Disclaimer: Nada me pertence, solo satisfago mis locuras con los personajes :D
La rubia introvertida no buscaba meterse en problemas, solo deseaba satisfacer su amor por la lectura romántica. La mala suerte se apoderó de ella mandandola directamente al suelo, perdiendo la conciencia. Sin embargo, por el lado bueno, tendrá a un futbolista pelirrojo que la salve. Igual que una novela...
Día 5
Prompt: Balonazo en la cabeza
Género: Romance
Palabras: 1004
Rating: K+
Propuesta: Patzylin-Donno
Encuentro no tan novelístico
El día transcurría como ningún otro. Las estudiantes de Arendelle High School se reunían en grupos grandes para conversar acerca de cuál chico era el más atractivo de la academia. Estaban en disputa por armador del equipo de baloncesto, el líder del club de teatro y por supuesto, el capital del equipo de fútbol de la escuela. El joven con mayor rating de popularidad entre los estudiantes, muy apuesto y codiciado por casi todas las jóvenes. Menos una, que prefería perderse en la inmensidad de la biblioteca a sumergirse en las miles de palabras que escondían los gruesos libros de historia y literatura.
El timbre de salida resonó y todos los estudiantes salieron de sus aulas disparados en pequeños grupos o parejas. Elsa salió con una gruesa novela de amor y tragedia entre sus brazos mientras se ajustaba sus finos lentes de color azul que levemente resbalaban por su nariz. Anna cruzó como un rayo hacia la puerta y miró por el rabillo del ojo a su hermana mayor que caminaba tranquila hacia la biblioteca, con la mochila al hombro. Retrocedió sus pasos y se interpuso en su camino. –Elsa vamos, ya es hora de volver a casa.
—Iré luego, quisiera quedarme a leer un rato. Ve y dile a mamá y a papá que llegaré muy pronto –exclamó la rubia mientras se alejaba de su hermana.
—Está bien. No te quedes hasta muy tarde o se preocuparán por ti. Nos vemos luego –exclamó corriendo hacia la puerta donde la esperaba su novio Kristoff.
Elsa volteó y divisó a su hermana y al rubio cogidos de la mano mientras se miraban amorosamente. Se sintió algo triste ya que según ella, la vida no era como en las novelas de amor que acostumbraba leer, era dura y oscura.
Caminó por el patio de la escuela y divisó al equipo de fútbol practicando para su próximo torneo que se realizaría la próxima semana. Observó al bello capitán pelirrojo que se dirigía a proteger el balón y correr directamente hacia el arco contrario. Con una fuerte patada, el balón salió volando dejando un rastro de césped por la fricción de los zapatos de pupos de Hans. Para su mala suerte, el tiro salió desviado.
La rubia divisó un objeto acercarse a toda velocidad hacia ella, impidiéndole escapar del golpe. El balón golpeó su cabeza tan fuerte que la hizo desplomarse sobre el suelo tirando todas sus cosas.
Mientras tanto en la cancha, el grupo de muchachos ordenaban al que pateó el balón fuera de la cancha lo vaya a buscar. Hans refunfuñó e inspeccionó el lugar en busca de la esfera. Se sorprendió al encontrarla al lado del cuerpo de una joven inconsciente sobre el suelo.
Trató de hacer reaccionar a la joven pero fue inútil. La tomó entre sus brazos y la llevó hasta donde su entrenador ya que él podría encontrar la solución a ese problema.
Todos los integrantes del equipo detuvieron su juego al ver a su capitán con una bella joven desmayada en sus brazos. Muchos le daban comentarios picantes y molestos mientras que otros se preocupaban por el estado de la muchacha.
El entrenador al ver el alboroto, se dirigió al lugar y se sorprendió al ver a Elsa así. Le ordenó a Hans que la llevara a la enfermería ya que debían curarle el tremendo chichón que tenía en su frente.
El pelirrojo corrió hasta el lugar indicando lo más rápido y suave que pudo hacerlo. No quería lastimar a la joven más de lo que ya estaba. La depositó sobre la colchoneta y esperó a que el entrenador volviese con las debidas cremas y medicinas. Hans se acercó a la joven y acarició su rostro mientras admiraba su belleza.
El entrenador llegó con los remedios y comenzó a curar dicha herida. Hans observaba con angustia a la joven. Se sentía mal por lo que le había causad, aunque fuera solo un accidente. El superior terminó de curarla y vendarla para luego ordenarle a Hans volver al entrenamiento.
El pelirrojo no obedeció. Decidió quedarse al lado de la pobre joven golpeada hasta que esta despertara. El hombre salió del lugar y volvió a la cancha, permitiéndole a su capitán quedarse con ella.
Hans quedó hipnotizado por su belleza. Esa blanca piel de porcelana que brillaba con los tenues rayos del sol que ingresaban por la ventana, contrarrestaban con sus rojos labios de cereza. Su rostro tenía una expresión inocente y tierna lo que causó un deseo de protegerla en Hans. Su cabello, atado en una muy elaborada trenza francesa que reposaba sobre su hombro, parecía decorado con ligeros copos de nieve debido a los destellos que se reflejaban por la luz. El pelirrojo tocó suavemente el pómulo de la joven, bajando lentamente a su boca. Sintió la textura de esos carnosos labios que escondían dientes perfectos. Tenía ganas de besarla.
Hans se acercó a la colchoneta dispuesto a depositar un discreto beso en ellos cuando un bello par de zafiros lo observaban con asombro. Observó como el pálido rostro de la joven se encendía en vergüenza. Enseguida sintió un calor y agudo dolor sobre su mejilla.
Hans sobó su piel enrojecida mientras clavaba su mirada esmeralda en la azul de Elsa. La joven gritó molesta. -¡¿Qué pensabas hacer, idiota?!
—Solo trataba de ayudarte –respondió esbozando una sonrisa inocente.
—¡¿Ah sí?! ¡¿Tratando de estampar tus labios contra los míos?! ¡Vaya forma de ayudar!
—Estabas inconsciente.
Elsa se detuvo y enrojeció al escuchar el veredicto del joven. Se sentía una tonta al no haberle agradecido. –Lo lamento, gr-gracias por ayudarme.
—No hay de qué. Soy Hans –exclamó ofreciendo su mano.
Elsa la apretó mientras trataba de no tartamudear. –El-Elsa.
—Parece que no hemos tenido un encuentro digno de novelas –rió el pelirrojo.
—No, al parecer no. Esto no es una novela, es la vida real –dijo Elsa sonriendo levemente.
—Hay veces que la vida supera los libros. ¿No crees Elsa?
—Sí creo… creo que sí.
Desde ese momento ambos comprobaron que así era….
¡Hora de romper expectativas tradicionales xD!
Realmente estoy cansada de leer esas típicas novelas de amor en la que la chica camina por el campus y conoce al amor de su vida que generalmente es el más guapo o el malo del colegio. Simplemente, rebasa mis niveles de glucosa en la sangre y a veces quisiera vomitar e interrumpir la escena lanzandoles un globo de agua *risa malvada* Por eso pensé, hagamoslo de esta manera xD
Gracias a Patzylin por darme esta ideita que cruzó fugaz por mi cabeza. Fue una inspiración de último minuto en realidad c: no esperaba escribir algo así, comprobando que adoro las peleas y encuentros malos (si es con sangre mejor e.e) pero aún así tengo mi ladito oculto romanticón. Ay pero a veces me da ganas de coger un garrote y golpearlo hasta que muera muajajaja okno (Solo ignoren eso xD)
Con respecto a la noticia de el día anterior. Vaya, parece que aceleré el corazoncito de algunas xD ¿Ya lo comprobaron? ¿Vieron que lobita decía la verdad? ¡¿A que no es genial?! Yo grité y rodé por el piso catorce veces xD (no se por que fueron catroce LOL) Pues a mí me dejó pasmada ¿Y a ustedes?
F: Jajaa tienes razón está algo gastado pero ñe, así quedó xD Oh si pequeña, eso sería lo mejor que exista. Yo lloro si ellos se besan apasionadamente y luego se van al cuarto oscuro y... (Oh mierda comence de nuevo xD) La noticia fue demasiado fuerte xD
¡Bye bye! Iré a comer chocolate *0* ¡Nos vemos mañana!
