-XIV-

"La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano" (Agatha Christie).


Ella siempre había odiado la guerra y la injusticia, sin embargo, a lo largo de los años se había visto obligada a hacerle frente. Pero nunca se había metido en una guerra como aquella. Un bando ganador, uno perdedor. Muerte y destrucción. Victoria. Muertes.

Su realidad era aquella. Tomó otra flecha y la lanzó, acertando en aquel ser de oscuridad que desapareció en datos digitales. Sabía cual era su verdadero rival. Debía llegar lo antes posible hasta Kou y enfrentarse a él para que hubiera el menor número de bajas.

Gennai avanzaba junto a ella con una espada en mano. Mientras Angewomon hacía frente al mayor número de enemigos, lo cual era difícil debido al avance de los Amos Oscuros.

Pronto la espada de la elegida de la luz se encontró con la de Kou, quien sonreía desagradablemente.

-No me digas que el ingenuo de Gennai te ha entrenado- la carcajada maliciosa de aquel hombre fue aprovechada por Gennai para atacarle con su espada. El ataque fue esquivado a duras penas por Kou quien recibió una herida en el brazo-. Incluso siendo dos podré con vosotros.

-Hoy será tú último día. No pondrás más en peligro este mundo.

-Eres una ingenua, elegida de la luz. ¡Piedmon, Machinedramon, Puppetmon, atacad al ángel!

-¡Noo!- gritó Kari.

La joven volvió a blandir su espada y comenzó a pelear con Kou. No podía perder, debía luchar por todos. La oscura mirada de Kou se encontró con una mirada furiosa de la Yagami. Algo pasó por su cabeza, tal vez no fuera tan fácil derrotarla.


-¡Flecha del cielo!- el ataque impactó contra la marioneta de madera.

-Cañones infinitos.

-Hechizo final.

Angewomon fue capaz de escapar de ambos ataques a duras penas. Aunque se había convertido en más poderosa, sabía que en ningún momento podría ganar a tres digimons de tal nivel. En un cara a cara tal vez tendría posibilidades, pero no haciéndoles frente a los tres al mismo tiempo.

-Cartas espadas.

-Fuerza de Gea.

El ataque dio de pleno en Piedmon y provocó el temblor de la tierra, haciendo perder el equilibrio incluso de Kari, Gennai y Kou. La joven Yagami miró al cielo y vio a Wargreymon en el aire, dispuesto a atacar de nuevo.

-¿Cómo han llegado?- susurró la elegida.

-Por fin aparece el resto de los elegidos, será interesante. ¡Mierda!

Una flecha de Angewomon impactó contra él, haciéndole gritar. Al reponerse se encontró con la elegida de la luz apuntándole con otra flecha.


-Debemos ayudar en todo lo que podamos. Nos hemos enfrentado antes contra ellos, si pudimos una vez, lo haremos de nuevo.

-¡Siiiii!- gritaron todos los elegidos como respuesta a las palabras del líder.

-Cody, nosotros debemos ayudar a los digimons en el río.

Joe y Cody se alejaron mientras el resto avanzaban hacia el campo de batalla.


-Espada alada.

-Carga de cuerno.

-Cañón de flores.

Los tres ataques impactaron contra Machinedramon, pero no surtieron ningún efecto. Recordaron que en un pasado fue muy difícil vencerlo, siendo solo posible gracias a la luz de Kari y al sacrificio de los Numemons.


-Martillo ametralladora.

-Puerta del destino.

La puerta circular creada por MagnaAngemon absorbió el ataque de Puppetmon, quien enfureció, y a numerosos enemigos más débiles.

-¡Mierda! Te vas a enterar maldito. ¡Cruz volado…!

-Encanto celestial.

Puppetmon se dio la vuelta para ver el ataque de Angewomon, demasiado tarde para evitarlo.

-Malditos seáis.

La onda de energía rosa enviada por el ángel impactó en la marioneta, quien desapareció en cientos de datos digitales. Ambos ángeles se miraron y asintieron. Aunque habían derrotado con facilidad a Puppetmon no sería tan fácil acabar con el resto.


-Venga elegida, dispara.

Hikari sabía por qué estaba dudando: Kou era un humano, aunque corrupto por la oscuridad. Tenía la oportunidad ideal, pero el miedo a matar a una persona que no podría renacer como hacían los digimons la hacían dudar.

-Si no vas a hacer nada lo haré yo.

Kou corrió hacia ella, en el último momento ella disparó y la flecha se clavó en el abdomen. Pero aquello no le paró y se lanzó sobre ella. Tras sentir el suelo bajo ella, lo primero que sintió fue la hoja de la espada de Kou en su cuello. Todo podría haber acabado ya sino hubiera sido tan estúpida de dudar.

-¿Un último deseo, querida? –aquella oscura voz hizo que Kari se estremeciera-. El mundo se cubrirá de oscuridad y tus esfuerzos no habrán servido para nada. Hasta nunca elegida de la luz.

Hikari cerró los ojos y sintió que la presión sobre ella había desaparecido. Abrió los ojos y lo vio.

-¡T.k!-gritó la joven mientras se ponía en pie.

-No le tocarás un pelo. Si alguien tiene que morir eres tú, bastardo.

Kou se rió de sus palabras y se quitó la flecha de Kari que le había herido poco antes.

-Maldito idiota, ¿por qué te entrometes?

-No dejaré que la toques. Primero tendrás que acabar conmigo.

-Si eso es lo que deseas.

Sus espadas chocaron y por primera vez la cara de Kou no reflejaba el éxito. El elegido de la esperanza tenía más fuerza física que la chica.


-En un pasado no pudisteis acabar conmigo vosotros solos, que os hace pensar que en esta ocasión será diferente.

-Que ahora contamos con Imperialdramon.

-Eso no cambiará nada. ¡Hechizo final!

WarGreymon evitó el ataque cuyo blanco fue un grupo de Frigimon que estaban enfrentándose a varios Meramons que tenían un color oscuro.

-Maldito. ¡Fuerza de Gea!

-Láser positrónico.

-Aliento congelante.

Todos los ataques dieron en el blanco, sin embargo la risa de aquel payaso digimon les indicó que el ataque no había tenido éxito.


-Corriente definitiva.

-Chispa de martillo.

Los ataques de MetalSeadramon y Zudomon impactaron y estallaron dentro del agua.

-Joe, debemos que poner de acuerdo a todos los digimons. Zudomon y Submarimon solos no podrán contra él.

-Estoy de acuerdo. Ocúpate de informar a los digimons sumergidos, yo me encargaré de los que están en la superficie.

-De acuerdo. Vamos Submarimon.

Cody se sumergió mientras que Joe llamaba la atención de todos los digimons como podía. Dentro del agua Submarimon comunicaba el plan al resto de digimons.

-Debo ponerte a salvo junto a Joe. No me perdonaría que te ocurriera nada.

-Ten cuidado, por favor. No quiero perderte.

-No te preocupes, venceremos.

Cody salió de Submarimon y se alejó junto a Joe. Submarimon se sumergió junto al resto de digimons.

-Este es tu fin, MetalSeadramon. Vamos allá. Torpedos de oxígeno.

-Olas gigantes.

-Flecha de hielo.

-Onda de super choque.

-Sombra mortal.

-Tijeras gemelas.

-Bala de agua.

-Chispa de martillo.

Distintos digimons, entre los que se encontraban Whamon, Seadramon o Dolphmon, lanzaron sus ataques combinándolos con los de Submarimon y Zudomon.

-Debemos repetirlo. Vamos, chicos.

Todos volvieron a lanzar sus ataques varias veces volviendo a impactar contra Metalseadramon, quien acabó desapareciendo en datos digitales.

-¡Ya está!- gritó Joe-. Ahora debemos ir a ayudar a los demás.

Zudomon y Armadillomon regresaron con Joe y Cody, felices por la victoria.


-Vamos T.k, acaba con ese desgraciado.

-Cuidado Davis.

El joven sintió como Ken se tiraba encima de él y una espada rasgó la manga del peliazul.

-¿Estáis bien?

-Sí, Yolei. No te preocupes.

La chica de gafas se acercó a Davis y Ken y se agachó y miró el brazo del último.

-Estás herido.

-No es nada, no te preocupes.

Ambos se sonrieron, pero el momento fue cortado por un grito.

-¡Chicos, cuidado!

-Cañones infinitos.

Davis, Ken y Yolei miraron como Machinedramon les apuntaba con los cañones. La pelimorada solo fue capaz de cerrar los ojos, Ken la abrazó y Davis se quedó completamente mudo. Poco a poco, la joven abrió los ojos y vio a Poromon en el suelo. Aquilamon se había colocado delante de los elegidos. Yolei se levantó, corrió hacia su compañera y la llamaba con los ojos llorosos, aunque no reaccionaba.

-Imperialdramon, acaba con Machinedramon -ordenó Ken.

-¿Seguís pensando que podréis con nosotros? –río el payaso.

-Acabaremos contigo y con quien sea ese maldito jefe al que servís-dijo con odio Tai.

-¿Jefe? –rio con un tono más alto-. Primero acabaré con vosotros. Cartas espadas.

-Espada alada.

El ataque de Garudamon acabó con tres de las espadas que había mandado Piedmon.

-¿Dónde está la otra? –preguntó Lillymon.

-¡Yoleiii! –gritó Sora.

La nombrada levantó la mirada y se encontró con que una espada se acercaba a ella a gran velocidad. Abrazó más fuerte a Poromon y esta vez no desvió la vista de la espada. Sin embargo, esta acabó desapareciendo y una flecha cayó delante de ella. Lo siguiente que sintió la elegida fue calidez y luz. Miró aquellos ojos castaños con brillos rojos de su mejor amiga, que había evitado que aquella espada la alcanzara.

Hikari se arrodilló junto a la que era su compañera de ADN Digievolución y la sonrió. Tomó a Poromon entre sus manos y ante la sorpresa de Yolei, comenzó a brillar y Poromon junto a ella. Segundos después dejó de brillar y Poromon abrió los ojos. Kari devolvió a su compañera su digimon y se levantó.

-Debéis iros.

-Kari, no te puedo dejar aquí –dijo Tai acercándose a su hermana.

-Es peligroso. Yolei acaba de estar a punto de morir por una espada de Piedmon. Tai, ellos son digimons y renacen, pero nuestra realidad es muy diferente. Si morimos será para siempre.

Aquellas palabras sonaron en la cabeza de todos los elegidos allí reunidos.

-Kari tiene razón, es mejor que os alejéis –dijo Lillymon.

-No te puedo dejar aquí sola –dijo Mimi.

-No podría perdonarme que te ocurriera algo y no estar aquí, Garudamon.

Todos se acercaron a sus digimons preocupados y sin intención de abandonarlos.

-Chicos, esto es más serio de lo que creíamos –fue Yolei quien habló, levantándose del suelo-. No me gusta reconocerlo, pero Kari tiene razón. Solo somos un inconveniente para nuestros propios compañeros. Ellos están preocupados porque no nos ocurra nada y con eso solo conseguimos que se concentren completamente en el enemigo y los hacemos más débiles.

La mirada de todos se ensombreció.

-Esta lucha no es como ninguna de las que hayamos tenido hasta ahora –dijo Ken.

-Confiad en nosotros –dijo MegaKabuterimon.

-¿Estaréis bien? –preguntó Izzy.

-Haremos todo lo que esté en nuestras manos para acabar con ellos, no os preocupéis –le contestó su digimon.

-Entonces será mejor que nos alejemos de aquí –dijo el líder resignándose ante lo que todos asintieron-. ¿Tú vendrás, Kari?

Ella negó y le dedicó una tierna sonrisa, mientras que los ojos del mayor se aguaban. Ella lo abrazó con todas sus fuerzas.

-Te prometo que saldremos de esta y nada más volverá a ocurrir. Nada hará que nos separemos.

-Te quiero mucho, Kari. Eres lo más importante que tengo.

-T.k está con ella, no debes de preocuparte, Tai –dijo Matt, haciendo que los hermanos se separaran.

Los elegidos comenzaron a alejarse del lugar, mientras sus digimons se disponían a enfrentarse a los dos Amos Oscuros.

-Muy emotivo, pero no lograreis evitar que este mundo caiga en el poder de la oscuridad. Se acerca el momento Machinedramon.

Todos los digimons comenzaron a preparar sus ataques, mientras Hikari volvía en busca de Kou, T.k y Gennai.


Kou lanzó una fuerte estocada contra el rubio, pero hábilmente el elegido fue capaz de evitarla y bloquearla con su espada. El rubio aprovechando el desconcierto de aquel ser, le dio un puñetazo que hizo retroceder a su adversario y lanzó un golpe de espada, que con dificultad bloqueó Kou. Este comenzaba a maldecir al elegido de la esperanza que estaba más preparado de lo que él creía y estaba siendo un contrincante muy peligroso.

Alrededor de ellos, Kari, Gennai, MagnaAngemon y Angewomon intentaban acabar con todos los digimons oscuros que los tenían arrinconados en un círculo. MagnaAngemon era de gran ayuda gracias a la Puerta del Destino. Gennai y Hikari blandían sus espadas y hacían frente al mayor número posible de enemigos, mientras Angewomon acababa con los enemigos lanzando sus flechas.


-Fuerza de Gea.

-Aliento congelante.

Ambos ataques se combinaron y dieron en el blanco, sin embargo, no había surtido ningún efecto sobre el payaso. De un salto se situó junto a Machinedramon.

-Es el momento, prepárate.

Los cañones de la bestia metálica comenzaron a cargarse, lo cual alertó a los digimons.

-Espada alada.

-Carga de cuerno.

-Cañón de flores.

-Cañón positrónico.

-Fuerza de Gea.

-Garuru Tomahawk.

Los ataques fueron evitados por los dos enemigos. Aquellos dos se habían vuelto mucho más poderosos que Puppetmon y MetalSeadramon.

-Hechizo final –el ataque fue dirigido hacia Lillymon quien quedó paralizada ante el miedo.

-Chispa de martillo.

Ambos ataques se encontraron y provocaron una gran explosión que cegó a los digimons durante unos segundos. Gracias a la actuación de Zudomon, que se incorporaba en ese momento, no había ocurrido ninguna desgracia.

-¿Qué pretenden hacer? –preguntó Imperialdramon.

Machinedramon había cambiado de posición y para la sorpresa de todos, estaba cargando los cañones en la dirección donde se encontraban T.k y Kou.

-¡T.k cuidadooo! –gritó MetalGarurumon.

Tanto el rubio como Kou miraron en dirección de aquella voz. Los ojos del elegido se abrieron y no se creía si aquello era verdad.

-Cañones infinitos.

-Hechizo final.

El rubio tuvo poco tiempo para reaccionar y pronto escuchó como el ataque estallaba pocos metros a su lado, pero también sintió una fuerte luz rodearle y los brazos de aquella chica a la que tanto querida alrededor de su cuerpo. Cuando la luz se desvaneció ambos jóvenes vieron la polvorera que había pocos metros más allá.

-Lo hemos conseguido –dijo la voz metálica de Machinedramon.

-¡Malditos traidores! –la voz de Kou se alzó y lo que pocos segundos antes había sido una sonrisa en el rostro de los dos Amos Oscuros, desapareció-. Este es vuestro fin. ¡Dragomon!

En ese momento el suelo comenzó a temblar y los digimons, tanto amigos como enemigos, comenzaron a retroceder. Todos lo estaban sintiendo: oscuridad.

-¿Qué está ocurriendo?- pregunto Matt a Izzy.

-No tengo ni idea. No tienen sentido que Piedmon y Machinedramon ataquen a Kou si están bajo sus órdenes.

-Pensabais que podíais utilizarme para acabar con los elegidos y después eliminarme, ¿verdad?- la risa de Kou se escuchó desde la lejanía, mientras la forma de Dragomon acababa de formarse en la lejanía-. Acaba con ellos Dragomon.

Los tentáculos del digimon tomaron a Piedmon y Machinedramon. Los apretó, provocando gritos de ambos digimons, y los lanzó contra el suelo, dejándolos gravemente heridos.

-Tridente prohibido.

El tridente de Dragomon atravesó a ambos digimons que desaparecieron en datos digitales. Todos miraron horrorizados lo ocurrido.

-¿Qué has hecho, Kou? –preguntó Gennai.

-He conseguido el digimon que tuvo que haber sido mi compañero digital desde el principio. Gennai, elegidos de la luz y de la esperanza, os presento a Dragomon.

Los ojos de los tres mostraban terror y Takeru apretó con fuerza a Hikari con el fin de tranquilizarla.

El resto de digimons se había replegado, tanto amigos como enemigos, lo cual fue aprovechado por Angewomon y MagnaAngemon para acercarse a su nuevo rival.


Buenaaas! :) Hacía mucho tiempo que no actualizaba historia. La verdad que ha sido muy complicado escribir este capítulo y no estoy muy contenta con él. Es muy difícil describir escenas de batallas y este capítulo se basa fundamentalmente en ello. Espero que os agrade y que os guste como ha quedado.

Poco a poco, el desenlace de la historia se está acercando. ¿Os esperabais que los Amos Oscuros actuaran en contra de Kou? Todavía queda una sorpresa en la batalla y en el desenlace de la historia.

Muchas gracias por vuestros reviews anaiza18 y DiegoTakaishi. No os imagináis lo que me anima tener aunque sean dos reviews. Ánimo a los demás que lean esta historia a dejarme su opinión.

Muchas gracias por su atención. Cuídense! ^^