Digimon Tamers / JenRuki

Perspectiva de Ruki


Precisamente lo que faltaba… que el automóvil se eche a perder justo antes de salir, cuando no tuve la previsión de hacerlo antes en caso de algún posible problema como el que se presentaba en ese momento. Jen tenía razón… era hora de que lo renovara. Tendría que tomar un taxi. Caminé desganada y después de un rato de espera, en donde todos y cada uno de los taxis que pasaron estaban llenos, de pronto aparece un bus que pasaba donde tenía que ir. Un poco enojada decidí que si quería llegar, aunque fuera atrasada, debía tomarlo. Hacía años que no experimentaba esa "maravillosa y placentera" sensación de estar en un bus lleno. Aquello debía ser tan sofocante como lo era el infierno… el bus poco a poco comenzó a vaciarse y de pronto vi un hombre que me congeló tan solo al vislumbrarlo. Desvié mi mirada de él tan pronto lo vi. Una sensación fría me recorrió por completo… sentí el miedo. No quería caer bajo los prejuicios pero algo me indicaba que debía protegerme de él, mi instinto me decía que estaba en peligro. Él era delgado, alto, su nariz aguileña y tan delgada como el mismo. Tenía el pelo largo, usaba barba y tenía puesta una gorra, aún cuando era de noche; sentía su mirada penetrante en mí y faltaba poco para mi bajada. Observé sus manos ganchudas y escualidas aferrándose al mismo fierro que yo, y de pronto nuestras miradas se encontraron y yo deseé correr. Me sentía amenazada. Me bajé y mi temor se hizo realidad, el sujeto, que no paraba de mirarme y me provocaba esa sensación atemorizante se bajó junto conmigo. Él comenzó a caminar más rápido que yo cuando detectó hacia donde me dirigía. Lo observé detenerse un poco más allá y encontré un lugar donde esconderme, pero él al notar que no caminé hacia donde él pensaba comenzó a buscarme, empecé a caminar a zancadas, casi corriendo. Mi respiración estaba agitada, mi corazón latía muy rápido, sentía frío a pesar de que estaba en plena actividad física. Miré a mí alrededor y me sentí un poco mejor al notar que estaba en un lugar un tanto familiar, quería dejar de sentir ese temor y ese frio y entonces fue que sólo pensé en Jen. En algún momento perdí al sujeto supuse, porque no lo vi más, pero la sensación me seguía acompañando. El conserje me reconoció y me dejó pasar y subí en el ascensor apenas compuesta, deseando a travesar esa puerta en la que yo sabía que él se encontraría. Nada más al abrir, y apenas saludarlo comencé a llorar por el miedo retenido y la adrenalina que ya estaba descendiendo. Apenas balbuceé lo que me había pasado, creo que él no me entendió del todo. Lo abracé fuertemente y por primera vez, después de lo que sucedió, me sentí tranquila y protegida y comencé a sentirme somnolienta. Siempre que pasaba cuando lloraba que luego sentía mis ojos pesados e irritados. Sentí a Jen moverse y desperté, tengo el sueño demasiado ligero. Súbitamente reaccioné; había hecho involuntariamente una escena y seguramente él se sentiría incomodo con ello. No deseaba irme, no quería estar sola en esos momentos y él, siendo tan perceptivo como lo es, lo supo e impidió que me fuera.

Me llevó a su habitación y me prestó una camiseta que reconocí como una de sus favoritas; me quedaba tan grande que servía como pijama y me quité el pantalón, que no era nada cómodo para dormir. En ese momento, en ese lugar, después de lo que había pasado, la vergüenza no era algo que me tuviera con mucho cuidado. Mencioné antes que tengo el sueño muy liviano, pero tan pronto él nos cubrió en la cama yo caí dormida como si hubiese tomado alguna clase de medicina.

Sentí unas caricias en el pelo, eran relajantes y placenteras… y eran de la persona a la que yo deseaba con cada célula del cuerpo, mi mejor amigo.

Aquellas castas caricias yo sabía que para él no tenían el mismo significado o efecto que para mí, pero yo quería seguir recibiéndolas…

—Puedes… ¿podrías seguir haciendo lo que hacías?

Él continuó haciendo lo que le pedí por unos momentos y repentinamente sentí cómo desde el pelo descendió y la caricia de trasladó mi brazo con las yemas de sus dedos, no fue un error porque lo hizo por unos momentos más y de pronto se detuvo nuevamente.

—¿Por qué te detienes?

Le pregunté entre medio curiosa y molesta. No era mi intención, pero lo que sentía por él era más fuerte que mi raciocinio, con el solo toque de sus dedos había logrado despertar mi deseo por él, que aunque siempre existía, me las había arreglado para mantenerlo a raya. No podía seguir manteniendo los ojos cerrados y me vi obligada a abrir los ojos y él me miró fijo, como si se hubiese dado cuenta de algo que nunca había visto. Me acomodé a la altura de sus ojos y comencé a tocarlo sutilmente, era más como un roce que un toque en realidad y cuando él cerró los ojos me sentí más libre para seguir haciendo lo que ya había comenzado, me acerqué más a él y delineé todo el su rostro y hundí mis dedos en su pelo hasta que sentí que aquel profundo deseo que sentía por él debía ser saciado sólo con eso, ir más allá sería transgredir los límites. No sabía qué hacer o cómo debía actuar. Nunca había hecho eso con él, desconocía ese aspecto de su vida y no quería abusar de su buen carácter. Dejé de tocarlo, me alejé un poco y me concentré en mirar el techo blanco. ¿Qué pensaría él de mí ahora? Si bien era cierto que no habían sido más que unas caricias exploratorias, toda la vida existió una clase de código en la que no nos tocábamos a no ser que fuera estrictamente necesario; aquello había sido una falta a ese acuerdo implícito.

Jen se acercó a mi nuevamente y no entiendo por qué, pero tiró hacia atrás la sábana que nos cubría. Yo no quería que lo hiciera, porque notaría que me encontraba excitada al mirar mis pechos. Y vaya que lo notó, porque se quedó mirando esa zona por lo que me pareció un momento eterno, pero desvió sus ojos hacia los míos y nos quedamos mirando fijo nuevamente.

No me esperé nunca que Jen se situaría sobre mí, ni en mis mejores sueños donde él era el protagonista me atreví a pensarlo, pero él se encontraba ahí y me recorrió con sus labios, provocándome unas cosquillas excitantes con la sutileza de su toque y como deseaba más de aquello, le facilité el acceso. Mi corazón latía salvajemente, él lo estaba escuchando y era algo a lo que no podía hacer nada, era una reacción natural de mi cuerpo tal como la excitación que sentía que se evidenció en mis pechos. Súbitamente Jen comenzó a acercarse a mis labios… él no iba a besarme, yo siempre lo supe, y tal como pensé que lo haría evadió ese lugar y continuó el trabajo que antes había comenzado en mi cuello. No estaba preparada para sentir su mano en mi estomago medio expuesto, y mucho menos para luego sentir que ascendía lentamente… ansié fervientemente que me tocara por completo, pero me decepcionó al no tocar mis senos que silenciosamente clamaban por su atención, sin embargo tocó algo que hasta entonces no había hecho, mis labios y el efecto en mi fue como si tocara una zona erógena, pero se detuvo y se acostó a mi lado, mirando el blanco techo que también había capturado mi atención antes, cuando estaba insegura de lo que estaba aconteciendo. Supe en ese momento, que si no hacía algo pronto no pasaría nada más. Estábamos jugando con fuego y él se estaba empezando a acobardar, o eso pensé. Decidí que había ambicionado este momento mucho para dejarlo pasar, y no haciendo caso a mi sentido común que me decía que avanzar más podía ser el fin de nuestra historia amistosa, hice caso a mis instintos que tan bien había controlado hasta ese día y me senté sobre él a horcajadas, aventurándome a la cercanía de su sexo y el mío, que para mi gran sorpresa se encontraba en evidente estado de excitación. Busqué sus ojos para saber si era esto lo que realmente él quería y no vi algo en él que me dijera que no lo deseara también, volví a subir un poco, sólo un poco y me quedé ahí, entre un poco expectante, afanosa pero con un atisbo de temor, le di la última oportunidad para retractarse si realmente lo quería, pero él hizo lo que yo realmente anhelaba que hiciera, puso sus manos en mis caderas e hizo que lo que restaba de espacio desapareciera para que nuestros sexos finalmente se encontraran y no pude más sino cerrar los ojos al finalmente sentirlo tan duro contra mi. Él comenzó a moverse haciendo el contacto infinitamente más placentero y yo inicié los míos también. No obstante yo necesitaba y quería más y me quité la ropa que impedía que el contacto entre nosotros no fuera pleno, y él, para mi regocijo, no tardó en imitarme. Busqué yo misma la penetración, no me avergüenzo de ello, era yo la que llevaba deseándolo desde mi adolescencia, y finalmente sentí la exquisita sensación de él invadiéndome, fue algo rápido y sin dolor porque yo estaba demasiado excitada desde que todo empezó. Jen se quedó quieto, no entendí él por qué, pero yo no estaba dispuesta a esperar a que él hiciera algo y comencé a moverme buscando sentirlo incluso más, empecé a sentirme más acalorada, y él dio comienzo a su colaboración tan pronto salió de su trance tras mirarme fijamente los pechos unos momentos. De pronto, yo sin esperarlo, lo sentí salir de mi dejándome desconcertada…no iba Jen a arrepentirse ahora, ¿no?, pero no tardé en darme cuenta de que él quería cambiar la posición dejándome bajo él y volvió a introducirse sin demasiado esfuerzo y me volví a sentir llena de nuevo… sentirlo dentro de mi había dejado al descubierto que había dejado mi vida sexual muy de lado y ya no quería más eso… Jen comenzó el deleitable vaivén y yo estaba acercándome demasiado al clímax, aunque no quería alcanzarlo aún, quería más de él. Contener los gemidos que nacían tan naturalmente se hizo una tarea dificultosa, yo lo estaba disfrutando mucho, pero no pensé que estuviera bien que me dejara llevar demasiado y en ese momento en que estaba entre esperándolo y no, culminé y liberé toda la tensión acumulada tras el acto y él poco segundos después, tras dos violentas embestidas lo sentí acabar dentro de mí y lo sentí un poco menos duro luego de eso, aunque me hubiese gustado que se quedara ahí, donde estaba por siempre...

Ambos nos encontrábamos mirando el ya tan conocido techo blanco. Estaba asustada de lo que pasaría de ahora en adelante, me preguntaba a mi misma si había forzado la situación… no quería que él me odiara. Pero también descubrí algo más, después de lo que había pasado yo no me conformaría con menos. Ya no podría ser más sólo su amiga. Él buscó mi mirada y lo miré segura y no pude reprimirlo más, quería besarlo y me acerqué, una vez más lo dejé escoger, si lo quería o no, Jen no hizo ningún manifiesto al respecto, ni de quererlo o rechazarlo, así que simplemente lo besé. No pensaba más que en un beso sin mucha profundidad o pasión, pero él me sorprendió demandándome más y me acomodé para besarnos más satisfactoriamente. Él comenzó a acariciarme y a presionarme para que el beso fuera más acentuado y aquello fue como otra sesión de sexo, fue sumamente intenso y pasional y yo me entregué por completo, con todo lo que tenía. Quería que lo recordara… porque yo había tomado una decisión… tenía que huir y por sobretodo escapar de mis sentimientos por él. No podía ni quería volver a lo de antes, ahora que había conocido cómo se sentía recibir sus atenciones de amante. No me arrepentía a decir verdad, no podría. Llevaba tanto tiempo deseándolo… aún recuerdo ese momento en el que despertaron mis sentimientos por él. Estábamos en su casa viendo esas horribles películas que solíamos ver, él de verdad era sólo mi amigo… pero de un segundo a otro paso a ser el hombre que despertó mis más profundos anhelos cuando sin querer se volteó un café caliente sobre él. Jen rápidamente se quitó la sudadera y la camiseta que vestía para no quemarse y fue en ese momento cuando vi su cuerpo perfectamente marcado, por lo que supuse serían las artes marciales que tan vehemente practicaba. Me dejó perpleja, él conservaba aún su cara de niño, pero poseía el cuerpo de un hombre, y yo no lo había notado, ni siquiera imaginado hasta ese minuto.

Conociendo como sabía que Jen era, de alguna forma u otra terminaría tomando la responsabilidad de lo que acababa de pasar y no quería oírlo, no quería escuchar lo que yo bien comprendía, no lo necesitaba. Al dejarlo en esa habitación sentí que dejaba atrás una parte de mí.

—Nos vemos, Jenrya… gracias.

Esas palabras que tanto me costó verbalizar eran poco significativas para agradecer todos esos maravillosos años de buenos momentos y de compañía… de una amistad tan consolidada como la nuestra.

Cerré la puerta deseando poder dejar atrás todo lo vivido con él y casualmente el ascensor no tardó en llegar. De pronto comencé a buscar mis llaves, intuí de pronto que no las tenía y tal como pensé no las encontré, lo que significaba que tendría que volver al lugar al cual me había prometido no hacerlo… como dicen por ahí "el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen", bufé por la ironía. Toqué el timbre y Jen no me abrió, lo que me pareció extraño porque sólo minutos antes él estaba dentro. Necesitaba con urgencia las llaves de mi casa, no me quedó más que ocupar las que él me había dado en caso de urgencia. Solía olvidar las mías, pero nunca jamás olvidé las de él… aprovecharía de dejarlas por ahí, en un lugar donde él no las notara de inmediato. Encontré lo que buscaba y me encontraba mirando dónde podía dejar el juego de llaves que Jen me había entregado, cuando inesperadamente vi a Jen entrar a su departamento, aproveché de tirar el llavero bajo su sofá y me apresuré a explicarle mi presencia ahí.

—Disculpa, se me olvidó esto. Toqué, pero ya no estabas… Usé las llaves que me diste en caso de emergencia… ya me iba.

Jen se acercó a mi traspasando la distancia prudente que dos personas deben tener, y sin que lo esperara me empujó hacia el mismo sofá donde había pateado las llaves de las que me quería deshacer, y sin que lo pudiera predecir, él se recostó sobre mí. Mirarlo muy extrañada por su conducta se quedaba corto.

Tardó un momento en hablar y finalmente escuché lo que él deseaba expresar.

—Tú… ¿tú ocupas algún método anticonceptivo?

Ahora comprendía su preocupación; un día que nos embriagamos me había contado a modo de confidencia que le aterraba tener hijos o contraer una enfermedad de transmisión sexual… y nosotros no habíamos usado algo para prevenir ni lo uno ni lo otro, pero mentalmente hice las cuentas y al menos sabía que embarazada no iba a quedar.

—No te preocupes, no habrán consecuencias.

Le contesté segura, esperando tranquilizar su inquietud, le sonreí, pero yo no sentía que aquella conversación tuviera gracia alguna.

—Es que si no es problema para ti… ¿crees que puedas dejar de usarlo?

¿Qué? ¿Cuál era realmente su problema? ¿No era eso precisamente lo que a él le preocupaba y aterraba? ¿Por qué me preguntaba eso? Estuve a un tris de preguntarle sobre qué hablaba cuando antes de poder formular cualquier palabra él me besó tan bruscamente que me lastimó el labio inferior con sus dientes, pero aquello no me importó y le devolví el beso ávida de él. No estaba segura de qué le ocurría a Jen, pero no lo iba a cuestionar en ese momento en el cuál él me estaba dando ese beso tan apremiante, me atreví a tocar su espalda y sin querer evitarlo lo rasguñé porque me puso nerviosa y deseosa. Traté de alejarme, sentía que me faltaba el aire pero él no me lo permitía, pero yo de verdad necesitaba respirar y un poco de distancia. Necesitaba poner mis pensamientos en orden.

—Por favor, para.

Le exigí, porque él no me estaba permitiendo alejarme de él. Quería irme.

—Me tengo que ir.

Necesitaba distancia, anhelaba irme y pude apreciar que a Jen oír eso no le gustó. Estaba absolutamente desconcertada con lo que estaba pasando.

—Debo ir a alimentar a mi cachorro.

Le aclaré, era una excusa, pero era cierto también. Sin decir más me alejé de él y le contestaría algo que me quedó rondando en la cabeza, pero al voltearme me encontré a Jen mirándome de una forma que había visto en muchos hombres, pero nunca había visto en él. Un calor extraño me recorrió por completo, aquella mirada proveniente de él me puso nerviosísima… era una mirada que tenía la palabra sexo escrita en ella.

—No tengo intenciones de tener hijos…

Él cambió su mirada y conocía mejor esa expresión presente en sus ojos, aquello lo irritó. Decidí terminar la idea.

—… pero nadie dijo que no podíamos intentarlo…

Cerré la puerta de un portazo, asegurándome de que esta se cerrara por completo, para no permitirme a mi misma volver.

Me apoyé en la pared. Estaba completamente atribulada. Siempre creí que aquello era lo que quería; Jen manifestó abiertamente que no se arrepentía de lo que había pasado y sugirió de un modo no demasiado claro que deberíamos tener un hijo. Un hijo. Nosotros dos.

No entendía nada, pero podía darme una idea de lo que había pasado. Lo que habíamos compartido había sido algo sublime, no tengo tan baja mi autoestima para pensar que a él no le gustó tanto como a mí, había sido ciertamente memorable… sin embargo Jen era un hombre y había tenido recientemente una sesión de sexo del bueno. Él debía sentirse completamente atraído hacia mí en esos momentos, pero en cuanto las endorfinas producidas disminuyeran, él se daría cuenta de lo que habíamos hecho y se iba a lamentar el resto de la vida por lo acontecido y yo me iba a asegurar de nunca ver su cara llena de arrepentimientos…

Aprovecharía de irme de vacaciones, el que me hubiesen echado del trabajo no podría haber sido más conveniente en ese momento, necesitaba poner tierra de por medio entre él y yo. El cacharro viejo que tenía de auto no me serviría con ese propósito y sin pensar mucho fui a la concesionaria de autos y compré el primer auto de color azul que encontré, lo pagué por completo en ese minuto. Sonreí, el tipo tiene que haber pensado que robé un banco y que huía por eso, pero como le importaba más su comisión no me cuestionó nada.

Volví a casa, empaque un bolso rápido, me llevé al perro conmigo y me fui sin mirar atrás; ya nada me retenía en ese lugar.


Saludos :)
Como consejo les digo que lo que le pasó a Ruki en el bus en este capítulo me pasó a mi. Hagan caso de sus instintos que no están ahí por nada, son lo más básico de supervivencia, y si algo les dice que está mal o que corren peligro, probablemente así sea.

Ojalá les guste esta historia, a mi me ha gustado escribirla pero parece que a Uds no mucho leerla jajajaja
Cuídense y gracias por su tiempo.