Y allí se encontraba de nuevo, caminando y tratando de evitar a Malfoy a toda costa, llevaba dos días esquivándolo desde su encuentro en la oficina de la directora Mcgonagall, no podía encontrarse con él, su mensaje había llegado intacto a su cerebro, sin equivocaciones, sin dudas, sabía lo que significaba, debía evitar a toda costa encontrárselo, porque sabía que si no lo hacía no podría resistirse ante la tentación de lo que representaba Malfoy.
Sus amigos luego de lo sucedido, no podían creerlo, ya de por sí que su Hermione se hubiera besado con Malfoy era un caos, que hubiera perdido la virginidad con él era una catástrofe. Por primera vez Hermione Granger había hecho lo que muchas personas no pensaban que haría…romper las reglas. No es que su relación con Malfoy fuera ilegal, pero para ojos de muchos estudiantes de Hogwarts si lo era, por el sencillo motivo de que Malfoy había pertenecido a las filas del señor oscuro y Hermione había pertenecido al ejercito de Dumbledore, eran enemigos desde hacía mucho tiempo atrás y por eso para la mayoría de los de su casa era traición, aunque ya la guerra había acabado, todavía existía el resentimiento y el rencor en muchos corazones.
Ron, después de haber pasado varias horas discutiendo con Hermione había cedido y aceptado de que ya Hermione no era una niña y que su tiempo de experimentar estaba atrasado, pero sin embargo la idea de que su mejor amiga empezara a tener relaciones sexuales lo repugnaba y prefería no hablar de ese tema, mucho menos pensar que Malfoy la volvería a tocar, aunque Hermione le había prometido a el que no volvería a ver a Malfoy, para ella era casi imposible ya que el trataba buscarla por todos los medios incluso sentía que la estaba acosando, incitándola a lo prohibido.
Harry era completamente un caso aparte, él que al principio la apoyaba, había retirado todo su apoyo de ella, la había decepcionado, nunca pensó que llegaría tan lejos. No le dirigía la palabra, el decía que ella no se lo merecía, aunque varias veces Hermione trato de hacerlo entrar en razón, no pudo y hasta ese día la indiferencia de su mejor amigo le dolía, pero a pesar de todo no se arrepentía, porque sabía que ellos tarde o temprano la perdonarían.
Ginny por su parte estaba entusiasmada, para ella el que Hermione hubiera perdido la virginidad con su peor enemigo le parecía romántico, esto era una de las cosas que hacían dudar a Hermione de la cordura de su amiga, pero a pesar de todo la apoyaba y eso la reconfortaba.
Como siempre y como azares del destino, no se puede evitar lo inevitable, tarde o temprano las cosas caen por su propio peso y aunque uno escape de ellas siempre nos encuentran, eso fue lo que le pasó ese día a Hermione huyó, huyó, huyó de lo inevitable sin obtener resultado, porque lo inevitable… la encontró.
-¡SUELTAME MALFOY!-gritaba cuando él la tomo con fuerza de la muñeca en la desolada biblioteca.
-¿Por qué estas huyendo?- preguntaba forcejeando con ella
-¡SUELTAME!
-¡No grites!... nos sacarán... y este es el único lugar donde podemos hablar sin que nadie nos interrumpa.
-No me interesa hablar contigo ¿Qué acaso el ratón de tu cabeza no corre tan rápido?
-¿El ratón de mi..?, Bien eso lo olvidaré, tenemos que hablar de lo que paso.
-¿Si?… ¿Y que se supone que paso para ti?..Dime, tengo mucha curiosidad por saberlo.
-Tuvimos... ¿relaciones sexuales?-termino dudoso.
-¿En serio?.. No me digas-dijo con sarcasmo- ¡Típico! ¡Hombres! ¡Todos son iguales, creen que cuando tienen relaciones con una chica es solo eso, tienen relaciones…pues no! ¡No es así! No es solo tener relaciones, algunas mujeres Hacemos el amor, no solo tenemos penetración así como también lo llaman ustedes, nosotras si tenemos sentimientos y debemos ser respetadas como tales, no buscarlas como si fueran un objeto que pueden usar y desechar a su antojo, ¡nuestro corazón es blando!.-solo en ese momento cuando terminó de hablar, se dió cuenta de que le faltaba el aire, se calmó y tomo todo el are que sus pulmones le permitieron- ¿te vas a quedar callado o tienes algo que decir?
-¿tienes el periodo o…?
-¡Eres un imbécil!...contigo no se puede hablar, eres un degene...
-¡Srta. Granger! Podría bajar la voz, está en una biblioteca no en un estadio de Quiditch.
-Lo siento profesora- y con esto la profesora se retiro indignada de allí.
-Te lo dije-musitó
-Podrías callarte y dejarme en paz- le susurro furiosa.
-No puedo-se quejo como un niño.
-¿Cómo que no puedes?-lo miro extrañada, como quien mira a un niño confundido.
-Me enferma pensar que puedas tener relaciones con otros chicos...
-Te enferma pens..
-¡SI!.. Tú fuiste mía y encontraré la forma de que lo sigas siendo.
-Yo no fui ni seré...
-¿mía?-la interrumpió- no sabes de lo que soy capaz Granger- dijo con una cautivadora sonrisa.
-Un momento… ¿me estas amenazando a caso?
-Nos vemos Granger- se despidió de ella sin responder a su pregunta.
-¡MALFOY NO ME DEJES OTRA VEZ ASI! -gritó
-¡Última advertencia Srta. Granger!
-Lo siento -musitó.
Callo por su propia conciencia, la cual la estaba atormentando escandalosamente. Entre su corazón y su conciencia ¿Quién ganaría?
