-Como sabrán se realizó una gastrectomía parcial, es decir, se extirpó una parte del estómago- explicó el Doctor Jhonson- Hermione va a tener que seguir una serie de medidas como mantener una dieta equilibrada y sana, evitando las comidas ricas en grasas. Realizar comidas pequeñas durante el día a intervalos regulares. Además evitar el tabaco, el té, el café y las bebidas con cafeína, así como el alcohol y el consumo de antiinflamatorios no esteroideos.

-Hermione no fuma-dijo la Sra. Granger.

-Pues entonces será más fácil- bromeó- Pero por lo que estoy viendo aquí…- dijo observando la carpeta con los exámenes de Hermione- parece que su hija es más fuerte de lo que parece ser, incluso diría que su mejora es cosa de magia- rió a carcajadas- ha mejorado notablemente…Hermione tuvo mucha suerte- agregó después de un corto silencio, apretó la carpeta entre sus manos-vendré dentro de dos horas a chequearla.

-Gracias Stuart, no pudimos haber dejado a nuestra niña en mejores manos- el Sr Granger estiró su mano para estrechar la del doctor como gesto de agradecimiento.

-No es por nada, estaremos en contacto, que pasen buenas tardes- inclinó la cabeza hacia los señores Weasleys y Granger.

-Es un buen tipo- le comentó Arthur a Jhon cuando el doctor se perdía de su vista.

-Si, es muy buen amigo. Nos conocemos desde la universidad-comentó.

-¿En serio?

-Si, personas como él quedan pocas.

-Los magos tenemos que envidiarle mucho a los muggles-dijo pensativo el Señor Weasley.

-¿Cómo qué?-preguntó curioso. Después de un corto silencio el Sr Weasley respondió.

-No lo sé con exactitud, pero sé que tenemos mucho que envidiarles.

-Buena respuesta- lo alabó el Sr Granger.

-¡Arthur!- lo llamó su mujer- camina, camina, tenemos que darle la noticia a los chicos- lo tomó del brazo- ¡vamos! Rápido.

-Solo están en el cafetín Molly, no se van a ir de allí.

-¡Jhon! Vamos, tenemos que darle la noticia a Hermione, camina amor, rápido.

-Cariño, está en su habitación no creo que se vaya a ir de allí.

-¡No me repliques!- gritaron las mujeres a sus respectivos maridos.

"Mujeres", pensaron Jhon Granger y Arthur Weasley al mismo tiempo, siguiendo a sus esposas.

¿En que estaba pensando?, muy dentro de sí quizás había algo de suicida, cualquier persona lo pensaría al saber lo que intentaría hacer. Le había temido a Voldemort, pero el papá de Hermione lo superaba, su plan en ese momento era tratar de conversar con el Sr. Granger de una forma civilizada, sin gritos, sin histeria y sin restricciones.

"Si es que no te golpea antes de pronunciar 'A' " pensó con desgana.

Cualquiera podría decir que el cafetín estaba en llamas, dado a la cantidad de cabezas pelirrojas que se encontraban dispersas por el lugar, Bill junto a Charley estaban encargando unos emparedados, mientras que Percy se encontraba sentado en una esquina, justo en el centro ,en una amplia mesa, se encontraban George, Ron, Harry, Ginny y junto con ellos…

-¡Malfoy!- exclamó Ginny frustrada- ven a este planeta, quédate con nosotros-Malfoy frunció el seño molesto- ¡A por favor! No me mires así, has estado distraído toda la tarde. Hermione está bien, el papa de ella todavía no te ha matado y…

-¡¿Todavía?!- exclamó incrédulo- eso es mucho más que preocupante.

-¿Por qué no hablas con el y ya?

-¿y ya?, no es tan fácil, es capaz de arrancarme la cara y alejarme de Hermione.

-No, eso es a lo que tú le temes- interrumpió Harry.

-Sin mi cara puedo vivir- bromeó sin pensar. Luego poco a poco bajo las miradas analíticas de los chicos, sus mejillas se fueron tornando de un leve tono carmesí- bueno lo que quise decir fue…

-Que hablara ahora con el Sr. Granger ¿cierto Malfoy?- completó Ginny- todo saldrá bien, ya lo verás ¿no es cierto?- preguntó al resto que se encontraba con ellos.

Varios "si claro", "todo bien", se escucharon torpemente.

-¿Ves?- lo miró a la cara- ten un poco de confianza en ti mismo, se que lo lograras.

Malfoy suspiró apenado.

-Gracias- dijo con simpleza.

-No hay de que- sonrió ella-Ahora creo que es hora de que hables con él- dijo señalando a la puerta por donde entraba el Sr. Granger junto con Molly y Arthur Weasley- ¡ve!- lo insto un poco para que se levantara de la silla.

Malfoy se levantó sintiendo que su vida estaba fuera de órbita, de repente todo le parecía tan irreal, tal vez, solo tal vez, si dejaba vagar su mente por los recónditos lugares de ella todo saldría bien. O si aplicaba un pequeño hechizo de confusión, estaría perfecto.

"¡Nada de magia!" pensó reclamándose. "Se un hombre por una vez en tu vida"

-¿En verdad crees que todo va a salir bien? – le pregunto Ron a su hermana.

-No. Solo lo dije para que se atreviera a hablar con él.

-¡Oh!-exclamaron todos sin saber que decir.

-¿Jugamos una partida de ajedrez?- preguntó sacando un tablero portátil.

-No me gusta el ajedrez muggle- se quejó Ron.

-Pues aguántate- replicó George-¡la llevo!

-Oye, yo iba a jugar.

-No te gusta el ajedrez muggle- interrumpió Harry.

-No utilices mis palabras en contra mía.

-Lo siento- rió- pero…no te gusta el ajedrez muggle- repitió encogiéndose de hombros. Ginny rodó los ojos frustrada.

-¿Pueden dejar su estúpida conversación y dejarnos concentrar?- pregunto Ginny.

-Lo siento corazón- dijo Harry.

-¡¿Corazón?!-exclamó Ron.

"Esta va a ser la semana más larga de mi vida" pensó Harry.

"Que valiente eres Draco Malfoy", pensaba con sarcasmo mientras se echaba agua en la cara, "huyendo del Sr. Granger"

-Debería darte vergüenza- murmuró mirándose al espejo del baño de hombres.

Todo había ido tan bien, pensaba que tenía todo bajo control, pero cuando estaba a solo cinco pasos de llegar hasta el , cambió su rumbo con algo de disimulo. O eso pensó él, si hubiera visto su andar a lo lejos se hubiera dado cuenta de que parecía una persona con estreñimiento.

-Sí, debería- dijo una gruesa voz a su espalda, Draco levantó la vista y miró al espejo. Justo atrás de él se encontraba la persona que él tanto estaba evitando- Debería darte vergüenza el solo hecho de mirar a mi hija con otros ojos- Draco bajó la vista tratando de calmarse. Un pálpito del orgullo Malfoy estaba haciendo mella en él- Sabe Sr. Malfoy, si fuera una persona sensata se alejara.

-Lo ha dicho bien- asintió Draco- si lo fuera… lástima para usted que no lo soy.

-Mi hija es lo más importante que tengo en la vida, no me importa si hay bombas, guerras o magia de por medio, sea como sea siempre la protegeré. Y es mi deber como padre Sr. Malfoy hacerle ver a ella lo bueno y lo malo, lo que podría afectarle y lo que no- Malfoy se dio la vuelta encarándolo. Todo rasgo de temor había desaparecido de él- Tal vez cuando usted tenga una hija sabrá de lo que yo estoy hablando.

-Si tengo una hija, antes de juzgarla, confiaría en su criterio. Mucho más si es una persona como su hija. Le aseguro…-alzó un poco la voz para no ser interrumpido- que lo último que quiero es hacerle daño a su hija. Yo no soy de su agrado, ni usted del mío, pero creo que como personas adultas deberíamos llevar la fiesta en paz por ella. Solo…

-¿Sabe lo que es el amor de un padre Sr. Malfoy?- preguntó sin bajar un poco la guardia- si lo supiera no me estaría diciendo todo esto.

-Quizás no sepa que es por carne propia pero, aunque usted no lo crea, lo he visto a través de los ojos de mis padres. Si, cometieron errores, errores catastróficos que me hacen avergonzarme de mi apellido, pero siempre me amaron y me protegieron lo suficiente como para estar vivo en este momento manteniendo esta conversación con usted- inhaló una gran bocanada de aire- me enfrenté a tradiciones de varias generaciones por su hija…

-¿Crees que eso me hará cambiar de opinión?

-No se lo digo para que lo haga, si quiere olvídelo, solo le diré algo…me casaré con su hija y usted ni nadie lo podrá impedir. Hasta luego Sr. Granger- caminó directo hasta la puerta para abrirla, pero la voz de Jhon se lo impidió.

-Si le haces daño, ten por seguro que te castro- el Sr. Granger se le adelantó para abrir la puerta y salir antes que él.

De repente para Draco todo se tornó de un ambiente agradable, escuchaba a los pájaros cantar sonoras melodías, veía a los tulipanes florecer y a las mariposas y turpiales volar de flor en flor probando el néctar de ellas, escuchaba el sonido del viento al compas de las hojas, incluso el sonido de la grava al rosar con las plantas que florecían. En este punto detuvo sus pensamientos.

"Pareces gay Malfoy detente" pensó escandalizado. Y de repente, de nuevo, se torno todo a un color más agradable ya no escuchaba a los pájaros cantar, ya no veía a los tulipanes florecer, ni tampoco a los turpiales y mariposas, no escuchaba el sonido del viento al son de las hojas, mucho menos el sonido de la grava al rosar con las plantas. Pero estaba feliz, relajado, emocionado e, indudablemente, cansado. Todo había sido tan repentino, la ida de Hogwartz, el tren, las cartas, la madriguera, la clínica, "el compromiso" y el Sr. Granger.

Lo había dicho por orgullo, odiaba que lo amenazaran y le dieran órdenes. Se sentía sumamente amenazado al notar que podía ser alejado de ella y de repente a borbotones había salido sin pensar esas palabras. ¿Cómo haría para solucionarlo? Ese era un gran problema, no habían definido ni siquiera su relación, ¿Cómo podían comprometerse? Si, era cierto, le agradaba esa mujer, pero ¿Qué estaba pensando?, ¡adoraba! Lo traía loco, de cabeza, tanto que le hacía cometer locuras como la anterior, eso lo traía al mismo punto… ¿Cómo haría?

Sus pasos lo habían llevado a la habitación de Hermione, se encontraba frente a su puerta, viendo su reloj se dio cuenta que la hora de dormir de ella había pasado, dudando de que estuviera despierta, tocó la puerta, para después tras un calmado pase, entrar a la habitación casi en penumbras.

-¿Por qué está tan oscuro?-preguntó cerrando la puerta.

-Acabo de despertar-bostezó ella- ¿Qué has hecho en todo el día?

-Bueno…-sonrió nervioso- he estado haciendo varias cosas.

-Como...-dijo para que continuara.

-Sí que eres curiosa Granger- se quejó arrastrando una silla para sentarse junto a su cama.

-He pasado varios días postrada en una cama de hospital, sin saber qué pasa con el mundo exterior, así que creo que es lógico que quiera tener algo de información…Draco Malfoy- agregó molesta.

-También te ha puesto más amargada- masculló.

-¿Disculpa?

-Nada.

-¡No me jodas Malfoy!

-¡Cielos!-exclamó impresionado- cuida tu vocabulario Granger.

-¡Entonces no me jo…!- Malfoy le tapó la boca con una mano.

-No eres la única en esta clínica, baja la voz- ella se lo quedo mirando a los ojos, uno segundos después, los ojos que lo miraban estaban inundados de lágrimas.

-No, no, no, no- dijo repetidamente tomando su cara entre sus manos. Odiaba ver a una mujer llorar- ¿Qué hice?, si te lastime disculpa, no fue mi intención en serio, pero si te duele algo puedo ir a buscar al doctor- explicó precipitadamente.

-¡Estoy gorda!- gritó dándole a las sabanas.

-¿Qué? ¿Pero como…?

-Di la verdad, di que lo estoy.

-¿Qué? Yo no creo eso- dijo incrédulo, ¿Qué le había picado?

-¡Oh! Bueno, está bien- sonrió angelicalmente- y dime ¿Cómo ha ido tu día?

"Está loca" fue lo primero que pensó, antes de ver a su lado un frasco de pastillas, las tomó y leyó el contorno donde decía: "este medicamento puede producir cambios de humor en los pacientes".

-Esto lo explica todo-suspiró para sí mismo- me ha ido bien, gracias por preguntar.

-¿Qué has hecho?

No quería repetir lo que había pasado minutos antes, así que mucho antes de que ella preguntara otra cosa respondió:

-He hablado con tu papá.

-¿En serio?- indagó preocupada- ¿y cómo te fue?

-Digamos que por ahora todo está en paz.

-¿Le dijiste acaso que nos íbamos a casar?- preguntó de repente más molesta que curiosa.

-¿Qué?- bufó varias veces nervioso-¡no!.. Si -admitió.

-¿Cómo pudiste decírselo de aquella manera?- preguntó indignada.

-¿De qué manera? Ni siquiera sabes cómo se lo dije.

-No me lo has dicho, pero si debo de imaginarlo, ¡es mi padre por todo los cielos, no quiero que muera de un infarto!

-¿De qué hablas? Lo tomó muy bien.

De repente como una vieja película, recordó:

"Si le haces daño, ten por seguro que te castro"

-Si- afirmó después de pensarlo- lo tomó muy bien.

Hermione suspiró agotada, apoyando su espalda en la almohada.

-Ya quiero salir de esta clínica- lo miró- te lo juro que si no salgo cuanto antes me volveré loca. Ya quiero empezar las clases.

-Faltan dos días para que el tren parta a Hogwartz.

-¿Crees que me dejen viajar?

-No se- respondió dudoso- no creo que sea buena idea.

-Debes ayudarme a convencer a mis padres- suplicó- te juro que tomaré toda mis medicinas y que manejaré todo con calma.

-No se Hermione, no creo que sea adecuado.

-Aplícale un Confundus- dijo entusiasmada.

-¡¿Qué?! ¿Estás loca? No usaré magia con los doctores.

-Por favor- suplicó de nuevo.

-Esa obsesión tuya por estudiar es enfermiza ¿sabías?

-Por favor-intentó de nuevo.

-No supliques- dijo dándole un beso en la frente- no pondré tu vida en riesgo.

-¡Pero si no la pondrás!

-No, Hermione, no lo haré, lo siento, pero te prefiero viva a muerta.

-¡Bien!- exclamó fúrica-como digas- tomo las sabanas que tenía en su regazo para taparse con ella hasta el cuello. Cerró los ojos fingiendo dormir- Chao, Sr. Malfoy, prefiero dormir, lo llamaré cuando quiera verlo.

Toda la situación le pareció tan graciosa a él que no pudo evitar reír.

-¿Es en serio?-preguntó a pesar de todo impresionado-¿ni siquiera dejaras que te de un beso de despedida?

Hermione abrió su ojo derecho.

-Y… ¿Dónde vas a estar?-preguntó fingiendo desinterés cerrando de nuevo el ojo.

-Bueno me iré a casa.

-¿A casa? y ¿me dejarás aquí?- preguntó ansiosa.

-No te dejare, iré a visitar a mi madre que está loca por verme.

-¿Y volverás cuando?

-Lo más pronto posible.

-¿Y le dirás a tu mamá sobe nuestro compromiso?-preguntó asustada.

-Sobre eso, creo que tenemos que aclarar unas cuantas cosas…

-Lo que sea-dijo ella.

-Me precipité al decirlo, era eso a que no me permitieran verte, prefería decir que estábamos comprometidos, se que estas entusiasmada y que quizás te desilusione saber que esos no son mis verdaderos planes pero…

-¡Dios Malfoy! Qué alivio me has dado- lo interrumpió poniéndose una mano sobre su corazón- pensé que en verdad pensabas casarte conmigo.

-¿Por qué etas tan relajada? -preguntó de repente ofendido.

-¿Qué no es obvio? No estamos listos para casarnos, aunque es agradable la idea, en definitiva no estamos listos, ¿te imaginas como sería nuestras vidas? Serían un desastre.

-Lo dices como si fuera una calamidad.

-¿Y no lo sería acaso?

-Pues…

-Sr. Malfoy- lo interrumpió la voz del doctor a su espalda- debo chequear a la Srta. Granger, ¿podría darme unos minutos a solas con ella?

-Por supuesto- se levantó de la silla no sin antes darle un corto beso en los labios-nos vemos antes de que te duermas- susurró junto a su oído.

-Doctor- se despidió al pasar junto a él.

-Sr. Malfoy- dijo igual.

Salió del cuarto con un sabor amargo en la boca, con una sensación extraña de molestia, ¿Qué acaso él era el que se había ilusionado con lo de el compromiso? Eso era extraño, muy extraño.