-¿A nosotros? ¿Para qué?- preguntó Ron petulante, le parecía muy extraño que precisamente Malfoy se hubiera acercado a la Madriguera y mucho más que los buscara a ellos en específico, algo muy importante tendría que haber pasado para que Malfoy los hubiera ido a buscar y eso solo significaba...

"Hermione" sintió que la sangre se le iba del rostro. Una piedra se posó en la boca de su estómago, tan pesada como una montaña.

-¿Que le ha pasado?- dijo sin preámbulo, acercándose a la puerta para hacerlo pasar. La señora Weasley se acercó hacia él para ejecutar un simple hechizo de secado que lo dejó completamente cálido.

-Muchas gracias- le regaló una apenada sonrisa. Anteriormente ni hubiera imaginado llegar a pisar esa casa y tampoco le hubiera pasado por la cabeza que le daría las gracias a uno del clan Weasley.

-¿A quién le ha pasado algo?- preguntó George mirando a todos confundidos. ¿Desde cuándo Malfoy tenía amistad con Ron y Harry?

Los demás respondieron alzándose de hombros, menos Harry que intuía lo que pasaba. Ginny se acercó para tomar su mano con fuerza, ella también había presentido que algo no iba bien.

-Sus papás se enojaron con ella- explicó rascándose la cabeza incómodo- fui a su casa para buscarla y...

-¡Esperen! ¡Esperen! ¡Esperen! ¿Tú Malfoy, en la casa de Hermione?- preguntó Percy incrédulo- ¿ahora qué? ¿Va a venir tu padre a bailarnos samba?

-¿samba?- susurró para sí mismo sin saber a qué se refería.

-¡oh si! Lo olvidaba- se apresuró George a responder- Malfoy no sabe lo que es la samba, porque odia a los muggles y todo lo que los rodea- lo miró con furia contenida.

-Pues te interesará saber...- se contuvo para no decirle comadreja- Weasley, que ya no comparto esos ideales.

-Claro y yo soy rubio- replicó con sorna.

-Si me crees o no, eso no es de importancia ahora, lo único que me interesa y por lo que he venido es por... Granger- finalizó con un suspiro, se estaba impacientando de nuevo.

-¿Que quieres tú con Hermione?- preguntó el Sr. Weasley escrutándolo con la mirada. Se notaba su curiosidad con cada palabra.

Ron, Harry y Ginny no habían dicho nada, los tres querían saber hasta dónde llegaría Malfoy y que estaría dispuesto a decir frente a los Weasleys.

-Disculpe Sr. Weasley, pero creo que esas preguntas pueden ser respondidas después. En realidad estoy sumamente preocupado por ella- agregó posando su mirada en Harry y Ron.

-¿Que le ha pasado?-formuló la misma pregunta que Ron, Harry.

-No lo sé- meneó la cabeza perdiendo por completo los estribos- la fui a buscar a su casa y encontré un pergamino que iba dirigido hacia mí pero nunca fue enviado, decía... ¡Maldición!- resopló- Granger está en una clínica, se que está mal y no sé en qué clínica está- resumió.

-¡¿Que?!- gritaron Ron y Harry, los demás Weasleys se miraban atemorizados entre ellos.

-Seguramente no es nada grave- comentó la Sra. Weasley tratando de calmarlos- quizás fue una alergia o una simple indigestión- su voz se quebró- ¡Que están esperando!- exclamó asustando a todos los presentes provocando que dieran un respingo-¡Busquen sus abrigos! ¡Nos vamos a ver a Hermione! ¡Apuren! ¡Vamos, vamos, vamos!- aplaudió varias veces tras ellos para apurarlos. Mientras todos se movían, Molly Weasley se acercó a Draco.

-¡Draco, querido!- lo miró desde su posición dos cabezas más baja que el- ¿sabes en que clínica se encuentra?

Como respuesta el solo negó con la cabeza, estaba impresionado de los arrebatos de humor de aquella aparentemente tierna e inocente mujer.

-Bueno, no te preocupes- le puso una mano en el hombro para consolarlo- ya la encontraremos- el asintió sintiendo un temor por lo que pudiera saber sobre Hermione y una emoción porque lo ayudarían a buscarla.

-¿Listos todos?- preguntó impaciente la mamá Weasley - Harry cielo- lo llamó cuando él se acercaba- ¿cuantas clínicas muggles conoces?

Toda actividad en la madriguera se detuvo esperando la respuesta de Harry, un par de cabezas pelirrojas se asomaban por las escaleras, otras por la puerta de la cocina y otras directamente por el pequeño salón.

-Bueno...- se rascó la nuca incómodo- algunas...supongo.

-Perfecto, eso nos bastara...Arthur- llamó a su marido- cariño ¿puedes ocuparte del traslador?

-Claro querida- se acercó al marco de la ventana para tomar una maseta vieja que se encontraba apoyada en ella, hizo una serie de movimientos con su varita, la maseta brilló por unos segundos para después volver a su estado natural- Todo listo, el traslador nos dejara donde está su gemela, en una calle del Londres muggle- explicó inflando su pecho de orgullo por su trabajo.

-Papá- intervino Ron- ¿no cabe la posibilidad de que esa maseta haya sido tirada o movida de lugar?

-¡Imposible!- exclamó mirándolo como si fuera lo más obvio del mundo- tiene un hechizo olvidadizo- Ron lo miró sin entender nada, su padre suspiró y rodó los ojos exasperado, muy pocas veces se le veía así- cuando un muggle se acerca se acuerda de que tienen algo importante que hacer y se alejan de allí sin llegar ni siquiera a ver la maceta... ¿No lo recuerdan?... ¡Estoy seguro de que se los explique!

-Oh si claro, el olvidadizo, si si... Si- respondió Ron después de un pequeño silencio.

-¿Que estamos esperando?- se enfadó Malfoy que en todo ese momento había permanecido callado a esperar a que terminaran con su "agradable" charla, mientras él se moría por saber cómo estaba Hermione.

-Oye tú no...- empezó George fulminándolo con la mirada.

-¡Malfoy tiene razón George!- habló Ginny- debemos apurarnos ya deberíamos estar en Londres muggle...

Sintiéndose traicionado y humillado a partes iguales George se dio la vuelta para emprender su camino hacia el traslador, todos siguiendo su ejemplo se acercaron a la ventana para mirar el matero con nerviosismo y tomar el matero con fuerza, el matero empezó a brillar, solo faltaba la Sra. Wesley.

-¡Molly!-gritó su esposo- nos queda solo 5 segundos, apresúrate...

-Voy, Voy- se acercó con pasos acelerados hacia donde ellos estaban y justo tocando el traslador, este se activó sumiendo a la madriguera en un extraño silencio.

Un gato comía al borde de un basurero, estaba empeñado en arrancarle la piel a ese mugriento pescado que encontró justo detrás de la puerta de un restaurante, sus dientes desgarraron la piel poco a poco, hasta que, lo que él tanto buscaba quedo al descubierto. Justo cuando iba a comerse la cabeza dividida por fin del cuerpo, un extraño ruido lo hizo detener de su labor, varios murmullos y un sonoro ¡Auch!, fue suficiente para que el gato huyera de su escondite.

El callejón estaba solo a excepción del gato que momentos antes se había largado. Era estrecho, con varios basureros a cada lado de las paredes, estas eran frías y de ladrillos rojos que le proporcionaban al lugar un aspecto tétrico. No pudieron evitar cierta curiosidad por el lugar, estaba en penumbra, pero la luz de la luna era suficiente para reflejar lo que se encontraba ante ellos. Caminaron por lo largo del callejón en un profundo silencio, justo cuando estuvieron afuera decidieron hablar y decidir hacia dónde irían primero.

-Harry, dime, ¿a dónde crees que podremos ir?- preguntó mamá Weasley.

-Podemos ir primero a "Holy Clinic", es uno de las mejores clínicas de Londres, no creo que los padres de Hermione la llevaran a cualquiera, son algo estrictos en ese aspecto- explicó.

-No solo en eso-intervino Malfoy.

-Si- respondió Ginny- quizás no solo en eso- lo miró con comprensión. Si había algo que le molestaba, era la injusticia y por muy extraño que pareciera sentía que Malfoy estaba siendo juzgado injustamente.

-Bueno, bueno- carraspeó Billy Weasley- deberíamos movernos ¿no?, antes de que se haga más tarde.

-Todos tómense de la mano, haremos una aparición múltiple.

-¿Estás loco papá?- preguntó Ron incrédulo- es demasiado peligroso.

-¡Arthur!- intervino su esposa- ¿en qué diablos estás pensando?, Ron tiene razón, es demasiado peligroso.

-Lo siento yo solo quería...

-¡Tu querías nada!, espero que no pienses algo tan descabellado de nuevo.

-Mamá siempre exagera cuando está nerviosa- le susurró Ron a Malfoy cuando estuvo cerca. Malfoy le dirigió una relajada sonrisa- pero tranquilo, no la pagará contigo, eres su nueva adquisición, hasta Harry quedó desplazado- bromeó. Malfoy rió con gusto.

En menos de lo que tarda en salir un suspiro, se habían organizados en grupos, mientras el Sr. Weasley y Harry, que eran los únicos que sabían con exactitud donde quedaba la clínica, se los llevaban por partes, el último grupo en partir fue el de Draco, Ron y Ginny, junto a Harry que se acercó a ellos. Ron tomó la mano de Ginny, Ginny la de Draco y Harry el brazo de Ron, con un ¡Crack! Desaparecieron de allí.

"Holy clinic" estaba ubicado en una zona residencial de Londres, sus enormes puertas de vidrio le daba la bienvenida a pacientes, visitantes, doctores y trabajadores. Unas letras doradas iluminaban la fachada principal del edificio, alejados del bullicio unas personas aparecieron en la penumbra de un callejón sin salida. Caminaron hasta las puertas de este, entraron casi corriendo para después acercarse al mostrador, donde una enfermera estaba sentada tras él, arreglando unos papeleos.

-Buenas señorita- saludó mamá Weasley- necesitamos información sobre una persona...

-¿Son familiares?- preguntó mirándola fríamente.

-No somos parientes sanguíneos, pero es como si lo fuéramos...- explicó.

-Lo siento, pero no puedo dar información si no son familiares directos o en su defecto esposo...

-Solo queremos saber si aquí se hospeda una persona que estamos buscando... Se llama Hermione Granger- se acercó Draco al mostrador- se lo agradecería muchísimo si nos ayudara con esa información- la enfermera se sonrojó, la mirada platinada del rubio estaba penetrándola lentamente, sintió un escalofrío que le recorrió desde la cintura hasta la nuca antes de parpadear con fuerza.

-Solo necesito un minuto, para buscar en mi computador, solo... Un minuto- concluyó nerviosa, tecleando con fuerza.

Los demás miraron a Malfoy con una sonrisa en sus rostros, él solo les hizo una seña disimulada de que todo estaba controlado. Justos cuando iba a comentarles algo la enfermera lo interrumpió.

-Sí, la Srta. Granger llegó hace una hora, hubieran llegado antes y no la hubieran encontrado, sus padres recorrieron varias clínicas, pero todas estaban llenas, parece que hay muchos enfermos en año nuevo- analizó con aire critico- ahora si me disculpa, prefiero seguir trabajando- se dispuso a terminar su labor que había sido interrumpida con su llegada, pero una mano blanca se posó en la suya.

-¿Nos puede decir en que habitación está?- otra mirada platinada, otra penetración.

-Lo siento, pero si no son parientes...

-Soy Draco Malfoy, su prometido ¿eso cuenta?

-Bueno... Si - dijo a regañadientes- la Srta. Granger se encuentra en cuidados intensivos, planta 2 pasillo 4, la 3 puerta a la izquierda, encontrara a sus suegros en la sala de espera. Buenas noches- lo despidió dándole la espalda.

"Suegros" pensó con un escalofrío "lo que me espera". Giró sobre sus talones caminando con sigilo entre los Weasleys presentes que lo miraban atónito por lo que acababa de decir, esperaban enterarse de que eran amigos y en un muy remoto mundo que se gustaban, pero... ¿Que se iban a casar? ¿En qué mundo Vivían?

El primero en moverse fue Ronald, que como movido por un resorte lo siguió, seguido de los demás Weasleys. Justo cuando pretendía seguir caminando, se acordó de que estaba en el mundo muggle y que sus costumbres eran diferentes, ¿cómo subirían ellos los pisos? ¿Por una escalera?

-Ven Malfoy- llamó su atención Harry- por aquí- indicó un cubículo que parecía de plata, el entró seguido por los demás que miraban de la misma forma el lugar, el cubículo fue sellado con un estruendo, justo cuando las hojas internas sonaron al cerrarse, todos excepto Harry, sacaron sus varitas- es un ascensor, tranquilos- dijo meneando la cabeza con pena-George, tu estas más cerca, ¿puedes pulsar el numero dos que está al frente tuyo?- preguntó ya que él estaba pegado a la pared trasera del ascensor, eran varios y a pesar de ser un ascensor grande, no había mucho espacio.

-¿Este?

-¿Cual otro dos vez?- comentó exasperada Ginny.

Sin dar respuesta George lo pulsó, el ascensor se movió con lentitud hasta llegar al segundo piso, la puerta se abrió dando paso a una sala donde se encontraba un pequeño mostrador, varios pasillos, varias sillas y varios letreros que confundían más de lo que estaba a Malfoy, estuvo a punto de desmallarse en el ascensor por el encierro si no hubiera estado tan preocupado. Había cosas que no se superaban y el encierro, para él, era una de esas.

-Salgamos- indicó Harry, este los guió por varios pasillos, hasta llegar al indicado. La sala de espera era blanca rodeado de sillas azules, el Sr y la Sra. Granger se encontraban sentados, el primero con la cabeza entre sus manos y la segundo con lagrimas en los ojos.

"Algo no anda bien, algo no anda bien" se repetía una y otra vez Malfoy mientras se mantenía lo más alejado posible de la pareja.

Los Sres. Weasleys se acercaron a la pareja para abrazarla y saludarla, después de una conversación trivial, se decidieron a preguntar por la salud de Hermione. Un sollozo escapó de los labios de la mamá de Hermione mientras se sentaba de nuevo pesadamente, el Sr Granger meneaba la cabeza mientras les explicaba la situación.

Los demás, que los miraban desde la lejanía, se tensaron en su sitio, estaba confirmado, nada absolutamente nada, estaba bien.

La Sra. Weasley se acercó hacia los chicos para explicarle la situación, sus mejillas estaban sonrosadas y su respiración agitada, se notaba que trataba de contener las lágrimas que no tardarían en salir.

-Draco, querido- lo llamó- ya saben que te encuentras aquí, esta tan preocupado que no se dispuso ni siquiera a golpearte...

-Valla, gracias - replicó algo ofendido.

-No te ofendas querido, pero es comprensible- puso su mano en su hombro para consolarlo- por otra parte Hermione se encuentra... - suspiró- no les voy a mentir chicos, Hermione esta grave...- las lágrimas se acumularon en sus ojos.

Muchos ¿como? ¿Poque? ¿Qué le pasa? ¿Que tiene? Se escucharon simultáneamente entre los presentes, la Sra. Weasley alzó las manos para callar sus preguntas y poder hablar ella.

-Ella- alzó la voz- está muy grave, tiene algo que llaman ulcira o ulecera, creo que es ulcera según sus papás es algo grave- explicó, las lagrimas empañaron sus ojos- dicen que puede estar... En... En peligro de...

-No lo diga por favor- la interrumpió Malfoy pálido y tragando en seco- a ella no...¡A ella no!- grito golpeando lleno de frustración la pared que se encontraba a su espalda con el puño cerrado, apoyó su frente en ella agotado, no se había dado cuenta de que lo estaba hasta ese momento que al fin la encontraba y a riesgo de...

"Muerte" pensó, meneó la cabeza con desagrado "Debería ser yo, no ella, yo solo yo"

Era extraño nunca había sentido como era levitar sin magia, estaba volando, el viento le rodeaba la cara mientras planeaba en el cielo azul, a sus pies se podía ver los matorrales verdes, las flores, el rio que bordeaba la ladera, los pequeños puntos que representaban a los animales, diferentes tipos, conejillos sus favoritos, marmotas, alces, siervos, tigres, leones, serpientes, todos indefensos, sin ocasionar daño algunos. Ni las serpientes lograban transmitirles temor, era extraño, ningún tipo de serpientes, ni las que se deslizaban ni las de carne y hueso. ¿Dónde estaba su serpiente de carne y hueso?, una inquietud la invadió en su lugar perfecto, empezó a descender, trató de tomar algo que estuviera cerca para no golpearse mientras caía, pero el viento se colaba entre sus trémulos dedos, cada vez veía el suelo más cerca, los animales se alejaban de su paso para que no los lastimara cuando cayera, cerró los ojos con fuerza, sabía que el dolor iba a ser enorme, sintió que tocaba suelo firme de espalda. Abrió los ojos con cautela, la luz de un reflector la cegó, volvió a cerrar los ojos, para que sus ojos irritados no tocaran la luz.

Poco a poco fue abriendo los ojos, pudo notar que ya no había plantas, ni animales, no había río, ni serpientes... Una mano tomaba con fuerza la suya, una cabellera rubia estaba reposada en su regazo sobre las sabanas blancas, sus ojos estaban cerrados, y su respiración era acompasada.

"Aquí esta, mi serpiente" pensaba mientras trataba de sonreír.

Inspeccionó la habitación, supo donde estaba al instante, las paredes azul celeste, el televisor con el reproductor posado en lo alto de la pared, la bandeja con agua que estaba a su lado, la camilla donde se encontraba, estaba hospitalizada... De lo último que se acordaba era de sus padres diciéndole que la iban a operar, después de eso, solo hubo oscuridad.

Suspiró hastiada, no quería imaginar la cuenta que tendrían sus papas en sus tarjetas por su culpa, ¿Cuantos días habían pasado desde que la operaron? ¿Tres o cuatro? No se acordaba ni podría saberlo tampoco, no tenía un almanaque cerca.

Varias cosas rondaban en su mente, las cartas que les envió a Malfoy y la última que le escribió pero no envió, antes de que... Antes de que vomitara sangre.

Esa noche se había ido a dormir mucho antes de lo esperado, no tenía ganas de celebrar el año nuevo ni con sus padres, estaba deprimida y el dolor que le atenazaba la boca del estomago, la empezaba a asfixiar. Eran las ocho de la noche cuando su mamá tocó la puerta de su habitación, estaba vestida y lista para recibir a sus invitados, ella estaba acurrucada en su cama temblando, el dolor ya no la dejaba ni respirar, su jadeos eran audibles, una capa de sudor frio la envolvía, su mamá alarmada salió de allí para avisarle a su marido el estado de su hija. Como pudo se levantó de la cama para tomar un pergamino y escribirle el mensaje a Malfoy, lo enrollo, pero justo cuando se disponía a buscar a una lechuza para enviarlo, un dolor agudo más que los demás, se poso en su estomago, se acercó a trompicones hacia el baño, pero no pudo alcanzar ni el lavabo ni el escusado, de su boca brotó sangre, la sentía salir desde el fondo de su estómago, después todas las paredes se volvieron borrosas y lo último que sintió era que caía.

Se preguntaba cuantas cosas habría tenido que pasar el rubio para poder verla, con la mano libre que tenía peinó sus cabellos con ternura, la ternura que solo el despertaba en ella, una sonrisa curvó sus labios, sus cabellos estaban despeinados, algo muy extraño en el que era tan arreglado y bajo sus ojos se podían notar unas intensas ojeras. Pasó sus dedos bajo estas, trazando cada una de ellas, como si quisiera grabarse esa imagen de chico desvalido.

Poco a poco sus ojos se fueron abriendo, dando paso a unos ojos grises que la miraban entre emocionados e impactados.

-¡Despertaste!- exclamó levantándose y acercándose- ¡Por Merlín! ¿Estás bien? ¿Quieres algo? ¿Quieres que llame a...?

-Estoy bien- su voz estaba rasposa, después de varios días sin uso.

-¡Por Merlín, Por Merlín, Por Merlín!- dijo besando su frente simultáneamente, tomo su cara entre sus manos para posar un beso sobre su labios- no sabes cuánto me alegro de que hayas despertado, estuviste en coma 6 días, ¡6 días maldición!- exclamó- no me vuelvas a hacer esto por favor- posó su frente sobre la de ella mientras cerraba los ojos y tragaba el nudo formado en su garganta- nunca más.

-¿Has estado...investigando cosas muggles?- preguntó impresionada.

-Bueno- se apartó un poco de ella- si, tenía que hacerlo, los doctores me explicaron que era el estado en coma y la ulcera, yo por mi parte investigue otras cosas... Ya se usar el intelniet- se irguió orgulloso.

-Internet- corrigió con una pequeña sonrisa. El se encorvó de nuevo sentándose en la silla que estaba junto a la camilla, sin soltar en ningún momento su mano. Se quedaron mirando a los ojos intensamente por varios minutos.

-Creo que... Debería llamar al doctor- se levantó de la silla para dirigirse a la puerta, pero justo cuando la iba a abrir miró a Hermione- ¡Oye!- llamó, ella estaba distraída mirándolo- me alegra ser tu prometido- sonrió de lado y salió de allí, dejando a Hermione con nuevas emociones en su pecho.