Gray Fullbuster POV

El asunto de Rogue y Sting me preocupaba bastante, pero yo no podía hacer mucho excepto intentar animarles a los dos, porque la distancia de un ser querido y más de tu pareja, se hace duro. Yo por suerte, desde que vine a vivir con Natsu no había tenido ningún problema. Por las mañanas volvía a la Universidad y por las tardes le ayudaba un poco con la casa, aunque él siempre me ayudaba cuando tenía turno libre del trabajo.

Anoche Natsu llegó muy tarde, tanto, que yo ya estaba dormido y cuando me desperté, Natsu había pasado el brazo por encima de mi cintura y me apresaba contra él. No quería despertarle, porque vino sobre las seis de la madrugada cuando salió de trabajar, pero es que yo tenía que ir al baño y su brazo me impedía moverme.

Me moví un poco para ver la cara de Natsu, estaba profundamente dormido y sonreí al verle tan relajado. Una de las cosas que más me gustó de él, es que no había vuelto a sacarme el tema de lo de Lyon porque aunque sabía perfectamente todo lo que había pasado, no quiso meter los dedos en la herida.

Supongo que para él también era más fácil sin saber qué ocurrió aquel día y realmente, lo agradecía, porque no quería hablar de eso, sólo quería pasar el resto de mi vida con Natsu, porque él era todo lo que yo quería en mi futuro y en mi vida.

Me levanté como pude apartando su brazo y tras ir al baño porque me estaba meando, decidí darme una ducha. Esta vez, ya había aprendido a utilizar su maldita ducha, aquella que la primera vez me llenó todo el baño a espuma, aunque aún recuerdo que aquella, fue mi primera vez con Natsu y me encantó. Lo que no sabía… es como pude sentirme culpable porque Natsu estuviera engañando a mi hermanastro Lyon, pero desde luego, ahora me daba exactamente igual, hasta me alegraba tras haber descubierto la clase de persona que era.

Me estaba enjabonando cuando sentí unos labios en mi cuello y unas manos en mi cintura que expandían ahora el jabón por mi vientre y bajaban hacia mi miembro. Cerré los ojos sabiendo que era Natsu y apoyé la cabeza en su hombro tirándolo un poco hacia atrás.

~ ¿Enjabonándote sin mí? – me susurró al oído de forma sensual mientras seguía besando mi cuello – me parece horrible eso

~ Estabas durmiendo.

~ Pues ahora estoy despierto – me sonrió – para ti siempre estaré despierto.

~ Ya lo veo – le dije sonriendo y me giré para besarle

Me empotró contra la pared y sonreí ¡De verdad cómo le gustaba a este chico las paredes! Le besé el cuello y pasé hacia su oreja mordiéndola con cuidado para luego empezar a susurrarle.

~ ¿Qué tal el trabajo?

~ Bien, pero ahora tengo otro trabajo pendiente para ti –me dijo sonriendo antes de aprisionar sus labios contra los míos devorándolos.

Esta vez no pensaba quedarme aquí mirándole o dejándome hacer, estaba un poco cansado de esa faceta dominando te Natsu, así que me giré empotrándole a él contra la pared para bajar hacia su miembro mientras lo masajeaba con mis manos y lo lamía despacio con mi lengua, empezando por la punta hasta al final, acabar metiéndolo entero sacando gemidos de placer de Natsu.

Sonreí sin poder evitarlo, porque me encantaba dominarle, me encantaba escuchar que gemía por y para mí, me encantaba saber que era yo quien tenía ahora el poder, porque yo podía hacer que se corriera cuando yo quisiera. No pude evitar bromearle.

~ Así me gusta, que seas un chico bueno y te dejes hacer – me reí de él y éste sonrió antes de coger mi cabello con sus manos paralizando mi cabeza mientras movía su cintura para meter y sacar su miembro de mi boca a su ritmo.

~ Así me gusta Gray, que te la comas toda – me dijo sonriendo él por sus palabras sucias.

Sinceramente… echaba de menos este Natsu salvaje, porque últimamente había estado demasiado dulce y tierno, yo quería marcha, quería que sacara su lado salvaje, que me follase con todas sus ganas, que gimiera tan alto mientras me penetraba que todo el vecindario escuchase que él sólo disfrutaba conmigo.

Su mano tiró de mi cabeza hacia atrás sacando su miembro de mi boca y se agachó un poco para besarme metiendo su lengua con fiereza dentro de mí, jugando su lengua con la mía, empujándola de forma dominante sin permitirme a mí entrar en su boca.

Natsu apagó el grifo de la ducha evitando que siguiera cayendo agua y me pasó una de las toallas de al lado para secarme, aunque realmente no entendía muy bien por qué me estaba secando hasta que me empezó a empujar hacia fuera de la ducha abriéndome la puerta de cristal.

Me sentó en la tapa del retrete mientras buscó en uno de los armarios algo de lubricación untándose los dedos con ella para luego arrodillarse frente a mí. Cogió mi miembro con una mano para empezar a lamerlo con lujuria mientras uno de sus dedos con la lubricación entraba en mí.

Gemí mientras Natsu sonreía cuando dejaba de lamer y me incitaba aún más a seguir gritando para él. Cada vez sentía más dedos en mi interior, todos untados con lubricante para evitar que me doliera más de la cuenta y al final, Natsu acabó subiendo un poco para besarme mientras me apartaba de donde me había sentado.

Se sentó él cogiéndome del trasero para que me acercase y me sentó encima colocando su miembro en mi entrada. A medida que bajaba lentamente para sentarme en sus piernas, Natsu gemía sintiendo como entraba su miembro en mi interior llenándome por completo. Gemí y me excité el doble al escuchar a Natsu.

~ Hasta el fondo Gray – me dijo mordiéndose el labio para acallar su gemido, pero a mí me resultó demasiado seductor su gesto.

Me senté completamente en él y desde luego, que llegué a pensar que estábamos hecho el uno para el otro, porque sentía que encajábamos perfecto. Me moví encima de él mientras Natsu me pedía entre gritos de places que lo hiciera más rápido o que le "montase", la verdad es que me excitaba un poco cuando me hablaba y me decía cosas pervertidas, porque nunca lo hacía y las pocas veces que se dignaba a hacerlo, me gustaba.

Me moví todo lo rápido que pude subiendo y bajando sobre él mientras Natsu masajeaba mi miembro dándome más placer aún. Cerré los ojos dejándome llevar por el placer que me daba mientras yo apoyaba mis manos en su fuerte abdomen sin parar de moverme.

Natsu movió su cintura hacia arriba una par de veces justo cuando yo bajaba creando tanta profundidad, que gritamos los dos, le escuchaba jadear como un loco mientras me pedía que siguiera, aunque cada vez que movía su cintura hacia arriba dando profundidad, me paralizaba un poco del placer que me daba.

~ Voy a correrme Gray – me dijo avisándome.

~ Hazlo – le comenté – lléname entero Natsu – le grité y creo que le excitó tanto aquellas palabras, que se vino dentro de mí mientras me cogía de las piernas y me agachaba hundiendo su miembro todo lo que pudo en mí intentando que no saliera absolutamente nada de líquido, quería dejarlo todo dentro de mí.

~ ¿Eso querías Gray? – me preguntó intentando recuperar la respiración.

~ Sí – le dije entre jadeos, porque seguía tocando con una de sus manos mi miembro, pero me corrí prácticamente al momento llenando su abdomen con mi líquido.

Salí de él jadeando y pasé mi lengua por su abdomen recogiendo algo de mi líquido y creo que a Natsu le excitó, porque me besó con fuerza saboreando mi esencia dentro de mi boca.

~ Sabroso – me dijo de golpe sonriendo y me sonrojé - ¿Quieres desayunar? – me preguntó.

~ ¿Más? - le pregunté yo irónico como si esto hubiera sido el desayuno y Natsu sonrió.

~ Desayunar enserio – me dijo sonriendo y yo asentí.

En la cocina nos lo pasamos en grande, estuvimos preparando los desayunos, pero también es verdad, que no paramos de meternos mano y es que, me había dejado Natsu una de sus camisetas cortas que me cubría un poco menos de la mitad del muslo y aunque llevaba la ropa interior debajo, cada vez que pasaba Natsu a coger algún cuenco de un armario alto, pasaba sus manos por mi cintura, tocaba mi miembro y me besaba el cuello haciendo reír.

Algunas veces, incluso me susurraba que me quería y entonces ya… me terminaba de matar, porque me encantaba su dulzura, me encantaba lo pendiente de mí que estaba siempre, me gustaba mucho que siempre tuviera una caricia para mí cada vez que pasaba a mi lado a por algo. Realmente, Natsu era lo mejor de mi vida, le amaba.

El timbre de la puerta sonó de golpe cuando Natsu estaba besándome porque me había llenado de harina la cara y supuestamente… iba a limpiarme, pero eso de limpiar, acabó siendo a besos con sus labios. De ahí realmente no sé como acabó metiéndome la lengua, pero bueno, era divertido.

Fui yo a abrir la puerta mientras él terminaba de recoger algunas cosas y cuál fue mi sorpresa cuando la sonrisa se me heló en el rostro al ver a un chico bajito, de unos diez años de edad frente a mi puerta, moreno, de ojos azules y muy guapo ¡Se parecía un poco a mí! Me quedé paralizado porque traía una mochila a la espalda y un billete de autobús en la mano. Me miró a mí, que tenía una pinta horrible lleno de harina, con una camiseta enorme y en calzoncillos con los pies descalzos.

~ ¿Eres Gray Fullbuster? – me preguntó

~ Sí, soy yo ¿Quién eres tú?

~ Me llamo Romeo y soy tu hermano – me dijo de golpe y me paralicé aún más. Natsu apareció a mi espalda para ver que ocurría.