.

La intensa lluvia lo habia empapado casi por completo en el trayecto desde la calle a la casa. Despues de ver como alguien entraba en el apartamente habia decidido que era mejor no volver por ahora.

Nada mas traspasar la puerta se quitó los zapatos y los dejó en la entrada.

No encendiò la luz, no la necesitaba y aparte, los relámpagos iluminaban las habitaciones cada pocos minutos.

Lo primer que vio fue la cuna que ella habia traido de los tuneles. Se acercó a ella y tocó los barrotes con delicadeza. No podía creer que Gabe se hubiera salido con la suya.

Observó los libros que habia dejado sobre el piano. Los libros de Rebecca.

Se dio la vuelta. Necesitaba una toalla.

Subió a la habitación, sabia que Cat habia estado trayendo toallas, sabanas y otras cosas y dejándolas en el armario del dormitorio.

Subió despacio las escaleras de piedra. Veía a Cat el día que fueron a investigar después de haber tenido su primera cita para cenar, con aquel vestido negro con ese escote tan maravillo, emocionada por el descubrimiento de aquel lugar. Estaba tan maravillosa. Sonrió recordando lo que había pasado a continuación….

Llegó al pasillo en el momento que un trueno estallaba justo encima de la cuidad. Oyo como el agua que caia golpeaba insistentemente en el tejado nuevo. Se armó de valor y entró en el dormitorio.

Una mezcla de sorpresa y tremenda tristeza lo invadió. Cat habia llenado todo de velas blancas. La cama con su maravilloso dosel de madera estaba preparada para ellos. Se acercó y acaricio la colcha blanca. Cogio uno de los dos cojines rojos que habia colocada ella, encima de la almohada y lo abrazó.

Siguió andando hacia el baño, anexo al dormitorio.

A la luz de lo relámpagos que entraban por la claraboya del techo, vio que su mujer lo había llenado de mas velas blancas.

Lo observó durante unos instantes.

La ducha cerrada con una mampara de tonos morados. Los dos lavabos con dos espejos, uno para cada uno. Tenían el nombre de ellos biselado en la parte de arriba… sonrió ante el detalle… Le había dicho que tenía una sorpresa para él y ahí estaba..

Volvió a dejar el cojin en la cama y se acercó al lavado de Cat. Tocó la loza y se miró a su espejo… no pudo evitar pensar que, ella, jamás se volvería a mirar en él…

Un dolor punzante le atravesó las entrañas… cerró los ojos.. No podía soportarlo más… Salió de la habitación corriendo y bajó las escaleras de dos en dos, Atravesó la puerta y salió al jardín, donde cayó de rodillas destrozado.

Las lágrimas cayeron por sus mejillas mezclándose con la lluvia que arreciaba en ese momento. Se cubrió la cara con las manos y grito el nombre de su mujer.


Catherine se despertó del desmayo y encontró que estaba sola en la habitación. Se levantó rápidamente de la cama recordando lo que había pasado antes. Lo que había visto, lo que había tocado.

Su padre había hablado con él y él había respondido.

Un profundo mareo la recorrió y la obligo al sentarse en la cama. Respiró profundamente unas cuantas veces. Vio un vaso de agua en la mesa mas cercana y fue a cogerlo. Se dio cuenta de que las manos le temblaban, aun así hizo un esfuerzo y lo cogió. Bebió el contenido disfrutando del frescor del en su seca garganta. Volvió a dejar el vaso.

Se abrazó a si misma intentando controlar los temblores y se dio cuenta de que llevaba puesta otra ropa. Se le representó la imagen de Gabe rompiéndole el jersey con el cuchillo y cómo después le clavaba la jeringuilla con el suero, que había robado, del almacén de pruebas de la policía. Luego creía recordar que le había dado un bofetón y nada mas… no sabía como había llegado allí…

Se volvió a tumbar en la cama. Los ojos le quemaban enormente… Esa inquietud que notaba en todo su cuerpo tenía que ser debida a que cuerpo estaba cambiando.

Notaba una sensibilidad especial en su oído y en sus ojos. Veía todo con una nitidez extraordinaria y podía oir cosas, conversaciones y sonidos, que sabía que estaban lejos. Los oía con toda claridad.

Oyó la voz profunda de un hombre decir que Bob tenía que llegar lo antes posible…. y como una voz más joven, que reconoció como la de Jacob, le decía que mientras tanto podía hablar con ella y explicarle su historia. Le decía que seguro que la entendería.

Catherine, de dio cuanta al oírlos que sí que quería oír era historia. Era el padre de Jacob, se llamaba Vincent y era.. una… intentó buscar una palabra para definirlo pero solo le salía una: " ¡Bestia!"… ¡Como podía ser posible! Su prima se había enamorado de él y habían tenido un hijo….No pudo evitar sonreír… y ella que pensaba que lo suyo era complicado… comparada con esto, casi parecia un cuento de hadas…

En ese momento, una voz más lejana se coló en su mente. La voz de su Bob. A los pocos minutos entró seguido de Jacob y de su increíble padre.

Antes de que pudieran decir nada, fue ella, sentandose, la que habló. Tenía muchas preguntas.

- ¿Me podéis contar como he llegado hasta aquí?…

Su padre se sentó en la cama a su lado.

- Cat… la fábrica anexa al laboratorio ha saltado por los aires... y la fábrica del Meatpacking también...

- ¿Qué?

Bob asintió.

- El laboratorio ha desaparecido y los túneles también… Vincent.. - lo miró-. te ha salvado la vida, sacándote de ese infierno antes de que todo se hundiese…

Ella miró al aludido. Lo miró fijamente a los ojos. Eran azules… preciosos y enseguida quedo cautivada por lo que vio en ellos. No sabía si eso era un sexto sentido que ahora se despertaba motivado por el suero.., o si en verdad, esos ojos tenían ese poder por si solos, pero lo cierto era, que supo a ciencia cierta, que era alguien bueno, compasivo y dedicado por entero a los demás… Algo que era en esencia, lo más lejano de su apariencia exterior. Sonrió.

- Gracias… y perdona por mi comportamiento anterior.

El se limitó a asentir con la cabeza.

Cat se volvió a su padre.

- Ahora entiendo porque no podías decirme ciertas cosas…

- Era muy complicado….- cogió aire-. pero tengo que contarte ahora otras... Esto que tengo aquí… .- llevaba una pequeña caja-. es el antídoto.. Jt acaba de hacerlo….- paró de hablar. Había que decirle lo de Tess-. Cat.. Tess tuvo una premonición y supo que Gabe te había llevado allí… La explosión la alcanzó… Está en el hospital.. La han operado. No temen por su vida, pero tiene heridas graves, de Gabe no se sabe nada.. Vincent, tu marido, ha recorrido todo el lugar una vez que los bomberos se fueron y no ha encontrado ningún resto de él…

Cat sufrió otro mareo y tuvo que tumbarse de nuevo.

- Esto es horrible… ¡Tess!… ¡pobre Tess!… y ¡Vincent!… debe de pensar que estoy muerta..

Bob asintió.

- Si… así es... Además hemos intentado localizarlo pero es imposible… no coge el teléfono…:- no quiso decirle donde había ido. Jt se lo había contado todo mientras terminada de preparar el antídoto. No era el momento..-. Ahora Catherine…..- abrió la caja, cogiendo el frasco y la jeringuilla.. -. Vamos a acabar con lo que te hizo Gabe.

En ese momento, un solo pensamiento ocupó su mente. Vincent desesperado pensando que habia muerto. Un dolor inimaginable la recorrió por dentro y una necesidad devastadora de estar con él siguió a ese dolor. Tenia que ir a buscarlo, decirle que estaba viva y que ya no tenia que sufrir mas… La necesitaba y se dio cuanta de que ella lo necesitaba mas que nada en el mundo.. Ademas.. ¿y si él quería que ella fuese así…? ¿Qué fuesen iguales?

Su padre iba a llenar la jeringuilla cuando ella le paró la mano.

Bob se quedó helado al notar la fuerza que ella estaba ejerciendo.

- No.. papa… no… no quiero que me des el antídoto ahora.. tengo que ver a Vincent antes… Tenemos que hablarlo…

- ¿Cómo que tenéis que hablarlo? Cat, no hay nada de que hablar…

Ella se puso de pie y sus ojos cambiaron de color, hacia un amarillo pálido. Bob se echó hacia atrás. Cogió de sus manos, la jeringuilla y el antídoto y lo volvió a guardar.

- No sabes dónde está...- le dijo su padre visiblemente molesto.

Justo entonces, aunque ninguno de los presentes pudo oir nada, el oido de Cat, si pudo. Alguien había gritado su nombre con una voz desgarrada por el dolor.

Ella sonrió.

Se volvió hacia la puerta.

- No te preocupes papa… Él me está llamando, lo acabo de oír, y sí… sé donde está.

Cogió la caja con el antidoto y salió de la habitación. Todos fueron detrás de ella, aunque sabían que no podrían pararla.


Dana estaba mareada. Lo entendía como un efecto secundario de las inyecciones a las que se habia sometido.

El efecto había sido casi inmediato. Sus piernas y su abdomen habian perdido un 25 % de grasa acumulada y su rostro era el una mujer 10 años mas joven. Hasta la zona de los ojos parecía otra. Había estado todo la tarde mirándose al espejo y dándose cuenta de lo peligroso que era eso.

Ahora entendía que tuviera tan buena clientela. Lo que hacían era milagroso. Solo tenía un pequeño problema y era que necesitaban la genética de unas bestias y un montón de inocentes que sacrificar, para hacer los test y conseguir material genético con el trabajar.

Lo que demostraba que eran una panda de degenerados malnacidos que desde luego merecían todo aquello que les pudiera pasar.

Dana no pudo evitar pensar en lo que le habrían hecho a su hijo, cuando dijeron que lo estaban ayudando y en lo que le habian hecho a Sam y todo, para que mujeres mayores, que no admitían que la edad no perdona, pudieran pasearse por el mundo, sin dejar de resultar patéticas.

Escupió a la imagen del espejo.

Pero no podía olvidar que no solo hacían eso, también curaban a la gente de enfermedades incurables.. Pero luego los efectos secundario los mataban… y ahora habia averiguado algo tan sorprendente, que sabía, que si caía en malas manos podía acabar con la humanidad tal y como la conocemos.. Desde luego por un secreto así se podía matar o incluso cosas peores.

De todos modos, la decisión estaba tomada desde hacia mucho tiempo. Ya no habia marcha atrás.

Se puso otra vez el mono negro y cogió lo que tenia que llevarse. Lo metió todo en una mochila pequeña y se la puso a la espalda. Sus días como Janice Cameron habian terminado. Cogio las dos inyecciones que habia preparado y la metió en el bolsillo lateral de la mochila. La pistola en la parte un bolsillo escondido en la parte trasera del mono y echando un ultimo vistazo a la habitación, salió comprobando que nadie la veía.

Lo primero era acabar con los objetivos. El primero fue fácil sabia, que todas las noches después de cenar subía a la ultima planta por las escaleras, una forma de hacer algo de ejercicio, Allí, en el cuerpo central del hospital estaba su apartamento a cargo del Consorcio, como todos lo demás.

Lo abordó en el segundo piso.

Era su psicólogo, el doctor Schneider, que lo que de verdad hacia, era valorar a los pacientes. Los que merecían ser sacrificados y los que no.

Seleccionaba mercancía y él mismo les hacia los primeros test, recociengo la saliva de los vasos de agua, que con gusto, les daba para calmar sus secas gargantas, cuando hablaban con él. Luego en su calidad de psiquiatra les recetaba la medicación adecuada para cada uno.

Aunque no parecía gran cosa, debía ser uno de los hombres con más poder dentro de la organización. Si hubiera tenido más tiempo, le habría gustado leer las notas que había tomado sobre ella.

- Ten por seguro que te lo mereces - le dijo al oído mientras le inyectaba todo el contenido de la jeringuilla.

Vio como se caia al suelo asombrado y como dejaba de respirar.

Volvio a meter las jeringuilla en el bolsillo de su mochila y salió del hueco de las escaleras. Tenia que ir a por el director y coger una cosa de sus archivos.

Volvió a subir las escaleras, todas la escaleras y llegó a la planta superior. El apartamento del que hacia las veces de director era el mas grande de todos según habia podido comprobar con antelación. Desde el jardín se podía ver claramente, porque disponía de un magnifico blancón, justo en el centro exacto del edificio.

Dana lo llevaba vigilando varios días y sabia que a esas horas se había retirado ya, a su dormir. Era un hombre que madrugaba mucho.

La puerta no era excesivamente complicada de abrir, y ella, se había procurado un buen juego de ganzuas que guardaba en su mochila. Todavia no habia llegado las cerrduras biométricas a esta zona… ¡menos mal!

Abrió con cuidado la puerta que daba acceso al pasillo.

Cuando estaba a punto de ponerse con la puerta del apartamento, oyo voces dentro. Se paró en seco, con eso no contaba. Pego el oido a la puerta, observando a la vez el pasillo y escuchó.

Dos hombres hablaban de tomar unas copas en el salón. Reconocio de inmediato la voz del director, pero no la otra. De todos modos la conversación derivo en detalles que dejaba bien a las claras que relacion mantenian los dos.

Se apoyó en la pared. No iban a salir de ahí en toda la noche.

Estuvo pensando durante unos minutos. Matar a un loco peligroso como Rosenthal era una cosa, pero no se creía capaz de asumir los daños colaterales, que suponía matar a la compañía.

Habría que intentarlo en otro momento. Tendrían que entenderlo.

Encogiéndose de hombros salió del pasillo hacia la escalera. Debia pasar por el despacho para hacerse con algo…


La acompañaron hasta la puerta que daba acceso a su casa. Allí, les habia pedido que la dejaran sola y a su padre, que por favor, no utilizara esa salida hasta que ella lo llámese. Él no estaba nada convencido y le pidió, casi le suplicó que no cometiera una locura… ella simplemente le dijo que no se preocupara que lo que tuviera que ocurrir, ocurriera.

Salió del sótano y volvió a colocar el tapiz en su sitio. Dejó la caja con el antídoto en uno de los peldaños de la escalera de piedra. Lo hizo con mucho cuidado… todavía notaba como sus manos temblaban y su cabeza, de repente, empezaba a dar vueltas. Un trueno retumbó con toda la potencia de la tormenta que caía en ese momento en NY.

Cerró los ojos. Otro sonido mas profundo, mas intenso, cargado de sensualidad entró dentro de su mente…bummm… bummm, bummm. Sonrió extasiada.. ¿podía ser? Si tenia que ser… el corazón de Vincent… se dió al vuelta y salió al porche.

Se agarró a una los pilares de madera cuando, al notar el aire en su cara otro mareo la recorrió.

Lo vio enseguida… de espalda a ella. Estaba de rodillas en el suelo, con la cara entre las manos…su camisa blanca y sus pantalones negros estaban empadados, ceñidos a su cuerpo. Supo que estaba llorando.. llorando por ella.

De repente, vio como levantaba la cabeza y se alzaba. Se dio la vuelta y sus ojos se encontraron. Oyó como cogía aire y lo volvia a soltar.

Ella no puedo contenerse más y fue hacia él, y él, salió a su encuentro.

A mitad de camino se abrazaron. Tan fuerte que casi les faltaba la respiración… pero les daba igual estaban juntos otra vez.

Nada mas tocarla, Vincent notó el subidón de energía que le recorría cada vez que tenia cerca a Tori… pero esta vez multiplicado por 100… sus ojos se volvieron amarillos y vio asombrado como los de Cat también.

Ella sintió el mismo estallido de poder, de necesidad y de deseo que sentía Vincent. Lo saboreo con deleite… ahora lo entendía todo.

Vincent le agarró firmemente el rostro. Su voz destilaba desesperación cuando habló:

- ¡¿Que te ha hecho ese mal nacido?! ¡Te juro que lo mataré!- grito al viento y a la tormenta, mientras la apretaba contra su pecho...

Ella le acarició la espalda intentado calmarlo.

- No.. Vincent… ahora no pienses en él.. soy yo.. estoy aquí viva, contigo y soy como tú…siento lo que tú sientes… quiero lo mismo que tu quieres y te deseo como nunca te he deseado…y sé que a tí te pasa lo mismo….

-Pero yo no quiero que tú…

Cat le puso un dedo en la boca.

-Luego lo discutiremos… ahora no… ahora no quiero pensar.

Lo agarró con fuerza de la nuca y lo atrajo hacia ella.

Vincent, a pesar de que el deseo, amenazaba con devorarlo, se resistió…pero ella siguió intentándolo… se puso de puntillas y lo miró como nunca antes lo había mirado… y él se rindió…

Eran dos animales dispuestos a devorarse el uno a otro.

Agachó la cabeza y la besó, abriendo la boca para ella. La lengua de Cat entró con fuerza dentro de su boca jugando con la calida lengua de él.

La lluvia caía con fuerza sobre ellos, pero no les importaba. Cat lo agradecia porque le ayudaba a calmar la fiebre que recorría todo su cuerpo.

Mientras seguía besando a Vincent, cogió los bajos del jersey que le habia dado en los tuneles, se apartó de él ligeramente y se lo sacó por la cabeza.

Vincent la abrazó acariciando su suave espalda. Con sumo cuidado le desabrocho el cierre del sujetador. Este cayó a sus pies.

Enfebrecido, y deseoso de sentir la piel de Cat en todo su cuerpo se empezó a desabrochar los botones de su camisa blanca. Ella le ayudo a bajarla por sus hombros.

El contacto de su piel era algo asombroso. Podia sentir cada poro, cada pequeña imperfección, podía sentir la suavidad de su delicado vello. Las sensaciones eran tan intensas cuando recorría con sus manos el pecho de su chico que un mareo la invadió.

Vincent la agarró y ambos cayeron de rodillas. Ella se tumbó de espaldas al suelo. La lluvia seguía cayendo encima de ella, pero no le importo. El césped que recién empezada a salir, estaba húmedo, pero no le importó.

Mientras Vincent, de rodillas delante de ella, la miraba, se fue soltando el cinturón de su pantalón y el botón. El empezó a hacer lo mismo. Se los bajaron, sin dejar de mirarse y arrastraron al sacarlos su ropa interior.

Cat sonrió al ver a su chico completamente desnudo delante de ella. Se incorporó y quedó de rodillas, a escasos centímetros de él. El agua seguía cayendo mojando sus cuerpos.

Cogió su mano y fue metiendo cada uno de sus dedos en su boca saboreándolos con deleite. Cogió la otra y la colocó en uno de sus pechos. Otra sensación embriagadora.

El cerró los ojos. Sintiendo la boca de Cat y el ardor que destilaba la piel de

su pecho. Ella empujó la mano para que apretara con mas fuerza. Él lo hizo, haciendo escapar un suspiro de la boca de Cat, que soltó su dedo. Llevó esa mano a su otro pecho. El volvió a apretar con dureza mientras ella volvia a gemir.

La sensación de abandono de Cat al placer hizo que su propio deseo aumentara mas.. Pellizco ambos pezones y después agarrándola de la cintura, agachó la cabeza para meterleros en su boca. Uno detrás de otro fue torturándolos, chupándolo, mordiéndolos acariendienlos con su lengua. Ella echó la cabeza hacia atrás gimiendo sin parar.

Una de las enormes manos, bajo por su cintura, por su vientre y fue a parar entre sus pierna. Ella las abrió ligeramente. Vincent adentró su dedo en su húmedo interior, mientras con la maestría que le caracterizaba, acariaba otro punto un poco mas arriba.

Cat llegó al orgasmo sin apenas darse cuenta. Fue brutal e indescriptible, su cuerpo se estremeció hasta la extenuación pero cuando terminó, enseguida supo que quería mas.

Se incorporó cuando la mano de Vincnet dejó de "torturarla" y lo volvió a besar mientras deslizaba sus propias manos hacia las nalgas de él. La suavidad de su piel era tal, que deseo estar tocándolo toda su vida. El hizo lo mismo con las de ella.

- Es increíble lo que siento…jamás pensé que se pudiera llegar a este nivel.. .- le dijo extasiada.

-Shhh….-. la mando callar-. Disfrútalo pequeña…. Disfrútalo.

Siguieron besándose largo rato, mientras disfrutaban de sus caricias.

La tormenta encima de ellos seguía sembrando el cielo de Manhattan de rayos mientras los truenos, cada vez más seguidos, hacia que no oyeran nada mas, aparte, de sus respiraciones entrecortadas.

Cat agachó la cabeza y cogió uno de los pezones de Vincent con sus dientes. Lo mordió y lamio, y luego, pasó su lengua por su pecho dirigiéndose hacia el otro. Cuando llegó hizo lo mismo, haciendo que Vincent echara su cabeza hacia atrás y que gimiera de placer.

De repente, otro mareo le sobrevino. Sus ojos se volvieron amarillos por un momento y tuvo que dejarse caer en el césped.

-¡Cat! .- Vincent preocupado se tumbo a su lado.- ¿Estás bien? Deberíamos ir dentro… parar de…

Ella se giró para mirarlo a los ojos.

- ¡ No! No he estado mejor en toda mi vida.. .- sus ojos seguían siendo amarillos cuando volvió a besarlo.

Se tumbó encima de él. Los dos cuerpos unidos sin un milímetro de separación. Rodaron por el césped, mojándose más todavía, sin darse cuenta de ello. El deseo que sentían el uno por el otro era demasiado intenso para preocuparse de nada mas. Labios contra labios, pechos contra pecho y vientres contra vientres.

Cada centímetro de la piel de Cat que Vincent recorría con sus increíbles manos le arrancaba suspiros, y a él le pasaba lo mismo.

Cat bajó la mano hacia aquello que tanto anhelaba tener dentro de ella y lo acaricio con suavidad, disfrutando de cada pliegue, de su especial textura…movimientos ascendentes y descendentes fueron sucediéndose intercalados por suaves caricias en su zona mas delicada.. Se agacho y rozó con sus labios y su lengua esa parte... Vincent, absolutamente fuera de sí, se tumbó de espaldas y dejó que siguiera, mientras la miraba. Intentó contener el orgasmo pero este llegó sin que pudiera evitarlo con una fuerza arrolladora.

La apartó cuando ya no pudo soportarlo más y volvieron a rodar por el césped, hasta que él quedo encima de ella. Se miraron a los ojos como si nunca se hubiesen visto. Volvieron a besarse sin parar. Sabían que no podían controlarse y que no habían tenido suficiente por ahora. Vincent la agarró de la nuca y la acercó mas él. Era imposible que sus besos fueran más profundos pero aun así no estaban satisfechos.

El empezó a besar su cuello mientas Cat se dejaba caer nuevamente y echaba los brazos por encima de su cabeza. Vio como el acariciaba el interior de sus brazos y como continuaba descendiendo. Besó y lamió sus pechos y siguió descendiendo hacia su vientre plano y terso. Lo lamio con delicadeza y sonriendo siguió bajando. Acarició despacio sus piernas mientras su boca iba llegando a la delicada zona entre ellas. Ella arqueó la espalda en cuando notó su contacto. Vincent la agarró con fuerza de sus nalgas y la apretó a su boca todo lo que pudo. La lengua de él sabía donde tenía que tocar y con qué intensidad hacerlo para volverla loca, y desde luego, lo estaba consiguiendo.

Vincent era un maestro en estas artes, pero en ese momento, estaba llegando a otro nivel. Cada roce suponia un millon se sensaciones recorriendola de arriba a abajo. Cuando los orgasmo se fueron sucediendo, no pudo evitar que un gemido incontrolado y casi un grito escaparan de su garganta, mezclándose con los truenos de la tormenta.

Sin darle tiempo a que pudiera descansar le dio vuelta. Cat clavó las manos en el césped, arrancando pequeños trozos de hierba. Le abrió las piernas y la penetró desde detrás con fuerza. Ella lo recibió extasiada, el placer podía con todo, y se entregaron a él sin dudar.

El agua de la tormenta resbalaba por la espalda de Cat mientras, que Vincent no dejaba de acariciarla. Los movimientos de ambos perfectamente sincronizados los llevaron mas allá de todo cuanto habían experimentado anteriormente. Vincent levantó la cabeza sintiendo como el agua de la lluvia resbalaba por su rostro. Agarró con fuerza las caderas de Cat, alejándola y atrayéndola hasta que ella empezó a gemir víctima del orgasmo más salvaje de toda su vida. ´

Él aceleró sus movimientos sintiendo las convulsiones de Cat en todo su ser. Cuando vio que ella habia terminado salio de su humedo interior y le dio la vuelta... necesitaba mirarla a los ojos, necesitaba besarla.

Se tumbó encima de ella, apoyando en sus fuertes brazos en el suelo en e suelo, mientras la volvía a penetrar. Fue a buscar su boca y la encontró dispuesta para él. Siguieron moviendose al unisono mientras se besaban y Cat ni paraba de acariciarlo.

Cuando ya no pudo aguantar mas se dejo llevar y entonces, el orgasmo lo recorrió desde lo más profundo de su ser, hasta salir por su garganta. Estuvo moviendose hasta que vio como Cat volvía a gritar, entonces salió de su interior y se dejo caer su lado lado.

Dejaron que el agua de la lluvia fuera poco a poco calmando su ardor y permitiendo que volvieran a tomar el control de sus emociones.

Se miraron a los ojos y se cogieron de las manos. Los dos sabian que no hacia falta decir nada. Sus cuerpos y sus almas ya habian hablado.

Vincent fue el primero en ponerse de pie. Por primera vez desde que habia salido de la casa se daba cuenta de que le molestaba la lluvia. Se volvio hacia Cat y la vio mirandolo.

- Tenemos que entrar entro...- le dijo dandole la mano para ayudarla a levantarse. Cat intento hacerlo pero ni pudo. Un nuevo mareo mucho mas intenso que los anteriores la hizo volver a tumbarse.

Su marido la cogio en brazos y entraron en la casa. La subio a la habitacion y dirctamente se metieron en la ducha.

En ese momento se dieron cuenta de que iban llenos de barro. La apoyó en la pared por miedo a que se cayera y abrió el grifo. Del rociador empezó a salir agua templada. Se colocaron los dos debajo, abrazados fuertemente. Se volvieron a besar y asi permanecieron unos momentos que les parecieron maravillosos.

Estando alli los dos tan juntos, despues de hacer lo de acababan de hacer y sabiendo que era casi un milagro, se dieron cuenta de que lo sentían el uno por el otro no era un amor como el de los demás y jamás lo seria... y que, nada ni nadie podría nunca separarles...ni la muerte.

Salieron de allí y colocándose los albornoces blancos que Cat habia llevado, se dirigieron a la cama. Cat se tumbó y descansó su cabeza en la almohada mientras veía como Vincent, encendía un par de velas en cada mesilla. Lo relámpagos iluminaban la estancia de tanto en tanto.

La vista le jugaba malas pasadas y de vez en cuando notaba como todo se volvia borroso y los ojos empezaban a escocerle.

En ese momento las luces que iba encendiendo Vincent, parecía, que una gasa fina las cubriese, lanzado destellos en todas las direcciones.

Cuando terminó, Vincent se tumbó a su lado. Le acarició la cara y estiró su largo pelo sobre la blanca almohada. Ella solo podía mirarlo admirada.

- ¿Cómo has llegado hasta aquí?.. Todavía no me puedo creer que estés a mi lado… Hace apenas una hora creía que mi mundo se había acabado. No he sentido tanta impotencia en mi vida…- le dijo él atrayéndola y besándola suavemente en los labios.

Ella sonrió. Levantó su mano y le acarició la barba y el bigote.

- Es una larga historia… estaba en las cámara de Rebecca cuando todo estalló… y unos amigos de mi padre vinieron a rescatarme…..- su expresión cambio-. No sé que ha sido de Gabe… él me cogió desprevenida en casa de mis padres y me llevó hasta allí…..- se abrazó a él desesperada-. … quería que fuera como él, que estuviera con él… Al inyectarme el suero podía hacer que le obedeciera, si todo aquello no hubiera explotado...

Vincent la apretó fuerte contra su pecho y le besó en el pelo.

- Jamás hubiera pasado ..- le levantó la cara para que lo mirara.- sabes que estamos destinados a estar el uno junto al otro, en esta vida y en todas las vidas que hemos vivido y viviremos…. Nunca habrías sido suya.

Ella agachó la cabeza y la volvió a apoyar en su pecho.

- Te quiero tanto.. .- le dijo.

- Y yo a ti….- cambio de tema-. … y ahora tenemos que ir a ver a Jt para que termine al antídoto cuanto antes…

Cat le interrumpió.

- Ya lo ha hecho… Mi padre lo trajo y me lo iba a inyectar, pero lo dije que tenia que hablarlo antes contigo..

Vincent se incorporó.

- Lo has traído… ¿Dónde está? .- le preguntó ansioso.

- En un peldaño de la escalera, una caja negra…. Pero antes tenemos que hablar…

-No tenemos nada de que hablar.- se levantó rápidamente y salió de la habitación.

Cat se tumbó en el cama y cerró los ojos recordando lo que acababan de vivir y deseando que volviera a pasar, una y mil veces.

Vincent volvió a entrar en pocos segundos. Se sentó en la cama y abrió la caja.

Cat se puso de rodillas a su lado cogiéndole las manos. Sus ojos se pusieron amarillos durante unas decimas de segundo.

- No tengo por qué hacerlo… Vincent… No había sentido nunca algo asi.. Envidio tanto a Tori en este momento, ella tuvo esto todas las veces que estuvo contigo. Esa sensación de no querer parar, de poder estar continuamente sintiendo este deseo inagotable por ti…

Cogió su rostro entre las manos. Siguio hablando mientras le llenaba de besos.

-Vincent, podemos tener esto todos los días, podemos ser iguales. Ahora entiendo perfectamente lo que eres… solo tienes que pedírmelo y romperé ese frasco… Podremos salvarnos el uno al otro…

Su marido la apartó ligeramente.

- Cat… no es tan sencillo. Yo no quiero que tú seas así… y no tengas envidia de Tori… lo que tuve con ella no se parece en nada a lo que acabamos de hacer. Yo nunca estuve enamorado de ella, te lo he dicho muchas veces…

- Pero lo que he sentido hoy ha sido excepcional… todo ha sido increíble...

Vincent se pasó la lengua por los labios, tenía que conseguir que lo entendiese.

- Han sido increíbles porque somos nosotros.. .- sonrio-. No hemos hecho nada que no hayamos hecho antes Cat, puede que haya sido un poco mas "salvaje," pero ten en cuenta que tú estás bajo los efectos de algo muy potente y yo… yo te había perdido, pero Catherine, hacer el amor contigo siempre ha sido maravilloso.. y siempre lo será… .- le acarició el pelo-. Nuestro destino es que tú seas lo que siempre has sido, la maravillosa mujer de la que me enamoré. La única que me entiende, me comprende y que sacrificó su vida "normal" para estar conmigo…

No quiero a nadie como yo, no lo necesito… solo te necesito a tí…Tú me complementas, le das sentido a lo que soy y sacas siempre lo mejor de mí mismo…"

- Pero…- ella se resistía. O más bien la bestia que estaban naciendo dentro de ella, se resistía.

- No hay peros Cat…Dentro de poco los efectos de verdad, empezaran a manifestarse y no tendrán nada que ver con el sexo…Entonces seguro que no querrías ser como yo .- le dijo él muy serio, empezando a preparar la inyección.-.. Doc esta buscando una cura para mi… podemos dejar esta vida de locos… Aunque cada vez tengo mas dudas de que eso sea posible… Algo me dice que mi destino ha sido siempre convertirme en lo que soy y lo que el futuro me depare depende de ello…

Cat le cogió la mano.

- Siempre estaré contigo…- habia sinceridad y un punto de tristeza en su voz.

En ese momento otro mareo la recorrió. Cada vez eran mas intensos. Su respiración se hizo mas dificultosa y Vincent pudo ver como las venas de su cuello se hinchaban. La tumbó en la cama rápidamente, rellenó la jeringuilla y le clavó el antídoto en el brazo sin dar tiempo a nada mas.

Cat cerró los ojos al notar el pinchazo. Unas pocas lágrimas escaparon de ellos.

Vincent dejo la jeringuilla en la mesilla, observó como poco a poco su respiración era mas acompasada, las venas del cuello volvieron a la normalidad y la expresión de tristeza de su rostro desaparecio. Estaba quedándose dormida.

Se tumbó su lado y la abrazó, hundiendo su cabeza en el hueco de su cuello. Se quedó dormido enseguida, mientras fuera, la tormenta todavía azotaba Nueva York.


Evan volvió a entrar en la sala. Esta vez Kevin que no estaba entreteniendo enfermeras iba detrás de él. La enfermera que salía y la que entraba estaban dormidas con un potente sedante, escondidas y atadas en el cuarto de las limpiadoras de la planta de abajo.

Entraron en la sala en el momento en que un potente trueno se oyó. La tormenta había empezado.

Todos los pacientes dormían, como todas las noches. Se fijó en que hoy había tres camas libres… no habian sobrevivido a los experimentos.

Dejó de pensar y se dirigió hacia la cama de Heather. Estaba dormida y esta vez la habían atado. La miró y se dio cuenta de que habia llorado. La lágrimas todavía no se habían secado de sus mejillas.

- Heather! Tienes que despertar querida… .- le dijo despacio al oído.

Sacó la inyección de su bolsillo. Quitó el tape de la aguja y le pinchó en el hombro. Kevin esperó a su lado. Cada uno de ellos llevaba una mochila a la espalda con todo lo que habían podido sacar. Hablaron de ir a la policía pero había demasiadas cosas que ocultar… tendrían que intentar otra cosa para acabar con ellos.

Kevin había podido contactar con Mark, un poco después de medio día y les informó de sus planes. Su primo dijo que tan pronto como pisaran el exterior llamasen a Stuart, el acudiría a buscarlos.

Heather se despertó de golpe

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué ocurre!?... no me hagan más daño por favor.- suplicó sin saber muy bien donde estaba. Cuando se centró vio a su ángel -. Eres tú…

- Necesito que confíes en mi….- tiró de la capucha del chándal para que le cubriera mas-. Sé que es complicado pero si haces lo que te digo todo saldrá bien.

Kevin le quitó las ligaduras de las tobillos y de las muñecas. Se fijo que ya se le habían formado las primeras quemadoras

- Ya lo han hecho.. me han…. No sé lo que me han hecho, pero ya está….

Evan se quedó parado y dirigió la mirada a Kevin. ¡Mierda! Habían llegado tarde…

-No te preocupes Heather… lo arreglaremos… .- le dijo para tranquilizarla.

Ella asintió esperanzada. Era lo único que tenia, lo único que le quedaba.

Entonces se dio cuenta de que había alguien mas..

- ¿Quién es el? Le preguntó dirigiéndose a Kevin.

-Otro amigo.. .- le dijo sonriendo.

La ayudaron a levantarse.

No habia ninguna ropa cerca que ponerle y desde luego no podían perder tiempo en buscarla.

Se levantó de la cama y durante unos segundos perdió el equilibrio. Evan la agarró de la cintura con firmeza.

Salieron de las cortinas que delimitaban la cama de Heather y se dirigieron habia la puerta. Tendrían que bajar hasta los sótanos y salir por la salida de mercancías. Era el único punto donde no habría demasiada vigilancia.

Salvo una estrecha carretera, justo para que pasase un camión, solo había un terraplén que daba al East River.

Cuando pasaron por la cama de Lynn, vieron que estaba despierta. Evan le hizo un gesto a Kevin.

-Ayúdala a salir, nos la llevamos…

Heather miró la cabeza tapada de su angel y sonrio entre alivada y sorprendida..

-¿Y todos los demás?

- No podemos hacer nada por ellos… por ahora..

Kevin lo miró intrigado mientras iba hacia la otra chica y le quitaba las ataduras de mano y de piernas.

Evan sonrió y le dio una explicación.

- Ella es una de las pocas que ha sobrevivió.

Kevin asintió, entendiendo, pero ella se resistía a irse.

-No..no… no podeis llevarme.. .- dijo ella agarrando las sabanas y pegándose al colchon..

- ¿Por que tú no estas sedada?.- le preguntó Kevin extrañado, mientras la soltaba.

-Porque ya no me afectan y por que hace mucho que perdi toda esperanza.. .- le dijo mirandolo a los ojos. Kevin vio un destello amarillo en ellos-. Me he convertido en un monstruo y ¿quien puede querer a un monstruo.?

Evan se acercó a la cama

-Nosotros….- se apartó la capucha ligeramente y Lynn vio el mismo destello en los ojos de él-. nosotros te queremos…

Ella, asombrada, cuando vio que Kevin ya la había soltado se levanto y asintió.

- De acuerdo vámonos….- le dijo.

Salieron al pasillo los cuatro y empezaron a bajar escaleras.


Battery Park estaba muy tranquilo esa noche. Stuart fue al encuentro de la persona enfundado en un chubasquero, aguantaba el chaparrón mirando la estatua de la Libertad.

- Deberías haberme llamado hace dos días….- le dijo nada más llegar.

- Daba igual… hasta hoy no habría podido salir de allí…

- ¿Qué ocurre? .- le preguntó sin más preámbulos.

- Han decidió ir a por Catherine… es mas creo, que ya han estado en su casa… y también por su marido pero, con intereses distintos, y Morgan ha dicho que te tiene muchas ganas….

Stuart fijó su vista en el suelo.

- No más que yo a él…. Con respecto a Vincent, no creo que puedan con él….- levantó la vista y miró al cielo, las nubes eran cada vez más compactas-… Cat no estaba allí… Gabe la secuestró la noche pasada y la tenía retenida en los sótanos del laboratorio, donde ellos tuvieron a Rebecca retenida tanto tiempo….- le explicó.

- ¿Ha muerto?...- preguntó pensando en las explosiones.

- No... Pero no voy a decirte donde está…

Asintió.

- Lo entiendo…

- Por cierto, esta noche posiblemente alguien intente salir del hospital… no hagáis nada... Ocuparos de que los hombres de De Lucca no molesten..

- Lo que tu digas… por cierto, ¿era necesario que mataras a Pete?

- Si….- puso cara de circunstancias-. Fue a por ella…y yo no podía consentir que muriese… es de vital importancia…

Volvió a asentir.

- No vemos pronto…- se despidió

- Muy pronto… Esto tiene que acabar ya…

- Si… El clan lleva tiempo preguntándose a que estamos jugando.

Se dieron la mano. Los ojos de Stuart se volvieron rojos mientras que los de Hugh se volvieron amarillos…

Después, cada cual siguió su camino como si esa conversación nunca hubiera existido.


Dana abrió la puerta, arrastrando al guardia hasta poner su mano en el sensor.

Volvió a inyectarle una buena dosis de sedante y lo dejó en la puerta. Tenia que darse prisa antes de llegase alguien.

Entró en la habitación empuñando su arma. Era un apartamento enorme. Parecia ocupar todo el ala…. Se adentró en un salón grande con todas las comodidades. A su derecha pudo distinguir una cocina y a su izquierda una terraza tapada con una preciosa celosía de madera.

Fue andando hacia el frente entrando en otra habitación. Nada mas pasar la puerta notó como la agarraban del pelo y le colocan un cuchillo en el cuello.

- ¿Quién demonios es usted y que hace aquí? ¡Tiré la pistola al suelo ahora mismo!

Dana hizo lo que le decia,

- Me llamo Dana Langdon y necesito hablar con usted.. si es quien creo que es..No quiero hacerle daño si no todo lo contrario. .- le dijo.

- Ya.. otra prueba de esos malnacidos a ver si me vuelto vieja de repente… pues no…. Le pincho ligeramente en el cuello.

- No… no… trabajo para su familia..

Oyó una risa a su espalda.

- Mi familia… yo no tengo familia...-le dijo categóricamente-. De todos modos a picado mi curiosidad.. ¿Quién cree que soy?..

Dana estiró el cuello antes de volver a hablar y cerrando los ojos se lo dijo.

- Usted es… Rebecca Reynolds nacida en Londres en 1801.. y dada por dessaparecida en 1850 cuando entró en los tuneles que hay debajo de su casa,…

Ella soltó un poco su presa, pero no dejó de marcar con el cuchillo.

- ¿Cómo sabe todo eso?..

- Su familia me lo ha contado y usted misma en sus diarios..

- ¡Mis diarios!….¡Oh! No puedo creerlo… ¿Quien es mi familia?

- Sus sobrinos… sus sobrinos del siglo XXI... Han pasado casi 4 generaciones…

Volvió a aflojar el cuchillo y su voz iba perdiendo ferocidad.

- ¿Hay alguna mujer entre ellos? .- le preguntó.

- Sí… Catherine… la tataranieta de su hermano….

Quitó el cuchillo y lo fue bajando lentamente.

- Dese la vuelta muy despacio…

Dana lo hizo.

Lo que encontró cuando la vio la dejó helada. Una mujer en la década de los 60 la miraba a través de unos ojos inmensamente azules. Morena, pelo largo, no muy alta y con toda la determinación del mundo en la mirada. Una mirada extraña, atemporal, de alguien que ha visto demasiado y que está de vuelta de muchas cosas. Iba vestida con una blusa de color rojo inglés, unos pantalones vaqueros y unos zapatos planos negros… Podía pasar por una mujer normal del siglo XXI, pero cuando la mirabas a los ojos percibías claramente que algo no encajaba.

- ¿Qué quiere?

- Sacarla de aquí…

Ella se echo a reir despacio.

- ¿Y quién te ha dicho que quiero irme de aquí?

Se la jugó.

- Los bersekers están en peligro...

Le dio la impresión de que algo en ella reaccionaba.

- Llega tarde señorita… el día que yo entré en su vida fue el comienzo de su fin, ya no queda ninguno…Solo híbridos….

- Si que hay bersekers vivos...

Rebecca la miró. Dana no sabía lo que estaba pensando, daba la impresión de que el escepticismo luchaba contra la esperanza.

- ¿Quién?

- Stuart Macleod.

Ella le costó recordar pero lo hizo, entonces una sonrisa que podíamos llamar dulce ilumino su rostro. El pequeño Stu está vivo….

- Si… y la echa de menos..

- ¡Oh! No puede ser… jamás pensé que volveria a ver a ninguno de ellos…

Se movió y fue a recoger la pistola de Dana que estaba en el suelo. La agente del FBI se preparó para cualquier cosa, pero Rebecca se la devolvió y dejó el cuchillo encima de una pequeña mesa de cristal.

Se acercó a ella, junto sus manos y le preguntó:

- Mi familia sigue luchando contra ellos…

- Si… con todos los medios a su alcance… no son muchos, pero Stuart está con ellos…

Ella volvió a sonreír al oír su nombre.

- Recuerdo todavía el día que lo conocí.. esos increíbles ojos verdes y esos rizos ingobernables.. ¿Cómo está ahora? – pregunto curiosa .

Dana fue muy directa.

- Estupendo…

Le pareció notar que Rebecca se ruborizaba sutilmente.

Al ver como Dana intentaba disimular una sonrisa, cambio de tema.

- ¿Solo hay una descendiente mujer?... también ella lucha contra … .- miró a su alrededor.

- Si… y además está viviendo una historia parecida a la suya…

- ¿Con Stuart?...

Dana rio.

- No… con… bueno es un poco complicado.. .- se acercó a ella-. Rebecca, el hecho de que usted este ahora delante de mi es del todo increíble… pero tenemos que irnos…..- Dana suspiró-. Si quiere venir conmigo, claro...

Rebecca echó a andar hacia un armario que había en el dormitorio. Cogió una mochila.

Dana se acercó.

- Entonces… ¿viene?

- Por supuesto…- le contestó mirándola. Luego empezó a sacar cosas que fue guardando. Siguió hablando mientras lo hacía:

- Srta. Langdon… Hasta hace 5 minutos no tenía ninguna razón para salir de aquí…Llevo sola tanto tiempo, que me parece increíble que ahora me diga que tengo una familia ahí fuera… Ha hecho que mi deseo de saber me devuelva la ilusión...- Terminó de guardar cosas y cerró la mochila. Sonrió-. Podemos decir que ha resucitado a alguien que llevaba muerto muchos, muchos años..

Dana se guardó la pistola otra vez en el bolsillo.

- Pues me alegro… se lo aseguro…Deberíamos irnos ya…. Pueden venir en cualquier momento.

Ella asintió.

- Si… pueden venir en cualquier momento…Pero si no le importa yo le diré por donde vamos a salir y… le aseguro que no le va a gustar…

Se colgó la mochila al hombro y fue apagando luces. Salieron justo cuando un relámpago, acompañado de un ensordecedor trueno, iluminada el pasillo. Metieron al guardia, al cual le quedaba todavía mucho por dormir, dentro del apartamento y cerraron la puerta después. Fueron hacia las escaleras y empezaron a bajar.


Eran cerca de las 10 de la noche, cuando Jt llegó al hospital. Habia parado en una floristería, que sabía que cerraba muy tarde, y le había camprado una preciosa orquidea blanca. Sabía que le gustaban mucho. Eso se le había costado mojarse con el agua que estaba cayendo entonces sobre la ciudad.

Entró en cuidados intensivos y se dirigio a la habitación Tess. Tenía la esperanza de que estuviera despierta, quería volver a oírla, lo necesitaba… y además le diría que Cat estaba viva y fuera de peligro...pero lo que vio nada más entrar, fue algo totalmente inesperado.

Tess estaba incorporada en la cama. Estaba despierta, si, pero estaba abrazando a un hombre que acto seguido le dio un largo beso en la boca. Tess no hizo nada para evitarlo.

Estuvo a punto de dejar caer la orquidea, pero se recompuso en cuanto se dio cuenta, de quien era el hombre que estaba besando a su chica.

Era Joe, su antiguo jefe y su ex….

Cuando terminó de besarlo y abrió los ojos, ella lo vio.

Jt esperaba cualquier tipo de reaccion de su parte, salvo la que de verdad tuvo. Se limito mirarlo y cogiendo a Joe del hombro, le hizo girarse para presentarlos.

- Joe.. permite que te presente a un amigo de Cat... Jt Forbes, Joe Bishop... Gracias por la flor un precioso detalle.. - le dijo con total indiferencia.

Joe le extrecho la mano y con una sonrisa le contó que habia sido el jefe directo de las dos detectives, pero que lo habian cambiado de destino, y que ahora, había vuelto a NY como un hombre nuevo y adema, muy recientemente, divorciado.

-..y ¿ cómo se ha enterado de que Tess estaba en el hospital?. .- le preguntó Jt mientras dejaba la orquidea, con cuidado, encima de una mesa.

- Una casualidad... o tal vez el destino... he oido el aviso de la bomba en la emisora de la policía y ellos han dado el nombre de Tess... normalmente cuando tengo el día libre no la llevo conectada, pero hoy me saltado nada mas poder el coche en marcha….- la miro -. El caso es que desde que estoy divorciado he estado pensando en hablar con ella, y nunca me he atrevido... por eso digo que el destino me ha guiado…

Jt no dejaba de mirar a Tess que tenía clavados los ojos en Joe.

En ese momento, llegó la madre de Tess. Ella hizo las presentaciones, volviéndolo a presentar como un amigo de Cat. Su madre vio la orquídea encima de la mesa enseguida.

- ¡Oh! ¡Qué maravilla! ¿Quién ha sido?..- preguntó mirando a Joe.

Tess lo aclaró.

- Ha sido Jt….

Su madre cambio la dirección de su mirada, con mal disimulado disgusto.

- Gracias.- le dijo preciosa…

Todos notaron decepción en sus palabras.

Jt sabia, desde muy pequeño, que había que ser educado ante todo, y vio que no era el momento de pedirle explicaciones a Tess por su comportamiento. Volvería más tarde… cuando estuviera sola.

-Creo que tengo irme.. Ha sido un placer conocerlos.- dijo lo más tranquilo que pudo-. ¡Cuídate!…- le dijo a Tess. Está lo miró muy seria asintiendo con la cabeza.

Antes de que saliera por puerta, lo llamó.

- ¡Jt!…. Gabe estaba allí, lo que significa que Cat también.. ¿la han encontrado?

Notó el miedo a la respuesta en su voz.

Sin darse la vuelta le contesto.

- No…..- le mintió.

Y después salió de la habitación.


En la 125 el capitán Ward luchaba con sus superiores. El alcalde se había mostrado especialmente pesado en que todo esto tenía que resolverse cuanto antes. Y parece que asi iba a ser.

A media tarde, una nota enviada al New York Times reivindicaba las dos explosiones a manos de un perturbado.

Esa nota les llevo hasta el domicilio de un hombre que vivía a Brooklyn y que había amenado al alcalde con hace saltar por los aires viejas fabricas de Manhatthan, para que tomaran conciencia de la necesidad de una nueva política medioambiental.., luego empezaría a atacar a fabricas que estaban en funcionamiento.

Siguiendo esa pista la mitad de la policía de Nueva York se habia presentado en su casa y lo había encontrado muerto. Se había pegado un tiro, pero habia dejado una nota diciendo que había colocado dos bombas mas y que estallarían en los próximos 5 dias.

Todo el mundo estaba movilizado buscando esas bombas. Pero él tenía otras cosas en la cabeza.

Nada mas oír donde habían sido las explosiones, la imagen de una casi histérica detective Chandler se le representó, diciendo que esas fabricas estaban conectadas entre ellas por innumerables desapariciones a largo de los años y que también por alguna extraña razón el Hospital Baker… Tenía el presentimiento apoyado en determinadas pruebas circunstanciales.

Ahora el hecho de que las dos fabricas hubieran explotado a la vez… le daba que pensar.

Salio fuera de su despacho y grito preguntando por las detectives, pero no habian llegado. Estuvo esperando a que aparecieran todo la mañana y sobre el mediodía recibieron la noticia de que a la detective Vargas la habían sacado malherida de una de las fabricas. Chandler seguía sin aparecer y el móvil lo tenia apagado. Todo eso hizo que empezara a ponerse nervioso.

Después había ocurrido todo lo de la nota y el hallazgo del cadáver del presunto culpable… pero él ya a esas alturas estaba empezando a tener dudas.

Ahora poco antes de la medianoche y sin saber nada todavía de la detective Chandler, estaba esperando una llamada de la morgue. No se iría de allí hasta hablar con ellos.

El detective Henderson, entró en su despacho para decirle que Vargas se había despertado de la operación y que irían a hablar con ella.

- Déjenlo para mañana por la mañana.- les dijo él-. …necesitaran descansar… ¿se sabe algo de Chandler?..

Negó con la cabeza.

-Váyase a dormir.. ha sido un dia muy largo..

Henderson asintió y salió cerrando la puerta.

Ward suspiró preocupado. Vargas estaba en el hospital y Chandler prácticamente desaparecida.

De repente, el teléfono empezó a sonar. Lo cogió al segundo toque.

- Capitan Ward, digame..

- buenas noches.. Soy Isabeau Dawson, la forense de guardia. Lamento llamar tan tarde, pero habia dicho que en cuanto tuviéramos los resultados lo hiciéramos.

Empezó a pasearse por la habitación.

-Si.. eso dije.. digame ¿coinciden?

- No.. lo cual es imposible a mi entender… pero los cadáveres que íbamos a dar a las familias no son los mismos de las autopsias…. ¿qué hacemos? ¿Avisamos a los familiares de ello?

Ward lo pensó uno segundos.

- No…Suspendan la entrega, momentáneamente. .- después de oir el no. Se había sentado y había cerrado los ojos. La cosa se estaba poniendo fea - . Las autopsias no han sido concluyentes y hay nuevas investigaciones abiertas… no den más detalles…Ahora mismo voy a hablar con el director. Seguro que en un día como hoy no está dormido… Gracias por todo Srta. Dawson…

- Manténgame informada por favor..

- Lo haré… no le quepa la menor duda.

Colgó el teléfono y de memoria marco el teléfono personal del director de la policía de Nueva York, Frank Reagan*, había sido colega de su padre en la academia y se conocían bien. Si alguien podía entender todo esto, era él.

Después se pasaría por el hospital para ver si la detective Vargas, tenía ganas de hablar. Él no podía esperar hasta la mañana siguiente.

Continuara…..

Muchas gracias #Beasties por leerlo… un beso enorme para todas… Solo quedan dos para terminar mi particular S3…

*Tomado prestado de la serie Blue Bloods… tengo debilidad por Tom Selleck… Lo siento :)

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