Y llegamos a los 400 review, muchas gracias a todas, es un gran logro para mí… y lo prometido es deuda… ojalá les guste.
LA FELICIDAD EN LA MELANCOLÍA
VIGGO
Necesitaba buscar el maldito mapa para saber dónde se encontraba, además mi estado era completamente vergonzoso, lo primero era cambiarme de ropa; el sólo hecho de pensar que tendría que ir a la casa dónde viviría con ella me causaba rabia y frustración.
Ahí estaba frente a la fachada café con un pequeño jardín, y esas estúpidas flores que ella insistió en comprar. Abrí la puerta sin prestarle atención a nada de eso, cada mueble podía recordarme un recuerdo, la cosa que ella eligió, la decoración, quería ver su rostro con todo eso terminado, yo debería estar cargándola entrando a ese lugar.
Subí las escaleras rápido, debería bien quizás beber un poco de whisky antes de buscarla, maldita sea, no quería encontrarla, no estaba preparado para que me dijera que no me amaba, o mejor aún, que había recapacitado y andaba con un joven hombre que le daba todo lo que le hacía feliz, posiblemente intentaría matar al muggle con mis propias manos.
De un golpe abrí la puerta de nuestra recamara, la vi ahí sentada sobre la cama, su vestido estaba sucio de la parte de abajo y arrugado de atrás, aquel peinado comenzaba a desvanecerse y se notaba que había llorado. Me vio con una mirada de suplica, bajo la vista sollozando sin que pudiera hacer nada, aun no estaba preparado para hablar con ella, no tenía ni idea de lo que debía hacer, o decirle. Una parte de mi permanecía furioso, pero por otro lado no quería perderla, no podía alejarme de ella.
"Lo siento tanto" – susurró por fin al ver que no me había movido ni siquiera un centímetro.
La cama grande de dosel, con un amplio edredón hacía que resaltará ella por sobre todas las cosas. Por fin veía la habitación, yo no era romántico, no sabía serlo, mucho menos un cursi patético, había contratado una empresa que se encargaría de decorar la habitación y desaparecer antes de las ocho de la noche. Había valido la pena. El edredón era blanco y estaba lleno de pétalos de rosa color rojo, en el piso esparcidos flores blancas pequeñas con velas que descansaban en todos los muebles, aromáticas, el ventanal abierto dejaba ver una cortina blanca que se movía continuamente donde nos iba esperar en el balcón una botella de vino, tendríamos que estar brindando en este momento. El maldito jacuzzi también estaba listo, y un aparato de música muggle que comenzaría en cualquier momento. Pero no, ahí estaba la que iba a ser mi esposa llorando, triste y sin la mínima intención de estar conmigo.
"Perdóname"
"No errra necesarrrio esto Ann, no tenías porrrque esperrrarrr al día de la boda, en cualquierrr momento pudiste cancelarrrla, yo no te iba obligarrr a nada. Mucho menos si no hay amorrr de porrr medio"
"Yo te amo" – sollozo tomando las pétalos entre sus manos, la decoración la lástima, pero ¿por qué fue a ese lugar? Si no quería casarse.
"Extrrraña forrrma de demostrrrarrrlo, Andrrrea no te entiendo, no sé qué pasó, o que hice parrra que salierrras huyendo. Rrreconozco que no soy el modelo a seguirrr perrro puse de mi parrrte parrra hacerrrte feliz, hice todo porrr ti linda"
"Me dio miedo"
"¿Miedo qué?" – se levantó y pude ver que aún conservaba en su mano el anillo de compromiso, lo cual debía significar algo.
"Miedo todo, ¿y si no soy lo que tú esperas? ¿qué tal que te arrepientes? Si, reconozco que busque un amor perfecto y llegaste tú, pero también…" – limpie sus lágrimas, buscando el momento, debía detenerla, debía convencerla, pero el estado en el que estaba iba terminar huyendo de nuevo – "Tú sabes que no me gusta disgustarme" – recordaba todas esas veces donde peleábamos, ella solía gritarme y me enfurecía pero nada más la veía llorar y de inmediato buscaba una reconciliación, ¿acaso ella quiere eso ahora? ¿qué no pregunte por qué me abandono? – "Yo no podría soportar que tú… te fueras, como mi padre lo hizo en Tromso, sé que tengo un carácter horrible y que mil veces te exigí dejar todo, y…"
"¿Tienes miedo que vuelva a pasarrr y te deje?"
"Si, sé que te sería más fácil estar con una mujer más madura"
"O sea… que preferrriste dejarrrme tú ahorrra, a que un día nos separrremos"
"O que tú me dejes por… Viggo todas las parejas tienen problemas, y todo termina en divorcio"
"Andrrrea errres la mujerrr más complicada que he conocido, no nos casamos y piensas en el puñeterrro divorrrcio" – mi voz enfadada la hizo llorar de nuevo y conseguí tener más paciencia ahora, estaba que explotaba de ira.
"Tú quieres cosas distintas a las mías, somos diferentes"
"¿Y lo ves cuatrrro años después? Mejorrr dime la verrrdad ¿porrr qué no quisiste casarrrte? ¿Porrr qué no me lo dijiste ayerrr cuando fui porrr tus maletas parrra la luna de miel? ¿estás enamorrrada de otrrra perrrsona?"
"No, estoy enamorada de ti. Yo me quería casar, pero no sé… me dio miedo, no quiero salir lastimada"
"Te amo Ann"
"Perdóname"
"Linda, escucha bien. Si pelearrremos, te jurrro que muchas veces me vas a sacarrr de esta rrrecamarrra arrrojándome todo lo que este a tu alcance, quizás me pidas el divorrrcio más de una vez y estoy casi segurrro que habrrrá días donde te arrrepientas de amarrrme, perrro nunca perrrmitirrré que esto terrrmine, me colarrré por la noche parrra limpiarrr tus lágrrrimas y besarrrte, cuando me corrras rrregresarrré en la madrrrugada y te harrré el amorrr, y cuando me pidas el divorrrcio te darrré mil motivos parrra seguirrr luchando y cuando te arrrrepientas harrré que te enamorrres de mí de nuevo."
"'¿Aún quieres seguir conmigo? Después que te abandone de esa forma tan vil…" – me acerqué a ella tomando su barbilla para que me viera a los ojos.
"Aprrrendí bien Andrrrea, no voy a abandonarrrr todo a la prrrimerrra. Sé que te afectó más de lo que se ve, cuando Severrrus se fue de la casa y ninguno de los dos quiso lucharrr pero yo no podrrría hacerrr eso. Viví años solo, sin que me imporrrtarrra nada, perrro es distinto ahorrra, me enseñaste amarrr y no voy a rrrendirrrme"
"Creí que te iba perder por tonta"
"Clarrro que no, perrro voy asegurrrarrrme de que haya boda para la siguiente"
"¿Me vas a hechizar?"
"No" – la abracé acariciando su espalda suavemente hasta llegar al cierre de éste – "Voy hacerrrte el amor ahorrra mismo, te prrreñarrré y serrrás mi mujer sin vuelta de hoja"
Comencé a bajarlo sintiendo su respiración más agitada, miedo en sus ojos, comenzó a temblar pero no me detenía cosa que siempre hacía cada vez que los besos nos llevaban a otro nivel. Deslicé el vestido por su cuerpo y me alejé para verla, un sostén de encaje color blanco que tenía un broche en la parte de enfrente, unas lindas y cortas bragas blancas que no dejaban nada a la imaginación con un ligero a juego y sus zapatos blancos daban la visión perfecta de la seducción y tentación.
"¿Este es el momento dónde me detienes?" – negó con la cabeza, caminó hacia atrás y se sentó sobre los pétalos de rosas recorriéndose hasta acostarse esperando por mí – "¿Qué es lo que quierrres?"
"Que vengas conmigo"
"Más clarrra"
"Quiero que me hagas tuya" – mi erección saltó con esa frase, me quité la camisa despacio sintiendo su mirada en cada botón que quitaba, con lentitud me desnude sin recato, desvió la mirada al ver mi sexo exigir estar dentro de ella.
En dos pasos ya estaba sobre de ella, esperando su mirada, buscaba su aprobación, cuando me la dio la bese con pasión, con toda esa tensión que había estado acumulando por toda la tarde, contraje su cintura hacía mi cuerpo, necesitaba verla vibrar de deseo pero temblaba sin saber por qué.
Deslice las medias por sus piernas, deteniéndome a besarlas hasta llegar a su intimidad, casi podía oler su dulzor, deje esa parte para más adelante. Me coloqué en medio de sus piernas observándola, no pensaba que estar con ella sería así, con los ojos rojos de tanto llorar y tan nerviosa que parecía que se desvanecería en mis brazos.
"Tiemblas"
"Lo lamento"
"¿Si hago esto te rrrelajas?" – me deshice del sostén observando ese par de senos redondos y pequeños, lo necesario para volver loco a cualquier hombre, no necesito de un roce, mi sola mirada sobre ello la hizo estremecer, se fueron erizando hasta volverse duros, el color rosado con unos pezones pequeños me incitaron a probar, ella esperaba que lo hiciera.
"Creo que si"
La besé hasta que se quejó, hasta que sus labios habían enrojecido, reconozco que me aproveche hasta el máximo de esos puntos débiles, adoraba que le mordiera el cuello, sus pezones rozaban mi torso desnudo provocándome un dolor en la entrepierna que me estaba llevando al límite. Contenía los gemidos, no sabía porque siempre lo hacía pero contenía todo ese placer.
Sus ojos brillaban y se movía bajo mi cuerpo buscando que la rozara para aumentar el deseo. Mi boca acarició su mentón, me deslicé por su pecho y con la lengua acaricie ese pezón que me llamaba a morderlo.
"Oh siiii" – sonreí desde mis adentros, lo fácil que sería que ella pidiera y yo complacerla.
Seguí besando, succionando y mordiendo a la velocidad que ella me lo pedía, que sus gemidos me daban a entender. Movía sus caderas con mi mano para que sintiera mi erección sobre de ella, baje mi mano hasta tocar las bragas, estaban mojadas y casi mando todo al diablo para besar esa parte.
"Ya estas lista" – dejo de moverse para quedar en shock, tal parecía que esa frase la hizo sonrojar al máximo – "Errres mi mujerrr, así deberrrá serrr" – asintió separando las piernas, metí mi mano por debajo de la prenda y me sorprendí al no encontrar ahí lo evidente.
"Margaret dijo que… bueno… solo confié en ella"
"Me has sorrrprrrendido, esperrro sorrrprrrenderrrte a ti esta noche" – la penetré con un dedo sintiendo la facilidad en la que se deslizó éste, moviéndome despacio sobre de ella haciendo que disfrutara los primeros toques.
"Ah…" – aumente un dedo más, dos lágrimas bajaron de sus ojos arqueando la espalda y moviéndose seductoramente debajo de mi. Me coloque de rodillas para verla mejor, la vista era perfecta, sus pezones brillaban por la saliva que había dejado y mi mano sobre su sexo causándole placer, su cabeza hacia atrás moviendo sus caderas de arriba abajo y gimiendo quedito. Aumente un tercer dedo que la desubicó, utilicé mi pulgar para tomar su clítoris y hacer círculos sobre de él – "Oh… Viggo"
"¿Te gusta?"
"Si… sigue" – hice un rápido movimiento alcanzando a tocar su punto G lo cual la hizo gritar, suavicé el ritmo, ella pareció necesitar de más, bajo su mano uniéndose con la mía y empujando mi mano más al fondo, deje que ella llevara el control de la situación. Verla a ella masturbarse con mi mano fue algo morboso, erótico y tentador. La sentía apretada, inexperta, ansiosa y desbordante.
"¿Errres virrrgen Ann?" – le pregunté por fin. Siempre había creído que no por el incidente en Tromso con ese video, pero la forma en la que en ocasiones se sonrojaba cuando acariciaba sus piernas me indicó que ella no tenía mucha experiencia. Soltó un gemido anunciando la cúspide del placer y movió de forma más frenética mi mano, sentí sus pulsaciones apretar mis dedos y ese delicioso jugo resbalarse por mi mano y sus glúteos. No era necesario que respondiera, su mirada había hablado por sí sola.
"Si… e…eres… el… primero. Así… lo quise" – me alegró escucharlo antes, debía controlarme.
Saque mi mano probando su elixir sin desperdiciar nada, tenía mil y una ideas para disfrutar de ella y hacerla disfrutar conmigo, sin embargo sentí que habría otras noches para ciertas perversidades, para llevarla a la oscuridad y que viera la luz en un profundo gemido mientras me pedía más, podría ella cabalgarme hasta ver gotas de sudor bajando por sus senos, tenerla sobre la pared y hacerle el amor parados bajo el agua ahogando sus gemidos. Limpiar la mesa del comedor con la varita, subirla y abrir sus piernas mientras probaba de esa exquisitez, ¿cómo sería hundirse en su sexo virgen? Que terminara en mi boca… estaba duro de tanta imaginación mientras ella seguía disfrutando de las sensaciones pos orgásmicas.
Desabroche mi cinturón, el solo sonido de este la hizo reaccionar prestándome atención. Me deshice de la ropa siendo evaluado por ella, su mirada bajo a mi miembro, que palpitaba por estar dentro de ella, se mordió el labio nerviosa acomodándose para mí. Baje sus bragas que estaban empapadas, y me coloque frente a ella acaricie su clítoris arrancándole otro grito, cuando empezó a disfrutarlo entré en ella, sentí su queja, ya no podía aguantar más, mi paciencia en eso tenía un límite.
La bese con fuerza casi cortando su respiración entrando más en ella, me abrazo con sus piernas aprovechando eso para acomodarme y penetrarla, me mordió con fuerza sacándome la sangre del labio, el sabor estuvo en mi boca, no me importó, era sublime estar dentro de ella de esa forma, sentir su estrechez.
Me moví suave al inicio, solamente al principio podía hacer eso, después salía de ella despacio y entraba con fuerza, ahora no podía controlar sus gemidos ni lo que decía, gemía y arqueaba su espalda, jalándome hacía ella, pedía más, me tocaba, esa era la Ann que lograría sacar en la luna de miel, la desinhibida, lujuriosa, la mujer.
Me pidió más, haciéndolo fuerte, su segundo orgasmo se acumuló para apretarme con fuerza, la seguí penetrando haciéndome llegar al límite como no lo había hecho con ninguna mujer. Ahora entendía la diferencia entre una noche de borrachera con una mujer en el baño, una amante común a hacerle el amor a mi mujer, la única de ahora en adelante, desde hacía cinco años. Esa era la diferencia, la que ahora estaba disfrutando. Terminé con ella y seguí moviéndome sintiendo nuestros fluidos como bajaban por su cuerpo hasta que sucumbí sobre de ella.
"Te amo linda"
"¿No vas a dejarme verdad?"
"No, me tomarrrá tiempo perrro voy a quitarrrte todos esos miedos, perrro debes dejarrrme intentarrrlo" – asintió con ese hermoso rostro que nunca había visto. Me salí de ella para abrazarla y disfrutar de nuestra noche de bodas como debió haber sido.
OoOoOoOoOoOoO
Al día siguiente me levanté antes de ella, con magia acomodé las maletas y lo que necesitaríamos, las hice aparecer en el lugar donde la llevaría. Hice las protecciones a la casa y le mande una carta a Hermione, no iba arriesgarme a que Severus y yo termináramos de rompernos la cara.
Cuando subí Ann estaba sentada observando como había terminado esa habitación, las flores regadas en el piso con las sabanas manchadas y su vestido aún tirado.. Se notaba triste y me acerque sin hacer ruido y sentándome delante de ella alzando su cabeza.
"Creí que no estabas"
"¿Y a dónde podrrría haberrr ido?" – alzo los hombros huyendo de mi mirada.
"Necesito mi bolsa, la rosa que te di" – hice que apareciera frente a ella, sacó una poción que conocía bien y la bebió de inmediato haciendo que me doliera y me retire recogiendo la ropa despacio – "Esto no significa que no quiera hijos contigo" – me reí al recordar como en un arrebato le jure que la preñaría la noche anterior – "Sólo quiero disfrutar de mi matrimonio, solo tú y yo por ahora… Arruine todo anoche, la fiesta y mira toda la decoración, las rosas"
"Eso lo supimos utilizarrr adecuadamente"
"Pero el vino…"
"Aún podemos… … … ¿Nos casarrremos?"
"Si aun quieres si"
"´Perrro prrrimerrro nos irrremos de luna de miel"
"Oh claro… ¿quieres que mi papá nos arruine el viaje? Seguramente esos golpes te los dio él"
"Fue tu madrrre linda, crrreo que ayer la sacamos de sus casillas"
"Eso me hubiese encantado verlo"
"Ven, vamos a la ducha y luego a vestirrrnos. Te encantarrrá el lugar, crrreo que te llegarrrán buenos recuerrrdos"
"¿A si?"
"Aha" – le jalé la sabana sintiéndome completamente tentado a dejar la ducha para más tarde.
OoOoOoOoOoOoO
"¿Es en serio Viggo?" – me preguntó conteniendo una risa al tratar de ocultar la decepción.
"Estas hirrriendo mis sentimientos Ann"
"Oye no, o sea… el lugar es fantástico, claro que me trae buenos recuerdos, en un lugar así me enamoré de ti. Pero ¿una casa de acampar? Como luna de miel no me imagine acampar, bolsas de dormir y crema para los mosquitos"
"¿Tú querrrías una cama conforrrtable parrra rodarrr los dos mientrrras te hago el amorrr? ¿Un jacuzzi? ¿Brindarrr en copas?"
"Bueno… si"
"Entrrra Andrrrea y luego me crrriticas" – suspiró entrando a la casa de acampar.
Al entrar se localizaba una pequeña sala con dos sillones rústicos con cojines beige, le seguía un comedor para dos personas y al fondo una cocina con lo indispensable, ahí ya estaba mi elfo doméstico Herdeb el cual ya estaba haciendo una reverencia.
"Amo"
"Herdeb, ya conoces las instrrrucciones, necesitamos prrrivacidad sólo te encarrrgarrras de las comidas, lo demás lo harrré yo. Hazlo porrr las mañanas, lo calentarrremos cuando tengamos hambrrre"
"Como ordene el amo"
"De hoy en adelante mi mujerrr pasa a tenerrr la misma autorrridad que yo, ¿lo sabes verrrdad?"
"Si, y será un honor atenderla ama"
"Viggo mi mamá dice que los elfos…"
"Oh porrr Merrrlín no escuches a tu madrrre, puedes rrretirarrrte" – hizo una reverencia más y se desapareció con un plop – "¿gusta acompañarrrme a la parrrte de arrriba?" – me golpeó subiendo las escaleras, desde abajo podía verse por el barandal la amplia cama de color negro, sus cosas ya estaban acomodadas en la closet, y el tocador como solía verlo en su casa y una puerta que estaba abierta donde entraba luz llamó su atención.
Un acogedor jacuzzí nos esperaba a ambos, listo para los dos. Sonrió ilusionada al ver que esa casa no era como lo que ella imaginaba.
"Es hermosa"
"Sabía que te encantarrría" – la comencé a desnudar despacio, sentía tensión en su cuerpo y sus besos ausentes – "¿Qué ocurrre?"
"¿Nunca te importará que yo no pueda hacer magia?"
"No me ha imporrrtado en cinco años"
"¿Y si nuestros hijos salen como yo?"
"Voy amarrrlos tal como te amo ahorrra. Deja de estar de verborrágica, todo eso te lo demostrrrarrré poco a poco. Ahorrra rrrelájate que quierrro hacerrr algo que no pude ayer"
"¿Y qué es?"
"Probar tu exquisitez"
OoOoOoOoOoOoOo
Era el medio día y regresaba después de una caminata, debía asegurarme que los hechizos de protección estuvieran en funcionamiento. Me había demorado más de una hora y Ann debía de estar ya molesta, entré a la casa de acampar sin notar su presencia.
"Ann ya llegue" – me ignoró rotundamente y suspire con pesadez, no tenía idea de cómo iba a compensar el enfado, subí las escaleras para ver la habitación ya arreglada lo cual significaba que no debía estar tan molesta – "¿Jacuzzi de nuevo?" – vi la tina vacía. Me percaté de que ella no estaba en la casa.
Salí a buscarla sin dar con ella, aquellos penosos recuerdos se arremolinaron en mi mente, el miedo comenzó a invadirme. El lugar cambio un poco, era invierno de repente, llegaba con madera encontrando la casa de acampar revuelta sin noción de dónde estaban ellas. Al girarme un poco Hannah tirada en el piso con un hombre encima de ella, esos ojos claros pidiendo piedad – "Viggo", susurró con las pocas fuerzas que le quedaban. Corrí hacía el lago pasando por los arboles y el camino de piedras que llegaba hasta el.
"¡Ann! ¡Ann!" – al llegar la vi dentro del lago, boca abajo temí lo peor – "No…" – salió de repente con unos extraños lentes que la protegían del agua. No era un traje de baño, tan sólo unas bragas rojas con una blusa de tirantes. Por su cabello escurría agua y sonreía quitándose los lentes saludándome con la mano, corrí hasta ella sin importarme que aún iba vestido.
"Hay peces, de todos los colores" – dijo emocionada como una niña pequeña.
"Ann no me vuelvas hacerrr eso"
"¿Qué ocurre?" – preguntó soportando el abrazo.
"No te encontrrré… y…"
"Viggo no ocurre nada, estamos solos aquí. Todo tu pasado quedó atrás no hay a quién temer"
"No dejarrré que te ocurrrra nada"
"Lo sé" – la ropa comenzó a estorbar con los besos y la sumergí en el agua donde le hice el amor con fuerza sintiendo ese placer que sólo ella podía propinarme.
HERMIONE
"¿Qué Sjöberg te dijo que cosa?" – azoté el cuchillos sobre la mesa viéndolo con enojo – "Deja ese cuchillo y responde"
"Severus al no tener noticias de Viggo a poco creías que no había encontrado a Ann, estaría aquí comisionando algo para dar con ella. Era obvio que se vieron y… decidieron esto"
"¿Una Luna de miel? ¿Sin casarse?"
"Severus ¿cuántas veces él te ha demostrado que ama a nuestra hija? Además, fue ella quién salió corriendo de la recepción. Ya tenían el viaje planeado, deja que lo disfruten"
"Pero nena ella no está casada"
"Oh claro y tú me respetaste hasta que nos casamos ¿no?"
"Era diferente, además yo no vi que te quejaras"
"Tú" – lo señale con el cuchillo – "Snape dejaras que disfruten de su viaje, con todo lo que eso conlleva o vas hacer que en verdad me enoje"
"Claro" – la silla de la cocina de cayó anunciando su retirada, ya vería cuanto le duraba el enojo.
OoOoOoOoOoOoOoO
Abrí la puerta con ansias, mi hija tenía su rostro sonrojado y Viggo tomando su cintura con posesividad dándole el apoyo, lo cual necesitarían dada la postura de Severus.
"Hija ¿Qué tal el viaje?"
"Fue hermoso mamá" – lo suponía después de todo un mes sin saber de ellos.
"Me imagino. Pasen por favor, Viggo compórtate o me harán enojar, Severus tiene las mismas instrucciones"
Viggo y Severus con una copa de Whisky en las manos fulminándose con la mirada, Ann intentando disminuir el enojo de su padre y yo paseando mi varita entre las manos, ante el más mínimo problema iba hechizarlos hasta el trasero, mi sala no iba a ser escenario de duelo ni lugar para que se rompieran la cara como un par de muggles cualquiera.
"¿Y bien? Supongo que tienen ya fecha para la boda, porque donde me salgan que no se casan ustedes y yo tendremos un serio problema"
"Severrrus sabes bien que voy a casarrrme con tu hija, perrro ella decidirrrá el momento"
"¿Y bien Andrea?"
"Papá acabamos de llegar, tranquilízate, ya nos casamos de hecho"
"¿Qué?" – pregunto empezándose a exaltar.
"En un registro civil de Escocia, hace dos semanas, fue sencillo"
"Pues como dijo el loco de mi suegro"
"¿Qué dijiste Snape?"
"Lo siento Hermione pero tu padre tiene razón, no la tenía hace 20 años pero ahora si, ellos se han casado bajo la ley muggle porque Andrea quizás lo necesitaba pero lo harán bajo nuestras leyes también para así partirte la cara si cometes un error"
"Te quedarrrás con las ganas de parrrtirrrme la carrra"
"Basta los dos, y se los diré una sola vez"
"Papá nos casaremos, de hecho Viggo y yo hemos estado hablando y queremos algo mucho más sencillo, con pocos invitados y en la residencia de los Granger"
"¿Y qué tiene una de nuestras residencias?"
"Quiero casarme ahí papá, y Viggo está de acuerdo" – él bufo inconforme, ya sabía más o menos en que se basaron para que él cediera.
"Da igual, sólo quiero que te cases y yo mismo me encargaré que no huyas"
"No lo hare. Por lo pronto nos encontramos cansados, sólo queríamos avisar que estamos ya en Londres"
"Bien, pues acompaña a… Viggo a la puerta"
"Ella se viene conmigo Severrrus" – le informó tomando la pierna de Ann haciendo que el color de la piel de Severus cambiara drásticamente – "Es absurrrdo que venga a darrrte a tu hija después de la luna de miel, nos irrremos a nuestrrra casa"
"Está bien Viggo, pero Ann tendrá que pasar aquí la noche antes de la boda"
"¡Hermione!" – me grito al dar mi punto de vista.
"Severus ya… entiéndelo"
"Hija por favor"
"Papá, me iré con Viggo"
"No voy a dejarrr aquí a mi mujerrr Severrrus, vine aquí a dar la carrra, ya asimílalo"
"¿Tu qué?"
"Ya váyanse que se hace noche. Yo me encargo de tu padre cariño" – mi hija se levantó tomando ese ofrecimiento y cruzaron por la chimenea abrazados mientras Severus empuñaba su varita, herir a Viggo era tanto como herirla a ella.
"¿Por qué hiciste eso?"
"Porque están enamorados y deben disfrutar su vida… además ya que los niños están con Harry y Ginny podríamos… hacer cosas"
"Odio cuando utilizas el sexo para convencerme"
"No veo que te moleste tanto" – me senté con más fuerza sobre su erección haciéndolo suspirar – "Disfrutemos ahora que nos chicos no están, los problemas ahora los tienen Harry, sólo espero que no descubra a Seb rondando a Lily"
"Se lo merece el idiota por burlarse de mi situación con Viggo, ahora sube a la maldita recamara y que valga la pena la rabia que tengo"
OoOoOoOoOoOoO
La tienda lucía elegante y con los modelos más exclusivos del momento, cosa que yo siempre ignoraba, tal como decía Ginny yo no conocía nada de moda ni me interesaba.
"Ann"
"Oli… wow te ves espectacular" – y era la verdad, un traje de falda con saco a juego color hueso con las orilla de las mangas color negro y una túnica negra era su vestimenta en el trabajo con un sofisticado peinado de lado.
"Gracias… oye que salida en la boda ehhh"
"Ni me digas"
"¿Y bien? ¿Qué necesitan ahora?"
"Un vestido de novia, a decir verdad necesito uno para dentro de dos semanas con urgencia"
"Tengo uno, el primer modelo que hice, te lo mostraré. Pasemos a probadores"
A los pocos minutos ya tenía el nuevo vestido mucho más sencillo que al del inicio, era recto con una cola un poco más larga que la anterior con toda la espalda de encaje. Igualmente de tirantes pero liso en la parte de al frente con unos guantes de encaje hasta el codo.
"Es mucho más elegante que el anterior, pero te queda maravilloso"
"Como todo lo que haces Oli. Y me pondré aquel tocado que me hiciste"
"Oye, hay una condición para venderte este vestido, y es que lo uses, y lo luzcas. Ya serían dos que permanecerían en el anonimato" – me reí y sé que tenía razón.
"Te prometo que habrá boda, además no fue propiamente un desperdicio. Me lo puse, lo lucí, Viggo lo vio y lo disfrutó"
"Estoy segura que si" – mi voz la hizo descontrolarse y verme como si viera a su padre.
"Mamá… creía que seguías viendo tu vestido"
"No te escandalices, no es que ignore lo que hacían en esa luna de miel… me da gusto que él te haga feliz"
A diferencia de Severus yo estaba lista para dejarla partir, ella se notaba feliz con su decisión y verla tan ilusionada, aún más que la vez pasada me tenía por seguro que Viggo se había ganado con creces esa confianza y ese amor, él sabría hacerla feliz y conservar esa dicha en su rostro.
ANDREA
Siempre tenía buenos recuerdos de esa casa, era el lugar donde se habían casado mis padres y donde teníamos planeado lo mejor como familia, donde empecé a ser feliz. Era increíble que pudiera arreglarme en la misma habitación que mi madre años atrás. Mi madre me puso el tocado poniendo fin a tanto arreglo, llevaba un maquillaje y peinado más sencillo. Ve veía diferente, ahora lucía como una mujer por fin…
Me encontré con mi padre en las escaleras completamente dispuesto a casarme bajo imperius si intentaba arrepentirme a última hora. Lo tomé del brazo temblando, aún tenía miedo de todo lo que me depararía en el matrimonio pero ahora estaba segura de que Viggo me ayudaría con todos esos miedos.
"Cambie de parecer" – me dijo mientras bajábamos – "Puedo aparecerme en cualquier lugar, de hecho mande a Hagrid a que te consiguiera un unicornio y huyeras con un poco más de estilo"
"Papá no voy a huir" – contuve la risa mientras todos me observaban bajar y me llevaban a la recepción que era en el primer patio donde estaría el agente del ministerio.
"¿Entonces ese idiota te hace feliz?"
"Siempre lo ha hecho papá"
Llegamos hasta donde VIggo me esperaba, vi como soltaba el aire de que no me había arrepentido y estaba ahí para darnos una oportunidad para ser felices. Tomó mi mano sintiendo su magia rozar mi piel, esa magia que me convenció de todo cuando me entregué a él, ya no había miedo que me detuviera.
"Te estoy entregando lo más maravilloso que tengo, lo sabes, espero sepas valorarla y cuidarla"
"Lo haré Severrrus" – aún con esa mirada de desafío en sus ojos me permitió unirme a Viggo que era lo que más deseaba en ese momento. Claro que me dolió verlo a él partir hacia atrás pero la mano de Viggo me convenció de sonreír.
No hubo un titubeo al decir la palabra si, no hubo algo que me indicara que no debía hacerlo, me uní a él como lo había soñado desde Tromso. Todos nos aplaudieron felices y nos besamos un poco ante la mirada inquisidora de mi padre.
La parte más compleja era saludar a nuestros invitados, todos eran magos a excepción de los que sabían que mi esposo era un brujo que sólo eran mis abuelos y unos amigos de mamá. Me quedé hablando con Viggo cuando vi que mi padre lo llamaba serio, los dos se desaparecieron cruzando la puerta hacía la salida del jardín, mi madre los siguió y deje de preocuparme. Le presté atención a Sebastián que bailaba con Lily hasta que vi que tanto mi padre como mi esposo sacaban sus varitas pero no enfrentándose sino esperando atacar a un tercero, ¿pero dónde está mi madre? Ella debería evitar un enfrentamiento, la vi a ella delante de éstos dos también con la varita en alto.
Camine despacio para no llamar la atención,Viggo me vio y se dirigió a mi sonriendo.
"¿Feliz?"
"¿Qué ocurre Viggo?"
"Nada linda, yo voy arrreglarrrlo ¿de acuerrrdo? Espérrrame dentrrro"
"No, quiero saber qué pasa"
"Ann" – me detuvo del brazo, pero apresuré hasta llegar donde estaban mis padres deteniendo a un hombre.
"¿Qué ocurre aquí?" –los tres bajan las varitas inmediatamente y el señor alza la vista agitado, esos ojos… - "John"
"Andrea"
"Hija deja que Viggo y yo nos encarguemos, pasa a la casa por favor"
"¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste dónde estaba?" – le cuestioné ignorando a mi padre.
"Lo vi en el Profeta"
"Linda pasa porrr favorrr"
"Necesitaba verte"
"¿Después de 18 años John?"
"Lo siento, no pude superar la muerte de mis padres. Te deje con personas malas, personas que pudieron herirte"
"No fue así, una vez que te fuiste mi padre me rescató, tuve una familia John y mucho amor"
"No le llames padre" – susurró despacio con dolor al ver mi papá que aún no guardaba la varita.
"John… ¿Qué necesitas?"
"Hablar contigo, a solas"
"Mi esposa no va a quedarrrse con usted ni un minuto Rooney"
"¿Usted? Ahora lo recuerdo… Si quiere a mi hermana tanto como alardea Snape, ¿cómo permitió una relación así? Este pervertido…" – dijo señalando a Viggo lo cual me dolió y enfureció a la vez.
"John vete de aquí, lo que quieras decir lo dirás frente a ellos o retírate"
"… … Me fui… lo sé, pero regrese por ti Andrea, ya no estabas y me dijeron que… Snape te había adoptado, los busque pero supe que se habían ido al extranjero. Por el Profeta supe que regresaron, busque el momento para… hablar contigo y fui a la boda, aquella a dónde no llegaste y ahora aquí"
"¿Y para qué? John yo hice una vida. Tú eras muy joven para cargar con una niña de 7 años, acepto porque te fuiste pero mi madre me acogió cuando tan sólo tiene dos años más que tú. No tiene caso esto, yo no sufrí, no pase hambre, frío o carencias. Mi vida estuvo lleno de amor y cariño"
"Andrea… ¿tu madre? Entiendo que le hayas cogido cariño a estas personas pero ¿recuerdas a Andrea Rooney? Ella era tu madre"
"Claro que la recuerdo, pero es ella quién me protegió, me enseñó tantas cosas, me llevó al colegio, aprendí de ella, de ser la mujer que soy. Limpió mis lágrimas y me dio cuatro hermanos que amo con toda mi alma. Tampoco olvido a George Rooney ellos tendrán un espacio en mi corazón siempre pero Severus Snape fue por mí cuando te tentaste el corazón para dejarme sola, eras joven John pero no ignorante, sabías los peligros en los que me dejabas, mi padre me llevo a su casa, me cuido, veló por mí, me amó, nunca hizo distinción de mí con mis hermanos, me dio una carrera y ha sido el mejor padre de todos. No pretendas venir aquí a insultar a mi familia porque soy una de ellos, Dios me dio de cuatro padres maravillosos, mi madre murió por salvarme y cualquiera de ellos dos lo haría también" – su rostro se suavizó y se acercó a pesar que todas las varitas lo apuntaban, mi padre era el más cercano, Viggo, mi madre, y ahora Sebastián que llegaba con aquella mirada que ponía mi padre cuando se enfadaba. Quedó cerca de mí esperando con temor, se dejó caer de rodillas frente a mí con dolor.
"Perdóname, lo que hice fue ruin, no sabía lo que hacía"
"No debes sentirte mal, eh tenido una vida maravillosa con mis padres, he sido afortunada"
"Eso no quita lo mal que fui contigo, discúlpame Andrea"
"¿Papi?" – una pequeña de unos cuatro años se acerca a él y se levanta limpiándose la cara – "¿Nos vamos ya?"
"Si nena"
"¿Ella es tía Andy?" – asintió mientras la chica me sonreía, era idéntica a mi madre.
"Mi hija Penélope y allá esta Andrea" – me señaló a una niña de 10 años que estaba atrás.
"Son hermosas, tienes una familia preciosa ¿también viene tu esposa?"
"No, ella… se fue" – lo mire cuestionando y en sus labios leí "con otro hombre"
"Lo siento John"
"Al final todos tenemos lo que merecemos, se fue como me fui yo y dejarte aquí en Londres. Siempre vas a ser mi hermana, llevo años cargando esta culpa y este dolor, pero aún no lo supero, tú tuviste el don de perdonarlo yo no…"
"Si quieres contacto John tendrás que aceptar que ellos son mi familia, sabrás bien a quién elegiré. Y mi esposo tendrás que respetarlo" – asintió tomando a su hija en brazos acercándose a mi padre despacio.
"Hizo un buen trabajo Snape, es una mujer intachable y de la que me siento orgulloso"
"El orgullo es mío Rooney y de mi esposa"
"Aún no lo perdono"
"No pediré su perdón" – mi hermano se alejó sin que me doliera.
"John… mantendré contacto con mis sobrinas"
"Te lo agradeceré, necesitan a una… necesitan de…"
"Lo sé, de una mujer" – sabía a qué se refería, yo también lo necesite hasta que llegó mi madre a mi vida.
"Carrriño vamos, tenemos que entrrarrr"
SEVERUS SNAPE
Ese día nada opacó su felicidad, tenía el temor de su reacción al ver a su hermano, pero en el fondo debí adivinarlo, ¿cómo podría reaccionar mal si él nunca le hizo falta? Danza despacio sobre la pista con Sebastián, no hay ninguna preferencia entre los hermanos, ama a Athena por ser la princesa, su única hermana, la cuida, la arregla y la consiente. Daniel siempre fue apegado a ella, cuando solíamos trabajar ella lo cuidaba y jugaba con él por eso Dan siempre la ve como algo maravilloso y excepcional, Alex es demasiado reservado, sin embargo es el más celoso de los tres, molestó a Viggo hasta el cansancio y se alegró demasiado cuando Ann huyó de la recepción, pero Sebastián… ellos mantenían una relación de confidencialidad quizás porque se llevaban en edad, pero lo entendía era porque Sebastián tenía mucho de Hermione, sabía que él siempre la protegería a pesar de ser más chico, vería por Ann sobre todas las cosas, lo haría con prudencia e inteligencia, Alex siempre se iba atacaba y luego preguntaba, al igual que yo, reconocería con dificultad.
"Sorprendente Snape, jamás pude imaginarme que Viggo quedaría con tu hija… yo le hubiera partido la cara" – me comentó el director de Durmstrange.
"Le partí la cara, y no una vez… varias"
"Tu hija lo ha cambiado"
"Si… lo he visto"
"Ella parece feliz"
"Y eso basta para mí"
Me retiré caminando hacía aquel jardín, y me senté en la banca con rendición, casi podía verla sentada a mi lado riendo conmigo de tan sólo 8 años, con aquel vestido que le había comprado y su cabello que resplandecía, mi pequeña…
"Nunca te ha gustado la gente, al igual que a mí"
"Deberías estar disfrutando de tu fiesta" – le dije con voz calmada, ella sonrió ocupando el lugar donde estaba el recuerdo de esa pequeña.
"Recuerdo bien este jardín… prometiste algo ese día, dijiste que nunca me dejarías caer y así fue"
"Ann" – la abracé con fuerza, odiaba a ese maldito hijo de puta que me la estaba robando.
"Este es el momento dónde me tienes que invitar a bailar, sin la mirada de nadie" – asentí dando una reverencia cortes.
"¿Me permite señorita?" – sonrió levantándose y la tomé suavemente de la cintura bailando al compás de la suave melodía – "Olvide que eres la señora Sjöberg ya"
"Pero siempre seré tu hija"
"Así será… Ann, nunca hemos hablado de aquella noche, en la que me conociste"
"Nunca ha sido necesario papá"
Flash Back
Subí las escaleras con calma justo cuando aquella mujer de cabello rubio corría con una niña de 6 años hacía la habitación del fondo ocultándola dentro de un closet.
"Sal cuando no escuches ni un solo ruido Andrea, John vendrá pronto por nosotras" – le dijo con preocupación.
"¿Papá?"
"Él también vendrá" – le mintió la mujer cerrando el closet, salió del cuarto enfrentándome con miedo.
"No grite, sino quiere hacerme enojar ¿Dónde está su hijo?"
"Se fue y no le diré donde" – me mintió con valentía. Escuchaba como los mortifagos abajo vaciaban la casa esperando encontrar pistas.
"Venga conmigo" – le metí a la habitación donde estaba su hija, abrí la ventana viendo el árbol que estaba cerca – "Saltara a ese árbol ¿me oye? Y bajara, no la quiero ver en las próximas dos horas, ¿Qué espera?"
"Mi hija… tan sólo tiene seis años, soy todo lo que tiene" – esperaba ocultar a la niña pero si amas podían salir de la casa mucho mejor, abrí el closet y le tape la boca en cuanto intentó gritar.
"Shhhhhh no vayas a gritar, te vas a ir con tu madre" – se la lleve mientras la cargaba y abría toda la ventana – "Las voy a levitar, corre y no mires atrás"
"Snape… Snape" – dos de los míos se acercan evitando que pudiera sacarlas, no tenía el tiempo preciso, maldije por dentro sintiendo la impotencia y negándome a matar a dos inocentes más, iban a morir en mis manos, en esa ocasión no iba poder salvarlas como lo hacía, imaginando que salvaba a mi propia castaña.
"Regresa al closet ahora, no hagas ruido" – la niña asiente cerrando la puerta y tomo a la mujer con fuerza.
"Rooney no está aquí, ¿divirtiéndote con la muggle? Por Salazar Snape hay mujeres en la Mansión, la francesita por ejemplo, mata a esa mujer y vámonos"
"No es de tu incumbencia con quién me divierta, largo"
"¿La quieres de obsequio? No está mal" – respondió con lujuria acercándose a ella y tocándola con fuerza, tan sólo podía ver el closet donde la niña estaría viendo todo.
"Esta joya es mía, aléjate" – sisee completamente enfadado intentando ocultar mi nerviosismo.
"Dejen de discutir los dos y mátenla, el Lord nos espera" – ambos rieron y con pesadez saqué mi varita, había fallado esa vez.
"Mi hija… por favor, se lo suplico" – susurró para que sólo yo escuchara, intente asentir, decirle que la salvaría o al menos lo intentaría.
"Avada Kedavra" – nunca me costó tanto trabajo matar a alguien más que a esa mujer.
"¡Mamá! ¡Anny!" – el idiota de Rooney entra haciéndose el héroe viendo a su madre tirada sobre la cama con los ojos abiertos, se les dejó ir a los mortifagos con fuerza para ser inmovilizado.
"Johnny" – Mierda… la niña salió corriendo sosteniéndose de los pies de su hermano que intentó protegerla como pudo.
"Oh… una muggle, quizás nos divierta un rato ¿Cuántos crucio crees que aguante?" – preguntó uno jalándola del cabello.
"¡Déjenla malditos!" – gritó siendo sometido por sus varitas.
"Lleven a esta escoria ante el Lord, yo me haré cargo de la mocosa" – determiné jalando a Andrea hacía mí. Aquellos dos salieron llevándose a rastras a John mientras veía lágrimas correr por su rostro – "¿Por qué tenías que salir?"
"Mi mami" – la cargue en brazos mientras me rodeaba son sus piernas y brazos en mi cuello, sollozaba amargamente.
"Voy a dejarte en una calle, correrás hasta buscar ayuda ¿de acuerdo?"
"Quiero ir con mi hermanito"
"Van a matarte si lo hago"
"No me importa" – me desafió.
"Niña imprudente, en esta guerra la valentía se paga con dolor"
"Snape, dame a la lindura. Ya sometimos a Rooney"
"Esta niña es mía y vas a mantenerte alejado de ella, ¿quién la capturo? Yo, entonces no digas más idioteces"
"Vamos Snape, a Bella le encantará"
"Te dije que fuera" – le grité, el cuerpo de la pequeña se tensó y me abrazó con fuerza temblando y más al sentir la sensación de la aparición, baje las escaleras de los calabozos y vi tendido a Rooney ensangrentado, baje a la niña colocándola en una banca de metal, me quité la túnica y la cubrí con ella.
"Tengo miedo"
"No debes temer, voy a sacarte de aquí, ahora no puedo pero… regresaré lo prometo"
"¿Y a mi hermanito?"
"A los dos… lo haré"
"¿Tiene que irse? Por favor" – me agache limpiando sus lágrimas, buscando una palabra, un hechizo sin encontrar nada.
"Eres una niña fuerte y valiente. Nada va ocurrirte, confía en mí, en un par de horas bajaré por ti" – asintió y sin que me viera la apunte con la varita induciéndole un sueño profundo, el único lugar donde ella dejaría de sufrir.
Me apresuré a ver al Señor Tenebroso mientras mi mente solo estaba en que había una niña pequeña en manos de mortiagos perversos. Cuando me retiró de ahí baje de inmediato, cuatro horas me había tardado, se podían ver algunas antorcha encendidas y gritos de ella, baje corriendo con la varita en mano.
"Crucio" – los gritos desgarradores forman en mí una llama que me quema en la piel – "Crucio"
"Déjala maldito" – escuché que le gritó el hermano, entré al verla a ella hecha un ovillo en la esquina de la celda abrazándose a sí misma, le prometí que nada malo le pasaría, arroje al mortiffago azotándolo sobre la reja.
"No me gusta que se metan con mis prisioneros, los capturo yo, los torturo yo, si es chica la disfruto yo y los mato yo ¿alguna duda?"
"Ninguna Snape"
"Señor Snape para ti, crucio… crucio" – repetí el conjuro tantas veces hasta tenerlo en la posición en la que la tenía a ella – "Desmaius" – el hombre cae inconsciente, me dirijo a la niña levantándola y revisando sus heridas las cuales no eran tan malas como pensaba – "Levántate despacio"
"No se atreva a tocarla"
"Imperio" – vi la debilidad de la niña y la tomé en brazos, estaba agotada y me sostuvo del cuello con la poca fuerza que le quedaba, tome a ambos y me desaparecí en una pequeña casa, cruce la sala con ella en brazos y la baje donde estaba la cama – "Se van a quedar aquí, los haré pasar por muertos y saldrán al final de la guerra" – John parece matarme con la mirada, sostengo a Andrea y curo sus heridas con calma, ojala pudiera curarle las otras heridas que sabía nunca podría borrarlas – "Siento mucho lo de tus padres, no tuve alternativa, te prometo que no les pasara nada"
"Gracias Señor Snape" – solloza lanzándose a mis brazos dejándome inmóvil.
Fin del Flash Back
Aprieto su pequeño cuerpo hacía mí para casi abrazarla en ese baile, la culpa de nuevo empieza apoderarse de mi cuerpo.
"Los maté, al menos a tu madre si la maté"
"No tuviste alternativa"
"Lo dices porque fue lo que te dije esa noche. ¿Por qué nunca me temiste? ¿Odiaste?"
"Papá" – dice con obviedad viéndome a los ojos con cariño – "Me salvaste la vida y me rescataste de un futuro desgarrador, a mi hermano a pesar de que te odiaba. Además recuerdo todo, tú intentaste sacarnos a mi madre y a mí pero no tuviste tiempo, por otro lado ella minutos antes de su muerte confió en ti, yo era su única hija y si me confió contigo era por algo"
"Perdóname"
"No tengo nada que perdonar papá, era muy niña y no conocía el rencor, vi lo que mi corazón sintió, yo alcancé a ver tu mirada al matarla, vi con que furia torturaste al mortifago que me lastimó y con qué cariño me visitabas y me llevabas algo. Sólo yo pude ver al hombre que realmente eras y te doy gracias por dejarme verlo esos días, ocultaste con tu cariño todo ese dolor de la guerra"
"Mi Ann… tan inteligente y observadora"
"Una vez que terminó todo estando sola en aquella casa, tu mirada de nuevo se posó en mí y me diste un hogar, y una madre que me ama por sobre todas las cosas, una familia con hermanos que me aman más que el mismo John y lo mejor de la vida: tú, me diste tu corazón. Siempre viste por mí sin hacer distinciones, me protegiste de todo. Incluso gracias a ti conocí a Viggo, el amor. Y aunque lo amo y tu quisieras matarlo ahora mismo sé que te hace feliz mi dicha"
"Así es, lo odio" – respondí con sinceridad.
"Por robarte a tu pequeña"
"A mi princesa"
"Papá siempre serás lo más maravilloso que me dio la vida, mamá tenía razón en confiar en ti, fuiste la luz en la oscuridad"
Seguí bailando con ella, intentando a toda costa sentirme débil aunque la tristeza cada vez más se apoderaba de mí, hice que las hojas y los pétalos de las rosas levitaran y empezaran a girar sobre nosotros como tanto lo gustaba cuando era niña, ella sonrió y recargó su cabeza en mi pecho.
Pude ver a Viggo recargado en la puerta que daba al jardín observando con seriedad, maldito, sonrió al leer la palabra y asentí para que se acercara.
"Tu esposo" – me separé de ella y me dolió ver lágrimas en sus mejillas, las limpié de inmediato negando con la cabeza con suavidad – "No llores, tu felicidad apenas empieza"
"Gracias papá" – se la entregué a Viggo para que continuaran bailando donde yo la deje.
"Sé que la cuidaras y te dedicaras a hacerla feliz, me cuesta reconocer que no hay mejor hombre para mi hija que tú"
"Grrracias Severrrus, ella es lo mejorrr que tengo"
Me alejé de ellos, pero los vi una vez más aquella felicidad que se notaba en su rostro, valía la pena todo lo que habíamos pasado si ella en ese momento era dichosa. Se besaron y fue el momento de irme y darles intimidad.
Me fui a otro jardín donde me senté y Hermione me acompaño en silencio, ella entendía a la perfección por lo que pasaba y lo que sentía, tan sólo me agarró de la mano sonriendo. A los pocos minutos llegó Athena con su cara de tristeza y estar conteniendo el llanto.
"¿Qué le ocurre a mi princesa?"
"Alex y Dan van a ir mañana a la Madriguera y no quieren llevarme" – dijo con un puchero sentándose en mis piernas – "Van a jugar Quidditch"
"Nena, ese deporte no es para ti"
"Claro que sí papá, seré la cazadora del equipo en mi casa" – arqueé la ceja al ver a Hermione sonreírle y ajustarle el peinado.
"¿Y en qué casa estarás?"
"No lo sé, creo que podría ser una Hufflepuf"
"Claro que tú no serás eso princesa, serás la reina se Slytherin"
"Severus no empieces" – Athena se bajó de mis piernas y empezó a jugar con las flores.
Veía con melancolía la pareja que alcanzaba a ver del otro jardín, sentí la caricia de mi esposa suavizar mi brazo para prestarle atención.
"Va a ser feliz"
"Lo sé, Viggo se dedicará a eso"
"¿Y en qué piensas?"
"En que creo que hice algo bueno en esta vida, de hecho fueron cuatro cosas buenas" – corregí al ver a mi hija jugar en el jardín – "Pero ver a Athena me confirma que fue algo maravilloso y es lo mejor que he hecho hasta ahora"
"Tú eres bueno"
"Y tú una mentirosa" – la bese para quitarle el gesto que me daba.
Cuando mi hija volvió a ponerse triste al ver a sus hermanos moví la varita para que las hojas y pétalos giraran sobre ella, tal como le había hecho con Andrea. Era un gesto que sólo tenía con ellas dos, ella volteó a verme y sonrió, se levantó y comenzó a girar con fuerza.
"Papito ¿ya no estas triste porque Ann se casó?"
"No princesa"
"Yo nunca me voy a casar, siempre estaré contigo"
"¿Ah sí?"
"Si, te lo prometo" - en todo eso Hermione sólo se quedó ahí observando y en silencio – "Papito voy a volar, un dia voy a volar" – recitó sin dejar de girar.
"Nena tú podrás hacer todo lo que te propongas"
"Y tú lo veras papá, podrás ver todo lo que sueño" – Hermione y yo nos miramos con duda, entramos a su mente y percibimos con ésta se defendía, un don de ambos siendo oclumanticos, ella sin duda iba a ser una bruja poderosa.
"Dos cosas maravillosas que he hecho… bueno, tres contándote a ti"
"Arrogante"
"Sabelotodo" – con un beso sellé su ultimo insulto apretando su trasero y haciendo que se pusiera roja – "Me prende verte sonrojada"
"El piso de arriba de arriba esta libre"
"¿En serio?"
"No, tengo que atender invitados y tú cuidar a Athena" – suspiré al ver mi erección, se levantó moviéndose sensual, en media hora la subiría a la fuerza, para ver si en verdad no quería.
Bueno oficialmente este es el final, quedé conforme con esto principalmente porque cumplí con el final feliz que prometí desde el inicio. Por otro lado, escribiré un epilogo el cual publicaré en una o dos semanas, quiero darle el sentido al título del fic y encontré la manera de hacerlo, espero les agrade para las que quieran leerlo, aunque el final es este.
Gracias por acompañarme con esta historia la cual duró dos años. Besos a todas las que leen en silencio y también a las que me comentan.
KiaraMichell: ahora fallaste jajaja… gracias por la confianza y por haber seguido la historia.
Yetsave: Te confiaste ahora si, pero un pequeño drama, casi nada sin embargo, lo arregle bien. Besos
Dana Masen Cullen: Espero te haya gustado el final guapa, feliz como prometí. Andrea solo tenía nervios jajaja
Samaria Reed: Lo hice! Claro que no podía avanzar sin lemmon, casi todas quería un final así y las complací. Me encanta que te haya gustado el capítulo anterior, que quedes conforme con este final y muchas gracias por haber seguido la historia. Besos
Keilita Princess: Ojala te guste el final guapa. Besos y gracias por seguir la historia.
Yazmín Snape: ya sabes que intenté subir antes pero mi beta se desapareció! Y luego me quitaron la lap y tuve problemas en la mañana, pero sé que me comprendes. Ojala te guste como quedo, besos y nos leemos en el epilogo.
Kath 2HD: Espero que el final haya sido suficiente, sin embargo el epilogo me agrada demasiado como se forma en mi mente y espero lo leas. Queda la intriga de dónde colocaré a Athena, hagan sus apuestas. Besos y gracias por seguir la historia. Besos
Tequila Nervous: Le dio la inseguridad de las novias antes de la boda, dicen… yo no sé de eso jajaja
Ali Victoria: Primeramente ¿6 centimetros? ¿Cuántos años tienes? Por otro lado eso no era el final, es este, final plenamente feliz y espero lo disfrutes. Besos
Lui Nott: Que bueno que te gusto guapa, Besos.
Xerxes Eli: Hola mujer, jajajajaja tus review siempre me hacen reir, en especial lo de la mano de Viggo, joder me reí mucho ahí. Espero te guste el lemmon, y quiero mi video ehhh y mis dos capítulos también. Besos
Ana Von Slyth: Gracias por tu review. Eso sería alargar más el fic, y ya esta llegando a su final. Por otro lado plasme a Severus y Viggo como dos hombres centrados en una sola mujer (cosa de madurez no de utopía) y bueno Andrea es muy niña aún para entender ciertas cosas y le falta madurez pero es parte de su misma personalidad la cual formé desde el inicio, ya sabes, virtudes e inseguridades. Gracias por seguir el fic. Besos
