Aquella mañana, Hermione se levantó más tarde de lo que acostumbraba, el sol ya resplandecía en su ventana.
Caminó en silencio hacia la oficina del rubio y tocó dos veces antes de que la pesada puerta se abriera. Al entrar, observó a Draco sentado detrás del escritorio con la varita en una mano izquierda ––con la que había abierto la puerta––y la pluma en la derecha mientras escribía sobre un pergamino blanco.
––Buenos días–– saludó la muchacha recordando la charla el día anterior con la elfina.
––Buenos días, Granger.
Él no la miró y eso hizo que ella se sintiera un poco, sólo un poco mal.
––Amhmm… yo quería preguntarle si tenía que hacer algo más… he dejado buena comida para Rain y Mika, ayer las aseé como usted me lo indicó…
––Bien, creo que es hora de que aprendas a ir al mercado.
Hermione lo miró extrañada. Él se levantó de la silla y sacó una capa del un viejo armario y la sacudió quitándole el polvo. La capa tenía un bordado en hilo que parecía hecho de plata y una gran "M" entrelazada por un par de serpientes.
––¿Ah… A–al mercado?––Jamás le habían dejado salir de la casa en la que servía, para evitar que se escapara.
––Así es–– Malfoy avanzó hacia ella y puso sobre sus hombros la capa, abrochándola un poco más debajo de su cuello con unas cadenillas plateadas que se cerraban en una medalla con la m de Malfoy grabada.
––Pero nunca…es decir–– se sonrojó–– ¿no teme que me escape?
Él sonrió divertido como si acabaran de contarle un chiste.
––Mientras lleves esta capa no podrás escaparte––le dijo––tiene un rastreador y la única forma de ponértela o quitártela es dentro de esta casa.
Ella observó la capa con curiosidad, era suave y olía a él. Tenía su bendito perfume de almizcle.
––Necesito que compres algunas cosas––le entregó una lista y colocó en un bolsillo interno que tenía la capa una bolsa de cuero más o menos grande con lo que parecía una considerable cantidad de dinero.
––Utilizarás la red flú, y volverás antes del atardecer.
Hermione asintió nerviosa, al menos sentiría el aire fresco y la libertad por varias horas. Draco subió la capucha de la capa ocultándole el rostro.
––No se atreverán a tocarte mientras la lleves puesta. Pero tienes que estar prevenida––le advirtió acomodándole los bucles sobre los hombros con cuidado, mirándole con una expresión tan terriblemente sensual que Hermione se perdió en el sonido de su voz y las caricias en su cuello.
––Si alguien te insinúa algo o estás en peligro, sólo presiona el broche–– le dijo hundiendo la medalla que cerraba la capa de la chica, de inmediato, el anillo de serpientes plateadas que rodeaba el dedo anular del rubio empezó a escocer y él lo detuvo golpeándola un par de veces––iré por ti de inmediato–– Hermione asintió y él le pasó una canasta grande.
––No lo olvides, antes del atardecer.
El joven la sujetó del codo llevándola hasta la chimenea de la oficina y le entregó un puñado de polvos.
––Sólo di Diagon Alley y llegarás. No te quites la capucha.
La muchacha asintió y tomó el puñado de polvos en su mano y caminó hasta situarse dentro de la chimenea.
––Diagon Alley–– susurró suave dejando caer el polvo de un golpe y las llamas verdes la consumieron transportándola como hacía años que no lo hacían.
Llegó a un pequeño almacén de verduras y verificó la lista. Sonrió aliviada al ver que sabía dónde encontrarlo casi todo y lo demás seguro que sería fácil de hallar.
Cuando terminó con el primer anaquel y salió, se dio cuenta de hacía cuanto no venía al callejón sólo para comprar.
No para ser vendida.
Estuvo dando vueltas todo el día, distraída con gruesos libros, preciosos vestidos, miles de pergaminos y centenares de plumas.
Hasta compró hierbas mágicas especiales para criaturas herbívoras en gestación.
La tarde se le fue fugaz.
Sin embargo, cuando la hora de volver se acercaba, caminando por el callejón tratando de buscar la tienda por la cual entró, unos pasos que ya tenían un tiempo de estar siguiéndola desde unas calles atrás, finalmente la hicieron girar sobre sus talones.
La sangre se le cayó al piso. Era un mortífago, sabía que lo era, no sabía… no podía recordar muy bien cuál de todos era, pero la forma en que esa pútrida sonrisa desfiguraba aún más su cara le causaba náuseas.
––Hola… Sangresucia–– murmuró. El sujeto era enorme. Sus brazos tenían el grosor de un árbol joven, s espalda, exageradamente musculosa y ancha parecía acortarle aún más el grueso cuello e inmundas cicatrices abarcaban todo su rostro y su cuerpo.
Hermione supo enseguida que si se quedaba, podría no salir con vida. Se echó a correr, tomando –por primera vez- ventaja de su pequeño y delgado cuerpo que le permitía escabullirse entre la multitud de personas que abarrotaban las calles.
Pero aún podía escuchar las fuertes pisadas del hombre que apartaba con brusquedad a la gente que se atravesaba por delante, llevándoselos por delante.
Afortunadamente consiguió escabullirse dentro de un almacén abandonado y se ocultó detrás de una mesa cubierta de una manta blanca empolvada.
Tenía la respiración agitada y el corazón tan acelerado que apenas podía estar consciente del horrible frío que le desgarraban los pulmones. Le sudaban las manos y sentía las piernas desgarradas, la adrenalina la asfixiaba.
Escuchó la risa estridente y burlona del hombre a sus espaldas y tragó fuerte tratando de guardar silencio.
––Sé que estás aquí, puedo oler tu sucia sangre.
El hombre hizo volar una mesa my cercana a la de ella con otra carcajada. Ella se agachó aún más haciéndose un ovillo y tapando su boca para no llorar, el cielo afuera ya estaba my oscuro.
Una explosión y las personas del pueblo empezaron a gritar y a correr asustadas.
Sin embargo, un expelliarmus lanzado por una voz masculina que ya conocía la hicieron abrir los ojos de par en par.
––¡Desmaius!–– exclamó la misma voz seguida por un golpe seco contra el suelo–– ¡Granger!
Era Malfoy, y Merlín, nunca se había sentido tan feliz de oírlo.
Y entonces, cuando se supo a salvo, dejó que las lágrimas y los gemidos salieran libres, descargando toda la adrenalina y miedo que había acumulado. Draco se acercó a ella guiado por los gemidos y la ayudó a levantarse del suelo.
La abrazó. Ella jamás creyó que la abrazarían de esa forma, pero lo abrazó también, tan, tan fuerte. Hundió s cara en el pecho del joven y Draco pasó su ancha mano por la espalda de Hermione.
––Te dije antes del atardecer–– murmuró, y a pesar de todo, su voz no sonó a reproche.
––Lo intenté––sollozó––Pero apareció ese… ese…
––Es Carrow. Está más asqueroso desde el salón de los misterios.
Entonces Hermione confirmó que sí, realmente se trataba de un mortífago.
––¿Por qué estaba persiguiéndome? ¡Me dijiste que no me pasaría nada si llevaba esta capa!
Él le tomó el rostro para que lo mirara.
––Lo sé. Fue mi error, todavía es un secreto que te he comprado.
––¿Qué?
––Los mortífagos… aún no lo saben, y no te convenía que lo supieran.
––¿Por qué?–– preguntó angustiada y se secó las lágrimas que había derramado unos minutos atrás.
––Porque les gusta abusar de las esclavas… especialmente si son atractivas.
Pudo ser un cumplido. Pero la voz seria y enojada del muchacho la hizo durar.
––Tenemos que marcharnos antes de que este imbécil despierte.
Hermione asintió y él la tomó de la mano. El contacto de su piel la descolocó unos segundos, pero no le dio tiempo de pensarlo pues él la arrastró hacia la salida y aprovechando la oscuridad se metió en un almacén polvoriento y lleno de anaqueles inservibles que ella reconoció y se dirigieron a la chimenea, Draco tomó un puñado de polvos flú y los ingresó a ambos.
En cuanto llegaron, Draco pidió que llevaran un vaso de agua helada con azúcar a su oficina y llevó a una temblorosa Hermione con él a rastras hacia allá.
En la oficina, le ordenó que se sentara y ella lo hizo. Draco parecía león enjaulado.
Cuando llegó el agua con azúcar se lo dio y ella lo miró confundida y nerviosa.
––Tienes la presión en el piso y aún estás alterada.
––Y-yo no estoy alterada–– quiso negarlo.
––Tómatelo y no discutas.
Ella suspiró y le dio un sorbo que de inmediato le alivió.
No se había dado cuenta del temblor en sus manos ni las náuseas hasta que lo vio tan enojado, su miedo volvió a ella. Si él estaba así, era porque realmente algo había pasado, el corazón y la mente le daban vueltas, ¿había ido por ella? ¿Lo habría hecho porque se preocupó… o porque solamente quería asegurarse de que no había escapado? Tomó otro poco de agua sintiendo la angustia en su pecho y empezaba a desesperarse viéndolo caminar de aquí para allá y fregarse las manos en la cara, o tirándose del cabello.
––Cálmate–– le suplicó sintiendo que si seguía así, era ella quien iba a vomitar–– no ha pasado nada.
––Pero pudo pasar–– masculló Draco con el estómago revuelto–– y sé que pasará–– Hermione lo vio apoyarse en la mesa de roble con la frente envuelta en sudor–– los Carrow nunca olvidan.
Hermione se levantó ofreciéndole el vaso de agua.
––Creo que la necesitas tú más que yo–– le sonrió–– te ves horrible.
Draco sonrió aceptándolo y tomó un trago bastante grande.
––Sé cuidarme–– concluyó Hermione cruzándose de brazos. Él se burló con una risa irónica.
––¡Vaya que hoy lo demostraste!
Ella miró hacia otro lugar enojada y frunció los labios.
––Respóndeme una cosa ¿no? ¡¿Cómo es que tú llegaste justo a tiempo?!
Draco ladeó su cabeza para mirarla, dudando si contestarle qué era lo que hacía allí, luego exhaló aire rendido.
––Ya era muy tarde pare que no hubieras llegado–– Hermione tragó saliva y sintió los ojos picarle.
––¿Creíste que había escapado?–– la voz le tembló, no sabía por qué le dolía de esa manera, y Draco lo notó.
El rubio giró su cabeza mirándola con una sonrisa.
––No eres tan estúpida como para hacerlo llevando mi capa.
Hermione abrió los ojos como platos, sonrojada hasta la coronilla, estaba tan ofendida y sentía una horrible opresión en el pecho que l voz se le resquebrajó.
––No hubiera huido aunque así me lo hubieses pedido.
Draco se giró hacia ella y la miró como si dudara de sus palabras. Apretó los puños y caminó hacia ella.
––Puedes retirarte, Granger.
El corazón se le dobló como un papel gastado y lo sintió quemarse en su pecho.
Se levantó dedicándole una mirada triste y se marchó.
...
Holaaaa chicooos, lamento la demora, es que la verdad estuve super bajoneada de ánimo, prometo intentar actualizar mucho más protno para poder leer esos comentarios tan maravillosos comentarios que siempre me suben un poco más los humos, pero bueno, intentaré actualizar más pronto, creo que ya saben que esta historia la tengo ecrita en un cuaderno viejo y desgraciadamente a veces se parten las hojas o se me pierden :c jaja, y me toca hacer memoria y recontruir otra vez el capítulo, d eigualmanera no está terminada aún en los cuadernos(si ya van tres) pero sigo buscando inspiración para terminar lo que me falta, porque todavía es bastante y para terminar un proyecto nueva en otro de mis muchos cuadernos de escritura.
UN BESOTEEEEEEEE Y MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE COMENTARON LOS QUIERO MUCHÍSIMO!
claudia azu23blood Lily Masen de Lioncourt Maggie Night Gardeniel sailor mercuri o neptune patybenededmalfoy Luna White 29 MRS Taisho-Potter MQserah welovemorris Coquette Nanis88arg luna-maga alexf1994 evibaldwin BelleCat123 Pansy-89 Serena Princesita Hale ladycat Venix14 Rossy04 Mama Shmi MalfoyBlackdagger Girl Rowina Ravenclaw Jarvia Elipton Lily Dangerous Black Bliu Liz x.'Kyuuketsuki Maru'.x patybenededmalfoy
