-XIII-

"La guerra es un gran esfuerzo de todos hacia la paz" (Montesquieu)


Otra vez aquel sueño. Tres días que soñaba con el día en que Wizardmon había arriesgado su vida por ella, la octava niña elegida, y Gatomon, la mejor amiga del mago. Recordaría a la perfección aquel día en el que vio el sufrimiento de tantas personas, de su madre, de sus amigos… Myotismon le dijo que fue valiente por entregarse y allí, en el cuarto de aquel castillo, Hikari Yagami se preguntaba dónde estaba aquel valor. Cerró con fuerza sus ojos, el valor era propio de su hermano, no de ella que siempre había estado bajo su protección o bajo la de Takeru.

Suspiró y miro a Gatomon que dormía plácidamente junto a ella y la acarició. Quedaba un día para el momento de enfrentarse al mundo de la oscuridad. Cerró los ojos y pronto se encontraba en un nuevo sueño, esta vez más calmado.


Se estrujaba el cerebro pensando en que poder hacer. Había decidido acostarse, desesperado, tras no saber que hacer. No encontraba como poder entrar en aquel mundo que tantas aventuras les había proporcionado. A su lado, Tentomon descansa plácidamente. Intento imitarlo, pero el sonido de su ordenador llamó su atención. Se levantó de la cama y observó la pantalla. Solo si Tentomon hubiera estado despierto habría visto su rostro de felicidad.


Gennai se movía por el castillo preocupado de lo que ocurriera al día siguiente. La elegida de la luz tal vez no le perdonara por lo que acababa de hacer, pero sentía la necesidad de defenderla como no había podido hacer con su amigo Kou. Aunque le gustaría que su amigo se viera libre de las garras de la oscuridad, el principal temor era que aquella jovencita elegida sucumbiera a la oscuridad.

Habló con distintos digimons que ya estaban preparados para la lucha que se avecinaba. A diferencia del resto de días, aquel era silencioso. Solo algunos murmullos rompían el sonido de la naturaleza a su alrededor. Todos tenían el temor de que mañana todo fuera mal y su amado mundo acabara bañado en la oscuridad. Sin embargo, al igual que Gennai, todos ellos tenían una esperanza que brillaba fuertemente en su interior y que había sido materializada en carne y hueso en la elegida de la luz.


Kou andaba entre digimons tenebrosos, sonriendo, considerando que la victoria estaba muy cerca. El digimundo caería en sus manos. Piedmon, Machinedramon, Puppetmon y Metalseadramon eran sus principales aliados. Pero detrás de ellos existía un poder más oscuro. Una bestia nunca vista en aquel mundo, aunque si sentida por la joven elegida que era su rival. Se rió con una carcajada malévola, los Amos Oscuros le observaron, rondándoles por la cabeza miles de ideas sobre aquel ser y sus objetivos.


Pensar, buscar y más pensar no les había servido para nada. Todos los niños elegidos y los digimons habían mantenido su cabeza en como volver y ayudar a Hikari. Las mentes brillantes de Ken o de Yolei se habían saturado y desesperado. Tai y T.k. intentaban mantenerse optimista e intentaban que el resto se mantuviera animado.

Sin embargo, lo que no sabían era que la solución ya la tenían, únicamente tenían que esperar a que llegara el momento preciso.


¿Qué significa el emblema de la luz? Todavía no tenía claro cual era su significado. El emblema de su hermano era el del valor. Claro poseedor de él, todos lo pensaban. No dudaba en actuar ante cualquier peligro y, por ello, era su líder.

La amistad, el emblema de Matt. Se acordaba de que en su primera aventura el Ishida abandonó el grupo, pero cuando lo necesitaron regresó para ayudarles. En aquel momento, junto a un Tai devastado, su emblema había brillado, su amistad por Tai había hecho que volviera.

Sora y su emblema del amor. Su cariño y atención les había ayudado a todos. Era un gran apoyo y símbolo de ese amor era la relación de tanto cariño que mantenía con Piyomon.

El emblema del conocimiento. Izzy era sin duda la persona más lista que conocía y quien les había ayudado en mil y una ocasiones. No solo en el mundo digital había sido la voz de la razón, sino que en nuestro mundo era nuestra ayuda ante muchos problemas.

Inocencia. Mimi, aquella chica, tal vez muy mimada en un pasado, pero convertida en una gran mujer. Algunas veces actuaba de forma ingenua, pero era honrada.

Joe y el emblema de la confianza. Es fuerte cuando lo necesitaba, a pesar de que en muchas ocasiones tuviera dudas en lo que podría llegar a conseguir, cuando confiaba en sí mismo era poderoso. Pero no solo confiaba en él, sino en el resto. El mayor de todos, siempre los intento proteger, aunque muchas veces pensara que no lo consiguiera.

Esperanza. Aquel optimismo y calidez que caracterizaba a Takeru. Desde pequeño conseguía dar fuerzas al resto para continuar. Siempre había una solución. Aunque ocurra algo malo, algo bueno vendrá. Takaishi, gracias a esa esperanza, era fuer te y ayudaba al resto. Muchas veces la castaña se sorprendía que después de la muerte de Patamon a manos de Devimon esa esperanza continuara. Sin embargo, solo lo reforzó. Esa esperanza hizo que Angemon suerdigievolucionara en MagnaAngemon. Ahora ella se preguntaba si en ese momento T.k. mantenía la esperanza.

Davis, Yolei y Cody eran una mezcla de esas características según sus emblemas. Aunque cada uno con características particulares. El caso de Ken era sorprendente. Aunque perteneció a la oscuridad, ahora luchaba junto a ellos contra ella. Un chico amable cuyo comportamiento con ellos y, sobre todo con Wormon, había cambiado después de aquel episodio que nunca quiso protagonizar.

Por último, ella. Emblema de la luz. En su opinión ella no tenía ninguna característica como las de sus compañeros. Solo había traído problemas y siempre había necesitado que alguien la protegiera. La consideraban fuerte, ¿pero por qué? Ella no era como el resto, no tenía nada de particular, nada que la hubiera diferenciado, salvo el temor. Solo gracias a Gatomon había conseguido ayudar, pero, en general, solo daba problemas.

Aquello le llevó a recordar la conversación que días atrás había tenido con T.k.

Era de noche y se encontraban sentados en el balcón del castillo. Hikari, apoyada en el rubio, observaba y jugaba con aquel emblema que le dio Gennai. El ojiazul lo miraba y se lo quitó de las manos a la castaña.

-Luz –susurró y Hikari lo observó y sonrió-. Eres nuestra guía y nuestra esperanza, pequeña. Mientras sigas con nosotros quedará esperanza, tendremos una nueva oportunidad con todo aquello que se opone a que la luz. ¿Sabes qué? –Hikari miró los profundos ojos del rubio-. Todo lo que hay a nuestro alrededor es gracias a lo que tu simbolizas, la luz. Y gracias a ti, mi esperanza sigue siendo tan fuerte como siempre.

Tras estas palabras la había besado intensamente, tal vez por el miedo de que esa luz se extinguiera, con miedo a que su esperanza desapareciera para siempre.

La castaña sonrió y cerró los ojos. Era hora de dormir antes de aquel día tan temido.


Era una mañana soleada. El sol brillaba sobre Odaiba y cegó al castaño que se despertaba por el sonido de su móvil. Maldijo a quien fuese, llevaba días sin poder dormir bien desde que habían llegado del digimundo, salvo aquella noche y no tenía planeado levantarse pronto. Miró el despertador, las siete y media de la mañana. Cogió el móvil y con voz ronca y de mal humor contestó tras mirar quien era.

-¿Qué narices te pasa a estas horas, Izzy?

-A lo mejor tengo la puerta que nos lleve a tu hermana. Tienes que venir rápido. Llama a T.k., Matt y Sora, del resto me ocupo yo.

-Enseguida. Y muchas gracias.

Sonrió y llamó corriendo a los dos rubios y a la pelirroja. Una sonrisa sincera y espléndida, como hacía días no tenía, adornaba su rostro.


Sol. Gatomon miraba por la ventana de la habitación que compartía con su camarada. Observó a la castaña que acomodaba el carcaj de flechas a su espalda y se colocaba la espada y el arco. Llevaba ropa cómoda y que permitía una fácil movilidad. Sonrió irónicamente al ver el arco. Ambas compartía esa habilidad de lanzar flechas, mortales en ambos casos, siempre que su compañera no titubeara en su uso, porque había demostrado ser buena con ese arma.

Pero, ante todo, la defendería. Si era necesaria su vida por ella, la daría. Desde el día que nació hasta aquel momento, el encontrarse con Kari había sido lo mejor y si no hubiera ocurrido su vida no tendría ningún sentido.

Se miraron y sonrieron cálidamente.

-Saldremos de esta, Kari. Juntas somos invencibles, se lo demostraremos.

-Me alegro que estés conmigo, eterna compañera- la castaña tomó a la gata y la abrazó.

Sin embargo, la elegida no sabía que había actuado en contra de su voluntad, aunque fuera por su bien.


-¿Cómo conseguiremos volver? –preguntó Patamon a Izzy.

-No pude decíroslo hasta este momento. Gennai me envió un programa para conseguir desbloquear la puerta hacia el mundo digital.

-¿Por qué hace eso cuándo fue él quien la bloqueó? –preguntó Mimi.

-Porque Gatomon se lo ha pedido sin que Kari lo sepa. Ser bloqueados fue decisión de Hikari, pero Gatomon desea protegerla a toda costa y nosotros podemos ayudar.

-Le agradeceré eternamente esto –afirmó Tai.

-El programa se iniciará automáticamente a las ocho en punto. En ese momento tenemos que darnos mucha prisa para pasar, por si el programa falla.

Todos asintieron y sonrieron.

-Espero que a tu hermana no se le ocurra ninguna idea para dejarnos fuera de juego en los pocos días que que nos quedan antes de la batalla.

-Esperemos que no, Matt.

08:00

El programa se abrió y numerosos códigos del mundo digital invadieron la pantalla del portátil de Izzy. Segundos después se iluminaba y los jóvenes apuntaban con sus dispositivos hacia la pantalla, que absorbió a todos.


-Es el momento- susurró la joven.

Ante ella se extendía un campo de batalla. Cientos y cientos de digimons se encontraban delante, lucharían junto a ella. Frente a ellos, su enemigo sonreía y encabezaba otro grupo de similar número de digimons.

La joven miró al joven, mayor que ella, que se encontraba a su lado. Era Gennai que había vuelto a su forma juvenil. Este sonrió y asintió, sonriéndole a la chica. Sintió la mano de Angewomon sobre su hombro, dándole apoyo. La castaña miró hacia el ángel, que sonrió tímidamente y asintió.

Kou la miraba desafiante y con una sonrisa irónica en el rostro. A su lado, los Amos Oscuros observaban a la castaña y al ejército.

Era el momento…


Cuando abrieron los ojos se encontraron las paredes del castillo, lo cual les daba certeza de donde se encontraban. Habían vuelto a su querido mundo digital. Algunos de ellos celebraron la vuelta, sin embargo, por poco tiempo.

-Chicos, tenemos problemas.

La voz de Gabumon los alarmó y Tai se acercó rápidamente a la ventana por la que estaba mirando el digimon y su expresión cambió por completo.

-Mierda…


Buenas tardes! Espero que les haya gustado este capítulo. Hace mucho que no actualizaba esta historia y llega a un punto difícil de narrar, pero lo haré lo mejor posible.

Muchas gracias por tu review anaiza18. Espero tener más comentarios en esta ocasión y espero, al menos, que haya otros lectores que no me dejan un review.

Espero actualizar lo más pronto posible, aunque no prometo nada. Cuidense!