Los fastidiosos rayos de sol golpearon su rostro levantándola de su corto e incómodo sueño obligándola a abrir los ojos y darse cuenta de que se encontraba sola en la cama. Se removió rotando sus ojos y cuando logró enfocarlos, vio una figura masculina sentada en su lecho dándole la espalda con un plato de salchichas y huevo en una mesa frente a él, pero no comía, tenía el rostro enterrado en sus manos.

Hermione sintió que la garganta se le cerraba al verlo vestido formalmente, con su camisa de seda y negra y su pantalón fino de lino, la túnica desgastada y la máscara plateada descansaban en un taburete a su lado. Iba a salir a una misión ¿Cuánto tardaría en verlo? Se tragó un poco el orgullo que la noche anterior no quiso soltar.

—Lo siento— su voz sonó ronca y triste, de inmediato Draco levantó la cabeza con un respingo, no la había oído despertar. Se levantó sin girarse a verla ignorándola y tomó una corbata plateada del perchero.

Hermione lo vio tratar de atarla alrededor de su cuello sin lograrlo, se levantó de la cama y caminó hacia él lento y casi como si temiera, no lo miró en cuanto estuvo en frente, pero apartó dulcemente las manos de él de la corbata (que se habían detenido cuando la vio) sujetó el maltrecho nudo y lo desató para anudarlo bien esta vez, al terminar deslizó las manos por su pecho, rozando la suave tela y sintiendo su abdomen.

—Disculpa— susurró recordando sus rudas palabras— yo no pretendía…

—Ya, lo sé— le agarró la cara pero su rostro no tenía ninguna expresión— calla ya y vete a dormir que ya sé que no dormiste nada.

—Pero no tengo sueño, quiero ir al establo hoy.

—Sabes bien que hoy no vas…

—Pero, Malfoy…— intentó replicar de inmediato pero él la interrumpió.

—Teníamos un acuerdo, Granger, no puedes ir todos los días… no te puedes volver a enfermar.

—Pero el medimago dijo que mis pulmones serían inmunes al…

— ¡Él no dijo que lo serían! Dijo que si sobrevivías a eso quizá lo harían…

Hermione cerró los ojos y masajeándose el puente de la nariz.

—Muy bien, haz lo que se te dé la gana ¿a dónde vas tú?

—A salir.

Ella rodó los ojos y se dio la vuelta metiéndose en la cama de nuevo y se quitó el vestido dándole un rápido vistazo de su cuerpo desnudo. Draco tragó en seco tentado a volver con ella y Hermione lo miró como si no estuviera al tanto.

— ¿Te tengo que esperar?— susurró tapándose con la sábana.

—Más te vale.

Se miraron un par de segundos y ella suspiró.

-Espero que regreses entero.

Cuando despertó, (por el olor a comida y unos pequeños pasitos) vio a Connie llevar una enorme canasta.

— ¡Hermione!— la voz aguda la hizo espabilar por completo.

—Hola, Connie— le sonrió sin muchas ganas— ¿cómo estás?

—Estoy bien, el amo Draco me dio órdenes de traerte comida tres veces al día mientras él no está.

—De acuerdo… lo haré sólo para que él no se desquite contigo— recibió bandeja de plata tratando de mantener su cuerpo bajo las sábanas— y porque muero de hambre…

Connie sonrió un poco incómoda.

—Hermione… no quisiera entrometerme… pero el amo… ¿el amo y usted…? Es decir… las cosas han pasado de ser ligeras hace un tiempo ¿no es así?

Hermione abrió los ojos sonrojada hasta la coronilla, no veía a Connie hace mucho… tal vez desde antes de que empezara a acostarse con Malfoy, y ella debía de saberlo… era más que obvio…

— ¡Lo siento!— chilló la elfina— ¡Soy una atrevida! ¡Perdóneme, Hermione! ¡Oh, lo siento!

— ¡No… no, Connie! Está bien… la tranquilizó tomándole la mano—No me ha molestado…

— ¿Segura?— sus enormes ojos azules estaban húmedos. Hermione asintió.

—Connie… la verdad es que estoy empezando a asustarme… —le confesó con la voz pendida de un hilo— Connie yo… a veces quisiera estar pegada a él… con él a cada rato y otras veces que estuviera muy lejos… lejos de mí— la voz se le quebró— quiero matarlo a golpes pero me moriría si algo le llegara a ocurrir, quiero que me abrace y me bese toda… que no me deje respirar… y otras me provoca partirle el cuello de una cachetada. Y me estoy poniendo tan ansiosa… tan loca— los labios le temblaban y no pudo seguir hablando.

—Hermione…—susurró la elfina— estás enamorada del amo…

Hermione caminaba a la oficina del rubio, hacía dos días ya que se había marchado y si seguía encerrada dentro de esas cuatro paredes, terminaría por enloquecerse. No le haría mal ver a Mika un rato.

Sin embargo solo unos metros atrás del lugar, un brazo ancho y moreno la detuvo.

— ¿A dónde crees que vas, Granger?

— ¡Zabini!— chilló asustada— ¿Qué demonios haces? ¡Suéltame!

—Oh, no—rió— Malfoy nos dio instrucciones claras, tú tienes prohibido pasar para allá.

— ¿Te pidió él que me detuvieras?

—Pidió es una palabra demasiado amable para las amenazas que nos lanzó si no lo hacíamos.

—Pues lamento que Malfoy te quite el pellejo, pero tengo cosas más importantes que hacer— murmuró comenzando a avanzar de nuevo.

De pronto sintió que la agarraba fuerte de los brazos, la levantaba del suelo y la hacía girar hasta quedar del otro lado frente a él. El moreno sonrió con maldad.

—Mal por ti, tendrás que olvidarlas por ahora.

Ella se enfureció aún más cuando vio que a él le divertía la situación.

— ¡Maldita sea! ¡¿Por qué mierda lo haces?! ¡¿Acaso le debes algún favor, o qué demonios?!

—De hecho, Granger. Sí—chasqueó la lengua—él cuida de Pansy cuando se lo pido—hizo una mueca sarcástica— así que ahora cuidaré de ti.

Hermione rió irónica.

—Si con cuidarla te refieres a su lengua en el fondo de su garganta, ni creas que lo harás conmigo—se cruzó de brazos con expresión de asco.

—Es obvio que no, Sangresucia— la miró con asco—Con Pansy es diferente, porque siempre se han tratado así y a mí no me molesta, Malfoy no puede hacerle a Pansy lo que yo le hago.

Hermione gruñó disgustada.

— ¡Son unos malditos enfermos!— se giró resignada encaminándose a su habitación otra vez— ¡Y dile a ese idiota que no necesito gorilas de guardaespaldas! ¡¿Y cuánto tiempo más va a tardar?!

Hermione escuchó un ruido en la oscuridad de la habitación. El corazón le dio un vuelco y su estómago se contrajo de miedo, se tapó de pies a cabeza con la gruesa colcha, temblando. Cerró los ojos cuando escuchó pasos lentos caminar cerca de ella, entonces se atrevió a asomar su rostro y su pecho dio un soplo al reconocer la figura rubia. El cuerpo del muchacho se movía torpemente, alcanzó a escuchar sus jadeos dolorosos y se asustó cuando la cama brincó por el peso muerto del cuerpo de Malfoy.

Ahogó un grito horrorizada y se levantó de inmediato yendo hacia su cuerpo, Draco respiraba con dificultad y expresión adolorida, su frente estaba perlada de sudor y en el camino de sus sienes le pareció ver lágrimas. Rápidamente le quitó la túnica y la camisa, reconociendo de inmediato las marcas rojas que atravesaban su cuerpo, causadas por múltiples maldiciones que irritaban todos sus nervios casi paralizándolos con un dolor insoportable, posiblemente causadas por un cruciatus.

—Merlín—susurró angustiada acariciándole el rostro— ¿qué fue lo que te pasó?

Draco abrió los ojos al oír su voz, no podía ni siquiera sentir las manos de ella acariciándolo porque las horribles heridas le escocían toda la piel.

E-era una trampa…— murmuró con los dientes apretados.

Hermione sintió un grueso nudo en la garganta y corrió hacia los cajones del buró, abriéndolos y revolviéndolos todos, hasta que sacó una pequeña poción de color azul celeste, le temblaron las manos al abrirla y casi se asustó cuando lo escuchó gemir al sentir el líquido frío expandiéndose por toda la piel de su torso, poco a poco, la poción fue absorbida por su piel, desinflamando un poco sus terminales nerviosos.

Sin embargo ella tenía que acomodarlo en la cama, la posición en la que se encontraba le causaría espasmos musculares, pero también sabía que no podría moverlo ella sola, él era demasiado grande y estaba casi inconsciente. Vio la varita de Malfoy empuñada en su mano ensangrentada ¿sería sangre de él, o de alguien más? ¿Debería utilizarla?

Ella la tomó y suspiró, hacía mucho tiempo que no tocaba una varita, que no sentía la sangre fluir con magia por sus venas, esperaba no explotar algo.

¡L-levicorpus!— El cuerpo de Draco se levantó forzosamente hasta reposar su cabeza en la almohada con el resto del cuerpo tendido. Ella sintió un hormigueo en su brazo derecho por la descarga de magia.

Se mordió los labios, nerviosa y mirando la varita, con un solo hechizo podría saber si él había matado a alguien con ella, en su varita habría quedado grabado. Harry le había enseñado a hacer ese hechizo muchas veces y hasta hace tres años les había ayudado mucho. Cerró los ojos y jadeó.

Priori incantatem— abrió los ojos llenos de miedo, y observó. Un cruciatus, un depulso, dos expelliarmus y un serpensortia. Hermione pudo respirar con alivio.

—Qué bien, Granger— masculló Malfoy con dificultad y los dientes chirriando— has tenido que quitarme la varita… para asegurarte de que no he utilizado un Avada Kedavra.

Ella lo miró asustada.

—No, y-yo…

—Vete de aquí, Granger— el muchacho empuñó sus manos— ya te has encargado de mí y de tu maldita consciencia. ¡Lárgate!

— ¡No!— objetó levantándose del suelo donde se había sentado para realizar el conjuro— ¡No me largaré solo porque a ti se te dé la maldita gana!— caminó hacia él furiosa— ¿Por qué nunca me dices cuanto mierda te vas a tardar en tus malditas misiones? ¡Y deja de poner a tus amigotes a cuidarme el trasero!

— ¡Tú haces lo que yo diga!— casi gimió al sentir las punzadas en su cuerpo— ¡Y no tengo porqué decirte cuánto me voy a demorar! ¡Lo que es más, qué mierda te importa a ti!

Hermione apretó los labios conteniendo la furia y dejó su rostro sin expresiones, indiferente, le lanzó la varita para que pudiera tomarla en caso de que la necesitase.

—De acuerdo, amo— pronunció sumisa— ¿el amo necesita algo más? ¿Puedo irme ya, amo?

Draco apretó los dientes colérico.

—Ya te dije que no me gusta que me llames como si…

—Tomaré eso como un sí, amo— lo interrumpió hablando con un poco más de énfasis y se giró sobre sus talones marchándose de la habitación.

Malfoy no la volvió a ver hasta tres días después. La gravedad de las maldiciones había sido tal, que Malfoy había necesitado más de una poción para recuperarse, Hermione lo supo desde que lo vio, y por eso cuando salió de su habitación le pidió a Connie que informara a Nott de su estado.

Theodore fue esa misma noche con Luna a verlo, Malfoy estaba cansado ya, había tomado un sinnúmero de pociones para dormir, porque el dolor era tan insoportable que estar despierto significaba una tortura, pero las pesadillas que los perseguían en sus sueños lo dejaban engarrotado y aún más agotado de cómo había empezado.

—Tal vez deberíamos llamar a Hermione— Draco miró a la rubia en el suelo mezclando ingredientes en un caldero de latón— ella sabe de estas cosas. Es excelente con las pociones para dormir sin sueños.

Malfoy estuvo a punto de lanzar un puñado de palabras y destruirla con su lengua viperina, pero el moreno la interrumpió.

—No creo que tu amiga quiera acudir, Lovegood— la voz serena del muchacho lo enojó más, y Theo supo que había dado el clavo justo en sus tripas.

— ¿Cómo que no querrá venir? ¡Soy su puto dueño! ¡Es su maldito deber!— perdió los nervios y aunque intentaba calmarse, la furia recorría sus venas partiéndole los huesos.

—No creo que se niegue, Theodore…— susurró Luna ignorando a Draco y él casi vomita de asco por la forma tan tranquila con la que ella había hablado. Luna miraba al joven Nott con los ojos cristalinos— La he visto ansiosa y rondó por aquí todo el día de ayer.

Nott no dijo nada, limitándose a observarla en el suelo con su ropa de diez tallas más grande y su cabello despeinado y muy rubio.

—Creo que ya es hora de que venga, ¿no lo crees así Draco Malfoy?

Al aludido le sorprendió la ligereza con la que dijo su nombre, sin burla pero sin demostrar algún indicio de que sintiera inferioridad ante él, y pensó que tal vez, Lovegood no estaba tan loca después de todo.

Además quería traer a Hermione, acertando en el deseo que lo carcomía por verla, así que no dijo nada y la observó levantarse torpemente sacudiendo el polvo de su horrorosa vestimenta.

—Ésta, está lista, puedes intentar calmar el ardor— le dijo a Nott y él asintió sin dejar de mirarla— iré por ella, debe de estar en los jardines.

— ¿En los jardines?— empuñó las manos con rabia y Theo sonrió con malicia mirando a Luna, aunque ella lo hubiese hecho a propósito.

—Así es— Luna lo miró confundida ¿es que él no había entendido lo que había dicho, tal vez estuviera un poco sordo?— es lo que he dicho, sí.

— ¿Y por qué habría de estar ahí?— gruñó y Luna miró a Theo confundida, y éste trató de ocultar su sonrisa burlona alzándose de hombros.

—Pues porque… ha estado todo el tiempo ahí…— Luna ladeó su rostro mirándolo con cara desentendida— ¿te encuentras bien?

—Ya vete, Luna— habló rápido Theodore sabiendo que Malfoy podría gritarle una sarta de barbaridades— Draco lo ha comprendido.

Ella le sonrió asintiendo.

—No me tardo— y sin más, se marchó.

— ¿Cómo que Luna?— le reclamó Malfoy en voz baja.

—Así se llama ¿no?— se alzó de hombros.

— ¿Desde cuándo llamas a las personas por su nombre de pila?—Malfoy frunció aún más el ceño.

—Desde que ella me llama por el mío. Y ¿quieres saber algo? Me importa una mierda lo que a ti te parezca— dio por zanjada la conversación. Justo dos instantes después, la puerta se abrió y Hermione entró con Luna tras ella.

— ¿Se puede saber qué mierda quieres?

Draco entrecerró los ojos mirándola enojado.

—Me parece que debes mejorar tu forma de dirigirte a mí… hace algunos días lo hacías perfecto.

— ¿Y si no lo hago, qué?— se cruzó de brazos— ¿Vas a matarme? Hazlo, no tengo nada que perder.

—Desafortunadamente hoy no tengo ganas de matar a nadie, Granger— masculló tratando de acomodarse en la cama con gesto de dolor— y yo no te llamé, por mí bien que te puedes ir a la gran…

—Pues entonces me largo— lo interrumpió girándose sobre sus talones.

— ¡Espera, Hermione!—Luna la tomó de la mano, deteniéndola— Yo te necesito… Tú haces muy bien las pociones para dormir sin sueños… necesitamos una para Malfoy.

— ¿Por qué?— ella intentó parecer no muy interesada.

— ¿Qué te importa?— dijo Draco en voz baja.

—Está teniendo muchas pesadillas— le dijo Luna ignorando al rubio y eso no nos ayuda en nada…

Hermione suspiró rendida.

—De acuerdo, Luna, tú dirás— miró los calderos en el suelo con muchos ungüentos recién preparados alrededor, Luna le agradeció con una sonrisa y ambas se sentaron en el suelo junto con los ingredientes.

—Estoy harto de estar aquí— susurró Draco intentando sentarse menos patéticamente— parece que estuviera en mi lecho de muerte.

—Pues no estuviste muy lejos de estarlo— mascullo Theodore cortando cuidadosamente colas de escregutos explosivos.

—Muy gracioso.

—Cállate ya, no puedo concentrarme con tus balbuceos de mierda— Nott lo atravesó con sus ojos profundos.

Hermione aplastaba nerviosa las ramitas de valeriana mientras que Luna se veía tan distraída que parecía no percatarse de nada fuera de su burbuja corporal.

—Que te den, maldito Nott. ¡Sácame de este maldito infierno!

Nott lo ignoró entregándole en un frasco la sustancia viscosa que había salido de las colas a Luna.

—Ten, esto adormecerá las heridas en sus células nerviosas.

— ¡Deja mis malditas células en paz, de una vez!

—Las tienes hechas una mierda, Malfoy, así que tú te callas la maldita boca y haces lo que yo te diga.

—Notificación de última hora Nott, ¡YO soy la mierda en carne y hueso! Llegas tarde para salvarme— escupió las palabras como si la lengua le quemara.

— ¡Ya basta!— exclamó Hermione con la voz quebrada, Luna despertó de su letargo— ¡Cállense!

Luna miró a todos en la habitación y supo que debían marcharse.

—Theodore… necesito más hierba de campo, estás ya se secaron demasiado ¿podrías acompañarme?

Theodore asintió saliendo de allí con ella, la sangre le quemaba y si no se alejaba él mismo se encargaría de que Malfoy muriera. Draco y Hermione quedaron solos con una atmósfera pesada rodeándolos y ella susurró con la voz quebrada:

—No puedo creer que digas eso como si no te importara nada.

—Adivina qué, Granger. NO ME IMPORTA.

Hermione se levantó del suelo mirándolo enojada.

— ¡Entonces dime para qué demonios sigo aquí!

— ¡¿Qué demonios voy a saber?! ¡No sé para qué demonios sigues queriendo salvar un alma que ya se pudrió!

El nudo en su garganta la asfixiaba.

— ¡Tienes razón, eres una mierda!— sentía una extraña furia en su interior, y no sabía si era hacia él o hacia ella misma— ¡No sé porqué no me fui cuando pude!— las lágrimas se deslizaron por sus mejilla y sintió que la sangre la abandonaba el rostro y empezaba a marearse, se le escapaba el aire "Maldito desgraciado" Pensó cuando las piernas le temblaron y estuvo a punto de desmoronarse, pero logró tender su torso en la cama de él, evitando un duro golpe contra el suelo.

Draco no la oyó llorar, pero percibía las saldas lágrimas en el aire aunque no viera su rostro y se reincorporó después de varios minutos, ella se había quedado inmóvil y por unos segundos pensó que se había desmayado, pero cuando la tocó, su piel ardía con una fiebre intensa y ella tembló al contacto de sus fríos dedos.

¿Sabes por qué?— susurró ella levantando su rostro para mirarlo, él no sabía a qué se refería, Hermione se subió por completo a la cama y se dejó caer junto a su cuerpo y lo abrazó con fuerza, el contacto mandó una descarga de electricidad sobre su pecho y se sintió tan bien que pensó que Granger debía de estar alucinando porque el calor que desprendía su cuerpo—y alivió un poco sus heridas— no parecía ser sólo un poco de fiebre.

—Granger… ¿cuánto tiempo pasaste en el establo?

—… Porque me importas—continuó sin escucharlo— no sé por qué— sonrió con tristeza— ni siquiera sé desde hace cuanto, pero me importas tanto que duele, y aunque hubieras matado a alguien (yo también he querido matar un par de veces) no sé si hubiera sido lo suficientemente fuerte… para alejarme de ti. Porque me importas y me da miedo olvidar todo… olvidar esto… que me olvides… que olvides que esto lo es todo, aunque no sea nada…

Hermione cerró los ojos casi en el subconsciente.

Al menos lo es para mí….porque creo… creo que ya te quiero demasiado…

El corazón le latía tan rápido que ella tenía que estar dormida para no sentirlo. Increíblemente esa noche no tuvo pesadillas y cuando despertó, el dolor parecía tan soportable que las manos de ella sobre su piel no ardían. No era posible que eso sucediera, él no podía seguir dejándola adueñarse de su mente de esa manera tan injusta y mezquina, él no podía depender de ella, porque se convertiría en una debilidad que ciertamente en esos tiempos no podía darse el lujo de tener, sabía bien que si alguien la descubría y peor aún, se diera cuenta de su relación no tardarían con tratar de extorsionarlo a él, o utilizarla de carnada para Potter.

Tampoco podía dejar que algo le sucediera. Hermione era la única persona que al acariciar sus cicatrices no lo hacía con asco, con morbo o simplemente para curarlo. Ella lo hacía mirándolas con angustia de cuán dolorosas habían sido para él, cuánto había sufrido para conseguirlas, las besaba de una manera en que no quería recordar porque algo se le hinchaba dentro de su pecho, un horrible nudo le cerraba la garganta y presentía síntomas de autocompasión. Y no había algo que él más aborreciera que eso; la autocompasión.

La vio muchas veces y ninguna le pareció agradable. La vio en su madre cuando lloraba por el sufrimiento de su familia en la guerra, la vio en Pansy la tarde que recibió la marca, había sentido aún más desprecio cuando la vio en Hermione. El desprecio a veces se convertía en rabia, y la rabia en un anhelo sofocante de tenerla. ¿Cuántas veces la vio en el callejón? Ya había perdido la cuenta de las innumerables veces que a vio ser comprada por asquerosos ricos y patanes que creían tener poder por tener unos cuantos galeones encima. Permaneció en la sombra mucho tiempo, en ése tiempo era demasiado cobarde para hacer algo por lo que sentía por ella.

No era amor, eso lo sabe. Pero la veía sin evitar sentir que quería algo de ella, que necesitaba urgentemente algo de su presencia insoportable. La odiaba tanto que lo único que lo mantenía vivo en las masacres dirigidas por los más despiadados mortífagos era pensar que algún día volvería a verla, la tendría y la haría suya, hacer con ella lo que se le viniera en gana. Entre más pasaba el tiempo, el sentimiento agotador se hacía cada vez más fuerte y ya no quería ser solo su dueño literalmente.

En sus sueños o alucinaciones sus manos empezaron a deslizarse por su cuerpo, quitándole el uniforme de Hogwarts —porque así la imaginaba— y la desnudaba por completo, besándola, y la hacía mujer, rompiendo su virginidad él mismo y ella lo amaba, así nunca se le ocurriría abandonarlo.

El movimiento del cuerpo de Hermione lo levantó de su letargo, la observó abrir sus ojos rojizos por el llanto de la noche anterior, mirándolo sin entender muy bien por unos segundos qué demonios hacía ahí, en la cama del rubio.

—Dios mío— susurró incorporándose tan rápido que Draco no tuvo oportunidad de detenerla— ¡Tenía que hacer las pociones! ¡No sé qué demonios me pasó… yo!

—Cállate ya, Granger— murmuró él con un repentino sentimiento de pérdida en su pecho—Tenías una maldita fiebre de mierda, estabas delirando y te quedaste dormida.

Hermione se sonrojó recordando todo lo que había dicho y sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal.

—Malfoy yo…

—Cierra la boca— murmuró pasando una mano por el brazo de la joven atrayéndola más a él— Merlín, Granger… Hace un siglo que no te toco.

Ambos contuvieron el aliento cuando él introdujo una mano por debajo de su vestido, acariciándole la columna.

— ¿Por qué lo haces tan difícil?— murmuró pagándola aún más a su cuerpo, haciéndola sentir la dolorosa erección contra su vientre, Hermione gimió sintiendo su intimidad palpitar fuertemente.

Oh, Dios…— gimió cuando él comenzó a mordisquear su cuello y acariciarla con su lengua.

—Jódeme, Granger— susurró en el oído de la muchacha, y ella extasiada lo rodeó con sus piernas aumentando la fricción entre sus sexos —Úsame para complacerte.

Hermione sonrió antes de besarle la boca, buscando su lengua, saboreando la suya, él la rodeó entera con sus brazos, eran grandes, fuertes, se mareó ligeramente cuando él la despojó de su vestido.

—Oh, Granger— gimió él percatándose de que ella no llevaba ningún sostén y su pecho quedó al descubierto— ¿cómo andas así por la casa?

Hermione le ignoró concentrada en acariciar la barbilla de él con sus labios y bajó una mano hasta su miembro caliente. Draco jadeó excitado y le acarició los senos amoldándolos en sus manos, los pezones erguidos de ella se sentían maravillosos contra las palmas de sus manos. Hermione le quitó la ropa interior y su excitación saltó libre para que ella la tomara con una mano.

—Vas… a matarme— jadeó Draco con los ojos negros de lujuria y ella se mordió los labios nerviosa por lo que iba a hacer. Lentamente se acomodó cerca del vientre del muchacho y empezó a repartir besos en la punta rosada y dura de su hombría. Él tuvo que cubrir su rostro con una almohada para no avergonzarse a sí mismo con el gruñido desgarrador que salió de su garganta. Hermione lo miró divertida, no había creído que verlo con el pecho rojizo y agitado le encantaría de una manera casi enfermiza.

Pronto subió de nuevo besándole el pecho y llevó las manos de él hacia su cintura y Draco la miró acomodarse sobre él, hundiéndolo en su interior.

Hermione cerró los ojos, complacida y sonriente, las manos de él la aferraban con fuerza y aunque no lo veía, sentía sus ojos fijamente sobre ella, empezó a moverse poco a poco, arqueando su espalda con suaves gemidos de placer.

Era una diosa. Granger se movía y el corazón le daba un vuelco, su piel dorada contrastaba muy bien con la suya blanca. Subió las manos por el torso de ella y tocó sus gloriosos montes, Hermione jadeó abriendo los ojos, y él la miró profundamente y sonriendo sintiéndose ganador. Ella se inclinó para rozarlo con su nariz y Draco sacó fuerzas para girarse y dejarla bajo su cuerpo olvidando el dolor de sus heridas.

—Eres una maldita ninfa— susurró sobre sus labios agilizando las embestidas, le agarró una pierna subiéndola hasta casi rozarle el pecho, profundizando el contacto, Hermione gimió destrozada.

—Oh, Malfoy… necesito más.

— ¿Más?... ¿Más… como esto?

Pasó un brazo por debajo de su cuerpo y la sujetó de las nalgas, arrodillándose en la cama y con ella tendida en sus piernas. Hermione jadeó llevando las manos hasta sus propios senos, sabiendo que eso lo enloquecía y en medio de los torpes movimientos, él la levantó dejándola sentada sobre él, muy pegados, sudorosos y a punto de acabar. Hermione le rodeó de las piernas gimiendo más fuerte y susurrando palabras incoherentes como la noche anterior, y justo cuando los espasmos de ella comenzaron a succionar deliciosamente su miembro, las palabras de ella volvieron a su mente.

… creo que ya te quiero demasiado…

Draco entrecerró sus ojos y hundió la cabeza en el cuello de ella dejándola que se moviera y gruñó fuertemente en su clavícula dejándose llevar por el placer de estar dentro de ella.

Draco la miró por segundos que parecían eternidades, ella trataba de recuperar el aire de su pecho con las mejillas sonrojadas y los ojos cerrados, ambos estaban agotados, con el cuerpo engarrotado por el esfuerzo. Que ella no exigiera una respuesta a su confesión lo calmaba de sobremanera, porque él todavía no sabía que era ese sentimiento agobiante que ella le causaba, y no sabía si quería averiguarlo, se conformaba con tenerla a su lado, con besarla y hacerle el amor de vez en cuando, con hacerla enojar y verla morderse el labios, podría lidiar con saber que ella lo quiere, cerró los ojos abrazándola.

—Tengo que ir al callejón hoy, Malfoy.

Draco abrió los ojos intranquilo nuevamente.

—No, no irás.

—Tengo qué. Tú lo sabes. Draco, no voy a irme.

—Sé que no— la miró inquieto— pero no hace falta que quieras para que te rapten.

—Iré con tu capa.

—Ya no sé si sea seguro que la utilices.

— ¡Pues me pondré otra!

— ¿Vas a verte con Potter?

— ¿Qué?

—Responde— masculló apretando los dientes.

— ¡P-pues… no, yo no…!

—No me mientas, Granger… No tolero que me mientan.

—Tal vez…— susurró.

—No es posible. No puedes, esto es una guerra ¿es que no lo entiendes? ¡No puedo permitírtelo!

— ¿Crees que rebelaré tu ubicación?— susurró dolida.

—No es necesario que lo hagas, con legeremancia bastará.

— ¡Harry es mi amigo!

— ¿Crees que Potter es el único que desea saber el paradero de los mortífagos? ¡Es como saber el de la Orden misma! ¡Todos lo desean!

—Malfoy… te lo suplico…— susurró ella con un nudo en la garganta.

—No, y no insistas.

Hermione suspiró derrotada y desistió, sabía que pedirle eso era ir muy lejos, incluso si estuviera en la orden fuera imposible que alguien accediera a su petición, con el corazón en un puño buscó su vestido, pero cuando estuvo a punto de levantarse para ponérselo, Draco la sujetó del brazo, impidiéndolo para tirarla de regreso a su pecho.

—No salgas hoy.

—Está bien… pero tengo que ordenar tu habitación y la oficina.

—No me entiendes… no salgas hoy des esta cama…

Hermione lo miró como si estuviera loco, pero los ojos de él estaban tan serios que parecía una broma.

—Pero, Malfoy…

—Deja todo así, ya Connie le dirá a alguien más que lo haga.

No dijo más nada, tenía el corazón y sus nervios hechos triza y realmente quería quedarse con él, así que se dejó abrazar de nuevo.

—Dime la verdad, Granger…— susurró después de un rato acariciándole la espalda.

Hermione abrió un ojo mirándolo confundida.

— ¿Qué verdad?— Draco tenía la cabeza ladeada y los ojos cerrados.

—Ayer dijiste que me querías— Hermione se tensó— pero… ¿estás enamorada de Weasley?

Ella se quedó estática, jamás por su mente pasó que Malfoy le hiciera una pregunta de este tipo, o que mencionara el nombre de Ron con tanta tranquilidad.

—Pues yo… yo nunca…— se aclaró la garganta— es decir… yo estaba muy enamorada de él…. E incluso quizá lo esté todavía… pero yo… no sé a qué te refieres con…

— ¿Lo amas más a él?—la interrumpió brusco y con los labios fruncidos.

—Draco es que… hace tanto que no lo veo…y tú… yo te quiero, incluso te deseo mucho, pero no te amo— susurró y él abrió los ojos mirándola.

—Eso no responde a mi pregunta.

— ¡Tampoco lo sé! ¡No sé si lo ame a él…tú no sabes…! ¡No sabes que es no verlo por tanto tiempo! ¡Sin saber si me ama o si ame a alguien más!— los ojos se le humedecieron— y tendré que vivir con eso quizá por el resto de tiempo que me quede de vida si quien-tú-sabes gana.

—Entonces… ¿por qué no te quedas conmigo?— murmuró serio y pasivo, mirándola a los ojos— ¿qué tiene él que no tenga yo, Granger? Yo puedo darte muchas más cosas, no trabajarás nunca, te compraré una casa grande. Eso es real, yo también soy real— el muchacho respiraba agitadamente y Hermione no podía creer lo que le estaba diciendo, se le había erizado la piel de escucharlo y los ojos le picaron al ver la desesperación en los profundo y solitarios ojos del muchacho.

Le acarició con ternura el cabello rozando sus narices.

—No se trata de una casa… o de no trabajar o del sexo, Malfoy— le sonrió con tristeza— aunque yo llegara a amarte tú no lo harás… además ¿qué me garantizas tú? ¡Mírame, soy una impura! Jamás podrías estar conmigo aunque quisieras…

—Los engañaremos… haré que crean que tu sangre es pura…

—No, Draco— lo cortó— no seré quién nunca he sido, si mi destino es morir en esta guerra, moriré, si es sobrevivir, sobreviviré. Pero siendo quien soy.

Draco se tapó los ojos con un brazo.

—Quédate conmigo— le suplicó— intentaré hacerte feliz. Te lo juro.

— ¿Por qué?— su voz se quebró— ¿qué es lo que quieres de mí?

—Te quiero a ti, completa y para siempre—gruñó—te busqué por cielo y tierra y te encontré, maldita sea, Granger, quiero que seas solamente mía.

Ella lo vio con el corazón hecho añicos.

— ¿Y si yo no quiero ser sólo tuya? ¿Qué es lo que me viste, que no comprendo?

— ¡No lo sé! no sé que es… mierda, como quisiera saberlo… siempre te veía en Hogwarts, eras tan insoportablemente fuerte… verte en el callejón tan marchita parecía antinatural, ese no era el modo en que debías estar. Entonces pensaba en ti todo el tiempo, desnuda y gimiendo bajo mi cuerpo, a veces llorando en una celda, y necesitaba que fuera real. Si ibas a reír quería oírte, si ibas a llorar tenía que ser por mí.

Hermione sintió los ojos humedecerse, abrumada por todo lo que le decía y sintió ganas de huir y de abrazarlo, la piel se le erizó, no entendía siquiera lo que sentía por él, la asfixiaba la angustia de verlo tan desesperado.

—Vaya— susurró— ¿te digo que es curioso? En uno de los lugares en que estuve cautiva, había un niño pequeño como de seis años, y no sé porqué… pero siempre que veía sus ojitos azules me recordaba a ti, eran fríos… y se veían tan tristes…— Hermione lo abrazó tratando de no llorar— él hablaba conmigo oculto detrás de un rellano, sus padres peleaban mucho y a veces tenía golpes en sus brazos o en su cara, nunca me atreví a preguntarle como los había conseguido. ¿Sabes por qué me vendieron?—lo miró con las lágrimas nublándole la vista— el padre mató a la mamá y al niño y escapó— sollozó— escuché gritos y creí que estaban torturando a alguna criada, pero me acerqué más y me di cuenta de que eran de la mujer. Subí corriendo creyendo que había tenido un accidente, p-pero cuando entré a la habitación— su voz tembló convirtiéndose en un débil murmullo— ya era muy tarde… ella estaba en el suelo degollada… había tanta sangre, la de ella y la del niño… —sollozó— ¡desmembró al pequeño! ¡Estaba descuartizado!— lloró aferrándose a su pecho, Draco se tensó con la mandíbula rígida— ¡Dios mío, era su hijo, era un bebé de seis años! ¡Yo jamás le deseé la muerte a alguien como ese día! ¡Yo quería matarlo con mis manos, hacerle lo mismo que le hizo a su familia!— gimió desconsolada.

—Vladimir Archena— murmuró Draco y ella lo miró sorprendida— Era él ¿no?— ella asintió— Quiso unirse a las filas del Lord y estuvo cerca de conseguirlo, era astuto y despiadado, además su hijo…

—Scorpius— le aclaró ella— se llamaba Scorpius ¿curioso no?— casi sonrió—es el nombre de una constelación, al igual que el tuyo, también me recordaba a ti por eso.

Draco asintió acariciándole el cabello.

—Es una tradición en la familia Black. En fin, el niño tenía grandes habilidades mágicas y el señor Tenebroso ansiaba por prepararlo él mismo, quería hacerlo un pequeño heredero de su poder para cuando quisiera descansar— hizo una leve pausa para besarle los labios que ella mordía sin piedad— vas a lastimarte— le dijo apartándolo de sus dientes—… pero después de lo que hizo no regresó. Y aunque hubiera vuelto el lord lo habría asesinado. Matar a ese niño había sido para él una alta traición, no sólo porque fuera abominable asesinar a su propio hijo indefenso, sino porque él lo deseaba para sí mismo, así que fue listo en huir porque le esperaba un castigo pero aquí.

Hermione giró sobre su cuerpo para mirar a otro lado.

—Era un maldito miserable—susurró— es el único a quien yo he realmente querido asesinar.

….

Hola: D *saluda alegremente*

¿Sorpresa? Sí, actualicé rápido esta vez y espero poder volver a hacer (lo cual está difícil *.*) pero les traje este capítulo porque sé que el anterior los dejó intrigados. Espero que les guste mucho y no se olviden de comentar que me encantan sus comentarios J

Un beso grandotote y que duerman bien