Disclaimer: Nada me pertence, solo satisfago mis locuras con los personajes :D
Ganar lo era todo para la joven Elsa, quien añoraba a más no poder, patearle el trasero a aquel joven pelirrojo que se reía en su cara cada vez que tomaba posición de lider en cada campeonato. Estaba decidida, esta vez sería ella quien ganaría. Pues como dice el dicho: "Quien ríe último, ríe mejor"
Día 6
Prompt: Juego de polo
Género: Sports, Romance
Palabras: 1051
Rating: K+
Propuesta: TicaVic
Competitividad
Los cascos retumbaban en el césped del recinto mientras se oían los bufidos y relinchos de los caballos galopando por el lugar, comandados por sus respectivos jinetes. La audiencia gritó eufórica al ver anotar un punto a la genial jugadora del equipo azul junto a su fiel caballo blanco Niebla. La joven de cabellos platinados y ojos azules Elsa Winters dominaba muy bien las riendas y tenía un genial revés en sus golpes. Todos eran precisos e iban directamente a la portería, lo que la convertía en la mejor jugadora del equipo.
Sin embargo, los contrincantes no se quedaban atrás. Tenían a otro gran jugador en su equipo. Era Hans Westergaard. Un experto en el polo, en estrategias y trabajo en equipo. Su caballo negro, Tormenta, era el más veloz de todos, lo que lo posicionaba con cierta ventaja sobre los demás jugadores.
La pelota rodaba por todo el campo y todos los jugadores corrían detrás de ella. Hans consiguió darle un golpe preciso enviándola al campo contrario. Elsa le dirigía una mirada asesina mientras golpeaba los costados de su caballo y corría a defender su portería. Un jugador contrario llegó antes que ella y logró anotar un punto a su favor, recibiendo felicitaciones de sus compañeros.
Elsa se posicionó y esperó a que le pasaran la pelota. En pocos minutos esto sucedió pero fue interrumpida por el caballo negro de Hans. El pelirrojo golpeó la pelota, mandándola de nuevo a sus compañeros.
La rubia apretó los dientes y detuvo su caballo mientras lo miraba de reojo. Hans esbozó una sonrisa socarrona. –Así son las competencias, lindura. Se gana o se pierde.
—Ustedes aún no ganan ni nosotros perdemos. Pero te aseguro que nosotros no seremos los perdedores –exclamó dándole un latigazo en la grupa a Niebla, obligándolo a correr hacia la pelota que se aproximaba a la portería.
Como siempre, Hans volvió a interferir en su perfecto tiro golpeando su caballo contra el suyo y peleando la bola. La mirada seductora de Hans hizo enrojecer a la joven. Elsa logró disparar y esta fue desviada por uno de los palos de la portería.
—Vaya parece que te pongo nervioso, copo de nieve. Fallaste tu tiro –mofó el pelirrojo mientras se alejaba de ella.
Elsa contó hasta diez para tranquilizarse para no romperle el taco en la cabeza a ese idiota. Estaba cansada de perder contra ellos. Eran muy buenos estrategas y él siempre aprovechaba para fastídiala en cada uno de los partidos.
Su hermana la apoyaba desde las gradas, acompañada de sus mejores amigos Kristoff y Olaf, quienes gritaban y le daban porras al equipo azul para que no se dejasen vencer por el equipo rojo de nuevo.
Esto inspiró a Elsa y le permitió continuar. No perdería ante él otra vez. Ambos entraron a la escuela de polo desde que eran niños y se ayudaron a escoger sus respectivos caballos que se convirtieron en sus compañeros inseparables. Eran muy unidos de pequeños, sin embargo a medida que aprendían, Hans comenzó a perfeccionar su técnica mucho más rápido que la rubia, causando una ligera competitividad entre ellos. Esta se fue intensificando con el paso de los años cuando ambos entraron en los campeonatos y el equipo de Hans siempre vencía al de Elsa.
El tiempo ya se estaba acabando y la furia de la joven llegó a su punto límite. Tenía bien preciso de que esta vez no perdería ante él.
La rubia, ya cansada de esto, agitó las riendas de Niebla y corrió por la pelota. Su determinación estaba al máximo. Tanto que logró burlar a los jugadores contrarios, bueno casi a todos. Hans cabalgó hasta ella y el sonido de los tacos intersecándose cautivaba a todas la audiencia.
Elsa no lo pensó dos veces y jaló las riendas haciendo que Niebla se encabrite, asustando al caballo del pelirrojo que retrocedió un poco. Esta fue la oportunidad para Elsa.
Frente a los ojos impactados de Hans, la joven golpeó con su taco la pelota, mandándola directamente a la portería.
El timbre de término sonó, indicando que el partido había llegado a su fin. Todos aplaudieron entusiasmados ante ese maravilloso movimiento de Elsa y de la primera victoria del equipo azul en la final. Por fin, Elsa había vencido al molesto pelirrojo y ganado el campeonato.
Luego de felicitar a su fiel amigo Niebla, bajó de su lomo y corrió a abrazar a Anna seguida por Olaf y Kristoff. Todos estaban alegres de su victoria.
Mientras tanto el pelirrojo condujo a su cansado caballo a los establos para que tome su merecido descanso luego de batallar contra ese impresionante equipo.
El equipo azul se posicionó en el círculo de ganadores para recibir el trofeo del campeonato. Como Elsa era la capitana, iba a ser la primera en tomar el preciado objeto entre sus manos. Lo que no sabía era que iba a ser entregado por los campeones del año pasado.
El pelirrojo se acercó con el trofeo a la rubia mientras la miraba tímidamente con una sonrisa dibujada en sus labios. –Felicidades Elsa. Al fin lograste tu objetivo. Parece que tu maldición se cumplió. Toma, aquí está tu premio por tan excelente esfuerzo.
Elsa miró de reojo y tomó el trofeo dudosa. –Gracias Hans –dijo algo tímida. –Tú y tu equipo también lo hicieron de maravilla.
Hans hizo un gesto de agradecimiento y señaló a las cámaras. Elsa alzó el trofeo y todos sus compañeros se posicionaron para la foto de campeones.
Más tarde, luego de la celebración de victoria. Elsa decidió visitar a su caballo y pasar tiempo con él. Se sorprendió al encontrar al pelirrojo cepillando el pelaje de Tormenta y rascándole la nariz. -¿Qué estás haciendo aquí?
—Lo mismo que tú. Escapando un momento de todo el mundo y pasando un tiempo tranquilo con mi mejor amigo –hubo un breve silencio entre ambos. –Elsa ¿quisieras dejar todo eso de las competencias y rivalidades de lado y salir a dar una cabalgata tranquila conmigo?
Elsa se sorprendió ante tal pregunta. Pero… no había salido a cabalgar desde hace mucho tiempo. No le vendría mal una salidita a ver la puesta de sol. El problema era él. A pesar de que era su rival, a veces recordaba los momentos en que ambos se divertían.
Luego de pensarlo meticulosamente, aceptó…
¡Gracias Tica de mi alma! Siempre apoyandome en los más remotos parajes xD Como me honro de ser tu mejor amiga en FF y fuera de él.
En efecto, conocí a Tica mucho antes de entrar a FF (ella fue la que me impulsó a sacar mi lado artistico y amante de la lectura) y ahora aquí me ven. Agradezcanle por derramar el vaso de mi locura xD (Bueno aunque ella tampoco este tan cuerda que digamos)
Su aporte con mis prompts fue genial. Este se lo ocurrió luego de ver la pelicula "Monte Carlo" o mejor conocida como "Princesa por accidente" aquí en Latinoamérica, en la escena donde Theo y Grace juegan polo sobre sus respectivos caballos. Realmente fue muy entretenido de hacer y algo que rara vez se ve en el fandom Helsa. Espero que les haya gustado.
Estoy super agradecida con todos ustedes, sus reviews son mu alentadores. Gracias a todos, no se haría sin ustedes, seguiré contribuyendo con el fandom Helsa con mis humildes historias, se los agradezco de corazón :)
Loba debe revisar el perimetro por si acaso, por seguridad *sacando sus garras* ¡Hasta luego chiquillos! C:
