Eso, precisamente eso, era lo que la hacía sentir destrozada, ver a unas cuantas mesas de ella a su ya casi imposible esposo comiendo con otra persona, era lo que la enojaba.

Siempre le había molestado la injusticia, desde pequeña a muy temprana edad, había mostrado resentimiento hacia las personas que la aplicaban. Una vez estando pequeña, había tenido un gato pequeño, rechoncho al cual había llamado, con mucha inocencia, felpudo.

Una noche, había dejado salir al gato de su habitación, había corrido tras él y atrapado justo en frente de la casa de su vecina amargada (una vieja delgada y tan arrugada como una pasa), justo cuando pretendía volver a su casa con su gato en las manos tropezó con uno de los valiosos y enormes materos que tenía la vieja Jhonas en su jardín. El estrépito del matero al romperse, despertó a la señora Jhonas, ella estuvo tan rápido en la entrada de su casa que Hermione creyó que dormía en el sofá cerca de la puerta y sabiendo cómo era no le extrañaba. Después de eso pasaron dos cosas:

Sus papás la regañaron y castigaron, no exactamente por ir a buscar a su gato y romper el matero de la vieja cascarrabias Jhonas, sino por haber salido a esas horas de la noche a la calle. En palabras textuales de su madre: "¡Por todos los cielos Hermione Granger, te pudo haber secuestrado un abusador!"

¿Abusador? recordaba Hermione, mientras inconscientemente reía.

La señora Jhonas amenazó con llevar al gato hacia un asilo de mascotas si ellos mismos no lo llevaban, claro para ella el gato había tumbado el matero.

¡Como si fuera posible que un gato pequeño pudiera tumbar ese matero!

Y desde ese día la vieja Jhonas había pasado a formar parte de su lista negra de personas injustas y por lo tanto no agradables para ella. Por supuesto, ni envió el gato al asilo y tampoco lo regaló, pero si se cercioró de que el gato no se acercara a la casa de la cascarrabias y sus padres, como casi siempre, la apoyaron. A ellos tampoco les agradaba mucho esa vieja. Unos años después el gato murió, dejándole un sabor amargo a Hermione, pero después tuvo a Cronshak.

Meneó la cabeza disgustada, si, siempre había odiado la injusticia.

Miró de nuevo hacia la mesa en donde se encontraba Malfoy y notó que él tenía su mirada posada en ella con el seño fruncido.

¿Pensativo? le preguntó con la vista. Él retuvo el aire en sus pulmones, como si se diera cuenta de que algo grave había hecho, bajó la mirada a la mesa confundido, meneó la cabeza antes de pararse y dirigirse a la mesa en donde ella se encontraba, pero unas manos con uñas pintadas de carmín lo retuvieron, con aparente delicadeza, de su brazo.

Malfoy miró por última vez la cara de Hermione, antes de dirigir de nuevo la mirada hacia Spinnet que se encontraba tomando su brazo. Hermione notó que Spinnet le decía: "No vale la pena". Malfoy miró de nuevo a Hermione, ella le devolvió la mirada y en una silenciosa súplica le transmitió con la mirada:

Por favor, no te vayas con ella, no caigas en su embrujo. La mirada de él se intensificó como si la reconociera por primera vez, mientras poco a poco se iba soltando del brazo de Spinnet.

—Malfoy, en serio, no vale la pena— le murmuraba una y otra vez Spinnet al oído—Solo está tratando de llamar tu atención.

Malfoy la miró de nuevo y notó que Hermione bajaba la mirada, tratando de disimular que no sucedía nada, pero eso era lo extraño sucedía todo, a él le sucedía todo.

— ¡Acuérdate de que te engañó! —susurró Spinnet furiosa. Los músculos de Malfoy se tensaron.

—Como olvidarlo—masculló volteándose con brusquedad y saliendo del comedor. ¡Claro que se acordaba de que lo había engañado! Si no hubiera sido por Spinnet que le había mostrado esa foto estaría casado con una maldita infiel. Sin poder contenerse golpeó con el puño una de las paredes del pasillo por donde transitaba. Tomándose del cabello, se agachó apoyado en la pared hasta quedar sentado en el suelo.

—Draco—alguien se sentó a su lado—Draco—lo llamó de nuevo haciendo que el levantara la cabeza que tenía apoyada en sus manos. Spinnet estaba frente a él sonriéndole apenada. —Toma esto, de seguro te hará bien.

—¿Quieres matarme con puro jugo de calabazas? —resopló.

—Quizás no con jugo de calabazas, pero sí con un poco de whisky de fuego—Malfoy la miró impresionado.

—¿De dónde lo sacaste? —preguntó, tomando la copa que le ofrecía sin rechistar.

—Tengo mis métodos. Secretos de mujeres, ya sabes—respondió guiñándole un ojo mientras le sonreía. Malfoy se lo tomó seguido sin respirar, necesitaba algo fuerte que abrazara su garganta. Le supo algo dulce, extraño, el whisky de fuego era todo menos dulce.

—Esta algo dulce—le dijo mientras miraba atentamente el interior de la copa.

—Un ingrediente especial que le eché. —murmuró sonriéndole y quitándole la copa de las manos. Con un movimiento de varita la hizo desaparecer. Malfoy la miró interrogándola con la mirada.

—¿Estás segura que necesitas ayuda en encantamientos? —preguntó extrañado, era buena. Ella lo miró repentinamente sonrojada, Malfoy levantó una ceja.

—S..si—tartamudeó—bueno, no, de hecho…lo que quiero decir es que…quería apartarte de Granger porque sabía lo que te había hecho, necesitaba un momento a solas contigo, ¡no me parecía justo que no lo supieras! Claro, no tuve necesidad de que nos reuniéramos, tú te quedaste anoche conmigo y fue la oportunidad perfecta para decírtelo. No quiero que pienses que me meto donde no me llaman, pero es que… si supieras cuantas mujeres que valen la pena quisieran estar contigo…

—Spinnet—la interrumpió Malfoy—Está bien, no te preocupes—se levantó con todos los músculos en tención. Le ofreció una mano para ayudarla a levantar y un cosquilleo extraño se posó en su estómago. La miró pasando por sus ojos, sus pómulos, su boca y sin poder contenerse se agachó para posar un beso…en la mejilla de ella.

Lisa cerró los ojos esperando el tan ansiado beso, pero cuando lo sintió en la mejilla, los abrió lentamente con un brillo de enfado en ellos y en silencio, mientras Malfoy se despedía con un simple gracias, juró que él sería de ella. A fin de cuentas, todo estaba pasando como ella quería.

Hermione salió del comedor con la cabeza gacha, se había encontrado con los chicos justo cuando intentaba pararse, pero la retuvieron y estuvo inmersa en una marea de preguntas referente a lo que estaba pasando con Malfoy, porque todos sabían, que la pareja estaba pasando por problemas, sino no estuvieran tan separados como mostraban estar.

Todo se estaba desvaneciendo, poco a poco, cada una de las piezas se estaban cayendo encima de ella, pero de algo estaba segura: no se iba a dejar vencer y mucho menos por una rubia oxigenada. Si de algo estaba segura, es de que descubriría que le estaba dando exactamente Spinnet, lo penoso del caso, es que podría ser muy buena en cualquier clase de posión y hechizos a excepción de los de amor, un ejemplo de ellos: la amortentia. Hermione suponía que lo que Spinnet le proporcionaba a Malfoy, estaba muy lejos de ser amortentia, algo menos fuerte dado en dosis pequeñas pudiera ser la respuesta a sus problemas.

Pero quizás, si hablara con Malfoy todo se solucionaría, tenía que hacer algo y mientras investigaba sobre el filtro amoroso que Spinnet le daba a Malfoy, intentaría convencerlo por sus propios medios.

Deicidida, caminó en busca de Malfoy. Recorrió varios pasillos, salones, fue incluso a su sala común, pero cambió de idea y decidió buscarlo en los jardines del colegio sin éxito alguno. Cansada, se apoyó junto a un árbol y escondió la cara entre sus manos, estaba enojada, harta de todo, molesta con el mundo, con Spinnet por embrujarlo, con Malfoy por no reaccionar y por ella por no poder hacer nada para impedir eso. No podía pedir ayuda, sería dejar al descubierto el motivo de su ruptura.

Ruptura pensó con un escalofrío, estaba dando por terminada la relación, en tan solo un día.

Y muy dentro de sí, su inconsciente se asustaba por pensar en que lo que le pasaba a Malfoy, si no tenía nada que ver con ningún hechizo, ¿Y si ella le había dejado de gustar y había visto algo más interesante en Spinnet que en ella?, no estaba en cuestión aceptarlo, nunca, primero muerta.

Suspirando se retiró del árbol, prefirió caminar de nuevo hasta su clase, era la última del día y de su curso, al día siguiente comenzaría los EXTASIS y a pesar de todo, sus pensamientos, todos y cada uno de ellos se dirigían a Malfoy. Gruñendo, entró al castillo, caminó hacia el aula de Transformaciones, donde se realizaría la última práctica.

Estaba exhausta, el día había ido de mal a peor, sus prácticas no habían sido las mejores y no había podido sacar a Malfoy ni un momento de su mente. Su oportunidad de hablar con él llegó justo cuando iba saliendo del aula, lo vio apoyado en la pared esperándola, esperanzada le dirigió una sonrisa pero esta no fue devuelta. Agachó la cabeza y respiro profundo, debía controlarse, estaba segura de que en cualquier momento gritaría a los cuatro vientos que había sido embrujado y no era conveniente, no en ese pasillo.

—¿Quieres hablar? —preguntó tragando en seco. Los ojos grises de Malfoy, se posaron directamente sobre los suyos, fueron como dagas directas a su corazón. Su mirada estaba seria, imperturbable.

—Camina—fue todo lo que dijo antes de emprender su camino. Hermione lo siguió por largos pasillos, hasta llegar frente a una pared, vio a Malfoy pasar tres veces frente a ella y una puerta se fue formando en la pared de piedra, dirigiéndole una mirada, él entró seguido de Hermione.

La puerta de la sala de los menesteres se cerró y justo cuando estuvo dentro se fijó en que estaba en un campo de batalla. No había muebles, solo una enorme sala con una sola lámpara de vidrio que colgaba del techo, una ventana dejaba entrar los leves rayos del atardecer.

—¿Malfoy? —Preguntó inspeccionando el lugar—¿Por qué este lugar? ¿Quieres matarme? —preguntó sonriendo sin muchas ganas.

—Estoy tentado—fue su respuesta. Hermione rió, no podía evitarlo, todo le parecía tan ridículo.

—Puedo preguntar ¿porque?

—Deberías saberlo. ¿Cómo esta Mackenzie? —Hermione se quedó estática.

—¿William? —Preguntó extrañada por el cambio brusco de la conversación—¿Qué tiene que ver William en esto? —Malfoy sonrió, mostrando al antiguo, al despiadado.

—Deberías ir a verlo, está en la enfermería. —Frunció el seño fingiendo pensar—creo que tuvo un accidente, si me preguntas claro, no sé qué tipo de accidente, pero tuvo que haber sido muy fuerte.

—¿Cuándo? —Preguntó asustada—¿Cuándo pasó? —la mirada de Malfoy se volvió más dura.

—¿Te preocupa? —preguntó amenazante acercándose a ella. —¿Te preocupa tanto lo que le haya pasado a ese imbécil?

—Draco…—dijo mirándolo suplicante—¡Este no eres tú!

—¿Qué? —preguntó turbado deteniendo su andar.

—Escúchame—trató de razonar—ella…ella te ha hechizado, pudo haber usado un filtro amoroso en pequeñas dosis pero…—la estrepitosa risa de Malfoy detuvo su explicación, él la miraba con burla.

—Hechizado—repitió él riendo—¿Te parece que estoy hechizado ahora?

— No me parece, se que lo estás—respondió convencida.

—Debo estar en desacuerdo contigo, querida—emprendió de nuevo su recorrido hacia ella—De hecho, si hubiera estado hechizado en algún momento, estoy convencido de que fue en el periodo de tiempo que estuve contigo.

—En pasado—dijo dolida—hablas en pasado. ¿E…eso quiere decir, q…que terminamos? —tartamudeó dolida y confusa. Malfoy la tomó de los hombros con fuerza, estaba tentado a zarandearla pero solo la miró a los ojos—¡Respondeme! —gritó ella, soltándose con brusquedad de sus manos, el grito de ella fue el detonante para que Malfoy se desahogara.

—Si—fue su fría respuesta—¿En verdad creíste que un Malfoy, sangre pura, del más antiguo linaje mágico, mancharía su sangre mezclándola con la tuya? —La miró de arriba abajo con repugnancia—me causas pena, me das asco, me repugnas. Pude abrir los ojos a tiempo, imaginarme a mi casado con alguien como tú, era caer demasiado bajo.

Hermione no lo miraba, solo miraba al suelo, tratando de concentrarse más en contar las baldosas que lo cubría. Pero no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Se prometió internamente no derramar ninguna y con ese pensamiento levantó la vista hacia él.

—¿Qué te dijo Spinnet para cambiar de opinión? —Levantó la barbilla desafiante—¿Qué te metió en la cabeza?

—¡No metas a Lisa en esto! —Gritó enojado—¡Esto es entre tú y yo!

—¡Ella es la culpable de que todo esto esté pasando! —respondió de la misma forma.

—¡Lisa no tiene nada que ver en esto!

—¡Tiene todo que ver! —exclamó pasándose las manos por el cabello desesperada. —Draco…

—Malfoy, para ti.

Hermione inhalo una gran bocanada de aire, no podía creer que todo eso estuviera pasando. ¡¿Cómo podía cambiar todo tan repentinamente?!, era casi irreal.

—Malfoy…escúchame, por favor—suplicó en cuanto él le dio la espalda—escúchame…

—¿Qué debo escuchar? —preguntó a voz de a grito, se acercó a ella precipitadamente para después acorralarla en la pared de vidrio que estaba a su espalda—¿Qué debo escuchar? —preguntó más calmado, con la cara a milímetros de la de ella. Hermione cerró los ojos sintiendo el cálido aliento de Draco sobre sus labios.

—Draco…—susurró Hermione acercando sus labios a los de él. Draco estuvo tentado a cerrar el espacio que los separaba con sus labios, pero en un último momento de "cordura", alejó su boca del camino de la de ella. Hermione lo miró decepcionada, le parecía muy difícil que Malfoy pudiera entrar en razón y eso la destrozaba—Debes creerme…—intentó hablar—Este no eres tú, se que muy en el fondo…

—Deja tu melodrama para otras personas Granger—la interrumpió Malfoy separándose de ella. Dio unos pasos atrás y se la quedó mirando con los brazos laxos a su costado, apretaba los puños con fuerza, queriendo golpear algo hasta destrozarlo.

—¿Qué te hice, para que me trates de esta forma? —preguntó evitando un sollozo. Con voz ahogada prosiguió—Si es verdad que no estás bajo…alguna poción o…

—¡Oh por favor! —Exclamó levantando los brazos hacia el cielo—¿Puedes dejar tu fantasiosa historia?

—Bueno…—repicó—respóndeme, ¿Qué te hizo cambiar de opinión? —esta vez fue ella la que se acercó furiosa a él. Malfoy se tensaba a medida que ella mas se acercaba, cuando estuvo justo frente a él, miró hacia abajo para poderle ver la cara, la frente de ella llegaba a su barbilla.

Sentía que la foto en su túnica le quemaba, estaba tentado a tirársela a la cara, para que ella supiera que sabía de su traición, de su engaño. Metió la mano en su bolsillo y tomó con sus dedos el borde de la foto, pero su orgullo le impidió mostrarle que sabía de su humillación. No podía demostrarle más debilidad, debía hacerla sufrir, así como ella se lo había hecho a él.

El día en que Spinnet lo había hecho caer de la nube en la que había estado últimamente, quedaría grabado permanentemente en su mente. La línea de sus pensamientos se trasladó precisamente a ese momento en particular. Hermione se había ido a dormir, el no le había tomado importancia, estaba más entretenido en mirar a Spinnet que en prestarle atención a Hermione, muy a su pesar admitía que si podía en verdad estar siendo dominado por Spinnet de alguna forma, pero su orgullo era muy grande para admitirlo.

Spinnet, justo después de que las personas en el comedor empezaran a retirarse, le pidió a Draco que se quedara con una mirada apenada. Malfoy distraído en su cabello aceptó, la vio salir del comedor y esperó hasta casi veinte minutos, para cuando ella apareció Malfoy estaba a punto de perder la paciencia. Spinnet traía algo en las manos, escondido tras su espalda. Se sentó junto a él mirándolo de nuevo de la misma forma penosa. Sonrió un tanto nerviosa antes de hablar.

—He visto algo extraño últimamente. —de repente el cabello de Spinnet no le parecía tan brillante y su cara no era tan llamativa como antes, poco a poco su mente se inundaba de nuevo con imágenes de Hermione y una inquietud lo inundó, había permitido que se fuera por su lado mientras él se quedaba anonadado con Spinnet, ¿acaso estaba loco?

—Lisa…¿podemos hablar después? —Preguntó rascándose la cabeza incómodo—necesito hablar con Hermione…—meneó su cabeza confundido, no tenía idea de lo que le pasaba—creo que…se fue enojada, le debo una explicación, de seguro me entenderás si me retiro en este momento—explicó a la vez que hacía el intento de levantarse de la silla.

—Espera…—lo retuvo Spinnet tomándolo del brazo con fuerza. Más de la que hubiera querido—Esto es importante…créeme Draco, no intentaría hablar contigo sino lo fuera…

—Para ti es importante Spinnet…—replicó Malfoy perdiendo un poco la paciencia—para mí lo más importante es la mujer que se acaba de ir a su sala común sin mí. Debes de saber a quién me refiero—agregó mirándola con dureza.

Spinnet ocultó el brillo de furia de sus ojos, posándolo sobre la fotografía que tenía en sus manos.

—Quizás…—murmuró acariciando la foto—no será tan importante luego de esto—posó la foto con fuerza sobre la mesa, Malfoy que ya estaba de pie, se detuvo para mirar la foto con curiosidad. Pero para cuando su mirada se enfocó bien todo rastro de arrepentimiento había desaparecido, proporcionándole en su lugar una intensa amargura. Él tomó las fotos entre sus trémulos dedos para observarla más de cerca. Era Hermione, su mismo cabello, su mismos pomulos, su misma nariz, sus mismos labios…besando intensamente a otro chico, no a él, a otro.

Mackenzie pensó con furia, mientras sus dedos arrugaban inconscientemente el borde de la foto.

No dijo nada, solo se alejó guardándose la foto en el bolsillo de su túnica y a lo lejos escuchaba el insistente llamado de Lisa. Se dirigió directo a su sala común, no hizo ni siquiera el intento de dormir, solo se sentó en uno de los sillones a mirar la foto, estaba a punto de volverse loco, una y otra vez la foto se movía mostrando como Hermione ladeaba la cabeza para profundizar el beso. Una y otra vez, una y otra vez.

A las seis de la mañana no pudiendo aguantar más, subió a su habitación, para ducharse y bajar más presentable a como estaba. Con una última mirada a la foto, la dejó sobre la cómoda, se metió al baño y cerró de un portazo.

Bajó al comedor a pesar de que no tenía pensado comer, solo quería insultarla, zarandearla, obligarla a confesar su infidelidad, por eso cuando entró en el comedor su mirada se posó en ella, pero justo antes de que ella lo mirara él la retiro mirando hacia la mesa en donde Spinnet se encontraba, como agradecimiento se acercó a Lisa para darle un beso en la mejilla, ella le sonrió y le ofreció jugo de calabazas, tomó lo suficiente antes de dirigirse a la mesa de ella. Sus intensiones al principio había sido llamar su atención para poder abordar el tema, pero a último momento cambió de opinión, absolutamente no era el lugar. Aunque estuvo tentada a humillarla frente a todo el mundo, no lo hizo, pero ella sí estuvo consciente de su comportamiento, le respondía con secas frases. A último momento no pudiendo más se levantó y se dirigió hacia donde estaba Lisa.

Y allí se encontraba, posiblemente no tan sereno como en un principio, cuando tenía pensado mostrarle la foto. Pero quería hacerlo ¡Por Merlín, que lo necesitaba! Pero una voz en su subconsciente lo hizo reflexionar, no más debilidades, eso se había acabado.

—¿Qué? —Insistió Hermione—¿Te has dado cuenta que no tienes argumentos?, Malfoy…—suavizó su voz—por favor, créeme, confía en mí, podemos solucionar esto, si estamos juntos podemos hacerlo…—suplicaba—Pero por favor, por favor, no lo termines, no termines con todo lo que hemos logrado... —sollozó tratando de acercarse a él—¡Draco! —exclamó cuando él se volvió a alejar de ella.

—Hasta aquí llego contigo…

—¡Por favor, no me hagas esto! —gritó furiosa con todo.

—¿Esto?...¿Qué es esto para ti? —indagó igual de furioso como ella—No significa nada, solo te desespera la idea de que te deje porque sabes a la perfección que ningún hombre se acercará a ti, —dijo con desprecio— te desespera la idea…—prosiguió levantándole la barbilla con la mano brusco, para verle la cara—de que tus amigos se enteren de que tenían la razón porque no funcionó, te molesta la idea que todo Hogwartz se dé cuenta de que tu historia de "amor" con un mortífago…

—Exmortifago—susurró apesumbrada.

—No haya funcionado—prosiguió fingiendo no escucharla—y ¿sabes que es lo único que me desespera y me molesta?

Hermione negó con la cabeza, su garganta estaba seca impidiéndole replicar todo lo anterior dicho por él.

—Que la mujer a la que yo amaba…—la soltó endureciendo su mirada—con la que yo pretendía casarme…se revolcaba con otro hombre. —Malfoy no pudo soportar más, sacó la foto de su bolsillo y se la lanzó a la cara sin reparos. Hermione dirigió la mirada al suelo, en donde la foto había caído en el acto. Para cuando recogió la foto del suelo, la puerta de la sala de los Menesteres se había cerrado, quedando solo ella como testigo de lo que acababa de pasar.