ESTO ES REAL
ANDREA
Eran a penas las seis de la mañana y no logre volver a dormir, el espejo descansaba a un lado de mi cama ignorando en que momento de la noche cerré los ojos y me dormí, ni siquiera pude despedirme de Viggo. Cansada de tantas cosas que traía en la cabeza me levante y me puse mi ropa deportiva, me coloque mis audífonos y salí de casa en la bicicleta a la pista que estaba cerca.
Habían pasado dos meses desde que Viggo pasaba por mí a la Universidad, al inicio lo hacía para cerciorarse de que mis compañeros lo hubiesen obedecido, pero después ninguno de los dos necesito de razones para continuar con la rutina establecida. Pasaba por mí y caminábamos hasta la cafetería, o me llevaba a un lugar apartado para seguir hablando y nos despedíamos cuando comenzaban sus asesorías en Durmstrang.
La noche… eran las mejores, me duchaba y lo buscaba a través del espejo y seguíamos charlando hasta que me mandaba a dormir.
Él había cambiado notoriamente mi vida y eso comenzaba a inquietarme, era como si inconscientemente yo le buscara y necesitara de él. Era el amigo de mis padres y la persona que vi como mi tío por mucho tiempo, ahora no sabía qué hacer al respecto.
Regrese de la casa y escuche a mi padre en la cocina, bebía café cuando entré y lo acompañe con un jugo de naranja. Si el supiera lo que tenía en la cabeza en esos momentos posiblemente me mataría, ya que Viggo no tenía la culpa de nada, o quizás si…
"¿Y mamá?"
"Se fue temprano a trabajar, hay cosas que requerían su atención"
"¿No está trabajando demasiado últimamente?"
"Si, pero ya la conoces, no hay persona que la haga entrar en razón" – responde con un obvio enfado – "¿La necesitabas para algo?"
"Si, había unas cosas que quería hablar con ella"
"¿Y no las puedes hablar conmigo'" – tosí por la evidente vergüenza e incomodidad, y él pareció notarlo – "¿No me tienes confianza?"
"No es eso, pero creo que mamá me entendería mejor"
"Ann te quiero mucho hija, siempre voy a entenderte y apoyarte en lo que necesites" – pensé por un momento y me arriesgue.
"¿Cómo supiste que estabas enamorado de mamá?" – ahora era él quien casi escupía el café, alzo la vista y me pude percatar que nunca había puesto esa cara, era una mezcla entre la sorpresa, incredulidad, miedo y pánico.
"¿Cuál es su nombre?" – bufé molesta dejándome caer en el respaldo.
"Te dije que era mejor hablar con mamá"
"¡No! ¡no hija espera!" – me detuvo haciendo que me sentara de nuevo – "Responderé… ammm… bueno yo descubrí que amaba a tu madre… de una manera muy compleja, ella tomaba clases particulares conmigo, convivíamos la mayor parte del día y yo no acepté que me estaba fijando en ella como mujer"
"Negación" – asintió acercándose a mí.
"Ella tenía unos 17 años, tu madre es un año mayor por usar un giratiempos así que cuando me fije en ella ya era mayor de edad pero yo casi le doblaba la edad, a mis ojos seguía siendo una niña, y estaba enamorada de alguien más. Ella me lo daba todo, su cariño, su tiempo, su preocupación, su amistad, pensé que si un día ella se enteraba de lo que sentía saldría huyendo"
"Y callaste"
"Si, la veía feliz y para mí era eso suficiente"
"Entonces ¿enamorarse es sacrificio?" – pregunté con cierto temor.
"El amor es disfrutar de la felicidad de la otra persona aunque eso implique no ser parte de esa dicha" – sentí como mi pecho se oprimía de dolor pero asentí.
"Sigue papá"
SEVERUS SNAPE
Observe esos ojos miel llenos de ilusión de que me estuviera descubriendo frente a ella, que mi hija pudiese conocer más de mí me emocionaba y me reprimía a la vez. Ella estaba enamorada lo sabía, ahora entendía la razón de su mirada alegre, de su cambio repentino y de sus preguntas, sólo buscaba confirmar lo que tanto miedo le estaba causando.
"Hermione era una chica muy singular, se encariña rápido con las personas. Creo que basto que me viera herido para encariñarse como si yo fuese un animal lastimado"
"¡Papá!"
"Es la verdad, cuando llegaba bien de las misiones entraba sigiloso a mis aposentos, algunas veces ella estaba sentada en mi sillón…" – mi vista se perdió en la mesa intentando verla de nuevo y sonreí, esos recuerdos me hacían sentir más y más enamorado de la mujer con la que me había casado – "Siempre sentada ahí tomándose las manos con fuerza sosteniendo un reloj, cuando me veía respiraba por fin y sus mejillas volvían a su color natural, era sublime saber que había alguien ahí esperándome, alguien a quién yo le importaba. Era un sentimiento que me invadía completamente. El miedo que me invadía cuando me torturaban, cuando salía herido y tenía el miedo de no volver, ella era mi recuerdo como un intento de llevarme su imagen si moría y a la vez para torturarme de que si no volvía ella sufriría. Siempre intentaba soportar para regresar a su lado" – Ann se encontraba quieta escuchando denotando tantas emociones en su rostro – "¿Cómo no iba a poder enamorarme de ella? Ella casi solía vivir en las mazmorras, las veces que no regresaba a dormir o me tardaba ella muchas veces se quedaba ahí, era magnifico llegar agotado y verla a ella dormir en mi cama"
Flash Back
Eran casi las cuatro de la mañana y regresaba de una misión, sin herida alguna más que un cansancio bastante notorio por la falta de dormir. Cuando entré a mis aposentos tenía listos unos pergaminos que ella se había encargado de corregir, sus deberes de pociones sobre el escritorio. La mejor parte fue cuando la vi dormida sobre mi cama, aún con el uniforme puesto y su camisa desfajada, terriblemente agotada, irremediablemente hermosa. Me senté en la cama sin que pudiera percatarse de mi presencia, descansaba de lado y sólo se movía un poco por la cálida respiración que tenía.
¿Qué iba hacer? ¿Despertarla y echarla a la sala común? Lo ideal hubiera sido levantarme y dormir en el sofá de mi despacho, pero era un egoísta, y un maldito hombre enamorado de esa mujer. Me recosté a su lado sin tocarla, no sintió mi presencia y empecé a dormir por fin. Ella se removió un poco y buscó el calor que las mazmorras le negaba, se pego a mi pecho tranquila de poder encontrar un poco calidez, suspiro y se quedo absolutamente dormida haciendo que casi muriera de un infarto.
Bien podía hacerme idiota un rato más, deje que me abrazara, aspiré su aroma y me adormecí con ella, cerrando los ojos a mi realidad.
"Granger…" – recité despacio para no despertarla, no sabía que haría el día que ella no me esperara a que yo regresara, sólo lo hacía por ella.
Fin del Flash Back
"¿Por qué no le dabas a entender algo?"
"Era mi alumna, casi una niña, muy joven, inexperta, inocente, teníamos una guerra detrás de la puerta, no había tiempo de romances, era momento de actuar, yo debía cuidar de Harry al mismo tiempo que intentaba sacarla a ella de ese juego al que yo mismo la metí, era muy complicado"
"¿Y entonces cuando supo?" – sonreí viéndola fijamente.
"Hija tú te sabes de memoria esa historia"
"No de tus labios, sigue papá" – al verla era como si de nuevo tuviera nueve años.
"Nos separamos y pude conseguir mi objetivo, Nagini me mordió y casi muero, cuando desperté, cuando decidí volver nada había cambiado estaba tu madre esperándome apretando con fuerza esa piedra rogándole a Merlín que yo volviera a su lado"
"¿Entonces por qué le pediste a ella que se fuera? ¡¿Qué te dejara papá!?"
"Porque creía que aún amaba a su… Weasley, ellos peleaban demasiado porque ella me cuidaba, la amaba demasiado, sólo quería que ella fuera feliz, y si era a un lado de ese mediocre ¿qué otra cosa podía yo hacer? le di su libertad, la libere de compromiso y promesas. Pero no me arrepiento porque cuando ella decidió regresar a la cabaña lo hizo plenamente consciente de lo que hacia porque lo deseaba"
"¿Y cómo le dijiste que la amabas?"
"No lo hice, ella me confesó sus sentimientos y después yo los míos"
"¿Y luego?"
"Fuimos felices"
"Ya capte, se prepararon para concebir a Sebastián"
"¡Ann!" – sonrío intentando que quitara mi cara de molesto pero no lo logro.
"Papá eso ya me lo dijo mi madre, dijo que fue cuando empezó a ser feliz a tu lado"
"¿Y por qué demonios te contó eso?"
"Las madres y las hijas tenemos esas conversaciones, cosas que tú niegas decirme, sólo me dijo con quién había sido su primera experiencia y que eso sólo se hace con alguien a quién uno ama en verdad, y dijo que era bueno cuidarse cuando la pareja no ha hablado sobre tener hijos"
"¡¿QUÉ?! ¿Tú madre te ha hablado de sexo y de cuidarte? Pero si tienes 15 años"
"18 papá, y debo saber esas cosas" – arqueé la ceja enojado, empuñe mi varita con fuerza sin poder evitarlo.
"Dime el nombre de ese imbécil"
"Ves, te dije que quería hablar con mamá, tú no me entiendes y mucho menos me apoyas" – se levantó herida y salió corriendo a su habitación. Si Hermione supiera me mataría.
A las pocas horas llegó a la casa con unas compras en las manos y la observe ceñudo.
"Si no te cuidas te sacaré de trabajar hablo en serio"
"¿Disculpa?"
"Órdenes de tú médico muggle, además obtendría fácilmente el apoyo de tus padres"
"Sólo traje un poco de fruta para los niños" – asentí quitándole la bolsa y colocándola en su lugar. La vi parada sacando algunos utensilios y se los quité de inmediato besándola sin dejar que se moviera – "¿Qué ocurre?" – preguntó conteniendo una risa cuando le di tregua para que respirara.
"Le hablaba a Ann de cuando me enamoré de ti"
"Oh si, cosa que no me dijiste, ¿sabes el amor que pudimos demostrarnos cuando era tu aprendiz?"
"Jamás hubiera permitido eso Hermione, no iba a faltarte al respeto" – le dije tajante conduciéndola a la habitación, nos recostamos y acaricie su cabello mientras ella hablaba con el bebé – "Me gustaba verte en las mazmorras, ya fuera curándome o entregándome un deber, eras mi droga que me hacía soportar toda esa mierda y esa oscuridad, ahora no concibo la idea de cómo hubiese podido soportar la guerra"
"Claro que habrías podido, eres el mejor mago que he conocido"
"No me refiero a eso nena" – me enterré en su cuello besándola sintiendo como se erizaba con el contacto – "Yo me hubiera perdido en la oscuridad"
"Nunca lo hubiera permitido"
"Lo sé ahora"
"¡Papá Alex rompió mi mortero!" – entró nuestro hijo mayor enojado.
"No es cierto, se le ha caído a él" – se defendió mientras el más pequeño estaba lleno de una cosa viscosa en el cabello, Hermione me observo molesta.
"Lo bañaras tú, te dije que ese equipo no era para la edad de los niños"
"Será un excelente pocionista Hermione" – hizo ese gesto con la boca y me levanté llevándome a Alex y Daniel uno en cada brazo – "A la ducha que su madre podrá explotar en cualquier momento"
"¿Cómo que voy explotar? ¡Estoy embarazada! ¡Por eso estoy gorda!"
"Pero…"
"Ya vete de aquí anda y no se te ocurra llegar con un obsequio" – bufe molesto llevándome a los niños mientras veía que Sebastián salía sigilosamente de ahí no queriendo probar la poca paciencia que traía su madre en esos momentos.
HERMIONE
"¿Puedo pasar Ann?"
"Si mamá" – al entrar la vi acostada viendo hacía el techo y por lo que notaba llevaba la misma posición por mucho tiempo.
"Tu padre me dijo que hablaron de algunas cosas"
"Yo quería hablar contigo pero él insistió que podría ayudarme pero es un cerrado de lo peor, sólo quiere saber…" – se quedó callada y me observo temerosa.
"¿Saber qué?"
"Mamá nos has hablado de como empezaste a estar con papá, pero ¿cómo supiste que estabas enamorada de él?"
"Cuando lo perdí, ya sabes que a él lo mordió una serpiente, al no poderlo salvar y verlo morir ahí fue que comprendí que mi vida no iba a ser la misma, cuando creí que jamás volvería a verlo me enteré de lo indispensable que era para mí, yo lo necesitaba con vida a mi lado, él tenía derecho a una segunda oportunidad y quería que fuese a mi lado"
"Pero que sentiste mamá" – me senté y la observe, no sabía qué quería que le respondiera.
"Cuando creí que había muerto, tuve un dolor que nunca he experimentado de esa forma, era un vacío, ansiedad de haber podido hacer algo, injusticia de que él debió estar a mi lado, culpabilidad por no haberme dado cuenta que yo lo amaba. Cuando supe que aún vivía esperanza de verlo de nuevo, tu padre era imponente en Hogwarts no había alumno que no le temiera y mago que no lo respetara, quería volverlo a ver por esos pasillos caminando mientras su capa se ondeaba y su mirada se posaba en mí, sentí ilusión de que quizás yo pudiera hacer que él se enamorada de mí"
"¿Y todo eso es amor?"
"Hija el amor no es así de fácil como tú lo imaginas, amor es sacrificio, cuando tu padre dijo que debía irme y hacer mi vida lo hice porque él tenía un pasado el cual yo respetaba, el amor es constancia, cariño, paciencia, es dolor, es una pelea sin llegar a matarse, es ir sobrellevando una relación sin darse por vencido, y es enamorarse día a día de la persona que tú has elegido. Es complicado a tu edad descurbrir si es amor o no, eso lo irás viendo poco a poco durante toda esa relación"
"Estoy ilusionada"
"¿De quién te has enamorado Ann?" – se quedó callada y bajo la vista apenada.
"Es un hombre con el que he salido algunas veces, además ni siquiera sé si en verdad esté enamorada o no"
"mmmm… no me has hablado de él cariño"
"Es un gran hombre, inteligente y me ha ayudado bastante, pero no sé si yo le guste mamá, sólo hemos salido y tomado café, hablado de cosas triviales, jamás a demostrado estar interesado en mí"
"Nunca sabrás sino se lo preguntas, es mejor saberlo y así elegir si seguir ahí o mejor no ilusionarse, no es bueno esperar al hombre que nunca se fijará en ti cariño"
"Él es un hombre muy ocupado sino le gustara ¿no perdería tanto tiempo conmigo verdad?" – me intrigó saber quién era, por su comentario intuí que no hablaba de un compañero sino de alguien más.
"Supongo que no, ¿quién es ese hombre Ann? ¿No es compañero tuyo verdad?"
"No, lo conocí hace varios años… y por cosas del destino pues empezamos a salir"
"¿Quién invitó a quién?"
"Él casualmente llegó una vez y ahora se le hace costumbre buscarme donde me encuentro"
"Pero ¿quién es? ¿a qué se dedica?"
"Es un amigo mamá y es profesor" – casi me caí de la silla con la revelación.
"¿Es tu profesor?"
"¡No! Él da en otra escuela" – eso significaba que era mayor que ella, por eso decía hombre y no chico, trague con dificultad, era muy difícil entender que mi hija tenía alguien más y mayor que ella, no importa que me hubiese casado con alguien que me doblaba la edad, cuando le sucede a tu hijo las percepciones cambian.
"No quisiera que te lastimara"
"Mamá si de algo estoy segura es que él nunca me dañaría, yo sé que me quiere sólo falta averiguar de qué modo y si le gusto aunque creo que si"
"Cariño eres hermosa ¿cómo no le vas a gustar?" – asintió tranquila durmiéndose el labio.
"Espero que papá se lo tome a bien cuando se lo cuente"
"Yo también" – confesé.
VIGGO
Estaba recargado en la pared con los brazos cruzados esperándola, salió de un aula con una bata blanca y su cabello sosteniéndose por un lápiz, me vio y esa sonrisa resplandeciente apareció en su rostro, una sonrisa que hacía temblar y me llenaba de temor. Me señaló que iría en seguida, y eso me permitió poder verla a más detalle. Llevaba una falda color negro que le llegaba a las rodillas con unas botas del mismo color sin tacón dejándosele ver igual de niña, una blusa de botones rosa con su bata de laboratorio. Corrió hacía donde yo estaba son sus mejillas sonrojadas.
"La practica tardó más de lo esperado ¿hace mucho que llegaste?"
"Un poco, no importa"
"Gracias" – empezamos a caminar y la note más seria de lo normal, guardaba su bata en su bolsa y se mordía el labio de forma ansiosa.
"¿Pasa algo?"
"¿Por qué sigues viniendo?" – me pare de golpe ante la sorpresiva pregunta, sus ojos inocentes exigían una respuesta y yo también.
"¿Quieres que deje de venir?"
"Creía que una persona con tu inteligencia no respondía con otra pregunta Viggo"
"Creía que me necesitabas" – mi respuesta no pareció satisfacerle y se quedó parada esperando algo más – "Disfruto de tu compañía, me agrada poder venir acompañarte a casa y sentir que tú estás bien"
"Lo estoy" – atravesamos el estacionamiento y giro en la calle equivocada jalándome de la mano – "Cerca de aquí hay un centro comercial, con un café que te encantara" – cuando su mano tersa se entrelazó con la mía me quede quieto, hasta podría jurar que deje de escucharla por unos segundos, caminaba despacio hasta que me detuve forzando el agarre para verla a los ojos, si por mi fuera le estaría leyendo la mente pero no creí que fuera una de las cosas más inteligentes que se me habían ocurrido – "¿Qué sucede? ¿Debes irte?"
"No, Ann…"
"No digas nada, llegaremos pronto y me lo dirás ahí" – asintió tomándome la mano de nuevo y se quedó callada y sonrojada durante todo el trayecto.
Entramos a un establecimiento en la parte baja del centro comercial, con mesas alejadas una de las otras, el lugar era oscuro y sólo lo alumbraban largas lámparas de colores. El lugar no fue de mi agrado ya que tenían sillones en vez de sillas, ella se sentó cerca de mí y observó la carta con lentitud mientras yo analizaba el espantoso lugar.
"¿No te gustó el lugar?"
"No, no es eso. Es diferente ¿ya sabes qué vas ordenar?"
"Un frapuchino"
"Muy bien, sería un frapuchino para la señorita y un café negro para mí" – la señorita se llevo la orden y en seguida tenía las bebidas preparadas, Ann se lleno de espuma limpiándose con su lengua haciéndome sentir más incomodo de lo que me encontraba.
"Viggo mmmm…en una semana es una fiesta en mi Universidad, ¿te gustaría venir? Ya sé que somos muy jóvenes y que quizás te aburras pero piénsalo"
"¿Venir contigo?"
"Si" – respondió con naturalidad – "Pero si no puedes… olvídalo quizá ni siquiera venga yo" – dijo apenada.
"¿Quieres venir Ann?" – asintió fingiendo que buscaba algo en su bolsa y la detuve despacio – "Entonces vendremos, pero aceptaras aparecerte"
"Bueno a tú lado le perdido el miedo a las apariciones y a la magia" – fruncí el ceño viéndola fijamente – "¿Qué?"
"¿Le tienes miedo a la magia?"
"Es comprensible tenía poco más de cinco años cuando me secuestraron, supe lo que era el dolor, la desesperación y las pesadillas. Y sabía que todo eso lo causaba una varita"
"Pero te acogió una familia de magos"
"Oh no me malinterpretes, mis padres son lo mejor que me ha pasado pero aún siempre he preferido que no hagan ningún tipo de magia en mí, eso me pone mal"
"¿Y por qué me dices que a mi lado se fue el miedo?"
"No lo sé, sólo se fue" – nos quedamos callados por unos minutos hasta que respiro profundamente, sabía que había algo que ella me estaba ocultando y que aun no lograba saber a ciencia cierta que era – "Viggo hay algo que debo decirte"
"Sabía que ocurría algo ¿tiene que ver con esos tipos?"
"No, es sobre nosotros" – susurro despacio – "Yo te quiero"
"Yo también Ann"
"¿Y cuándo cambiará todo esto? Vas por mi a la Universidad, tomamos un café, caminamos, hablamos, nos vemos por el espejo, pero… ¿cuándo pasaremos a otro nivel?" – baje la taza del café incrédulo de lo que ella me estaba diciendo.
"¿Cómo que a otro nivel?"
"Pues sí, ¿es que acaso no lo deseas?" – sus manos se entrelazaron con las mías y acaricio el borde de mis dedos despacio haciendo que mi corazón sufriera una taquicardia.
"¿De qué estás hablando Ann?"
"De lo que acabas de decir, me quieres y yo te quiero mucho más. Disfruto de tu compañía pero necesito de ti Viggo, un poco más, tu tacto, tus palabras, tu…" – sus dedos acariciaron mis labios haciendo que ella se mordiera los suyos. La separe de mi cuerpo antes de que perdiéramos el sentido de la situación y sentí como me contraía al ver sus ojos miel interrogantes.
"Linda no sé porque tú crees que podría pasar esto entre nosotros, soy Viggo Ann, tú tío Viggo"
"Pero dijiste que también me querías"
"Joder claro que te quiero, daría mi vida por cualquiera de ustedes, pero no en el sentido que tú piensas o deseas" – bajo la vista mordiéndose el labio, esa manía cuando algo le salía mal y pensaba en todas las posibles soluciones.
"Cuando hablábamos te pregunte si salías con alguien"
"Y te dije que no, pero no te mentí"
"Dijiste que salías conmigo, sólo conmigo"
"Pero no en el sentido amoroso Ann, nunca haría eso, no podría" – le dije con obviedad y ella alzó la vista retándome.
"¿Por qué? es porque soy muggle ¿verdad? Y tu un mago poderoso, necesitas alguien igual a ti" - me deje caer en el respaldo molesto, no podía creer que ahora todo se revirtiera en mi contra.
"No Ann no tiene nada que ver con eso, tu eres una niña, yo un viejo ¿qué puedo darte? Eres la hija de mis amigos, el sólo hecho de que lo menciones es una locura, pero voy a ignorarlo sé que quizás estás confundida por ese empeño en buscar el amor" – me desvió la mirada mientras yo seguía hablando como imbécil – "… No sé en qué punto, o en qué momento tu malinterpretaste las cosas pero…"
"Ya Viggo, no digas más" – cuando la vi pude ver que se estaba sonriendo a sí misma mientras las lágrimas salían de sus ojos sin control.
"Linda no llores por favor" – le suplique sintiéndome una mierda por haberla lastimado sin proponérmelo – "Un día encontraras…" – se levantó tomando sus cosas pero la detuve con el brazo – "No, mira ven vamos hablar"
"Olvídalo, he hecho el ridículo de mi vida, creí que tú también sentías algo por mí, por la forma en la que me veías, en la que me hablabas o protegías, todas esas noches hablando conmigo creí que significaba algo" – no le respondí nada y seguí sintiéndome un idiota por haberla dañado.
"Ann…"
"Adiós Viggo" – pague rápido la cuenta pero en cuanto yo salí a buscarla ella ya no estaba por ningún lado.
Camine por algunos pasillos pero no la encontré en ningún lado, al salir estaba lloviendo a cantaros y ella aún no llevaba coche. Esperé el tiempo prudente para aparecerme en su casa y saber que iba a estar bien, al entrar Hermione se encontraba sentada en la sala y alzo la vista cuando Rose me dejo entrar, por la forma en la que me veía ella no sabía nada y ahí estaba yo mojado como imbécil.
"Viggo que sorpresa…"
"Hermione" – me indicó que me sentara pero sólo veía el piso de arriba por si me daba alguna señal de que ella había llegado ahí.
"Severus está en el instituto"
"No lo vengo a buscar a él, sino a tu hija" – dejo lo que estaba haciendo para verme fijamente.
"¿A Ann? ¿para qué?" – respiré profundo y agradecí a Merlín tenerle que explicar eso a ella y no a Severus.
"Estábamos en un café y discutimos, bueno no discutir sino una diferencia de opiniones" – alzo la ceja levantándose y poniendo las manos en sus caderas.
"¿Qué opiniones?"
"Bueno sólo no estaba de acuerdo en algo que ella dijo y… se levantó y se fue. Salí a buscarla pero ella ya no estaba ahí"
"¿Eres tú cierto? Tu eres el hombre del que está enamorada Ann" – suspiré esperando su reacción pero lo único que podía ver en ella era una calma total, esperaba mi respuesta con paciencia.
"Te juro Hermione que nunca he tocado a tu hija, no le he puesto una mano encima" – le dije con sinceridad para que ella supiera que jamás iba a fallarle de esa manera.
"¿Y los ojos Viggo?"
"¿Qué?"
"Los ojos, dijiste que no le has puesto una mano encima pero ¿acaso te has fijado en ella como mujer? ¿te gusta?" – me quede callado sintiendo como se acercaba, baje la mirada y ella tocó su varita, no hice nada – "Responde, tú eres el hombre con el que mi hija ha estado saliendo estas semanas ¿Por qué? ¿te has fijado en ella?"
"Hermione es tú hija, la de Severus, nunca podría hacerles esto ni a ustedes ni a Ann"
"Eso no me responde mi pregunta, ¿a qué has venido?"
"Ella desapareció, necesito saber que este bien"
"Te oyes desesperado"
"Lo estoy maldita sea"
"Te has fijado en ella Viggo ¿verdad?"
"No"– susurré cuando alcé la vista ella estaba profundamente enojada, alzó la varita al mismo tiempo que Ann entraba completamente empapada, al vernos empecé a sentirme más mierda que minutos antes, iba con los ojos hinchados y rojos, las rodillas raspadas y mojada de pies a cabeza.
"Hija ven, por Morgana Ann ¿por qué no tomaste un taxi?" – ella se quedó callada sin verme.
"Hermione déjame hablar con ella por favor"
"Viggo necesito secarla y curarla"
"Herms no será mucho tiempo por favor" – observó el reloj y asintió de mala gana.
"Cinco minutos solamente" – me susurró retirándose, conduje a Ann hasta el sofá, parecía una muñeca de trapo, nunca la había visto así.
"Linda no vuelvas a hacerme esto, no tienes idea de cómo me he sentido en estas dos horas que no supe donde demonios estabas" – el miedo, eso era lo que sentía, no podía involucrarme con alguien más de la cuenta porque esta persona podía correr peligro, ella se quedó viendo la chimenea pero no respondió nada – "¿Dónde estabas?... Ann mírame por favor. Linda, está bien voy a curarte"
"¿Qué es lo que querías hablar conmigo?"
"Necesitaba saber que estás bien Ann"
"Lo estoy, no debes preocuparte. Tengo que subir si eso es todo lo que querías decirme"
"Déjame curarte ¿qué te ocurrió?"
"Tropecé" – saque la varita y la coloqué en sus rodillas pero ella alejó sutilmente mi mano y se levantó – "Te he dicho que odio la magia Viggo, no me gusta, podré curarme arriba yo sola"
"Dijiste que conmigo eso había cambiado, que la magia no era lo mismo…"
"En pasado, ahora cada vez que siento tu magia es lo mismo que cuando me tenían en esos calabozos ¡Dolor Viggo!" – se levantó llorando, la sostuve del brazo sintiendo también dolor al verla así de esa forma y por mi culpa.
"Ann daría todo por no haberte lastimado, por evitarte que te hubieses ilusionado con algo que no existía. Mañana te sentirás más tranquila, estas confundida y…"
"¡Cállate! Una cosa es que tu no me correspondas y otra que intentes convencerme de que esto que siento no es real, si tú Viggo que has vivido con miedo al amor por años no quieres saber nada es tú problema pero yo no soy así, sé lo que siento y ni tú ni nadie va a venirme a decir que estoy confundida, este dolor es demasiado real, ahora vete"
"Ann…"
"Que te vayas, no quiero verte más, he hecho el mayor ridículo contigo no podría verte a la cara, vete" – se giro para darme la espalda, la toque al mismo tiempo que aparecía Hermione tras la puerta.
"Ya casi llega Severus, es mejor que te retires Viggo"
"No me iré"
"Vete, no me obligues a sacarte a punta de varita" – vi a Ann una última vez antes de que saliera corriendo hacia las escaleras. Con calma salí de la casa, aún llovía pero no me importó seguí caminando por varias calles sin rumbo fijo.
¿En qué punto todo esto se complico de tal manera? ¿Cuándo permití yo tener el poder de lastimarla a ella, precisamente a ella? El dolor me invade, es complicado describirlo, creo que se llama culpa y remordimiento. Siempre me consideré un hombre recto, inteligente, un hijo de puta también, pero no a tal punto. Las mujeres con las que he estado saben de lo que fui capaz, nunca esperan nada que no sea una cena, una salida sin importancia o una noche de aventura. Sin pensarlo ni haberme detenido a meditar con Ann tuve más que eso, comidas, cafés, salidas, platicas, como llegaba a buscarla como loco, como un torpe necesitado de afecto, ahora entiendo porque ella esperaba llegar a otro nivel.
Eres un completo imbécil, salgo de la ducha con la mente más calmada y sintiéndome igual que hacía unas horas. No puedo concebir la idea de que yo siendo el adulto deje que las cosas se me salieran de las manos, nunca había tenido la intención de que ella se enamorara, jamás lo hubiera permitido y lo hizo…
Me recosté en la cama recordando la forma en la que últimamente sonreía, cuando hablaba, esa manía de morderse el labio nerviosa, cuando intentaba ocultar algo, al caminar, el acercamiento que tenía ¿por qué no lo vi antes?
Eran ya casi las 12 de la noche, el espejo sigue tal cual, al principio ella me buscaba a las 10:30 y luego empecé a terminar mis obligaciones temprano para yo buscarla a las 10 en el espejo y desvelarme con ella, hablando o a veces me encantaba que se cayera de sueño porque si el espejo estaba en la posición correcta podía verla dormir.
Esa noche no me buscó ella, no la busque yo…
"Maldita sea" – grité esperando que ella apareciera por el espejo y mínimo me maldijera.
ANDREA
Subí a la recamara y cerré con llave, mi madre se las ingenio para abrir, no le dije nada, solo llore profundamente sin importarme que ella me viera, me ayudó a quitarme las botas y me condujo a la ducha donde ella se había encargado de llenarla con agua caliente.
"Vamos cariño, desvístete y metete al agua o vas a enfermar" – se salió e hice lo que me pidió, a los pocos minutos ya estaba bajo el agua sin hacer nada. Sólo podía recordar todo lo que tenía al lado de Viggo, salidas, sus platicas, él sonreía, de una forma especial principalmente cuando no estábamos en un lugar público, empecé a llorar aún más y mi madre entró y se acercó a la bañera – "¿Por qué no me dijiste que era Viggo de quién hablabas?"
"Porque no ibas a estar de acuerdo" – se sentó y me curó las heridas con un hechizo y un ungüento – "Con magia no" – sin embargo me ignoró y empezó a enjabonarme el cabello – "Le confesé mis sentimientos y dijo que yo había malinterpretado las cosas, que estaba confundida, no me quiere mamá"
"Ya cielo, deja de llorar"
"Yo le quiero tanto, estaba tan ilusionada, me trataba tan bien, como si fuera la única. Cuando salíamos sólo me veía a mí, me escuchaba, era caballeroso, atento, y resulta que sólo malinterprete eso, él no andaría con una niña como yo"
"Ven sal de ahí" – me ayudó a secarme el cabello y meterme a la cama – "Tienes fiebre, voy a traerte una poción" – me levanté y escondí el espejo debajo de la almohada, tomé la poción y mi madre nunca se fue de ahí – "Deja de pensar en él esta noche cariño, sólo se perdió de una chica maravillosa como tú se dará cuenta de lo que vales y se arrepentirá de haber perdido tu amor"
"¿No estás enfadada?"
"Claro que no, ahorita no quiero hablar de eso, voy a dejarte descansar pero mañana hablaremos de cómo sucedieron las cosas"
"No hay mucho que decir, yo malinterprete cosas" – respondí avergonzada.
"¿Qué cosas Ann?" – me quede callada recordando cada una de ellas y mi mamá me abrazo comprendiendo que por ahora no quisiera hablar de eso.
"Le quiero mamá"
"Lo sé amor, lo sé" – me abrazó mientras lloraba como nunca lo había hecho, ella sólo me contraía a ella más fuerte y sabía que la lastimaba al verme de esa forma pero era algo que no podía evitar"
"¿Nena?"
"Papá no debe verme así"
"No pasa nada hija"
"No mamá, vete, quiero estar sola, sólo dile que llegue cansada y dormí"
"Ann…"
"Por favor necesito llorar a solas" – asintió dándome un beso en la frente y se fue.
"Mañana tú y yo tendremos una tarde de madre e hija, te entiendo Ann, te apoyo pero debes confiar en mí"
"Duele tanto… por favor no me preguntes nada ahora, por favor mamá… me duele" – sus ojos se rozaron queriendo llorar, se regreso abrazándome e intentar calmarme.
"Todo estará bien, quiero que intentes dormir, te deje una poción. Me iré antes de que entre tu padre"
Saque el espejo y lo contraje en mi pecho, ya no habría más conversaciones entre él y yo por el espejo, jamás me buscaría ni yo a él. Lloré con el obsequio de Viggo entre mis brazos, ya no me importaba si alguien me oía, el dolor de haberlo perdido era mayor que cualquier otra cosa.
"Yo te quería Viggo, en verdad esto es real… ¿por qué no me creíste? ¿por qué me rechazaste?" – susurré cómo si él me escuchara, sabía que nunca más lo haría. Lloré así hasta que el sueño me venció con el espejo entre mis brazos esperando por él.
Me dio un ataque de inspiración y decidí subir el capítulo, espero les haya gustado. Nos leemos en la próxima chicas.
Yetsave: El drama no es precisamente Severus sino Viggo, como ves la historia se va alargar un poquito a partir de que eligieron formar está pareja, no voy a extenderlo mucho porque no eran mis planes pero espero les agrade como quedará. Besos
Gabriela Cruz: Excelente idea, uno así para cada una de nosotros quedaría perfecto. Besos
Yazmín Snape: no fue necesaria la presión aquí regrese con este capítulo que me encantó, definitivamente Viggo me inspira demasiado. Besos guapa
Dana Masen Cullen: Siiii *-* Viggo es maravilloso, y Severus y Voldy jajaja amo a los magos oscuros.
Samaria Reed: No será un drama como al inicio o en los otros fics, sino más ligth lo suficiente para captar su atención jajaja Saludos guapa
Keilita Princess: Que bueno que te gustó, intentaré actualizar pronto.
Kiara Michell: Gracias guapa que bueno que te agradó, pero viene el drama para agarrar bien el final, Besos.
Hada: jajajaja a mi también me ha encantado como se fue formando el personaje de Viggo el cual no iba a tener mucha relevancia en la historia se convirtió en algo muy especial, gracias por amarlo. Besos
Ali Victoria: Severus se enterará más adelante cuando quiera matar a Viggo jajaja. Él es perfecto, después de Severus claro. Besos
Xerxes Eli: Poco a poco, dales tiempo jajaja él nunca ha estado con una mujer bien, a penas lo está procesando. Besos guapa.
