—No hagas esto, Harry…— le susurró con la voz pendida de un hilo— no lo uses a él para lastimarme.

El muchacho frunció los labios frustrado— Tendré vigilado a Malfoy las veinticuatro horas del día, yo mismo me encargaré de eso. Y me asegurare de utilizar toda la información que poseas a mí favor.

Hermione tomó de inmediato atención al rubio cuando Harry se marchó, Draco estaba muy enojado, tenía el ceño tan fruncido que por un momento creyó que las arrugas se le quedarían entre las cejas para siempre.

—No entiendo… creí que Harry te había ayudado.

Draco miró hacia otro lado.

—No fue él quien me ayudó exactamente— masculló con la mandíbula apretada— fue la pelirroja.

Ella se mordió los labios, ahora entendía cómo se sentía Harry, Ginny también había tomado un riesgo muy grande.

— ¿Cómo lo hicieron?

—Tu amiga Lovegood ayudó, y Connie hizo contacto con el otro elfo…Dobby, así que todo fue relativamente más fácil de lo que creía.

— ¿Fácil?— se angustió— ¿Tan desprotegidos están?

Él suspiró cansado, negando con la cabeza.

—Fue cuestión de mucha suerte, Granger, suerte y confianza, Dobby se aseguró que fuera verdad todo lo que Connie le decía, lo comprobó varias veces con Weasley antes de seguir el plan y Lovegood estaba allí así que la comadreja confió en ella. Aunque por otro lado… fue muy estúpida al dejarlo todo tan fácil.

La cabeza le dio vueltas de pensar en el riesgo que estaba tomando su amiga y el resto de personas sólo para mantenerla a ella, a Draco y a su hijo a salvo. Pálida y con la sangre en el suelo se sentó en la cama agarrándose el abdomen. Draco se tensó agarrando en sus manos su brazo delgado y frío.

— ¿Qué te pasa?— la miró con los ojos en llamas y tratando de controlar su histeria, Hermione le devolvió la mirada con los ojos húmedos.

— ¿Cómo pudieron arriesgarse de esa manera?— sollozó— ¡Todos pudieron haber muerto! ¡Pudieron haber sido descubiertos, Malfoy!— lloró con los nervios en punta— ¡Si él los hubiera descubierto! ¡Si los atrapasen yo…! ¡Oh, Draco, por Merlín!— siguió gimiendo desesperada.

— ¡Quieres calmarte!— exclamó molesto sin saber qué hacer, pero Hermione siguió llorando y lo abrazó del torso pegando la frente en su estómago. Dejó de llorar varios segundos después pero no se despegó de su cuerpo como si fuera un bote salvavidas.

Draco se arrodilló para quedar frente a él y le sujetó el rostro para que lo mirara.

—No voy a permitir que Potter me hable así de nuevo, Granger.

—Draco… si Harry lo deseara te entregaría y te mataran ¡Te necesito conmigo! Dios, cuando Harry entró sentí una corriente en el estómago y por varios segundos creí que le había pasado algo, estoy demasiado asustada y no quiero seguir así, no quiero vivir con miedo. Haz lo que te diga… por favor…

—Tienes que calmarte, Harry.

—Ginny tiene razón, estás actuando como un demente.

— ¡No me importa una mierda! ¡¿Soy el único molesto aquí?!

—No estoy molesto, Harry, sólo siento tristeza por lo que ha tenido que pasar Hermione, pero también mi hermana estuvo embarazada ¿o es que ya se te olvidó?

Ginny miró a su marido expectante y Harry le pidió disculpas con la mirada antes de abrazarla.

—Harry, lo que dijo Nott fue que hay una profecía acerca de ese niño y si es cierta…

—Si es cierta está condenado a una vida como la mía, Ron. Huérfano o infeliz.

—Eso no pasará.

— ¡Pasó con mis padres, Ron! ¡Y ellos eran amigos! ¿Cómo dices que no pasará cuando el guardián es un Slytherin? ¡Un mortífago!

—Eso no lo podemos asegurar, Harry.

—Eso es más que obvio.

—Extiende el brazo, Hermione.

La castaña estiró su brazo derecho dándoselo a Luna y ella puso la punta de la varita sobre la línea verdosa de su vena extrayendo sangre que envasó en un frasco, Hermione contuvo una mueca de dolor y asco.

—Tiene un buen color— le entregó el bote a Theodore— ahora levanta tu blusa y acuéstate.

Hermione le obedeció acostándose en el sofá y Luna derramó una poción celeste y fría sobre su vientre y de inmediato una luz lo iluminó dejándolo transparente y la rubia pudo ver a través de la piel de su estómago.

— ¡Oh Theo, funcionó!— exclamó emocionada y palpando el estómago de Hermione. La castaña levantó su rostro y al ver la cara pálida y larga de Draco se apoyó en sus antebrazos para levantarse y poder ver, pero lo que había ahí la asustó tanto que empezó a jadear asustada y ahogando gritos, su vientre estaba transparente, podía ver todo a través de él.

— ¡Shh!— Luna intentó tranquilizarla, el feto dio un vuelco asustado y Draco sintió una arcada— ¡Tranquila, está bien… es una rutina de control, Hermione!

Hermione se recostó de nuevo con la frente perlada de sudor y tratando de recuperar el aliento, Draco se arrodilló a su lado con los labios blancos de la impresión y acariciándole la mejilla inconscientemente.

— ¿Te duele?— susurró sin voz y si no estuviera tan asustada Hermione quizá habría encontrado divertida la situación.

—No— le tomó una mano— diablos creo que nunca habría podido ser medimaga.

Él dejó caer su rostro frío en el cuello de ella, ambos temblaban expectantes esperando a que los otros dos muchachos dijeran algo, Hermione le acarició el cabello, tenía los ojos húmedos y un nudo en la garganta.

—Es más complicado de lo que creía, Granger— Draco le acarició los dedos y los besó con dulzura— hasta ahora me doy cuenta.

—Lo superaremos, te lo juro.

—No sé si…

— ¡Hermione!— los dos se alarmaron con el grito de la rubia— ¡Hermione estás entre diez y trece semanas!— ella la miró intentando saber porqué Luna parecía tan preocupada— ¡Pesas menos de lo que deberías incluso si no estuvieras embarazada! ¡Tienes que aumentar al menos diez kilos!

Hermione se incorporó, su estómago ya había vuelto a la normalidad y miró a los chicos.

— ¿Diez kilos? No puede ser. Luna… ¿Cuánto estoy pesando?

—Cuarenta y ocho, y mides uno con sesenta.

El rubio a su lado abrió los ojos sintiendo que le caía el mundo encima y no podía respirar.

— ¿C-cuarenta y ocho?— gimió y sus ojos se inundaron. Draco miró el vacío con su respiración irregular y sin poder articular ni una palabra, Theodore desapareció rumbo a la cocina— ¿Está mal?— gimió— ¿Está muriendo, Luna?

Ambos se tensaron ante la posibilidad y Draco agarró su cabello con los dedos temblorosos.

—No… no está muriendo pero es un poco más pequeño de lo que debería ser. A la larga eso te afectará mucho más a ti… serás muy débil para mantenerlo.

Theodore entró con una bandeja llena de comida.

—Pero, Nott… estás exagerando, eso es demasiado…

—Cómetelo todo, Granger…— susurró Draco desde el suelo con la voz ronca.

—Draco, yo…

— ¡Cómetelo, maldita sea!—la miró con los ojos rojos, Hermione fue consciente de cómo Draco contenía sus lágrimas y su expresión era desesperada— No puedo perderte a ti también. Mi madre murió ayer— escupió con rabia— ¡La mataron! ¡La mataron esos malditos asesinos y no permitiré que tú te mueras de hambre cuando nos sobra la comida!

Ella tembló espantada, no tenía ni la más mínima idea de lo que había ocurrido e inevitablemente comenzó a llorar sintiéndose egoísta y mala. Luna se acercó y le acarició las mejillas pero eso en vez de tranquilizarla la mortificó más y ella no podía ni siquiera respirar entre sus hipidos, le pidió ayuda a Theo con la mirada. Nott dejó la bandeja en la mesa y levantó a Draco agarrándolo de un brazo y lo sacó de la sala dejándolas solas. Luna le limpió las lágrimas y besó sus mejillas.

—Cálmate, Hermione— la abrazó— Vamos, estamos a tiempo para arreglarlo, cómete esto.

— ¡No sabía que la señora Malfoy había muerto! ¡Oh, Draco! ¡Dios mío!

—Oye, se especula que murió, nadie tiene la certeza de que pasó así.

Luna levantó el palto que contenía sopa de pollo y se lo ofreció.

—Cálmate, tienes que comerte esto pero si sigues así todo te caerá mal.

La muchacha se secó los ojos apesadumbrada y tratando de detener los últimos suspiros de angustia y empezó a tomar la sopa lentamente hasta que la terminó y también se tomó el jugo de arándano hasta que estuvo tan llena que aunque quisiera terminar la tarta de melaza no pudo.

—Está bien, fue una buena ración, mañana llegará Connie y le dejaré una dieta que seguirás al pie de la letra. No te preocupes por Malfoy, él está asustado porque son lo único que le queda y claramente no quiere perderte, ni lo hará.

Hermione asintió aunque no muy convencida y Luna llamó a Theo para marcharse.

—Estoy muy cerca, así que no te preocupes.

Al entrar en la habitación de Malfoy lo vio tumbado en la cama y mirando el techo, se sentó a su lado antes de acostarse junto a él recibiendo un silencioso abrazo.

—Lamento lo que le ocurrió a tu madre. Y lamento ponernos en peligro.

Draco parpadeó varias veces antes de contestar.

—No debí haberte gritado— masculló con voz ronca— tengo que cuidar de ti, ese es mi deber.

Draco la abrazó fuertemente, estaba temblando.

—Tengo que ir con Potter en unas hora— le informó amargo— le odio mucho, Granger. No sabes cuánto.

Ella sintió los ojos húmedos de nuevo— sé que se odian pero por favor, trata de cooperar… por nosotros.

—Por ustedes es que estoy haciendo esto.

Draco había pasado los últimos diez minutos mirando fijamente la mancha de café sobre la gran mesa del número 12 de Grinmauld Place, sentía la mirada de todos los miembros de la orden sobre él, unos le juzgaban y otros le tenían lástima, no sabía cuál de las dos era peor.

—Creo que ha sido una buena razón y en el momento justo para huir de quién-tú-sabes— dijo Ron Weasley en un extremo de la mesa. Draco se había sorprendido desde que llegó con su postura madura y tranquila, tan diferente del chico insoportablemente pobre y fastidioso que conocía. Harry temblaba de ira al verlo sentado en su mesa y cerca de su terca y pelirroja mujer.

—Tienes razón— añadió Molly Weasley en un intento de aligerar el ambiente hostil que se había formado en la habitación— al menos pudieron alejarse de esa banda de criminales antes de que fuera demasiado tarde.

Draco frunció los labios sin decir nada, Blaise y Theodore estaban en una esquina oscura de la cocina, apoyados en la pared con los brazos cruzados y mirando a todos con recelo.

—Es la primera vez que veo a mi primo tan de cerca— habló Tonks y era obvio para todos que ella estaba esforzándose para calmar su extrovertido entusiasmo y casi parecía querer dar brinquitos en su puesto— Oh, debo de estar loca o ser una romántica empedernida ¡Pero que él y la dulce Hermione estén esperando un bebé me parece adorable y graciosa!

Draco sintió que se le erizaban los vellos de su nuca y todos brincaron cuando un estruendoso ruido de ollas golpearse entre sí y caer al suelo perturbó sus oídos, seguido de los gritos de la señora Black que provenían desde el pasillo y el llanto de un bebé asustado desde arriba, Harry Potter estaba furioso.

— ¡Gracioso!— gritó con rabia— ¡¿Cómo es que te puede parecer gracioso?! ¡Condenó a Hermione y a su hijo a una vida de miseria! ¡¿Ese es tu concepto de adorable?!

—Basta, Harry…— susurró Ginny antes de salir en busca de su hijo.

— ¡¿Cómo te atreviste a pedirle ayuda a mi esposa, maldito bastardo?! ¿Estás asustado, Malfoy? ¡¿Temes que te retuerzan el pescuezo como a tus malditos padres?!

Draco se abalanzó sobre él como un volcán en erupción e intentó ahogarlo para que se tragara sus brutales palabras con una furia que lo sorprendió, pero casi a los dos segundos lo inmovilizaron al igual que a Potter mientras ambos se miraban con el más profundo rencor.

— ¡Basta ya!— Exclamó Ron— ¡Se están comportando como un par de imbéciles! ¡Creí que era yo el inmaduro!

— ¡Pues infórmate, comadreja! ¡Potter te destituyó!— Masculló Theodore tomando fuertemente a Draco de un brazo mientras Blaise lo tomaba del otro.

—Vas a pagarlo caro, Malfoy. Vas a pagar por cada humillación y cada dolor que le causaste ¿me entendiste? — susurró el de los ojos de esmeralda.

El fuerte estruendo en el piso inferior la hizo levantarse de golpe y salir de la habitación con el corazón latiendo muy rápido, apretó su varita caminando hacia la antigua biblioteca que Draco estaba usando como despacho. La puerta estaba cerrada pero podía oír los ruidos venir desde el interior de ésta; cristales quebrándose; gritos y gruñidos llenos de cólera. Se le contrajo el estómago, era la voz de Draco.

Lentamente abrió la puerta y se escondió tras ella justo antes de que un vaso de whiskey se reventara contra la madera que la protegía, asomó su cabeza y vio a Draco mirándola con el ceño fruncido, tenía la respiración irregular y le dejaron una sensación helada en el cuerpo cuando entró por completo a la habitación.

— ¿Qué te sucede?— preguntó tratando de que su voz fuera lo más tranquila posible para no alterarlo. Él, por unos instantes estuvo tentado a gritarle y desahogarse con ella, pero apretó los puños casi sangrándose las palmas mirándola, no podía hacer eso cuando ponía esos ojos dulces y temerosos, cuando veía sus mejillas rosadas y la parte en que la suave tela de la camisa que usaba —que también era de él, porque Hermione prefería estar más cómoda utilizando sus blusas anchas— que se elevaba porque su vientre estaba empezando a redondearse; el alma se le bajó al diafragma.

Ella caminó hacia él percibiéndolo menos tenso y cuando estuvo cerca lo miró a los ojos y le acarició las mejillas con una expresión triste.

— ¿Qué pasó?— preguntó de nuevo y él apoyó su mejilla en las manos de ella cerrando los ojos por unos segundos.

—Tu maldito amigo Potter fue lo que pasó— Hermione suspiró imperceptiblemente, había intuido que era él la razón de su enfado.

— ¿Quieres hablarlo?— le preguntó y Draco negó con la cabeza, ella le agarró una mano y ambos se sentaron en el sofá del pequeño despacho, optó por distraerlo— Hoy vino Connie con Rain y Mika, Rain ya está muy avanzada… no deben faltarle más que un par de semanas.

El rubio frunció el ceño sacando cuentas.

—No… deben faltarle al menos un par de meses, Granger.

Ella arrugó los labios por el intento fallido así que lo abrazó muy fuerte hundiendo su nariz en el cuello de él, y Draco le correspondió poniendo una mano en su vientre.

— ¿Crees que me odie?— preguntó después de unos minutos— nunca se mueve cuando estoy cerca.

—En realidad no es muy activo— le sonrió.

—Le diré a Connie que limpie el desastre— se levantó, pero ella lo detuvo mirándolo ceñuda.

—Connie está muy ocupada arreglando todo para nosotros y yo iré a ver a Rain y a Mika, así que tú te quedas ordenando lo que hiciste.

— ¿Vas a ver a Rain?— se molestó— es peligroso, Granger.

—Voy a ir a verla te guste o no, así que recoge el desorden si es que no quieres pasar la noche encerrado aquí— y se marchó con un portazo. Draco se despeinó el cabello con fastidio, al menos había logrado que volviera la Granger mamá-mandona de Hogwarts.

Luna miró con una sonrisa el ceño fruncido de Nott, el muchacho intentaba reparar inútilmente la vieja lámpara de araña montado en una escoba voladora, pero nada funcionaba; había intentado con cientos de encantamientos y parecía no querer ceder, ahora intentaba encantando bombillo por bombillo.

— ¿Por qué no intentas manualmente?— Theo la miró molesto.

— ¿Quieres que me queme las manos?

—Están apagados ¿cómo vas a quemarte?

El moreno bajó de la escoba dejándola en su lugar y Luna le miró con su usual alegría.

—Theo… ¿podemos ir al cuarto?— su voz sonó tan despistada e inocente que parecía una broma, pero el corazón de él se agitó violento y asintió tomándola de la mano y subiendo muy rápido las escaleras que los llevarían a su habitación. Nott cerró la puerta tras ellos y se giró mirándola con una sonrisa, hacía un par de semanas que no hacían el amor porque él se veía obligado a asistir a las malditas reuniones de la orden y llegaba tan tarde que casi siempre estaba ya dormida o muy cansada, ambos extrañaban sentir el roce de sus cuerpos juntos.

Theo se acercó a ella y la abrazó fuertemente suspirando de alivio oliendo su aroma partículas, ella sonrió satisfecha.

Un rato después, él la abrazaba fuertemente recostados en la cama, Luna estaba muy pegada a su cuerpo mirando el techo mientras jugaban con sus manos.

— ¿Si algún día esto acaba… qué va a suceder con nosotros?— preguntó ella deslizando sus dedos en las manos de él, Theo la miró esperando a que ella lo mirara pero Luna no apartó los ojos de sus manos.

— ¿Si el Lord ganara? ¿O si ganara Potter?— ella se encogió de hombros.

—Cualquiera de los dos. Aunque espero que sea Harry el que gane.

—En caso de que gane el Lord, huiremos. No regresaremos hasta que alguien más lo derrote, no voy a arriesgarme luchando por algo que no me importa, ni dejaré que tú te arriesgues, así que sólo huiremos— declaró con voz firme y sin dar paso a contradicción— si Potter vence supongo que van a juzgarnos por servir con los mortífagos, pero a mí no me podrán demostrar nada, yo no tomé la marca. Sin embargo también planeo marcharme contigo, aunque no muy lejos ni permanentemente.

— ¿Porqué deseas tanto huir? Pensé que eras más fuerte.

—Soy fuerte, pero no tengo ningún complejo de héroe si es lo que creías. Si me seleccionaron para Slytherin es porque soy más astuto que valiente y prefiero mantenerme al margen de todo esto y no mezclarme con ellos— ella asintió comprensiva.

—Supongo que tienes tu punto, pero yo no quiero huir.

—Luna esto no tiene discusión. Huiremos y punto; tu padre está a salvo en Grecia y nosotros también lo estaremos.

Luna le acarició el rostro con una mirada triste.

—No quiero dejar a mis amigos, les debo mucho.

Theo se abalanzó a ella con un beso.

—Eso lo veremos más adelante, no ahora. Ahora vamos a descansar antes de que el maldito cuatro ojos nos mande a llamar de nuevo.

¡Hola chicos! Aquí les traigo un nuevo capítulo ¡espero que les guste muchísimo! Yo los dejo porque están que me sacan de mi casa, pero por favor comenten que me fascina leerlos, los amo mucho y gracias por haber acogido esta historia en sus corazones.

Un beso muy grande.

Rose.

PD: Gracias por avisarme que el capítulo quedó repetido. Les agradesco de corazón!