Capítulo 5
"¿Estás segura que quieres verla Ruka? esa es la chica que te odiaba desde que te conocí".
Aoko enlazó sus dedos con los de su novia.
"No me importa lo que me ha hecho... nadie se merece lo que casi le pasa a ella".
Ella se estremeció y trató de tirar de la mano de la enfermera que estaba tratando de envolver su mano.
"No va a mejorar si no me dejas hacer esto Haruka".
Sacó la mano de la rubia de nuevo y coloco la venda.
"Le diste una golpiza a ese tipo...".
"Se lo merecía...".
Hablaba en voz baja, no vio a la enfermera como ella cosió y luego envolvió su mano.
"¿Cuándo puedo ver a Michiru?".
"Bueno, una vez que termine podrás ir, pero tienes que quedarse quieta".
Aoko sonrió al berrinche que daba su pareja parecía un bebe.
Haruka gimió y apretó los ojos con fuerza mientras la enfermera aplicaba más presión a la mano dañada.
Ella suspiró de alivio cuando finalmente termino.
"¿Puedo ir ahora?".
Ya estaba empezando a ponerse de pie.
"Sí ya hemos terminado aquí".
"Gracias".
Tomo a Aoko de la mano para salir prácticamente corriendo de la sala de enfermería...
"Ruka... ¿Por lo menos sabes si a ella le gustan las flores?".
Aoko negó con la cabeza mientras Haruka sacó dinero de su cartera para pagar las flores.
"A todo el mundo le gustan las flores".
Ella aceptó el cambio antes de que ambas caminaran desde la tienda de regalos y se dirigieron por el pasillo hacia la habitación de Michiru.
"Mamá... estoy bien".
La belleza de cabello aguamarina apenas miró a su madre.
Estaba avergonzada por lo que había sucedido.
La luz procedente de la ventana mostraba el moretón púrpura oscuro en la mejilla derecha.
Ella apretó la manta sobre sus rodillas, tenía más contusiones evidentes en las muñecas donde él la había tomado.
"Yo no te quiero en esa escuela nunca más".
La Sra. Kaioh se colocó delante de la visión de su hija.
"¿Mira lo que te hizo? ¿Cómo puedes decir que estás bien?, tienes los ojos hinchados, tus muñecas lastimadas".
"¿Podemos entrar...?".
Haruka llamó suavemente a la puerta abierta antes de caminar con Aoko tímidamente tras sus espaldas.
Michiru levantó la mirada y sonrió suavemente a sus salvadores.
"Haruka... Aoko...".
Los oídos de su madre se animaron en el tono de voz de su hija.
"Mamá... si no fuera por ellas...".
Ella se limitó a negar con la cabeza, las lágrimas se forman en las esquinas de sus ojos.
Haruka le ofreció a la mujer mayor la mano izquierda después de mostrar su mano derecha que estaba fuertemente envuelta.
"Es un placer conocerla Sra. Kaioh".
Haruka habló con mucho encanto.
"Tienes buenos amigos aquí Michiru...".
"Mamá, Haruka es mi compañera...".
Michiru se detuvo, sin saber como su madre iba a reaccionar.
"... ¿Esta es tu compañera de cuarto...?".
Ella miró a la pareja por la confusión.
"Espera... ¿tú eres... lesbiana...?".
Miró a Haruka, en estado de shock.
Haruka frunció el ceño mientras miraba a la mujer mayor.
"Sí, yo soy lesbiana".
Su tono se volvió frío rápidamente.
"Debería darme las gracias por ser su compañera de cuarto... si no fuera así ella estaría en una situación mucho peor en estos momentos".
Aoko interrumpió cuando se terminó el amor.
"Y el hecho de que somos gay, no significa que hacemos esto a la gente".
Haruka le dio la espalda a la mujer y le ofreció las rosas blancas a su compañera de cuarto.
"Ninguna mujer merece ser tratada así. No importa la razón".
Michiru se sonrojo mientras tomaba las flores, era una oferta de paz de la mujer que la había salvado.
"Mamá, ¿puedo hablar un minuto con Haruka y Aoko?".
Miró las flores que yacía en su regazo.
Ella esperó hasta que la puerta se cerró antes de mirar a la rubia.
"Gracias...".
Haruka sonrió suavemente.
"Sólo espero que hubieras hecho lo mismo si se invirtieran los papeles".
Michiru asintió.
"No creo que el vaya a olfatear algo por un buen tiempo".
Ella levantó la mano vendada.
"¿Qué tan malo es?".
Pregunto observando su mano
"Solo unos puntos... nada importante".
La rubia miró los pies de la cama antes de ver a Michiru le pidió permiso, se sentó y miró a la mujer.
"¿Estamos en paz ahora?".
"Simplemente me va a tomar algún tiempo para acostumbrarme, es todo".
Michiru desvió los ojos de la rubia, todavía demasiado avergonzada para mirarla.
Hasta aquí se las dejo espero que disfrutaran de la lectura :) M.A
