—Muy agradecida estoy, pero no pienso consentir otro mal trato de su parte. —luego de la impresión al escuchar a Ron, no pudo evitar hacer ese comentario. Sabía que no estaba pensando con serenidad, pero no podía evitar sentirse derrotada, cansada, irritada. Casi perdía la vida, por intentar volver a Malfoy a la normalidad.

—Hermione…—Harry tomó su mano—escúchame, créeme, todavía puedes intentarlo. Estaba muy preocupado por…

—¡No! —Exclamó—ya no lo quiero cerca de mí, lo necesito, pero lejos ¡muy lejos donde pueda olvidarme de que alguna vez el existió! Casi muero por un asqueroso hombre lobo y ¿para qué? ¿para seguir luchando en contra de su comportamiento? ¿Del embrujo en que la perra de Spinnet lo tiene a él? Es patético, yo termino con esto, nuestra relación de igual forma no tenía futuro. —miró como sus manos jugueteaban, con un hilo que sobresalía de la sábana de la camilla.

—Hermione…—empezó Ron dubitativo—¿no crees que debería pensarlo un poco más? Malfoy no es nuestro mejor amigo, pero tampoco podemos hacernos los ciegos, el te ama.

—Si me ama o no, ya no tiene importancia ¿Y adivina porqué? ¡Porque casi no recuerda como era sentir amor por mi! He tomado mi decisión, me olvidaré de él, prefiero eso a vivir toda mi vida intentando recuperarlo.

—Creo que estas siendo egoísta—la acusó Ginny—¡Se enfrentó a su familia por ti!, ¿Sabes lo que es enfrentarse a generaciones y generaciones de lo que ellos llaman sangre pura?

—¡No me importa! No puedo seguir con esto, por favor no toquen de nuevo el tema, quiero olvidarme de que esto pasó alguna vez. —susurró tomando sus cabellos con fuerza.

No podía dormir, aunque intentaba constantemente no pensar en eso, su mente volvía de nuevo a pensar en él. ¿Podría alguna vez dejar de hacerlo? ¿Dejar de pensar en él?. Muchas veces se preguntaba si él quizás cuando estaba con Spinnet pensaba en ella. Incluso se ilusionaba pensado que todo lo que pasó acabaría en algún momento, pero, fuera de todo eso no podía dejar de notar los cambios drásticos que había tomado Malfoy desde que ella salió de la enfermería hacía una semana.

Su atención en Hermione disminuía con el tiempo y ella solo pensaba en superarlo, las noches en vela eran más tormentosas de lo normal cuando pensaba en lo egoísta que se estaba portando, pero ese lado orgulloso y rebelde de ella entendía que era lo mejor. Quizás no era lo correcto, pero para sí misma era lo más sensato.

El lunes en la mañana de vuelta a su rutina diaria, se dirigió al comedor, esta vez se tomó su tiempo para esperar a William, había tomado la costumbre de adelantarse con él, mientras sus amigos se terminaban de alistar y bajaban. Procuraba, al sentarse en la mesa, darle la espalda a la de las serpientes. Todo con tal de no verlo de nuevo, esa era su rutina comer de espaldas a él, estudiar para los exámenes muy alejada de su presencia y evadir el lugar en donde se encontraba en los pasillos.

—Hola—saludó en cuanto Will estuvo a su lado—¿Cómo pasaste la noche?

—Mejor que tú, por lo que veo—respondió inspeccionándola detenidamente—no tienes buen aspecto. ¿Otra mala noche?

—¿Qué crees? —suspiró con cansancio—no he dormido bien desde hace una semana. No sé cuándo va a acabar todo esto, comienzo a cansarme incluso de cansarme.

Will rió con gracia ante su juego de palabras, pasó un brazo sobre sus hombros y se dirigieron juntos al comedor. De camino, varias miradas estaban posadas sobre ellos, Hermione no podía entender que era lo que tanto les llamaba la atención, no era desde ese momento que esas miradas estaban posadas en ellos, ya había perdido la cuenta de las tantas veces que había pasado.

—Oye Will, quería pedirte un favor…

—Cual sea, dime, ¿Qué necesitas?

—¿Podrías acompañarme a pasar la noche en la sala de los Menesteres?

Will se paralizó ante su petición, no era frecuente en Hermione hacer solicitudes como esas.

—Debes de verdad estar muy presionada, no sueles pedir cosas así.

—Puedo confiar en ti…—replicó mirando sus zapatos —no es como si se lo fuera a pedir al primero que pase por el frente…

—He visto casos…—empezó el, pero calló al darse cuenta que no era el momento para bromas como esas. —lo siento, no sé cuando cerrar mi bocota.

—Creo que… de hecho tengo que…—no podía concluir con ninguna frase, todas se amontonaban en su cabeza al mismo tiempo. Suspiró luego de varios intentos. —No puedo ni siquiera pensar con claridad, es completamente frustrante, querer tenerlo, pero no tenerlo—expresó refiriéndose a Malfoy—Se que está mal, que debería luchar por él y lo he intentado pero…

Se había esforzado tanto en la posibilidad de evitarlo esa semana, que en ese momento no había pensado en la posibilidad de poder encontrarlo de camino al comedor. Esta vez iba completamente solo, no tenía a Spinnet pegada de su brazo como si fuera la manga de su camisa. Detuvo su mirada en él, el cual mantenía las manos en los bolsillos de sus pantalones mientras dirigía una mirada de completa indiferencia hacia ella, la miró de la misma forma que miraría a un insecto. Era, en ese momento, completamente indiferente hacia ella.

¿Era posible que se olvidara de ella de aquella forma? , ella no había podido dormir bien desde que todo había comenzado, y a parte de todo esa semana había sido una tortura y ¿él no podía siquiera dirigir una simple mirada hacia ella? ¿Tan insignificante la creía en ese momento?

—¡Oye tu! —gritó a su espalda. El la miro sobre su hombro, sin importancia.

—¿Qué? —gruñó, como si un extraño fastidioso le hablara.

—¿Qué te pasa ahora? ¿Muy dolido tu ego? —espetó, tratando de encontrar una forma de hacerle daño a él, tanto como el que le había provocado Spinnet a ella.

—¿Disculpa? —preguntó fulminándola con la mirada. Dirigió su mirada alrededor, observando cómo varias personas miraban en su dirección. —No estoy de humor para soportar una de tus estúpidas escenitas Granger, así que, vete con tu patético novio, a tu patética mesa de esa patética casa que se hace llamar valiente.

—¡¿Patética?!¡¿Patética?! —exclamó indignada.

—Hermione…—trató de detenerla Will tomando su brazo con firmeza. Ella se soltó y se encaminó hacia Malfoy.

—Patética es tu estúpida existencia ¿Has pensado en eso? —Lo miró con furia—¿Has pensado en cuantas veces me he arrepentido de haber estado contigo? —preguntó—Tu eres el patético, por no darte cuenta de la clase de chica que tienes a tu lado, una completa zorra que no sabe hacer mas nada que olfatear y babear todo, por cualquier aparato reproductor masculino que le pase por el frente. Patético es ver cómo te regodeas por tener de novia a Spinnet, cuando todo el sexo masculino ha estado bajo su falda. ¿Puedes creerlo? Tú, el refinado, el sangre pura, estando con una…

—¡Basta! —exclamó en voz baja mientras se acercaba—no te atrevas a colocar mi relación con Spinnet como una ofensa a mi sangre, porque de lo contrario creo que deberías analizar un poco mas tus palabras y preguntarte, quien en verdad, fue una ofensa para mis antepasados.

—Bravo…—aplaudió con sorna—sigues siendo un imbécil, ¡Felicidades Malfoy!, en verdad estoy muy orgullosa de ti. Por lo menos hay algo que Spinnet no pudo cambiar. Sigues siendo el mismo idiota de siempre.

—Vete al demonio Granger…—fueron sus últimas palabras, antes de darse la vuelta y seguir su recorrido hacia el comedor.

—¡Maldito seas Malfoy! —exclamó, justo cuando él se alejaba de ella.

—¿Quieres ir a la cocina? Podemos saludar a los elfos y conversar un poco con ellos, mientras nos preparan algo para comer…—trató de distraerla Will mientras la tomaba del brazo.

—No tengo hambre…—lo cortó a l vez que se soltaba. Decidió escapar de su recorrido, con rapidez. No podía entrar allí, había sido mucho por ese día. Se había prometido olvidarlo y ¿Qué había hecho?, le había cantado a la cara, aunque eran verdades, unas cuantas cosas, que para él serían igual a escuchar a un insecto molesto, ¿es que acaso ella no podía controlarse?, ¿era tan difícil para ella?

Demasiado pensó.

Las sospechas de que ese día no le iría nada bien, se confirmaron cuando diviso cruzando por uno de los pasillos a Spinnet, se dirigía con su andar característico de: No mato ni una mosca en público, pero como me gusta cazar leopardos a escondidas. Era tan insoportable verla, sabiendo que ella era la culpable de todo lo que estaba pasando. Sin darse mucha cuenta de lo que estaba haciendo, sacó su varita y apuntando hacia ella con disimulo, lanzó un hechizo silencioso que la hizo resbalar y caer boca abajo en la entrada del comedor.

Hermione se volteó y siguió su camino, mientras escuchaba a sus espaldas las carcajadas provenientes del comedor por la caída de Spinnet.

Zorra fue lo que pensó, antes de doblar una esquina.

—¿Día horrendo? —preguntó Ron. Estaba en su sala común, ya era las 7 de la noche y dentro de poco ella tendría que partir a la sala de los Menesteres, necesitaba en verdad esa noche para ella.

—Agotador—Hermione se sentó a su lado apoyando la cabeza en el respaldar—Discutí con Malfoy, nada del otro mundo, lo común de antes.

—¿Por su color de Pelo? —preguntó Ron.

—Sí, precisamente fue por eso. —se rió, sin muchas ganas Hermione, cerrando los ojos. —Ya sabes, también por su horrorosa presencia y por la forma en que se arrastra por los pasillos.

—Puedo entenderte—le siguió el juego Ron—se el escalofrío que te puede dar una serpiente con abundante cabello amarillo.

—Como un enorme gusano con pelos…—murmuró Hermione, fingiendo pensar.

—Si—murmuró Ron imitándola.—¿Jugamos ajedrez mágico? —preguntó esperanzado.

—¿Por qué no juegas con Harry? —preguntó evadiendo su pregunta. No era amante del ajedrez, mucho menos cuando perdía.

—No está, dijo que saldría a ver a la profesoa Mcgonagall, pero no ha vuelto—culminó extrañado.

—Ginny tampoco ha vuelto…—soltó Hermione, fingiendo observar sus uñas.

—¿Qué quieres decir con eso? —indagó Ron con las orejas encendidas.

—Nada, nada, solo comentaba—se encogió de hombros ocultando una sonrisa.

—¿Tú crees que…?—se acercó un poco a ella susurrando—¿Qué…puedan…tu sabes, estar…juntos?

—¿Quieres que sea sincera o que te hable de forma cortes?

—¿Puedes ser las dos cosas? —preguntó dudoso.

—Tu hermana está saliendo con Harry y ya es mayor como para que sigas protegiéndola como una niña de cinco años. —le soltó.

—Me lo imaginaba—refunfuñó—¿Te has dado cuenta la forma en que se miran? Es como si no pudieran vivir sin la mirada del otro, es ciertamente, aparte de incómodo muy empalagoso. ¡Todavía tengo rastros de miel en mi camisa! De la última vez que se vieron. —expresó disgustado, manoteándole al aire.

—¡En serio Ron, tienes que salir con otras personas!—exclamó riendo Hermione—no puede ser que te inquiete tanto la relación de Ginny y Harry, eso era visible hace un par de años atrás. Se atraían, era así de sencillo.

—¡Oye! Salgo con otras personas, pero eso no disminuye mi preocupación por mi hermana. ¿Sabes? Por si no te habías dado cuenta, Harry es hombre y Ginny mujer…

—¿En serio? Nunca antes me había dado cuenta—replicó colocando los ojos en blanco.

—Por lo tanto, su atracción no solo será algo de besos y abrazos—continuó Ron con su punto—Será de hecho más intensa que eso, querrán estar juntos todo el tiempo, desearán en la noche tener la compañía del otro, porque sentirán que su cama será más fría si él o ella no está a su lado esa noche, si sonríen sentirán que su sonrisa es por el otro, que sus respiraciones de alguna forma están conectadas a distancias, cuando se encuentren sus corazones latirán muy rápido y el calor en sus cuerpos aumentarán…—Hermione lo miró anonadada—¿Sabes a lo que me refiero no?

—Si—murmuró—se a lo que te refieres.

Por supuesto que si…

—Creo que, tengo que salir…hay algo que necesito hacer, con permiso—se levantó del sillón y se dirigió a la entrada de la sala común.

—¡Hermione! —la llamó Ron arrepentido. Ella lo miro, justo cuando estaba por salir—lo siento—expresó arrepentido.

—No tienes por qué. —respondió, para luego salir de allí. En realidad Ron no tenía la culpa, de que todo lo que había dicho, la afectara en cierta medida, el no era culpable, de que ella supiera exactamente a qué se refería y mucho menos tenía la culpa, de que fuera ella sola la que sentía eso cada vez que veía a Malfoy.

Respira, respira, respira. Se repetía constantemente, mientras se dirigía a la sala de los menesteres. Respira, respira. ¿En verdad se estaba ahogando?, en serio, estaba empezando a asustarse. Se detuvo junto a una pared, cerca de la sala común de los Slitheryn, pero ¿Qué diablos hacía por esos lados?, tenía que salir de allí.

Si tan solo pudiera respirar. ¿Qué me está pasando?

Se apoyó en la pared que estaba a su lado, empezaba a sentir la fuerza de sus músculos desaparecer, podía ver como los bordes de la pared que miraba angustiadas empezaban a contorsionarse en formas extrañas. ¿Estaba hiperventilando? Oh si, y a parte de todo estaba hiperventilando, genial, eso no podía ser peor.

—¡Oye! —la llamaron. Sí, todo podía ser peor. —¿Qué haces aquí?

Intentó responderle que estaba en un pasillo, y como prefecta tenía derecho a monitorearlos, pero una vista borrosa de una estatua, le indicó que estaba justo en la entrada de la sala común de Slitheryn.

—Por favor…—susurró Hermione tratando de tomar aire, con su presencia parecía que el sentimiento de asfixia empeoraba. —Ve..ve…—¿Podría completar la palabra vete?

—¡Granger! —exclamó, había cierto tono de susto en su voz, pero Hermione suponía que era su imaginación. —¡Mírame! —exclamó, tomando su cara entre sus manos con fuerza—Respira—Demandó. —¡Coño, Respira! —al ver que no funcionaba, la tomó en brazos se sentó en el suelo, la colocó sobre su regazo y la hizo un ovilla para que la cabeza de Hermione quedara sobre las propias rodillas de ella. —Respira—le susurró al oído con tranquilidad—Solo respira.

Lo intentó, varias veces, mientras sentía como Malfoy tomaba su nuca y la masajeaba en movimientos circulares. Inhaló y exhaló, varias veces, hasta que sintió como la asfixia desaparecía poco a poco, de repente el piso volvía a cobrar forma, sus músculos iban recuperando fuerza y sentía como la sangre volvía a su cerebro. ¿Qué le había pasado?, tenía un presentimiento de que era…¿un ataque de pánico?.

Sí, eso era lo que le faltaba, que empezara a sufrir de esos ataques. Era ahora una chica, completamente…patética.

—Gracias. —susurró con la frente todavía apoyada sobre las rodillas.

—¿Es primera vez que te sucede? —preguntó con cierto tono ronco en la voz. Sabía lo incómodo que podría ser para él tenerla cerca, después de todo lo que había pasado entre ellos. Si no le importaba, ¿Por qué siempre estaba cuando ella lo necesitaba? , claro lo que había hecho él en eso momento para ayudarla y cuando tuvo su desafortunado encuentro con el hombre lobo, no era algo que él no haría por cualquier persona, pero…ella no era cualquier persona, ella era…ella.

Hermione asintió con la cabeza ante la pregunta de él. Sintiéndose débil, levantó la cabeza lentamente, para después dirigir su cara hacia la de él, y sin poder resistirlo, casi sin fuerzas…apoyó su frente con la de Malfoy.

Sintió como él se tensaba e inhalaba con fuerza. Al abrir los ojos Hermione pudo apreciar sus enigmáticos ojos plomos que la observaban con intensidad. Luego de tres segundos, Hermione cerró los ojos y agotada, apoyó la cabeza sobre su hombro. Era como si hubiera estado esperando ese momento por siglos, como si tomara agua después de cuarenta días de sequia, se daba cuenta en ese momento lo mucho que anhelaba su cercanía y aunque él no hacía nada en aquel momento, solo sentía su cuerpo en tensión, eran lo más cerca que habían estado desde que el problema de Spinnet había surgido, transformando su vida de rosa a gris.

—¿Te sientes mejor? —preguntó.

—Si-suspiró ella—mucho mejor. —con nerviosismo apoyó la mano sobre su mejilla, con sus dedos pudo sentir el crecimiento de una incipiente barba. Lo hacía más masculino, eso de alguna forma despertó en ella un sentimiento que tenía tiempos reprimiendo, los primeros indicios de que quería estar con él de nuevo, sentir como sus cuerpos se fundían en uno solo. Sin pensarlo mucho, levantó su cabeza de su hombro, volteó la cara de él hacia la de ella y con dolorosa lentitud fue acercando sus labios hacia los de él, dándole tiempo para rechazarla. No eran consientes de que cualquier podría verlos, estaban junto a la entrada de la sala común de los Slitheryn, lo único que los ocultaba era la estatua que estaba a un lado de ellos. Pero era poco probable que a esas alturas, algún alumno saliera de su sala común, ya que las rondas de los prefectos empezaban justo a esa hora.

—¿Qué haces? —suspiró Malfoy cerrando los ojos y negando con la cabeza, la pregunta, fue dirigida a él mismo, según pudo observar Hermione.

—Malfoy…—lo llamó. Cuando él la miro, ella acercó poco a poco su boca hacia la de él, se detuvo justo cuando sus labios se rosaban por unos milímetros. Lo estaba incitando a continuar si él quería. Casi hasta parecía gracioso, el hombre por lo general era el que proponía y la mujer disponía.

Un escalofrío la invadió cuando Malfoy colocó su mano tras su nuca y cortó el poco espacio que quedaba de separación entre sus labios. La besó con lentitud, saboreando primero su labio inferior, para luego trasladarse al superior, se sintió derretir cuando la mano de él se trasladó a lo largo de su pantorrilla, hasta llegar a su rodilla donde se detuvo. Impaciente, Hermione tomó la mano de Malfoy con fuerza y con lentitud, la trasladó bajo su falda, en donde quería ser tocada. Un gemido agudo escapó de su garganta, cuando Malfoy metió su mano bajo su ropa interior, bajó su boca hacia el cuello de ella mientras su mano seguía masajeando ese punto exacto en donde él la sentía caliente y húmeda. Su ritmo aumentó, en cuanto el sintió que los músculos internos de Hermione se tensaban, había olvidado por completo lo embriagante que era tenerla así, a su merced, escucharla gemir por sus caricias.

—Malfoy…—susurró de forma entrecortada—necesito…necesito…

¿Qué necesitaba exactamente? ¿Qué era lo que quería?

Sus pensamientos quedaron olvidados cuando un temblor familiar empezó a recorrer su cuerpo, sentía como la explosión tocaba los dedos de Malfoy, y como sus músculos internos se presionaban junto a ellos. Hacía tiempo que necesitaba esa liberación, mientras sus temblores disminuían Malfoy masajeaba lentamente esa zona. Avergonzada por su osadía, sacó la mano de Malfoy y acomodó su falda con dedos temblorosos. Estaba completamente loca, cualquier persona pudo haberla visto, a Malfoy y a ella.

—Lo siento —se levantó y pensando que sus piernas no podían sostenerla, salió corriendo de allí directo a la sala de los Menesteres en busca de Will, necesitaba contarle a alguien lo sucedido, sino estallaría, por un momento sintió que en verdad todo había vuelto a ser como antes.

Ya nada puede ser como antes, por Merlín ¡Entiéndelo!

Pues ya era hora de que empezara a asimilar la idea, pero le era sumamente difícil a pesar de que incontables veces se lo repetía. Ese episodio de pánico era una muestra clara, de cómo todo lo que había pasado y lo que posiblemente sucedería en el futuro la afectaba, ¿un episodio de pánico?, esperaba que hubiera sido el primero y último, no quería repetirlo de nuevo, incluso si eso atraía la atención de Malfoy. Era muy extraño, era como si Malfoy no fuera pero a la vez fuera él. Pensando un poco, se preguntó si esa no sería la clave para tener de nuevo la atención de Malfoy, había algo que se le escapaba y no sabía a ciencia cierta que era.

Se apoyó justo en una de las paredes del pasillo, para tomar una bocanada de aire, se alisó la falda con dedos temblorosos antes de continuar.

—¿Will? —Llamó al entrar a la sala de los menesteres—¿Estás aquí? —sí, eso era precisamente lo que necesitaba. Un ambiente cálido, con una bañera, donde pudiera relajarse. Se maravilló al apreciar lo extensa y burbujeante que era la bañera, esencias aromáticas se dispersaban junto con los vapores que desprendían.

Era totalmente alucinante, varios cojines estaban dispersos estratégicamente en diferentes zonas de la habitación, junto con mesas llenas de diferentes tentempiés, todos con aspectos apetitosos, ¡Incluso hasta había una fuente de chocolate! Su boca se hizo agua, su estómago rugió como si de una bestia se tratara.

Con emoción se acercó a una de las mesas y tomó una fresa, con fascinación observó como el chocolate se derretía sobre ella, y como una gota se escurría entre sus dedos.

—Mmmm—gimió, cuando el sabor dulce del chocolate y el cítrico de la fruta, estallaron en una mezcla de sabores en su boca.

—Mmmm—la imitó una voz a su espalda—eso mismo pienso yo. —la sonrisa de Will iluminó su rostro, con un movimiento de varita una suave música inundó la habitación. —Suelo bailar con mujeres carismáticas, pero, me gusta bailar más con mujeres que carecen de confianza en sí mismas—dijo con galantería—¿me permitiría esta pieza, hermosa doncella?

Will era una persona tan hermosa, que estuvo a punto de llorar por su galantería, sabía que decir y que hacer, para que una mujer se sintiera especial. Deseaba con toda su fuerza, que Will encontrara a una persona que lo amara incondicionalmente.

Cuando Hermione colocó su mano encima de la de él, se sintió impulsada hacia delante por los fuertes brazos de Will, que la retuvieron junto a él, mientras se balanceaban en compás con la suave música.

—Me comentaron, que cierta señorita se veía muy agitada de camino para acá. ¿Qué habrá podido pasar? —preguntó intrigado.

—Un encuentro con Malfoy—suspiró apenada, le avergonzaba su comportamiento.

—¿Te molestó de nuevo? —preguntó, con sus músculos en tensión.

—No—respondió—Desearía que me hubiera molestado. Solo que…a veces siento que el antiguo Malfoy, del cual me enamoré, sigue allí. Es como si…predominara el viejo Malfoy al nuevo.

—Hermione…—obtuvo su atención Will—Recuerda algo…Los cambios de Malfoy, son leves, no son drásticos, sigue siendo el mismo Malfoy, solo que con una absurda mentira en su cabeza de que su novia lo engañó, sigue sintiendo el mismo amor y atracción por ti, solo que poco a poco con la ayuda de Spinnet eso está disminuyendo. Él sigue sufriendo, sigue siendo él ¿No te has dado cuenta?, no hay uno nuevo ni uno viejo, es sencillamente un hombre dolido y dominado por una arpía.

—¿Cómo es que sabes exactamente lo que debes decir? —Murmuró ella con la cabeza apoyada sobre su hombro—incluso, puedo sentir un atisbo de esperanza en un lugar muy pequeño de mi corazón. Pero no te vuelvas engreído, es en un lugar muy pequeño—bromeó. —Te quiero mucho Will, gracias por todo.

—A tu orden preciosa—respondió apoyando sus labios sobre la frente de Hermione. —estaré aquí cuando me necesites, ¿para eso son los amigos no?

—Si—suspiró con agrado.

—Y también para mojarte cuando lo desees.

¿Qué? pensó aturdida. No pudo reaccionar lo suficientemente rápido para que Will no la alzara sobre su hombro. Sus chillidos de angustia se escuchaban por toda la habitación.

—¡Will! —Gritó con autoridad—te lo advierto, si no me bajas restaré 150 puntos a tu casa.

—¡Ey!, ¡Eso es jugar sucio! —exclamó con indignación.

—Will—masculló—no lo repetiré de nuevo. ¡Bájame!

—Está bien—replicó con hastío. —Aguafiestas. —murmuró antes de soltarla.

Y ver como Hermione caía al agua.

—¡Will! —gritó Hermione.

—¿Qué? —replicó con inocencia—Me dijiste que te soltara.

Hermione chilló antes de tomar a Will de la camisa y lanzarlo al agua.

—¡Oh! —exclamó—Lo siento tanto—fingió pesar.

Will la miró con malicia antes de acercarse a ella como un tiburón al acecho.

—¿Will? —indagó—¿Will? —seguía acercándose con una macabra sonrisa en los labios. —¡Will! —chilló antes de intentar salir desesperada. Él la jaló por las piernas.

—No, no te vas a escapar.

Lo que siguió fue un juego en el que uno reía y el otro gritaba, al principio le había tocado gritar a Hermione, luego de unas cuantas rondas, Hermione logró tener el poder, y colocarlo bajo su merced, enganchándose a su espalda y tomarlo del cabello con fuerza.

—¡Arre, Arre!

—¡Oye! ¡No soy un caballo!

—Shh, tranquilo Spirit, nadie dice lo contrario.

—¡Cada espina tiene su rosa! —cantaba Hermione con voz pastosa por el alcohol.

—¡Es cada rosa tiene su espina! —la corrigió Will, tomándola del brazo para evitar que se cayera. —¿Cómo he permitido que bebas tanto? —murmuró mientras la sentaba.

—¿Permitido? —lo señalo Hermione con un dedo—nadie me prohíbe nada, Willian Mackensie Folls.

—¿Folls? —preguntó—¿Quién coño es Folls? —indagó riendo.

—Toc, Toc.

—¿Toc, Toc? —la miró impactado—¿En serio harás ese chiste?

—Toc, Toc. —insistió.

—¿Quién es? —preguntó colocando los ojos en blanco.

—Teto—soltó una risita.

—¿Teto?

—Te toco el cu…

—¡Hey! —Mackensie le tapó la boca antes de que pudiera concluir la frase—Creo que ya es hora de dormir. ¡Vamos! A la cama. Has sobrepasado tu dosis de vida de alcohol, definitivamente no es para ti.

—No, no, no, no, no no…Nou—negó enfáticamente—¿Eso es un pez? —preguntó, cambiando de tema bruscamente, mirando una figura labrada en el marco el espejo pegado a la pared.

—Es un perro—gimió Will—¿Te parece un pez? —antes de que Hermione pudiera responder, la cortó—Mejor no respondas—rio. Caminando hacia la cama, con Hermione pegada a su costado, llegaron al borde de la misma. —Bueno, bella durmiente, sube. Arriba—la tomó en brazos para recostarla sobre el almohadón. Con delicadeza, tomó el edredón de seda que cubría la cama y la cubrió con ella. —Descansa ahora preciosa. —posó un beso sobre su frente.

—Will…—murmuró ella deteniéndolo, justo cuando él se dirigía a otra habitación. —¿Vale la pena amarme? —expresó mientras un grueso nudo obstruía su garganta. El se acercó de nuevo a su lado, se agachó hasta que su cabeza estuvo justo al lado de la almohada en donde ella la apoyaba y respondió con rotundidad:

—Pienso que vale la pena morir por ti.

—Gracias—susurró ella, con una traviesa lágrima deslizándose por su mejilla.

—Siempre para ti. Ahora duerme, mañana estarás con una resaca inaguantable.

—Hasta mañana.

—Hasta mañana. —respondió Will entrando a su habitación.

Mirando al techo Hermione se preguntó, ¿Cómo un amor podía ser tan volátil?¿Cómo era posible que en lo que un momento parecía estable, al siguiente se derrumbara como una torre de naipes?. Lo que había pasado ese mismo día entre Malfoy y ella, era como si nada hubiera cambiado. Era como volver a un tiempo atrás en donde todo era perfecto para ellos dos. ¿Podría él sentirla de la misma manera cuando estaban juntos en la cama?. Necesitaba verlo, quizás ahora mientras todavía podía hacerlo y el alcohol corría por sus venas.

Levantándose con sigilo de la cama, Hermione se dirigió a la salida de la sala de los Menesteres tratando, en lo que podía su cuerpo alcoholizado, realizar el menor ruido posible para no alertar a Will de su ida. No sería más que una travesura llegar hasta la sala común de Slitheryn. Había escapado en plena noche en sus idas anteriores, cuando se aventuraba con Harry y Ron al bosque prohibido cuando lo requería.

Antes de pasar por un pasillo, Hermione se pegó (no con mucha elegancia) a una pared cercana, asomó su cabeza y al ver que no se encontraba nadie por allí lo tomó, no sin antes golpear sin culpa una armadura que se encontraba retenida en una pared.

—¡shhh! —shitó Hermione colocando un dedo sobre sus labios cuando el estrépito se hizo presente y sin saber muy bien porqué, empezó a correr como si estuviera siendo perseguida por alguien. Sin importarle si la encontraban o no, cruzó pasillos y corredores sin mirarlos antes, no tenía la misma cautela de hacía unos minutos atrás.

Paró en seco justó cuando su cuerpo se posicione frente a la entrada de Slitheryn, cerrando los ojos trató de recordar cuál era la contraseña.

—Gargola—murmuró enredando la 'r' en su hablar. Pero nada paso, ninguna entrada se abrió para ella.

—Serpiente—nada.

No seas tan ingeniosa Hermione pensó con sarcasmo.

—Copa, Cepillo, Camello, Loro, Perro, Gato…Hurón, ¡Oxigenado! —expresó. Se calló por un segundo y luego soltó una graciosa risilla. Suspiró, tendría que pensar en algo diferente, algo definitivamente ingenioso, las Serpientes no eran tan idiotas después de todo.

—Gargolas Galopantes—murmuró recordando como un estudiante de Slitheryn la repetía frente a su entrada.

Y ¡Taran! La entrada quedó disponible para ella, agachándose en el suelo, entró arrastrándose como si una película de espionaje se tratara.

Tan, tan, tan, tan, tan tan tan se reproducía en su mente una y otra vez la canción de Misión Imposible. Cuando llegó el momento de tomar las escaleras que la llevarían a la habitación de Malfoy, se apoyó sobres sus rodillas y tomando la barandilla con fuerza se colocó en pie torpemente. Mareada subió por las escaleras con pasos tambaleantes, en un pequeño corredor cruzó ala izquierda y justo al final se encontraba una puerta negra, labrada, con un placa de oro que decía: 'Draco Malfoy', casi podía oír la voz aristocrática en su mente pronunciando ese nombre.

Con sigilo, abrió la puerta de la habitación y entró sin pensarlo dos veces. La habitación estaba completamente a oscuras, no podía ver absolutamente nada, tanteando la pared a su lado, la tomó como apoyo para desplazarse por la habitación, un agudo dolor en su rodilla la hizo dar un leve quejido, se había golpeado suponía con el borde de la cama o con la mesa de noche, ya no estaba nada segura de donde estaba, la oscuridad y el alcohol le había hecho perder el sentido de la orientación. Antes de que pudiera entender que estaba pasando, su espalda impactó con el mullido colchón de la cama, un cuerpo se posicionaba encima de ella, al tiempo de que las luces se prendían para luego tener enterrada con fuerza, una varita en su garganta.

—¿Granger? —preguntó Malfoy mirándola perdido tras la bruma del sueño. Hermione no podía articular palabra. —¿Qué coño…?

—Me haces daño—susurró ella, todavía asustada e impresionada, por su arrebato.

—¿Qué coño haces aquí? —preguntó retirando su varita de la garganta de ella.

—¿Puedes levantarte? —murmuró. —Me estás lastimando. —y era cierto, aunque ya no la apuntaba con su varita, la mano de él sostenía con más fuerza de la necesaria su brazo y aplastaba su cuerpo con fuerza, impidiendo cualquier clase de movimiento. Sin dudarlo dos veces, Malfoy se levantó, parándose justo en frente de ella, cruzando los brazos sobre su desnudo torso. Malfoy solía dormir sin camisa, ese no era bueno para una achispada Hermione.

—No quiero repetirlo de nuevo, ¿Qué haces aquí? —cuestionó con su tono acerado. Hermione se levantó como sus torpes movimientos se lo permitían.

—No pienses que he venido a violarte. —respondió como si en verdad el debiera de estar preocupado por ello.—Solo venía a…—su voz se cortó de golpe cuando Malfoy acercó su cara sorpresivamente rápido a la de ella.

—¿Has estado bebiendo?—preguntó estupefacto. Por alguna razón, que no lograba recordar en ese momento, esa situación tenía un tinte de familiar.

—¡No! —exlamó mas fuerte de lo necesario.

—¿No?

—¡No! —repitió ella de la misma forma. —Bueno…solo un poco. —soltó un risita torpe, mientras se tapaba la boca para disimularla.

—¿Qué haces aquí, borracha, siendo más de las dos de la mañana? —indagó, observando el pantalón para dormir y la camisa de tirantes que se había puesto Hermione luego de haber salido de la bañera con Will. Hermione tragó en seco, sin saber que responder.

—Yo quería verte—fue lo que pudo decir. —Y estoy achispada, no borracha.

—¿No te quieres un poco? —le preguntó Malfoy de forma fría—¿No entiendes lo que es el desprecio?, tan inteligente, pero tan tonta en los aspectos importantes de la vida…—expresó con pesar.

—Algún día, cuando te des cuenta de la verdad, te arrepentirás. Y espero que no sea ya muy tarde…sería patético verte suplicar por perdón. —murmuró ella, siendo dominada por la sinceridad del alcohol. Malfoy soltó una dura carcajada.

—¿Suplicar? ¿Cómo lo has estado haciendo tu? —preguntó mirándola con frialdad, nunca unos ojos le habían parecido mas a un glacial.

—Yo no estoy suplicando…—expresó. —Solo intento recuperar lo que alguna vez me perteneció ¡y que otra persona me arrebató!

—Pues solo para informarte, tus métodos no están surgiendo efecto.

Una seca risa surgió de los labios de Hermione.

—Mírate. —dijo sin poder evitarlo—casi pareces una damisela de la cual un hombre quiere tomar su virginidad. Debes sentirte halagado siendo tan deseado. —otra risa acompañó esa frase—Dime algo Malfoy…¿Si te dieras cuenta de que todo lo que has estado creyendo no es cierto, como te sentirías?¿Qué harías? ¡¿Has pensado alguna vez en eso?! ¡Por todos los cielos! ¡Has usado el Imperius! Sabes que hay hechizos y pociones en nuestro mundo que pueden dominar a las personas, lo sabes mejor que nadie ¡tu viviste esos hechizos de primera mano!

—¡No hables de mi pasado como si tuvieras derecho! —gritó, volteándose mientras se pasaba las manos por sus cabellos con frustración, los músculos de su espalda se tensaban.

—No te gusta recordar quién fuiste, ¡Pues a mí no me gusta darme cuenta de en qué me he convertido por ti!

—¡¿Y crees que a mi si?! —gritó el de vuelta mirándola a los ojos—mira en lo que me has convertido, un patético ser, viviendo con un rencor empalagoso e idiota de su chica acostándose con un…—se cortó de inmediato—tengo algo mejor…—cambió sus argumentos de repente.

—Spinnet nunca va a poder darte lo que alguna vez yo te di.

—¿Tu virtud? —Preguntó con burla—¿Crees que eso me interesa, después de saber que le diste lo que a mí me pertenecía por derecho a otra persona?

—¡¿Por qué das por hecho que me acosté con Will?! —gritó frustrada. Malfoy la tomó por los hombros con fuerza, mientras un músculo saltaba en su mandíbula.

—No pronuncies su nombre en mi habitación y mucho menos cerca de mi cama. —murmuró con los dientes apretados.

—¿Por qué das por hecho que me acosté con él? —repitió lentamente la pregunta omitiendo el nombre de Will.

—¿Si fuiste capaz de besarte con él, quien me dice que no hubo algo más? —Hermione no pudo evitar que una sonrisa escapara de sus labios.

—¡Por Merlín!, ¿No te has dado cuenta que es suponer cosas que no han pasado? —lo miró con asco—Has acabado con todo por puras suposiciones.

—¡Tengo pruebas!

—¡Tienes demencia! —Gritó de vuelta—¡Eres tan idiota!...Dios estoy a punto de noquearte. —murmuró.

Malfoy no replicó a eso, un minuto de silencio se instaló en su habitación.

—Una sola.

—¿Qué? —pregunto confundida.

—Una sola oportunidad—dijo en voz baja, utilizando toda su fuerza de voluntad y autocontrol para decirlo. Se acercó lo suficiente hacia ella, para que sus cuerpos se rozaran—te doy una jodida oportunidad, para que me demuestres lo contrario. Si estás tan convencida de ello.

¿Estaba hablando en serio?, ¿Tenía que hablarle en ese tono, como si él fuera un trofeo el cual hay que ganar?

—Vete a la mierda—murmuró acercando su cara a la de él.

—¿Qué te parece si nos vamos juntos? —fue su respuesta antes de tomar los labios de Hermione con fuerza. Ella gimió mientras él tomaba sus piernas y la obligaba a enredarlas sobre sus caderas. Era desgarrador, ese deseo en parte enfermizo por el otro, cada caricia que había añorado, cada beso, cada envestida de sus caderas al centro de ella estaba allí, lo podía sentir, estaba allí. No estaba perdido, no todo estaba perdido. La apoyó contra la pared contigua de la habitación, con un gruñido casi animal, sacó la camisa e ella por su cabeza, seguido por el sujetador que dejaron libres sus pechos preparados para sus labios y sus manos.

Malfoy tomó el pecho de ella y lo masajeó como sabía que a ella le gustaba, hundió su cara en el cuello, trazando lascivos besos a lo largo de él. Los suaves gemidos de Hermione inundaban sus sentidos, podía sentirlo que ella siempre, de alguna manera retorcida por parte del universo, le había pertenecido. Siguió un camino de besos hasta su pecho donde lamió y succionó, hasta que la espalda de ella se arqueó dándole mas acceso a esa zona. Malfoy tomó su cuello con fuerza, mientras la besaba de nuevo de una manera desgarradora, separó sus caderas un poco de las de ella para infiltrar su mano dentro de sus pantalones, cerró los ojos con fuerza mientras contenía un gruñido posesivo, siempre estaba lista para él.

—Merlín…—susurró apoyando su frente en la de ella—siempre has estado lista para mi, con el mínimo toque.

—Malfoy…—gimió ella, moviéndose inquieta sobre la mano de él que trazaba círculos sobre su nucleo. —Malfoy…—repitió, mirándolo a los ojos, su pecho bajando y subiendo con fuertes respiraciones. —Ahora.

Como respuesta él la sentó, sin desatar las piernas de ella de la cintura de él, en el escritorio de caoba que adornaba su habitación. Besándola de nuevo, la instó para que levantara sus glúteos, tomo el borde de sus pantalones y su ropa interior, se los quitó con un solo tirón y ella quedó completamente desnuda, sobre el escritorio y con las piernas abiertas, completamente dispuesta para él.

Sin poder soportarlo mas, Hermione lo atrajo hacia sí para besarlo, funcionando sus lenguas en un beso fogoso, infiltrando su mano dentro de sus pantalones, para rodearlo con su mano y poder sentirlo duro y palpitante sobre esta. Movió su mano de abajo hacia arriba, notando como cada vez más se tensaban los músculos de sus brazos y espalda. Era algo glorioso verlo perder poco a poco el control. Sintiéndose atrevida, lamió su cuello hasta tomar el lóbulo de su oreja entre sus dientes.

—Tómame—susurró con voz enronquecida. Como si hubiera sido el detonante, Malfoy la bajó del escritorio para voltearla, colocarle una mano en el estómago y otro en su cuello, con brusquedad la inclinó, hasta que el pecho de ella quedo tocando la fría madera. Sintió como salvajemente se quitaba los pantalones, respirando agitada por la anticipación, ella no pudo evitar soltar un sonoro gemido mientras movía su trasero con anticipación hacia Malfoy.

Malfoy le separó las piernas, se posicionó entre ellas y con fuerza entró en ella sin contemplación. Sus cuerpos se paralizaron al sentir esa corriente que había sido olvidada, no podían negarlo, a pesar de todo lo que había pasado seguía allí, viva, intensa, viviendo dentro de ellos. Malfoy se retiró un poco solo para entrar de nuevo en ella con fuerza.

—Draco…—gimió ella posando los codos sobre el escritorio, el deseo reprimido en ella desde hace semanas, explotaba dentro—más rápido… más rápido…

Eso fue todo lo que el necesitó, para entrar y salir de ella de forma salvaje, los sonidos de su penetración eran morbosos, su cuerpos chocando, sus gemidos incrementándose, todo era excitante. Malfoy se inclino hacia delante sin dejar de penetrarla, le tomo un pecho con la mano y lo masajeó, su otra mano tomo el lugar cerca de donde sus cuerpos se unían, presionando el botón que desencadenó los sonoros gemidos de Hermione. Sabía cómo hacerla sentir, siempre había sido él, la vena posesiva se infló en él a medida que Hermione pronunciaba su nombre con más fuerza. Sintiendo como Hermione poco a poco se iba tensando alrededor de él, agacho su cabeza y mordió y lamió su cuello, marcándola, como siempre, profundamente.

—Si…Draco…—gimió Hermione, anunciando su llegada al paraíso, seguido de ella Malfoy la alcanzó, poseyendo sus caderas con más fuerza hasta que sintió, como vertía sus fluidos dentro de ella, reclamándola, liberándose.