Hola chicas, ante la pregunta sobre la edad de Viggo y Andrea, muchas quizás se lo pregunten. Primeramente ya saben que no planee juntarlos pero aún así ahí va: Cuando Viggo ayuda en el juicio a Hermione ella dice que aparenta ser un hombre de 25-30 años, lo dejamos en 30 y Severus tiene 39 entonces. Cuando ellos van a buscar secretos de la magia (cuando muere la prometida de Viggo) él tiene 20 y Severus 29. Al llegar a Tromso: Viggo 32 Andrea 10, actualidad: 40 y 18. Una diferencia de 22 años, un poquito más que con Severus, sin embargo desde el inicio cuando aparece Viggo aclaré que su apariencia era de un hombre muy joven, si aparentaba tener 25 años ahora lo podrán ver de los 35, pasando los riquísimos 30´s. Y como dice la "gaviota" saquen las cuentas, que si sale jajaja (chiste local lo sé… puntos para Slytherin las chicas mexicanas que lo entiendan).
Por otro lado, agradezco mucho en verdad como recibieron a mi OC, ahora todas quieren consolarlo al pobre…
LA PROPUESTA
SEVERUS SNAPE
La imagen que veo es algo que nunca había imaginado, sin embargo estaba frente a mis ojos. Mayo se acerca con velocidad y el calor de Inglaterra nos permite tomarnos el tiempo necesario. Las cosas arribaron en la Mansión Prince sin embargo el mejor regalo que pude darles a mi familia eran unas merecidas vacaciones en la cabaña, mi hija tenía la misma habitación, Hermione y yo ocupábamos la misma y la restante tuvimos que acoplarla con magia para que se quedaran ahí los tres chicos.
Ahora los tres están bajo el agua escuchando la cascada, al ver a Hermione sé muy bien que nunca le había visto esa mirada tranquila y feliz en mucho tiempo. Sé lo pesado que puede estar resultando su embarazo y creí que era el lugar ideal para que terminara su gestación antes de irnos a Hogwarts, si todo marchaba bien nuestro hijo nacería a finales de Junio, tiempo suficiente para trasladarnos en septiembre al castillo.
Ann también tiene una sonrisa en su rostro, sólo tiene los pies metidos en el agua haciendo que su vestido se moje, ya ha pasado el tiempo suficiente desde que arrestaron a Viggo por la irresponsabilidad de ambos y sin embargo no he podido acercarme a ella, Hermione me hace un gesto para que lo haga pero bajo la vista para posteriormente recibir su ataque de oclumancia, en ese embarazo su magia casi se desbordaba de tanto que desprendía. No tentando más a mi suerte, me senté a un lado de mi hija sintiendo su sorpresa y sonrojo.
"¿Te lo habías imaginado? ¿Volver?"
"No, aunque siempre extrañe este lugar. ¿Recuerdas que solías traernos a Sebastián y a mí aquí cuando mamá estaba estudiando?" – asentí casi viendo a mi hijo caminando con pasos torpes y el rostro infantil de ella – "Cargabas a Seb en tus hombros y pasábamos horas en este lugar, cortábamos flores para mamá y aunque odiabas que lo hiciéramos comíamos de las frambuesas que encontrábamos"
"¿Cómo puedes recordar tantas cosas?"
"Fue la época más feliz de mi vida"
"¿Ya no lo eres?" – cuestione preocupado.
"Había estado en un calabozo con John, luego nos trasladaste a esa casa, él se fue, me abandonó y dure con aquella señora soportando malas caras hasta que tú me trajiste a tu casa, eso fue un paraíso papá, fue el consuelo ante tanto dolor, para mí siempre será la mejor época de mi vida"
"No puedo decir lo mismo, esa época fue difícil pero no lo recuerdas porque eras muy niña, ignorabas tantas cosas. No teníamos dinero, no me daban trabajo en ningún lado, cuando lo conseguí tu madre me exigía que lo dejara porque me merecía algo mejor, la atacaron los mortifagos, sufríamos humillaciones…"
"Pero éramos felices también" – me interrumpió con esa inocencia que no se desvanecía en ella – "Sé que no teníamos nada, pero aquí en la cabaña creía tenerlo todo, un techo, una comida, y a mi familia. Cuando te veía observar a mamá sabía que ella era tu hogar, tu refugio. Aunque te enojaras y gritaras o pusieras la biblioteca de cabeza eras feliz"
"Claro que si" – le dije abrazándola.
"¿Hubiera cambiado algo si pudieras?"
"Nada, tomaría las mismas decisiones"
"¿Hasta con mamá?" – le solté para verla, no entendiendo su pregunta – "Bueno hablo de el peligro que corrió y lo que siempre dices, que ella tuvo que sufrir mucho para estar contigo"
"Ann, llevo 10 años casado con tu madre, 12 enamorado de ella y bajo ninguna circunstancia la dejaría ir, no concibo la idea de vivir lejos de ella. No importa lo poco o mucho que hemos sufrido, ha valido la pena… ¿lo ves?" – le pregunté para que viera lo que yo, tres niños felices riendo y una madre acariciando su vientre sonriendo con una vida plena.
"Si, es hermoso"
"Lamento haberte castigado" – me confesé haciendo que se sonrojara.
"Me lo merecía, no debí beber tanto, debido a eso Viggo creyó otra cosa y lo arrestaron ¿por qué es tan impulsivo?"
"Déjalo en paz, hizo lo correcto. Yo hubiera actuado igual"
"O peor"
"Eso seguramente te lo dijo tu madre" – la miré ceñudo, haciendo que su sonrisa la delatara.
"No… bueno quiero confesarte algo, ya que paso y no harás nada. Pero prométeme que no vas a molestarte más conmigo o decepcionarte"
"Jamás… dime"
"Bueno unos chicos me jugaron una broma, tenían un video donde un chico al que yo quería me besaba y… pues intentaba propasarse"
"¡¿Qué?!"
"Me había invitado a un lugar, iba a ser mi primera vez" – susurró las últimas palabras en voz baja, a penas logre escucharla.
"¿Qué te hicieron? ¿Por qué no me dijiste?"
"Antes de que pasara algo me di cuenta que no estábamos solos, él había llevado a sus amigos para que presenciaran el show, así que tomé su coche y salí de ahí pero ellos lograron grabarme y aunque no aparecía desnuda por completo pues… vale si aparecía algo desnuda, de la parte de arriba" – sentí como una llama que comenzaba a recorrerme y se depositaba en mis manos – "Ellos me molestaban y mamá iba a recogerme"
"¿O sea que tu madre si supo y yo no?"
"No quería que te pasara algo malo, sabía que si sabías harías una locura y no quería perderte"
"¡Hija te lastimaron! Y yo ni me entere, ¿para que se supone que estoy entonces sino es para defenderte?"
"En una ocasión mamá no pudo ir y fue Viggo, se enteró de todo, ellos me ofendieron y él supo de ese video" – sonreí desde mis adentros con maldad.
"¿Qué les hizo?"
"¡Papá! Bien sabes que les hizo algo ¿cierto?"
"Es lo más natural" – respondí sin pena acariciando mi varita.
"Pues les causó dolor si eso es lo que quieres saber, les amenazó y arreglo todo"
"Bien hecho" – se quedó callada moviendo sus pies debajo del agua continuamente – "¿Qué ocurre?"
"¿Estás decepcionado de mí? Suficiente castigo tuve ya cuando no me bajaban de ser una zorra, pero no lo soy papá"
"Shhh… claro que no lo eres, jamás voy a decepcionarme de ti, ¡Nunca Ann! Aunque me pese admitirlo es parte de tu crecimiento, aprendiste algo, Viggo les dio su paliza y lo más importante nos libramos de un imbécil que te rondara"
"¡Papá! Algún día tendré novio"
"Si, en diez años quizás… mínimo" – le sentencie con mi mirada, ella bufo y susurró algo como: no tienes solución – "Hija ¿qué te ocurre? ¿Qué fue lo que te cambió?"
"El amor papá"
"¿Amabas mucho a ese chico? Hija si él no fue capaz de respetar tu cuerpo ni la mujer valiosa que eres, no valía la pena. Hiciste bien en lo ceder ante lo que él quería" – intenté sonar convincente y de mente abierta como me pedía Hermione aunque quisiera matar a ese idiota por haberse atrevido a tocar a mi pequeña.
"No es por él, es por alguien más"
"¿Dejaste alguien en Tromso?" – asintió triste bajando su vista – "¿Él te quiere?"
"No"
"Mi pequeña" – la atraje hacía mi sintiendo sus lágrimas en mi camisa, y poco a poco la fue mojando, no pude decir más sólo estar ahí, creía que podía protegerla pero en eso no lo logre, no pude cuidar de su corazón – "Dime si te hizo algo, dime su nombre y voy a ir a partirle la cara"
"Sí me lastimó" – tome su cara con suavidad controlando mi ira.
"Su nombre Ann" – ella lo pensó un momento mordiéndose el labio.
"Sólo no me amó papá, y en eso él no tiene la culpa"
"Princesa" – se enganchó a mi cuello llorando y la deje ahí, sintiéndola aún mi pequeña.
OoOoOoOoOoOoO
En la cabaña reinaba el absoluto silencio, pasadas las 12 de la mañana Ann dejaba un poco el libro que leía y también subía a dormir, al parecer los días le habían sentado bien después de todo, la notaba más tranquila y no tan ausente como otros días.
"Me iré a dormir, mañana iré con la tía Ginny"
"Buenas noches cielo" – cuando subí Hermione estaba sentada sobre la cabecera con las piernas ligeramente abiertas y su cara contorsionada – "¡Nena! ¿Qué ocurre?"
"No lo sé, el bebé se mueve demasiado y me duele"
"Déjame revisarte" – la recosté sobre la cama haciéndole un hechizo de revisión general, todo parecía normal sólo que tenía el ritmo cardiaco acelerado – "¿Cuántas semanas tienes exactamente?"
"Como 36 creo, aún faltan unas dos semanas mínimo"
"Llamare al medimago"
A los pocos minutos un medimago la revisaba, nunca habíamos tenido problemas en los embarazos pero la tensión a la que la sometí al inicio de este me preocupaba demasiado. El medimago le indicó un par de pociones que al día siguiente me encargaría personalmente de realizar para ella, descanso absoluto y ningún disgusto, aunque con el estilo de vida que teníamos en la cabaña eso era poco probable.
Una vez que se retiró me recosté a un lado de ella en silencio, acariciaba mi mano con suavidad. De pronto sacó del cajón un cofre de madera y se colocó la piedra, de la misma forma en la que se la quitó hacía meses hoy se la ponía como si le hiciera falta, observe la otra y sabía que debía colocármela o todo el poder se inclinaría hacía ella causándole daño.
"¿Y eso?"
"Mmmm… llevabas media hora callado, y te pregunté mil veces qué sucedía pero parecías no escucharme"
"Lo siento sólo pensaba" – le susurré abrazándola.
"Vaya el señor Snape conoce el miedo ¿eh?" – sonreí con desgana cubriendo su cuerpo – "Tu magia disminuye… oh bonito recuerdo"
"¡Demonios Hermione deja de hacer eso! Odio que el poder de la magia se incline a…" – me quede callado viéndola fijamente, sus ojos brillaban de felicidad mientras contenía una risa – "¿Puedes saber lo que estoy pensando?"
"Si, recordabas cuando nació Dan, Severus eso no volverá ocurrir"
"Fue mi culpa, yo debí estar ahí y me fui a Durmstrange"
"No pasará de nuevo, Ann está aquí, tu estas aquí, el parto no va a complicarse" – asentí fingiendo que todo iba bien.
"No tengas miedo" – sentí como algo se estrujo y por primera vez me sentí feliz de sentirlo.
"Puedes sentir lo mismo que yo" – afirme.
"Si, sentir tus pensamientos, emociones… la piedra funciona de nuevo"
"¿Me amas entonces?"
"Nunca he dejado de hacerlo. Sólo creo que significa que hemos reconstruido lo que teníamos, somos uno de nuevo"
"Acertada conclusión señorita Granger" – la bese despacio atrayéndola hacía mí dejándose hacer todo tipo de caricias.
"¡Basta Hermione! No puedo tocarte ahorita lo sabes"
"Ni siquiera poquito ¿seguro?" – arqueé la ceja ante su comentario cruel.
"No, descansa anda. Debes tener reposo absoluto en lo que nace el bebé" – se acomodó sintiendo como poco a poco iba relajándose.
"¿No vas a dormir?" – preguntó entre sueños.
"No, quiero cuidarte"
OoOoOoOoOoOoO
Caminaba de un lado a otro por el pasillo de la cabaña. Harry estaba con los chicos en la cascada, así que sólo me encontraba con Ann y Ginny mientras el medimago atendía a Hermione en nuestra recamara, terquedad de ella al tener al último de nuestros hijos en la cabaña.
"Cuando tuvo a Sebastián todo estuvo bien y eso que no contábamos con un medimago"
"¿Eso debería tranquilizarme?" – le pregunté molesto.
"Técnicamente si, ahora está bien atendida y con pociones, hace años tuvo que tener al bebé así, fue realmente valiente" – un grito más de su parte y entraría a la maldita habitación a matar al medimago.
"¡Papá tranquilízate ¿quieres?"
"Ella se ha sentido mal el último mes y se le adelantó el parto así que ambas cierren la boca" – mi hija se rió contagiando a Ginevra.
Pasaron algunos minutos donde creía que la madera del piso donde pasaba se desgastaba en cada paso que daba. De pronto el llanto se hizo presente lo que me llevó a posarme detrás de la puerta hasta que el medimago abrió varios minutos después con la habitación ya limpia y Hermione recostada en la cama con un bebé en sus brazos..
"Es una niña" – me sorprendí acercándome a verla, casi no tenía cabello pero el poco que poseía parecía tener un color castaño muy claro y unos ojos profundos, grandes y negros.
"Es hermosa"
"Athena"
"¿Cómo?"
"Su nombre es Athena" – susurró viéndola fijamente.
"¿Cómo la diosa?" – asintió enamorada de nuestra hija – "Interesante, la sabiduría, la razón, la pureza y el poder en un solo nombre, es perfecto"
"Ann, pasa hija" – se acercó viendo a la pequeña que vestía de un color blanco y estaba cubierta por una frazada verde.
"Es hermosa mamá ¿puedo cargarla?"
"Claro, con cuidado" – la tomó en brazos observándola extasiada, le sonreía y se paseó con ella por un buen rato, mientras le preparaba una poción a Hermione quién se encontraba agotada
OoOoOoOoOo
Entró a la cocina y veo a mi hija terminando de lavar los trastes, niego con la cabeza, eso podía dejarlo haciendo yo. Me sonríe en cuanto llega pasándome una taza de café.
"Es totalmente emocionante papá ¿no crees?"
"¿De qué hablas?"
"La llegada de Athena, es… magnifico. Amo a los guerrosos pero siempre me emocionó que tuviera una hermana. Aunque ya estoy grande jugaré con ella, y le aconsejaré y… bueno haremos muchas cosas juntas" – asentí viéndola sonreír – "¿Ya eres completamente feliz?"
"Hace muchos años que soy muy feliz"
"Pero el hecho de que hayas tenido una niña debe alegrarte, tres varones y llega la princesa, seguro no querrás que nadie se acerque a ella cuando este mayor"
"Alto ahí" – se calló de inmediato poniéndose seria con mi voz áspera que use para interrumpirla – "¿Qué estás diciendo? Yo ya había tenido una hija"
"Bueno si, pero hablo de tenerla realmente. Desde pequeña, verla nacer, crecer, hablo de algo de ti papá, biológica, completamente tuya" – respondió con un brillo en su mirada – "Estoy muy feliz, creo que ella sanara muchas de mis heridas"
"Tú eres mi hija, no me importa que yo no haya engendrado. Eres mí princesa y nada cambiaría eso. Sé que quizás piensas que te acogí para salvar mi culpa o curar las heridas que te hice…"
"No papá yo no he pensado eso nunca" – me interrumpió nerviosa.
"Tampoco yo te he visto diferente, eres una parte de mí Ann" – sonrió con una mirada ilusionada y era verdad, jamás la había visto de distinta manera, llegaba creer a veces que la quería de una forma especial.
"Te amo papá"
ANDREA
Mecía lentamente mi cuerpo con Athena en mis brazos, adoraba esa mecedora, muchas veces ambas caíamos dormidas. Ella estaba despierta y era hora que tomara su siesta y dejara a mamá descansar unos minutos.
"El amor que hay un pecho, hace el sueño florecer, cada día que amanece un milagro puede ser…" – le cantaba despacio viendo como sus ojos se cerraban poco a poco.
Mi pequeña hermanita tenía ya casi dos meses de nacida y era amada por todos aunque confesaba que era yo quien la abrazaba más, se parecía mucho a mamá y aunque tenía los ojos de papá, era la mirada cálida y tierna de ella, por eso todos la amábamos. Después de la tercera canción por fin se quedó dormida.
"Tienes una voz herrrmosa" – casi me rompo el cuello cuando gire hacía la puerta, agradecía a Dios no haber visto mi cara porque debía parecer una idiota. Intenté nivelar mi respiración y pensamientos, así que decidí sólo dar una pequeña sonrisa.
"Me has asustado Viggo"
"Lo lamento" – se disculpó entrando a la habitación. Vestía de forma muggle y se veía bastante relajado – "Tu madrrre me envía para que bajes a comerrr"
"¿Por qué nadie me aviso que estabas aquí?"
"Tus padres creyeron que serrría una buena sorrrrprrresa para ustedes"
"Claro" – respondí sin lograr que eso no sonara irónico – "¿Habías visto a Athena?"
"No, acabo de llegar ¿puedo?"
"Si, sólo intenta no despertarla" – la tomó en brazos y poco a poco se fue formando un nudo en mi estomago que casi me provocaba vomitar la alfombra.
Viggo caminaba despacio por la habitación con ella en brazos, hacía cuatro meses que no lo veía, se había cortado el cabello dejándolo un poco largo de la parte de enfrente aparentando ser más joven de lo que era. Me observaba entretenido con la niña en brazos. La recostó justo en el momento en que mis neuronas trabajaron y baje antes que él al comedor.
Mis hermanos recibieron entusiasmados a Viggo, quisiera poder decir lo mismo pero era imposible mantener una buena sonrisa. La comida pasó lentamente, ni siquiera había podido prestar atención a la conversación y preferí mantenerme al margen. Los niños habían ido a jugar al jardín mientras mamá preparaba el té para todos.
"Bueno hay un asunto que quiero tratar contigo"
"Vaya, crrreía que me habías invitado por corrrtesía y rrresulta que hay un trrrasfondo. Cuatrrro meses aquí y ya tengo que salvarrrte el trrraserrro Severrrus"
"Hay algo de cierto en eso" – dijo mi padre con una ligera sonrisa - "Te tengo una propuesta"
"Te escucho"
"Estoy revisando todos los papeles para tomar la dirección de Hogwarts, te había comentado que no han tenido un director fijo, así que he replanteado todo el programa y el profesorado, tengo la mitad de las vacantes vacías. Defensa contra las artes oscuras me preocupa demasiado siguen sin tener un profesor formal"
"¿Y cuál es la novedad? Que yo sepa esa materrria está maldita"
"No lo está, sólo que no han encontrado el profesor indicado y el Ministerio termina por contratar uno nuevo cada año" – dice mi padre con fastidio.
"¿Quierrres que te ayude a conseguirrr un mago a la alturrra?"
"Quiero que impartas la materia este año" – cuando mi padre dijo eso Viggo se quedo de piedra, estaba con la cabeza agachada pero con la mirada fija en mi padre , lo único que les hizo reaccionar fue cuando deje caer la taza haciéndose añicos en el piso.
"Oh lo siento, se le resbaló"
"No pasa nada Ann… Reparo… Fregoteo" – en un minuto todo estaba como antes, y había tomado otra taza para seguir disimulando mi sorpresa pero la mirada de Viggo no se separaba de mí ni un instante – "¿Y bien qué opinas?"
"Tengo el Instituto Severrrus, no puedo dejarrr a mis alumnos y la sub dirrrección"
"Acaba de terminar el curso, se supone que no deberías tener alumnos" – dijo mi padre con obviedad a lo cual Viggo asintió – "Llevan años proponiéndote ese año sabático en investigación, sólo necesito que encarriles a los alumnos, dándoles buenas bases en lo que logro conseguir un buen profesor"
"Yo… no sé"
"Oh vamos Sjöberg ¿no nos echas de menos?" – le pregunta mi madre, a lo cual respondo con una mirada fulminante.
"Clarrro, tenerrrlos ahí por ocho años y que ahorrra este solo es bastante deprrrimente"
"Entonces acepta, estoy seguro que podré proponerte un buen sueldo para tenerte este año"
"Crrreo que debo pensarrrlo" – susurró bajando la mirada.
"¿Hija tú no dices nada?"
"¿Yo? No papá… bueno…" – justo en ese momento el timbre de la puerta me salvó, llegó Sebastián ceñudo volteando los ojos molesto.
"Ann te busca Tonterson"
"¡Seb!" – le reprendí escandalizada, sin embargo mi padre dio una sonrisa de satisfacción.
"Sebastián ¿qué fue eso?"
"Bueno no es un buen tipo" – justo detrás llegó Paulo con un pantalón de vestir negro y una camisa de botones color vino.
"Buenas noches señores Snape, ¿Ann?"
"Hola Paulo, sólo subo por mi bolsa y nos vamos, no tardaré"
"Tranquila no te preocupes"
"Siéntate Paulo ¿gustas té?" – escuché que le preguntaba mi madre.
"No muchas gracias señora Snape" – subí corriendo ante la mirada interrogante de Viggo y la de fastidio de mi padre.
Me puse una chaqueta y tomé mi bolsa con todo lo que pudiese necesitar. Paulo era un chico que acababa de conocer en la Universidad, estudiaba Administración de empresas y era tres años mayor que yo, lo conocí cuando me orientaba en localizar mi edificio. Baje y me vio embalsamado lo cual provocó que me sonrojara.
"Bella como siempre"
"Gracias" – pude articular con mucha dificultad.
"Nos retiramos entonces señores Snape, ¿señor?"
"Sjöberg" – respondió levantándose para quedar a la altura de mi amigo, pero mi madre lo tomó del brazo sentándolo de inmediato.
"Mucho gusto señor Sjöberg, Paulo Thomerson" – asintió sin responderle.
"Bueno papá ya me voy" – me despedí dándole un beso.
"¿Novio?" – susurró en el abrazo.
"Amigo completamente papá no te preocupes" – le cuchichee también sonriendo.
"Señor Thomerson ya platicamos la hora, quiero a mi hija a las tardar a las 11 de la noche"
"Ni un minuto más señor Snape"
"¿Llevas dinero?"
"Si"
"Celular"
"Si"
"La tarjeta esa de dinero"
"De crédito papá" – lo reprendí esperando que Paulo no hubiese escuchado eso – "Si la llevo"
"¿La poción?" – me sonroje al recordar que me había dado una poción para que se la arrojara en la cara si intentaba propasarse, lo cual le dejaría paralizada la cara para posteriormente hacerle la piel flácida.
"Si, también"
"Ya déjala ir Severus" – agradecí a mi madre, para darle un ultimo vistazo a Sebastián que veía de forma nada disimulada a mi amigo, era idéntico a mi padre, y Alex no se quedaría atrás por mucho tiempo.
"Adiós Viggo, me dio gusto saludarte" – me despedí de mano pero cuando quise soltarme él simplemente se aferró a la mía observándome sin decir nada – "¿Viggo?"
"Puede que acepte la propuesta de tu padre"
"¿Sí?" – cuestioné ceñuda.
"Quizás"
"Bueno entonces luego nos vemos, por sino aceptas me despido ¿ibas a pensarlo recuerdas?" – eso lo hizo reaccionar y me soltó de inmediato bebiendo más té.
"Cuídate Ann, eyyyy tú ¡Cuídala!" – me sonroje y salí molesta a un lado de Paulo.
Después de la visita sorpresiva de Viggo iba completamente nerviosa al cine, una vez entrando a la sala y al comenzar la película me relaje. Terror era lo que necesitaba para olvidarme de todo por un momento, me resultaba cómico todas esas temáticas muggles sobre hombres lobo, vampiros, zombies y lo que se le asemejara, vivía en un mundo donde eso era parte de todos los días y a la vez agradecía poder llegarlo a ver por mis propios ojos.
Al salir del cine nos dirigimos al auto, ambos vimos el reloj viendo que aún teníamos tiempo suficiente.
"Tengo una idea, vayamos por un café y te llevaré a un mirador"
"Suena fantástico"
"Me encanta cuando sonríes" – me sonroje pero no respondí nada, después de mis dos anteriores experiencias hacía falta mucho para que yo cediera y cayera ante el primer encanto y dos palabras bonitas.
Fuimos a comprar el café y me llevó a un mirador donde se podía ver gran parte de la ciudad de Londres iluminada, con los centros de diversión, comerciales, y grandes edificios iluminados. No salimos del coche y nos quedamos platicando ahí, me hablaba de la razón por la cual había estudiado eso, como hijo mayor y sus padres dueños de importantes empresas era su obligación hacerse cargo del negocio familiar y asegurar el futuro de sus hermanas, sin embargo reconocía que le apasionaba la literatura, luego hablamos de mí y mi estadía en Tromso.
"¿Diez años allá?"
"Casi, llegamos cuando yo tenía ya casi 10 años, ahora ya casi tengo los 19"
"¿Y por qué se fueron?"
"A papá le ofrecieron un buen trabajo en un Instituto, mi madre se desempeño allá y pues nos acoplamos muy bien a la ciudad"
"Tu madre es… muy joven" – dijo apenado, sonreí sin tomarle importancia al asunto.
"Bueno ellos no son mis padres biológicos, mi padre se llamaba Nicolás y mi madre Andrea como yo" – se quedó callado maldiciéndose por preguntar pero no me avergonzaba de nada – "Tengo un hermano biológico, se llama John, tiene 12 años que no lo veo. Mis padres murieron en… un accidente" – reflexioné al recordar su verdadera muerte – "Mi hermano se hizo cargo de mi por un tiempo pero él era muy joven, tenía una vida por delante y me dejo con una señora ya bastante grande, dure algunos meses con ella hasta que mi padre Severus me acogió en su casa, mi madre estaba embarazada de Sebastián, desde ese momento ellos son mi familia"
"Te ven como su hija, creí que tu padre iba a matarme en algún momento" – no pude evitar soltar una carcajada.
"Lo siento" – me disculpe reponiéndome – "Él es así, suele ser muy protector, cree que hay peligro por donde quiera, no se lo tomes a mal. Ellos nunca han hecho distinción de conmigo a con alguno de mis hermanos, es lo mejor que me ha pasado"
"¿Y tu hermano? ¿No deseas volverlo a ver?"
"No es algo en lo que haya pensado. Se fue al fin y al cabo"
"¿Y el señor Sjo… Berg?"
"Sjöberg, él es un amigo de papá, sub director del Instituto donde trabajaba, llevan muchos años siendo amigos, disculpa la forma en la que te habló"
"Bueno, entonces no me preocupa dejarte sola algunas veces" – susurró acercándose a mí – "Sé que te cuidan bien, aunque te lo advierto no podrás deshacerte de mí tan fácil" – se inclinó a mí rozando sus labio con los míos, pero yo baje la cabeza antes de que algo sucediera.
"Yo… lo siento. No puedo, todavía no"
"¿Dejaste alguien en Tromso?"
"No es eso, es sólo que en este asunto de la relacione no me ha ido bien. Prefiero ir con calma sino tienes inconveniente"
"Por supuesto que no, iremos a tu paso ¿te llevo a casa?"
"Si, no quiero llegar tarde" – sonrió encendiendo el coche y partiendo por fin al único lugar donde últimamente me sentía segura.
Cuando abrí la puerta el silencio reinaba el lugar, sin embargo un minuto después Athena lloraba a su máximo esplendor.
"¿Ann?" – gritó mi padre desde arriba.
"Si papá, soy yo"
"¿Todo bien?"
"Si, sólo tomo un vaso con agua y subo a dormir"
"Descansa, mañana llega tu coche" – sonreí casi dando brincos, por fin tendría en que moverme. Ahora el problema sería cuando todos se fueran a Hogwarts, a veces creía en todos los inconvenientes en los que metía a mi familia por ser muggle. Entré a la cocina sirviéndome limonada, al cerrar el refrigerador por poco suelto la jarra al ver a Viggo en pijama parado recargado en la pared.
"A estas alturrras tendrrrás que comprrrarrrle muchas cosas a tu madrrre" – dijo sosteniendo la jarra.
"¿Qué haces aquí?"
"¿Te molesta mi prrresencia?"
"No, no quise ser descortés, sólo pensé que te habías marchado ya" – repuse el tono de mi voz dirigiéndome a la barra y sentándome, él hizo lo mismo.
"Tu padrrre me invitó a quedarrrme el fin de semana, quierrre que visite Hogwarrrts parrra ver si así me convence de quedarrrme con el puesto"
"Es genial, mis hermanos también están emocionados por ir al Colegio"
"No te notas muy animada" – no respondí nada viendo hacía la puerta, además estaba muy cansada y tenía clases a primera hora – "No quierrro que te prrreocupes Ann, no pienso aceptarrr, sólo no quise serrr maleducado con tu padrrre"
"No tienes porque pedir mi consentimiento Viggo, si aceptas es cosa entre mis padres y tu"
"No olvido tus palabrrras" – me levanté y coloque el vaso en el fregadero y metí el agua al refrigerador huyendo de su mirada y de él – "Dijiste que… al venirrr aquí tú me olvidarrrías y podrrríamos llevarrrnos bien"
"Así es" – lo encaré.
"No quiero entrrrometerrrme en tus planes. Al vivir aquí yo te estarrría inquietando y lastimando y no deseo hacerrr eso otra vez"
"No te preocupes, ya no hay nada de lo cual alarmarse. Si tu vienes no tendré problemas"
"¿Ya lo logrrraste?" – preguntó temeroso, lo vi a los ojos y asentí separándome un poco e él – "¿Tiene que ver el chico con el que saliste?"
"No, él sólo es mi amigo por ahora, esto lo logre sola y con tu ayuda, aún recuerdo que tú me repetías que esto no podía ser porque era muy niña, porque no era correcto, no era real, por miles de razones. Eras la cordura en todo esto y yo la locura"
VIGGO
¿Locura? Que locura tan desquiciante, tan perversa, adictiva, irritante, daría lo que fuera por volver a ver esa locura en ella, que me volviera a inyectar de vida, pero por fin había logrado lo que tanto le había insistido. Sonrió tal como lo hacía siempre, ya no se veía tristeza en su rostro, ni dolor, ahora sólo podía ver la chica que era antes de que yo con mis estupideces había logrado que se fijara en mí.
Ya era una chica inteligente, seguramente asistía a la Universidad, estaría rodeada de jóvenes estudiantes, y hombres que le podían ofrecer algo mejor que una persona como yo. Tenía una vida completamente normal.
"¿Viggo?"
"Lo siento, me quede pensando"
"¿En qué?"
"Pues en si acepto o no la oferrrta de tu padrrre" – se rió un poco disimulándolo al tomar su bolsa.
"No te preocupes, no voy a molestarte además iré a la Universidad y creo que rentaré un departamento, esta Mansión esta lejos y muy grande para mí, quizá te vea algún fin de semana o en vacaciones"
"¡Tú no me molestas!" – le respondí desesperado.
"Entonces no debes de que preocuparte… debo ir a dormir, mañana tengo clases temprano" – la sostuve del brazo atrayéndola hacía mí, no se esperaba ese movimiento de mi parte y se agitó en cuanto hubo el acercamiento.
"Ann… perrrdóname porrr favor"
"¿Por qué?" – preguntó nerviosa sintiendo nuestros cuerpos pegados.
"Porrr haberrrte enamorrrado"
"Ya no lo estoy, quítate esa culpa, se libre Viggo… buenas noches" – se retiró dejándome el mismo vacío que había tenido por cuatro meses.
Mis musas ya se pusieron de flojas en este capítulo, pero prometo compensarlo en el siguiente, actualizaré el fin de semana en vista de todo esto.
Me perdonan que no responda a sus comentarios en esta ocasión, estoy enferma y a penas puedo mantenerme despierta. Lo haré el fin de semana sin falta. Besos
