Disclaimer: Nada me pertence, solo satisfago mis locuras con los personajes :D
Las tragedias suelen ocurrir en los momentos más inesperados y arrancharte lo que más amas en un abrir y cerrar de ojos. Un terromoto habia arrasado con la ciudad y la pobre chica pensó que todo estaba perdido. Sin rendirse salió al rescate de su pareja sin importar los obstaculos o peligros que se encuentre a su paso.
Día 17
Prompt: Terremoto
Género: Tragedy
Palabras: 1070
Rating: T
Propuesta: TicaVic
Un grito entre los escombros
El silencio sepulcral reinaba en el día gris de esa catástrofe. Los escombros adornaban las calles desoladas y destruidas. Postes caídos, edificios derrumbados y sangre estaban esparcidos en todo el lugar. Todo había ocurrido en tan repentinamente que nadie se esperó que la muerte llegaría en una sola sacudida en tan hermoso día que era.
Una silueta de cabellos rubios aperlados observaba el terrorífico panorama entre lágrimas. Respiró profundamente y abrió la boca para soltar un grito de angustia pero nada emanó de sus cuerdas vocales. Sus piernas se vencieron y cayó de rodillas sobre el suelo terroso y contempló sus manos con algunas heridas. Sin importarle, cubrió su rostro desaguando el dolor que sentía en ese momento al ver su ciudad hecha escombros y nadie cerca. Pensó en su esposo que se dirigía a la oficina en ese momento antes de que todo sucediera.
Ella había salido casi ilesa debido a que cuando sintió la tierra temblar, se escondió bajo una mesa de madera protegiéndose de los trozos de techo que se desplomaban encima de sus bienes y envolvían el ambiente de polvo. La pesadilla duró cinco minutos exactos, en medio de gritos, llantos y el ruido de cosas quebrándose. Elsa logró escapar luego de oír crujir el techo sobre ella, amenazando con aplastarla y escapó hacia el parque principal, que se encontraba cerca, acompañada de algunas vecinas que huían acompañadas de algunos miembros de su familia. Sus pies se tambaleaban ante la constante sacudida de la tierra tratando de tirarla al suelo. Pero para su suerte la joven había llegado sana y salva con apenas unos rasguños.
Observó el dolor que reflejaban algunas familias desmembradas o por la acción de ver sus casas viviéndose abajo en frente de sus ojos. Elsa temblaba de miedo por lo ocurrido, sentía temor por su esposo. Quería verlo, desear que se encontrara bien y a salvo. Corrió lejos del parque, ignorando los gritos de sus vecinas para que se quedara. Nada de eso le importaba, lo único que deseaba era ver a su amado pelirrojo.
Corrió descalza entre los escombros protegiéndose de los que lentamente caían sobre su cabeza, burlando a algunos bomberos que trataban de alejarla del lugar. Los cuerpos inertes de las víctimas eran llevados en sábanas blancas hacia unas tiendas donde serían identificados por sus familiares. Elsa trató de no observar los cadáveres, temía que entre uno de ellos estuviese su Hans. Al llegar a una colina alta, volteó a observar el ambiente oscuro y tétrico que antes era una ciudad de mucho movimiento llena de gente bondadosa. Ahora solo era un cementerio de todos esos recuerdos.
Llegó hasta donde se encontraba el edificio derrumbado donde estaba la oficina de Hans. Los rescatistas habían sacado algunas personas vivas de él y llevado a diversas casas de salud, pero entre ellas no observaba a Hans.
Se acercó corriendo al jefe de los bomberos que se hallaba conversando con el gerente de la empresa Arendelle Inc., cubierto polvo y heridas y les preguntó jadeante. –Disculpe señor, ¿Acaso han rescatado a un joven llamado Hans Westergaard? ¿Lo han llevado a alguna casa de salud? ¿Dónde está?
El gerente la observó con angustia haciendo que su rostro de desesperación cambiara a uno de angustia. –Lo lamento mucho, señorita Winters. Él era un gran hombre –exclamó bajando la mirada.
El corazón de Elsa se detuvo por un momento y sintió sus piernas flaquear de nuevo. No podía creer lo que había oído. ¿Su Hans estaba muerto? Los recuerdos de los momentos que pasaron juntos recorrieron su mente haciéndole soltar una lágrima silenciosa que rodó por su mejilla.
A pesar del dolor inconfesable que sentía, tenía un presentimiento de que él seguía con vida. Observó las bandas de precaución y aprovechó el momento en que los bomberos que se hallaban cerca estaban distraídos. Sus piernas corrieron a una velocidad nunca experimentada y sentía la adrenalina correr por sus venas. De un salto, atravesó las bandas e ingresó a los escombros en busca de su amado.
Gritó su nombre repetidas veces sin recibir respuesta alguna. Caminó por entre la destrucción con pasos pausados, aguantando el espantoso dolor en la planta de sus pies al sentir los fierros y vidrios enterrarse en su carne.
La infraestructura fue cediendo poco a poco levantando una gran nube de polvo, cubriéndole la vista a la joven. Tosió para luego pronunciar el nombre de su amado. Su voz se fue tornándose gangosa y reseca debido al polvo, retumbando entre las derrumbadas paredes.
Rebuscó en cada escombro caído y repitió su nombre más de diez mil veces sin respuesta, hasta creer en lo peor. Cayó de rodillas sobre el suelo empolvado y rompió a llorar desconsolada. Las grietas comenzaron a aparecer en las paredes a su alrededor, haciendo eco en el desolado lugar. Bajó la cabeza derrotada y lloró para sus adentros. Ya había tomado una decisión, perecería ahí, donde su esposo lo había hecho.
De repente un suave quejido entre los escombros la hizo alertar. Corrió hasta de dónde provenía y comenzó a remover los escombros y la tierra para abrirse pasó a un lugar pequeño con algunos muebles destruidos y papeles por todos lados. En medio del lugar yacía un joven pelirrojo con una pila de escombros sobre sus piernas que la observaba asombrado con sus ojos esmeralda. –E-Elsa, ¿Qué haces aquí? Vete, es muy peligroso estar en este lugar –exclamó tratando de ocultar su mueca de dolor a su esposa.
—Deja de decir tonterías Hans, vine para sacarte de aquí. Creía que estabas muerto –exclamó entre lágrimas la rubia acercándose rápidamente a él y tomando su rostro entre sus manos. –Ahora ayúdame a quitarte esto de encima.
—No puedo moverme Elsa, ellos han destruido mis piernas. Ya no puedes hacer nada por mí. Vete, rápido en minutos este edificio colapsará –dijo el pelirrojo secando sus lágrimas con su pulgar. –Todo estará bien, amor.
—No te dejaré morir aquí –exclamó empujando los escombros desesperada.
Lentamente, el techo fue cayendo a su alrededor. Elsa por fin se dió cuenta que lo que decía Hans era verdad, ya no había más que se podía hacer. Cayó al suelo de rodillas observando los ojos de su esposo con una sonrisa triste en su rostro. –Te amo, Hans –dijo mientras acariciaba su pecosa mejilla.
—Y yo a ti, mi copo de nieve –exclamó depositando un último beso en sus labios.
Entonces el edificio colapsó….
Y como no podía faltar una dosis de tragedia en este reto, Tica se las empeñó para darme otra genial idea super detallada y triste. Obviamente aclaró que ambos murieran aplastados o sea al estilo de Romeo y Julieta pero creo que esta más clara la decisión que tomé.
Me siento mal por ellos pero hacia faltar romper las expectativas como siempre. Espero que no les haya molestado este hecho. No se olviden de dejar un honesto review para saber que es lo que piensan acerca de esta ideita.
F: Gracias por el apoyo pequeña. Me alegra complacer tu pervertida mente.
Gracias por su apoyo chicos, no se que haría sin ustedes :D hasta mañana
