Disclaimer: Frozen no me pertenece tampoco sus personajes, si no todo Disney estuviera sumido en el absoluto caos xD
Conocer a los suegros no es fácil, ni menos cuando es de esos sobreprotectores que te harían la vida imposible si le haces daño a su capullito de oro. Por eso algunos los consideran un verdadero desafío. Ahora el pelirrojo agarrará con fuerza la mano de su novia al conocer a su padre: el señor Miller.
Día 24
Prompt: Conociendo a mi suegro
Género: Family, Humor
Palabras: 1057
Rating: T
Propuesta: A Frozen Fan
Desafío parental
El pelirrojo tragó duro al poner un pie en la gran mansión de su novia Elsa. Se sentía nervioso porque conocería a su padre luego de haber llevado una relación secreta por más de un año. Elsa estaba cansada de ocultárselo a sus padres y a pesar de haber recibido felicitaciones de su madre Idun, que era una persona muy dulce y cariñosa, su padre era una historia totalmente diferente.
Kristoff, el novio de la hermana menor de Elsa, Anna, le había dado diversos consejos para salir bien con el señor Miller, que, según él, era una persona oscura y de doble personalidad que no dudaría en hacerle la vida imposible al que se atreviera a dañar a su apreciada princesa. Esto le causaba escalofríos a medida que avanzaba por el lugar.
Elsa también estaba algo nervioso por como su padre lo trataría. En sus anteriores noviazgos, él había sacado corriendo a sus novios con la típica excusa de que no eran dignos para ella. Y mucho menos al ser personas bien acomodadas. En parte, tenía razón. Sus anteriores novios solo estaban con ella debido al dinero que podían obtener de su familia. Por eso su padre desconfiaba mucho de ello. Sin embargo, Hans no era como los anteriores, él era diferente y la amaba de verdad. Ahora era el tiempo de decírselo con mano dura a su padre.
Caminaron hasta la parte más alejada de la casa donde había un par de puertas de madera pesada con dos macetas a los lados. Era la oficina del señor Adgar Miller.
Elsa tocó varias veces y luego calmó los nervios del pelirrojo que estaba a punto de desmayarse. La mirada azul de su pareja logró ponerlo seguro de sí mismo. La grave voz del hombre en el interior indicando que pasen retumbó alertándolos a ambos. Elsa, con sus manos temblorosas, abrió las pesadas puertas de su oficina, preparándose para el desafío.
Hans quedó estupefacto ante la decoración del lugar. En las paredes colgaban diversas cabezas de ciervos y pieles de animales acompañadas de armas relucientes de todo tipo. En la parte frontal yacía el escritorio con algunas armas y municiones sobre este. Al perecer amaba la cacería.
También había varias vitrinas donde permanecían algunas medallas de honor del ejército y un gran maniquí con una pose militar que portaba un uniforme verde con detalles en plata y varias medallas colgadas sobre su pecho, probablemente de un general de alto mando.
Hans cerró los ojos y maldijo por lo bajo. Si cometía un error, por más básico que sea, podría conseguirle un puesto en la pared junto a esa gran cabeza de alce sobre la chimenea.
Su padre daba vueltas en su silla giratoria con un gran rifle sobre su regazo mientras lo acariciaba como un gato. Esta atmosfera incómoda trajo el nerviosismo al pobre pelirrojo, junto con un poco de terror.
Adgar miró directamente a los jóvenes con sus cortantes ojos azules. – ¿Así que tú eres el joven Hans del que tanto habla mi hija, muchacho? –preguntó entrelazando sus dedos ocultando una perversa sonrisa dibujada en sus labios.
—S-sí, señor –respondió el pelirrojo tartamudeando.
—No te oigo. ¡Dilo más fuerte! –exclamó alzando la voz.
—¡Si señor! –gritó Hans poniéndose firme.
—Así me gusta muchacho –dijo ignorando la queja silenciosa de su hija. –Tomen asiento, por favor.
Siguieron la orden del hombre rubio de ligero bigote y continuaron con su conversación. –Padre, Hans y yo somos novios desde hace algún tiempo y estamos cansados de mantenerlo en secreto –exclamó Elsa mientras tomaba la mano de Hans para darse autoconfianza.
Hans sonrió y acarició su pómulo en actuación cariñosa mientras continuaba. –Señor Miller, yo estoy muy agradecido de tener a su hija como novia. Yo… -el pelirrojo se detuvo asustado al ver al hombre ponerse de pie y cargar el enorme rifle.
—¿No te importa si la reviso? –preguntó inocentemente.
—No para nada, señor.
Adgar cargó el arma y apuntó con el cañón al joven pelirrojo que se recargó sobre su silla, nervioso. Su futuro suegro lucía mucho más aterrador de lo que aparentaba, pero no debía mostrarle su terror para ganarse su confianza.
El rió y bajó el arma calmando al pelirrojo. –Vaya muchacho, creí que saldrías corriendo con esto. Me demuestra que eres un hombre que no le teme al peligro y que eres un buen protector. Ahora dime, ¿Por qué te enamoraste de mi pequeña?
Hans tomó una bocanada de aire y soltó todo lo atrapado en su interior con sinceridad y dureza. –Su hija es la persona más hermosa que he conocido. Desde que la conocí por primera vez en la secundaria, ella me ha dado todo de sí y yo juré serle fiel y amarla por siempre. Ella es perfecta, tanto que estaría dispuesto a todo por su bienestar. La amo con toda mi alma y ahora le pido, con todo el respeto, que nos permita pasar juntos por el resto de nuestras vidas.
Sus palabras dejaron atónitos a Adgar y a la rubia. Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de la joven que acarició su rostro. –Ay, Hans. Eres el mejor. Yo también te amo.
—Permiso concedido, jovencito –declaró Adgar con una sonrisa. –Me alegro de que mi princesita haya encontrado a alguien como tú. Me alegra que seas parte de nuestra familia –dijo estrechando su mano con la suya.
Todos se pusieron de pie y acto seguido, Elsa se lanzó a los brazos de su oficial novio, depositando un beso de felicitación en sus labios. Luego miró a su padre y le dio un abrazo. –Gracias papi, por todo. Pero quisiera pedirte otro favor –dijo poniendo ojos de cachorrito.
—¿Qué cosa, pequeña?
—¿Puede quedarse esta noche con nosotros? –dijo mordiéndose el labio ocultando su vergüenza.
Adgar suspiró y aceptó. Elsa corrió donde su novio y salieron de la oficina con las manos entrelazadas. El padre volvió a reposar en su silla de cuero no sin antes mencionar algo importante a la joven pareja. – ¡Más te vale usar protección, jovencito! ¡No querrás meterte en graves problemas! –gritó eufórico.
Hans rió y abrazó por la cintura a su novia. Se acercó a su oído y pasó su lengua ligeramente para luego susurrarle perverso. –Ahora sé de donde sacaste tu misterioso encanto, copo de nieve –recibiendo una risa encantadora por parte de la novia.
x'D No puedo con esto, simplemente de solo imaginarme la cara del asustado pelirrojo al ver el cañón del arma en su rostro me mata de risa, pobre. No se porque pero ya quisiera verlos en Acción de Gracias o Navidad. Sería muy gracioso ver su carota de miedo ante aquel general. No pudo salirle un suegro más peligroso xD ¡Gracias Frozencita por este prompt!
F: Tienes razon amamos a Hans como un desgraciado, es por eso que las fans del Helsa estamos locas xD
Oh no! Solo 6 días mas! No puedo creer que falta tan poco. Extrañaré este reto D: Disfruten los pocos días que se vienen :)
El aullido se disipa entre las penumbras donde la loba se despide de su gente con tristeza xD se me fue lo dramática, Tengan cuidado de la oscuridad y que sueñen con Helsa xD
