They don't know about us
'Cause they don't know about us
Capítulo Final
Butch.
Brick se quedó adormir en mi casa. Mi hermano estaba demasiado triste, demasiado como para poder manejar en buen estado.
Revisé mi bandeja en entrada, no tenía ningún mensaje.
A la mañana siguiente, me llamaron de la Universidad para confirmar si de verdad me iba a cambiar de sede.
Les pedí que por favor me llamaran más tarde, a lo que accedieron.
Brick se despertó, había escuchado mi llamada, lo miré a los ojos y él comprendió de inmediato mis intenciones.
–No lo hagas, Butch.
– ¿Por qué no? Es mi oportunidad perfecta.
–Piensa en lo que dejarás y piensa en lo que ella dejará de lado por ti. No es algo muy equitativo.
– ¿A qué quieres que me arriesgue? ¿A vivir miserablemente por el resto de mi vida por no aprovechar la oportunidad que la vida me dio en bandeja?
– ¡No es eso, Butch! Tú aquí no dejarás nada, porque la familia la tendrás siempre, y eso lo sabes. Buttercup, en cambio, dejará toda su juventud de lado, dejará a sus amigos, dejará a su familia a una edad temprana… ¡Tú no!
–Pero yo la quiero…
–Butch, yo quiero que seas feliz, pero por favor, primero que todo, piensa las cosas.
– ¿Qué debo pensar?
–Que tal vez estás muy joven para un "y vivieron felices para siempre".
–Brick…
–No. Brick nada. Piensa, de verdad hermano, piensa. Piensa cada decisión que tomas.
–Eres un envidioso. –Solté sin más. Él rascó su cabeza y sonrió burlonamente.
–No jodas ¿Quieres? Por algo te lo estoy diciendo. No seas tan… tan… absorbente. Está bien, ella te quiere, tú la quieres, pero ella aún es joven y merece disfrutar su adolescencia. No la separes de ello aún. Además, si decides finalmente irte con ella… ¿Cómo la inscribirás en una escuela si no eres su tutor legal? ¿Cómo piensas mantener una casa si sabes que existe una gran posibilidad de que nuestro padre no te dé ni un veinte?
Las palabras de Brick eran tan ciertas que me dolían.
Y dolían mucho.
–Habla con ella –sugirió. –Dile que te irás de la ciudad para mantener un poco la calma en ambas familias.
–No lo aceptará…
–Si de verdad te quiere, lo entenderá y terminará por aceptarlo. Recálcale también que no significa que la historia de ustedes termine. Dile que es por el tiempo en que ella termine la escuela, sea mayor de edad y pueda forjar su propio destino.
– ¿Qué hay de mí?
–Hermano –sonrió cálidamente – si tú en serio, en serio la quieres tanto como dices… podrás esperar todo el tiempo que sea necesario.
Lo miré directamente a los ojos. Hablaba con tanta sinceridad que me parecía raro que esas palabras salieran de su propia boca.
–Hazlo. En serio, hazlo. Si ella de verdad de quiere, tarde o temprano lo sabrás.
–Y si… ¿Y si ella encuentra a otra persona?
–Podrás rehacer tu vida así como ella lo hizo. Butch, créeme, no todo está perdido.
Acepté el traslado de la universidad. Mi padre me llamó felicitándome por mi elección. Le dije que de todas maneras era un buen traslado.
Mi padre después de que le avisaran que oficialmente habían aceptado el traslado, le dijo al padre de Buttercup mi decisión, logrando así que ella siguiera en la escuela a la que acudía.
Ahora era momento de decirle a ella… que tenía que dejarla.
Boomer, que se destacaba por ser un gran hermano, me dijo que había arreglado la junta perfecta.
En esta última semana, mi última semana en Townsville, se iba a poner una feria. Excusa perfecta.
Le mandé un texto a ella arreglando la junta, le dije en él que invitara a sus hermanas, así yo también invitaría a los míos. Sería así como mera casualidad, porque en mi caso, Boomer le dijo a mi padre que quería que fuéramos juntos como hermanos.
Es un perfecto mentiroso cuando se lo propone.
Una vez llegamos a la feria, fui directo a la boletería, le había dicho que me esperara en la fila de la rueda de la fortuna, que yo compraría los boletos.
Perdí de vista a mis hermanos. Con boletos en mano, corrí entre la gente para poder ir a la fila.
Allí estaba ella.
Jeans holgados, zapatillas negras… y una sudadera verde mía. Recuerdo que se la había pasado la vez en que nos habíamos arrancado a la playa. Me sentí verdaderamente mal al verla con ella puesta y con ambas manos en los bolsillos.
Tímidamente, me puse a su lado. Ella me vio y no tardó en abrazarme. Obviamente le correspondí.
–Tengo que hablar contigo, así que mejor… esperemos nuestro turno. –Dije sin romper el abrazo.
En un silencio, esperamos a que la fila avanzara. Todo ese lapsus, estuvimos tomados de las manos.
Una vez pusimos un pie en la rueda y el tipo nos elevó un poco para que subiera otra gente en los otros asientos, comencé a hablar.
–Me van a trasladar. Y es oficial, porque yo también lo acepté.
–Blossom ya me lo dijo. No puedo creer que en verdad lo hicieras. –Dijo sin mirarme.
–Lo siento, bonita, esto me duele más a mí que a ti.
– ¡No mientas! Nunca… nunca creí que me harías esto…
– ¿Y qué esperabas?
–Que me llevaras contigo…
–Yo también pensé lo mismo. Pensé en llevarte conmigo. Pero eso conllevaría a un gran sacrificio de tu parte.
– ¡Estaba dispuesta a hacerlo! ¡Y lo sigo estando! –Aún no comenzaba el juego, aún quedaban que tres asientos de ocuparan.
–Yo no estoy dispuesto a que dejes tanto por mí. No, no lo estoy.
–Creí que me querías…
–Lo hago, pero no por eso voy a querer que tú sacrifiques más de lo que yo sacrificaré.
Cuando la atracción comenzó, Buttercup me miró a los ojos, los tenía llorosos y por ende cristalizados.
–Significa… ¿Significa que tú y yo rompemos?
No respondí.
La rodeé con mi brazo y la besé.
–Disfruta tu escuela. Disfruta a tus amigos, hermanas, familia. Por favor disfrútalos. –Susurré cuando luego de besarla junté mi frente con la suya.
–Lo haré…
–Butter… yo me iré, y no volveré. No quiero que me llames, ni me mandes mensajes… no lo hagas por favor, y si lo haces, no contestaré.
– ¿Por qué no?
–Porque quiero saber si tú podrías vivir sin mi recuerdo. Por favor, solo prométemelo…
–Butch yo no…
–Hasta que no estés lista, ya seas mayor de edad y estés en serio dispuesta a dejar todo atrás… le pedirás a Brick mi dirección y me mandarás una carta. Yo te la responderé diciéndote si aún estoy dispuesto a pasar el resto de mi vida contigo…
Buttercup había roto en llanto, y la verdad es que yo también estaba llorando.
Me abrazó y dijo muy fuerte.
–Lo prometo.
Ese día, fue el último día que la vi.
FIN.
Dnlia15: Gracias, pequeña. Besitos.
Gracias a todos los que siguieron esta historia... disculpen si no les gustó el final.
