El capítulo que todas esperaban, a disfrutar.

RECUERDOS Y VERDADES

ANDREA

"No voy a subirme a eso" – negué con la cabeza alejándome del carruaje.

"Están domesticados hija, no ocurrirá nada" – aunque mi madre sonríe eso no me da seguridad.

Era la grandiosa visita al colegio donde trabajarían mis padres, mi papá se había ido por red flu con mis hermanos pero por Athena creyeron prudente que era mejor aparecernos en el pueblo mágico cerca de ahí e ir andando en carruaje hasta el castillo. Viggo me observa con sus manos en los bolsillos y evitando una risa.

"Ven" – me tendió la mano por fin, la observe bastante molesta pero su voz me hacía que mi corazón latiera con fuerza, suspire y la tome subiendo al carruaje, después subió mi madre y al final él. Comenzó a moverse por dos animales espeluznantes, caballos negros pero como si fueran esqueletos, parecían caballos pero reptiles, a la vez llevaban alas como murciélagos. En cada paso que daban me alejaba a la parte de atrás del carruaje, contaba los minutos para poder alejarme bajarme – "Se llaman Thestrrrals, es un caballo alado, estos no hacen daño los han podido domesticarrr. Acérrrcate"

"Claro que no"

"Ven mirrra" – me jaló un poco mientras él tocaba "la piel" del animal, éste seguía caminando – "Muchos crrreen que son animales oscurrros, solo son tonterrrías. Sin embarrrgo solo lo pueden ver aquellos que han prrresenciado una muerrrte" – más confiada toque el animal que dejaba hacerse caricias – "Eso es, no paso nada"

"Si, supongo que debo acostumbrarme a ver todas estas cosas"

"No dirrrás lo mismo si ves un unicorrrnio o las sirrrenas. El lago negro tiene un calamarrr gigante, ya lo verrrás" – suspire enfadada ante el comentario de mi madre.

"Ann no ocurrirá nada, te lo prometo"

Bajamos del carruaje donde nos esperaba mi padre con un hombre alto, demasiado alto y corpulento, mi padre le indicaba algunas cosas a lo cual el hombre en todo asentía. Mi madre con su varita hizo que las rejas se abrieran y poder entrar al lugar que sin duda era lo más hermoso que había visto antes, unos jardines inmensos con un pasto verde por donde quiera, al fondo se alzaba el gran castillo con varias torres, podía ver el lago negro el cual nunca visitaría.

"¡Hermione!"

"¡Hagrid!" – corrió mi madre abrazando a ese hombre el cual casi la alzo rozándose sus ojos.

"Creí que nunca te volvería a ver"

"Hagrid, mi hija Andrea Snape, hija él es el guardián de las llaves de Hogwarts, se encarga de cosas muy importantes aquí" – el asentimiento de mi padre me hizo saber que entonces ese mago era de confianza.

"Mucho gusto señor Hagrid"

"Hagrid solamente, pasen entonces"

"Y él es Viggo Sjöberg será el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras" – voltee a ver a ese canalla que no se atrevió a decirme que había aceptado el puesto.

"Mucho gusto profesor, bienvenido" – sólo asintió y caminamos despacio mientras el señor Hagrid le explicaba las nuevas especies que había en el Bosque, en poco tiempo deje de escuchar la conversación para ver el Castillo.

"Es hermoso"

"Lo es"

"Nunca me dijiste que habías aceptado la propuesta de mi padre"

"Crrreí que no te imporrrtaba"

"Así es" – le respondí con odio antes de alejarme de ahí.

OoOoOoOoOoOoO

"Esto es el hall, de aquel lado está el Gran Comedor" – le dijo mi padre a Viggo quién asentía en cada indicación – "Están localizados por casas ya lo sabes, Slytherin, Ravenclaw, Hufflepuf y Gryffindor"

"¿Por qué Gryffindor al final? Te casaste con una de ellas ¿lo recuerdas?"

"Cada noche lo recuerdo" – le responde con cierto erotismo a mi madre, lo cual hace que me ponga roja ¿acaso la pasión nunca moría en ellos o qué demonios?

"Frente a esas mesas están la de los profesores, Ann tú te sentarás ahí con nosotros"

"Pero papá yo no quiero vivir aquí"

"Eso no está a discusión señorita, en la parte de arriba se encuentra la enfermería con Madame Pomprey aunque por lo visto tiene un aprendiz, esperemos que sirva de algo. La lechucería por si la necesitan se encuentra en la torre oeste en la parte posterior. Ven en el tercer piso se encuentra el aula de tu materia Viggo puedes ordenarla y decorarla como se te pegue la gana"

"Es lo más justo ¿no?" – subimos a las escaleras pero al observar hacía arriba pude ver que estás se movían y no precisamente como en los centros comerciales.

"Es suficiente, yo me largo de aquí. Puedo morir en cada paso que doy, por las escaleras, por pasadizos, los animales esos peligrosos que hay afuera, el calamar gigante, ¡por dios hasta mamá dice que había una enorme serpiente!" – gire en el supuesto tercer piso sin hacer caso a los gritos de mi padre.

"ANDREA SNAPE" – casi brinque cuando fui convocada con magia justo a su lado – "Aquí vivirás así que colabora en la explicación" – bufe enojada sin importarme lo que dijeran – "Ahora vamos a la biblioteca"

HERMIONE

"¿Y los niños?"

"Se los lleve a tus padres, hay varias cosas que debo arreglar y requiero tu presencia" – asentí subiendo a su despacho con él, cogió algunos pergaminos y ordenaba algunas cosas rápido.

"¡Profesor Dumbledore!"

"Señora Snape, un gusto volverla a tener en el Colegio"

"Es una enorme felicidad volver, se que Severus lo hace por mí"

"No hay nada que él no haga por usted y lo sabe" – asentí aunque escuche el tono de molestia de Severus – "Una sorpresa muy gratificante de que usted lo haya hecho feliz este tiempo"

"Déjala en paz Albus"

"Y Athena tiene dos meses a penas" – terminé por contarte ya sentada frente al cuadro.

"¿Quién lo diría hijo? Cinco hijos maravillosos, debo conocerlos a todos. Siempre dije que querías especial a esta hermosa mujer, tanto enojo, protección disimulada por ser su tutor era sospechoso"

"Pensaré seriamente en poner como condición que saquen tu cuadro de mi despacho" – le dijo con enojo – "Vamos a mis aposentos Hermione"

"¿No son aquí?"

"Claro que no, seguirán siendo las mazmorras"

OoOoOoOoOoO

Quitó una protecciones a la puerta dejándonos entrar a sus aposentos, de inmediato encendió la chimenea ante el improvisto frío. Algunas lámparas fueron encendidas mientras veía la estancia, nada había cambiado.

"Nunca creí regresar a este lugar"

"Minerva protegió mis aposentos, nadie ha entrado desde hacía 12 años"

"Yo vine aquí después de estar en la casa de los gritos" – me acerque al sillón negro el mismo donde me senté a llorar por su muerte y por no haberme dado cuenta que lo amaba, lo acaricie despacio sintiendo todas esas emociones dentro de mí.

"Aquí dormiremos esta noche"

"¿Qué?"

"Resulta muy excitante ¿no?" – reí un poco al observar la cama – "Siempre quise hacerte el amor en esa cama"

"¿Siempre? Eres un pervertido"

"Cuando regresaba de las misiones muchas veces te encontré dormida en la cama, me transmitías mucha ternura"

"¿Y por eso gritabas '¿Qué demonios hace dormida Granger?'"

"Debía fingir y ocultar mis sentimientos" – se burló de mí quitándose la túnica – "Sin embargo, me atraías, me gustabas, te amaba y era un hombre Hermione, te deseaba" – sentí un beso lento, sólo una vil traición para dejarme caer sobre la cama estando él sobre mí – "Me sentía mal porque eras muy joven, porque amabas a otro y eras mi mejor amiga"

"Yo ya te amaba" – me despojó de mi blusa dejando mis senos descubiertos, los acaricio despacio haciéndome gemir.

"Nunca me di cuenta, no a ciencia cierta. Sin embargo no hay nada pervertido en esto, es el amor, quería hacerte mía aquí en medio de la guerra para olvidar lo que era, para recordar lo que tú me decías noche tras noche" – arrojó su camisa al final de la habitación, llevando sus manos al cinturón y deshacerse de él también – "Te has sonrojado"

"La situación es muy erótica, tomando en cuenta que lo estas planteando cuando tú y yo éramos profesor y alumna"

"Y más si llevabas uniforme"

"¿Qué tenía mi uniforme?"

"Cubría todo tu cuerpo, resultaba tentador y más al descubrir lo que ocultabas debajo de él" – se levantó para desnudarse y jalar mi pantalón e ir acariciando mis piernas despacio no perdiendo de vista las reacciones de mi cuerpo y mis gestos.

"Apaga las luces"

"No, deseo verte"

"Severus acabo de tener a la niña, no estoy… aun presentable"

"Yo te veo muy deseable" – se agacho para oler mi aroma y gimió haciendo que yo hiciera lo mismo.

SEVERUS SNAPE

La podía ver ahí sobre el mismo edredón negro, desnuda sólo con unas bragas negras nada sexys, sonrojada y temerosa como siempre el espere, a decir verdad eso despertaba en mi un morbo que estaba consumiéndome.

Me agache para poder tomar un seno con la boca, jugueteando con él en movimientos circulares mientras ella arqueaba su espalda y gemía despacio jalando mi cabello incitándome a hacer algo más atrevido.

"Retírese Granger."

"No lo haré" – respondió altanera y sin moverse ni un centímetro. Acababa de llegar a mis aposentos y ella ya había arribado ahí a los tres minutos.

"No la necesito en este momento y no le he dejado deberes."

"La herida que le cure hace un par de noches requería reposo y podría abrirse e infectarse."

"¿Piensa darme clases de medimagia señorita?" – le pregunte con burla.

"No, sólo quería saber si estaba bien, permítame revisarlo señor" – ante su acercamiento me aleje, su mano alcanzó a tocarme y la tomé rápido con fuerza, llevándola hacía la pared.

"¿Recuerda sus deberes en todo este trato?" – asintió temiendo el daño que yo pudiere hacerle – "No recuerdo en ninguna parte del trato su preocupación y atenciones medicas, repita sus deberes."

"Aprenderé todas las materias que usted así considere necesarias, Pociones, Hechizos, Trnasfiguraciones, Defensa, Duelo, Oclu… mancia" – cortó la frase al sentir dolor en el brazo donde la apretaba – "a su vez, leeré todo libro que sea necesario para poder aprender las materias nuevas que usted elija en especial la Magia negra, dedicaré todo mi tiempo a mis deberes y tareas extras, no teniendo ninguna distracción."

"¿Dónde está implícito estas tonterías de venir hacerse la enfermera conmigo? ¿Le gusta la materia? Vaya con Madamme Pomprey y sea su aprendiz ahora largo" – la solté dándole la espalda.

"Señor, por favor tiene fiebre, déjeme curarlo."

"¡Que se largue!"

"No podré hacer todos deberes con usted enfermo o incapacitado" – el mareo se hizo más notorio y deje que se acercara, me recosté en la cama sin verla sintiendo como desabrochaba mi camisa y desprendía ésta de mi piel – "Debo limpiarla para poder hacer el hechizo, la magia negra se hace persistente."

"Sólo haga eso en silencio" – por ciertos momentos pude ver como trabajaba, ceñuda, concentrada y al final sonriendo por su trabajo – "Espero que no termine por matarme Granger."

"Estará bien, sólo descanse el tiempo que debe y podrá levantarse después, ahora si me voy señor no quiero importunarle más tiempo" – la tome del brazo acercándola a mí con fuerza, sintiendo su nerviosismo y viendo su sonrojo.

"¿Por qué Granger? ¿Por qué siempre espera a que yo vuelva?"

"Porque… yo… sin usted no aprendería y… usted debe de volver siempre ¿me ha escuchado? Nunca me deje esperando por usted, debe de volver" – susurró desesperada, observe su mano viendo las marcas que yo había dejado en mi arranque, tomé un poco del ungüento que tenía ahí y se lo coloque, me odiaba por hacerla dañado – "Gracias."

"Puede quedarse."

"¿Cómo?"

"Sé perfectamente que cruzara esa puerta y se dormirá en el sillón de mi despacho, morirá de frío puede quedarse" – ella sonrío y se sentó en el sillón, a los pocos minutos se sentó en la cama observando cómo iba la herida.

"Debe beber la poción" – escucho que me dice colocándome el liquido en los labios, lo hago sin fuerzas pero ella me ayuda, siempre… como siempre. Siento como su cuerpo queda a un lado mío rendida por el cansancio – "Duerma profesor, yo me hare cargo esta noche."

Su cuerpo se mueve inquieto del placer recibido, podría morir ahora de lo caliente que se siente mi cuerpo sobre el de ella. Sus bragas se sienten completamente mojadas cuando me rozó sobre ella.

"Por favor Severus"

"Aguanta un poco, necesito disfrutar de este momento. Te haré el amor como te lo hubiese hecho hace 14 años" – asintió resignada.

La observe, era increíblemente hermosa. Su cabello estaba por ningún lado, esa mirada llena de deseo. Su cuerpo sudando, esos pezones rojos de tanto morderlos y erectos llenos de más atenciones. La bese con fuerza, intentaba nivelar la pasión que había en mi cuerpo pero era imposible, me recibió gustosa gimiendo, intento cambiar posiciones pero la tome de los brazos para dejar profundizar el beso, entrar a su boca morderla, succionarla. Se quedó tranquila por un momento con las manos en la misma posición. Metí mi mano dentro de sus bragas acariciando su intimidad que estaba caliente, húmeda, y ese punto hinchado que nada mas al tocarlo hizo que ella se arqueara y abriera más las piernas esperando el placer que yo ansiaba por darle.

"Minerva" – entré a su despacho donde Hermione estaba con la cabeza agachada y ahora se sonrojaba con mi presencia.

"Severus ahora no puedo atenderte, estoy aplicándole un castigo a la señorita Granger"

"Vaya los Gryffindors siempre rompiendo las reglas"

"Se quedó dormida en clase y cuando la despertamos transformó la capa de un compañero en alas de murciélago, eso pudo traer consecuencias desgarradoras"

"Lo siento profesora" – susurró avergonzada.

"Bien como sea, si me permites podré encargarme de su castigo ya que Albus te requiere en su despacho"

"Quiero a Granger en una sola pieza Severus, ya sé tus castigos descomunales" – me riñó y salió del despacho.

"Sígueme" – caminamos rápido hacía las mazmorras y lo primero que hice fue usar la red flu para comunicarme con Albus antes de que Minerva llegara a buscarlo a él – "Albus, mandé a Minerva para allá, tenía en detención a Granger y la requiero esta noche para unos deberes, hazte cargo"

"Pero…" – aun no terminaba cuando salí de la chimenea entrando a mis aposentos.

"¡Hermione!" – mi voz la hizo reaccionar y entró corriendo detrás de mí.

"¿Qué es lo que debo hacer señor?"

"Bebe esto" – ella negó con la cabeza y la observe intransigente – "¡Obedece carajo! Te has quedado dormida por la intensidad de las clases que te estoy dando, debes reponerte de inmediato. Dormirás aquí"

"Pero son las seis" – me acerqué a ella acariciando su mejilla.

"Has sido una aprendiz responsable, una alumna inteligente, una amiga fiel, estas así por mí y lo que implica la misión que te di, bebé la poción" – lo hizo sin rechistar. A los pocos minutos ya estaba acomodada en mi cama donde ya varias noches había dormido ella sola o a veces yo acompañándola.

La deje dormir toda la noche mientras preparaba las pociones para la enfermería y calificaba los ensayos así le quedaría a ella menos trabajo en caso que Voldemort me requiriera para una misión. Salí por la mañana a avisarle a Filius que ella no asistiría a clases por un encargo mío. Al entrar eran casi ya medio día y a penas abría sus ojos.

"Joder, me perdí de Encantamientos."

"Ya hable con Filius, y tu próxima clase es después de la comida. Date una ducha, te llevaré a comer fueras de Hogwarts."

"No Severus, eso no. Iré a mi sala común y comeré fruta."

"¿Despreciarías una rica pasta italiana y un pescado?"

"Vale pero quiero llegar a Runas Antiguas" – se levantó viendo en el baño su ropa limpia – "¿Y eso?"

"Envíe a un elfo por tu ropa" – cuando salió llevaba un vestido de verano color azul cielo con zapatillas blancas, me extendió su mano en señal de estar lista.

"¿Sabías que aceptaría?"

"En parte, además siempre puedo recurrir a un imperio" – entramos a la chimenea y pronto estábamos en Hogsemade para aparecernos en Londres, caminábamos despacio – "¿Hermione? No llegaras a Runas, ya lo arregle."

"Severus" – me dijo en queja poniendo su cara de molesta, la tome de la barbilla para que me mirara.

"¿Quieres volver?"

"Eres un vil embustero, ¿A dónde me llevaras después?" – mmm… primero a comer luego iremos a la cabaña, te diré que te amo, te quitaré ese vestido lentamente, besaré tu cuerpo y te haré el amor como nadie lo ha hecho.

"A donde tú quieras ir, estaré a tus ordenes esta noche. Sólo espero que seas un amo un poco más considerado, Albus y Voldemort están terminando con mis nervios."

"Ya cállate y llévame a comer"

Sentía ya mi mano completamente mojada al estarla estimulando, jadeaba despacio al mismo tiempo que intentaba morder mi cuello, ahora sus piernas rodeaban mi cintura y buscaba un contacto de mi sexo con el suyo.

"Ya estás muy mojada" – le quité sus bragas, abrí sus piernas y la penetré con dos dedos, recorriendo con mi pulgar su clítoris.

"Severussss" – repetí el movimiento una y otra vez hasta hacer que terminara con un gemido largo, apretando sus piernas y dejar que viera ese hermoso rostro posterior a su orgasmo.

"¿Quieres tenerme dentro ya?"

"Si ya"

Su cuerpo se movía lentamente por el llanto, pero no me acerque, no podía lastimarla más. Me quede callado hasta que ella giro molesta retirándose a su habitación en la cabaña.

"Hermione por favor, ¿por qué me haces esto cada mes?" – se quedó callada subiendo las escaleras enfadada – "Es una guerra ¿recuerdas eso al menos?" – le pregunté desde abajo, subí y me quede afuera de su habitación aunque esta la había dejado abierta –"No puedo hacer lo que me pides, ¡lo siento!"

"Si puedes pero no quieres, ese amor por Lily Potter va a matarte, pero seguramente estarás feliz de irte con ella."

"No digas eso."

"Entonces hazlo, una vez que toda la guerra empiece viaja con nosotros, será más rápido y fácil. No tienes porque seguir al lado de ese psicópata."

"Debes recordar todo lo que te he enseñado, hay razones por las cuales debo seguir con Voldemort, luego las entenderás. Deja de pedirme lo mismo cada mes Hermione, no voy a complacerte." – tomó su varita apuntándome enojada, y unas lágrimas se asomaban por sus ojos – "Voy a volver, te lo juro. Al final de la guerra cuando Potter mate a Voldemort, estaré ahí parado recordándote que nada malo pasaría."

"No te atrevas a morirte."

"No lo haré" – me acerque y ella se lanzó a mi llorando.

"Tengo un mal presentimiento Severus."

"Confía en mí siempre estaré para ti."

Entré en ella lento, suave, levantando su espalda para que sintiera el placer de la intromisión. Aún no estaba completamente dentro para salirme, escuchar su queja y volver a entrar hasta el fondo. Calle sus gemidos con mi boca, moviéndome suave y placenteramente. Ese lugar estaba lleno de recuerdos, de muchos sentimientos. Era estar viéndola caminando nerviosa, llorando, esperando por mi, curándome, riendo, planeando, sonrojada, pidiendo, dando, era ella, las mazmorras eran toda ella.

Empezó a moverse a la par conmigo haciéndose más persistente la fricción.

"Hermione te amo"

"Severus…" – tomé sus caderas penetrándola más fuerte, más intenso. Sosteniéndose de mis hombros con fuerza.

Sale hecha una furia de mi baño, casi puedo sentir la magia que desprende en cada paso que da, me volteo para evitar reírme y que termine por hechizarme.

"¿No los vas a castigar?"

"Ya les quite puntos."

"15, 15 puntos le quitaste a tu casa, ¡quemaron mi uniforme Severus!" – su grito me hizo recapacitar un poco en si debía reírme o no.

"Ya mande a compraran otro nuevo, por lo pronto deberás quedarte ese."

"Slytherin, tengo el maldito uniforme de Slytherin carajo."

"Era el único que tenía Hermione, soy jefe de esa casa, no podía conseguirte uno de Ravenclaw, y antes loco que darte uno de Hufflepuff."

"Es raro que tengas un uniforme de una mujer ¿cómo se llama?" – me preguntó ceñuda.

"¡¿Qué?!"

"¿Andas con una alumna?" – me acerque a ella y si no supiera manejar bien mi magia ya le estaría haciendo daño.

"Para tu información la señorita Parkinson estará vestida de muggle lo cual es suficientemente humillante para ella y más al saber que tú llevas su uniforme, supongo que eres lo bastante inteligente para que no te afecte a ti tener el suyo. No suelo acostarme con las alumnas" – por mucho que las ame y desee, pensé evitando decir esa última frase.

"Lo siento, perdón. Es sólo que estoy cansada de que me humillen por ser una…"

"Por ser la mejor alumna de tu generación, ellos tendrán su castigo correspondiente Hermione, así que colabora con el de Parkinson, ven acá" – se acercó sonrojada, ajuste su corbata verde y le quité la túnica – "Eso es, ahora vamos a la cena, será satisfactorio verle a la cara a mi alumna."

¡Este uniforme está corto y ajustado, me veo… me veo… sexy" – me gire a verla como resorte, la falda le quedaba ajustada resaltando su silueta, la blusa igualmente y el verde hacía que resaltara su rostro y el color de su cabello, se percibían mejor sus piernas y la pose que portaba – "¿no te parece?"

"¿Qué?"

"Que me veo sexy" – asentí intentando no sonar nervioso y disimulando la forma en que la vi – "bueno vamos que me quiero vengar de tus alumnos esos" – salió de mis aposentos caminando diferente y entendí que ese castigo no sólo era para Parkinson sino para mí, verla así me iba a matar.

Abrazó su cuerpo sintiendo los placeres de su orgasmo envolverme enteramente pero no me detengo y sigo embistiéndola lentamente, no me deja mover demasiado por el abrazo con sus pierna y como se aferra a mi espalda, hacía demasiado tiempo que no la notaba tan entregada.

"Te amo" – no pude responder y me deje llevar por mi propio orgasmo rindiéndome ante ella.

A los pocos minutos salí de su interior, sólo nos acomodamos a dormir plácidamente envuelto en los recuerdos que me proporcionaba aquel lugar.

ANDREA

Entré al castillo llena de libros, nada más de imaginarme el camino a las mazmorras con todos esos volúmenes y me daban ganas de acampar ahí mismo y dormir. Cuando me gire sin proponérmelo choque con una armadura provocando que esta se callera haciendo un ruido que pude haber despertado a medio castillo.

"Maldición" – salió un chico corriendo vestido de blanco, rió un poco ante la escena y con la varita todo volvió como estaba, haciendo que mis libros levitaran y tomándolos con la mano.

"¿Eres la hija del director verdad?"

"Andrea Snape"

"August Frich soy el aprendiz de enfermería"

"Si te recuerdo"

"Te acompaño a las mazmorras" – caminamos en silencio un poco hasta que empezó a socializar algo que no se me daba muy bien – "¿Y qué estudias?"

"Medicina y ¿tu? Siempre te quedas aquí en el castillo ¿cierto?"

"Si, así es. Me voy los viernes a medio día a Londres con mi esposa y mi hija, Nataly es muggle como tú"

"Y tú hija"

"Tiene cuatro años y será una bruja ¿tu vienes y vas a Londres a la Universidad?"

"Bueno rento un departamento para cuando no alcanzó a regresar me quedó ahí, pero papá prefiere que regrese todas las noches. Aunque hoy se me hizo tarde, seguramente me imagina ya en el departamento, gritara cuando sepa que estoy aquí y estuve en Hogsmeade tan noche"

"El director es excéntrico, supongo que era lo que le faltaba al Colegio, ¿cómo es ser hija de Severus Snape?"

"Señor Frrrich ¿conoce la horrra de queda?" – volteé los ojos con fastidio al ver a Viggo con la varita en la mano arrojándome su luz en la cara.

"Solo acompañaba a la señorita Snape a las mazmorras señor"

"30 puntos menos parrra Slytherrrin por andar a deshorrras en el pasillo"

"¡Pero si ya no estudio aquí!"

"Está haciendo una maestrrría, y perrrteneció a la casa de Slytherrrin así que supongo que de alguna forrrma usted deberrrá aprrrender a obedecerrr las rrreglas ¿no? ¡Larrrgo de mi vista!" – le gritó, sin embargo el joven no se movió ni un centímetro, le quité mis libros para no comprometerlo a los celos de ese idiota.

"Yo puedo ir August, gracias por todo y disculpa el inconveniente"

"Pero Andrea"

"Ya escuchó a la señorrrita, ahorrra váyase, yo la llevarrré a las mazmorrras" – no espere a ninguno de los dos, camine enojada escuchando los pasos de Viggo detrás de mí – "Dije que te acompañarrría"

"Conozco el camino, gracias"

"No era horrra para que estuvierrras en los pasillos"

"¿Y qué vas hacer? ¿Castigarme?" – lo encaré deteniéndome.

"Si, deberrría hacerrrlo" – dijo fuera de sí, su mano me acorraló sobre la pared fría, dejando muy poco espacio entre ambos.

"¿Y qué piensas que haga en el castigo? ¿Limpiar los baños como sueles castigar? ¿O repetir mil veces 'No debo tentar los celos del profesor Sjöberg'?" – mis palabras no lo hicieron reaccionar y se acercó a mi cortándome la respiración.

"Te pondrrría una detención"

"¿Y qué se hace ahí?"

"Estarrrías detenida en mi despacho, el tiempo que yo lo considerrre necesarrrio haciendo lo que yo te pida"

"¿Con que intención?"

"Mantenerrrte vigilada"

"Entonces no es necesario que hagas la detención, eso lo haces día a día Viggo"

"Ann deja de coquetearrr con cada hombre que se te crrruza o en verrrdad harrré algo que no te gustarrrá" – le di una cachetada que no se esperaba y tome los libros con fuerza.

"Yo no coqueteo con nadie, crees que después de un tipo que quería aprovecharse de mí y luego otro que sólo se burló de mis sentimientos me iban a quedar la ganas del amor ¡pues no!" – lo aventé y camine más rápido a las mazmorras.

"Yo no me burrrle de ti"

"Lo hiciste, y lo sigues haciendo. Me enamoraste y cuando por fin decido olvidarme de ti te acuerdas que existo. Si decido estar con un hombre es mi problema, deja de celarme"

"Lo hago porrrque te estimo no por un fin rrromántico"

"¿Sabes qué Viggo? Hazte imbécil tu solo" – salí de ahí hecha furia hacía las condenadas mazmorras que era lo más lejano en todo el castillo.

OoOoOoOoOoO

Ese fin de semana no fui a laboratorio por la tarde, sólo pase al departamento por unas cosas y me fui al castillo de inmediato. Subí al tercer piso donde sabía que él se encontraría y toque la puerta esperando a por él. Abrió dos minutos después saliendo una chica de la casa que tanto adoraba mi padre, su sonrisa era triunfal, saludo con respeto y salió sonrojada.

Pude ver a Viggo sobándose el puente de la nariz pesadamente.

"Pase"

"Soy yo" – entré y cerré la puerta poniéndole el seguro. Se notaba nervioso y cansado, como aquel hombre al que se le descubre robando algo – "Vaya ¿quién lo hubiese imaginado?"

"¿De qué hablas?"

"¿Sabes quién es esa chica? Es la nueva comisionada a seducirte en el gran club de fans del profesor Sjöberg, ya veo porque tiene esa mirada de triunfo en su rostro"

"No digas tonterrrías"

"¿Me vas a negar que estaba aquí por eso?" – se quedó callado, quizás preguntándose cómo había logrado enterarme, los cotilleos en ese castillo eran cosa de todos los días.

"No"

"Vaya, entonces para entrar a tu vida se requiere ser bruja ¿cierto? ¿qué más? ¿sangre limpia? ¿Buen cuerpo? ¿No ser muggle?"

"¡BASTA ANN!" – gritó golpeando su escritorio.

"A ella si la aceptaste porque es una bruja mientras que conmigo me desechaste"

"La rrrechacé y si le ves esa carrra de trrriunfo fue porrrque logrrro colarrrse en mis aposentos, y soy un caballerrro no dirrré nada más. Solo te dirrré que ella crrree que me siento atrrraído. Es mentirrra, no posee nada parrra que despierrrte eso en mi" – responde con pesadez levantándose y dándome la espalda y observando la ventana.

"¿Y qué tipo de mujer es la que te atrae?"

"Inteligente, aguerrrida, sincerrra, carrriñosa, tierrrna, sencilla…"

"Soy yo" – se giro para verme, seguía parada frente a su escritorio sin moverme, con toda esa rabia fluir, estaba harta de él – "¿Por qué has estado yendo a mi Universidad?" – cerró los ojos derrotado ante lo que había descubierto – "¿Por qué te he visto en los lugares que yo frecuento? ¿Por qué papá despidió a August transfiriéndolo a San Mungo? ¿Por qué tu actitud?"

"Debo cuidarrrte"

"Eso mi padre lo hace, ¿vas a negar qué sientes algo por mí?"

"Ann no empecemos de nuevo"

"¡Cobarde!" – me vio con coraje ante la palabra, pero me acerqué a él para corroborar que lo era cuando se alejó de mí – "No puedo creer que todo lo que dice mi padre que has hecho sea verdad cuando le tienes miedo a una simple muggle como yo. Cuando prefieres mil cosas para no estar cerca de mí porque te da miedo enfrentarte a lo que yo te provoco"

"Retírate de mi despacho"

"No, yo no soy una de tus alumnas a las que le dices que hacer. Soy una mujer y lo has visto. Enfréntate a esto como lo hice yo"

"Ann ¿sabes qué edad tengo yo? Además de eso, no puedo dejarrr de serrr lo que soy, un mago oscuro, no dejarrré mi estilo de vida porrr ti ni por nadie"

"A tu lado la magia no me da miedo" – le confesé acercándome, me quede pegada a él casi escuchando su respiración – "Bésame"

"No quierrro hacerrrte daño, no quierrro que sufrrras más por favorrr" – me susurró en suplica.

"Bésame"

"Ann soy un hombrrre mayor, no suelo tenerrr romances, salgo con mujeres sólo para pasarrr el rrrato, no me gustan las rrrelaciones sólo lo hago para diverrrtirme y pasarrr la noche con ellas. No quierrro que tú te convierrrtas en una mujerrr más de mi lista"

"Si tú me besas y después me dices que no sientes nada, ningún sentimiento me iré"

"Estás loca"

"Nadie sabrá esto, solo lo sentiremos tu y yo" – me acerqué y mordí su labio inferior. Gimió con el toqué y tomó mi cara con fuerza para hacer lo que le había pedido.

Me alzó de la cintura apretándome con fuerza, se rió un poco y jaló mis piernas para que pudiera abrazarlo con ellas, me vio a los ojos y por primera vez empecé a temblar.

"Así, sostente" – asentí temerosa cuando colocó bien mis piernas – "¿Es esto lo que quierrres?"

"Yo… quiero un beso"

"¿Y si no me conforrrmo con un beso?" – gruñó a mi cuello mordiéndolo, me retiré un poco con miedo – "Te darrré lo que quierrres, no temas no harrré nada que no desees"

La forma en la que me veía, ¡Diosss! Nadie me había visto de esa forma. Me condujo hasta el escritorio donde me dejo sentar, vio mis labios y luego a los ojos esperando mi consentimiento, sin embargo yo estaba demasiado atontada para reaccionar. Sin esperar lo hizo, me beso despacio pero no suave, mordía y jalaba mis labios al compas mientras me sostenía de su túnica, creía que iba a caer sino lo hacía.

Me pidió permiso para entrar a mi boca, lo hizo con fuerza pero cedí, empecé a soltar mi cuerpo dejando ir el estrés, me estaba entregando a él con resignación, el beso era pasional, dado el caso que solamente había besado una vez, era Viggo el hombre que yo amaba con quién ahora me besaba, succionó mis labios acariciando mi espalda ya más calmado, como si hubiese querido dejar salir algún coraje y frustración y ahora se dedicara a saborearlo.

No quise parecer inexperta y mis manos quedaron en su pecho subiendo para quitarle la túnica, se sorprendió pero dejo que lo hiciera dejando salir un gemido.

"Ann…"

"Sigue"

Me vio a los ojos y asentí para que continuáramos, lo amaba, llevaba amando a ese hombre por todo un año, metió sus manos por debajo de la blusa, veía la puerta de sus aposentos, deseaba ir mejor ahí pero ¿hacía lo correcto?, me tomó de la cintura con fuerza hacía él besándome de nuevo. Desabroche su camisa viendo una cicatriz en el pecho la cual toque y se retiró de inmediato viéndome fijamente.

"Es cierrrto tú errres esa mujerrr"

Sonreí por fin al escuchar lo que había esperado, sin embargo no tuve tiempo para reaccionar cuando empezó a quitar los botones de mi blusa dejando ver mi sostén rosa, ¿Por qué demonios te pusiste eso Ann? Me reprendí, pero lo que a él menos parecía importarle era el color.

Me miraba concentrado cuando por fin se había deshecho de mi blusa, tocó mis senos por encima del sostén haciendo que se pusieran erectos, estaba encendida sin embargo no podía evitar sentirme nerviosa, sentirme observada, burlada, desconfiada, él lo notó y me atrajo hacía él besándome y acomodándose entre mis piernas sin que hubiese ese contacto que mi cuerpo exigía y mi mente temía.

Bese su cuello conforme sus manos acariciaban mi espalda, lo mordí tanto que le estaba dejando una marca de la cual él no parecía quejarse. Jugó un poco con el broche de mi sostén lo cual me hizo separarme un poco para verlo.

"Lo siento" – se disculpó alejándose un poco – "Perrrdón Ann no supe frrrenarrr esto"

"Yo también lo desee"

"No llegarrr tan lejos, lo sé, lo veo en tus ojos, no me mientas, tienes miedo" – me agache molesta conmigo misma por tener esas inseguridades cuando por fin él me hacía caso – "Debes vestirrrte"

"¿Quieres que me vaya?"

"Linda por favor, dijiste que si te besaba y te pedía que olvidarrras del amor que me tienes lo harrrías" – reí como una tonta poniéndome la blusa completamente humillada – "Perrrdóname"

"¿Por haberme humillado? Ahora entiendo cuando dijiste que solo formaría parte de la lista de mujeres con las que has estado, o simplemente tú no tienes sentimientos y en verdad no me quieres o eres un cobarde, dijiste que yo era esa mujer"

"¡Errres la hija de Severrrus y Herrrmione! ¿Logrrras entenderrr eso Ann?" – me gritó al sacar por fin lo que tanto le molestaba – "¿Logrrras captarrr que te vi de niña? En el maldito juicio te conocí cuando tenías ocho años, ¿Logrrras analizarrr la perrrversión en toda esta mierrrda? Te cuide y de pronto mirrrate, besándote y tocándote a punto de hacerrrte mía ¡Es aberrrante!"

"No sabía que el amor podía ser aberrante" – me limpie las lagrimas y me baje del escritorio con la poca dignidad que me quedaba – "Cumpliré, adiós Viggo"

"Perrrdóname" – llegue hasta la puerta quitándole el seguro y al abrir casi me caigo ahí mismo, mi padre con la ceja levantada estaba ahí haciendo ese gesto con la boca como cuando me pregunta algo y no respondo – "¡Papá! Me asustaste ¿qué haces aquí?"

"Aquí trabajo Ann, esa pregunta es para ti ¿qué haces en el castillo a esta hora?"

"Yo… no tuve laboratorio y regrese temprano" – siguió analizándome y me agache para evitar el contacto visual.

"¿Por qué llorabas? ¿Y qué haces en el despacho de Viggo?"

"Tuve un mal día, sólo pase a saludarlo y bueno… pues… a ver si… lograba distraerme… él suele hacerlo… a veces" – me acomodé la blusa intentado que olvidara como tartamudee para formar esa frase, mi padre sólo se quedó callado sin decir nada lo cual me estaba poniendo nerviosa, estaba pensando y observándome. Volteó adentro viendo a Viggo que estaba recargado con las manos sobre el escritorio viendo a mi padre.

Ahí supe que todo iba a salir mal, las cosas del escritorio estaban esparcidas en el suelo, pergaminos y tintero regados. Viggo con la camisa a medio abrochar y la marca en su cuello y pecho me delatarían si mi padre se acercaba e él.

"¡Voy a matarte maldito bastardo!" – habló furioso acercándose a él.

"¿Papá?"

"¿Cómo fuiste capaz de atreverte a ponerle las manos encima cerdo?" – sostuve su túnica pero de nada sirvió, azotó la puerta y corrió hasta donde estaba Viggo que no hizo nada para frenar el ataque, sólo se enderezó y tiro la varita al piso rindiéndose.

Mi padre se le dejo ir encima cayendo al suelo y golpeándolo en la cara sin piedad, intenté quitarlo, lo jalé, pero su fuerza me sorprendía, lo veía perdido en la ira fuera de si.

"Papá déjalo ¿qué te pasa? Papá lo vas a lastimar, déjalo" – a pesar que le suplicaba y lloraba eso parecía no detenerlo, Viggo estaba ensangrentado sin si quiera intentar defenderse ni con palabra ni con fuerza – "Te lo imploro papá, por favor"

"¿Cómo te atreviste Sjöberg? ¡Es mi hija!"

"Papá él no me hizo nada, papá no sé de que hablas pero déjalo"

"Ann vete a las mazmorras"

"No"

"QUE TE VAYAS MALDITA SEA" – se giro a verme y me aleje dos pasos, nunca lo había visto de esa forma, su mirada era diferente y la vena de su sien palpitaba de furia con sangre en las manos los recuerdos de mi niñez llegaban veloces paralizándome.

"Para papá por favor"

"Dame una razón Viggo sólo una para no acabar contigo, algo que me indique que todo es un malentendido" – le recitó con cierta locura en su voz mientras lo tomaba de la camisa jalándolo hacia arriba levantando su cuerpo un poco. La vista de mi padre se concentró en las marcas que yo había dejado en su piel y cerró los ojos intentando contener la rabia.

"Todo es un malentendido deja te explico"

"¡VETE!"

"Dame esa razón Viggo dime, ¡habla maldito! Aquella mañana que te arrestaron no vi a Ann en la casa, ¿durmió contigo? ¿No paso la noche ahí verdad? Dame un motivo para no matarte"

"No lo tengo Severrrus"

"Viggo" – llore tapándome los ojos ante lo que se avecinaba.

"Esa noche ella…"

"Ella estuvo conmigo en mi casa" – terminó la frase que había empezado mi padre.

"¡Maldito hijo de puta!"

"¡PAPÁ NO!"

Larguito el capítulo chicas y dos en una semana, he quedado muy conforme con él así que quiero reviews, postéenlo. Ahora bien ¿qué quieren que ocurra con Viggo y Andrea? ¿Van a querer lemmon? Pregunto porque luego nos tachan de pervertidas y bla bla bla

Nos leemos en una semanita…

Yetsave: Ya estoy mejor muchas gracias, dormir bien esta semana me ha caído de maravilla. Ahora que ya llegó la parte que todas querían ¿qué prosigue? ¿boda? ¿Hijos? ¿Lemmon? ¿Separación? ¿Qué Severus lo mate? Tu pide para acoplarlo a mis ideas… Besos guapa ojala te haya gustado tanto como a mí escribirlo.

Hada: En estos casos los celos son los mejores amigos, y no para quién los sufre, pero así es la vida y le tocó a Viggo. Les dije que Severus iba a matarlo, revivirlo, castrarlo, torturarlo y volverlo a matar. Es natural, es su pequeña. Espero te haya gustado guapa. Besos

Gabriela Cruz: Espero te guste el capitulo guapa. Besos

Keilita Princess: Soy mexicana, lo entiendo jajajaja. Pero ahora que lo ves tirado y ensangrentado ¿no tienes un poco de compasión por él?

Kiara Michell: Detrás de Severus puedes formarte si aún quieres patear el lindo trasero de Viggo, pero con paciencia que todas las lectora quieren hacerlo jajajaja. Espero te haya agradado el capítulo.

Valitos: A tu pregunta si Andrea estará esperándolo, la respuesta es no, ella tiene un carácter muy parecido a Severus y es más joven, algo inmadura, además esa frase solo será de Hermione, en el epilogo te darás cuenta porque. Ojala te guste hasta el final mi fic, y sigo esperando el tuyo ehhh. Besos

Yazmín Snape: Ya ando al bien guapa, hasta escribí es que tengo una lectora que me presiona, sobreexplota y me estruja. ¿Sabes? Ansió poder escribir el epílogo *-*

Samaria Reed: Te lo diré, para él pesa mucho el hecho de que es hija de su mejor amigo y más el saber que siente algo por ella, además la conoció siendo niña eso pesa mucho en Viggo y más el deseo carnal que se hace presente. Ojala te guste el final. Besos

Ali Victoria: Listo guapa, fin de semana como lo prometí. Ya vimos que con confesar sentimientos no se lograba nada, no contábamos con la presencia del Master, ¿lo matara? ¿lo dejara paralitico o sólo lo destazara? En ustedes está lo que quieran que suceda. ¿Crees que él la ame en verdad?

Xerxes Eli: Se viene lo bueno en este asunto, veremos si lo castra o no. Severus actuó como solo Severus Snape lo haría jajajaja. Besos guapa

Lui nott: Ojala que si, muchas gracias guapa. Besos