MULTIVERSO IV

AU DE LOBOS

Personajes principales: Anna, Kritstoff

Personajes Secundarios: Elsa, Hans, Oaken

Menciones: Sven,Weselton y sus guardias

Advertencias: se menciona sangre y muertes


Por más que deseara seguirle el paso, Kristoff siempre quedaba detrás de ella.

La había conocido hace poco, malherida en la posada de Oaken con aquel abrigo de piel roja, tuvo compasión por ella y le curó sus heridas mientras la pelirroja estaba inconsciente. Oaken fue muy amable en prestarle su granero para que reposara, los cortes en su cara y brazos le alertaron que había sido atacada.

- Debieron ser bandidos- dijo Oaken mientras se acercaba con unas vendas y se las entregaba al rubio.

- Pobre chica- suspiró Kristoff .

Tenía una figura tan frágil que verla con esas marcas lo llenaban de ira, quien quiera que fuera que le haya hecho eso, era un monstruo.

- ¿Sabes?- comentó Oaken- Estuve escuchando rumores de algunos heridos..

- ¿Rumores?- dijo Kristoff

- Ya- dijo el comerciante- por el tipo de heridas, creo que pueden ser unos lobos salvajes que están por la montaña, el invierno tan frío que tenemos ahora, los han hecho empezar a bajar para buscar alimento.

- Que mal…- dijo Kristoff- los lobos de aquí de las montañas son peligrosos, bien lo sabré yo, ahora saber que están dirigiéndose al pueblo no es buena señal.

Por su trabajo en las montañas, muchas veces tuvo que lidiar con lobos hambrientos, la última vez que tuvo un encuentro con ellos, casi perdía a su fiel amigo Sven, un escalofrío recorrió su cuerpo.

La joven comenzó a reaccionar de inmediato, sus ojos brillaron mostrando duda ante el lugar al cual se encontraba y dio un pequeño salto al ver a los dos hombres que se encontraban frente a ella.

- No tengas miedo, ¿ya?- dijo Oaken amablemente- estabas muy malherida y curamos tus heridas.

La pelirroja pestañeó observando su cuerpo y tocando su rostro, encontrando distintas vendas alrededor suyo. Para luego fijar su rostro en el muchacho, el cual se sintió algo incómodo ante la mirada de ella.

- Soy Kristoff – dijo el joven alertando que la chica se veía completamente asustada de ellos- no te haremos daño… ¿cuál es tu nombre?

Ella dudó un poco, hasta que por fin sus labios se abrieron y gesticuló algo.

- Soy Anna- dijo ella.

Pasaron unos segundos en silencio, hasta que ella trató de levantarse, siendo interrumpida por el muchacho y el comerciante.

- No te muevas- dijo Kristoff- tus heridas son muy delicadas.

- Debo irme- dijo la chica logrando pararse y abrigándose con aquel abrigo rojo.

- Espera- dijo Kristoff- en serio debes descansar…

- Lo siento- dijo ella- debo buscar a mi hermana, está en peligro

- ¿Tu hermana?- dijo Kristoff

- Si, está sola- dijo Anna- debo estar con ella, sino… podría morir.

Ella salió del granero, quedándose unos segundos en el marco de la entrada.

- Agradezco su ayuda, espero recompensarlos- dijo Anna

- Espera, te acompañaré- dijo Kristoff.

No era capaz de dejar a la chica en especial por el estado en que había llegado.

Oaken se despidió de ellos, pidiendo que tuvieran cuidado.

La chica no parecía tomarle atención al principio, hasta que sintió los pasos seguidos del joven detrás de ella. Se volteó para encararlo.

- No me sigas, es peligroso- dijo ella

- Lo sé- dijo Kristoff- necesitarás ayuda con lo de tu hermana

- No necesito tu ayuda- dijo ella siguiendo su paso sobre la nieve.

- Si la necesitarás- dijo Kristoff- Lo que sea que te haya atacado está por aquí y no lo podrás enfrentar sola.

- Si… lo que sea que me haya atacado… - susurró Ana a lo que sus ojos se abrieron- debo darme prisa.

Anna comenzó a correr y el muchacho tuvo que darse prisa antes de perderla de vista, agradecía que su abrigo de piel fuera llamativo y que pareciera flotar sobre la nieve era más fácil encontrarla, debió ser aquel traje lo que hizo a los lobos atacarla.

Un aullido se escuchó desde lo más alto del cielo, haciendo que ambos observaran a su alrededor buscando a su dueño. Kristoff estaba asustado, los lobos estaban cerca y perfectamente podrían verlos, iba a comentarle a Anna la posibilidad de esconderse, pero la vio corriendo hacia una dirección que no le gustaba.

Era hacia donde más se escuchaba el sonido de aquellos animales.

- No, Anna, espera- gritó Kristoff antes de continuar atrás de ella.

La chica estaba cegada con buscar a su hermana, la adrenalina le hacía olvidar sus heridas en su cuerpo y que casi moría en el pórtico de Oaken. Kristoff, por más asustado que estaba, no la iba a dejar sola, sentía un poco de lástima por ella, haberle curado las heridas lo hizo ver lo frágil que era, pero su temperamento y su fijación por las cosas lo hizo deslumbrar lo inocente que era por querer cuidar a su hermana.

Anna llegó hasta unos arbustos y se escondió, Kristoff se acercó a ella.

- Te dije que no me siguieras- le dijo ella suavemente

- Lo sé- dijo el muchacho- pero en serio quiero ser de ayuda.

- No lo harás, debo arreglar esto por mi cuenta- le dijo la chica

- Vamos, todos necesitan ayuda alguna vez- dijo Kristoff

- Esta vez no, me atacaron una vez- dijo la chica- no lo harán nuevamente.

Anna se levantó al escuchar un sonido, unos gritos ahogados de hombres se escucharon a lo lejos, Kristoff nuevamente tuvo que seguirla.

La escena era dantesca, el cuerpo de dos hombres y un anciano con cortes en su cuerpo y sus gargantas partidas a la mitad, mordidas fuertes que acabaron con sus vidas siendo bañados en sangre y tiñendo la nieve.

Ambos jóvenes se quedaron viendo la escena por unos momentos, dejando en shock al muchacho. Sabía que los lobos eran peligrosos, pero jamás pensó ver hasta que nivel con sus propios ojos.

No pudo seguir pensando en lo terrible de aquellas criaturas cuando escuchó el grito de una joven, seguida de la voz de Anna exclamando un nombre.

- ¡Elsa!- Anna salió corriendo, seguido del muchacho.

Vio que Anna se detuvo, el muchacho observó como una joven de piel pálida y cabello rubio, cubierta por un abrigo blanco, con el cuerpo con cortes y el rostro manchado en sangre forcejeaba con otra persona, un muchacho más alto que ella, con un abrigo gris, cabello cobrizo y una espada salpicada en carmín.

- Has hecho mucho daño, monstruo- exclamó el pelirrojo a la rubia, que debía ser Elsa, según Kristoff.

Vio como Elsa logra morder la mano de su captor, haciendo a este gritar de dolor y soltarla en el suelo, haciendo que esta se tumbara en la nieve. El observó su mano, con odio, empuñando su espada a la joven a la altura de su cabeza.

- Suelta a mi hermana, Hans- gritó Anna corriendo hacia el muchacho con una agilidad inhumana, sorprendiendo a su acompañante.

El pelirrojo, llamado Hans, volteó con la espada en alto. Kristoff observó como su rostro cambió a espanto al ver a Anna acercándose para luego gritar.

- ¿Sigues viva?- su voz denotaba miedo.

Fue un segundo que fue muy largo, pero Kristoff observó como Anna, en su abrigo de piel, comenzó a cambiar. El abrigo se le pegó al cuerpo, sus brazos se convirtieron en garras y su rostro cambió al de una fiera de cuatro patas. Un lobo pelirrojo.

Anna se lanzó sobre Hans, tumbándolo y soltando su espada. Kristoff escuchó los gritos de miedo del pelirrojo antes de que su cuello fuera mordido por los colmillos de la loba callándolo para siempre.

Todo pasó tan rápido que parecía irreal. El cuerpo sin vida del hombre y las gotas de sangre cayendo del hocico de Anna.

Anna se acercó a su hermana, que ahora era una loba también, pero de color blanco. La olfateó un poco, revisando que estuviera bien para luego darle unas lamidas en su hocico. Elsa logró pararse y dándole una lamida en agradecimiento a su hermana, ambas se dirigieron fuera del lugar, para perderse en el bosque. Anna fue la última en alejarse.

Paró unos segundos y volteó para ver a Kristoff con sus ojos brillantes. El muchacho se le quedó mirando, atento. Sus ojos denotaban agradecimiento antes de perderse para siempre de su vista.

Habían pasado unos días luego del suceso. Kristoff volvía de sus labores hasta una choza que tenía cuando encontró algo extraño. En la puerta de su casa, había unos conejos y perdices atadas, estaban recién cazadas y unas huellas de lobos. No tuvo que adivinar mucho al saber de que trataba. Oaken había recibido unas liebres también.

Anna les estaba agradeciendo.


Tenía pensado este Au hace mucho tiempo con la idea de que las hermanas fueran los lobos, espero les haya siempre espero sus comentarios y que me digan que tal les pareció.Que tengan un buen día.