El día que tanto esperaba había llegado, nueve de enero, al fin saldría de esa clínica a la cual ella llamaba cárcel, solo algo pedía muy en el fondo de su ser: que le permitieran retomar sus estudios. Quizás la catalogarían como una persona obsesa al estudio y no se equivocarían, pero no podía evitarlo, si había algo que le gustaba, era eso, estudiar, pasar horas alimentando su mente con montañas de libros, hasta quedar satisfecha con la cantidad de información adquirida. Se había prometido que tomaría las cosas con calma, pues enfermarse de nuevo y caer postrada en una cama era lo último que quería y esperaba.

Las cosas habían transcurrido con más normalidad de la esperada. Harry, Ron y Ginny iban a visitarla junto a Malfoy, al cual su padre trataba con cordialidad y su madre con amabilidad, pero no pudo dejar de notar, a pesar de todo, la leve tensión que invadía el ambiente cada vez que su padre y Malfoy estaban juntos en la misma habitación. Trato de preguntarle, las pocas veces que estuvieron solos ese último día, si había hablado de nuevo con su padre, pero casi siempre eran interrumpidos o de repente, para su asombro, evadida por él.

Estaba atardeciendo cuando se encontraba con su mamá en la habitación, se estaba vistiendo, podía hacerlo por sí sola, teniendo cuidado de no hacerse daño. La incisión en su abdomen hecha en la operación, estaba sanando considerablemente rápido, a diferencia de otros pacientes, dentro de poco tiempo estaría completamente cicatrizada. Se estaba poniendo los pantalones, esa vez ayudada por su mama, cuando escuchó el llamado a la puerta. Al dar permiso para que pasaran, tres cabelleras de diferentes tonalidades se asomaron. Iris Zafiro, esmeralda y plomo, a sus ojos tenía un tesoro en personalidades… y colores. La miraban de forma inquisidora, podría jurar que hasta con alivio y orgullo.

-Bueno cariño- su madre besó su cabeza- llevaré las cosas al auto, te espero allá, la ayudan chicos- exigió antes de salir.

Los tres muchachos entraron y cerraron la puerta tras de sí, se miraron entre ellos, transmitiéndose con la mirada un mensaje que Hermione no podía captar. La angustia la invadió ¿Por qué se miraban de esa forma?

-Hermione- comenzó Harry tomando aire- ¿Cómo estás?- preguntó echándose para atrás a último momento, cambiando de opinión respecto a lo que iba a decir.

-Bien- respondió Hermione siguiéndole el juego- ¿y ustedes como están?- preguntó de vuelta.

-Bien- respondieron rápidamente al mismo tiempo.

-¿Les pasa algo?, no es que me parezca extraño que se comporten de esa forma, pero me interesaría saber qué es lo que pasa ahora. Así que Hablen - exigió.

-Herm- comenzó Ron tras recibir una mirada de Harry- ¿Sabes que siempre te he querido verdad?

Un carraspeo de parte de Draco le recordó que estaba presente. Hermione inhaló una gran bocanada de aire, conocía esa frase, sabía que le iban a decir algo que no le gustaría.

-Ronald Weasley- dijo acercándose con las manos en su cadera, Ron dio un paso atrás- te conozco…-agregó amenazante-perfectamente y sé que estas luchando contigo mismo para decirme algo que no me agradará, así que…

-Recibimos carta de Hogwartz…- la interrumpió Draco- tenemos que partir mañana, la profesora McGonagall nos permitió que tomáramos libres los días que quedaban hasta que salieras de aquí, pero como ya estas de alta, tendremos que irnos mañana mismo y empezar las clases junto con los demás, el tren partirá a las nueve.

-Y…- masculló ella vacilante- cuando hablas en plural, te refieres a nosotros en general ¿no?, es decir, que yo también podré ir- explicó tratando de convencerse ella misma.

-Bueno…- reconoció Harry incomodo, rascándose el cuello- No- concluyó- De hecho veníamos precisamente a hablar contigo sobre…

-Que no regresaré a Hogwartz- lo interrumpió ella con la respiración agitada- tengo que regresar- agregó intentando calmarse- ¡Vamos! No es tan grave- trató de convencerlos, aunque sabía muy bien que no dependía de ellos, sino de lo que indicara el doctor- solo estudiare y…

-Y no irás- ultimó Draco.

Harry y Ron casi se rompieron el cuello, cuando voltearon a mirar pasmados a Malfoy tras darle una orden a Hermione. Lo miraban con los ojos y bocas abiertas de par en par. Mientras Hermione, que se encontraba en su cama apoyada, se enderezaba lentamente, sin apartar ni un momento su mirada airada de él.

-¿Te estás atreviendo a darme ordenes?- indagó aproximándose a él.

-¿Crees que se trata de darte ordenes? ¡Por Merlín!, hubiera sido más satisfactorio para todos, que te hubieran hecho un trasplante de cerebro, así no estarías haciendo una pregunta tan estúpida.

Harry y Ron, negaron con unos sonidos guturales, mientras movían sus cabezas disimuladamente de forma reprobatoria, indicándole a Malfoy que se había pasado de la raya, que parara antes de que las cosas empeoraran.

-¿Disculpa?- preguntó indignada- ¿te atreves a llamarme estúpida?

-Dado el hecho de que lo di a entender- meditó unos segundos antes de responder- Si, si me atrevo.

-Pues déjame decirte algo, Malfoy- pronunció su apellido con rabia- a mi nadie, en todo el tiempo que llevo de vida, como premio anual, como mejor estudiante de…

-Está bien, ya- dijo él- Lo siento ¿sí?, pero no pienso que sea buena idea que vayas, son ordenes del doctor.

-Pero…

-Si- alzó un poco la voz para que ella callara- en mis manos estuviera la decisión, no irías, me importa más tu bienestar sabelotodo, así tu no valores la importancia que tienes para las demás personas…me tengo que ir, estaré en contacto contigo Granger- finalizó la conversación. Se dispuso a voltearse para salir de la habitación, pero no pudo evitar escuchar sus últimas palabras.

-¡Pienses lo que pienses, iré!- el sonido de la puerta al cerrarse prosiguió a su exclamación. Un tenso ambiente se formó en la habitación. Harry, Ron y Hermione se miraban a los ojos sucesivamente.

-Deberías hacerle caso al doctor y darte un respiro con los estudios, no va a ser bueno para ti- explicó Harry.

-¡No va a ser bueno para mí quedarme encerrada en mi casa!

-El doctor estaba conversando con tus padres, para indicarles los métodos que tienes que seguir ahora, dado en el estado en que te encuentras. Hermione…-la miró Ron a los ojos- te queremos, debes cuidarte.

-Pero yo prometo tomarlo con calma ¡No sé cuantas veces lo he repetido ya!, no pondría mi vida en peligro, se los juro, tienen que ayudarme, por favor- suplicó uniendo sus manos en forma de plegaria frente a su cara- me cuidaré se los prometo, pero no quiero dejar de ir a Hogwartz…por favor.

Luego de un breve silencio en donde Harry y Ron meditaban, la miraron a la cara especulativamente, para luego asentir y decir en una misma voz fuerte y clara:

-Creo que podremos hacer algo…

Aspiró el aire del lugar, una sensación de familiaridad la asaltó, la gente caminaba a su lado llevando baúles y jaulas con mascotas en su interior, lechuzas, gatos, ranas e incluso un mono, algo extraño dado el hecho de que allá no se permitía esa clase de animales.

Estaba acompañada por su padres, como siempre la acompañaron hasta la estación, llevando sus pertenencias, al pasar la barrera se había encontrado con lo que ella tanto había ansiado, el tren escarlata que los llevaría directo a Hogwartz.

Todavía se impresionaba al pensar en cómo había podido llegar hasta allí, gracias al "poder de convencimiento" (como lo había llamado Ron) de sus amigos, habían logrado conseguir el permiso bajo estrictas condiciones médicas, tenía que seguir un régimen de vida, alimentarse a la hora debida y como se lo habían repetido incontables veces, tomar las cosas con calma.

Sabía de antemano que "el poder de convencimiento" del que tanto se vanagloriaba Ron y Harry, consistía en preguntas de rigor al doctor sobre la salud de ella, para luego preguntar que si ella cooperaba podría ir a Hogwartz (internado que el doctor pensaba que quedaba en Alemania), tras varias recetas, indicaciones y cuidados del doctor, él había optado por explicarle a sus padres la situación e indicarles que con la absoluta colaboración de Hermione su salud iría por buen rumbo, siempre y cuando ella tomara las medidas pertinentes.

Luego de eso había conversado en privado con sus padres, los había convencido de que era lo mejor y para calmarlos, optó por enviar una carta a la profesora McGonaggal pidiendo ayuda para su satisfactoria recuperación. La respuesta de la directora llegó la mañana de ese mismo día, en ella le indicaba los procedimientos a seguir según la enfermera del colegio, quería verla cuando llegara, para poder alternar el tratamiento convencional de los muggles con el mágico, así su recuperación sería más que satisfactoria. Tomó la decisión de no decirles con exactitud a sus padres, eso acarrearía problemas debido a su forzada decisión de dejarla partir a Hogwartz en su estado.

Malfoy no había dado señales de vida ese día, se había ido algo enojado con ella el día anterior, había pasado toda la noche inquieta esperando un mensaje de parte suya, pero nada llegó.

"Cuando te vea Malfoy, tenemos que intercambiar unas cuantas palabras" pensó.

-Mi niña- sintió los brazos de su madre rodearla con ternura, cerró los ojos mientras la abrazaba, absorbiendo su suave aroma- ¿estás segura de que quieres irte? ¿no prefieres quedarte con mamá para que te mime?

"¿Qué?"

-Mamá- dijo mirándola sonrojada- ya no soy una bebe, puedo cuidarme sola, creí que lo sabías- masculló.

-Para nosotros siempre serás nuestra bebe- intervino el - ven aquí- la tomó con delicadeza del brazo para esta vez abrasarla él, beso su coronilla varias veces antes de apartarse de ella- ya sabes, cualquier cosa nos llamas.

-Allá no funciona los aparatos muggles, papá- rezongó con alivio.

-¡Oh! Cierto, bueno, pues…envíanos una lechuza, de todas formas estaremos en contacto todos los días.

-Les enviaré todos los días una carta para contarles como ha ido todo- informó resignada- Solo…- ellos la miraban a la cara expectantes, ella suspiró- olvídenlo, estaré bien.

-Sabes que debes comer…-empezó su mamá, antes de ser interrumpida por ella.

-Seis veces al día, lo sé- completó, a pesar de todo, sonriendo.

-Y que debes tomarte…- agregó su papá.

-Todas las medicinas a la hora precisa- suspiró con cansancio, le habían repetido varias veces lo mismo- ¿Qué hora es?- preguntó cambiando de tema.

-Las ocho y cincuenta- respondió su papá.

-Las ocho y cincuenta- repitió ella asombrada- ya los chicos deberían estar aquí, no los he visto por ningún…

-Pero miren a quien tenemos aquí, la chica más inteligente de Hogwartz de regreso a clases- dijo una alegre voz a su espalda, un olor a cítricos se filtró por sus fosas nasales.

"Ginny" pensó mientras se volteaba para abrazarla.

-¿Cómo sigues?- indagó- ¿mejor? O ¿todavía estás molesta por tanta atención?

-Lo manejo bien- mintió riéndose- no es cierto, soy un desastre- negó con su cabeza- ¿Y Ron y Harry, donde están?

-Están arreglando un problema con el ave de Ron, se escapó de su jaula y ya sabes cómo es esa ave de revoltosa- le regaló una radiante sonrisa- si vieras como Harry cayó encima de Ron, te estuvieras muriendo ahora mismo de la risa. Le picoteó la oreja a Harry y él en su intento de quitársela de encima le pegó en la nariz a Ron sin culpa, ahora el pobre anda sangrando mientras persigue al ave por todo el andén- dijo con falso pesar.

-Debe ser insoportable para ellos- agregó Hermione.

-¡Claro! Allí es donde su querida amiga debería entrar en acción- bromeó guiñándole un ojo- eres experta en usar magia disimulada.

-¡Es ilegal hacerlo frente a muggles!- exclamó exasperada.

-Era jugando Hermione, no cambias ¿eh?- replicó despeinando sus cabellos con su mano- Ven, subamos, ya casi es hora.

-Llevamos tu equipaje cariño- intervino su mamá.

-No, está bien, lo puedo llevar yo, gracias mamá.

-¿Pero…cómo?

-¿Se les olvida que soy bruja papá?- preguntó sonriendo- despreocúpense, irá todo bien- abrazó a sus padres por última vez, antes de conjurar su baúl para que levitara tras ella. Se embarcaron en el tren encontrando un comportamiento vacío, cerca de donde se sentaba un grupo de Hufflepuff, con la ayuda de Ginny pudo ubicar sus pertenecías sobre la rejilla en donde se colocaba el equipaje. Pasado unos cinco minutos, el silbato de aviso para que el tren partiera empezó a sonar. Mirando por la ventanilla pudo ver a Harry y a Ron corriendo arrastrando sus baúles y la jaula con el ave de Ron revoloteando dentro de ella. Una sonrisa se escapó de sus labios.

-¡Nunca se acuerdan de ese hechizo! No puede ser que sean tan torpes- dijo Ginny cruzándose de piernas.

-Sí, nunca se acuerdan- corroboró riéndose- y lo de torpe, bueno, tienen sus arranques de inteligencia a veces.

- A veces, lo has dicho bien, cuando estaban en la guerra porque actuaban por instinto- replicó Ginny bromeando.

-Sí, es cierto también- confirmó Hermione soltando una carcajada- Son unos completos torpes.

-¿Quiénes son torpes?- preguntó Ron rojo por el esfuerzo de correr y llevar su baúl consigo a rastras.

-Ustedes- respondieron ellas al mismo tiempo.

-Valla…gracias- dijo Harry.

-No es cierto, solo bromeábamos a sus espaldas- justificó Hermione.

-¿Sobre nosotros?- preguntó Ron sentándose a su lado.

-¡Sí!- exclamó Ginny- ¿algún problema Ro-ro?

-¡Pues claro! Es de nosotros que están hablando y no me llames Ro-ro Ginevra…

-¿Por qué te molesta Ro-ro? Si así te llamaba Lavander, recuerdo que te fascinaba- se burló pestañeando varias veces.

-Ginevra te lo advierto no me hagas enfadar porque…

Harry y Hermione pusieron los ojos en blanco, ya estaban acostumbrados a esas peleas, los dos tenían un carácter volátil, el cualquier momento Ginny se enfadaría y terminaría insultando a Ron sobre su cabello o su altura, quizás esa vez hasta arremetiera con alguna chica de la cual Ron gustase y él la provocaría más haciendo comentarios sobre su vida amorosa.

Después de un tiempo, en donde Harry y Hermione permanecieron escuchando en silencio la pelea, Harry decidió hablar e informarse de temas importantes.

-¿Cómo está tu abdomen?- preguntó Harry sobre el bullicio de Ron y Ginny- ¿Estás mejor?

-Mucho mejor- suspiró Hermione- ahora más que empezamos clases. Es nuestro último año Harry, ¿Puedes creerlo?, pronto ya no seremos alumnos de Hogwartz, ya no pasaremos noches junto a la chimenea de la sala común, no podré visitar más la biblioteca como estudiante, no comeremos rodeados de personas de diferentes casas, ¿comprendes? No podía desperdiciar mi último año, no podía, por nada del mundo, terminar el año sin ustedes.

-No tienes que explicarme nada Hermione, te entiendo, créeme yo más que nadie se lo importante que es Hogwartz, para mí lo fue todo, me cambió la vida. Tú misma sabes el infierno que vivía junto a mis tíos, no es fácil ver a tío Vernon sin camisa…-bromeó fingiendo un estremecimiento- y a Duddley comiendo todos esos pasteles y embarrándose de comida como si fuera un cerdo, mucho menos ver a tía Petunia intentando ponerse linda. Déjame informarte que nunca lo logró-Hermione rió, sabía que todo lo que decía Harry no eran los verdaderos motivos por lo que le fue difícil vivir con sus tíos, después de la guerra, Harry había adquirido un sentido del humor a veces negro, pero relajante. Le agradaba ese Harry, un poco menos preocupado, viviendo su vida como una persona normal, sin correr el riesgo de morir por un maniaco obsesionado por el poder y la inmortalidad.

-Puedo entenderte…-suspiró relajada- ¿Qué hora es?

-Diez para las diez - respondió Harry mirando su reloj- Ya casi es hora de tu merienda ¿no?

-Sí, exacto, iré a comprar algo, ya regreso…- se levantó con un poco de dificultad del asiento, todavía le ardía un poco la incisión al sentarse y levantarse.

-Te acompaño- dijo Harry levantándose para ayudarla.

-No, no te preocupes, estoy bien, en serio- negó- quédate mejor con los chicos- los dos miraron a un lado donde Ron y Ginny seguían discutiendo.

-¡Ya te dije que él no tiene cuello de salchicha! Es un poco alargado, nada mas- le gritó Ginny a Ron.

-¡Claro y es por eso que tiene que amarrarse una escoba al cuello para que no se le valla la cabeza para los lados o para adelante!- gritó de vuelta él.

Harry y Hermione contuvieron una carcajada, no querían empeorar el humor de Ginny, pero tenían que apoyar a Ron en ese pensamiento, Dean poseía un cuello demasiado alargado, nada normal en realidad.

-Vámonos…- Harry tomó a Hermione para sacarla de allí, pasaron frente a los muchachos que no notaron su ida y abrieron la puerta del compartimiento. Justo al salir Hermione se encontró con William que la miraba ilusionado y sin reparar la tomó entre sus brazos y la abrazó con fuerza.

-Hermione…-besó su frente- que bueno volver a verte. ¿Cómo estás, cuéntame que has hecho?- Hermione estaba adolorida y por instinto llevó su mano hacia su estómago, para tocarse la gasa que cubría la herida- Te he escrito varias cartas y ninguna ha tenido respuestas será que…

-Mackenzie, disculpa…-lo interrumpió Harry- ¿Te encuentras bien?- le preguntó a Hermione, viendo su gesto de incomodidad- trajiste analgésicos ¿cierto?- ella asintió sin retirar su mano del abdomen- ¿en donde están?

-Junto a mi baúl hay un neceser, allí están todas las medicinas, encontrarás los analgésicos, son los de tapa morada.

Harry partió de allí directo a su vagón. Hermione miró apenada a William, él no sabía nada de lo que había pasado, no se le había ocurrido escribirle, ni siquiera para saber cómo había pasado las vacaciones de navidad junto a su familia. ¿Podía ser peor amiga?, no, no podía.

-¿Estas enferma?- preguntó el notando su estado- ¿Qué tienes?- pregunto posando sus manos sobre los hombros de ella y mirando su abdomen.

-Verás…discúlpame por no haberte escrito, en realidad no tuve la oportunidad de hacerlo, es algo largo de explicar…- se disculpó enredándose con sus propias palabras.

-Dime, tenemos tiempo- dijo con una sonrisa alegre.

-Bueno lo que pasó fue…

-¿Son estas Herm?- preguntó Harry acercándose a ella para mostrarle el frasco. Hermione asintió y Harry transformó una hoja de papel en un vaso, para después conjurar agua y entregársela a Hermione.

-Gracias- pronunció ella antes de tomarse las pastillas- ¿ya dejaron de pelear Ginny y Ron?- preguntó tratando de quitar los rasgos de preocupación en la cara de sus amigos.

-Sí, ahora están jugando ajedrez- respondió Harry relajándose- te lo juro que son difíciles de entender- negó con su cabeza.

-Si quieres ve con ellos- lo animó Hermione.

-No, te acompaño- negó él.

-En serio Harry, puedo sola, gracias- trato de persuadirlo, pero él se negó rotundamente de nuevo.

-Potter- intervino William- yo la acompaño, igual Hermione me tiene que contar todo lo que pasó estos últimos días- la miró acusadoramente, fingiendo indignación.

-Entonces me quedo más tranquilo- opinó Harry- ten mucho cuidado con ella, está un poco delicada del…- se señaló el estómago al no saber qué decir, siempre se le olvidaba que era lo que le habían hecho a Hermione, lo único que sabía era que tenía una incisión en el abdomen. Hizo un gesto con la mano indicando que se iba, para después voltearse y regresar al vagón donde se encontraban.

-Bueno…te acompaño hacia donde te dirigías, si me guías señorita- dijo con un leve reverencia alargando su brazo para que Hermione lo tomara. Ella lo tomó riéndose, se había olvidado de lo agradable que era pasar un rato con él- entonces…-dijo retomando el tema- ¿Qué fue exactamente lo que te pasó? Lo quiero todo con lujo de detalle, por favor.

-Bueno…por dónde empezar-murmuró sonrojándose- cuando te cuente estarás decepcionado de mi, bueno aunque ya debes de tener una idea, los chismes corren como pólvora. Si Merlín revive, no hablarían tanto como lo mío con…

-Malfoy- la cortó el.

-Si exacto, como lo mío con Malfoy- corroboró ella, lo miró a la cara pero él tenía posada su mirada al frente, se habían detenido en uno de los pasillos. Hermione siguió la mirada de William, para encontrarse con una mirada acerada.

-Malfoy- saludó Hermione esta vez.

-Granger…- la saludó el inclinando un poco su cabeza- ¿Cómo te encuentras?- preguntó sin acercarse.

-Bien, gracias- respondió extrañada ante tanta frialdad- ¿Dónde estuviste ayer?- indagó sin importarle que William estuviera presente o si sonaba como una fisgona.

-Tuve…- respondió él- que resolver algunos asuntos personales.

-¿Cómo cuáles?- sí, se estaba pasando de curiosa y de impulsiva, pero se sentía con derecho a eso y a mucho más. Quizás la Hermione malvada estaba haciendo mella en ella…o solo estaba enamorada.

-¿Esto es un interrogatorio acaso?-preguntó molesto.

-No, solo tengo curiosidad, eso es todo- explicó- ¿Por qué no me enviaste una carta por lo menos para ver cómo estaba?- estaba molesta por su repentino desinterés por ella, quizás fue solo un día en que él no había mostrado interés sobre su salud, pero le molestaba por alguna razón que no comprendía y cuando estaba molesta, estaba molesta, punto.

-¿Tenemos que discutir esto aquí, con gente presente?- preguntó acercándose a ella haciendo referencia a Mackenzie que se encontraba a su lado, para impresión de Hermione, para nada impactado.

-¿Y cuando podemos conversarlo?- se cruzó de brazos molesta.

-Te juro que hablaremos, cuando lleguemos a Hogwartz, pero no ahora.

-¿Y si te busco dentro de un rato?- preguntó.

-Cuando lleguemos- repitió el, siguiendo su camino. Hermione pudo notar que al pasar junto a ella él se detuvo, dudoso, pareció que un pensamiento invadía su mente y ganando mas la cordura reanudó su paso, dejando atrás a Hermione repentinamente impactada.

Ni un beso, ni un abrazo, todo había sido tan seco, tan frío, tan distante. Se supone que ya no le tenían que temer a nada, ¿Por qué el trataba de ocultarse de nuevo?, ¿se estaría arrepintiendo?, este pensamiento hizo que su estómago o lo poco de él que le quedaba se contrajera, provocándole un repentino dolor. Como antes, por instinto se llevó una mano al abdomen, dentro de unos minutos los analgésicos harían efecto. Mientras eso sucedía, tendría que aguantarse.

William y ella reanudaron la marcha callados y meditabundos. Hermione trataba de sacar de nuevo el tema a colisión, pero ya que estaba más que segura que él lo sabía, no sabía por dónde comenzar.

-William…sobre lo que escuchaste…- William sonrió con pena.

-Ya había escuchado sobre eso, solo estaba esperando que me lo confirmaras…-tomó la mano de Hermione y la puso de nuevo sobre su brazo- Esperaba que me lo contaras tu misma y no enterarme por otras personas…

-Lo sé, lo siento, pensé que lo ibas a tomar a mal y…-Hermione suspiró-tuve que haber confiado en ti ¿cierto?

-Cierto- corroboró el apretando su mano con afecto- Pero ya tendrás tiempo en Hogwartz de contarme como sucedió todo…claro, después de que hables con Malfoy- agregó después de pensarlo- por ahora, cuéntame lo esencial, ¿Cómo pasaste las vacaciones?

-¿Tengo que responderte eso en serio?- preguntó sonriendo. Suspiró- bueno, la pasé postrada en una cama de hospital… ¿Qué te parece? Divertidas ¿eh?

-¿Cómo sucedió?- indagó interesado.

-Bueno…

Hermione le contó todo lo sucedido, cómo se había enfrentado a sus padres, su colapso, la clínica, lo poco que se había enterado de su familia y Malfoy, la visita de Malfoy a la madriguera e incluso, el supuesto compromiso entre Malfoy y ella.

-¿Y se van a casar en verdad?- preguntó impactado, mientras ella merendaba una manzana pequeña. Hermione casi escupía los restos de manzana que estaban en su boca.

-¿Qué? No, no no- negó varias veces con su cabeza- nada que ver.

-Pero ya son novios ¿no?- trató de comprender él.

-Bueno, el no me lo ha pedido exactamente.

-Pero…-intentó entender su situación- si… tu sabes, ya ustedes han…bueno mantenido sus relaciones sexuales y se han enfrentado a sus familias por el otro, no creo que sea por nada ¿o sí?

-Bueno, referente a las relaciones sexuales, para los hombres no es tan significativo como para la mujer…-explicó ella, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de él dándole la razón- lo único que estaría a su favor es que se enfrentó a su familia por mí y que me haya buscado como loco. Pero no me ha pedido que seamos novios.

-Y por eso tu concluyes en que no lo son- meditó un rato mientras la miraba- debe de ser frustrante para ti- sonrió apoyándola.

-Sí, mucho- aceptó- pero ya basta de hablar de mí, cuéntame, ¿Qué tal las tuyas? ¿Qué hiciste?

El resto del viaje se la pasó conversando con Willian, incluso lo invitó a pasar al vagón donde se encontraban sus amigos, conversando y jugando ajedrez mágico. Aparcaron casi al anochecer, Hermione conjuró sus pertenencias para que bajaran junto a ella y ayudó a Harry y a Ron con el mismo hechizo, indicándoles "gentilmente", que se los tatuaría en la frente si no se lo aprendían.

-¡Héroes de guerra y no saben un hechizo tan sencillo!- les gritó antes de bajar. Justo tras ella bajaron Ron y Harry sonrojados.

Hermione estaba muy malhumorada desde su operación, según habían "investigado" los chicos, revisando el neceser de Hermione, los medicamentos provocaban cambios de humor en la persona, como les había indicado Malfoy en privado. Entraron al gran comedor justo cuando casi comenzaba el banquete, Hermione se sentó en su asiento junto a Ginny, mirando directo hacia la mesa de las serpientes, era insoportable no saber que le pasaba a Malfoy.

Unos minutos después la profesora McGonagall dio inicio al banquete tras unas palabras de bienvenida. Para suerte de Hermione, la comida no era preocupación en Hogwartz, ya que los elfos cocinaban infinidades de maravillas, siguiendo la dieta estricta que le había mandado el doctor, tomó de la mesa una taza de puré, una pechuga de pollo y zumo de calabaza.

Al empezar a comer con apuro sintió como su estómago se resistía a aguantar la comida, respiró hondo antes de tomar bocanadas más pequeñas, pero de igual forma el estómago se le siguió contrayendo causándole un agudo dolor, soltó el tenedor que se estrelló sonoramente contra el plato, las personas cercanas a ella la miraron preocupadas, se habían enterado hacía poco de la operación de Hermione. Ginny posó una mano sobre su hombro.

-¿Estás bien?- preguntó Ginny examinándola. Hermione asintió torpemente- ¿Segura? ¿Quieres que te lleve a la enfermería?

-¡No!- exclamó ella, si la llevaban y avisaban a sus padres de seguro no seguiría ese año en Hogwartz- estoy bien, solo… no puedo comer- explicó retirando el plato.

-Tienes que comer Hermione…- la regañó Ron- acuérdate que esa fue la condición, te cuidarías y estudiarías.

-Ron, pero…- a su lado sintió como Ginny se alejaba de ella-yo… no puedo.

-Si puedes- dijo una voz de una persona muy conocida que estaba sentada a su lado. Todas las casas miraban impresionados la escena, con las bocas levemente abiertas- vamos, yo te ayudo- Malfoy tomó el cuchillo y tenedor de Hermione para cortar la pechuga en pequeños pedazos, tomó un pedazo de pollo con el tenedor y se lo tendió a Hermione para que lo comiera, Hermione dudosa y repentinamente sonrojada, se metió el tenedor en la boca- mastica lento, no tan rápido- le aconsejó él. Ella lo miro a los ojos, buscando una respuesta a su comportamiento en el tren, pero él le dedicó una sonrisa sincera y susurró a su oído:-tranquila, todo está bien, no pasa nada- explicó, comprendiendo la preocupación de ella. Y frente a las personas, sin importar que lo vieran, tomo su cara entre sus manos, para posar un beso en su frente y decirle mirándola a los ojos: - te quiero.