Primeramente quiero disculparme por la tardanza, cada vez que escribía el capítulo había algo que no me gustaba y lo volvía a reiniciar una y otro vez.

Gracias a:

KaOrU HiMuRa24, yue yuna, Layill, Jaishimahara, Zumekqi, Dolunay por ser mis primeros Reviews y a:

Kaguya Moon por agregarme en favoritos.

No sé por qué en el anterior capitulo no salió, pero muchas gracias.

Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, solo la historia es mía y una que otro personaje que tenga que añadir por ahí.

POV Hinata

Me encontraba en el baño de nuestra habitación intentando calmar los nervios que había empezado a sentir en el momento en que llegamos a la habitación y nos quedamos solos.

No sabía cuánto tiempo estaba allí, tal vez eran horas o solo unos pocos minutos, estaba segura que él también estaba igual de nervioso que yo, ya que podía escuchar como caminaba de un lado a otro en la habitación y no ayudaría que yo me presentara en la habitación temblando como una hoja.

Con un último suspiro me acerque a la puerta, decidida a salir de una vez por todas; al abrir un poco la puerta lentamente pude ver a mi esposo sentado en la cama, de espaldas a mí solo con un pantalón y con la cabeza entre las manos y frotándosela ligeramente, parecía muy frustrado.

-Gaara ¿estás bien?- le pregunte lentamente mientras me acercaba a él.

-No te escuche salir del baño, no te preocupes estoy bien- me respondió sin levantar la cabeza.

-Cualquier cosa que te preocupe puedes decírmelo, ahora somos esposos y tenemos que apoyarnos en todo momento- dije con un ligera sonrisa, sabiendo que lo que dije era totalmente real, estaba segura de que ahora en adelante siempre podría contar con él en cualquier situación, y yo siempre iba a estar ahí para él.

-Gracias por aceptar ser mi esposa, Hinata, a pesar que la Hokage te dio la opción de evitar esta unión tú aceptaste ser mía- me respondió levantando la cabeza, y tomando mi mano para besarla delicadamente.

A pesar de que sus palabras eran un poco posesivas era lo más hermoso que me habían dicho en toda mi vida.

-Estoy segura de que fue la mejor decisión que he tomado- dije, mirándolo fijamente a los ojos y apretando ligeramente la mano- ¿ahora me dirás porque estas tan preocupado?

-Es que es muy vergonzoso, Hinata- dijo volviendo a bajar la cara.

-No te preocupes- dije poniendo mi mano sobre su nuca y acariciando sus cabellos lentamente, a pesar de que yo era naturalmente tímida, junto a Gaara sentía que podía dejar salir todas mis emociones y comportamientos que nunca me había atrevido en mi casa temiendo que hagan comentario sobre mi debilidad- puedes decirme todo, no te juzgare.

-Soy virgen, Hinata, a pesar de que mi hermano me dijo todo lo que tenía que hacer esta noche, tengo medo de hacerlo mal, de que no te guste… o de dañarte.

-Es por el Shukaku, ¿no? Qué tal si dejamos que todo sea espontaneo, y que pase lo que tenga que pasar, hay que tratar de no pensar en lo que pueda pasar después- dije tratando que deje de preocuparse y sentándome a su lado.

En ese momento levanto la vista y pude ver como la duda y la preocupación dejaba sus ojos, lentamente me empujo hasta que mi espalda choco con el colchón, se fue acercando lentamente hasta que sus labios estaban muy cerca de los míos.

Fue bajando la cabeza hasta que presiono sus labios con los míos, iniciando un beso muy delicado y suave, que yo tuve la sensación que duro mucho tiempo. Era mi primer beso y a mi parecer será el más memorable a partir de ahora.

Gaara fue lentamente explorando mi cuerpo, pero evitando por completo mi parte baja y mis pechos, me acariciaba lentamente los hombros y luego bajaba sus caricias a mi ombligo, repitiendo este movimiento un montón de veces, causando que entrara en un estada profundo de relajación, y todo lo hacía sin dejar de besarme. Cuando volvía a subir las manos para acariciar mis hombros, toca accidentalmente la parte baja de mis senos, causando que yo diera un gemido de sorpresa y de placer.

-¿Te gusto?- dijo lentamente después de apartar su boca de la mía, con las mejillas muy rojas.

-Por fa-favor no ha-gas q-que res-responda eso- dije girando mi cabeza a un lado para no mirarlo.

Lentamente me fue desvistiendo con más seguridad hasta quedar solo con mi ropa interior.

-Eres muy hermosa-volvió a besarme- gracias-dijo después de separarse un poco, sabía que se estaba refiriendo a aceptar ser su esposa.

-No tienes que seguir agradeciéndome- dije poniendo una mano es su mejilla para volver a acercarlo a mí y besarlo.

Un poco titubeante fue subiendo las manos hasta colocarlas en mis pechos, primero sus manos estaban solamente posadas ahí, hasta que fue apretando un poco y después empezó a masajearme, haciéndome gemir, ya que era una sensación nueva para mí, sentí como movía sus manos hacia la parte trasera de mi sostén para después tratar de abrirlo, sin éxito.

-¿Podrías ayudarme? Esto es imposible- dijo rindiéndose después de repetidos intentos fallidos.

Con una ligera sonrisa moví mis manos hacia atrás de mi espalda y soltando el seguro al primer intento. Me miro por un momento sorprendido, para después retirarme el sostén dejando libres a mis pechos.

Me beso rápidamente evitando que tratara de cubrirlos, ya que tuve un repentino ataque de timidez, sentir su pecho pegado al mío sin ninguna barrera mando un montos de sensaciones eléctricas directo a mi centro, causando que me humedeciera.

Los besos de Gaara fueron bajando lentamente hasta llegar a mi cuello, para después llegar a mis pechos, primero dio pequeños besos en el centro y después se dirigió hacia el derecho y empezó a besar y succionar el pezón causando que mis gemidos aumentaran de volumen.

Sin dejar de besarme los pechos fue bajando sus manos hacia la única prenda que sigue tenía puesta y la retiro, dejándome completamente desnuda ante él, se separó lentamente de mi hasta ponerse de rodillas, y contemplarme por un largo momento, esta vez ni siquiera hice ademan de tratar de taparme, ya que a partir de este momento sabía que él conocería cada parte de mi cuerpo.

Se quitó de manera tan rápida el resto de su ropa y volvió a ponerse sobre mí para seguir besándome, que apenas tuve una pequeña vista de su miembro, pero al tenerlo sobre mí pude sentir en mi muslo que era muy grande.

Llevo su mano a mi centro encontrando rápidamente mi clítoris y empezando a hacer círculos sobre él. Las sensaciones eran tan grandes que tuve que agarrar con una mano fuertemente las sabanas y con la otra presione más su rostro hacia el mío, para que no dejara de besarme.

Sentí como acomodaba su miembro en mi entrada, me penetro lentamente siendo lo más cuidadoso posible, hasta que llego a mi himen donde se detuvo por un largo tiempo. Después de una sola arremetida traspaso rápidamente mi barrera causando que yo soltara unas cuantas lágrimas, se quedó tenso y dejo de besarme, en el momento que levanto la mirada y vi sus ojos desenfocados y como si no estuviera viéndome, supe que algo iba mal.

POV Gaara

En el momento que la penetre completamente sentí una de las sensaciones más maravillosas de toda mi vida, en ese momento también sentí el aroma característico de la sangre, que podía olor gracias al Shukaku, pero esta vez no era solo ese aroma ahora estaba mezclado con la esencia de Hinata lo que lo hacía más dulce.

En ese momento me desconecte de la realidad, lo único que importaba era las sensaciones tan nuevas que experimentaba en todo mi cuerpo, empecé a moverme dentro y fuera de su cuerpo, experimentando mucho placer.

Mocoso presta atención, la estas lastimando estas siendo muy brusco.

A pesar de que oí esa voz tan autoritaria en mi cabeza no deje de moverme, no queriendo renunciar a todo el placer que estaba sintiendo.

¡Niño tú eres el que se está descontrolando, no yo, deje de moverte la estas dañando!

El alarido del Shukaku me regreso un poco a la realidad, pero fue suficiente para notar como Hinata lloraba silenciosamente y a pesar del dolor que debía estar sufriendo tenía las manos detrás de mi cabeza acariciándome el cabello, como si estuviera tratando de calmarme. Me detuve inmediatamente viendo el rio de lágrimas en el rostro de Hinata, sintiéndome como la peor escoria del mundo por hacerla sufrir de esa manera.

Yo preocupándome por como yo podía haber reaccionado a el olor de su sangre, cuando deberíamos habernos preocupado de tu reacción ¿Qué te paso?

A pesar de que escuche lo que me dijo el Shukaku, no pude contestarle ya que estaba en estado de shock.

-Lo siento, lo siento mucho- empecé a decir rápidamente en cuanto me recupere, empezando a besar las mejillas llenas de lágrimas de Hinata, sin darme cuenta que yo también había empezado a llorar.

Una vez que ella dejo de llorar me miro, yo pensaba encontrar en sus ojos odio, pero en cambio me miraba con ternura.

-No tienes que disculparte Gaara, no fue tu culpa, fue el Shukaku- dijo sin ninguna vacilación, creyendo completamente en sus palabras.

Claro, ahora yo soy el malo, siempre es culpa del demonio.

-Hinata no fue el Shukaku, yo fui el que se descontrolo, lo siento mucho- le respondí aun llorando, y ocultando mi cara en su cuello, esperando el momento en que rechazara, sabía que ella iba querer que me alejara, y quería desfrutar los últimos momentos cerca de su cuerpo.

-Sé que no es tu culpa no poder controlarte Gaara, no te preocupes, deja de llorar por favor- susurro tratando de calmarme, abrazándome fuertemente acercándome más a ella.

Esta niña es muy estúpida o ya se enamoró de ti mocoso, porque estoy casi seguro de que la lastimaste mucho.

Cállate.

Seguimos un largo rato en esa posición, ella abrazándome por los hombros y yo la sujetaba por la cintura todavía temerosa de que se alejara de mí. Me levante lentamente alejándome de sus brazos, había olvidado que sigue estaba dentro de ella así que cuando me levante el movimiento hizo que sintiera placer y que ella soltara y ligero gemido, que estaba seguro era de dolor, lo que molestaba era que a pesar de la situación yo seguía excitado por el olor de su centro que seguía en el ambiente.

Tome mi pantalón y me lo puse antes de llegar al baño donde busque alguna toalla, cuando la encontré volví al cuarto y vi que Hinata estaba en la misma posición, estaba seguro de que estaba muy cansada y tal vez adolorida y por eso no quería moverse.

-Me dejas limpiarte, también quiero revisar si te hice mucho daño- murmure con la vista baja- o si quieres preparo la tina para que puedas limpiarte tu sola- rectifique, tal vez ella no quisiera que la toque nunca más.

-De hecho ahora no quiero levantarme. S-si qui-quieres pue-des ver, p-pero estoy s-segu-ra que es-estoy b-bien- dijo con mucha dificultad mirando hacia otro lado, y yo estaba seguro que estaba sonrojada.

Esta niña es muy rara.

No preste atención al Shukaku ya que estaba muy feliz al saber que ella no rechazaría que la tocara. Lentamente me dirigí hacia la cama y me senté a un costado, levante las sabanas con las que se había tapado después de que yo fui al baño, y en estremecimiento recorrió toda mi columna, las mantas que estaban debajo de ella estaban totalmente cubiertas de sangre, su centro también estaba cubierto por sangre.

Fui limpiando con la toalla alrededor, hasta que llegue a la parte central donde cada vez que limpiaba ella soltaba un débil gemido.

-Te lastime mucho- afirme sin levantar la mirada, sin detener mi trabajo de limpieza.

No creo que este lanzando esos gemidos por dolor, no la lastimaste demasiado, por suerte te detuve a tiempo.

Te dije que te quedaras callado, no vez que está todo lleno de sangre, la dañe.

Te digo que es normal, no la desgarraste ni nada, y sus gemidos no son de dolor.

-Ya no me duele tanto- levante la mirada y pude ver que tenía los ojos cerrados y los apretaba fuertemente, sabía que a pesar de que me dejo tocarla sentía asco hacia mí.

No es asco niño, se está excitando.

Te dije que…

Estaba por responderle con todos los insultos que conocía, pero me desconcentro un aroma muy fuerte que provenía del centro de Hinata, era el olor de su excitación el mismo que hizo que me alterara, Dios olía tan bien que inconscientemente me fui acercando a ella, y sin poder detenerme empecé a repartir besos por sus muslos, escuchando lejanamente los gemidos de Hinata ya que mi mente se había vuelto a nublar, llegue a su centro el cual contemple por un largo momento hasta que finalmente me decidí a bajar la cabeza.

Decir que era el manjar más exquisito que había probado hasta ahora era poco, no podía creer que existiera un sabor así, fui succionando su centro de manera lenta y pausada, encontré el capullo donde estaba su clítoris y lo presione con mi lengua la cual moví en círculos, mientras succionaba alrededor.

No podía detenerme su olor y sabor eran muy adictivos, es como si me llamaran a probarlos. Estaba tan desesperado por probar más de ese sabor que moví mi lengua de manera más rápida causando más gemidos de parte de Hinata, pude sentir que llego al orgasmo cuando levanto las caderas inconscientemente, presiono sus manos fuertemente con el colchón y sentí más de esa esencia maravillosa.

Cuando levante la mirada me volví a quedar hipnotizado con su mirada, lentamente fui subiendo hasta estar a su altura y me puse sobre ella acomodando de nuevo mi miembro en su entrada, todo eso sin dejar de mirarle a los ojos en ningún momento, esperando encontrar miedo o alguna otra cosa que me detuviera, pero lo único que vi fue deseo, y a mi parecer también amor.

Presione mi erección en su entrada, penetrándola lentamente, haciendo que dejara escapar muchos gemidos, cuando sentí que estaba completamente adentro me detuve por un momento, esta vez tratando de ser lo más paciente posible y manteniendo mi deseo a raya.

Hinata tomo mi cara entre sus manos y después de acariciarme un poco las mejillas me beso y en ese momento supe que podía continuar.

Comencé a moverme lentamente manteniendo contacto visual en todo momento con ella y dándole uno que otro beso, al empezar a sentir el mismo placer que hace rato empecé a moverme de manera más ruda y rápida haciendo que Hinata incrementara sus gemidos, me encantaba esta sensación. En un momento sentí que su interior se volvía más apretó y envolvía mi miembro con más fuerza, a pesar de eso seguí moviéndome de manera rápida tratando que ella llegara al clímax antes que yo.

Puede sentir el momento preciso en que llego al orgasmo, ya que lanzo un grito su centro apretó fuertemente mi miembro y puede sentir como algo cálido lo bañara, inmediatamente deje de moverme sintiendo mi propio orgasmo llegar, tomando fuertemente sus caderas las presione con las mías queriendo que toda mi esencia también se quedara en ella, y a mi parecer marcándola definitivamente como mía.

-¿Te hice daño?- le pregunta inmediatamente después de que recupere el aliento.

-Claro que no, fue maravilloso- dijo empezando a cerrar sus ojos por el cansancio.

A pesar de que yo no estaba para nada cansado y quería repetirlo una vez más, supe que era suficiente para ella, no quería forzarla mucho, además que sigue me sentía culpable por mi forma de perder el control cuando la penetre por primera vez.

Lentamente saque mi miembro de su entrada, y me eche suavemente a su lado tratando de no hacer movimientos bruscos y que ella empezara a despertarse. Inmediatamente después de que me acomodara a su lado, ella se acercó a mí abrazándome por el cuello, yo me puse de costado envolviéndola en mis brazos y sabiendo que desde ahora siempre estaría en mi corazón.

Gracias por leer.

Es un poco más corto que los anteriores pero hasta ahí dio mi imaginación. Tratare de actualizar más rápido el cuarto capítulo. Espero que les haya gustado, y quisiera saber que les pareció mi primer lemon.