Draco entró a la casa después de haber pasado la mañana entera en Grimmauld Placa haciendo pociones. No podía entender como acababan todos los suministros que él hacía en menos de 36 horas, le dolían los ojos por la maldita concentración que requería cortar, picar y mezclar de manera perfecta. Potter ni siquiera se molestaba en pedirle las pociones él mismo. Sólo le dejaba una lista impersonal pegada a la puerta de la mazmorra.

Así que fue un alivio entrar en esa casa pequeña de madera, donde el perfume de Hermione lo abrazaba en cuanto daba un paso dentro de ella. Sintió ruidos desde la cocina y se dirigió allí en busca de la castaña. La encontró abriendo una alacena vacía, con el cabello trenzado y muy largo, tanto que se tornaba más lacio en las raíces. Vestida con una blusa ancha y despreocupada y pantalones de chándal. Se veía diminuta.

La abrazó rodeándola fácilmente con los brazos y apoyando la barbilla en uno de sus hombros. Sonrió complacido cuando el cuerpo de ella reaccionó a su contacto sobresaltado y excitado.

-¿Por qué siempre llegas en silencio como si fueras a robarme?

Draco sonrió recostando su pelvis sobre la baja espalda de ella.

-Porque eso es lo que voy a hacer.

Hermione se giró lentamente y sin salirse del abrazo posesivo del rubio hasta quedar frente a él y pasó las manos por su cabello rubio, acariciándolo con descaro. Draco tenía un olor indescriptible, la embriagaba en todos los sentidos, su vientre se contraía cada vez que lo tenía cerca. Jadeó cuando sintió un par de manos frías agarrarle los muslos y levantarla para colocarla sobre la mesa de madera.

-¿Qué te he dicho sobre usar mis camisetas, Granger?- susurró acariciándole la nariz con la suya propia, sus alientos se mezclaban.

-Que te encanta como me veo en ellas.

-¿Y…?

-Que no puedes resistirte cuando lo hago.

Draco le quitó el aliento con un beso posesivo, sus labios la degustaron lentamente, el sonido de su beso les erizó la piel, sabían a cielo, la lengua de Draco bailó sobre sus labios y la acarició lentamente mientras sus manos con movimientos circulares fueron bajándole el pantalón de chándal hasta que este estuvo en el suelo.

-¿Sabes lo que estuve leyendo, Granger?- jadeó el rubio sobre su cuello, sus dedos comenzaron una dulce travesía por el interior de sus piernas, avanzando lentamente hacia el encaje de sus bragas-Las chicas cuando están embarazadas son mucho más receptivas y calientes.

Hermione gimió aferrándose al cabello platinado, Draco estaba deslizando los por encima de la tela, pero sabía que aun así podía sentir lo húmeda que ya se encontraba, sus caderas empezaban a bailar al ritmo de los delicados y blancos dedos del muchacho.

-Y si ya tú eras tan caliente como el infierno cuando no lo estabas- metió la mano por debajo de la tela, Hermione se estremeció con sus dedos explorando la humedad de sus pliegues- Oh, Granger… estás hecha un desastre aquí abajo ¿qué tan húmeda puedes llegar a estar?

-Draco, por favor…- suplicó ella besándole el cuello. Malfoy sintió que sus pupilas no podían estar más dilatadas, tenía la vista nublada de deseo y le quitó las bragas a Hermione antes de empezar a subir sensualmente las manos por debajo de la blusa, hasta posarla sobre los senos de ella, cubiertos por el sostén. Metió los dedos por debajo de la tela, la escuchó jadear cuando la palma de su mano abarcaba todo su seno y lo masajeaba sopesándolo.

-Están tan malditamente calientes y grandes, Dios…- Hermione tragó aire, con la otra mano Draco hacía círculos por toda su espalda. Las manos de ella rápidamente quitaron la camisa de él dejándole el pecho blanco al descubierto, con los vellos rubios tentándola, él tenía la piel de gallina, y su abdomen e tensó cuando Hermione acunó su erección por encima del pantalón.

-Deja que me haga cargo de ti- le susurró en el oído, le besó el hueco debajo de la oreja y luego la acarició con su nariz. Draco la levantó de nuevo hasta que llegaron a la sala y se sentó en un sofá con ella a horcajadas. Hermione le sonrió al tiempo que desabrochaba su pantalón sin dejar de mirarle los ojos. Draco tampoco podía quitar la vista de ella, la sonrisa sensual que tenía en la cara y se aferró a las caderas de ella porque no dejaba de moverlas y lo estaba matando.

Finalmente ella liberó su pene y Draco gimió ronco cuando comenzó a acariciarle la punta con el pulgar.

-¿Hace cuánto estás queriendo esto, Draco?- Hermione se quitó su propia blusa y el jadeó al tener vista plena de sus pechos turgentes, si no los tocaba ahora moriría. No le contestó pero la abrazó de la cintura y le quitó el sostén, después abarcó uno de sus pechos en su boca haciéndola estremecerse con un suave alarido.

-¿Hace cuánto lo quieres tú, Granger?

Ella no dejó de moverse frotando su intimada desnuda contra la pierna de él todavía cubierta por el pantalón, Draco gruñó al ver la estela de humedad que estaba dejando sobre él.

-¿Has estado tocándote, Hermione?

Ella gritó al oír su nombre susurrado por esa voz tan profunda, pero asintió sin vergüenza, Draco frunció el ceño de placer y dolor.

-¿Piensas en mí cuando lo haces?- exigió saber, los dedos de él se movieron a su clítoris apenas rozándolo, ella lo besó y agarró su enormidad y la puso en la entrada de su cuerpo, masajeándola sin soltarla en la entrada de su vagina húmeda, apretándola pero sin dejarlo entrar, Draco maldijo recostando la cabeza en el sofá y sin poder respirar bien, la agarró más fuerte de las caderas obligándola a tomar más de él.

Hermione sentía la cabeza ancha y gruesa de su miembro luchar para entrar en su cálido centro y lo dejó pasar lentamente hasta que este estuvo todo en ella, Hermione suspiró recostando la cabeza en su hombro y dejando escapar todo el aire de su cuerpo, Draco empezó a jadear y a mover circularmente su pelvis. Ella reaccionó imitando su movimiento lento y tortuoso y se incorporó para verle el rostro. Draco parecía haberse sonrojado desde la base de su vientre hasta sus mejillas, tenía gotas de sudor resbalándose por su frente y no dejaba de mirarla con los ojos entrecerrados.

Hermione siguió moviéndose y lo rodeó de las piernas para que llegara más profundo. Los movimientos pronto se tornaron torpes y ella sintió un nudo en el vientre que luchaba por ser liberado al tiempo que sus gemidos se hacían cada vez más frecuentes. Draco le agarró la cara y la obligó a mirarlo en el momento en que ella perdía el control y sus ojos luchaban por cerrarse para imitar a las paredes de su vagina. Draco movía las caderas tan violento que no le hizo falta mucho más para derramarse dentro de ella justo después de que esta alcanzara el orgasmo y cayera agotada en su pecho.

-Tengo hambre- susurró la castaña adormilada en sus brazos, Draco emitió una risita.

-Qué romántica, Granger.

Hermione sonrió con la boca contra su cuello.

-Es enserio, hoy sólo desayuné el último cuenco de cereal que quedaba, ya no tenemos comida- se levantó un poco para mirarlo- ¿qué vamos a hacer?

Draco le acarició los labios.

-No te preocupes, llama a Connie, le daré el dinero Muggle que hemos conseguido e irá por más comida.

-Connie no está… olvidé decírtelo. Ella y Dobby han tenido que marcharse al callejón Diagon por unos días. Harry les ha encomendado algo.

Draco chasqueó la lengua y su rostro se tornó enojado.

-¿Por qué demonios le da órdenes a mis elfos?

Hermione sonrió burlona acariciándole el cabello

-Dobby no te pertenece, y Connie… ya sabes, están muy juntos últimamente.

Draco rodó los ojos y ella jadeó.

-¿Y si vamos nosotros?

-Te volviste loca, Granger…

-Malfoy- ella lo miró seria- podemos ir, estamos muy lejos… nadie va a reconocernos.

-No, Granger. No irás a ninguna parte, no con esa barriga ¿crees que te será fácil pasar desapercibida con esto?- le acarició el vientre y Hermione cruzó los brazos ofendida.

-No está tan gorda y no soy la única mujer embarazada del mundo.

-No, pero eres la única a la que están buscando los mortífagos para matar.

Hermione hizo un gran esfuerzo para levantarse y ponerse la blusa.

-Draco, iremos por comida y no discutas.

El mencionado rió fuerte.

-No discutas tú, no iras. Iré yo. Tomaré multijugos y ya está.

-¡No!- gritó ella con rabia- ¡Puedo transformar mi cara con un hechizo! ¡Tengo que ir! ¡Si no salgo voy a volverme loca!

Draco la miró con expresión desafiante.

-Atrévete a desobedecerme.

-Oh, no me has retado ¿o sí?

Malfoy tenía el rostro frustrado y estaba muy, muy amargado, arreglaba el cabello negro y corto de la mujer que tenía enfrente, Hermione le sonreía satisfecha, pero su sonrisa era tan genuina que no pudo evitar darle un beso en los labios. La chica lucía más alta de lo normal, su nariz estaba un poco más ancha, sus ojos ahora verdes y mejillas más delgadas. Puso sobre su cuerpo una gabardina café que ocultaba su vientre y él mismo se miró al espejo notando los cambios en su aspecto.

-No van a descubrirnos, Draco.

-No lo sé, Granger, esto… no estoy seguro…

-¡Draco!- exclamó ella cruzándose de brazos- mírame, parezco francesa. No nos reconocerán, nuestro cabello está negro y la piel más oscura.

-Te vez preciosa morena, Granger, pero sigue siendo arriesgado.

Hermione gimió exasperada y le arrebató las llaves del auto.

-Connie consiguió el vehículo para nosotros, deja la estupidez, nadie va a sospechar que un par de muggles en un auto viejo seamos nosotros. Además ¿qué probabilidades hay de que haya mortífagos en este pueblo?

Draco gimió frustrado siguiéndola hasta la puerta del carro y entrando en el asiento de copiloto.

-Bueno, espero recordar bien cómo manejar esta cosa -susurró ella enganchando la llave para darle marcha y salieron al pavimento con el auto traqueteando.

-Es enserio, Granger. Nos vas a matar. Ni siquiera manejas la escoba.

-Es muy diferente, Malfoy- gruñó ella avanzando- esto no está en el cielo. No me gustan las alturas.

El rubio –ahora moreno- bufó.

-Sí, cómo no. Vamos a chocar, joder. Mierda, mierda. Granger, mira ese carro lo vas a… ¡¿Qué demonios haces?! ¡No vayas tan rápido! ¿Eso qué es? ¡¿Por qué te detienes?!

-¡Malfoy!- le gritó- ¡Cálmate o te bajo del auto!

Draco miraba la carretera con los ojos abiertos y durante los cinco minutos siguientes sólo se escuchó su respiración agitada y los chasquidos que hacían las tuercas viejas del auto.

Finalmente llegaron a un pequeño centro comercial y Hermione aparcó. Draco seguía estático con el cinturón de seguridad todavía abrochado. Hermione le palmeó la mejilla.

-Sí pudimos, grandulón.

Draco bajó del auto casi sin aire y cuando vio que ella ya estaba varios metros adelante, caminó rápido y le agarró la mano.

-Es la última vez que venimos de este modo, preciosa.

-Es la primera- rodó los ojos.

Draco la apretó aún más fuerte cuando entraron al lugar atestado de gente vestida de forma loca. Él los miró a todos asombrado, su vestimenta era demasiado colorida, muy vulgar, muy corta o estúpida.

-Jamás se te ocurra ponerte un pantalón tan corto ¿me oyes?

Hermione miró a la chica con el pantalón y la blusa corta que parecía mostrar el borde de su ropa interior y meneaba las nalgas mientras miraba al hombre a su lado. Arrugó la nariz enojada y con asco.

-Tampoco me gustan, así que no te preocupes.

Ambos se adentraron en la estancia y lo dejó ayudarla con las cosas pesadas pero la selección de frutas fue toda suya. Después de media hora empacando en bolsas transparentes y bajando cosas de los anaqueles, Malfoy escuchó el estómago de ella resonar hambriento y Hermione lo miró riéndose. Él rodó los ojos.

-Iré por algo de comida- murmuró y ella le besó la mandíbula antes de dejarlo marchar con un repentino ataque de taquicardia.

Se volvió a las neveras y seleccionó una caja de yogur y otra de leche cuando una niña que no podía tener más de cuatro años se chocó con sus piernas. La pequeña iba chupando un bombón distraída cuando tropezó con la mujer.

-Hey- le saludó Hermione agachándose hasta quedar a su altura, la niña llevaba el cabello de cualquier forma y tenía las mejillas sucias por la golosina, sin embargo se dio cuenta de que sus bracitos parecían muy delgados al igual que su carita de bebé- ¿qué estás haciendo sola?- le preguntó después de mirar alrededor y ver que no parecía ser la pequeña de nadie.

-Annie está buscando hiervas por acá cerca- respondió con voz torpe y pronunciando mal las palabras- está cosechando- divagó mientras le tocaba el cabello negro e impropio a Hermione- y está muy loca… con Luan.

-¿Ah, sí?- sonrió la castaña- ¿Por qué dices que está loca?- la niña se rió con la mujer como si la conociera de siempre y Hermione no pudo evitar levantarla en sus brazos, tampoco podía pesar más de diez kilos y podía medir escasos noventa centímetros.

-Dice que vamos a irnos de mi casa- se rió- ¡si no podemos irnos!, ¡no podemos comprar otra casa!

Hermione sonrió y sintió un nudo en la garganta, era una niña preciosa pero parecía tan marchita desde tan pequeña, le acarició el cabello para apartárselo del rostro.

-¿Annie es tu mamá?- Con la pregunta, ella sonrió, no parecía triste o cansada.

-¡No!- soltó una carcajada- ¡Annie no es mi mamá! Mi mamá se fue al cielo. ¡Annie es mi hermana!

Hermione la miró aterrada y el nudo en su garganta creció al punto de no dejarle respirar, pero la pequeña no parecía afectarle lo que había dicho, sólo divertida por la confusión.

-¿Y… tu papi?

Esta vez el rostro de la niña se ensombreció.

-Papi también se fue al cielo… hace más poquito- la miró con una tristeza que le paró el corazón a la castaña- Annie dijo que estaba muy triste por mami y se fue a acompañarla- Hermione parpadeó varias veces evitando las lágrimas y tragó.

-¿y… y ese bombón quién te lo dio, nena?

-Me lo regaló la señora de pelo rojo, Annie dijo que viviríamos con ella.

-Ah, ya veo…- empezó a imaginarse en qué casa vivirían, porque ella estaba curtida de polvo, su ropa se veía muy vieja y la tela parecía que fuera a deshacerse en cualquier momento. No sabía en qué condiciones estaba viviendo y no podía dejarla irse sin saber que estaría bien, o al menos eso quería. A Hermione los ojos empezaban a picarle de angustia viéndola comerse con emoción el caramelo, cuando Draco la agarró de la cintura.

-¿Y esta niña?- preguntó con un sándwich en una mano y un jugo en la otra. Hermione se encogió de hombros y la niña miró al extraño con fascinación, Draco le devolvió la mirada sin ocultar su curiosidad.

-Estaba acompañando a su hermana.

-¿Acompañando? ¿Tú eres su hermana?

Hermione sonrió.

-No, se le escapó, debe estar por ahí… Cariño ¿tienes hambre?- le preguntó a la criatura en sus brazos-¿Quieres sándwich?

Los ojos de la niña se abrieron al ver lo que tenía el chico recién llegado en sus manos y asintió emocionada extendiendo sus brazos para recibir la comida y le dio un mordisco grande, Hermione miró a Draco con los ojos lagrimosos.

El usualmente rubio le acarició la mejilla y le besó en la sien. Sintió entonces una de las manos frías de la pequeña sujetarle la mejilla para que la mirara, la niña la miró con los labios curvado hacia abajo.

-¿Por qué estás triste?- le preguntó al ver la lágrima que cayó de uno de sus ojos-¿Te duele algo?- Hermione asintió sin saber qué más responderle y la niña bajó la mano a su vientre sorprendiéndola-¿Es aquí? ¿Te duele tu bebé?

Se ahogaba, ella sentía que se ahogaba ¿cómo lo había sabido? Tenía una gabardina que ocultaba todo. Sintió a Malfoy jadear tras ella.

-¿Cómo sabes que hay un bebé ahí?

La niña sonrió contenta.

-Papi decía que tenía un don, sólo lo sé… en mi cabeza… está.

-¡Melody!- una mujer joven dobló por el pasillo y miró a la niña comiendo lo que parecía un gran almuerzo, Hermione la dejó en el suelo y esta caminó a regañadientes hacia su hermana. La muchacha se veía igual de delgada y ojerosa, sostenía un bebé que al menos parecía estar más nutrido. La pequeña de nombre Melody se abrazó a ella como si así fuera a compensar su travesura-Lo lamento… ella sólo no me hace caso- pidió la muchacha viéndolos a ambos y cuando empezaba a marcharse, Hermione la detuvo.

-¡Espera!- le suplicó-Yo… ¿te encuentras bien? ¿Necesitas ayuda…? Ella me dijo que sus padres… yo… lo siento tanto, no puedo dejarlas marcharse así…

La que ella supuso que se llamaba Annie la miró sorprendida y estática sin saber qué decir y Hermione empezó a saquear algo de su bolsito de cuencas y sacó un rollito considerable de dinero, de todas maneras tenía dos o tres más así, y ya conseguiría algo más después.

Se acercó a ella y puso el rollo en las manos de la mujer.

-Por favor acepta esto…

-¡No…! ¡Yo no puedo, por Merlín! ¡Esto deben ser… como un centenar de libras Muggles!

Hermione confirmó sus sospechas, era una bruja, pero no la recuerda de Hogwarts por más que analice su cara.

-Puedes cambiarlo por Galeones en Gringotts, acéptalo por favor…

-Nosotras vamos a estar bien, yo no puedo aceptar esto, señora- suplicó con los ojos llenos de lágrimas y trató de sonreír- ahora estaremos bien.

Hermione sin embargo no aceptó el dinero de vuelta.

-Si no lo tomas lo quemaré. Por favor… así sabré que al menos, si pasa algo, ustedes van a estar bien.

Los ojos de la muchacha se anegaron en lágrimas y estas empezaron a descender por sus mejillas.

-Gracias- susurró antes de huir del lugar y Hermione retrocedió hasta estar entre los brazos de Malfoy. Él la hizo girar y le secó las mejillas.

-No dejas de sorprenderme- susurró besándole dulcemente los labios. Ella le miró para que se explicara- Nunca dejas de anteponer a los demás antes que a ti misma. Estabas famélica y le diste tu comida a una niña pequeña. Le ofreciste una pequeña fortuna a una desconocida que compadecías. Granger, podrías meterte en un problema por tu asombrosa bondad.

-¿Cómo no podría hacerlo, Draco? ¿La viste? ¿Las viste? Estaban tan delgadas- sollozó apoyando la cabeza en el hombro de él.

-¿Viste tú los ojos de ella antes de que se marchara?- le preguntó acariciándole los hombros.

Hermione recordó sus pupilas cristalinas y tristes.

-¿Crees que la haya ofendido? Tal vez ha sido humillante que le ofreciera dinero como si fuera limosna…

-Granger, creo que estaba llorando porque no te encuentras con un acto desinteresado todos los días. Sabrá Merlín hacía cuanto no recibía algo de compasión aunque fuera de un extraño.

Se dejó abrazar un rato más antes de que él mismo la separara.

-Ven, pagaremos esto y te llevaré a comer algo.

-No creo que pueda pasar algo por mi garganta- él frunció el ceño agarrándole la cara.

-Vas a comer y eso no tiene discusión.

-Bueno… pásame ese tarro de helado, la señora Weasley nos ha invitado a comer a los dos y me dijo que llevara algo dulce.

-¿Qué?- gimió- ¿Tengo que ir?

-Oh, vamos… yo no quiero ir sola.

-Ve con Lovegood- ella lo miró enojada y el bufó frustrado- de acuerdo pero no nos quedaremos hasta tarde.

Ella asintió restándole importancia.

Hermione se quitó la bufanda y el gorrito en cuanto llegó a Grimmauld Place, Malfoy la siguió, la casa olía espléndido.

-¡Hermione!- ella se dio la vuelta y la mujer regordeta camino hacia ella y la abrazó fuerte- Querida no te veo hace siglos, estás hermosa.

Ella se sonrojó.

-Gracias, señora Weasley…

-Oh, Draco tú también estás muy guapo- le sonrió despeinándole el cabello y el rodó los ojos con fastidio después de que ella volteara.

Entonces Hermione creyó que se estaba volviendo loca cuando vio a la niña del centro comercial corriendo hacia ella, pero cuando ya estaba muy cerca ella tuvo que pensar rápido y abrió los brazos para recibirla.

-¡Melody!- susurró abrazándola, la pequeña sonrió.

-¿La conocías, Hermione?- preguntó Molly extrañada.

-Her-mio-ne- susurró la niña mirándola con una sonrisa- qué nombre más bonito.

Hermione sonrió y miró a Draco y entonces comprendió que la mujer pelirroja que le había dado el bombón era seguramente Molly, o Ginny en su defecto.

Levantó la vista y vio a Annie mirándola petrificada desde la puerta de la cocina, Hermione le sonrió y se levantó tomando a la niña de la mano.

-Me alegra volver a verte- le sonrió poniendo una mano en el hombro de la muchacha.

-¡Hermione!- exclamó Ron desde la cocina y se levantó para estrecharla en sus brazos, Draco gruñó y lo taladró con los ojos. Él se separó mirándolo incómodo- Eh… ¿Ya conocías a Annie?

Hermione sonrió y miró a la muchacha, que se sonrojó bajo la mirada de ambos.

-Algo así…

-Aquí está tu postre, pelirrojo- gruñó Malfoy poniendo el tarro de helado frente a su rostro, casi golpeándolo.

-Ah… gracias- lo agarró frustrado y lo metió en el congelador.

Hermione se giró para fulminarlo pero pronto la niña la distrajo llevándola hasta el tercer piso.

-¡Tengo un cuarto nuevo! ¡Uno para mí solita!- le mostró la habitación con una cama y una cuna- Uh… y para Luan. Pero ella no cuenta, ni siquiera habla bien todavía.

Hermione soltó una carcajada con el menosprecio dado al pobre bebé.

Pronto Melody la entretuvo con miles de juegos y preguntas hasta que ambas estuvieron agotadas y después de un día con tanto ajetreo para ambas (ellas acababan de acomodar todo en su nuevo hogar) la niña se empezó a quedar dormida y Hermione le besó la cabecita y le dijo que tomara una siesta, ya le avisaría cuando la cena estuviera servida.

Bajó las escaleras y se encontró a una Luna sentada en un rincón del salón, junto a Pansy Parkinson. Qué escena más rara, pensó.

Se acercó a ellas y antes de que pudiera formular una pregunta, la morena habló.

-Blaise, Theo y Potter partieron hace una semana y no han vuelto.

-¿Qué? ¿A dónde fueron? ¿Por qué se los llevó a ellos?

Pansy la miró enojada.

-No tengo una más puta idea de porqué. Estoy harta de ese imbécil, Blaise apenas se recuperaba de una horrible infección estomacal.

Hermione sentó junto a Pansy y las miró con un nudo en la garganta.

-Creo que es mi culpa- susurró con los ojos llenos de lágrimas. Pansy la miró con el ceño fruncido- Draco se reusó a ir con ellos… porque no quería que me pasara nada y él no estar aquí para ayudarme. Seguro que Harry decidió reclutarlos porque le faltaban defensas.

-¿Y por qué mierda no se llevó a Weasley?- Hermione se alzó de hombros.

-No lo sé, pero…

Luna se levantó del sofá interrumpiendo la conversación. Un trueno resonó por toda la casa y el relámpago iluminó los rincones oscuros.

-Algo va mal- susurró la rubia caminando hacia la ventana donde se veía la tormenta que empezaba a arremeter afuera. Estaba muy pálida y los ojos se le iban en blanco involuntariamente

La lluvia torrencial azotaba los árboles y el viento silbaba contra las ventanas, Hermione se levantó para ir hacia ella, Luna parecía a punto de colapsar. Temblaba mirando el paisaje oscuro y Hermione no estaba equivocada, con el segundo resplandor y el sonido del trueno, ella se desplomó contra el suelo y desde el tercer piso se oyó el llanto de Melody.

-¡Luna!- exclamó asustada pero Ron se le adelantó caminando rápido hacia la rubia y le tomó el pulso. Annie salió corriendo en una carrera hacia su hermana. Hermione se quedó pasmada sin saber qué hacer.

-Late muy rápido y arrítmico. Será mejor que la llevemos arriba.

La levantó en brazos, aunque era más difícil por el peso muerto de su inconciencia, Draco lo ayudó sosteniéndole las piernas. Hermione los siguió a ambos, la pequeña había dejado de llorar aunque se escuchaban sollozos entrecortados desde la escalera, subió hacia el cuarto de esta, Annie le acariciaba el cabello acostada a su lado.

-¿Está bien?- llamó la atención de la morena, Annie le sonrió tímida.

-Sí, sólo ha sido una pesadilla.

Sin embargo Hermione sabía el don secreto de Melody y rogó para que sólo fuera un presentimiento vano.

Bajó de nuevo a donde estaban atendiendo a Luna.

-Ella ha estado vomitando y mareada todos estos días- Pansy miró a Draco- tal vez Nott fue igual de estúpido que tú y le sembró un hijo.

Draco la miró con ojos feroces, aunque Hermione ignoró el comentario y miró a Luna que lucía mortalmente pálida.

-Trae una prueba, Draco.

Esperaron casi doce horas por la llegada de los tres muchachos. Ellos se derrumbaron en el suelo con heridas abiertas y la respiración irregular. Ninguna de las heridas era profunda por lo que fue fácil para todos limpiarlas y curarlas. Dobby y Connie llegaron con ellos y de no haber sido por estos mismos ellos no habrían podido salir de la Mansión Malfoy dónde habían estado secuestrados casi dos días recibiendo múltiples torturas, las heridas más graves fueron los nervios inflamados que dejaron los cruciatus, tuvieron suerte de salir vivos de ahí.

-Espero que hayas conseguido esa maldita mierda que estabas buscando- Blaise le escupió con rabia a Harry, quien sonrió con sarcasmo.

-Por supuesto.

En cuanto sus heridas se cerraron, Theo subió las escaleras de dos en dos y muy rápido hasta llegar a donde le habían dicho que estaba Luna. Hermione estaba allí dentro con ella, sosteniéndole la mano.

-¿No le habías hecho una prueba de embarazo a Luna?

El moreno se detuvo en secó al oírla hablar.

-¿Qué?- susurró con la garganta seca. Hermione se giró para mirarlo con una ceja alzada, él la había escuchado claro- S-sí… ya le había hecho una… fue negativa…

-Ya veo- agarró un frasco que tenía junto a ella y se lo extendió- nosotros también. Aunque nos lo hubiéramos podido ahorrar.

El frasco estaba café. Era negativo por supuesto, él expiró aliviado, por unos segundos creyó que ella estaba diciéndole que Luna estaba en cinta. Se sentó en la cama a su lado y Hermione se levantó de la silla.

-Te daré privacidad.

Theo lo agradeció recostándose junto a ella y la rubia aún dormida se acomodó en su pecho suspirando. El moreno sonrió porque finalmente estaba de nuevo en los brazos de esa mujer, porque algún día él se ocuparía de llenar su vientre y porque deseaba no tardar mucho en poder hacerlo.

-¡No me importa una mierda! ¡Blaise no va a ir a ninguna una maldita parte a la que tú le digas, Cararajada!

-Pansy…

-¡Suéltame, Zabini!- la muchacha estaba hecha una fiera y miraba a Harry Potter con expresión de asesinato. Él iba a entender que su hombre no estaba ahí para arriesgarse la vida por nadie

-Escúchame, Parkinson. Aquí se hace lo que yo diga- masculló el pelinegro mirándola con una mueca de asco- ustedes no son más que unos mortífagos cobardes que decidieron huir. ¿Quieren posada? Gánenla.

Pansy se lanzó hacia él y le aruñó una mejilla con sus uñas antes de que Blaise la sujetara de la cintura impidiéndole avanzar. Harry sacó la varita y la apuntó.

-Atrévete a hacer eso de nuevo, Parkinson, y estarás en problemas.

-Basta, Potter. Ella sólo está muy estresada, como todos aquí.

-Pues puedes meterte tu estrés por el culo. Ella me toca de nuevo y ustedes dos están destruidos.

-Harry- Weasley entró a la sala y o miró tanteando el terreno. Annie estaba tras suyo con cara de espanto- creo que ya es tarde, ustedes deben estar muy cansados y Ginny querrá saber de ti. Ve a casa.

Harry miró a su amigo varios segundos y guardó su varita.

-Tienes razón- susurró, por un momento había olvidado que tenía una esposa y un hijo esperándolo. Sin decir una palabra más, entró a la chimenea y desapareció dejándolos a todos sorprendidos por su cambio de humor.

-Lo lamento- Ron se disculpó con ambos morenos- él tiene una carga muy pesada y eso le está afectando más de lo que pensábamos.

-Pues e está afectando en el maldito cerebro- Pansy miró al pelirrojo sin ocultar su rabia- la próxima vez ve tú a donde Potter te diga. Eres tú su amigo ¿no?

Ron asintió, se dio a vuelta y se marchó subiendo por las escaleras agarrando a Annie de la mano, Pansy vio que la joven se había sonrojado tanto que su rostro combinaba con el cabello del pelirrojo y luego sintió que Blaise la arrastraba para que ambos también subieran las escaleras y ella se dejó. Le dolían todos los músculos de la espala y cuando estuvo dentro de la habitación se dejó estallar en llanto. El moreno a apretó contra su pecho.

-No ha pasado nada- susurró- todo va a estar bien, yo estoy bien, ¿no me ves?

-¡No me digas que estás bien y no me hables como si fuera un bebé, maldito gilipollas!- le gritó golpeándole en el pecho-¡Te lo prohíbo, Blaise! ¡Tú no volverás a salir de esta maldita casa!

-Ya, Pansy. Vamos a dormir, estoy muy cansado.

Pansy lo miró enojada pero él realmente se veía molido y comenzó a llorar de nuevo al ver como caía en la cama in fuerzas y hecho un desastre. Ella se acostó a su lado y siguió llorando un rato más sobre su pecho y él intentaba tranquilizarla acariciándole la espalda. Pansy no llora fácilmente y cuando lo hace sabe que ella de verdad está hecha girones. Por eso la deja sollozar sin interrumpir hasta que la siente quedarse dormida y se permite dormirse también.

-Lamento el espectáculo- Ron acompañó a Annie hasta el cuarto solitario en el que ahora se hospedaba- las cosas están tensas con la guerra. Están todos muy susceptibles…

-Lo sé- ella le sonrió y miró la mano que él todavía estaba sosteniendo y sonrió aún más- gracias por acompañarme hasta acá, pero debes estar muy cansado…

-No, la verdad no- negó Ron muy rápido haciéndola reír- yo… te iba a decir que si… te apetece helado… nadie lo comió.

-Bueno…- ella miró hacia abajo- está bien, ¿por qué no?

Ron la llevó de vuelta a la cocina y sirvió dos grandes vasos de helado y le dio uno a ella y se acomodaron en un sofá de la sala.

-Dime, Annie… ¿cuántos años tienes?

-Diecisiete- ella bajó la mirada a su helado.

-¿Y cómo es que nunca te vi en Hogwarts?

-Es que… yo no fui… no pude…

Ron la miró con el ceño fruncido.

-¿Cómo es eso de que no pudiste?

-Mis padres… ellos eran muy pobres, no podían ni comprarme libros de tercera mano y además… aunque ellos insistieron en comprarme un par de ellos, yo sabía que si me iba de casa mi madre no iba a poder con el trabajo ella sola, mi madre tenía problemas en los huesos y ellos eran granjeros. Cultivaban plantas mágicas y muggles. Pero el negocio no siempre iba bien, habían muchos imprevistos y muchas pérdidas.

Ron asintió, sabía lo que se sentía.

-¿Cómo es que tus padres y los míos se conocían?

-Bueno…- ella se sonrojó- mis padres eran parte de la primera Orden del Fénix. Ellos eran la salida de emergencia, mantenían a todos ocultos si era necesario. Salvaron la vida en un par de ocasiones a tu padre y mi madre asistió el parto de los tres primeros hijos. El último dio varios problemas.

Ron la miró asombrado y luego se fijó en un poco de chocolate que había quedado en la comisura de sus labios y en su mejilla, el corazón le dio un vuelco cuando ella lo pilló mirándola concentrado y algo en su vientre se sacudió al ver que ella bajaba los ojos a sus labios.

-Tú… tienes un poco de…- empezó a quitarle el chocolate del cachete sin darse cuenta de lo cerca que ahora estaban y cuando se dirigió al que tenía sobre su boca no pudo ni quiso evitarlo. Bajó sus labios a este y puso sus labios sobre ella, Annie dio un brinquito pero no se movió y dejó escapar un gemido cuando la lengua de él se deslizó por sus labios y él sonrió.

-Tenías un poco de chocolate- le explicó.

-Ajá…- ella asintió y esta vez puso los labios sobre los de él, sin importarle nada más que ese momento.

Esa noche Hermione se levantó confundida al ver la cama sola. No había señales de Draco y las sábanas arrugadas a su lado estaban heladas.

Salió de la cama y se metió en sus pantuflas y su bata de dormir y agarró su varita. Caminó hacia el despacho de Draco pues era la única habitación iluminada a esas horas de la madrugada y la abrió aún con varita en mano.

Draco estaba agitado y con su varita también en la mano, unos segundos después lo vio tirarse agotado sobre el sofá y ella frunció el ceño.

-¿Qué estabas haciendo?

Draco la miró con ojos velados y se desparramó olvidando su aristocracia.

-Intentaba invocar un Patronus.

Hermione se sentó a su lado.

-¿No sabes hacerlo?- el negó con la cabeza- ¿Es tu primer intento?- el asintió.

-Es el primer día que lo intento.

-¿Y por qué decidiste hacerlo?

-No lo sé… ya sabes… se necesita un recuerdo feliz y puede que ahora sí tenga algunos cuantos.

Hermione miró la mano temblorosa y húmeda de Draco aferrarse a la varita. La cubrió con la suya.

-Oye… yo tardé días enteros en conseguir el mío… practicaba cada tanto hasta que, un día tuve inspiración y estaba tan concentrada, que lo logré… ¿qué has logrado tú hasta ahora?

-Sólo consigo una neblina plateada.

-Bueno, no estás atrasado ni nada mal para el primer día. Después de que logres invocar el primero, el resto será pan con mantequilla.

-¿Puedes mostrarme el tuyo?

-Claro- Hermione sonrió y levantó la varita- ¡Expecto Patronum!- la nutria salió disparada de la varita y empezó a dar vueltas en el are como si estuviera nadando. Rodeó a Hermione por todo su cuerpo y luego se acercó a Draco y lo envolvió en su aura plateada antes de desaparecer. Draco miró a la castaña sorprendido.

-¿Siempre se comporta así?

Hermione se rió y negó con la cabeza.

-No, es la primera vez que se acerca tanto a mí por voluntad propia… o alguien más. Se reservaba para Dementores y mensajes.

Draco asintió y se frotó los ojos cansados.

-Deberías comer chocolate.

-Oh, he tenido chocolate suficiente para una vida entera- señaló las envolturas de este regadas por todo el lugar.

-Entonces vuelve a la cama conmigo- le pidió tomándolo de la mano y ambos se levantaron en busca de la dichosa habitación.

Hermione se levantó con un terrible dolor en la espalda y en los pies, la noche anterior había limpiado el establo de Rain porque presentía que estaba cerca de dar a luz, pero ella misma casi no podía con su pesado estómago, así que tardo un poco más en bajar al establo, pero podía oír los relinchidos de Rain y tuvo una sensación de vacío en el estómago, el unicornio estaba a punto de parir.

Caminó lo más rápido que pudo hacia esta y Rain sacudió la cola al verla entrar. Estaba tendida en el piso, su barriga lucía enorme y había un charco de líquido amniótico alrededor de ella. Hermione se agachó junto a ella como pudo y le acarició la barriga.

-Vamos, Rain… tú puedes hacer esto, tienes que empezar a pujar- susurró y como le indico Connie, comenzó a hacer presión suave sobre el vientre del animal para estimularlo.

Hermione luchó contra el dolor de espalda mucho tiempo mientras ayudaba a Rain a dar a luz y ella misma tuvo que ayudarla a sacar el potro fuera de su cuerpo. Hermione vio con alivio que el cuerno de su frente apenas era un pequeño chichón que luego iría creciendo. Rain empezó a limpiarlo con la lengua y Hermione se secó el sudor de la frente mirando hacia afuera, el sol había bajado mucho.

Se agarró de una baranda para levantarse del suelo, pero cuando estuvo de pie, una horrible punzada le atravesó el abdomen casi haciéndola perder el equilibrio y gimió de dolor.

-Oh, no- susurró y empezó a caminar a paso lento hacia la casa pero en cuanto estuvo en la habitación, otra punzada dolorosa la partió en dos. Estaba en problemas.

Draco se frotó los ojos antes de tirar un puñado de polvos a la chimenea y desaparecer rumbo a su casa. Le dolían todos los músculos y quería llegar a dormir al lado de Hermione el resto de la tarde. Sin embargo, en cuanto puso un pie en la casa escuchó un jadeó y un grito proveniente de la habitación. Sus piernas se apresuraron hacia esta y encontró a Hermione con las piernas ligeramente separadas y las manos aferradas a su barriga, un chorro se deslizaba por entre las sábanas y ella gemía con dolor.

-¡Granger!- gimió asustado -¿¡Qué ocurre!?

Hermione lo miró aliviada y lloró.

-¡Oh, gracias a Merlín que estás aquí!- sollozó- ¡Draco me está doliendo! ¡Creo que va a nacer!

Draco tragó saliva y camino hacia ella.

-Déjame ver, Granger. Abre las piernas- ella se alarmó y negó con la cabeza- ¡No seas tonta, ábrelas!

Hermione abrió lo más que el pudor la dejó y Draco intentó descifrar algo de allí, aunque estaba tan nervioso que no pudo.

-No… no sé… lo mejor será que llame a Lovegood…

-¡No! ¡No te vayas, por favor!

-Pero, Granger… ¿cómo me pides que no me vaya? ¡Estás pariendo!

-¡Mierda, ¿por qué tienes que decir pariendo?! ¡Suena salvaje!

-¡Es salvaje!- ella gritó con una contracción azotándola.

-¡Llámala!

Draco salió corriendo de nuevo a la chimenea y volvió unos segundos después a ella. Hermione se aferró a sus brazos con todo lo que temía.

-Draco, ¿no es muy pronto?- le preguntó- ¡Es muy pronto para que nazca…! ¡Si le pasa algo yo… me muero!

-No le va a pasar nada… no es tan pronto… no lo es…

Hermione lo miró con ojos llorosos.

-Si el bebé es de Carrow, entonces sí es muy pronto- ella sollozó- no me importa de quién sea ¡sólo no quiero que muera!

Draco la abrazó le besó en la frente. Hacía mucho tiempo que no pensaba en la posibilidad que había de que ese bebé no fuese suyo y eso le heló el cuerpo como mil cubos de hielo.

Luna llegó acompañada de Molly y Ginny Weasley, Annie y Nott. Draco se vio obligado a salir de la habitación cuando las muchachas la recostaron y realmente abrieron sus piernas para ver cómo estaba de dilatada y él estuvo a punto de perder la batalla.

Fuera de la habitación, Ron y Harry estaban sentados en la sala, pero él no quería soportarlos y se dirigió a la última habitación de la casa con la respiración irregular. Ellos estaban utilizando dos habitaciones, porque el cuarto en el que dormía Hermione anteriormente estaba conectado con el que ahora ambos dormían juntos y antes sólo él. Así que no podía entrar a ninguno de los dos.

Se perdió finalmente en una pequeña biblioteca y se dejó caer sobre la alfombra y cubrió su rostro con un brazo. Qué terrible era aquella situación, le dolían los ojos y el corazón golpeteaba muy duro contra sus costillas.

Debió haberse quedado dormido porque cuando abrió los ojos el cielo estaba totalmente oscuro. Alarmado salió de la habitación pero todo parecía igual. Había un silencio sepulcral porque Nott había sellado las dos habitaciones con un muffliato, así que no iba a escuchar nadaproveniente de allí, no sabía qué era peor, oír los gritos de Hermione o no oír absolutamente nada. Weasley y Potter seguían en los muebles. Aunque estuvieran a punto de quedarse dormidos ellos también.

-¿Nada?- preguntó.

-Nada- le respondió el pelirrojo.

-¿Cuánto tiempo ha pasado?

-No lo sé… ¿medio día tal vez?

Justo en ese instante se empezó a escuchar un llanto entrecortado. Cómo si el muffliato no funcionara en intervalos y él podía oír a un bebé llorando del otro lado de la segunda habitación. El corazón le subió a la garganta. La puerta de la segunda habitación se abrió y Ginny Weasley tenía un bulto de tela que asomada manos pequeñas y rabiosas y una rabieta incontrolable.

-Es un niño, Malfoy. Y no te preocupes. Está claro que es de tu sangre.

Draco miró con los ojos abiertos la criatura de piel rosada y cabello rubio que no menguaba sus lágrimas y Ginny le sonrió ofreciéndolo.

-¿Acaso no lo vas a cargar?

Draco tragó en seco y puso los brazos como ella le indicó, entrando a la habitación con el bebé en los brazos. Al instante en que lo sostuvo, el niño comenzó a aminorar su berrinche hasta que ya no hizo más ruidos, sino que se quedó con los ojos cerrados apoyado en el pecho de su padre. Draco se permitió sonreír unos momentos hasta que escuchó un lamento que venía de la otra habitación, y vio por el espacio en el que debería haber una puerta que Nott y Annie caminaban muy aprisa de un lugar a otro y escuchó más lamentos. Era la voz de Hermione.

Ginny miró también con expresión siniestra al otro lado y extendió las manos para que Draco le diera al niño.

-Ve con ella.

Draco se despidió con una mirada de su hijito y caminó con grandes zancadas hacia el otro cuarto y miró aterrorizado la escena. Hermione tenía las piernas aún separadas, había un charco de sangre entre ellas y al ver su rostro entendió que algo iba mal. Muy mal.

Se arrodilló junto a ella con los labios abiertos pero sin poder decir nada. Hermione abrió los ojos al sentirlo y lloró con amargura.

-Lo lamento tanto, Draco- susurró quejándose. Draco vio a Luna agacharse entre las piernas de ella y Hermione gimió más alto- tenías razón… yo no podía… mie cuerpo estaba muy lastimado para tener un hijo.

-¿De qué estás hablando?- susurró él.

Annie, ven tú a ver esto Escuchó a Lovegood hablar pero no podía quitar las pupilas del rostro sufrido de ella.

Hermione lloraba y se quejaba por el dolor.

-Por favor… él tiene que saber que lo amo… que lo amaré por toda la eternidad- le suplicó Hermione agarrándole una mano- Es tan hermoso… ¿lo has visto ya?- sonrió con tristeza- sabes… yo pensé… pensé en un nombre… ¿recuerdas el niño que te conté que me recordaba a ti?- e quejó una vez más agarrando con fuerza sus manos- Scorpius, su nombre era Scorpius- ahogó un grito en sus labios- es un nombre tan bonitos… y es una constelación… tu familia… tu familia tiene esa tradición ¿no?- Hermione le acarició el cabello y el asintió viéndola a través de las lágrimas y recostó la cabeza en su cuello, llorando sobre ella, Hermione lo imitó con la garganta ya desgarrada de tanto gritar- perdóname tú tenías razón, todos la tenían… yo no podía con esto, fui muy ingenua al creer que sí, …pero prefiero que viva él antes que yo… Draco, también a ti te amo y te amaré…

-¿Por qué te despides de mí, Hermione?- Draco sintió los ojos muy irritados –No te despidas de mí, no puedes dejarme…

Hermione no pudo responderle porque el dolor fue tal que la hizo arquearse y retorcerse. Draco se levantó nervioso, frustrado y lleno de ira.

-¡¿Qué estás haciéndole, Lovegood?! ¡¿Acaso no ves que le duele?! ¡LA ESTÁS MATANDO!- le gritó con las lágrimas desbordadas e hirviendo apenas tocaban sus mejillas calientes de furia, oyó el llanto del pequeño en la otra habitación. Theodore lo agarró de las solapas de la camiseta cuando vio que iba a empujar a la chica lejos de la cama.

-Contrólate, maldita bestia. Ella está haciendo todo lo que puede para salvarla, imbécil- masculló en voz baja y temblorosa-¿crees que hemos estado jugando con ella o algo parecido? Esto ha sido una mierda para todos, Malfoy. No sólo para ti. Ahora… estamos tratando de salvarla de la única forma que hay, pero no hay muchas esperanzas y lo lamento, no es culpa de nadie. Si llegáramos a salvarla podría tener consecuencias serias.

Draco tragaba varias veces de seguido luchando con la desesperación que lo estaba invadiendo.

-Lo más probable es que no pueda tener hijos más nunca. Aunque ruega porque siquiera podamos mantenerla con vida y que no quede parapléjica.

Draco se derrumbó en la otra habitación y le exigió a la pelirroja que le diera a su hijo, y lo contempló mientras seguía llorando en silencio. Era pequeño y hermoso. Era suyo, de ambos, para siempre.

Scorpius.

… Fue difícil para mí hacer este capítulo, gente. Tengo un nudo en la garganta y me costó poner en orden las ideas acumuladas por meses en el cuaderno que perdí. Aquí lo tienen, es un capítulo con un final espeluznante y que nos dejó a todos (incluyéndome) con la piel de gallina e incertidumbre. Espero que este capítulo los haya llenado de sentimientos porque a mí sí que me llenó. Estoy totalmente hecha trizas me he pasado pegada al pc casi dos días enteros entre leyendo y escribiendo.

Los quiero muchísimo y para demostrarlo cree una cuenta en twitter hace unos días exclusivamente para hablar con otros escritores y lectores de fanfics porque me encanta estar comunicada con ustedes (y lo digo enserio, eh)

Aquí se las dejo, por favor no duden en escribirme y como siempre, dejen su comentario que ya saben cómo los adoro y me hacen feliz.

LOS AMO, LOS ADORO, NO SÉ QUE HARÍA SIN USTEDES.

/Rose_Weasley_PF