Disclaimer: Nada me pertence, solo satisfago mis locuras con los personajes :D
La dificil decisión de un perfecto regalo para su hija atormentaba a la joven pareja. Debía ser algo muy especial y decidieron pasarse por un amigo fiel que le cause felicidad en su vida. La suerte estaba de su lado al tener una hermosa familia, así que podía agregarse un miembro más...
Día 8
Prompt: Adoptando mascotas
Género: Drama, Familiy
Palabras: 1030
Rating: K
Propuesta: ValentinaCat Westerguard
Una decisión que cambió nuestras vidas
La campana de la tienda sonó alertando a la joven del mostrador que se hallaba limando las uñas, la presencia de sus primeros clientes en el día. Era una joven pareja que de seguro andaban buscando alguna mascota para alegrar su hogar.
La muchacha saludo amablemente. –Buenos días, ¿Qué es lo que buscan?
—Un perrito para que nos dé algo de compañía y que sea bueno para una familia con niños –exclamó el joven pelirrojo mientras abrazaba a su pareja que reía levemente.
—Claro tenemos todas las razas. Hay labradores, beagles, terriers e incluso tenemos unos cocker que recién nacieron hace un mes –exclamó la muchacha llevando a la joven pareja a las jaulas para que escojan un perrito. –Vengan por aquí.
Los tres entraron al cuarto lleno de jaulas y decenas de ladridos los recibieron contentos. Había perros de todos los colores y tamaños. Muchos eran hiperactivos y saltaban felices en sus jaulas tumbando su plato de agua y comida. Otros permanecían quietos solo moviendo su cola y sacando la lengua. Elsa y Hans comenzaron a observar cada perro de la habitación sin lograr tomar una decisión para el nuevo integrante de la familia.
La chica ofreció algo de ayuda. –Tal vez yo les pueda ayudar un poco a tomar su decisión. ¿Cómo quisieran que fuera su cachorro?
—Que sea cariñoso y también muy fiel –exclamó la rubia mientras observaba a las jaulas.
—Bien tenemos grandes opciones por aquí. Tenemos a Max, él es un doberman muy fiel y les brindará protección contra ladrones. Es muy buen guardián –el can se paró en sus cuatro patas y se postró altanero ante sus posibles dueños.
A Hans le encantó ese perro pero a Elsa le daba mala espina. –No quisiera que ese perro llegue a lastimar a alguien importante para mí. Además se ve muy fiero.
Hans le devolvió una mirada de decepción y a regañadientes descartó a ese maravilloso perro. Elsa se cruzó de brazos al ver a su marido inconforme con su deducción.
—No se preocupen señores. También tenemos a Princesa, una perrita french poodle muy cariñosa y leal. Eso sí, si se la molesta, ladrará hasta decir basta.
Elsa quedó fascinada ante la perrita café lanuda que la saludó lamiendo la punta de sus dedos a través de los barrotes ante la mirada disgustada de Hans. A el pelirrojo no le gustaba un perro que chillara todo el día y tampoco tan pequeño.
La rubia miró a su compañero con ira al ver que ambos no se ponían de acuerdo con la decisión de un perrito. Comenzaron a discutir en frente de la pobre muchacha que trataba de calmarlos.
De repente, una llamada del teléfono de Elsa detuvo la conversación. Era Anna, su hermana, diciéndole que ya iban a volver del centro comercial a dejar a la pequeña Alice a su casa. Elsa le dijo a la pelirroja que trajera a su hija a la tienda de mascotas que se encuentra en el centro de la cuidad ya que ya no sería una sorpresa la cuestión de regalo especial: un perrito para que le haga compañía cuando sus padres y tía salían a trabajar.
Elsa cerró el teléfono y miró fijamente a Hans. –Escucha, Anna, Kristoff y Alice ya están viniendo para acá. Creo que deberíamos dejarle esta decisión a nuestra hijita –dijo seria y algo decepcionada ya que ya no sería una sorpresa para su hija única.
Hans miró cabizbajo a su mujer y aceptó su decisión. Le pidió a la joven que atendía que esperarían a alguien especial para escoger al perro ideal. La chica no se molestó, todo lo contrario, se alegró por ellos.
De repente una joven de cabellos pelirrojos recogidos en dos trenzas apareció por la puerta de la tienda. Arrastraba a una niña en silla de ruedas. Sus cabellos eran rubios como los de su madre y tenía los ojos esmeralda de su padre. Usaba un largo vestido azul con detalles en rosa. Anna condujo a Alice a la sala donde se encontraban sus padres y todos los perritos. Elsa le indicó que podía escoger el que ella desee dándole un beso en la frente y acariciando sus cabellos aperlados.
La niña movió su silla de ruedas con ayuda de sus manos y comenzó a recorrer la habitación mientras observaba cada una de las jaulas. Su rostro no mostraba mera alegría. Al parecer no le gustaba ningún perro. Volvió a recorrer las jaulas en busca de su cachorro pero no lo logró encontrar.
—¿Encontraste el que te gusta, mi amor? –exclamó Hans tomando por la cintura a su esposa y acercándola a él.
Alice frunció el ceño, decepcionada. –No papá. No logró encontrarlo. Ninguno es de mi agrado.
Los ojos esmeralda de la niña se posaron en un cachorrito husky blanco encerrado en una jaula apartada de las otras. Este estaba echado dándole la espalda a lo que ocurría a su alrededor. Alice golpeó las rejas llamando la atención del can, quien agitando su cola, se levantó con dificultad debido a un pequeño defecto: no tenía una pata delantera.
—Ya he tomado mi decisión. Quiero este –exclamó Alice entusiasmada sacándole una sonrisa melancólica a sus padres.
La joven de la tienda interrumpió y cuestionó a la pequeña. -¿Por qué deseas este perrito que tiene un defecto, teniendo a muchos otros que están sanos?
Alice sonrió y levantó la basta de su largo vestido para mostrarle a la señorita la ausencia de su pierna derecha. –Por qué me recuerda a mí misma y me siento identificada con él.
—¿Y como lo piensas llamar, mi amor? –exclamó Elsa aclarando su voz para evitar llorar.
—Lucky, por obtener un hogar con una grandiosa familia –dijo inocentemente la niña.
Las palabras de la niña incluso conmovieron a la vendedora. Hans sacó su billetera para pagarle a la joven pero esta se lo negó. –Lléveselo, sé que alegrará a su familia –exclamó soltando una lágrima.
El pelirrojo colocó al can sobre el regazo de la niña y todos agradecieron a la vendedora. Al parecer no solo habían conseguido un nuevo miembro para su familia, sino que también aprendieron algo en la vida: Nunca te rindas.
Agradezco a Cat por darme este prompt. ¿No te esperabas algo así no? Al principio iba a ser un final menos dramatico y fluufy pero como a la mente de loba le hacen falta algunos tornillos, decidí cambiar las expectativas para convertirlo en algo inesperado para muchos (los que ya han leído mis historias de seguro crerían que para mí el título de una historia puede ser engañoso xD) La inspiración llegó a mi cuando vi una triste imagen de una niña en silla de ruedas acariciando a su perro sin una pata que usaba una especie de prótesis. Simplemente tocó mi sensible corazón (incluso me sacó lágrimas) y de allí salió esto. Recuerden que aquí hay de todos los géneros (y ratings xD)
Espero que les haya gustado y si cometí alguna falta en lo que voy del reto por fas haganla saber para corregir mis errores, nadie es perfecto :) Muchas gracias por los reviews, ya ha pasado mas de una semana con el reto, pareciera que recién lo publiqué ayer xD
F: Gracias de veras, aunque recién soy nueva en el rating M (sin incluir el gore) ¿Te ibas a crear un usuario? Yo te recomiendo que si, seria genial ver mas historias en el fandom de Frozen y con la adaptación de la novela seria espectacular. Te aseguro que comentaré cada capitulo. Creo que debería comenzar con la lectura, pero primero debo buscar en donde rayos lo deje tirado LoL xD
Bien como les iba diciendo... *irguiendo las orejas* ¡Una ardilla! *desapareciendo a toda velocidad* ¡Cuidense muuuuchoooo! *alejándose*
