EL REGRESO DE SEVERUS
SEVERUS SNAPE
El dolor era algo muy subjetivo, al menos en mí, llegando a pasar horas y horas tirado en el mármol negro de la mansión Malfoy después de horas de tortura supongo que me habían hecho un hombre fuerte, el veneno de Nagini que me sumergió en ese delirio por semanas también hablaba de mi temple, inclusive cuando tuve que llegar a violar, torturar y matar me hicieron un ser frío y hasta insensible, pero si algo me dolía y no soportaba era verla a ella llorar.
Y ahí estábamos en la habitación, ella acariciando con sus manos temblorosas su vientre cada vez más pronunciado, parada en la esquina de la habitación con sus ojos rojos y su nariz hinchada de tanto limpiarla, sus rizos desordenados sobre sus hombros y con ese amor tan puro y grande pero mío, ahora también me observaba con odio y dolor.
Sobre una pequeña maleta colocaba pantalones, camisas, túnicas, un par de botas, pociones, todo lo necesario para la partida, había colocado un hechizo silenciador a la puerta para que Andrea no escuchara llorar y gritar a su madre.
- "No puedes dejarme"
- "No te estoy dejando, intento mantenerlas a salvo" – digo entrecortadamente intentando que ella escuche mis razones y las apoye como siempre lo había hecho.
- "Puedes hacerlo desde aquí"
- "No Hermione no puedo hacerlo y ya lo hemos visto, mientras estés aquí en la casa todo marcha bien pero allá afuera el peligro es inminente para ti y nuestros hijos"
- "Entonces yo voy contigo" – la senté en la cama limpiando sus lágrimas y besando sus manos, acaricie su vientre mientras hipaba por el llanto y nuestro hijo comenzó a moverse despacio sintiendo mis movimientos de las manos.
- "¿Lo sientes?" – le pregunto con ese continuo movimiento de su vientre – "Antes de ti no había nada que yo amara… no había algo que valiera la pena en mi vida, ahora de pronto te tengo a ti y nuestros hijos y todo cambia y empieza a valer el sentido de seguir viviendo y luchar… sé que haría cualquier cosa para cuando nazca mi hijo sea en un lugar libre donde pueda jugar y reír sin el miedo de salir y que lo puedan matar, cuando estábamos en guerra separados sólo lo hacía para que tú tuvieras la posibilidad de que fueras libre y ahora que va a nacer nuestro hijo esa fuerza con la que continué la guerra se incrementa, Andrea es muggle y corre más riesgo… toda mi familia corre peligro, por un lado el mundo mágico los señala por el simple hecho de ser quien soy y por otro lado los mortifagos siempre los perseguirían, para ellos yo soy un traidor… siempre has sido una mujer inteligente y valiente, necesito que lo seas una vez más por favor, siempre te encontraba inquebrantable en aquel sillón de piel esperándome y haciendo lo que te correspondía, te tocará hacerlo una vez más ¿si?"
- "No, no puedo hacerlo, tú no tienes idea del miedo que me invadía cada vez que salías, cada vez que me tocaba quedarme y no saber si regresarías o no, para Voldemort eras indispensable pero para ellos no Severus, eres un traidor para ellos y no buscaran otras cosas más que matarte"
- "Hermione son sólo simples cobardes y carroñeros, me estas subestimando y me ofendes" – le dije en broma pero ahora no logré sacar ni una sola sonrisa.
- "No quiero quedarme, iré contigo"
- "Hermione ¿y si nos agarra el parto a media batalla? No puedo arriesgarlos así entiéndeme"
- "¿Y por qué no me entiendes tú a mí?" – me gritó bastante molesta.
- "Claro que lo hice, cuando intenté llevarte después de lo que te ocurrió en la mansión Malfoy pero te fuiste" – cerré la maleta y la hice pequeña para colocarla en mi pantalón, me puse la túnica sintiendo sus manos sobre la prenda jalándome despacio haciendo que todo eso me doliera más que a ella.
- "Decidiste esto solo Severus, te fuiste hablar con el ministro sin haber pedido mi opinión como la esposa que soy, no te importo lo que yo quisiera"
- "Soy tu esposo Hermione y tengo que velar por tú seguridad y la de mi familia y haré lo que me compete, pero no me gustaría irme molesto"
- "Pues tendrás que irte así porque no apoyaré esta locura, estoy harta de esta guerra, no he podido ir por mis padres y mi hijo nacerá dentro de todo este deterioro, ya no quiero más de todo esto" – se rindió llorando de nuevo.
- "Es por eso que me voy Hermione, para que nuestro hijo sea libre y puedas recuperar a tu familia"
- "¿Y si te pierdo?"
- "No va a pasarme nada, sé cuidarme bien"
- "¿Pero y si te pasa algo?"
- "Sabrás cuidar bien de nuestros hijos lo sé… vende la cabaña y te vas a Australia" – negó abrazándome sin dejarme marchar, la sostuve besando tu cabello intentando darle seguridad de todo lo que ocurría y que todo marcharía bien.
- "No nos dejes por favor"
- "Ayúdame a protegerlos, no me hagas esto, no me hagas irme sin tu aprobación" – tocaron la puerta y limpie sus lágrimas dejando entrar a Harry quien venía con Ginny pegada al cuello con los ojos igual de rojos.
- "¿Listo Severus?" – negué señalando con la mirada a Hermione.
- "¿Irás Harry?"
- "Si Herms, no me detendré hasta que todo esto se termine, iremos juntos y regresaremos juntos, te lo prometo"
- "Nena, no iremos solos, nos acompañaran aurores y un buen equipo de magos"
- "¿Qué más da? De todos modos te irás"
- "Herms, Ginny tampoco esta de acuerdo en que me vaya, pero ha accedido"
- "No he accedido, te largas porque quieres sin importarte una mierda lo que opino" – le recrimina por fin su esposa quien ya se nota lo furiosa que esta.
- "Ginny por favor…"
- "¿Y por qué no vas Ginny? Tú si puedes irte con él"
- "Harry y yo decidimos que es mejor que ambas se queden en la cabaña para más seguridad" – mi castaña me da una mirada de decepción por haber planeado todo sin consultarle a ella –"Por Merlín Hermione sino regreso antes de que nazca el bebé ¿podrás tenerlo sin el apoyo de nadie? Necesitamos que Ginny se quede aquí ayudándote entiéndelo, por tu hijo aunque sea"
- "Te espero abajo Severus" – el matrimonio Potter salió dejándome a solas con Hermione que ya tenía el rostro marcado por la derrota.
- "No nos dejes"
- "Una vez que vuelva nunca volveré a dejarte, las cosas habrán cambiado, tu y los niños empezaremos desde cero y estos meses serán una pesadilla para nosotros"
- "Prométeme que volverás"
- "Mientras tú me esperes siempre regresaré buscaré la forma de hacerlo" – por fin dejo que la estrechará en mi cuerpo besando sus mejillas húmedas y sintiendo el calor que desprendía su piel – "Me llevaré la piedra, eso nos mantendrá unidos siempre pero no intentes ir a donde yo me encuentre, hazlo para que nazca bien nuestro hijo" – asintió besándome los labios y la levanté abrazándola con miedo y pasión, sino volvía con vida iba a arrepentirme desde el infierno por haberla dejado sola con dos niños a la mitad de la posguerra.
- "Te amo"
- "No tienes idea de cuánto lo necesitaba para poder irme"
Me ayudó a colocarme la bien la túnica de viaje, sólo había podido decirle que comenzaríamos en la Mansión Malfoy que era el punto de reuniones con los mortifagos y yo sabía bien de los pasadizos secretos y a donde conducían, una vez ahí comenzaríamos con la caza, nuestro grupo se concretaba en ocho miembros: Bill Weasley, Harry, Kingsley, un mago muy callado del cual aún no me fiaba ya que ni el nombre sabía, sólo decía llámenme Tom… sin embargo podía apreciar bien sus habilidades y lo útil que nos iba a ser en batalla, así mismo teníamos a dos ex estudiantes de Hogwarts, el imbécil de Longottom y yo, nosotros partiríamos ahí en la Mansión y a su vez coordinaríamos los otros cuatro grupos para dividirnos.
Andrea me miraba con esos ojos vidriosos llenos de dolor abrazando fuertemente aquella muñeca que le había obsequiado cuando la había ocultado en aquél lugar, tenía temor de acercarse y yo te tenía pavor de que me abrazara, eso no era lo mismo que cuando yo me iba del colegio a enfrentarme a mi destino pensando que quizá no volvería, eso era completamente distinto pues ahora me iba con el pleno propósito de regresar por ellas.
- "Ven" – se acercó despacio y me agache para abrazarla – "Voy a volver"
- "¿Por qué tienes que ir?"
- "Para que no vuelva a ocurrir lo que le pasó a tu mamá, para que puedas salir sin peligro" – asintió con un abrazo e intenté no quebrarme por el miedo y el dolor que les estaba causando a ambas.
- "Prométeme que volverás papá… que no te irás para siempre"
- "Te lo prometo mi niña" – le di un beso abrazando por última vez a Hermione – "Cuídate y cuídalos bien… ¿Ginny?"
- "No me iré de aquí, ya he traído mi equipaje"
- "Hermione conoces los limites de los hechizos protectores… no abuses de ellos"
- "Aún no he olvidado todo lo que aprendí… no te preocupes"
- "Regresaré" – le susurré antes de cruzar la puerta y despareciéndome con Harry de ahí.
Las cosas no resultaron tan fáciles como lo pensaba, la Mansión Malfoy estaba en ruinas y varios de los pasadizos bloqueados sin embargo había rastros de magia negra por doquier, después de mandar a los otros grupos a los posibles caminos que habían tomado los fugitivos.
Era ya de noche y terminábamos el túnel subterráneo de la Mansión Malfoy que nos trasladó cerca de Wilton, la carretera dividía el lugar en dos partes o el bosque que se encontraba al este o bien la ciudad más próxima que debía estar a casi una hora de ahí al sur.
- "¿Severus? El bosque sería ideal para ocultarse" – dijo Harry debido a la experiencia que él había tenido con Hermione.
- "Pero en aquella ciudad radican magos, muggles también… que un grupo se vaya al bosque y hagan un rastreo por todo el perímetro, otro grupo que se dirija a Salisbury el bosque conduce ahí nosotros iremos a Wilton a revisar como están las cosas allá"
- "Mandaré el patronus" – se retiró Kingsley alistando el traslador para llegar a la ciudad más rápido.
Al llegar a la ciudad todo marchaba bien, era una tarde tranquila del mes de junio con un calor soportable y una paz que indicaba más a normalidad que a otra cosa, ellos no estaban ahí… cerca de tres días de rastreo en busca de magia negra no encontramos nada, un brujo sólo nos informó que había ahí quizá desertores que huían de algo, quizá de Voldemort para los que aún no creían que había muerto pero nos llevaban meses de ventaja y por fin vi el defecto del plan, buscábamos algo en medio de la nada.
HERMIONE
Julio llegó con rapidez y el clima era realmente tentador y no nos resistimos para ir a la cascada, Andrea sabía cual era el límite para nadar y Ginny sabía vigilarla bien, era lo que siempre había admirado de los Weasley sabían adoptar como de la familia a la gente cercana y bien sabía sin dudarlo que ella ya quería a Andrea como hija mía.
Mis pies colgaban de una piedra plana dejando que el agua cristalina me llegara casi a las rodillas, el peso que ganaba en el embarazo iba haciéndome más pesados los días y más con un bebé como el que cargaba, moviéndose en cada paso que daba no respetando horas de dormir, de comer o las duchas, parecía nunca dormir y ya me preparaba mentalmente para cuando naciera.
- "¿Nada?" – me pregunta Ginny acercándose a mí viendo que acariciaba la piedra sin darme cuenta de eso.
- "No, desde la semana pasada no me ha dicho nada, ¿lo puedes creer? No tiene dos minutos acaso para darme una pequeña palabra de aliento… idiota"
- "Te dijo que estaban atravesando un bosque peligroso Hermione"
- "Es como encontrar una aguja en un pajar Ginny"
- "¿Qué?"
- "Es un dicho muggle, quiere decir que es imposible encontrar a una persona en un lugar tan grande sin tener una pista de ellos, puede que ni siquiera estén en Inglaterra"
- "No lo creo, Harry dijo que el mundo mágico estaban alertas antes los nuevos extranjeros que llegaban a sus países, ellos no pudieron salir de Inglaterra y el hecho claro está en al atentado que sufriste en la librería y si se esconden es porque saben que están tras ellos"
- "Quizá tengas razón, Severus cree que siguen un rastro que iba hacia al norte, era magia negra y piensa que son bastantes, pero me es imposible creerlo, eso pudo ocurrir hace meses"
- "¿Hermione te olvidas de quién fue tu marido? Fue la mano derecha de Voldemort, él conoce esas tierras, conoce como piensan, conoce la magia negra y la ha practicado, además él sabe lo que hace, tenle un poco de fé"
- "Fue lo que me dijo él… Andrea no tan lejos casi llegas al límite"
- "Si mamá" – me grito siguiendo con su juego.
- "¿No quieres entrar al agua?"
- "Me hundiría Ginny, no creo que me quede un traje de baño"
- "Hermione solo somos nosotras, además el embarazo es la excusa perfecta para usar traje de baño sin ser juzgada por tener kilos de más… anda… hazlo"
- "Está bien"
Agradecí enormemente no haber tenido un espejo en ese momento porque a mis casi siete meses y colgándome de un bikini azul debió ser una de las cosas más cómicas que he hecho, y gracias a Andrea pude olvidarme por un momento de esa continua preocupación de lo que vivía Severus y de la enorme soledad en la que me veía día tras día.
Julio dio paso a Agosto y con ayuda de Ginny había acoplado la habitación de mi bebé, colgando algunos cuadros sobre la madera y poniendo unas hermosas cortinas blancas en la ventana dejando que entrara mucha luz, veía el moisés que su papá le había comprado acoplando el colchón y las sábanas verdes, porque sería un Slytherin él estaba seguro de eso, agradeciendo a Salazar que quitara aquellas cobijas plateadas y verde esmeralda; y pensar que al inicio no quería saber nada del bebé que me pidió abortar y casi nos separamos ahora él partió para que no le sucediera nada a su hijo…
La noche llegaba haciendo que los primeros fríos llegaran a la cabaña, estaba situada en un lugar bastante alto provocando que el aire se colara por debajo de la puerta. Me senté sobre la mecedora escuchando como Ginny arropaba a Andrea y se iban a dormir juntas, yo en cambio preferí mecerme un rato mientras acariciaba a mi bebé y esperaba con ilusión el llamado de Severus como lo hacía todas las noches desde que se había ido y tal como lo imaginé no llegó… ni esa noche… ni la siguiente.
- "Es lamentable que no haya podido hacerle un baby shower a mi bebé"
- "¿Un qué?"
- "Oh siiii un baby shower, mamá le hizo uno a una prima, es una fiesta que se le hace a las mamás antes de tener a sus bebés, se les regala cosas y hacen juegos y dan muchos postres" – ambas nos reímos de la cara que puso mi pequeña al imaginarse la cantidad de pastelillos y galletas juntas en una sola mesa.
- "Podríamos hacer una Herms, sólo serían Luna, mi madre, quizá algunos de los que fueron a la celebración de Severus"
- "No tía Ginny, sólo asisten mujeres a la fiesta"
- "¿Y eso como por qué?"
- "Porque es cosa de chicas"
- "No es necesario la fiesta, sólo que a mamá le hubiera gustado… imagínate la cara que pondrá cuando le regrese la memoria y de pronto ya sea abuela"
- "¿Será niño o niña?" – me preguntó evitando que me pusiera triste.
- "No quisimos saber"
- "¿Y nombres?"
- "Severus quiere ponerle mi nombre si es una niña y si es un niño el de mi padre"
- "¿Y tú?"
- "Yo quisiera que se llamara Eileen como su madre y Severus si fuera niño pero él no lo permitiría"
- "Ni yo" – mi amiga fue arrojada por una almohada directo a la cara.
Un sueño hermoso me arrastraba, iba a recoger a mis padres al aeropuerto de Londres y me recordaban, ya no había alguna cosa que temer ellos estaban a salvo y Severus los llevaba para mí, no había una duda en sus caras ni coraje por lo que les hice, todo marchaba bien y ellos se notaban felices. Cargaban a nuestro bebé y les presentaba a Andrea como hija nuestra… pero el dolor se hacía cada vez más frecuente y me despertaba.
Últimamente el bebé se movía demasiado y me provocaba ciertos dolores e incomodidades, ya no encontraba una posición en la cual pudiera descansar tranquilamente, debía acomodar una serie de tres cojines para medianamente conciliar el sueño por un par de horas… debía casi estar amaneciendo y la piedra se calentó después de más de un mes sin saber de él.
"Te desperté"
"No… fue el bebé"
"¿Cómo estás? Te siento débil"
"No es nada, sólo no he podido descansar bien" – le mentí.
"Hermione Ginny no era tan mala en pociones, pídele que te preparé una especial para que puedas descansar… y dime ¿qué es lo que te pasa?"
"No logro dormir bien, el bebé se mueve demasiado y presiona una parte de mi vientre que me causa dolor"
"Tranquila es normal, sólo intenta acoplar su tamaño a tu vientre…" – respondió no estando completamente seguro de la respuesta que me daba – "Intenta ir con el medimago de todos modos"
"Lo haré… ¿por qué no me habías llamado?" – le pregunté bastante herida.
"El trayecto del bosque fue bastante difícil, había tanta magia negra que no quise abrir contacto contigo… Hemos dado con ellos, pronto muy pronto estaré contigo Hermione y todo esto acabará"
"¿Cuántos son?"
"No sabemos pero son bastantes, mañana llegan otros dos equipos más… intentamos llegar hasta la ciudad más cercana… ahí hay una residencia de un mortifago, creemos que están ahí y atacaremos esperando aprehenderlos, al menos a la mayoría"
"Prométeme que te cuidaras"
"Te lo prometo, ahora intenta dormir un poco… dale un beso a Andrea y dile a Ginny que Harry le pide que aguante un poco más"
"Lo hare… te amo"
En los siguientes dos días fui a San Mungo quedando más tranquila después de eso, Severus tenía razón el bebé solo se acomodaba para el futuro parto el cual estaba a unas seis semanas, me dio algunas pociones y ya estábamos listas para regresar a la cabaña. Tenía una cita en un mes y preparar todo para el parto para el cual Severus ya estaría conmigo y esperábamos con ilusión que todo se resolviera porque el dinero que me habían dado se iba a terminar con la cuenta que se acumularía en San Mungo con el parto.
La grande esperanza que teníamos Ginny y yo para que ellos regresaran se vieron esfumadas a las dos semanas cuando Severus dijo en un corto mensaje que habían logrado capturar a la tercera parte, huyendo los demás con el líder… su orden fue no salir para nada de la cabaña, él sabía que yo era su esposa y lo había visto cara a cara, ahora Andrea y yo corríamos grave peligro.
A finales de agosto Ginny protegía la cabaña de una fuerte lluvia que comenzaba aparecer, Andrea estaba en la sala viendo el televisor y mi mente viajaba a mis mejores momentos con Severus en esa cabaña cuando yo no sabía que él me amaba y cuando no sabíamos que éramos felices… un dolor en mi pecho se depositó quedanose ahí y volviéndose frío… pero no era el pecho era la piedra… la tomé viendo como el verde brillaba de un tono a otro descontrolándome y descontrolándose a su misma, no entendía lo que ocurría nunca se había puesto de esa forma.
"¿Severus? Severus respóndeme… ¿Severus?"
"¿Si?"
"¿Qué ocurrió?"
"Estoy… herido… tranquila no pasa nada"
"Iré"
"Estamos rodeados… no nos protege otra cosa más que los hechizos… quédate ahí, saldré de ésta lo prometo… ahhhhhh"
"¿Qué pasa?"
"Maldita sea Harry aléjate con eso… yo puedo hacerlo… tengo que irme Hermione"
"!No! ¿Severus? ¿Severus?" – le llame varias veces sin obtener respuesta alguna.
- "¿Qué pasa mamá?"
- "Nada cielo… tú papá no terminó de decirme como le fue… ya casi nos vamos a dormir ¿de acuerdo?" – la pequeña asintió y me levanté hacia donde estaba Ginny – "Los atacaron, Severus está herido y rompió el contacto" – le dije entrecortadamente sintiendo un dolor en mi vientre – "Dónde él está hay protección, ¿y si vamos?"
- "¿Estás loca?"
- "Ahhh… creo que necesito la poción"
- "Te la traeré"
Sentimientos pasaban rápido por mi cabeza, no sabiendo cuales eran míos y cuales le pertenecían a Severus, imágenes que raramente podía observar.
"Nena estoy bien pero no tengo las fuerza para mantener contacto"
"Te siento débil"
"Si… perdí mucha sangre y… Harry maldita sea cuidado con lo que haces joder"
"¿Vas a volver?" – le pregunté con miedo sosteniendo mi vientre, se quedó callado por unos segundos que para mi fueron la eternidad.
"Lo estoy intentando" – no fue una promesa… por fin averiguaba el sentimiento que lo tenía capturado en ese momento… el miedo… lo veía y lo sentía todo, estaba lleno de miedo rodeado de mortifagos y temiendo por mi vida y por primera vez él temía morir.
"¿Ginny?... Reponte Severus"
"Tranquilízate Hermione, puedo sentirte… Potter joder"
- "Ginny" – la llamé una vez más rompiendo el contacto.
- "¿Qué pasa?" – le señalé el suelo viendo el piso mojado y como por mis piernas resbalaba el liquido.
- "Creo que se me rompió la fuente… pero faltan casi cuatro semanas"
- "Pues tú bebé quiere nacer ya… ven te subiré a tu recamara"
- "Ginny ¿qué vamos a hacer? Severus dijo que no saliéramos de aquí"
- "Todo estará bien..." – con esfuerzos pudimos subir y me recostó sobre la cama sintiendo los nervios por saber de la salud de Severus y por mi hijo, Ginny se fue y memoricé cada libro que pude leer sobre embarazos… no había sentido ninguna contracción o sea que pronto se acercaría una si es que entraba en labor de parto.
Mientras intentaba controlar mi respiración la piedra se calentaba y no podía tomarla ya que la primera contracción llegaba pero no al punto de ser molesto, estaban en intervalos de 10 minutos pero cuando llegaron a los ocho por fin entendí lo que tanto hablaban las mujeres, era un dolor inigualable con otra cosa, me mordí el labio evitando que un grito se saliera de mi boca y asustar a Andrea. A los pocos minutos entró Ginny con su madre y una fila de toallas blancas atrás de ella levitado.
- "Hija trae el cuenco con agua que deje abajo, acuesta a la niña a dormir y en seguida vuelves rápido"
- "¿Señora Weasley?" – la llame con temor, no olvidaba que ella me odiaba por lo que Severus le había hecho a Ronald.
- "Tranquila mi niña todo estará bien, vamos a quitarte esos pantalones ¿cada cuanto llega la contracción?"
- "Ocho minutos creo o más" – me sonroje cuando ella me desnudaba de la cintura para abajo – "¿Qué hacemos? ¿No iremos a San Mungo?"
- "No, las ordenes de tu marido fue no sacarte de aquí, por algo lo dijo así que tendremos a tu bebé a la antigua"
- "¿Aquí?" – pregunté aterrada.
- "Si y prepárate porque no hay poción para que te ayude al dolor, necesitábamos una especial pero no alcanzamos a hacerla… miles de mujeres han tenido así a sus bebés, has sido una guerrera demuéstralo una vez más… estoy aquí y te ayudaré" – asentí y me fui preparando mentalmente para lo que venía, debía traer a mi hijo lo más rápido posible y evitar que el parto se complicara, la piedra se calentaba más y la tome con fuerza abriendo la conexión.
"¡No vuelvas a hacerme esto Hermione Granger! ¿Qué ocurre?"
"Vuelve a casa… por favor… estoy teniendo al bebé"
"¿Qué? aún faltan semanas"
"Se me rompió la fuente"
"Por mi culpa… tranquila nena en unos minutos estoy contigo" – sabía que sus heridas le evitarían llegar conmigo pero me agradaba creer esa mentira.
- "Señora Weasley ¿ya?"
- "No Hermione, necesitamos que dilates más… eres primeriza esto a penas empieza"
- "Duele"
- "Ginny coloca una almohada debajo de su espalda"
- "Auuuu… duele…"
- "Puse un hechizo silenciador"
"Gracias…" "Tengo miedo Sev"
"Tranquila… respira…"
"Ahhhhhhhh" – grité sin querer ante la primera contracción fuerte, creí que mi cuerpo se partiría por la mitad, que me abriría y moriría ahí pero nada ocurrió… yo creía que tendría ya al bebé pero la señora Weasley me indicó que faltaba mucho por hacer, apreté con fuerza las sabanas intentando no gritar y respirar adecuadamente, ya no tenía las fuerzas para mantener la conexión, ahora debía traer al mundo a mi hijo.
SEVERUS SNAPE
La maldición me dio de lleno en la espalda abriendo una herida lo suficientemente grande para que me hiciera gritar, logramos subir a una colina a poner los hechizos protectores y atender a nuestros heridos, la carpa estaba puesta y yo tendido en una camilla semiinconsciente, a penas lograba distinguir algunas voces y gente corriendo de un lado a otro… perdía mucha sangre y lo sabía, la magia negra evitaba que la herida se cerrara con hechizos y un estudiante de medimagia le daba a Harry una poción que me ayudara pero al ver el color negro de ésta casi me levanto huyendo, eso iba doler mucho más de lo que había logrado soportar en 20 años de malos pasos.
Sabía que toda esa conmoción le llegaría a ella, intente manejarlo pero era tarde, a ella la sentía débil, cansada y confundida.
"¿Severus? Severus respóndeme… ¿Severus?" – decía su voz taladreandome pero al mismo tiempo estancándome en la conciencia que tenía.
"¿Si?"
"¿Qué ocurrió?"
"Estoy… herido… tranquila no pasa nada" – le mentí.
"Iré"
"Estamos rodeados… no nos protege otra cosa más que los hechizos… quédate ahí, saldré de ésta lo prometo… ahhhhhh" – grité cuando dos magos me quitaban la túnica y la camisa pegada a la herida.
"¿Qué pasa?"
"Maldita sea Harry aléjate con eso… yo puedo hacerlo… tengo que irme Hermione" – rompí el contacto sintiendo su desesperación y como me llamaba en ruegos.
"!No! ¿Severus? ¿Severus
Veía a una bruja recuperarse después de un cruciatus, debía tener la edad de Hermione, la poción que me estaban administrando a la fuerza me estaba haciendo perder la conciencia y lo único que me ataba a la realidad era la desesperación de Hermione, su miedo y el pánico que la albergaba, sabía que entre más mantuviera la conexión menos podría estar despierto pero no podía dejarla así y la abrí una vez más.
"Nena estoy bien pero no tengo las fuerza para mantener contacto"
"Te siento débil"
"Si… perdí mucha sangre y… Harry maldita sea cuidado con lo que haces joder" – le grité al pelinegro que refuerza el agarre de mis manos para que pueda seguir curándome.
"¿Vas a volver?" – esa pregunta me hizo titubear, estábamos rodeados con muchos heridos y yo casi agonizando.
"Lo estoy intentando" – le dije con sinceridad.
"¿Ginny?... Reponte Severus" - ¿Por qué demonios le llama a ella?
"Tranquilízate Hermione, puedo sentirte… Potter joder" – le detuve la mano para poder seguir hablando con ella, casi podía sentir los latidos de su corazón y como desesperaba buscaba la salida.
"Ginny" – otra vez a la pelirroja.
"¿Qué pasa? ¿Por qué llamas a Ginny? No vayas a hacer nada tonto Hermione ¿Hermione? ¿Nena?"
La llame muchas veces sin obtener su llamado, la piedra brillaba de una forma especial sin saber lo que ocurría, sólo podía sentir miedo de su parte pero era distinto ahora en verdad estaba muerta de miedo pero no debía ser por mí porque no respondía a mis llamados, de pronto una opresión en el pecho me hizo saber que era ella quién no se encontraba bien.
"¿Hermione? Hermione por favor"
- "¿Qué pasa Severus?"
- "Algo les ocurre, rompió la conexión… ¿Hermione?" – por varios minutos la llame olvidando el dolor de la espalda y llenándome de terror – "¡No vuelvas a hacerme esto Hermione Granger! ¿Qué ocurre?" – le grité cuando sentí abierta la conexión.
"Vuelve a casa… por favor… estoy teniendo al bebé"
"¿Qué? aún faltan semanas" – llevaba bien la cuenta y sabía que aún faltaba tiempo para eso.
"Se me rompió la fuente"
"Por mi culpa… tranquila nena en unos minutos estoy contigo" – me incorporé sintiendo dos pares de brazos estancándome a la cama.
"Señora Weasley ¿ya?... Duele… Auuuu… duele…" – su voz me llenó de rabia, ella estaba sufriendo mucho y no estaba ahí para apoyarla, debía estar en la cabaña teniendo a nuestro hijo completamente sola y aterrada.
"Gracias…Tengo miedo Sev" – ella era una mujer esplendorosa, raramente me pedía algo y ahora en esa corta frase me pedía que acudiera a ella pero la mirada del medimago me lo decía todo, no podría acudir y ella siempre había estado conmigo y yo la estaba abandonando.
"Tranquila… respira…"
"Ahhhhhhhh" – su grito fue lo último de ella, prueba del comienzo de su parto y el miedo me paralizo no sabía si podrían hacerlo bien sin la asistencia de un medimago.
"¿Nena?" – ahora solo sentía el calor de la piedra y ningún sentimiento o pensamiento de su parte… - "Debo ir, está teniendo al bebé"
- "No tienes las fuerzas para ir… debes recuperarte"
- "Está teniendo a nuestro hijo y debo estar con ella" – no me importaba hechizarlos a todos para ir con ella pero no tenía las fuerzas ni para levantarme y sólo me quede con ese grito taladrándome y su miedo invadirme sin saber si estaba bien o mal.
No tengo perdón lo sé… espero aún les interese la historia… saludos a todas, a las que sí y las nuevas que lo leen, cambiaré el titulo del fic, es espantoso no sé porque le puse así, quizá porque eran las 3 de la mañana cuando lo subí… bueno como ya saben soy mala con los títulos, así que opinen… hasta ahorita tengo: Mientras tú me esperes regresaré… okay no verdad…
Gabriela Cruz: espero que aún te interese la historia, ya casi se termina…
Samaria Reed: Veámoslo desde este punto de vista, un ex convicto intentando sacar a su familia adelante cuando nadie quiere darle una segunda oportunidad, él intenta hacer de todo y no lo logra… y el ministro no es el mismo, la culpa la tengo yo porque no actualizo seguido y pues se olvidan de los nombres pero no es el mismo…
Yazmín Snape: Cumplo siempre mis promesas pero te haré una confesión, casi abandono está historia y la del tiempo me a causado dolores de cabeza y hasta depresión, quizá por eso ya no quiero escribir más Sevmione… hay cosas que no sé como ir solucionando… pero aquí sigo torturándome un poco más jajajajaja y aclaro: final feliz aquí…
Yatsave: si es así tu nombre? O te confundí? Espero te haya gustado el capítulo, gracias por comentar… Severus tenía que integrarse por el bien de su familia pero efectivamente como lo mencionó otra lectora, no valió la pena y ambos se darán cuenta lo difícil que es darle una segunda oportunidad a él. Saludos
Xerxes Eli: Y planeo el epilogo justo con Andrea… darle un poquito de protagonismo a ella… sobre lo que pasara… algún spolier… ahí va: a pesar de que él lleva a cabo las misiones y capturan a varios eso no logra la confianza del mundo mágico y mucho menos el perdón de varios, él sigue viendo que su familia paga las consecuencias al humillarlos públicamente (un grupo de magos) y deciden empezar en otra parte del mundo haciendo ambos muchos sacrificios de por medio. Besos
Janetoso1: Bueno es que cuando se es padre se tiende a caer inclusive en la paranoia…Espero te haya gustado el capítulo… Besos
