Disclaimer: Nada me pertence, solo satisfago mis locuras con los personajes :D

Todos creían que ese par de pillos se dedicaban a estudiar Álgebra por las tardes cuando los padres de la rubia salían a trabajr. Mas lo que no sabían, era que esos dos estudiantes universitarios se la pasaban disfrutandose el uno del otro, manteniendo su relación a manera oculta.

Día 13

Prompt: El sexy tutor

Género: Romance, General

Palabras: 986

Rating: M

Propuesta: aledartz


Malas enseñanzas

Los gemidos de placer irrumpían el silencio del lugar desolado por las penumbras y oscuridad. La joven estudiante chillaba de dolor al sentir las mordeduras de su querido pelirrojo sobre sus descubiertos pechos, seguidas de salvajes lengüetazos y succiones. Sus manos paseaban por la infinidad de su piel nívea ya transpirada y tersa mientras gritaba a los cuatro vientos el nombre de su compañero de clases que había tomado el trabajo de ser su tutor de matemáticas temporal.

La verdad era que Elsa se había enamorado del apuesto joven desde hace algunos meses y desde que comenzaron sus clases después de la jornada universitaria, él asistía a su hogar a explicarle los problemas básicos y ayudarle con sus tareas.

Un día, le confesó sus verdaderos sentimientos a Hans quien reaccionó depositándole un salvaje beso sobre su boca, dejándola aún con más ganas de él. Ahora estaba embriagada de su olor y sus caricias mientras disfrutaban de ese momento a solas que tanto añoraban desde lo más profundo y prohibido de sus corazones.

Hans, después de hacer el sucio trabajo de endurecer las colinas de su estudiante, subió de nuevo hasta sus labios para callar los incesantes gemidos que se escapaban presurosos de sus labios. La lengua del pelirrojo tenía domada a su querida aprendiz mientras jugueteaba entretenido en su paladar, sintiendo su cálido aliento entremezclarse con el suyo.

Elsa estaba cansada de esperar a su pelirrojo. Quería intensificarlo todo para ser suya en su totalidad. –Hans, hazlo. Ya no lo soporto más, no me puedo contener. ¡Voy a estallar! –gimió la rubia soltando los labios del oji-verde.

La sonrisa maquiavélica del chico se tornó brillante y bajo sus manos directamente al punto prohibido de su muñeca de porcelana. Introdujo con suavidad sus dedos haciéndola soltar un grito ahogado desde lo más profundo de su garganta.

Luego de dos y tres más, los reemplazó por su áspera lengua probando ese sabor dulce y prohibido. Elsa gemía de placer mientras agarraba con fuerza las sábanas conteniendo sus alaridos salvajes y su lado animal. – ¡Hans, hazlo de una maldita vez! ¡Quiero que lo intensifiques! –demandó entrecortadamente.

Hans sonrió y se introdujo en ella suavemente mientras callaban sus gritos de dolor con un posesivo beso sorpresivo. Elsa recorría sus manos desesperadas por su gran y fornido torso cubierto de vellos pelirrojos mientras introducía su lengua en la boca de su joven mientras se deleitaba con todo lo mejor que él le podía brindar.

Luego de satisfacerse lo suficiente, Hans soltó a la rubia y cayó rendido a su lado mientras jadeaba cansado. Miró las azules orbes cautivantes mientras una lágrima silenciosa de cristal rodaba por su rosada mejilla y llegaba hasta su perfecta boca en la cual se dibujaba una sonrisa placentera.

Ambas miradas se encontraron otra vez irradiantes de ternura. Elsa rió y depositó un cálido beso sobre los labios del joven entre jadeos. Se encontraba totalmente cansada por el arduo trabajo de ambos y cerró los ojos para quedarse profundamente dormida.

El tutor salió de la cama y se colocó sus vestimentas mientras arropaba el delicado cuerpo de su compañera con la sábana blanca a su alrededor y acariciaba su rostro blanco y precioso como el de un ángel caído del cielo. Se sentía abrumado al haberlo hecho con su propia compañera de clases pero estaba totalmente enamorado de ella. No podía dejarlo pasar, debía tomar rienda de esto.

De repente, la bocina de un carro y unas luces por las ventanas le pusieron de punta sus cabellos pelirrojos. Agitó levemente a Elsa quien se quejó por que la habían levantado de su sueño. –Hans, déjame dormir. Estoy muy cansada.

-¡Elsa! ¡Tus padres ya vienen! –gritó el joven destapándola de la sábana que recién le había colocado encima.

Elsa salió de un brinco de la cama mientras corría a su armario cubierta por la tela blanca a buscar algo de ropa para ponerse encima. Si sus padres los descubrían, era casi un hecho que no se los perdonarían.

Luego de esos imparables minutos de quejas y apuro, Elsa se cambió de ropa y, con la ayuda de su pelirrojo, arreglaron la cama con cobertores y almohadas. Tenían que borrar toda la evidencia de lo ocurrido allí para evitar sospechas.

Al terminar ambos corrieron por la casa al escuchar las llaves insertadas en el pomo de la puerta principal y la puerta abierta. Estaban totalmente desesperados sin saber qué hacer, además Elsa no podía moverse muy bien por lo adolorida que se encontraba luego de toda esa aventura que habían tenido juntos.

Adgar e Idun entraron a su hogar y descubrieron a su hija y a su tutor sentados en el escritorio. Hans explicaba acerca de las ecuaciones diferenciales mientras Elsa realizaba algunos ejercicios, fingiendo confusión como habitualmente lo hacía.

Los adultos sonrieron y Adgar le pegó una palmada en la espalda al nervioso joven. –Muchas gracias Hans. No sé qué haría mi hija con las matemáticas si tu no le explicaras todo lo que debe saber –exclamó sacando un fajo de billetes de su bolsillo. -¿Cuánto te debo?

—No se preocupe señor, lo hago por Elsa. No me debe nada –manifestó tomando sus cosas y levantándose de su asiento.

El hombre guardó el dinero recibiendo una palmada por parte de su esposa. –Ten, no te preocupes. Lo hacemos por cortesía –dijo dándole un billete de veinte dólares.

El pelirrojo tomó el billete con desgano y se despidió de Elsa con un beso en la mejilla. Aprovechó que sus padres estaban distraídos para susurrarle en el oído. –Mi pequeña aprendiz, esperaré la siguiente clase con ansias. Te prometo que te enseñaré todas las formas de resolver problemas –murmuró con aire pervertido, incomodando a la joven.

Sin embargo ella no se quedó atrás y le devolvió el gesto. –Esperaré ansiosa. Hasta luego, maestro.

Y dicho esto Hans se retiró del hogar de su copo de nieve de vuelta al suyo.


Jejeje otro momento hot entre esos dos pillos. Creo que fue algo mas atrevido que el anterior. ¿Que opinan? De veras me estoy acostumbrando a esto pero aún me sigue resultando algo incómodo xD y quisiera que me expresen es sus reviews que les parece mi forma de escribir este tipo de escenas. Si estoy mal, ¿podrían decirme algunos consejitos? Estaré super agradecida con ustedes, me ayudan a mejorar :D

Ay esa loquilla de aledartz de veras que me ha tomado de sorpresa. Ella me dijo su prompt y me dijo que si podía hacer alguna escena M. Al principio rechacé la oferta de incluirle alguna escena subidita de tono pero mis musas (que son unas loquillas xD) me taladraban las neuronas, gritando para que me arriesgue una vez más y de allí salió la ideita de poner a esos dos manteniendo una relación en su "tiempo de estudiar" xD ¡Que loquillos! Esos chicos retomaran la batuta o se pegaran una escapada en el futuro LoL

F: gracias de nuevo chiquilla, Pokemon ya esta muy gastado e insulso. Me alegra que te haya gustado la viñeta anterior y espero que te guste esta :)

Y con esto me debo ir. Hasta la siguiente entrega ;)