Disclaimer: Nada me pertence, solo satisfago mis locuras con los personajes :D

Creyó que el frío nunca le iba a causar problemas. La niña necia logró pescar un resfriado en su estación favorita: el invierno, en donde se divertía junto a su hermana y Kristoff en la nieve. Ahora, la interacción del pelirrojo que vive en la otra cuadra hará que su corazón lata más rápido por amor y furia, ya que toda la diversión que pasan, esta por fuera de su ventana.

Día 23

Prompt: El es mío

Género: Romance, Friendship

Palabras: 991

Rating: K

Propuesta: SerenaSaori


Por culpa del frío

Los ligeros copos de nieve caían sobre el alfeizar de la ventana abierta como pequeños algodones humedecidos por gotas de aguas. La pequeña Elsa sentía la brisa invernal sobre su rostro mientras reía contenta. Como le agradaba el invierno.

Su madre apareció por la puerta y observó a su traviesa hija mayor disfrutando del frio. –Elsa, ¿Qué haces? No hagas eso, amor. Te podrías resfriar y no podrás salir a jugar con Anna y Kristoff en la nieve.

Elsa rio y desobedeció a su madre. –Mami el frio es parte de mí. No me pasara nada.

Idun resopló y volteó sus ojos. –Ay hija, cuando comprenderás. Bueno algunas personas aprenden a la mala –exclamó saliendo de la habitación y cerrando la puerta.

En efecto, al cabo de unos días la niña comenzó a presentar los síntomas del resfriado dándole la razón a su sabia madre. Los estornudos se hacían cada vez más frecuentes hasta que en un punto Elsa comenzó a delirar por la fiebre que de un día para el otro apareció.

La ira de la niña creció al ver a Anna y Kristoff jugando en el patio cubierto de nieve haciendo muñecos o peleas de nieve. Ella no podía salir, solo divisarlos desde la ventana de su cuarto ubicado en el piso superior.

Un día, recostada sobre su cama, leía un libro mientras pensaba acerca de lo tonta que había sido al desobedecer a su madre. "¿Por qué no le hice caso? Ahora podría estar jugando con ellos en vez de estar aquí aburrida" refunfuñaba en su interior mientras lanzaba el libro hacia la ventana y cubriéndose el rostro con las sabanas para ocultar esas lagrimas que amenazaban por salirse de sus ojos.

Unas risas desde afuera llamaron su atención, haciéndola levantar de la cama y dirigirse a la ventana para ver de qué se trataba. La sorpresa y los nervios la invadieron por completo al ver quien se hallaba en su patio jugando junto a su hermana.

Ese niño pelirrojo dos años mayor que ella de la escuela que le parecía tierno a muchas de sus compañeras, incluyéndola, estaba coqueteándole a Anna y bromeando con Kristoff. Los celos se manifestaron en la pequeña de doce años que raspaba la madera de la ventana con sus uñas para calmar esas ganas de interrumpir que tenía.

De repente, el pelirrojo observó hacia la ventana, jurando que allí estaba alguien. Elsa inmediatamente descendió al suelo y se ocultó de los ojos del niño. Su cara caliente y roja contrastaba con su chamarra azul y bufanda para protegerse del frio. Respiraba entrecortadamente mientras preguntas como: "¿Y si me vio? ¿Creerá que no lo quiero ver? ¿Acaso fui muy obvia?" cruzaban por su mente.

Al final tragó en seco y se asomó de nuevo. Lo que vió hizo que toda la sangre corriendo por sus venas comenzara a hervirle aún más que cuando tenía una fiebre alta. Anna y el pelirrojo estaban tomados de las manos mientras corrían por la nieve y se lanzaban a hacer ángeles, moviendo sus brazos y piernas simultáneamente.

Los celos de la pequeña Elsa sobrepasaron sus límites haciendo que la enferma saliera de su cuarto disgustada y se escabullera por los pasillos de la casa con rumbo a la puerta trasera para salir al patio sin que sus padres lo notaran.

Caminando de puntillas cruzó la sala sin que su padre, sentado en el sofá mientras leía el diario sin percatarse de sus alrededores, la notara. Su madre se hallaba lavando ropa así que era extremadamente raro que la escuchara.

Para su mala suerte, a veces las madres tienen un oído supersónico. Idun la sorprendió en el patio y la mandó a regañadientes de regreso a su cuarto. –Primero debes quitarte ese resfriado. Tu misma te lo búscate, jovencita.

La niña cerró la puerta de golpe para desconectarse del mundo y llorar de rabia mientras tosía sobre la almohada.

Idun respiró profundamente. Sabia cuanto su hija amaba jugar en la nieve y ahora por culpa de esa enfermedad se lo estaba perdiendo.

Un ligero tirón de su blusa interrumpió sus pensamientos y miró hacia abajo para encontrarse con los tiernos ojos del joven de catorce años. -¿Sucede algo señora Winters?

—¡Ah! No es nada Hans. Solo pensaba en la situación de mi hija.

—¿Le pasó algo a Elsa? –preguntó sobresaltado.

—No te preocupes, solo tiene un leve resfriado y ahora está molesta por no poder salir a jugar en la nieve.

Hans bajó la cabeza y se quedó pensativo. Se le ocurrió una gran idea.

Salió corriendo de la casa hacia la suya no muy lejos de allí y volvió a los diez minutos con una pequeña cajita de color plateado.

—¿Puedo subir donde Elsa? Quisiera darle algo para animarla.

—Claro, cariño. Esta arriba en su habitación –indicó Idun dándole una gran sonrisa.

El chico agradeció y subió las escaleras rápidamente. Encontró la puerta entreabierta y se asomó para ver a una Elsa sollozando entre las sabanas.

Al sentir la presencia de alguien, Elsa levantó la vista y se sorprendió al verlo a él. -¡¿Qué estás haciendo aquí!?

—Supe que tienes un resfriado y te traje un pequeño regalo –dijo ofreciéndole la cajita. –No es mucho pero quizás te agrade.

—Elsa lo observó de reojo y tomó la cajita dudosa. Al abrirla se encontró con un pequeño domo de nieve con una pequeña casita y unos niños jugando dentro del globo de cristal. Inmediatamente comenzó a agitarla para que cayese la nieve artificial sobre las figuras mientras esbozaba una sonrisa.

—Supuse que te gustaría. Cada vez que estaba fuera de mi hogar, agitaba esto y observaba la nieve caer. Esto me hacía recordar el lugar de donde provengo. Ahora quiero que lo tengas.

—No puedo aceptarlo Hans. Es tu… -Hans la interrumpió.

—Me alegro que te haya gustado –exclamó. Inmediatamente depositó un beso sobre su mejilla dejándola roja como tomate.

Este fue el inicio de toda su historia...


El amor es una magia... una dulce fantasía... (cantando al estilo de Tito el Bambino xD)

Ay yo con mis estupidas frases de nuevo xD pero es que me imagine la escena final con esta canción y no pude evitar ponerla xD ay no puedo LOL.

Gracias Serena por tu gran apoyo en este dificil reto que me ha dejado sin aliento durante más de dos meses (sin contar las terribles peleas que mantuve con mi almohada durante semanas si debía hacer el reto o no xD) El fluff vuela por los aires e.e

F: Jajajaja si es verdad, ñe alegro que te gustara loquilla. Este reto avanza por que avanza

Bueno y ahora buscaré la escoba y el rifle xD Hasta luego chicos